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CHILE EN 1919

I m p . d e JUAN PUEYO. L u n a , 2 9 . - MADRID

ó ¿i O í


CHILE EN 1919


CHILE EN

MADEID IMPRENTA

DI

JOAN

PÜBTO

Galla de la Lona, 29. TaUÍ. 1440.

1919


E x c m o . Sr. D. Jaaquín Fernández Blanco, enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Chile en E s p a ñ a . £ ¡ ¿ ¿


Madrid, 75 de Mano de 1919.

Excmo. Señor

Don

Joaquín

Fernández

Blanco*

Enviado Extraordinario y Minittro Plenipotenciario de Chile en España.

Madrid.

Señor Ministro: Durante mi permanencia en Madrid he sido testigo del celo con que V. E. procura, por medios prácticos, dar expresión y vida a los tradicionales vínculos que unen a Chile con la Madre Patria, y de su eficaz propaganda de estos propósitos. Por eso, y deseando contribuir por mi parte a la acertada labor de V. E., me permito ofrecerle esta pequeña monografía de Chile en 1919, en cuya redacción no me ha guiado otro objeto que difundir el conocimiento de nuestro país en la


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Península, asi como me propongo constituirme en Chile en propagandista infatigable de una , mayor aproximación hispano-chilena, que sinceramente desean ambos pueblos. Dios guarde 'a V. E. muchos años, ALFREDO RIESCO Diputado al Congreso d« Chile.


C

es uno de los Estados hispanoamericanos que en poco más de un siglo de vida independiente ha sabido conquistarse mayor respeto y consideración en el concierto de las naciones, gracias a la seriedad de los Gobiernos y a la paz pública, que no ha sido perturbada por revoluciones ni motines, que tantos males han originado en otros países durante la segunda mitad del pasado siglo. A pesar de la crisis mundial que la gran guerra que acaba de terminar ha producido en los negocios y en el comercio, Chile no ha sido de los países más afectados; por el contrario, el salitre (nitrato de sosa) ha tenido fácil mercado en los países extranjeros, especialmente en Estados Unidos, porque, aparte ser el mejor de los abonos para la agricultura, es un HILE


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elemento indispensable en la composición de los explosivos. Como el salitre es un producto sujeto al pago de derechos de exportación, con el aumento de consumo, que ha sido considerable en los últimos años, el Gobierno ha visto incrementarse también sus entradas, lo que le ha permitido seguir nivelando sus presupuestos, disminuir su deuda exterior, tender nuevas líneas de ferrocarriles, edificar escuelas y proseguir con toda actividad los puertos en construcción. No hay aldea, por insignificante que sea, que no tenga completos todos los servicios de administración, y municipios autónomos se encargan de sostener escuelas, mantener los caminos y las policías. Además de la vigilancia municipal para el mantenimiento del orden y la seguridad de los campos, el Gobierno dispone del Cuerpo de Carabineros, que desempeña análogas funciones a las de la Guardia civil en España. La superficie total de Chile es de 750.000 kilómetros cuadrados, o sea una vez y media la de España. Sus límites son:


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al Norte, con el Perú; al Este, con Bolivia y la República Argentina, de las que la separa la majestuosa cordillera de los Andes, y al Poniente y al Sur, el Océano Pacífico. Además del territorio continental y de las islas adyacentes, posee Chile las islas de Juan Fernández, de San Félix y de San Ambrosio en el Pacífico SudOriental, y las islas de Pascua, Sala y Gómez en los confines de la Oceanía.


Santiago de Chile.—Cerro de Santa L U C Í J . — E s ; a f : : r . c'.c Don Pedrode Valdivia.


OROGRAFÍA

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es un país montañoso, sin que por esa causa escaseen fértiles valles y extensas llanuras, en donde se cultivan toda clase de cereales y campos que alimentan ganados vacunos, lanares y caballares. La cordillera de los Andes alcanza en la parte central de Chile su mayor desarrollo, y su altura media pasa de 5.000 metros, sobresaliendo entre la enorme cadena de montañas los blancos picos de las altas cumbres, los nevados cráteres de los volcanes apagados, algunos de los cuales rebasan 6.000 metros de altura. Basta con apuntar estas cifras para darse exacta y cabal cuenta de la majestad y grandeza de este sistema orográfico. En la región norte de la República, la falta absoluta de grandes ríos, y aun la HILE


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escasez de arroyos, caracteriza las cordilleras del desierto entre cuyas cumbres sobresalen el volcán Tacora, con 5.950 metros, el Guallatori, con 6.060; el Parinacota, con 6.330, y el Llullaico, con 6.750. No es raro, pues, que los ferrocarriles que tienen que salvar esta enorme cadena de montañas estén sobre la altura de 4.000 metros, y que los ingenieros hayan tenido que realizar verdaderos prodigios para poder cruzar con rieles esas sierras tan elevadas y compactas. El ferrocarril que une el puerto de Arica con la ciudad de La Paz (Bolivia), llega en el paso de Ollagüe a 4.257 metros de altitud; el de Antofagasta a Oruro, a 3.960, y el paso de Uspallata, que atraviesa el ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico, a 3.799 metros. En la zona llamada de los valles transversales, la cordillera se presenta en una forma no menos complicada que en la del norte y sus contrafuertes se prolongan hasta el litoral, dejando entre los diferentes cordones campos de riego destinados especialmente al cultivo de viñedos y de la alfalfa, que ayuda a satisfacer las


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necesidades de las vastas regiones salitreras y mineras que forman el trópico chileno. El último de los contrafuertes cordilleranos que se prolongan hasta el Océano es el de Chacabuco, célebre en la historia nacional, frente al cual se hallan las cumbres más elevadas de América, tales como él Tupungato, que alcanza 6.000 metros de altitud; el Juncal, que tiene 6.060 y el Aconcagua; que sobrepuja a todos ellos con más de 7.000 metros de altura sobre el nivel del mar. A los pies de esta cuesta de Chacabuco se encuentra el riquísimo y fecundo valle central, situado entre los contrafuertes de los Andes y la llamada cordillera de la Costa. Las sierras andinas continúan en esta región ocupando una ancha faja de territorio, pero sus cimas poco a poco se van suavizando y sus cumbres van disminuyendo progresivamente en altitud a medida que se avanza hacia al Sur. El volcán Maipo sube, sin embargo, a 5.830 metros, pero el Descabezado y el Chillan marcan ya un pronunciado descenso. En la región austral, que comienza en el


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Biobio, el río más grande de Chile, las montañas decrecen considerablemente y el paso de la cordillera es más fácil y expedito; actualmente se hallan varios ferrocarriles en construcción que salvarán los Andes a una altitud de poco más de 2.000 metros. En esta zona se destacan, entre otros, los volcanes denominados Villarrica, Osorno, Punteagudo y Calbuco. El valle longitudinal chileno se hunde, por decirlo así, más al Sur de Puerto Montt y viene a ser reemplazado por la zona de los canales y las islas y archipiélagos, que prolongados hasta el Cabo de Hornos, anuncian antiquísimas cumbres de una cadena prehistórica de montañas. En la región de los canales, que es conocida por el nombre de Pátagonia Occidental, la altura de la cordillera es reducida¿ su configuración caprichosa y abrupta, y sus faldas, medio sumergidas en el Océano, forman pintorescos estuarios, golfos y magníficos puertos naturales que numerosos islotes maravillosamente distribuidos resguardan del viento y de las tempestades invernales.


HIDROGRAFÍA T A configuración topográfica del país *— hace que su hidrografía sea sumamente variada, según las condiciones de las diferentes zonas en que se divide naturalmente: en el Norte, donde las lluvias son excesivamente raras, apenas encontramos algunos torrentes que bajan de la cordillera de los Andes y van a morir ignorados en las arenas del desierto. Sólo el río Loa en esta región presta algunos beneficios a la agricultura; pero como atraviesa en gran parte por terrenos salitrosos, sus aguas tienen mal gusto y no puede ser utilizada para la bebida de los ganados. La zona de los valles transversales, donde las lluvias son más frecuentes durante los meses de invierno, aparecen ya 4


18 ~ verdaderos rios que se desprenden de las altas montañas de los Andes y que aumentan sus aguas con los deshielos de las nieves en los comienzos del verano. Los valles que fecundan estos ríos son por lo general estrechos, abrigados y fértiles. £1 riego de las tierras se hace por espléndidos canales, verdaderas obras de ingeniería, y si alguna vez las aguas de algún rio escasean se someten a turno entre los accionistas de los canales. A esta región pertenecen de Norte a Sur el Copiapó, el Huasco, el Elqui, el Limarí, el Chcapa, el Petorca, el Ligua y el más caudaloso de todos, el Aconcagua, que riega uno de los valles más ricos y prósperos del país. La zona del valle central, que es donde la agricultura ha alcanzado mayor progreso y desarrollo, está abundantemente regada; los ríos en esta región son más caudalosos, sin perder su carácter de torrentosos: tales son el Maipo, el Cachapoal, el Rapel, el Mataquito y el Maule, que fertiliza una vasta y hermosa región y que es navegable en su desembocadura. El río más importante y caudaloso da


Santiago de Chile.—Congreso nacional.


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Chile es el Biobio, y marca el limite de una nueva zona. En esta parte, en donde la cordillera de los Andes es más deprimida, los ríos, alimentados por las lluvias, que son muy frecuentes y copiosas, tanto en invierno como en verano, son en su mayoría navegables, como el Toltén, el Imperial, que en su curso superior lleva el nombre de Cautín; el Valdivia, que desemboca en el puerto de Corral; el Bueno, por donde se hace un activo comercio de maderas, y el'Maullín, que atravesando una vastísima región, cuyos terrenos son inmejorables, va a desembocar frente al Archipiélago de Chiloé.

* Asi como en el Norte de Chile no existen ríos caudalosos, tampoco encontramos lagos que merezcan ser mencionados especialmente; en cambio, en el Sur, en donde son frecuentes, como ya se ha dicho, las lluvias, y donde existen impenetrables bosques seculares, abundan por dondequiera, ya sea en los contrafuertes


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de lá cordillera, ya sea en el valle central o cerca de la costa, ofreciendo a la vista los parajes más pintorescos del mundo, que constituyen un objetivo de excursiones y de turismo y que con razón han hecho dar a la comarca el nombre de Suiza americana. Entre otros lagos pueden citarse el Puyehue, con sus baños termales y sulfurosos; el Rauco, el Riñihue, el Rupanco, el Buenos Aires y el Todos los Santos, estos dos últimos en la región interandina, y el Llanquihue, vecino al mar, cerca de la ciudad de Puerto Montt, que es el sitio preferido por los viajeros, que de día en día son más numerosos.


Santiago de Chile.—Correo Central,


F L O R A Y FAUNA

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examinar el mapa de Chile para darse cuenta que su flora necesariamente debe ser una de las más variadas. En la zona del norte, fuera de la provincia de Tacna, que abunda en toda clase de productos tropicales, el territorio es en su mayor parte árido, el agua es sumamente escasa y de oneroso coste. En los contrafuertes andinos, regados por lluvias estivales, propias de los trópicos, crece una vegetación análoga a la que cubre las altas mesetas de Bolivia. En la zona de los valles transversales los árboles y los arbustos se caracterizan en general por su tronco tortuoso; su madera es dura y fino su follaje. En la región central crecen y prosperan toda clase de árboles y plantas: la alfalfa y ASTA


— 22 — el trébol, y en general los pastos que más favorecen la crianza de vacunos, se desarrollan con toda facilidad, de la misma manera que el eucaliptus, el álamo, el sauce, el maitén, el algarrobo, el avellano, el olivo, el nogal, el camelo y muchos árboles de explotación agrícola, sin contar una inmensa variedad de árboles frutales nativos o importados, dándose las frutas más exquisitas que se conocen en el mundo. La zona austral está caracterizada por los bosques, cuya exuberancia no desdice en nada de la zona tórrida. Las continuas lluvias contribuyen a que crezcan en condiciones excepcionales toda clase de maderas que sirven para construcciones y muebles; abundan allí el raulí, el laurel, el lingue, la encina, el roble, el alerce, la luma, etc.

** La fauna, en cambio, no es ni muy variada ni abundante; no existen en el país los cuadrumanos ni los vampiros, que tantas incomodidades causan en los países


— 23 — tropicales. Las serpientes, lagartos, vibo-l ras son desconocidos; los cocodrilos no existen en los ríos de Chile. Abundan, en cambio, los roedores, y algunas especies, como la chinchilla, proporcionan al comercio de pieles un vasto campo de explotación. Las aves son muy numerosas; entre todas ellas sobresale el cóndor, el águila andina, emblema del escudo nacional, que vive en los más elevados picos de las Cordilleras. Los pajarillos están representados por las más variadas especies. No escasean tampoco los palmípedos, zancudas, cisnes de cabeza negra, garzas y flamencos, especialmente en la región del Sur.

** Los mares de Chile son riquísimos en peces y, sobre todo, en mariscos; la industria de la pesquería ha tomado un enorme desarrollo en los últimos años: el congrio, la corbina, la merluza conocida con el nombre de pescada, el róbalo, la


— 24 — lisa, eí pejerrey, etc., son objeto de un comercio enorme; además, se encuentran en gran abundancia las langostas de las islas de Juan Fernández, los bancos de ostras de Ancud y Calbuco, los cangrejos, choros o mejillones, erizos, almejas, etc.

Los insectos son escasos; los mosquitos, vehículos de fiebres en otros países, no existen allí, y el único animal venenoso es una araña de abdomen encarnado, cuya picadura, aunque molesta, no alcanza á ser mortal.


CLIMATOLOGÍA

T7 L país goza de uno de los climas más *—* sanos y más templados del mundo, aunque por su configuración geográfica debiera tener todos los climas del mundo. Las provincias del Norte, que están, puede decirse, en la zona tórrida, gracias a la corriente fría llamada Humboldt, que refresca y tempera toda la costa del Pacífico, desde el Cabo de Hornos hasta el golfo de Guayaquil, goza de un clima templado; en esa región no hay diferencia alguna entre el invierno y el verano; así los puertos de Arica e Iquique, tienen una temperatura media de 18°. En la zona central, la temperatura media en los puertos de mar es de 14°; en el


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Sur apenas la temperatura medía desciende a 10°, y en Punta Arenas, la ciudad más austral del mundo, a 6°. En el interior, la temperatura baja lentamente, según la mayor o menor altura sobre el nivel del mar. Las ciudades se encuentran todas en el gran valle central o en los transversales. Santiago, una de las ciudades que alcanza mayor altura en el valle central (520 m.), disfruta de un clima delicioso; la temperatura media es allí de 13°, y es raro cuando el termómetro desciende en invierno a 0 . El clima de Chile es, pues, ideal por la suavidad de la temperatura y por la uniformidad de ella en las diversas estaciones del año. Los veranos y los inviernos son benignos no sólo en las ciudades de la costa, sino también en las que están situadas en el interior. No se experimentan grandes calores en la región tropical ni fríos excesivos en el Cabo de Hornos, y, salvo en las montañas, la nieve es enteramente desconocida. o

Todas estas condiciones hacen que el país sea sano y que no abunden en él las


enfermedades endĂŠmicas que existen en otras regiones de AmĂŠrica; la fiebre amarilla, las fiebres palĂşdicas y las pestes son desconocidas en Chile.


ETNOGRAFÍA

T A gran mayoría de la raza es de origen *— netamente español, y las viejas familias se enorgullecen con la procedencia de sus ascendientes; casi todas ellas descienden de funcionarios que se distinguieron al servicio de la Corona en el antiguo Reino de Chile. Existen también numerosas familias originarias de Inglaterra, que el comercio británico ha llevado a casi todos los países sudamericanos, y en el Sur no escasean las familias de colonos alemanes que con la tenacidad característica de la raza han fundado poblaciones progresistas y han reunido cuantiosas fortunas. Poco va quedando ya de la población indígena: los indios araucanos o mapuches, como se les llama vulgarmente, tien1


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den lentamente a desaparecer, incorporándose a la civilización, y apenas si se conserva en uno que otro lugar apartado la verdadera raza nativa. La raza chilena debe considerarse como un hecho étnico realizado y como un modelo de homogeneidad característica en el continente americano. Sus rasgos dominantes son los de la raza blanca o caucásica, y especialmente la ibérica. Chile es el país de América en que más puras se conservan, sin duda alguna, las tradiciones que nos legaron los primeros conquistadores, y para todos los chilenos el amor a España, a la madre patria, es un sentimiento que se inculca en los niños desde la infancia.


DIVISIÓN ADMINISTRATIVA

Chile está dividido en * veinte y tres provincias y un territorio, el de Magallanes, cuya capital es la próspera y rica ciudad de Punta Arenas. La capital de la República es Santiago, bella y hermosa ciudad, fundada a las orillas del Mapocho por Pedro de Valdivia, y que hoy alcanza a medio millón de habitantes. Situada en un sitio pintoresco, en medio de un fértil valle entre la cordillera de los Andes y la de la Costa, ha hecho en los últimos diez años considerables progresos. Sus calles son anchas y bien delineadas; tiene avenidas pavimentadas con asfalto y exornadas con magníficos edificios públicos y suntuosas residencias particulares que, por su disposi'OLÍTICAMENTE


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ción y su tono aristocrático, pueden rivalizar con las mejores de la Corte. Entre los edificios más notables de la ciudad está el palacio de la Moneda, residencia del Presidente de la República, y donde funcionan algunos ministerios, construcción española de fines del siglo xvm; la Catedral, cuya reparación ha sido poco afortunada; la iglesia de Santo Domingo y la de San Francisco son también monumentos de la época de la colonia. Entre los edificios modernos más importantes está el Palacio del Congreso, el de los Tribunales de Justicia, el de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Ministerio de Industrias y Obras Públicas, la Casa de Correos, el Teatro Municipal y la Bolsa de Comercio. Abundan también en la ciudad los parques y paseos, como la Alameda de las Delicias, el Cerro de Santa Lucía, antiguo Huelen, desde donde se contempla un hermosísimo panorama sobre la ciudad; el parque Cousiño y la Quinta Normal. El puerto más importante es Valparaíso, llamado con sobrada razón la Perla del


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Pacífico, ciudad de 250.000 habitantes, situada sobre un anfiteatro en la bahía del mismo nombre. Las obras del puerto, que son colosales, están muy adelantadas, y parte de ellas se inaugurarán en breve. El comercio es extraordinariamente activo, y en la Bolsa porteña se hacen la mayor parte de las transacciones y negocios del país. Hay numerosas casas de Banca y de Comercio; estas últimas, casi todas ellas, en poder de extranjeros, en gran parte españoles radicados en el país, que han logrado con su trabajó constituir allí grandes fortunas. Entre los edificios más importantes sobresale el palacio de la Intendencia, reresidencia del Gobierno provincial, y veraniega del Presidente; la Escuela Naval, el palacio de los Tribunales, la Biblioteca y la futura iglesia catedral aún en construcción. A pocos minutos de la ciudad está el pintoresco balneario de Villa del Mar, convertido hoy en una verdadera ciudadjardín, y que por la suavidad de su clima es también estación invernal. 3


34 — Las otras ciudades más importantes de Chile son: Concepción, con más de 75.000 habitantes, admirablemente situada a orillas del Biobío; es la verdadera Metrópoli del Sur; Talcahuano, el puerto militar, con dos enormes diques y obras de ingeniería náutica; Iquique y Antofagasta, en el norte del país, centros importantísimos del comercio del salitre y de la minería; La Serena, capital de la provincia del mismo nombre, construida en forma de anfiteatro; Curicó, Talca y Chillan, centros de la agricultura en la zona central, y Temuco, Valdivia y Osorno, en el Sur, verdaderos emporios de la ganadería y de la industria maderera.


Santiago de Chile.—Escuela de Bellas A r t e s .


INSTITUCIONES POLÍTICAS

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A constitución de Chile es una de las más antiguas que registra la historia, y salvo pequeñas variantes data en su totalidad del año 1833. La Constitución asegura a todos los habitantes de la República: 1.° La igualdad ante la ley; 2.° La admisión a todos los empleos y funciones públicas sin otras limitaciones que las que impongan las leyes; 3.° Igual repartición de impuestos y contribuciones a proporción de los haberes e igual repartición de las demás cargas públicas; 4.° Libertad de permanecer en cualquier punto de la República; 5.° Inviolabilidad de todas las propie-


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dades, sin que nadie pueda ser privado de su dominio sino en virtud de sentencia judicial o de expropiación por causa de utilidad pública, declarada por ley y previa indemnización; 6.° Derecho de reunión sin permiso previo, aunque sin armas; libertad de asociación y de enseñanza; y 7.° Libertad de imprenta, sin censura previa; y el derecho de no poder ser condenado por abusos de esta libertad sino en virtud de un juicio en que se califique previamente el abuso por un jurado.

El Congreso nacional se compone de dos Cámaras, la de Diputados y la de Senadores; los cargos son gratuitos como en España y la elección se hace en votación directa por los ciudadanos mayores de veintiún años. El Jefe supremo de la nación tiene el título de Presidente de la República, y sus facultades son más o menos las mismas de cualquier jefe de Estado en una monarquía constitucional. Es elegido por cin-


Santiago de Chile—Teatro Municipal,


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co años, sin que pueda ser reelegido para el período siguiente. Acompañan al Presidente en las tareas del Gobierno seis ministros que necesitan para el ejercicio de sus funciones contar con el apoyo de una mayoría parlamentaria.

No se tienen datos sobre la población de Chile en los primeros tiempos de la colonia; se supone que en 1700 ascendía a 80.000 habitantes, sin contar con la Araucania, que en aquella época se consideraba independiente. En el siglo xvni el censo arrojaba una población que no sobrepasaba de medio millón de habitantes, y hoy puede calcularse, por los datos estadísticos del último censo, en más de 4.000.000, lo que, tomando en cuenta la superficie, que es de 750.000 kilómetros cuadrados, da apenas una densidad de cinco habitantes por kilómetro cuadrado. Se precisa para el progreso general del país y el desarrollo de sus grandes rique-


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zas naturales la inmigración europea. El trabajo falta en Europa y en América faltan brazos; la remuneración es allá muy superior, y se recibe con entusiasmo a inmigrantes de habla española, otorgándoseles la más franca y abierta hospitalidad. Pero lo que el país precisa, sobre todo, es la inmigración del pequeño capitalista. Quien haya podido reunir unos miles de pesetas, encontrará en Chile los medios de combinar este capital con su trabajo en condiciones de doblar o triplicar su habitual salario. Encontrará, por ejemplo, facilidades para adquirir propiedades de explotación agrícola muy reproductivas, en condiciones de fácil pago, valiéndose de las instituciones especiales garantidas y vigiladas por el Gobierno nacional.


INSTITUCIONES DE CRÉDITO

f A Caja de Crédito Hipotecario es una ••— institución nacional creada por el Estado para facilitar préstamos hipotecarios sobre edificios y terrenos, sean urbanos o rurales. Los préstamos se hacen por medio de bonos a los tipos de 6, 7 y 8 por 100 anual, que se colocan todos en el mercado, cotizándose estos últimos más o menos a la par, y los del 6 y 7 por 100 bajo la par, en proporciones que rinden asimismo un interés de ocho pesos por cada cien pesos. Un peso chileno es, aproximadamente, igual a una peseta. 1

Como colocación de dinero, la mejor inversión parece ser la de los bonos del 8 por 100. Los intereses se pagan semestralmente por cupones de cuatro pesos por


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cada ciento; y sólo hay que satisfacer una pequeña contribución de timbre. Anexa a esta institución, que facilita dinero para la inmediata adquisición de propiedades, se encuentra la Caja de Ahorros, que tiene sucursales en todas las ciudades de la República, para fomentar y estimular el ahorro en las clases populares. También en esta institución se presta dinero contra pignoración de Bonos de la Caja Hipotecaria y se facilita a los imponentes los medios necesarios para la adquisición de propiedades, que pueden pagarse por mensualidades con un pequeño desembolso al satisfacer la primera cuota. El interés corriente en Chile es, en general, del 8 por 100 en las inversiones más seguras, aunque los dividendos de los Bancos alcanzan generalmente hasta el 9 y el 10 por 100. Los dividendos de las sociedades salitreras rebasan a veces del 12 por 100, y según las mayores o menores contingencias aleatorias del negocio, puede obtenerse hasta el 15 por 100. Los Bancos prestan por lo general al 9 por 100, pero el descuento de letras y otra


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clase de documentos, operación corriente en Chile, y que es una de las formas más importantes del crédito, se hace siempre por una tasa bastante inferior. La principal institución de crédito es el Banco de Chile, cuyo capital social sube a 60.000.000 de pesos. Después siguen en importancia el Banco Español de Chile, el de Santiago y el Nacional, fuera de las numerosas casas de banca establecidas con capitales extranjeros, que representan en conjunto más de 300 millones de capital, siendo el monto general de los depósitos de 1.300 millones. Todos los Bancos giran letras sobre las principales ciudades de España y demás plazas europeas.


L O S NEGOCIOS

í^*ouo en las demás naciones america^-^ ñas, el valor de la tierra ha subido en Chile en proporciones fabulosas. En el valle de Aconcagua, por ejemplo, hace diez años una hectárea de buena tierra regadía no subía de 1.000 pesetas. Hoy no hay terrenos en esa situación que puedan adquirirse a menos de 3.000, y esto se explica por la gran valorización de los productos agrícolas. En la vecindad de Quillota ha llegado á obtenerse como rendimiento de una hectárea plantada de flores hasta la suma de 10.000 pesetas. En los alrededores de Santiago puede estimarse que esa misma superficie de campo vale entre 3.500 y 4.000 pesetas, y no es difícil obtener quien la alquile para


— 44 — chacras en 500 ó 600 pesetas anuales. Naturalmente, el precio decrece a medida que nos alejamos de los principales centros, como la capital, y en las regiones donde el riego no puede hacerse en las mismas condiciones. En la cuarta zona, o sea desde el Río Biobio al Sur, es fácil encontrar buenos terrenos, situados cerca de la vía férrea, por 250 pesetas la hectárea, teniendo presente, naturalmente, que como esa región es lluviosa, no es necesario regarla. A medida que se avanza hacia el Sur, el precio va siempre en progresión decreciente y las tierras, además de ser aptas para la crianza de ganadería, el cultivo del trigo y del maíz, están en muchos sitios materialmente cubiertas de bosques seculares en donde abundan el raulí, el lingue, el laurel, maderas que se emplean preferentemente en la construcción de muebles, y el alerce, la luma y otras especies que por ser de coste más económico se emplean directamente en las construcciones de edificios. La industria maderera ha adquirido, en los últimos años, proporciones enormes; los


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precios tienden a aumentar día por día, y la necesidad de reedificar las ciudades destruidas por la guerra, ha contribuido a que los gobiernos europeos se vean obligados a hacer grandes contratos en nuestro país. En Inglaterra, por ejemplo, se ha solicitado por importantes capitalistas varios millones de durmientes para construir los ferrocarriles del África del Sur. Pero si los campos del Sur de Chile pierden por la explotación la riqueza que les proporciona la madera, en cambio quedan inmediatamente aptos para la siembra de los cereales. Por lo demás, el Gobierno se preocupa de la repoblación forestal a fin de impedir la disminución de la capacidad productora de maderas con el agotamiento de los bosques en explotación. En los últimos años Chile ha podido hacer alguna exportación de trigo hacia los mercados del Pacífico. El trigo chileno ha alcanzado cotizaciones tan elevadas y aun superiores a los cotizados en la República Argentina. En el año de 1915 alcanzó el precio de 45 pesetas los 100


kilos, y las casas comerciales se encargaban de colocar en grandes partidas los productos nacionales, anticipando fondos a los productores. Lejos de nuestro ánimo el afirmar o hacer creer que en Chile se halla el dinero dondequiera que se le busque. No. Los habitantes de Chile han menester trabajar, trabajar con actividad, energía, constancia para ganarlo; pero teniendo voluntad de crearse una situación y de hacer una fortuna, disponen, ciertamente, dentro del mismo país, de los medios necesarios para ello. Y a hemos dicho que el Gobierno asegura, por intermedio de la Caja de Crédito Hipotecario, un rédito no menor del 8 por 100, proporción que puede aumentar enormemente si el capital se invierte en acciones bancarias, empresas salitreras o compañías de seguros, en donde no deja de obtenerse jamás menos del 6 por 100 semestral. En los negocios aleatorios, como las minas de cobre, estaño o hierro; en las ganaderas, y en general en otros negocios


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que no revisten los caracteres de una simple inversión, el rendimiento del capital, unido al trabajo personal, rebasa de dos y tres veces ese interés.

La ganadería, a la par de la industria triguera y maderera, se ha desarrollado mucho en los últimos años, llegando a ser el Sur de Chile un centro de crianzas que rivaliza con los más científicamente explotados del todo el continente americano. Las últimas exposiciones ganaderas de Santiago y Osorno han sido los mejores exponentes del alto grado a que ha alcanzado su desarrollo y desenvolvimiento.

La industria manufacturera comienza a manifestarse, habiendo realizado muchos progresos durante la guerra europea. Hay ya grandes fábricas montadas a la moderna, para la elaboración del cuero, de los tejidos, conservas alimenticias, jabón, velas y muchos otros artículos que compiten


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ventajosamente con los similares extranjeros.

La naturaleza ha querido dotar a Chile todavía de la hulla blanca. Hay enormes caídas de agua que permitirían electrificar los ferrocarriles y dotar de servicios eléc^ trieos todas las poblaciones que aún no los poseen. Antes de la guerra, la poderosa sociedad internacional conocida con el nombre de Westing House estudiaba los medios de hacer práctico el aprovechamiento de la fuerza hidráulica de las corrientes para transformarlas en energía eléctrica.

Los habitantes de Chile disfrutan todavía, no obstante la crisis mundial de los abastecimientos, de condiciones fáciles de subsistencia. Abundan los productos de todo género, y se expenden allí los artículos de primera necesidad a precios relativamente reducidos.


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Ningún país de entre los pueblos his* pano-americanos puede ofrecer más ga* rantías que Chile para los comerciantes de la Península, tanto por el gran consumo que allí se hace de los productos de España, cuanto por la viva simpatía que inspira el nombre de la Madre Patria, que se traduce en una franca y cordial hospitalidad para con todos los españoles. Tales sentimientos de hospitalidad para con los españoles son semejantes a los que España misma manifiesta a sus hijos de América. A través de los siglos y de los mares no se ha apagado la voz de la raza ni el recuerdo de los viejos lares que perdura en las ideas y en las costumbres del pueblo, en su robusta fe cristiana y en todas las virtudes tradicionales de abnegación, generosidad y grandeza moral, que son el patrimonio del noble solar hispano y de su prolongación inmensa en el Nuevo Mundo.

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Santiago de Chile.—Interior de la Catedral.


INDUSTRIAS EXTRACTIVAS

U

NA gran fuente de riqueza es para Chile la explotación de los minerales que en extraordinaria abundancia contiene su suelo. La producción del oro representa un valor total, desde los tiempos de la Colonia, hasta ahora, de 1.200 millones de pesetas; la producción de la plata, el de 1.700 millones, y la del cobre representa, á su vez, un valor total de más de 4.000 millones de pesetas. La producción anual de ,este último mineral representa actual-mente un valor de 300 millones, lo qué significa un incremento considerable de la producción. Otra industria floreciente es la del car-


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bón, que contribuye a satisfacer las exi* gencias del consumo en una proporción superior a la mitad de éstas.

Con todo, el nitrato de sosa o salitre de Chile, es el producto principal del país, siendo su explotación constituida en sus dos tercios por esta substancia, la cual se utiliza en su máxima parte como fertilizante, especialmente en el cultivo de tierras empobrecidas de Europa. A este respecto, el nitrato de sosa ó salitre de Chile, no conoce rival, ya que los esfuerzos que se han hecho para oponerle el nitrógeno extraído del aire no han podido llegar a la meta que se proponían alcanzar. , Hoy día, este sustítutivo puede considerarse fracasado a juzgar por sus deficientes cualidades como abono, para no hablar de sus prohibitivos precios. Los alemanes han hecho prodigios para abaratar el coste de producción del nitrato artificial y para mejorar sus condiciones de aplicación a la agricultura, sin conse-


- 5 3 guír la realización de uno ni otro propósito. En Inglaterra, en Francia, en Italia y en Estados Unidos de Norte América, ha habido que registrar análogas decepciones, como lo demuestra el hecho que, durante toda la guerra, han tenido que recurrir los gobiernos aliados al] nitrato chileno, tanto para la fabricación de explosivos como para la fertilización de los campos. «El nitrato de sosa, ha dicho el doctor Russell, presidente de la estación experimental de Rothamsted, debe su popularidad a la circunstancia que se presenta en estado de asimilación por la planta, sin sufrir cambio alguno, por cuya razón es, entre los abonos nitrogenados, el de acción más rápida. En los dimas templados, la rapidez de su acción tiene dos ventajas: está menos expuesto a la descomposición en el suelo y produce un efecto inmediato sobre el cultivo. Así, en tiempo frío y húmedo, una aplicación de nitrato de sosa o salitre de Chile, mejora las condiciones del cultivo decidiendo el éxito final.»


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Ningún abono, puede afirmarse con ta experiencia de muchos años, tiene la eficacia, ni produce los resultados económicos del nitrato de sosa que, según la naturaleza del terreno en que se aplica, puede aumentar en dos o tres veces la producción de la cosecha. Su difusión en España traería grandes bienes, porque al elevar la producción de los campos, no sólo llegaría a satisfacer totalmente las necesidades de trigo, patatas, maíz, etc., sino que permitiria una exportación muy remuneradora para la agricultura española. No falta quien haya creído que el salitre de Chile pueda ser reemplazado por el sulfato de amoníaco. Para desvanecer esta idea, basta citar la autorizada opinión del Sr. Paul Wagner, director de la estación experimental de Damstadt. «Los experimentos comparados de salitre de Chile y sulfato de amoníaco, dieron resultados bien desfavorables para este último, dice el Sr. Wagner. En los de Washington, la acción fertilizante del ázoe amoniacal no alcanzó sino a un 69 por 100 de la que u


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desarrolló el salitre de Chile, en el cultivo de la cebada, y a un 47 por 100 en el de la patata. En el año de 1917, la elaboración del salitre fué de 66 millones de quintales españoles, y la exportación alcanzó á poco menos que esa cifra. La existencia de salitre en 31 de Diciembre del mismo año era de 19 millones de quintales, y en el primer semestre de 1918 rebasó de los 3 0 millones. El precio de las ventas en el mes de Septiembre de 1918 fué de 17 pesetas el quintal; en el mes de Diciembre del mismo año bajó a 15 pesetas, y ahora, después de la terminación de la guerra europea, puede obtenerse a precios mucho más reducidos.


DEPORTES NACIONALES (COLABORACIÓN)

L

A república de Chile, ese hermoso y, próspero país, que dicho sea de paso, tanto amor siente por todo lo que atañe á su ilustre coprogenitora la noble España, es uno de los Estados sudamericanos que mayor atención prestan á la educación física de la juventud. A dicho fin, los gobiernos que allí se suceden, no regatean en sus presupuestos las partidas necesarias para el sostenimiento en las escuelas primarias é institutos, de las clases de gimnasia y otros recreos análogos. Las causas fundamentales de este entusiasmo de los chilenos á todo género de deportes, deben buscarse no sólo en sus cualidades de raza activa y vigorosa, sino


también en sus orígenes etnográficos, pues los araucanos, pueblo de naturaleza indómita y guerrera, eran en su época muy apasionados por los juegos al aire libre, en los que hacían prodigios de fuerza y destreza. En su famoso poema La Araucana, tan alabado por los grandes maestros del habla castellana, Cervantes, Juan de Guzmán, Andrés Escoto, Vicente Espinel y otros, retrata de modo magistral el carácter de aquel pueblo heroico el célebre poeta y militar español Alonso de Ercillá, que combatió la dominación del país en nombre del rey de España. Los ejercicios en campo abierto, que los ingleses cultivan con tanta constancia como provecho, hace ya cerca de cuarenta años que tomaron carta de naturaleza en Chile. Aparte del golf y el tennis, que cuentan con üri crecido núcleo de aficionados; és el footrball el que más ha prosperado, pues existen muchos clubs organizados en asociaciones y federaciones que poseen en los grandes centros de población, amplias y hermosas canchas o pistas, donde ée celebran campeonatos que presencia


- 5 9 numeroso público, atraído por entusiasmo igual al que hacía acudir á los habitantes de Elida, en la antigua Grecia, á presenciar los juegos olímpicos, conceptuados como los espectáculos más célebres y famosos de aquella época, luchas en que los vencedores, que se designaban con el nombre de olimpiónicos eran objeto de toda clase de agasajos y distinciones, sobresaliendo en holocausto de sus hijos la histórica república de Atenas en grado tan extraordinario, que Solón creyó llegado el caso de poner coto á tal exceso de dádivas por una legislación dada al efecto. Anualmente se celebran en la capital de Chile y en las ciudades de Valparaíso, Concepción, Iquique, etc., torneos atléticos, cuyo pugilato se disputan muchos centros de gimnasia que disfrutan de vida próspera en todo el país. Muy recientemente, en la tercera Olimpiada que ha tenido lugar en Montevideo, ha resultado vencedor, conquistando el título de Campeones del atletismo sudamericano, el grupo de atletas chilenos que ha concurrido á aquella hermosa fiesta.


La escuela de aviación que asimismo existe en Chile, ha dado ya brillo á su patria en diversas proezas aéreas, siendo la última la realizada por el teniente del Ejército, Cortínez, que ha batido el record mundial en vuelo sobre montañas, realizando la doble travesía de los Andes en un aeroplano Bristcl de los regalados á Chile porjel Gobierno inglés. Una nación que en la adolescencia de su edad, podríamos decir, ofrece en todos los órdenes tales ejemplos de virilidad y progreso, es merecedora del afecto y consideración del mundo civilizado, debiendo estar España enorgullecida de esta hija suya, que aunque emancipada hoy, no olvida un instante á la madre venerada que la legó sus costumbres todas, el melodioso idioma del más inmortal de los ingenios, un código de nobles y heroicos ejemplos, infiltrando en los naturales el valor de los que habían combatido gloriosamente en la reconquista de la península ibérica. A.

DE BURGOS MAESSO. C&uul do Chils en Milflffa.


ADVERTENCIAS

Los interesados en obtener informaciones y datos sobre Chile pueden dirigirse á su Legación en Madrid (Carrera de San Francisco, 4 ) ; al Consulado General en Barcelona (Lauría, 119) y á los demás Consulados establecidos en España. La lista de éstos y los nombres de los señores Cónsules aparecen más adelante. Para suministrar informaciones sobre el empleo del salitre de Chile (nitrato de sosa) en la agricultura existe una oficina especial en Madrid (Almirante, 19) bajo la dirección del Comité de Nitrato de Sosa de Chile. Se recomienda á los agricultores que no dejen de aprovechar las útilísimas indicaciones que puede darles esa oficina, porque del acertado uso de aquel abono "natural insustituible depende en gran parte el éxito que se consiga en so


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aplicación á la tierra. Los que no lo hayan empleado hasta ahora incurrirán en un verdadero error al no informarse de ios resultados tan s a tisfactorios que se obtienen con el nitrato de sosa en los más variados cultivos.

REPRESENTACIÓN CONSULAR DE CHILE EN E S P A Ñ A

BARCELONA Cónsul general: Sr. D. Anselmo de la Cruz. ALICANTE Sr. D. Luis M. Febrer Calvo Escalada, Marqués de Saudin. ALMERÍA Sr. D. Juan Antonio Martínez. BILBAO Sr. D. Horacio Eyzaguirre. CÁDIZ Sr. D. Adolfo Jofré. CARTAGENA Sr. D. Reginaldo Barrington. CORUNA Sr. D. Ernesto Cádiz.


63 FERROL Sr. D. Luis Alfeirán Conde. GIJON Sr. D. Dionisio Velasco. GRANADA Sr. D. David Mercado. HUELVA Sr. D. Josú Marchena Colombo. IRUN Y PASAJES Sr. D. Ricardo Figueredo. LAS PALMAS Sr. D. Julio César Rodríguez de Perdomo. LEÓN Sr. D. Cayetano Garcia. LOGROÑO Sr. D. Pedro Muñoz Gil. MADRID Sr. D. Pedro Fluiters. MAHON Sr. D. Pedro Taltavull. MALAGA Sr. D. Antonio de Burgos y Maessu. OVIEDO Sr. D. Martín González del Valle, Marqués de la Vega de Azgo.


PALMA DE MALLORCA Sr. D. José Casasnovas. REUS Sr. D. Salvador Bonet. SAN SEBASTIAN Sr. D. Alfredo de Laffitte. SANTA CRUZ DE TENERIFE Sr. D. Narciso de A r a . SANTANDER Sr. D. Francisco García. SEVILLA Sr. D. Enrique Tagle Castro. TARRAGONA Sr. D. Adolfo Artal. VALENCIA Sr. D. José Pastor, Vizconde de la Morera. VIGO Sr. D. Ernesto de la Cruz. VILLAGARCIA Sr. D. Pío S. Carrasco. ZARAGOZA Sr. D. Desiderio Giménez.


Chile en 1919