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ESTUDIO S O B R E

E S T A D O - M A Y OmiR PIMP" ILI

MEMOEIA PEEMIADA EN EL C E R T A M E N D E L CIRCULO

j. SARGENTO

MILITAR

|)00ii ei] Jjivora MAYOR

DE E J E R C I T O

SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA

C E R V A N T E S

CALLE DE LA BANDERA, NÚM. 73


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ESTUDIO SOBRE LA ORGANIZACIÓN DE UN ESTADO MAYOR PERMANENTE EN EL EJÉRCITO CHILENO

S u m a r i o . — I . N e c e s i d a d e s á que ha o b e d e c i d o la c r e a c i ó n d e los E s t a d o s M a y o r e s en los ejércitos m o d e r n o s . — I I . F o r m a c i ó n d e un E s t a d o M a y o r p e r m a n e n t e p a r a nuestro e j é r c i t o . — I I I . E s t u d i o s y trabajos que d e b e r á e j e c u t a r . — I V .

Personal

y

p r o v i s i ó n d e las v a c a n t e s . — V . S e r v i c i o i n t e r n o . — V I . D e p e n d e n c i a s y a n e x o s . — \ I I . R e l a c i o n e s del E s t a d o M a y o r p e r m a n e n t e con las graneles oficinas a d m i n i s trativas y m i l i t a r e s . — V I I I .

Conclusión.

I.—Necesidades á que ha obedecido la. creación délos Mayores en los ejércitos modernos.—La

Estados

creación de los Estados

Mayores ha sido impuesta por las condiciones en que se desarrollan las operaciones de la guerra moderna. Ninguna cabeza, por bien organizada y dotada que sea, puede, hoy día, abarcar las múltiples tareas que impone la conducción de un ejército en campaña; y el general que quisiera hacerse cargo, por sí solo, de todos los detalles inherentes á la comunicación de órdenes y á la recepción de noticias, avisos etc., ejecutando al mismo tiempo los estudios que le demanda la conducción de las operaciones, correría peligro de perderse dentro del confuso laberinto formado por los informes que llegan, y los que se envían sobre tan diversas materias.


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Por consiguiente, para poder dar abasto á esta pesadísima carga, tendrá forzosamente que valerse de cooperadores y de ayudantes en cantidad suficiente para llenar los diferentes servicios encomendados á su actividad. Estos colaboradores del general en jefe toman, en los ejércitos modernos, el nombre de Estado Mayor, cuya misión será, pues, en campaña, facilitar la acción del general en jefe, y practicar los estudios necesarios para la combinación de las operaciones. L a rapidez con que éstas se ejecutan actualmente merced á los progresos de la ciencia y de la industria en todas sus ramas, hace que sea una necesidad imprescindible para la seguridad de las naciones, contar con datos suficientes y fidedignos sobre sus recursos militares y los desús probables adversarios, las fuerzas activas con que podrían emprender operaciones ofensivas y los elementos que se requieren para ello así como también aquéllas con que lucharían, y las dificultades materiales que deberán vencer en una campaña ofensiva ó defensiva, para tener elementos serios sobre que descansar en la combinación de un plan de operaciones, en vista del objetivo que se persiga. El estudio de estos diversos temas requiere tiempo y tranquilidad, dos cosas casi imposibles de obtener, una vez los ejércitos en presencia ó en movimiento. Además, abiertas las operaciones, sería perder un tiempo precioso el que hubiera que distraer para recoger datos sobre los recursos y la topografía del teatro de operaciones, las fuerzas y demás elementos de acción del enemigo; puntos de tal importancia que, sin ellos, es imposible combinar planes con la prudencia necesaria para dar feliz remate á estos graves problemas, de cuya acertada solución pende, en la mayor parte de los casos, el éxito de la campaña. Palpablemente se manifestaron estas necesidades en la última guerra que sostuvimos contra la alianza Perú-Boliviana, y en el recuerdo de todos están aún las dificultades con que se tropezaba al ordenar las operaciones más insignificantes, por la carencia absoluta que había de los datos apuntados más arriba. Esta falta de conocimientos provenía no de la competencia de


los jefes encargados de dirigir dichas operaciones, pero sí de la ausencia de un Estado Mayor á la altura de su delicada é importante misión. Los largos años de paz que había disfrutado la República, hacían que los asuntos referentes á la milicia se miraran muy por encima, descuidándose, por consiguiente, la formación de un Estado Mayor capa/, de llenar su cometido en caso de guerra, pues esta última nadie la preveía. Obligados en 1879-80 á crear este servicio en los ejércitos que se encontraban al frente del enemigo y en su territorio, por el apremio y la rapidez con que esto se hizo, no fué raro que en su organización se introdujeran servicios completamente inútiles, y que, por otro lado, se descuidaran otros de vital importancia. Fruto de la experiencia adquirida entonces es el pensamiento que hoy nos lleva á poner en estudio la creación de un Estado Mayor permanente, siguiendo en ello, además, el ejemplo de las naciones más adelantadas en el arte militar, que, de tiempo atrás, han comprendido que, sin él, no hay ni sólida ni buena organización militar posible. Hemos visto cuál es el servicio que le corresponde al Estado Mayor en campaña, y su papel durante los períodos de paz; veamos ahora cuál es la forma en que, á nuestro modo de ver, debe llevarse á cabo su organización dentro de nuestro estado militar actual. II.—Formación de un Estado Mayor permanente para nuestro ejército.—Por

la clase misma de los servicios que deberá prestar

y por las personas á quienes deben servir sus estudios, el Estado Mayor permanente, deberá ser una oficina allegada al Ministerio de la Guerra ó, más bien dicho, una sección del mismo. Para llenar su cometido se dividirá en dos grandes departamentos. El primero tendrá á su cargo la recopilación de datos, y hará los estudios militares consiguientes sobre Chile y países vecinos y sobre los elementos ofensivos y de transporte de las grandes potencias con las cuales pudiéramos encontrarnos en guerra algún día.


— 8 — El segundo departamento se encargará de los trabajos científicos y literarios de importancia general, pero de carácter militar, cuya enumeración daremos más adelante, y que tienden á impulsar el adelanto del ejército y de la nación misma. III.—Estudios y trabajos que ejecutará.—El primer departamento, para mayor orden, método y claridad de sus trabajos, se subdivirá en tres secciones. L a i. sección, se encargará del estudio militar del territorio nacional, recogiendo los datos siguientes: Fuerzas y elementos bélicos de que se disponen para el caso de una guerra; su distribución durante los períodos de paz para satisfacer mejor las exigencias del servicio y tenerlas listas al mismo tiempo para hacer frente á cualquiera emergencia que se produzca en las relaciones internacionales. Topografía del territorio, líneas de defensa y de operaciones que se encuentren en él, para los diferentes temas que pudieran ocurrir. Formación de un plan de movilización del ejército de línea y de la guardia nacional, para su concentración en los puntos que servirían de partida en caso de guerra ofensiva ó defensiva. Plan de transporte marítimo ó terrestre del ejército de operaciones y de sus parques, reservas, etc. a

L a 2." sección hará este mismo trabajo, en la medida de lo posible, con respecto á los países vecinos, Perú, Bolivia y República Argentina. Cuidará de mantener al día los datos sobre el estado militar en que éstos se encuentran y los recursos de que disponen. Formará prolijos itinerarios, con datos suficientes sobre las distancias, entre los diversos puntos que abarquen, los recursos que encontraría un ejército en su trayecto y las dificultades materiales y naturales que tendría que vencer. Coleccionará datos biográficos sobre los generales y hombres públicos eminentes que podrían representar gran papel en caso de dificultades exteriores. Por último, estudiará con detención el partido que se podría sacar de dichos países en caso de contarlos en el número de nuestros aliados en una guerra internacional. L a 3. sección, se ocupará de estudiar los elementos de transporte con que cuentan las grandes potencias europeas ó americanas, y los objetivos probables de sus escuadras en caso de a


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guerra con nosotros. Hará también un prolijo estudio de la viabilidad del territorio nacional y de los medios de locomoción que en él se encuentran, así como también del rendimiento que podría obtenerse de los ferrocarriles nacionales para el acarreo de grandes masas de tropas. Los resultados de este estudio los pondrá á disposición de la primera sección para los fines consiguentes. El trabajo del primer departamento será exclusivamente secreto, y sus libros, proyectos, itinerarios, planos y estudios, etc., solo se comunicarán en virtud de órdenes expresas del Ministerio del ramo. Esta medida regiría aun con los oficiales del segundo departamento y de las otras secciones del ejército nacional. El segundo departamento se dividirá igualmente en tres secciones, cuyo cometido será el siguiente: La

i.

a

sección, topográfica, estará encargada de levantar una

carta de la República en una escala de I/IOO.OOO, para llenar el vacío proveniente de la falta que hace una buena y detallada carta nacional, y sin la cual los estudios que se hagan serán siempre incompletos. Las hojas de esta carta podrán venderse al público y su grabado se encomendará á la industria nacional. Para llenar su cometido, el personal de esta sección marchará de acuerdo con las oficinas de ingenieros militares y civiles de la nación. L a 2. sección, cartográfica y estadística, se ocupará de recopia

lar datos estadísticos sobre Chile y países limítrofes, estudiará á fondo la carta de estos últimos, reproduciendo las que se pudieran necesitar para las futuras operaciones, en cantidad suficiente para dar abasto al consumo del ejército nacional. Estas cartas deberán mantenerse al corriente, en vista de los trabajos científicos que se publiquen sobre la materia. L a j . " sección, literaria, cuidará del archivo de los ejércitos en campaña, y, una vez concluidas las operaciones, escribirá su historia, deduciendo la enseñanza á que hubiera lugar para introducir las reformas consiguientes en la organización de nuestras milicias. Seguirá con detención el movimiento científico-militarliterario para informar á quien corresponda sobre la convenien-

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cia de introducir reformas en nuestro material de guerra en vista de los adelantos practicados en otros países. Preconizará la circulación de aquellos textos cuyo estudio considere de provecho para la mayor instrucción del ejército. Correrá con la publicación del B O L E T Í N del Estado Mayor permanente, insertando en él los trabajos, destinados á la publicidad, útiles para el adelanto material de la nación, en vista de los trabajos practicados por el ejército. Estas serán las grandes líneas que trazarán el campo dentro del cual deberá obrar la actividad del Estado Mayor permanente; pero esto no quiere decir que ellas formarán barreras de las cuales no le es dado pasar, pues se comprende fácilmente de la idea fundamental del Estado Mayor, que todo lo que de algún modo pueda redundar en provecho del adelanto militar del país en su armamento, defensa, organización, etc., son problemas cuyo estudio corresponde á su campo de acción, debiendo el señor general jefe de Estado Mayor designar comisiones de oficiales sacados de su seno, para encomendarles que estudien é informen sobre la materia en discusión ó en tela de juicio. IV.—Personal y provisión de vacantes.—El personal del Estado Mayor permanente en el pie de paz se compondrá de: i general, jefe de Estado Mayor. i capitán, ayudante particular del mismo. 1

id.

id.

de campo id.

id.

2 coroneles, jefes de departamento. 6 sarjentos mayores ó tenientes coroneles, jefes de sección. 24 ayudantes encargados de los trabajos de las diversas secciones. 2 oficiales pertenecientes á la marina nacional. 2 empleados de la Dirección general de los ferrocarriles del Estado. 2 id. de la Intendencia general del Ejército y de la Armada. L a proporción por armas en que se reclutarán los oficiales ayudantes, será la siguiente: f- de las vacantes se atribuirán á la infantería f-

id.

id.

id.

id. artillería


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de las vacantes se atribuirán á la caballería

l

id.

id.

id.

id. zapadores, ingenieros mi-

litares, parques etc. Los ayudantes del Estado Mayor serán de la clase de capitanes efectivos de ejército, debiendo haber cursado las clases de la Academia de Guerra, ó bien acreditar, en un examen especial, que poseen los conocimientos equivalentes á dichos estudios. Además, deberán haber mandado compañía en un cuerpo de línea, por lo menos durante un año efectivo en sus respectivas armas. Excepto la estadía del general jefe de Estado Mayor, las de los jefes y ayudantes, empleados y agregados que prestaran sus servicios en el Estado Mayor, nunca podrá exceder de tres años, contados á partir del día en que ingrese el agraciado al Estado Mayor. Una vez concluido este período, deben los señores jefes y oficiales regresar á sus respectivos cuerpos ó á las diversas secciones del ejército á que pertenezcan, para refrescar sus conocimientos prácticos, merced al contacto íntimo con las necesidades del soldado y su modo de ser. Los oficiales de Estado Mayor deberán siempre recordar que el conocimiento del soldado y de lo que se le puede razonablemente exigir, solo se adquiere gracias á la estadía en los cuerpos, y que, sin dicho conocimiento, el oficial de Estado Mayor sería de poca utilidad, pues sus cálculos en la guerra descansarían sobre bases muy poco seguras y, por consiguiente, sin poder inspirar gran confianza á los encargados de llevar á cabo las operaciones proyectadas. Tanto los oficiales de marina como los empleados de la Dirección de ferrocarriles y de la Intendencia general del Ejército y Armada que presten sus servicios en el Estado Mayor, serán agregados á las secciones donde se les estime más necesarios. Su estadía en el Estado Mayor nunca podrá pasar de tres años. Podrán prestar sus servicios en calidad de agregados al Es-


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tado Mayor los ingenieros civiles y militares que fueren necesarios para llenar la misión encomendada á la primera sección del segundo departamento. En caso de no haber vacantes en la dotación efectiva del Estado Mayor, los oficiales que se hubieran distinguido durante su estadía en la Academia de Guerra, podrán también pasar á prestar sus servicios en calidad de agregados para que adquieran conocimientos sobre sus servicios y que más tarde puedan llenar satisfactoriamente sus puestos en él. A l estallar una guerra, en vista de las proporciones que se dé á la organización del ejército, se llamarán á los oficiales que hubieran anteriormente servido en el Estado Mayor para poder así formar la dotación de ayudantes idóneos que deberán tener los Estados Mayores de cuerpo de ejército y los divisionarios, así como también llenar las vacantes de ayudantes de campo del cuartel general y de las grandes comandancias de tropas. Como sería imposible determinar de antemano la cantidad de gente que se requerirá para satisfacer las necesidades del momento, sólo indicamos en seguida la distribución del personal fijo del Estado Mayor en el caso de una guerra. A l lado del cuartel general, formando el grande Estado Mayor general, se destinará: i general jefe del Estado Mayor general i coronel ayudante general 6 ayudantes de Estado Mayor. El complemento de la dotación y los ayudantes de campo se sacarán de las filas del ejército en la forma indicada, pero si no hubiera un número suficiente de oficiales que hubieran pasado por el Estado Mayor, se tomarán del escalafón los que se destinen para ayudantes de campo. A l lado de las comandancias en jefe de los cuerpos de ejército: i coronel ó teniente coronel jefe de Estado Mayor 3 ayudantes de Estado Mayor, y los de campo necesarios. En cada una de las comandancias divisionarias:


i jefe de Estado Mayor. i ayudante de Estado Mayor y otro de campo. En las divisiones de caballería independientes, encargadas de la exploración estratégica: 1 jefe de Estado Mayor 2 ayudantes de id., y dos de campo. En las comandancias generales de artillería y de caballería: 1 jefe de Estado Mayor 2 ayudantes de Estado Mayor, i dos de campo en cada una. En Santiago, ó más bien dicho, en el punto de residencia asignado para el Estado Mayor, siempre deberá quedar un jefe y cuatro ayudantes, por lo menos, agregándoseles ocho oficiales más para que continúen los estudios emprendidos y puedan suministrar los datos, cartas etc. que se pidan al archivo de las secciones, desde el teatro de operaciones. V. Servicio interno.—Al señor general, jefe de Estado Mayor corresponderá distribuir el personal entre los dos departamentos en vista de sus respectivas necesidades y dictar las líneas generales para sus trabajos, imponiéndose personalmente de los resultados obtenidos. Designará los oficiales del Estado Mayor que deben agregarse á las grandes comandancias de tropas, y elevará al supremo gobierno las propuestas para llenar vacantes en el Estado Mayor después de cerciorarse que los agraciados llenan las condiciones de inteligencia y estudio necesarias para estos puestos. Velará sobre la instrucción dada en la Academia de Guerra y sobre el exacto cumplimiento del decreto orgánico y del de régimen interior que se han dictado para dicha institución. Presentará al supremo gobierno temas para las maniobras de los ejércitos nacionales y para los viajes de instrucción anuales que deberán hacerse en el Estado Mayor y al finalizar el curso de la Academia de Guerra. Confiará á sus ayudantes comisiones reservadas secretas á los países vecinos para que estudien su organización militar y demás elementos de guerra que posean, debiéndoles dar instrucciones claramente determinadas para que estos trabajos se hagan con todo orden y método. Á los adictos militares en el extranjero, indicará los temas ó puntos


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hacia los cuales deberán dirigir sus estudios é investigaciones, y las memorias que éstos eleven al supremo gobierno serán archivadas en el Estado Mayor en las secciones respectivas, en vista de la materia contenida. En caso de guerra, distribuirá el personal del Estado Mayor según lo que hemos indicado anteriormente, para asegurar el cabal desempeño de los Estados Mayores que se formen en las divisiones de tropas movilizadas. Deberá velar sobre la movilización del ejército nacional, su concentración en los puntos ya estudiados, para su entrada inmediata en campaña, según el objetivo que se persiga. En campaña, corresponde al Estado Mayor general combinar los planes de operaciones, practicando para ello los estudios necesarios, someterlos á la aprobación del general en jefe y velar sobre la fiel ejecución de las medidas adoptadas cualesquiera que estas sean. El Estado Mayor general deberá mantenerse, en este caso, en constante comunicación, por medio de sus ayudantes, con los Estados Mayores divisionarios y otros, trazando diariamente en campaña la colocación que tienen sus tropas y la supuesta posición del enemigo. Este cuadro ó estado, deberá ser sometido diariamente al señor general en jefe para su conocimiento y fines consiguientes. En el campo de batalla, el general jefe de Estado Mayor se mantendrá al lado del general en jefe, á quien únicamente corresponde la dirección general ó superior de la batalla, si no hubiera determinado él personalmente otra cosa. Los ayudantes de Estado Mayor, en esta emergencia, estarán á la disposición del cuartel general. A los jefes de departamento corresponderá dictar las medidas necesarias para que los trabajos en ellos se hagan con orden, uniformidad y claridad, para que su consulta sea fácil y rápida. Mensualmente condensarán en un conciso informe, que elevarán al jefe del Estado Mayor, los trabajos y resultados obtenidos por los estudios efectuados, y, si la cosa fuera de particular importancia, lo harán mas á menudo. Estos informes tienen


que ser estrictamente secretos y sólo el señor general jefe de Estado Mayor podrá tomar nota de ellos. Asimismo informarán, á quien corresponda, sobre la conducta, desempeño y contracción que muestren los señores jefes y ayudantes de las respectivas secciones del departamento de su cargo. En caso de guerra, los jefes de departamento pasarán á formar los Estados Mayores de los cuerpos de ejército de más importancia ó que se encuentren más alejados del cuartel general. Durante los períodos de paz, los jefes de sección cuidarán del buen desempeño de sus subalternos y que las comisiones y estudios encomendados á ellos se hagan con la atención y la seriedad requeridos por estos gravísimos asuntos, pues del resultado obtenido por las secciones depende la confianza que inspirará el Estado Mayor á las personas llamadas á aprovechar sus estudios. En caso de guerra, pasarán á formar los Estados Mayores divisionarios en la proporción que fuera necesaria, y los que quedaran disponibles prestarán sus servicios, en calidad de primeros ayudantes, en el Estado Mayor general ó bien en el cuartel general. Durante su estadía en el Estado Mayor, los jefes y ayudantes gozarán de sueldo mayor y de una gratificación igual al 25 °/

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del sueldo efectivo; será de su obligación proveerse de cabalgaduras. En el desempeño de comisiones fuera del punto en que esté radicado el Estado Mayor, tanto los jefes como los oficiales, además del transporte gratis que se les dará en los ferrocarriles y buques del Estado, tendrán un viático de tres pesos los primeros y de un peso cincuenta centavos los segundos diarios, pero no tendrán derecho á cobrar bagajes. Las comisiones fuera del territorio nacional, serán remuneradas por decretos especiales del Ministerio de la Guerra, de acuerdo con el jefe de Estado Mayor, en vista de las circunstancias ó condiciones en que éstas se hagan. Para subvenir á los gastos que demandan los estudios y tra-


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bajos técnicos del Estado Mayor, anualmente se consultará en la ley de presupuestos, una partida especial cuya inversión correrá á cargo del señor general jefe de él. El grabado y publicación de las cartas, planos, proyectos etc. se darán á la industria nacional, pidiéndose para ello propuestas cerradas, cuya aprobación recabará el jefe de Estado Mayor del Ministerio del ramo. VI.—Dependencias y anexos del Estado Mayor.—La

Acade-

mia de Guerra formará una dependencia del Estado Mayor, y sus profesores serán propuestos al ministerio por el conducto del general jefe de Estado Mayor. Las vacantes que hubiera en el cuerpo de profesores militares serán llenadas á concurso, debiendo recibirse los exámenes de los postulantes por una comisión nombrada por el general jefe de Estado Mayor, de acuerdo con el señor inspector general y el Ministerio de la Guerra. Tanto los exámenes para la admisión de alumnos como los con que terminará el curso y el viaje de instrucción, serán recibidos por comisiones nombradas por el general jefe de Estado Mayor, debiéndolas presidir, ó hacerse reemplazar por uno de los jefes de departamento designado especialmente con este objeto. En el archivo del Estado Mayor se guardarán las memorias, planos, etc., escritos por los alumnos durante su viaje de instrucción. Para los trabajos secretos del Estado Mayor habrá talleres de fotografía, litografía y tipografía, que estarán servidos por individuos de confianza y vigilados por ayudantes especialmente comisionados con este objeto. VIL—Relación del Estado Mayor con las grandes oficinas militares y administrativas.—Debiendo

el Estado Mayor formar

una sección del Ministerio de la Guerra, estará á la inmediata disposición del señor Ministro del ramo, para las consultas y estudios que ocurran. Las inspecciones generales del ejército y de la guardia nacional deberán comunicar mcnsualmcnte al Estado Mayor estados de fuerza, armamento y vestuario de los cuerpos de su de-


pendencia, dándole aviso de las medidas de orden interno que se adopten por ellas en lo relativo á la instrucción profesional y doctrinal del cuerpo de oficiales y de la tropa de sus respectivas dependencias. También suministrarán los datos reservados que se les pidan sobre conducta, m oralidad y competencia de los oficiales que pretenden ingresar al Estado Mayor. Las Comandancias generales del parque y de la maestranza de artillería, de ingenieros civiles y militares, Dirección general de ferrocarriles, Intendencia general del Ejército y Armada, Comandancia general de Marina y Oficina central de estadística remitirán igualmente, por lo menos, dos veces en el año, los datos sobre su personal, trabajos, material, y estudios que juzguen dignos de interés para los estudios del Estado Mayor. Los datos que se necesitaren del extranjero se pedirán directamente por el conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores, para que éste dicte las órdenes convenientes á los agentes diplomáticos ó consulares que pudieran suministrarlos. Por lo demás, á medida que el Estado Mayor ensanche su zona de actividad irá produciéndose por sí sola la necesidad que tenga de comunicarse con las demás oficinas públicas y administrativas y que por hoy nos sería difícil de prever. V i I I . — Conclusión.—Como bien lo habrá visto el jurado, el proyecto que sometemos á su ilustrado criterio está escrito, tomando como modelo la organización del grande Estado Mayor del imperio germánico, después de reducir sus líneas principales á las modestas proporciones necesarias para que pudiera caber dentro de nuestra actual organización militar. Las ideas que en él exponemos toman su origen en las obras de Bronsart von Schellendorf, von Widdern y Dérrécagaix, que son las más modernas sobre esta materia y que contienen las teorías ya aceptadas por todo el mundo. Los diversos sistemas de Estado Mayor, que antes han existido en los ejércitos modernos europeos, han ido poco á poco desapareciendo para ser reemplazados en general por la forma •que proponemos. El grandioso éxito obtenido por el Estado Mayor prusiano,

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Estudio sobre la Organización del Estado.Mayor Permanente