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ARQUITECTURA RELIGIOSA EN LA COMUNIDAD DE CALATAYUD

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Alhama de Aragón

La iglesia de “La Natividad” Si hablamos de Alhama de Aragón, una de las visitas recomendadas dentro del casco urbano es la iglesia parroquial de la Natividad. Se trata de un edificio de estilo barroco construido en el siglo XVII, aunque en el siglo XVIII sufrió obras de ampliación. También tenemos que decir, que según algunos historiadores como Aurelio R. Guajardo, la primitiva iglesia parroquial de Alhama hay que buscarla en la actual ermita de San Miguel, situada en la falda del cerro de Serratilla. “Su material de tapias con dos arcos en medio y cubierta de madera tiene un coro pequeño y una campana para tocar la misa. Sobre el primer cuerpo de dicha iglesia que hace de presbiterio, hay una bóveda fingida curiosamente pintada correspondiente a la testera” El edificio que hoy conocemos como iglesia parroquial y a la cual, se encuentra junto a la carretera de Madrid a Francia. Empezó a construirse en el 1626 y sus ampliaciones posteriores (casi en una cuarta parte) fueron a costa de Pedro Gregorio Padilla y Soler. Se trata de una construcción, en su parte exterior, de piedra y ladrillo tapial; la portada tiene arco de medio punto y sube a escasa altura la torre campanario, con un primer cuerpo de piedra y los dos superiores de ladrillo. El interior del templo se compone de una sola y espaciosa nave con dos puertas laterales y crucero cubierto con cúpula semiesférica sobre pechinas, en tanto que la nave lo hace con bóveda de lunetos. La decoración es a base de pilastras de orden toscano con entablamento de triglifos y metopas, y bóveda y capilla decoradas con lazos barroco-mudéjares de variadas combinaciones, lo que da especial interés al conjunto. Perviven yeserías de tradición mudéjar en las bóvedas de cañón con lunetos, decoradas con estrellas y puntas de diamante, y en la cúpula del crucero, cuyo interior se ornamenta con lancerías. 2


Ariza

Iglesia de Sta. María o la Asunción El templo de Santa María de Ariza , durante los siglos XVII y XVIII, es calificada “Colegial y Parroquial” de la villa de Ariza, pertenece a la arquitectura religiosa del quinientos y responde a la tipología de Hallenkirche o iglesia de planta de salón, presentando la capilla mayor un formato poligonal de tres lados y , junto a ella , una pequeña sacristía y la casa rectoral. La citada capilla , es de la misma anchura que la nave central , abre directamente al cuerpo de la iglesia, donde se desarrollan tres naves de la misma altura, separadas por potentes pilares cilíndricos y cubiertas con bóvedas de crucera estrellada. Cada una de estas naves con el habitual sistema de iluminación lateral, tiene cuatro tramos, salvo la septentrional, dado que el espacio de los pies está ocupado por el baptisterio y la torrecampanario. El último tramo de las otras dos naves alberga un coro alto, y a los pies de la nave mayor la entrada principal del templo. En el espacio interior hay unas capillas laterales de planta rectangular y abiertas entre los contrafuertes. Dos en el lado norte, advocadas en la actualidad a la Virgen del Pilar y a la Inmaculada, y otras dos en el lado sur, aunque de menores dimensiones, dedicadas a su vez a la Virgen del Carmen y a San José. Todo ello se suma la existencia de la capilla del “SANTO CRISTO DE LA AGONIA” patrono de Ariza, situada en el sotocoro de la nave sur. El recinto sagrado, es sencillo, en los alzados exteriores, igualmente de una gran sobriedad, que se reduce al valor plástico del trabajo de sillería. La caja del templo, es de una volumétrica nítida con los consabidos contrafuertes y las ventanas molduradas en arco de medio punto, y sin aberturas que aireen la cámara del trasdos de bóvedas. El conjunto se remata con un alero pétreo que, al igual que la cornisa que es mixtilinea. Cabe destacar que existe una segunda puerta, que abre al segundo tramo de la nave sur con un arco de medio punto , con su rosca y jambas molduradas. Y por último la torre de estilo renacentista de influencia alemana.

Aula de tercera edad de Ariza 3


Ateca

Arquitectura religiosa. Jesús

Blasco Sánchez

Iglesia de Santa María. De estilo gótico-mudéjar, data del siglo XIV y es de un solo cuerpo con capillas adosadas entre los contrafuertes. Es de ladrillo con ábside poligonal con tres grandes ventanales ojivales y decoración mudéjar oculta por la cubierta de la sacristía. En la primera mitad del siglo XVI se alargo por os pies con obra de sillarejo galería de ventanas ojivales. A finales del XVI se construyeron la sacristía y las capillas del presbiterio, y en el XVIII el resto de las capillas. Su única nave esta compuesta por tres tramos cubiertos por bóveda de sillería, los dos primeros, y por bóveda estrellada el de los pies o coro. Torre de Santa María. Cuerpo inferior. Obra musulmana para unos autores y mudéjar para otros, es de estructura almohade con machón central dividido en estancias alrededor del cual se desarrolla la escalera cubierta con bóveda de ladrillo por aproximación. Su decoración exterior se compone, de abajo arriba, de una serie de arcos ciegos de herradura apuntada con columnillas de cerámica y platos entre los arcos; continúan alternándose series de platos de cerámica verde y melada, aspas de ladrillo resaltado, espina de pez y dientes de sierra, para culminar con una serie de arcos apuntados entrecruzados con columnillas de cerámica s platos entre arco y arco. Cuerpo superior. Barroco. Se construyo un primer piso a principios del siglo XVIII sobre el machón central del cuerpo inferior en sustitución del anterior campanario: a mediados del mismo siglo se levantó el segundo piso o actual campanario, y a finales se hizo el capitel con forma octogonal rematado con cúpula bulbosa. Iglesia de San Francisco. Conocida vulgarmente por la de San Martín por estar en dicho barrio, fue construida hacia 1630 para una comunidad capuchina que había fundado convento en 1624. La obra es de tapial y ladrillo, con fachada sencilla rematada en espadaña de ladrillo para alojar la campana. Es de tres naves. La central, más alta que las laterales, está cubierta por bóveda de lunetos, y las laterales por bóvedas de arista. En la nave de la derecha hay capillas con sus ábsides al exterior ocultos por una sobre pared Ermitas. Lo común a las ermitas de Ateca es su planta rectangular, las más antiguas sustentan su cubierta con arcos de diafragma. San Gregorio y Santiago son de la baja Edad Media, la de San Lorenzo del siglo XVI y la de la Ascensión del Señor fue reconstruida a finales del XVIII. La ermita de San Blas, Patrón de la Villa, es la más rica de todas y está cerrada con bóveda de cañón. Levantada en sustitución de otra anterior a principios del XVI fue reconstruida a mediados del XIX. 4


Calatayud

La iglesia de San Andrés Esta iglesia, muestra de arquitectura religiosa de interés artístico, quiso derribarse en 1870, lo que no se hizo, y en 1966 fue declarada Monumento Nacional. En un documento medieval se dice que era más antigua que Santa María y tal vez por eso la procesión del Corpus, saliendo de Santa María, atravesaba la iglesia de San Andrés, entrando por la puerta falsa y saliendo por la principal. Sobresale su torre mudéjar octogonal, de ladrillo. Se decora con estrechas bandas que muestran motivos geométricos sencillos pero variado. Y destacan los óculos cerrados con lacerías árabes, todas diferentes, entre las que llama la atención una estrella de cinco puntas, raro tema en el mudéjar aragonés. Se sabe que el cuerpo de campanas comenzó a construirse en 1506, pero se piensa que la parte inferior pertenece al antiguo alminar árabe, unos cuatrocientos años anterior. Se ha restaurado recientemente y se ilumina. La puerta de entrada actual parece del siglo XVII, pero en la restauración se descubrieron restos de una anterior. En la entrada está, rajada, la antigua pila bautismal, quizá del siglo XII, esperando su restauración. En el interior podemos ver tres fases constructivas señaladas con distintos colores: en blanco los siete arcos de la mezquita. En rojo mazarrón las bóvedas góticas que en los siglos XIV y XV sustituyeron al antiguo techo de madera, del que se halló en la restauración una ménsula de madera tallada árabe del siglo X. En color crema, la ampliación por el ábside del siglo XVI, aunque se mantiene el color de las bóvedas. El retablo mayor, barroco, es de los talleres de Calatayud. El San Andrés que lo preside es moderno y sustituye a un lienzo con este Santo que sería obra del pintor bilbilitano Juan Florén, como la Inmaculada que se conserva en la parte superior. Hay pequeños y numerosos altares alrededor de la iglesia, destacando las imágenes de Santa Águeda y la Virgen de la Sierra. En una capilla están enterrados los padres de Baltasar Gracián. En la base de la torre está la capilla bautismal, con pila renacentista y azulejos de Villafeliche, muy estropeados. Aquí fue bautizado en 1601 el gran pintor Jusepe Leonardo. 5


Calatayud La acertada restauración comenzó en 1990, a cargo del arquitecto especialista en mudéjar Javier Peña. De inmediato va a comenzar la consolidación del ábside, abierto a consecuencia del agua, pero todavía quedan por arreglar las capillas laterales, la del Bautismo y la fachada principal.Santa María, Virgen de la Peña, San Benito, San Pedro, Santo Sepulcro, San Juan, San Pascual, la capilla

del Carmen, San Antonio, la Sinagoga Mayor o ermita de Consolación, la sinagoga de Hiladores, los conventos de Capuchinas, Carmelitas y Salesas, y otros edificios que tuvieron un origen religioso (Seminario de Nobles, Colegio de Jesuitas, San Clemente, oratorios privados...) completan el Patrimonio Arquitectónico religioso de Calatayud.

Alumnado del curso “Conoce Calatayud” 6


Miedes de Aragón

El convento de la Purísima Concepción y San Blas de Miedes La fundación de este Monasterio se debió a la iniciativa de la Comunidad de Aldeas de Calatayud. El 1 de junio de 1613, encontrándose libre la sede episcopal turiasonense por la muerte de fray Diego de Yepes, se reúnen el deán, los canónigos y el capítulo en la Catedral de Tarazona, ante el notario Jaime Bueno, compareciendo al acto el licenciado Jerónimo López Chález, vicario de la Iglesia Parroquial de Miedes, Aparicio Minguijón y Francisco Pérez Marco, como regidores de la Comunidad de Calatayud, quienes solicitan a dicho capítulo:”sean servidos de dar decreto y licencia para que en el lugar de Miedes, aldea de la Comunidad de Calatayud se pueda erigir fábrica de un monasterio de monjas de la Purísima Concepción, para servicio de Dios y buena colocación de sus hijas”. A esta fundación deberían de dotarla (entre otras muchas cosas) de una casa y una iglesia con sacristía y todos los ornamentos y aderezos necesarios para sus altares. Asimismo le darían una huerta contigua al convento, de doce anegadas, con el agua suficiente para regarla y abastecer todas las dependencias conventuales. Un mes después de firmada esta capitulación salía de Tarazona el grupo fundacional con la Madre Hipólita de Torrijos al frente. Para el comienzo de las obras se contaba en 1616 con 14.000 libras que la Comunidad debía al Rey Felipe III y que éste ordenó que se invirtieran en la fundación del monasterio, pero cuyo pago nunca llegó a hacerse efectivo en su totalidad. En 1618, en presencia del Procurador General de la Comunidad de aldeas de Calatayud, el Concejo de Miedes firmaba una concordia con las monjas del convento por la cual se le concedía “francamente, al dicho Convento de la Concepción la Iglesia y Hermita del Señor S. Blas, con el sitio necesario y a ella anexo y conjuncto, como está tratado, con los amplios que serán menester y que convendrá incluir en la çerca del dicho convento para el uso de las oficinas de dicha cassa y convento”. Los avatares fueron tales, que desde 1613 hasta 1630, el convento estaba en la más absoluta miseria, obligando a las monjas a la mendicidad, y prácticamente sólo se construyó la casa, corriendo el gasto a cargo de Miedes y Miedes de Aragón 7


no de la Comunidad. Debido a la mala situación que atravesaba el país, todo quedó paralizado hasta 1665, cuando a petición de la Madre Inés Francisca Melendo, el Rey Carlos II obligó a los asistentes a la Pliega de la Comunidad a conceder a dicho convento todo lo estipulado en 1613, que poco más o menos era lo que en septiembre de 1666 contrataba la abadesa con los obreros de villa Diego de Mendoça y José Gassén Aznar, vecinos de Calatayud y Zaragoza, respectivamente. En dicha capitulación se estipula con todo lujo de detalles como debería ser la iglesia (de 40 varas de larga por 10 de ancha), que debería estar acabada en 1670, y que aquí no tenemos espacio para comentarla. En la actualidad el monasterio está integrado por la huerta amurallada, las dependencias monásticas, que se distribuyen y organizan en torno al claustro y la iglesia conventual. La iglesia tiene planta de cruz latina con capillas entre los contrafuertes, comunicadas entre sí, sobre las que descansa una tribuna. Tanto la nave central, como los brazos del crucero, y las capillas, se cubren con bóveda de lunetos y se decoran con roleos vegetales pintados al fresco. El crucero, se cubre con cúpula semiesférica sobre pechinas y tambor, aunque no queda visible desde el exterior. Se decora con temas vegetales, serafines y florones, yendo sobre las pechinas las imágenes de los cuatro santos relacionados con el convento: San Blas, San Francisco, San Jerónimo y San Alejandro, mártir, cuyas reliquias fueron traídas de Roma por el padre jesuita Francisco Franco. La monotonía de las paredes y pureza de líneas de la nave central se ve rota por los arcos de acceso a las capillas laterales y las pilastras toscanas sobre las que descansan los arcos fajones que dividen a la bóveda de la nave central en cuatro tramos, al fondo de los cuales se sitúan el coro bajo y el coro alto. La iglesia, por el exterior, deja ver su fábrica de mampostería y piedra sillar, en los ángulos y parte que corresponde a una de las torres inacabadas, con la portada de acceso situada en el lado derecho de la iglesia, formada por arco de medio punto sobre el que va una hornacina con la imagen de la Inmaculada y cubierta con bóveda de lunetos. Pese al contrato, en 1672 la obra todavía estaba inconclusa, insistiendo la abadesa en la necesidad de acabarla, ya que “era muy beneficiosa para el lugar de Miedes, pues en ella se empleaban una gran cantidad de obreros de dicha localidad, que de otra forma hubieran tenido que emigrar a otros lugares a buscar trabajo”.

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Morata de Jiloca

Ermita de Alcarraz Es un edificio situado en la huerta, rodeado de árboles destacando únicamente, el volumen correspondiente a la cúpula del crucero rematado con una linterna muy poco esbelta. El acceso al templo se efectúa mediante un pórtico cerrado. El interior es barroco, de una sola nave de bóveda de cañón con lunetos cúpula en el crucero. La bóveda del presbiterio es de forma de concha con profusa decoración barroca, al igual que el resto de las bóvedas, que además cuentan con pinturas murales de sabor popular. Se puede fechar el edificio en la Edad Media aunque la mayor parte de la fabrica conservada sea barroca, del sigo XVIII.

Iglesia de San Martín Obra maestra del mudéjar. Pertenece al tipo de iglesias-fortaleza que se construyeron en el siglo XIV. Posee una sola nave con dos tramos, además del coro a los pies y el presbiterio en la cabeza. Tiene capillas poco profundas entre los contrafuertes, los cuales son pequeñas torres en donde se alojan sendas escaleras que sirven de acceso a la galería superior, principal elemento defensivo del edificio cuando se destinaba a este fin. Su torre campanario, mudéjar y muy parecida en cuanto a su forma a un minarete, se halla separada de la iglesia. En el exterior del templo se pueden diferenciar dos épocas distintas de construcción. La más antigua se puede fechar en el siglo XIV, y corresponde a la parte inferior de los cuerpos centrales y de la cabecera, mientras que a finales del siglo XVI fue rematada con una galería aragonesa de arcos semicirculares. La puerta que se encontraba tabicada hasta la restauración del edificio, llevada a cabo recientemente, se abre en la cara Oeste, presidiendo un bello conjunto de lacería mudéjar, con paneles decorados con cerámica vidriada y lacería rómbica. La puerta es abocinada, con un tímpano decorado con la escena de la vida de San Martín en que éste parte la capa para un pobre. Alto relieve gótico del siglo XIV. Esta fachada está considerada como una de las más bellas del mudéjar aragonés, junto con la de La Seo de Zaragoza.

Ermita de la Vera Cruz Edificio de una nave, construido con tapial y contrafuertes de mampuesto. El interior es barroco con bóvedas de cañón y lunetos. Fechada, con dificultad, en la Baja Edad Media. 9


Moros

Hablemos de nuestra iglesia El pueblo de Moros responde a las características de un pueblo medieval, con sus arcos, calles estrechas, pasadizos y túneles subterráneos. En la calle principal llamada antiguamente calle Real y ahora García Sánchez se encuentra la iglesia parroquial dedicada a Santa Eulalia Emeritense. Esta iglesia es de estilo gótico-mudéjar. La torre y el ábside es de estilo mudéjar construido con ladrillo tapial. Consta de una planta de una sola nave en cuatro tramos además del atrio, destacando en ella los contrafuertes exteriores. La nave se cubre con bóveda de cañón y las capillas tienen arcos de medio punto y la torre consta de tres cuerpos En 1971 sufrió un incendio en el cual se perdió todo lo valioso de su interior. Destacando el Altar Mayor el cual era de estilo barroco y algunos lienzos de otros estilos. En el año 1972 la iglesia se rehabilitó para poder asistir al culto. La mala suerte hizo que ocho días después cayera un rayo y provocara grandes destrozos, siendo las partes más afectadas la torre, los tejados y las bóvedas. La restauración de esta iglesia se lleva a cabo en diferentes fases: 1.- Cubiertas, bóvedas y tejados 2.- Torre y cúpula 3.- Hace pocos días ha finalizado la restauración de la fachada principal y del coro. Moros también contaba con cuatro ermitas, San Miguel, San José, Santa Bárbara y a la Virgen de la Vega, que es la que en mejor estado de conservación se encuentra Todas estas circunstancias trágicas tienen su lado positivo ya que todo el pueblo se une para poderlas afrontar.

Alumnas del Aula de Adultos de Moros

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Munébrega

Iglesia Nuestra Asunción

Señora

de

la

Nuestra Señora de la Asunción ejerce el patronazgo sobre la iglesia parroquial, cuyo primitivo edificio fue construido en el siglo XIV de estilo mudéjar, pero de aquella época tan solo queda la planta ya que debido a los grandes ingresos proporcionados por el museo que existía en la iglesia, se tomó la determinación de alzar la nueva iglesia, de carácter monumental, con dos altas torres escoltando la fachada. Las torres suben de planta cuadrada, con cuatro cuerpos en suave degradación, decorados con pilastras de órdenes toscano, corintio y compuesto. Los chapiteles correspondientes rematan en forma de pirámide La puerta de ingreso se abre en arco rebajado, que corona en frontón curvo y hornacina con la imagen del santo del lugar de reducidas proporciones. En el interior hay que admirar la planta mudéjar, que cierra en ábside poligonal. Presenta una sola nave, con capillas entre los contrafuertes. Se cubre con Bóveda de lunetos, y las capillas, con Bóvedas de arista. Se decora con pilastras de orden corintio. Hay retablos de los siglos XVI-XVIII. La Iglesia alberga el Museo de la localidad, su inauguración tuvo lugar el 31 de mayo de 1997 y muchas son las riquezas que alberga, destacando un portapaz único del siglo XV realizado por Francisco Becerril y un cáliz gótico de la misma época, junto con siete códices medievales musicales y litúrgicos. Destacar también los ornamentos litúrgicos: dos ternos completos, dos dalmáticas y una casulla en la que podemos admirar los bordados, de estilo gótico hispanoflamenco. El Museo Parroquial exhibe más de 135 piezas, siendo muchas más las que podrían exponerse.

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Paracuellos de Jiloca

Iglesia parroquial de San Miguel En Paracuellos existen varias edificaciones religiosas, la ermita de Santa Eulalia y Santa Lucia, la de San Roque y las iglesias de Santa María y San Miguel. Esta última por estar más de una década cerrada y ser una de las joyas desconocidas de la ribera del Bajo Jiloca es de la que vamos a dar más información, para que los que no la conocen puedan cuando se termine su restauración contemplarla en todo su esplendor. La Iglesia de San Miguel es una iglesia de estilo mudéjar, pero como es habitual en este tipo de edificaciones, su estado actual es fruto de diversas fases constructivas. Las diferentes fases pueden distinguirse mediante los diversos materiales y sistemas constructivos –tapial u hormigón de yeso y arcos ojivales persas en las partes más antiguas, ladrillo agramilado junto con tapia valenciana con bóvedas de crucería en las fases intermedias y materiales diversos, ladrillo y tapial de yeso en las partes posteriores, y los elementos ornamentales, los mas antiguos, prácticamente inapreciables, de tipo mudéjar, y los mas aparentes de época renacentista cuando el edificio experimentó una gran reforma. Los escasos restos del castillo de Paracuellos sirven de asiento a la iglesia parroquial. Tras la conquista en 1120 del territorio en donde se asienta el pueblo por parte del rey de Aragón, se adaptaría para iglesia parroquial alguna parte del antiguo castillo. Hacia el siglo XIII se construiría la cabecera de tapial de yeso, sus bóvedas estarían a una cota inferior a las actuales y las ventanas ojivales que iluminaban el interior son apreciables desde el exterior a pesar de haber sido tapiadas en el siglo XVI para ser sustituidas por los actuales óculos. En el siglo XIV se ampliaría por los pies y en altura la primitiva iglesia mudéjar. Se trataría de un edificio tipologicamente adscrito al grupo de iglesias-fortaleza. De nave única, cuatro tramos más coro y presbiterio pentagonal, bóvedas macizas de crucería simple y capillas laterales cubiertas con bóvedas de cañón apuntado alojadas entre los contrafuertes. Sobre las capillas laterales, y con objeto de ocultar los elementos estructurales, se construyeron sendos miradores de arquetes, que tienen continuidad en el interior mediante la perforación de los contrafuertes que los subdividen. Estas obras se efectuaron en dos fases, una la de la cabecera y parte inferior del campanario, ejecutadas con tapia valenciana, y el resto , que es de ladrillo.

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Paracuellos de Jiloca En el siglo XVI la iglesia experimentó una profunda transformación. En primer lugar se añadieron en la cabecera dos capillas más profundas que las preexistentes, cubiertas con bóvedas de crucería estrellada, de forma que se conseguía de forma parcial, dos ábsides laterales, además del principal. Las capillas laterales se reformaron añadiendo a una cota inferior bóvedas de lunetos, y frentes con arco de medio punto. Se redecoró la nave construyéndose nuevas ventanas oculares con decoración plateresca, la misma decoración que se empleó en el friso que recorre el arranque de los nervios, que vieron sustituidos sus capiteles por ángeles. También se añadió un tramo para alojar el coro. Estas obras completadas con un magnífico retablo mayor dotado de guardapolvos. En los siglos posteriores se acometieron obras menores, especialmente la terminación del campanario mediante la adición de un cuerpo de campanas de ladrillo rematado con chapitel piramidal que estuvo recubierto de yeso; bajo la torre se aloja el acceso a la iglesia. También se amplió la capilla de San Blas, junto a la puerta, que se cubre con bóveda hemisférica iluminada con linterna y decorada con elementos vegetales y puerta barroca. En el interior del edificio existen varios retablos, destacando el retablo mayor de San Miguel: es un retablo de grandes dimensiones, de estilo plateresco, en el que se combinan tablas pintadas con esculturas. En el banco se alojan esculturas de los evangelistas, padres de la iglesia y profetas, preside el retablo una escultura de San Miguel, flanqueado por San Pedro y San Juan Bautista, u encima un grupo con la Coronación de la Virgen, y arriba Cristo crucificado entre la Virgen y San Juan. Conserva las puertas en sarga, una con Adán y Eva con vestimentas de la época, y la Anunciación y otra con la creación de Eva y el Nacimiento de la Virgen.

Aula de Tercera Edad Documentación del Proyecto de restauración del edificio

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Paracuellos de la Ribera

Iglesia de San Pedro Bautista La iglesia de Paracuellos de la Ribera está dedicada a San Pedro Bautista, está construida en ladrillo y es de estilo mudéjar. Esta iglesia en sus orígenes tenía una sola nave estrecha, unas capillas entre los contrafuertes y estaba cubierta con una bóveda de crucería, pero en el siglo XVII, pasó a tener tres naves. La nave central está separada de las naves laterales mediante arcos apuntados y es mucho más alta que las naves laterales. Tiene tres capillas dedicadas a: San Pedro Bautista, al Corazón de Jesús y a la Virgen del Rosario. Las capillas de San Pedro y la del Corazón de Jesús están cubiertas por una pequeña cúpula y la dedicada a la Virgen del Rosario está cubierta por una bóveda de crucería.

Antiguamente tenía un púlpito en uno de los laterales de la iglesia y sobre la puerta principal se situaba el coro de madera. Justo debajo del coro estaba la Pila Bautismal, pero todo esto desapareció tras varias obras de rehabilitación de la iglesia. En el exterior se alza una torre baja y bastante ancha con poca decoración.

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Velilla de Jiloca Esta localidad cuenta con una iglesia y dos ermitas.

Iglesia de San Juan La construcción está datada en el siglo XV, fecha de su retablo Mayor. Posteriormente se efectúa una ampliación en la parte sur del templo que tiene lugar en el siglo XVIII. La torre es del siglo XVI, estilo mudéjar. Conserva en su interior lacearías mudéjares. Los retablos que alberga son en su mayoría del siglo XVI.

La ermita de la Virgen de los Tornos Está situada en la margen Izquierda del río Jiloca, a dos kilómetros de la localidad. Se trata de una construcción del siglo XVIII. En su aspecto exterior no se aprecia ningún tipo de elemento distintivo de una construcción religiosa, únicamente que surge en la cima de un cerro. El cerro posiblemente fue el lugar donde se ubicaría una de las tres “velillas” de época musulmana.

La ermita de San Roque Está ubicada en el pinar de la población, junto a una fuente. La datación de su fábrica es del siglo XVIII. Se trata de una única nave separada en tres tramos, al fondo de la cual se sitúa el altar. En el exterior se conservan contrafuertes construidos con el material que proporciona el entorno. Adosado a la ermita se conserva un emplazamiento utilizado para recoger a las caballerías que concurrían a la romería en tiempos de lluvia

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Arquitectura religiosa en la Comunidad de Calatayud