Issuu on Google+


RELATOS DE VERANO 2013 Muchas son las personas que acuden a lo largo del año a la Biblioteca Pública de Albacete: unos buscan fantasía, otros información, otros estudiar…. Y hay quienes encuentran en la Biblioteca un lugar, o un motivo de inspiración, para poder escribir. Son escritores. Son NUESTROS escritores, porque escribir es una voluntad, no un don ni un momento de inspiración pasajera. Y los relatos que forman esta “serie” tienen esa determinación. Tienen, en definitiva, algo que contar. Y lo cuentan. Los relatos que te ofrecemos en las próximas semanas no están escritos por autores que puedan consultarse en una Biblioteca: son lectores que, por esta vez, han cambiado la afición de leer páginas por la de escribirlas. Para la Biblioteca de Albacete es un placer ser mucho más que el lugar donde se guardan los libros: queremos contribuir a ese inmenso patrimonio cultural que es una biblioteca con la vida de quienes nos visitan y nos dan la razón de ser. Añadiendo su obra. Suyo es el mérito, nosotros sólo ponemos la intención y los medios. A lo largo del verano y el otoño te ofrecemos el fruto de quienes, con su silencioso trasiego, habitan esta biblioteca. Estás invitado a pasar a leer, estudiar, investigar y… escribir. Disfrútalo.


LA VERDADERA HISTORIA DE UN TRISTE RADIADOR Y UNA ESTUFA SOLITARIA Mª Dolores Galán

(Un desván oscuro una mañana del mes de Septiembre)

- ¿No crees que deberíamos presentarnos después de tanto tiempo aquí? (pausa) Me llamo Rador ¿y tú? * Soy Tufi….¿desde cuándo estás en este lugar? - No mucho, no llega a un año, creo ¿y tú? * Uf…yo llevo mucho más tiempo; me trajeron después de morir la abuela Leonor, pero dentro de poco van a venir a por mi, voy a salir. - ¿Salir, dices?, no, los dueños se fueron, en la casa no queda nadie; hicieron la mudanza, se llevaron todos los muebles en un camión; les oí decir que iban a una casita más pequeña, cerca de la casa de su hija y su nieto. * Ya, pero nos necesitarán, cuando llegue el invierno vendrán a por nosotros, nos llevarán a esa casa nueva. - No, no lo creo, la casa nueva tiene calefacción.


* Calefa ..¿qué? - Calefacción, es un sistema moderno; ponen carbón en una caldera grande y el calor llega a todos los pisos y a todas las habitaciones; hay aparatos como yo pegados a las paredes, no se pueden mover y no se tienen que enchufar a la corriente. * No se si lo he entendido; pero si tú lo dices….oye Rador, ahora que lo pienso ¿tú y yo nos habíamos visto antes? - Déjame que piense…no creo, supongo que me acordaría * Sí, sí, ya se, fue cuando murió la abuela, vino mucha gente al velatorio y su hija, la Sra. Julia me llevó al salón, hacía mucho frío, decía que sólo con un radiador no era suficiente; no te veía muy bien, tú estabas al otro extremo de la sala y como yo soy más pequeña… - Sí, yo siempre he estado allí, bajo el ventanal, al lado de la mesa camilla donde hacían prácticamente la vida los dueños; pasaban muchas horas sentados a mi lado, sobre todo después que D. Jacinto se jubiló y los hijos se casaron y marcharon a vivir a otros lugares. Les oí decir que me compraron porque tuvieron un pequeño susto con un brasero que tenían bajo la mesa camilla; un día la abuela Leonor se quedó dormida después de comer, una cabezadita, decía ella; pues bien, una de las faldas de la mesa camilla casi sale ardiendo, faltó bien poquito; por eso me compraron y a partir de ese día, la abuela se instaló en su habitación y prácticamente hacía allí su vida.


* Claro, fue entonces cuando yo llegué a la casa; al morir el Sr. Teodoro, el hermano de la abuela; el hombre vivía solo en una casa muy pequeña, yo era su única fuente de calor; murió de una manera muy dulce, mientras dormía; cuando su sobrina Dª. Julia desmanteló la casa, me trajeron a mí aquí. - ¿Y has estado todos estos últimos años en la habitación de la abuela? * Sí, la abuela no estaba muy bien de salud desde el susto con el brasero, bueno y era muy mayor la pobre; su hija no quería que pasase tanto tiempo sola en su habitación, pero es que Dª.Leonor era muy cabezota, incluso los últimos meses antes de morir, le tenían que traer la comida y la cena al cuarto. La abuela se entretenía mucho con la radio; oía dos o tres novelas; su nieta María José, su ojito derecho, le regaló un casette para poner cintas de música…el mejor regalo que le pudieron hacer…a la abuela le gustaba mucho la copla: Concha Piquer, Juanita Reina, Estrellita Castro; no se cómo no se rompían las cintas de tanto ponerlas; tenía una canción favorita que se sabía de memoria: “Ojos Verdes”….cuando la ponía en el casette se arrancaba a cantar, y entonces se acercaba mucho a mí, me la cantaba ¡a mí! ¡la de salivazos que me habré llevado porque ponía unas ganas…, abría tanto la boca que la salivilla hacía que yo chisporroteara…y como casi no veía, más de una vez estuve a punto de quemarle la manta con la que se tapaba las


piernas; entonces aparecía su hija y se ganaba una buena reprimenda, pero ella volvía siempre a las andadas. - Yo solo la conocí ya muerta, en su velatorio, porque nunca venía al salón a sentarse junto a su hija y su yerno. * Más de una vez estuvo a punto de quemarse las manos; en los días que hacía más frío se arrimaba mucho a mí para calentarse…es lo que tenemos las estufas que nadie nos toca….y a ti Rador ¿los dueños te podían tocar? ¿Qué se siente? ¿les quemabas si estaban tocándote mucho rato? - Ah no…bueno, yo es que soy regulable ¿sabes?; tengo un botón con unos números: el 1, el 2 y el 3; con el 1 doy un calor flojito, con el 2 un poco más y el 3 es el más fuerte. Casi siempre estaba en el 2, me podían tocar y no les quemaba, pero si mantenían las manos mucho rato, ya si les podía hacer quemaduras. * ¡Qué suerte! A mí me hubiera gustado ser como tú y que me tocasen, debe ser fantástica esa sensación. - Bueno, no te creas, eso sólo lo hacían cuando venían de la calle algún día que hacía mucho frío…y no todo era bueno ¿sabes? Hay una parte de mi vida que….me da vergüenza contarlo… * No te creo ¿Cuál? - Es que….es un poco denigrante * Cuenta, cuenta por favor… - Mi faceta de tendedero…en los días de lluvia, Dª Julia, con la excusa de que no se le secaba la ropa, me llenaba de pañuelos,


camisas, pantalones y ya el colmo….calzoncillos y bragas ¡un horror! * Jajajajaj - No tiene gracia! * Es que no te imagino todo tapado de ropa, tú con el buen porte que tienes. - Pues en cuanto oía a través de los ventanales la lluvia caer, me echaba a temblar y al momento ya estaba Dª Julia con el barreño lleno de ropa…no sé cómo lo hacía para aprovecharme tan bien, no quedaba una lama libre ¡qué humedad, por Dios!. *Hablando de otra cosa, ¿te has fijado en la oscuridad que hay aquí dentro? - Claro, estamos en el desván, aquí no hay ventanas. *Por eso no te veo, pero debemos estar cerca porque te oigo muy bien. Por cierto, yo estoy muy incómoda, creo que tengo casi encima las patas de una mesa, estoy muy inclinada y apoyada en algo que me sostiene, si no estaría caída en el suelo. - ¡Ah! ¡eres tú! Yo estoy apoyado en una pared, pero dentro de una de mis lamas noto que tengo algo…¡que gracia! Qué cerca hemos estado todo este tiempo y sin saberlo.. *Escucha…¿no oyes un ruido? Parecen voces… - Sí, sí, lo escucho


(de repente, la puerta del desván se abre) Chico 1: Guauuuuu, ¡cuántos trastos, fíjate, tío, ven… Chico 2: Esa mesa del fondo nos puede servir y aquella cama, arreglándola un poco… Chico 1; ¿qué es eso que hay allí al fondo? Chico 2: Parece…un radiador y una estufa; la estufa, es vieja, parece estar estropeada, habrá que probarla y el radiador, limpiándolo bien, creo que servirá.. Chico 1; ¿Tú tienes un aparato de aire caliente para tu habitación ¿no? Chico 2: Sí, uno igual que el tuyo Chico 1: Pues si ponemos la estufa y el radiador en el salón, ya tenemos solucionado el tema para el invierno y no tenemos que hacer más gastos, que este mes con el alquiler y la fianza ya tenemos bastante. Chico 2: No creo que a los dueños les importe que tomemos prestadas estas cosas Chico 1: No, dijeron que tenían que pasarse un día por aquí para tirar todo esto, que eran cosas viejas, que no tenían utilidad. Cuando los chavales levantaron el radiador y la estufa para bajarlos al piso y probarlos, tuvieron que desenredar los cables de ambos aparatos que estaban unidos y, ¡lo que son las cosas!, “la resistencia” de ella y “el botón regulador” de el, esbozaron una leve

sonrisa…..¡¿qué,

qué

no?!

¡¿qué

es

imposible,


increíble?!...¡¡Pero si volvían a la vida!! Y además ¡iban a estar juntos hasta….quien sabe hasta cuando!! ¿¿cómo no iban a sonreír!!


FECHA

AUTOR

TÍTULO

1 julio 8 julio

Teresa Sandoval Trinidad Alicia García Valero

La misma función El baile

15 julio 22 julio

Josefa Martínez Mª Ángeles Marcos

El tren Tertulia en mis pensamientos

29 julio

Irene Blanca Sánchez

Calma chicha

5 agosto 12 agosto

Máxima Lizán Mª Dolores Galán

La etapa de Gerona La verdadera historia de un triste radiador y una estufa solitaria

19 agosto 26 agosto 2 septiembre

Ignacio Martínez Ana Yeste Sebastián Bellón

Poesía de verano La marquesa Caribbean Dream

9 septiembre

Ángela Anaya

Quimérica añoranza

16 septiembre

Daniel Molina

Relato de primavera

23 septiembre

Eugenia Pérez

Soneto de madurez

30 septiembre

Daniel Peña

Sin pena y sin gloria y fantaseando un poco

7 octubre

María Elena Gutiérrez

Más allá de las portadas verdes

14 octubre 21 octubre

Luciano Arechederra Rosa Candel

Mi fantasma En el patio de mi casa


La verdadera historia de un triste radiador y una estufa solitaria, de Mª Dolores Galán.