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La educación tiene rostro de mujer. Maestra Elena Torres Cuellar

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La educación tiene rostro de mujer:

Maestra Elena Torres Cuellar


Coordinadora Diputada Martha Isabel Delgado Zárate Investigación, redacción de textos y selección de imágenes Hist. Luis Ernesto Camarillo Ramírez Imágenes Miguel Castro Hernández Luis Ernesto Camarillo Ramírez Diseño Editorial Alberto Herrera Revisión y coordinación logística Dirección del Diario de los Debates y Archivo General Dirección de Comunicación Social LXIV Legislatura Congreso del Estado de Guanajuato Por esta edición Diario de los Debates y Archivo General Paseo del Congreso No. 60, Marfil, 36250 Guanajuato, Gto., México Tel. 473 102 00 00 Ext 6175 Primera edición, septiembre 2021 Impreso en México / Printed and made in México ISBN en trámite. Esta publicación no puede ser reproducida, incluyendo el diseño de la cubierta y de páginas interiores, ni todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo del Congreso del Estado de Guanajuato.

Índice de imágenes: Centro Cultural Manuel Gómez Morín, AC-AMABPAC 64, 72-81 Archivo Histórico IBERO Ciudad de México 6, 8, 26, 28, 44, 46, 47, 68, 71, 92 y 100. Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) 58, 82-91. Archivo Histórico Genaro Estrada, de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) 30, 42, 48, 49, 50, 52, 52, 54 y 56. Archivo de la familia Torres 24, 27, 51, 62, 66, 101 y 107.


Índice El diálogo con la cultura

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Introducción

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Palabras liminares

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Archivos consultados

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La mujer en la historia

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Elena Torres Cuellar... una vida

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El despertar

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Su incursión en la vida diplomática

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Veterana de la Revolución mexicana

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El legado

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Anexos

Currículum Vitae

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Epistolario

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Nombramientos

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Reconocimientos

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El diálogo

con la cultura Diputado J. Jesús Oviedo Herrera Presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política

El sello que la LXIV Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato quiso imprimir desde su comienzo fue que el Congreso del Estado se posicionara como un polo generador de difusión de la cultura legislativa, en su más amplio espectro, en el entendido de que el quehacer de este poder incide tangencialmente en todas las aristas de la vida de los habitantes de Guanajuato: la salud, el bienestar, la educación y el enriquecimiento espiritual, esto último cristalizado en las diversas manifestaciones culturales. Así es como el Congreso del Estado de Guanajuato emprendió proyectos tan loables e importantes como el Museo de Cultura Legislativa, que este año cumple su cuarto aniversario. Así mismo se consolidó el convenio con el Instituto Estatal de la Cultura, y se efectuaron distintas audiciones musicales y presentaciones de libros desde la Biblioteca de Congreso y, sobre esta última, el Poder Legislativo del Estado de Guanajuato inició una obra nunca antes vista en nuestra institución: modernizar nuestra biblioteca de forma integral; 5


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infraestructura y colección bibliográfica, con el fin de que nuestra biblioteca sea una fuente informativa en lo interior y exterior. En la misma línea, se dio continuidad a la publicación de libros, productos de contenidos propios, como la historia legislativa y temas cercanos a esta institución. En esta oportunidad ponemos en sus manos un texto biográfico que nos narra la vida de la señorita Elena Torres Cuellar, maestra de escuela cuya labor educativa la llevó a surcar otros horizontes hasta llegar al extranjero, llevando su experiencia en la educación rural y aportando lo que en esa materia había hecho para inicios del siglo XX. La maestra Elena, nacida en Guanajuato y formada en las aulas de esta ciudad capital, se desempeñó desde muy joven como profesora de aula en nivel básico. Ese quehacer la proyectó hacia obras de más amplio calado, al unirse a las misiones de educación rural al sur de México y luego al ser de las pioneras y fundadoras de la Secretaría de Educación Pública. Mujer como pocas, se convirtió en epítome de su generación y ejemplo para un sinnúmero de profesores que le sucedieron. La educación, uno de los pilares para el desarrollo del individuo que es tarea y ocupación permanente por lo estratégico de su utilidad social, es analizada desde la vida de esta mujer, quien se formó a finales del porfiriato y justo durante la Revolución mexicana como profesora, especializada en la educación de la infancia campesina; sus diferencias con la formación de los niños en la ciudad y en otros ámbitos sociales. Para esta LXIV Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato es un orgullo mostrar esta investigación, promovida por nuestra compañera, diputada Martha Isabel Delgado Zárate, quien durante este periodo 7


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legislativo ha impulsado diferentes iniciativas encaminadas a la difusión de la cultura y las artes, ejemplo de ello es que, como integrante de la Comisión de Atención al Migrante, promoviera la exposición de un mural hecho por dos pintores mexicoamericanos y la publicación de una edición conmemorativa de los 400 años del patronazgo ignaciano; patrimonio inmaterial del distrito que le representó en esta legislatura. Esperemos que este libro ayude a conocer más sobre la educación en Guanajuato durante la transición del México porfirista al de la posrevolución, sobre la formación de instituciones y cómo la mujer de inicios del siglo XX se abría paso, por su desempeño intelectual, en escenarios donde tradicionalmente encontrábamos hombres. Se invita a los lectores a que conozcan esta nueva publicación del Poder Legislativo de Guanajuato, pero también a que se sigan acercando a la oferta cultural que desarrolla esta instancia desde sus establecimientos, pues para el Congreso del Estado de Guanajuato es una prioridad entablar un diálogo con la historia, las tradiciones y la cultura.

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Introducción Diputada Martha Isabel Delgado Zárate

El recuento de una vida, la obra que se esculpe con el cincel del tiempo, es el que deja una impronta perenne en la sociedad e impacta en el mundo entero. Lejos de pensar en nombres escritos con letras de oro donde se resalta la figura de un prócer de apellido rimbombante y muy conocido, en esta ocasión presentamos ante ustedes la trayectoria vital de una mujer de Guanajuato que, pese a que su obra tiene alcance internacional, a la fecha poco ha sido referenciada más allá de segmentos de su juventud, durante los que participó en un evento político; no obstante, ella vivió al menos medio siglo más. Elena Torres Cuellar fue una mujer a quien le tocó vivir los últimos años del porfiriato y que se involucró de lleno en el movimiento revolucionario de 1910, tras quedar huérfana de padre. Ya antes había sido nombrada maestra y estaba frente a grupo, lo mismo que apoyando en la educación para los obreros y desprotegidos. El tiempo en que le tocó vivir a la maestra Torres Cuellar fue el del arranque de un nuevo México, de la posrevolución. Un nuevo tiempo, nuevas instituciones y 11


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personalidades que las encabezarían. Su cercanía con personas como José Vasconcelos y posteriormente con los secretarios de Educación Pública de la época y personajes de la primera línea, la encumbró, permitiéndole conocer también a figuras de talla internacional que, gracias a su talento, la ayudaron a seguir formándose y descollar en otros países. A medio siglo de su partida es justo rendirle un merecido reconocimiento a la mujer que desde joven se preocupó por la educación de los más necesitados, enfocando su energía y empeño en el estudio de una formación a su medida, la educación rural, pero procurando también la nutrición de la misma, de una educación que impactara a su familia y a la sociedad entera; una maestra en toda la extensión de la palabra. Elena Torres Cuellar, de Guanajuato al orbe su obra se ha conocido y ahora es justo que, medio siglo después de su partida terrenal, regrese a Guanajuato para contarnos su vida a partir de una serie de documentos, algunos escritos de puño y letra y otros más que le dirigiero n a ella; el género epistolar al servicio de la reconstrucción de la memoria. No fue fácil la investigación pero, al ser una mujer muy importante, sabíamos que habría rastros de su vida institucional en las dependencias donde prestó sus servicios. La novedad fue localizar su archivo personal y ahí también se localizó el de uno de sus amigos más cercanos, el licenciado Manuel Gómez Morín, repositorio que sirvió para completar el rompecabezas y tener una visión más amplia de su quehacer profesional y de la vida de la mujer detrás de la educacionista. Vaya esta obra que ahora ponemos en sus manos para que se conozca más sobre una mujer de principios del siglo XX, de esas que tenían voz y voto. Una mujer que dejó su vida a favor de la educación, de quienes la recibían, pero también de quienes la impartían; una mujer que, sin temor a equivocarnos, podríamos 12


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decir que es el rostro de la educación en esta primera etapa del México en la posrevolución. Elena Torres Cuellar, un libro que, esperamos, inspire a las nuevas generaciones en lo que significa el apostolado de la educación, pero sobre todo las invite a reflexionar acerca de la forma en que la mujer se ve el día de hoy y lo que en aquellos años significaba serlo, para tratar de entender qué fue lo que pasó en el trayecto.

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Palabras liminares Historiador, maestro Luis Ernesto Camarillo Ramírez

La relación entre el Poder Legislativo de Guanajuato y la educación proviene desde tiempo atrás, al menos 195 años, cuando en la Constitución de 1826 se confirió a este poder el cuidado de la instrucción pública del estado y la obligación de procurarla a la población. La primera ley de educación se publicó el 1° de septiembre de 1827, mediante el Decreto número 36, y recibió el nombre Bases Generales de la Enseñanza. Este documento fue firmado por los integrantes de la Mesa Directiva del Congreso del Estado y promovida por los benefactores de la educación, el entonces gobernador Carlos Montes De Oca y el padre Marcelino Mangas de la Rabia, director del Colegio de la Purísima Concepción. En las Bases Generales de la Enseñanza se expresó que el objetivo de la enseñanza era la formación de ciudadanos amantes de la nación y útiles al Estado. Fue así como, al inicio de la vida institucional del estado, este poder promovió la fundación de escuelas, protegió todo establecimiento donde se impartiera instruc15


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ción pública, en la primera, segunda y tercera enseñanza, y elaboró un plan general para unificar la enseñanza en todo el territorio del estado de Guanajuato. En el decreto sobresalía la institución de la educación laica, costeada por el Estado y administrada por los ayuntamientos, pero no había restricción de las personas que debían impartirla, ya fueran sacerdotes, jóvenes, hombres o mujeres quienes supieran leer y escribir y compartieran a sus semejantes este saber. El acto que dio operatividad a esta ley fue la reapertura del Colegio de la Purísima Concepción, hoy Universidad de Guanajuato, en febrero de 1828, el cual sirvió como modelo de este nuevo orden a nivel estatal y quedó como el único sitio donde se impartía la tercera enseñanza, es decir la educación profesional, abriéndose para ese entonces la carrera de Foro y la de Ensayador de Metales, muy necesaria en la región. En el marco de los dos siglos de vida independiente de México y a 195 años de esa primera ley de educación, se hace el recuento de la labor educativa al evocar una figura única en su tipo, quien desde una de las poblaciones extramuros de Guanajuato, el Mineral de Mellado, destinó su obra y empatía a la educación de los más desprotegidos a niveles internacionales, la señorita Elena Torres Cuellar: mujer, revolucionaria y educadora; creadora de múltiples instituciones que ahora, en el siglo XXI, siguen vigentes, tales como los Desayunos Escolares y el Centro Nacional de Nutrición; trabajadora para la Secretaría de Educación Pública; y una de las fundadoras de la Unesco en sus dos sedes, la Casa Londres y, posteriormente, la Casa París, sitio donde actualmente se encuentra dicho organismo. Como investigador, en el momento en que se me encomendó por la maestra, diputada Martha Isabel Delgado Zárate, el investigar sobre la trayectoria y vida de la maestra Torres, no creí estar ante semejante figura. La revisión de tantos archivos –el de la Secretaría de Educación Pública, Archivo General de la Nación, Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Archivo Manuel Gómez Morín, pero sobre todo 16


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el personal, localizado en el Archivo de la Universidad Iberoamericana– me permitió el lujo de adentrarme en la vida y obra de una mujer sin igual, producto de su época, revolucionaria e intelectual, que supo, a partir de su aprendizaje personal, proyectar esa labor individual en una labor universal, llegando incluso a incidir en las decisiones del máximo organismo de cooperación internacional, la Organización de las Naciones Unidas. Me enorgullece presentarles a ustedes el producto de tantos meses de investigación y documentación, de análisis de fuentes y actualización de temas como la educación, pero también de temas como la historia colateral de la Revolución y la posrevolución y el papel que esta mujer tuvo en la época, no sólo en el plano nacional sino también en el internacional. De tal suerte, la correspondencia de Elena Torres Cuellar permitirá conocer su relación con el poder y los políticos de la época. La vida y obra de un ser como la maestra debe servir hoy como ejemplo de los apostolados de una vida, de una vocación bien encaminada y un espíritu de entrega total al servicio del oficio que, al recuento final, se convirtió en ley de vida: el servicio público en aras de una labor; la educación. Se ha escrito mucho sobre su presencia en el Congreso Feminista, durante su estancia en Yucatán, cuando formó parte de las Misiones Rurales y donde se involucró con personas que la impactaron por el resto de su vida. Por lo que ahora, con la intención de ofrecer una visión más integral de su trayectoria de vida, se destaca más el inicio de su vida profesional, su labor como diplomática en la Unesco y lo que ocurrió una vez que regresó de su misión internacional. Con esta investigación se trata de entender los primeros años de la nación en búsqueda de un nuevo orden político y el impacto que tuvo este nuevo régimen en rubros tan importantes como la agenda educativa y la presencia de la mujer en la toma de decisiones; todo esto a través de los ojos de una mujer en toda la extensión de la palabra, la maestra Elena Torres Cuellar, de Guanajuato para el mundo. 17


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Archivos consultados

Centro Cultural Manuel Gómez Morín, AC-AMABPAC Archivo Histórico IBERO Ciudad de México Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) Archivo Histórico Genaro Estrada, de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública Archivo de la familia Torres

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La mujer

en la historia

Hasta la fecha, el ponderar la trayectoria vital de una mujer se vincula con su quehacer público y cómo ésta destacó en su ámbito profesional y personal, buscando conseguir los derechos que le habían sido negados. Así es como podemos encontrar, desde el siglo XVIII, a mujeres incursionando en distintos ámbitos en los que tradicionalmente los hombres destacaban, por lo que resalta el actuar de mujeres que se convirtieron en epítomes de una generación. Desde la historia se puede encontrar cómo, a lo largo del tiempo, se ha rescatado la presencia de mujeres en los momentos determinantes de la historia patria, mujeres con rostro y personalidad, que con su obra han dado carácter a cada tiempo. No obstante, hay una larga franja en la que la presencia de las actrices de la historia queda un tanto cuanto velada, o bien sólo se destacan algunos aspectos de su biografía, distorsionando lo que podría ser una vida más integral, ya que no sólo se debería dar peso a su ámbito profesional y su activismo social, sino también a la vida familiar, el origen y esos otros aspectos que son los 21


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que permitirían ver a un ser humano en una justa dimensión, a través de su huella documental, de su vida, obra y legado. Quizá después de los años setenta del siglo XX fue más visible cómo la academia presentó investigaciones y trabajos donde la mujer fue el centro del análisis. A la fecha, han ido ganado terreno los artículos o libros con perspectiva de género, así como las narraciones en donde se explora el papel de la mujer en distintos momentos de la historia, más desde la vida cotidiana. De ahí que nos apeguemos a las definiciones sobre el feminismo, que busca la reivindicación de los derechos de las mujeres en la sociedad. Se ha escrito sobre las mujeres de finales del siglo XIX, exigiendo derechos relacionados con la jornada laboral, el descanso dominical o el libre sufragio universal, pero poco hemos hablado del reconocimiento de la ciudadanía, poco se ha profundizado acerca de cómo, desde la apertura del Congreso del Estado, las mujeres se acercaron para solicitar el reconocimiento de edad para poder administrar sus bienes, o de cómo se aproximaron al poder judicial a denunciar a quien resultara responsable por la leva, ya que al quedar solas por la falta del hijo mayor, el hermano o el marido, se veían en la necesidad de acudir a la autoridad a reclamar sus derechos. 22

De ahí pues, que podemos ver en la documentación, desde al menos 1822 para el caso del Congreso del Estado de Guanajuato, la presencia de mujeres que exigían a la autoridad la habilitación de edad, la pensión para sí y para sus hijos por los servicios prestados por su esposo en caso de enviudar, o bien la gracia de validación del algunas materias, como la lengua extranjera o dibujo, para sustentar su examen de grado; es decir, vemos a la mujer presente en los archivos del Gobierno, con una conciencia de sus derechos o bien exigiendo éstos, pero somos conscientes de que este caso no fue similar para todas las mujeres. Sin duda que el caso de la señorita Elena Torres Cuellar fue de los pocos en los que se rompió el esquema, al tener una trayectoria profesional que la llevó a ensanchar sus horizontes geográficos –los del sitio de nacimiento, Mellado, o los de su municipio, Guanajuato, o los de su estado, Guanajuato, o los de su país, México– para realizarse como diplomática en temas de educación, tras reconocer la Unesco su labor profesional como digna de esa máxima tribuna. En un reportaje sobre el papel de la mujer en la posrevolución, la hija de don José Vasconcelos, María de Carmen, se expresaba de la maestra Elena Torres Cuellar como mujer extraordinaria, inteligente, culta, activa y colaboradora pero, sobre todo,


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heredera del pensamiento y obra su padre, don José Vasconcelos. Su labor fue reconocida por el mismo presidente de la república, general Álvaro Obregón, quien el 11 mayo de 1921 firmó su nombramiento, otorgado a su vez por el propio rector de la Universidad Nacional, el licenciado José Natividad Macías. En ese mismo año, fue nombrada secretaria de los Cursos Nocturnos de la Escuela de Enseñanza Doméstica y de ahí asumiría una serie de responsabilidades que la llevarían, desde su muy temprana edad, lejos de Guanajuato, a donde sólo volvería de visita en vacaciones, pero siempre estaría al tanto de los temas relacionados con su terruño y su gente cercana. Su vida profesional la llevó a ser la incitadora del programa de entrega de desayunos escolares a nivel nacional. Vigilaba personalmente y en la medida de sus posibilidades su repartición en los barrios y

comunidades más alejadas, haciendo una callada, pero fructífera labor social; profesora, pero también activista. Mujer que no necesariamente debía empuñar un arma para ser revolucionaria y que fue el factor de cambio ante una situación límite, usó su recurso más valioso, su intelecto, para abrirse paso en ámbitos donde los hombres normalmente destacaban. Era un inicio de siglo y, en el caso mexicano, de orden, donde las mujeres despuntaban por su proactividad y se les veía escribiendo artículos en publicaciones periódicas, pero también en puestos de dirección, como era el caso de Elena Torres; un comienzo halagüeño que luego parecería haberse desdibujado con el paso de las décadas. Aquí nos queda la vida de Elena Torres Cuellar como ejemplo de lo que fue la mujer en la posrevolución, mujer que encontró su ámbito de desempeño profesional y brilló con luz propia.

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Elena Torres Cuellar... una vida

Vidas como la de la maestra Elena Torres Cuellar se pueden perder en el océano de personajes ejemplares, en un número más de una dependencia gubernamental, mas al poner atención a su desempeño vital, en el campo profesional pocos casos son paradigmáticos como el suyo, sobre todo al seguir una historia dictada por la cultura –la novela, el cine– en que la mujer va caminando detrás del caballo en el que va montado el marido. La historia de vida de Elena Torres, nacida a finales del siglo XIX y cuyos primeros años fueron forjados por la impronta revolucionaria, nos obliga a hacer un acercamiento minucioso para conocer sobre la época en la que nació y creció, y cómo llegó a ser un personaje que, se puede considerar, rompió con el molde de la mujer de su tiempo y trascendió a campos que, otra vez, la tradición decía que estaban destinados de forma natural al hombre. Si bien el campo de la educación tradicionalmente fue, desde un inicio, también tarea de la mujer, eran los hombres los que rápido ascendían a los puestos directivos; 25


sin embargo, desde muy temprana edad Elena Torres dirigió una escuela municipal y de ahí escaló en el ámbito del sector público educativo hasta niveles insospechados, nacionales e internacionales, volviéndose referente de su gremio. No escapó del celo de quienes vieron afectados sus intereses, pero, esto, más que bloquear la trayectoria de la maestra Torres, la llevó a descollar no sólo en el país que la vio nacer, sino allende el mar, llevando el nombre de México a cuestas, aunque no siempre con el reconocimiento cabal de su Gobierno, el cual ayudó a consolidar. Elena Torres fue, pues, uno de quizá muchos casos en que la mujer se abrió paso a costa de su profesionalismo y desempeño, al grado que le valió el respeto y reconocimiento de personajes que hoy consideramos como forjadores del México del siglo XX, donde sin duda, también en letras de oro deberían estar estas mujeres que imprimieron su sello propio en su desempeño laboral y personal.

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El despertar De una familia de trabajadores de la mina avecindada en el mineral de Mellado nació, en 1893,1 quien llevaría por nombre Elena Torres Cuellar. Su infancia la pasó imbuida en el bucólico ambiente de la serranía guanajuatense, donde dominaba una exuberante vegetación nativa; casahuates, huizaches, pirules, uno que otro maguey y órganos, que en época de septiembre se colmaban de garambullos. Otro elemento distintivo del paisaje era la infraestructura minera: el impresionante terraplén de la mina de San Juan de Rayas, sus galerones y chacuacos, así como su sorprendente tiro y patio de labores, que desde la cañada aún se ve como una fortaleza amurallada, pero que en verdad fue la solución para dotar a los trabajadores de patio de una terraza artificial, para que tuvieran dónde efectuar sus actividades. El paisaje minero del pueblo de Mellado y Rayas y las casuchas que bordeaban

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No queda claro cuál es la fecha de nacimiento de la maestra Elena Torres, pues mientras la familia tiene como fecha el 5 de noviembre, en la documentación oficial, como el registro de personal de la Secretaría de Educación Pública, tienen 23 de junio del mismo año. Se hizo la búsqueda de la partida bautismal en las parroquias de Guanajuato, Marfil y la Luz y no se localizó el registro de nacimiento.

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el río hasta llegar a las haciendas de San Luisito, Duran y Luna fueron el telón de fondo en el que creció Elena Torres Cuellar. La vida de un mineral no fue muy movida, pero a una niña inquieta como ella no le impidió acercarse a la educación, por lo que, como otros niños de la época, acudió a las escuelas de la cabecera municipal. La pequeña Elena pasó su primera infancia muy apegada a la familia paterna. Don Macedonio Torres, su abuelo, en aquel entonces era el encargado de la mina La Aparecida, de ahí que Elena conociera de primera mano las condiciones laborales de los trabajadores en las minas –ya fueran los de patio, mujeres, hombres o niños, que se dedicaban a la selección del metal en piedra– y que viera, ya al caer la tarde, cómo salían todos tiznados los operadores de túnel, quienes habían estado al menos doce horas en el subsuelo, barrenando o ademando en las entrañas de la tierra. Entre los datos biográficos de Elena Torres cabe resaltar que fue de las primeras mujeres aceptadas para estudiar en el antiguo Colegio del Estado, hoy Universidad de Guanajuato. No se ha encontrado información oficial al respecto, pero se sabe

que en aquella época no había tanto cuidado en el aspecto curricular, por lo que no podemos descartar que haya tomado cursos completos en el Colegio. Con la Revolución se trastocó la vida de todos los mexicanos, aunque para Guanajuato fueron tardíos los estragos, producto de esta coyuntura histórica. Para 1911 apenas en el mes de abril habría un primer levantamiento armado en el Mineral de la Luz, que fue sofocado y su líder, profesor y general José Cándido Navarro Serrano, fue obligado a replegarse en su centro de operaciones, el Hotel Central de Silao; una efímera campaña cuya presencia se sintió por meses y que, para la firma de los Tratados de Ciudad Juárez, poco o nada había impactado de forma sustancial en la vida de la capital de Guanajuato. Lo que sí sucedió fue que la señorita Torres dejó el Colegio del Estado en 1912, para iniciarse en el magisterio al recibir su nombramiento como directora de la escuela para niñas del mineral de Santa Ana, perteneciente al distrito de Guanajuato; contaba apenas con 17 años de edad. Para junio de 1915, Torres Cuellar recibió un nombramiento:

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El ciudadano José Ziurob,2 Gobernador y Comandante Militar del Estado, teniendo en cuenta las aptitudes y demás circunstancias que Ud. Concurren, ha tenido a bien nombrar la directora de la Escuela Oficial de niñas denominada ‘Aquiles Serdán’, antes Colegio Guadalupano; con la dotación que a ese empleo señala el presupuesto de ingresos vigentes. Constitución y Reforma. Silao 1 de junio de 1915. (Rúbrica).

Durante esta época, en el reconocimiento que hizo la Secretaría de la Defensa Nacional, el expresidente Adolfo de la Huerta expresó, como veterano de la Revolución mexicana, que Elena Torres también se había desempeñado como secretaria particular del gobernador José Siurob, lo cual le daba los méritos suficientes para ser merecedora del galardón de los blasones militares, por haber tenido un papel destacado en la guerra. El 16 de junio del mismo año, Torres tomó posesión de su cargo y nombró ayudantes –primera, segunda, tercera y cuarta– de dicho plantel a las señoritas Josefa Becerril, Refugio Vázquez, Catalina Oña-

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te y Carmen García. Para el 31 de mayo de 1916, fue invitada a la primera junta de profesores de la Escuela de Obreros de la Ciudad de Guanajuato, que tenía por objetivo formar el plan de estudios y acordar los demás asuntos relativos a dicho plantel. La junta se efectuó en la Confederación de Obreros Guanajuatenses; la invitación está firmada por el secretario general de Gobierno, licenciado Jesús López Lira. La brillante y meteórica trayectoria que llevaba en el magisterio y su cercanía a temas de impacto social le consiguieron a la maestra, el 15 de julio de 1917, una invitación para trabajar en Yucatán, donde recibió el nombramiento con el carácter de profesora interina de la Ciudad Escolar de los Mayas, con la asignación mensual de 300 pesos oro nacional. El nombramiento lo oficializó el gobernador del Estado de Yucatán, Felipe Carrillo Puerto. En esa oportunidad conoció, entre otros, al general Adolfo de la Huerta y al joven abogado Manuel Gómez Morín, con quien entabló una larga amistad; personajes que serían presencias importantes a lo largo de su vida profesional y personal. Una década después, en 1927, la maestra Torres tendría una siguiente cola-

N. del E. El nombre correcto es Siurob.

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boración con el licenciado Gómez Morín, con quien analizaría un plan para presentar a la Asociación Cristiana Femenina. Este modelo, propuesto por Elena Torres, estaba basado en la extensión en las vecindades, a manera de articular bases políticas y llamar a la vida pública a las mujeres, tratando de continuar las estructuras heredadas de la guerra cristera. El esquema no sería tomado en cuenta por la Asociación, que decidiría proceder de otra forma, sin embargo, esta sería una de muchas colaboraciones entre ambos personajes. Aparte de llevar con mucha responsabilidad su trabajo en las misiones culturales, encomienda de José Vasconcelos, durante su estancia en el sur inició una labor donde la conciencia de género estuvo en su agenda personal. El antecedente de todo esto fue, sin duda, el Primer Congreso Feminista de 1916 en Yucatán; ella, como mujer consciente de su tiempo, se ligó a este movimiento. Para los años de 1919 y 1920, junto con otras mujeres fundó el Consejo Feminista Mexicano que, entre otros objetivos, tenía el del sufragio femenino en México. También fue de las creadoras de la Asociación Panamericana para el Progreso en su capítulo mexicano y, escalando estos esfuerzos, para 1923 organizó la Primera Convención Nacional de Mujeres. 32

En 1921, siendo secretario de Educación Pública el licenciado José Vasconcelos, Torres Cuellar formó parte del equipo reunido con el fin de restaurar la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes. La maestra desempeñó el cargo de secretaria de la Escuela Nacional de Enseñanza Doméstica, puesto desde el cual organizó y dirigió personalmente el Servicio de Desayunos Escolares, antecedente de lo que, durante el gobierno de licenciado Adolfo López Mateos, se denominó Instituto de Protección a la Infancia (INPI). La señorita Torres fue un factor determinante en la creación del INPI, pues había conocido al licenciado Adolfo López Mateos durante la campaña política a la Presidencia de la República. Desde su puesto de la Secretaría de Educación, Torres le pidió que apoyara el proyecto en favor de los escolares de escasos recursos; el presidente López Mateos aceptó y así fue como nació el Instituto de Protección a la Infancia. El interés de la maestra Torres por los problemas de la educación data del inicio de su carrera, de ello es prueba su actividad en 1923, cuando organizó y dirigió la Misión Experimental Rural que operó en el estado de Morelos, patrocinada por don Ramón P. Denegri, entonces secretario de Agricultura y Fomento. Para tal efecto re-


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cibió el nombramiento de propagandista de aprovechamiento de ejidos. Este trabajo despertó el interés de organizaciones norteamericanas, lo que le valió ser becada por el Instituto Internacional y The World´s Peace Foundation para ir, en 1924, a estudiar a la Universidad de Columbia, Nueva York, logrando la especialidad en Educación Rural, estudio que reencausó su quehacer magisterial. Ya para 1926, y siendo para ese momento subsecretario de Educación el doctor en Ciencias de la Educación, Moisés Sáenz, amigo personal de la maestra muchos años atrás, ésta recibió la invitación para organizar los seis primeros grupos misioneros encargados de promover un sistema de educación rural; actividad que más tarde devino en el Departamento de Educación Rural y la Dirección de Misiones Culturales. Una experiencia acumulada de muchos años atrás, desde su formación en las afueras de Guanajuato como profesora rural en el Mineral de la Luz, y su aprendizaje en el sur mexicano le permitieron tener un posicionamiento informado del fenómeno educativo, que quedaría plasmado en sendas ponencias, así como en la promoción de un modelo educativo ex profeso para los niños del campo. 3

[…]En consecuencia si se han de viabilizar los Talleres de Talabartería en las comunidades indígenas, conviene que los Internados Indígenas hagan una labor profunda y amplia en el sentido de que el indio aproveche en su propio beneficio muchas de las conquistas de la civilización que se relacionó estrechamente con la vida del campo; por ejemplo: conviene entre otras muchas cosas, que la escuela introduzca en las comunidades indígenas los animales de tiro, de silla y de tracción para que ayuden al indio en sus faenas y mejorar y ennoblecer su vida. […] Como consecuencia de esta labor y de esta acción de penetración del Internado Indígena tendremos en breve tiempo al indio prefiriendo los objetos de talabartería a los de ixtle, en muchos casos; sobre todo en aquellos en que él se vé obligado a soportar grandes cargas con una cuerda de ixtle, que le lastima, manos, hombros y espalda y todas aquellas partes de su cuerpo que se ponen en contacto con el lazo; veremos al indio cuidando sus animales de trabajo y evitando, hasta donde le sea posible las terribles rozaduras que causan al campo de los animales las ligaduras con lazos y reatas.3

Programa para los Internados Indígenas, Elena Torres Cuellar, (mecanuscrito sin fecha), Archivo Universidad Iberoamericana.

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Se revela un afán de incidir desde la educación en la vida cotidiana del grupo al que se refiere, en este caso el indígena; hacerlo parte del desarrollo y que desde el aula se convirtiera en epicentro del progreso y de las mejoras en sus condiciones de vida. El desarrollo profesional de Torres Cuellar le dio la óptica para pensar en una educación especializada para diferentes gremios y oficios, pero, al mismo tiempo, para grupos sociales focalizados; preveía que la infancia debía ser sacada de su medio para recibir la educación y que ahí aprendiera las letras y números a la vez que un oficio. Esta visión quedó en los documentos de su archivo personal, donde está el perfil educativo de los niños, hijos de talabarteros. En un periódico chileno, una nota respectiva a la conferencia sobre educación en la que la maestra fue delegada de México, en su carácter de experta en educación, señala que: […] la situación del niño campesino es en la mayoría de los casos muy desmedrada, por lo tanto, hay que buscar en la educación el problema de la vida, y tratar de resolverlo. Otro aspecto de enorme im-

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portancia en esta enseñanza es aquel que busca la manera de despertar en el pueblo el interés por su propia instrucción.4

En esa publicación se le reconoció como educacionista mexicana y delegada de México para la Conferencia Interamericana de Educación, realizada en Santiago de Chile. Así mismo, en una publicación de Costa Rica se dijo que el Ministerio de Instrucción de México designó a la profesora Elena Torres como observadora de la conferencia y que se hizo todo lo necesario para que desempeñara sus respectivas funciones. Sobre un tema similar, en 1942, refiere el Archivo de la Secretaría de Relaciones, obra un expediente sobre la Conferencia de Educación de Centroamérica que se realizó en Costa Rica. Por lo que se pude entrever en los documentos, uno de los objetivos de la mencionada reunión fue la unificación de los planes de estudio en América Latina; se convocó a los ministros o secretarios de Educación de los diferentes países hispanohablantes de este continente, así como a expertos de cada nación para que dieran su punto de vista en diversos países.

Periódico Las Últimas Noticias, 1 de septiembre s/a, Archivo Universidad Iberoamericana.


La educación tiene rostro de mujer: Maestra Elena Torres Cuellar

Después de varios meses de intercambio de cartas y oficios con Elena Torres Cuellar, el director general de Asuntos Políticos y del Servicio Diplomático, Ernesto Hidalgo,5 quien había llevado desde 1939 paso a paso el tema de la Conferencia, determinó que fuera la profesora, guanajuatense como él, quien representara a México en dicha conferencia como observadora. En un oficio fechado el 23 de abril de 1942 se dice: Por su atento oficio sin número, de 15 del presente, quedó enterada esta Secretaría de que la de su digno cargo se sirvió designar a la señorita Profesora Elena Torres para que asista, como observadora de México, a la proyectada Conferencia Centroamericana, sobre unificación de Planes de Enseñanza. Esta Secretaría se complacerá en atender a la mencionada señorita Profesora en todo lo que necesite para cumplir su misión, pero me permito manifestar a usted que en

mi oficio 55900, de 18 de este mismo mes, se informó a la de su digno cargo que aún no han sido fijados ni fecha ni lugar de la Conferencia de que se trata.6

La experiencia sobre planes de estudios le venía de su quehacer en aula y de las diferentes responsabilidades que asumía, tanto en la oficina como en la observación directa, incluso en las escuelas normales; pero también de sus estudios en la Universidad de Columbia, donde sacó gran provecho y compartió sus conocimientos al escribir, en la revista El Maestro Rural, artículos de divulgación sobre ciencia de la nutrición, que posteriormente dieron origen al Instituto de Nutriología. Dichos conocimientos le valieron que de 1926 a 1936 perteneciera al Cuerpo Técnico de Educación Rural, con el cargo de secretaria. En el año de 1936, durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas, se realizó en la Ciudad de México el Tercer Congreso Panamericano de Educación, en el cual la maestra Torres presentó una exposición

5

Ernesto Hidalgo fue un reportero y político guanajuatense, quien se desempeñó como gobernador de Guanajuato de 1943 a 1946. Antes de esta responsabilidad había laborado en la Secretaría de Relaciones Exteriores, por lo que le tocó la recepción de los expatriados españoles, así como de los colonos polacos que se avecindaron en León.

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23 de julio de 1942, Archivo Secretaría de Relaciones Exteriores.

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de libros de texto y de material escolar y didáctico, tras haber logrado el apoyo de todas las embajadas y legaciones de América, que aportaron gran cantidad de libros. Durante este tiempo tuvo problemas en la Secretaría de Educación Pública, en especial con el secretario de aquel entonces, por lo que debió manejar un perfil bajo. En este sentido quedó clara su postura en diferentes cartas dirigidas al personal de la secretaría, nunca al secretario directamente, y donde a cada momento la maestra Torres ensalzó su esfuerzo por fundar y consolidar el proyecto de la propia Secretaría de Educación, así como las diferentes responsabilidades que había desempeñado dentro de esa dependencia hasta la fecha. La desavenencia con el secretario de educación, Narciso Bassols, fue producto de una política pública en donde la Secretaría, con apoyo del Consejo de Educación le otorgó la categoría de sabios a una serie de intelectuales de diferentes áreas del conocimiento. Por tal motivo, y como era cotidiano, la maestra Elena escribió una columna, en este caso para la revista La voz del Ágora, en la que emitió su opinión en los siguientes términos:

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N del E. El nombre correcto es Bassols.

[Para La Voz del Ágora] En torno de unas declaraciones [del secretario de educación pública Lic. Narciso Bassol7. El Diario de la mañana, nos informa que los sabios mexicanos van a tener un sitio de primera. Por lo que sabemos, lo que de verdad han sido sabios, siempre lo han tenido, muchas veces después de muertos; pero lo han ocupado con honra. Nos alarma las declaraciones del señor secretario de Educación, porque tratándose de designaciones oficiales la cosa puede resultar tan estéril como EL CONSEJO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y LA INVESTIGACIÓN CIENTIFICA. Lo que en realidad debe hacer el gobierno de la república es dar facilidades, subvenciones y hasta pensiones vitalicias, pero de ninguna manera hacer designaciones. Un sabio puede o no dar conferencias y eso de imponerle, la tarea de hablar, como si se tratara de un locutor de radio, constituye un atentado. El verdadero sabio, cuando se


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entrega a un experimento o a una investigación no pide otra cosa que lo dejen en paz y no lo interrumpan con impertinencias. La tarea de divulgación pueden hacerla personas informadas, pero que no entran en la categoría de sabias. Si se dan nombramientos oficiales de sabios y se les señala a éstos tarea de conferencias, los mejores y más estudiosos van a declinar el honor de semejante nombramiento oficial. Elena Torres8

Este recorte de artículo fue fotocopiado y grapado con la nota siguiente: Lic. Manuel Gómez Morín Estimado Manuel Pasé a dejar esta copia. Usted tiene medios de hacer que se hable mucho en contra de este disparate.

Como puede leerse, sin utilizar conceptos inapropiados, Elena Torres confrontó una particular forma de entender la intelectualidad y el reconocimiento a ésta, así como la visión de la Secretaría de Educación Pública, de tal manera que esto trajo consecuencias negativas a la permanencia laboral de la profesora dentro de dicha institución. De todos estos momentos la maestra fue dando cuenta al licenciado Manuel Gómez Morín, a cuya oficina enviaba transcripciones de cartas y oficios que escribía al señor secretario y que dejaban ver la ríspida relación que había entre ellos desde que se conocieron. Quizá por esa misma relación tensa entre la Secretaría y la maestra es que la enviaron a hacer un diagnóstico de algunas escuelas normales de las zonas rurales de México; la transcripción de una carta al respecto se localizó en el archivo personal del licenciado Manuel Gómez Morín:

Atentamente (firma)9

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Manuscrito.

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Fotocopia de artículo y nota manuscrita sin fecha.

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México D. F. 21 de abril de 1932 Elena Torres Cuellar PRESENTE Se le pide a la maestra instrucciones de parte de la Dirección de Misiones Culturales para que se traslade a las Escuelas Normales Rurales que dependen de la Secretaría de Educación a fin de practicar en cada uno de esos planteles un estudio encaminado a proporcionar a la secretaría sus ideas y opiniones sobre la forma en que funciona. Según le indiqué verbalmente, me propongo dejar a usted en amplia libertad para que sin cuestionario determinado que marque los objetivos de su estudio, condense todas sus observaciones sobre las Escuelas Normales Rurales y me las dé a conocer. Mi propósito es el de complementar con los puntos de vista de usted, el estudio que la Comisión Técnica Consultiva y algunas otras personas van a llevar a cabo sobre las escuelas normales con criterios diferentes al de usted.

10 21 de abril de 1932, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Busco conocer las condiciones de organización pedagógica que a juicio de usted guarden las Escuelas y la eficacia de su organización en relación con los fines que persiguen y que consisten en la preparación de los futuros maestros rurales. Igualmente me interesa tener conocimiento de los problemas que suscite la educación en las Escuelas Normales Rurales. Necesidades que haya que tomar en cuenta en este capítulo, dentro de un programa de organización de los planteles. Por lo tanto, de una manera general, ruego a usted estudie –viviendo en cada escuela no menos de ocho días– los caracteres generales del plantel, anotando todas las observaciones que a su juicio deban ser conocidas por la Secretaría, para poner remedio a deficiencias o para satisfacer necesidades planteadas por el funcionamiento actual de las escuelas. La amplitud de las observaciones de usted queda igualmente indeterminada y sujeta a su criterio. (Firmado por RAMOS)10


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Para este momento, la maestra aplicó al máximo sus conocimientos en educación rural y acerca de la formación de futuros profesores rurales, mas no dejaba de ser un exilio el mantenerla lejos de la capital y de las oficinas centrales de la Secretaría de Educación, sin un tiempo determinado para la conclusión del diagnóstico y la aplicación; de ahí que se pudiera pensar que su relación con el secretario de Educación haya mediado un poco en la instrucción de comisionarla fuera de la Ciudad de México. En un tema relacionado, la maestra escribió una carta al licenciado Gómez Morín, donde le invitaba a una especie de tertulia con personajes cercanos de la Secretaría de Educación, pero también de otros ámbitos culturales, como el caso de la maestra Eulalia Guzmán; la idea era una reunión donde pudiera aprovechar el licenciado algunos proyectos de interés para ambos: Dic. 21 de 1933 Manuel: Después de nuestra conversación seguí pensando en su plan en relación con nuestras actividades rurales, sin consultarlo di hoy mismo algunos, pero que creo nece-

sario para asegurar la simpatía y la cooperación de parte del Jefe del Departamento [de educación rural] ([el profesor] Aron Sáenz). Hoy hablé con él y le dije si quiere venir a comer a mi casa el lunes o martes de la semana próximo para hacer que ustedes se conozcan y acerquen. Creo que se harán buenos amigos. Él es muy buena persona, tiene ideales, yo lo conozco desde 1917, también él fue con Alvarado a Yucatán en el mismo tiempo que yo lo hice. ¿Quiere decirme si está contento con el plan? Mena está dispuesto a reunirse el día que yo le diga. Trataré también a Eulalia para que tratemos de asegurar la cooperación de ellos en todo lo que sea posible y necesario. Le escribo estas líneas para que piense si tantea el terreno antes de hablar con B para ver si puede asegurarse por cuenta del Departamento lo indispensable para los gastos de las personas que tengan que hacer un viaje. Elena Torres (Firma)11

11 Reproducción de carta, 14 de febrero de 1945, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Así pues, la maestra, a pesar de los problemas propios que tuvo con el secretario, no dejó de apoyar al licenciado Gómez Morín y fue de las primeras en felicitarlo una vez que fue nombrado rector de la Universidad Nacional. El 3 de octubre de ese 1933, la maestra Elena envió una carta en la que felicitaba al licenciado por su nuevo nombramiento, bajo la idea de que con esa designación podrían, como equipo, llevar a efecto diferentes planes para la educación superior, pero que debían ser previstos desde la educación básica, además de otros proyectos en los que podrían seguir colaborando estrechamente. Hasta el año de 1945 continuó con su trabajo con el Cuerpo Técnico de Educación Rural, en el que había una atmósfera muy tensa por la destacada participación que la maestra tenía en foros internacionales, por lo que debió escribir al subsecretario de Educación en los siguientes términos:

México a 14 de febrero de 1945 Señor General e Ingeniero Tomás Sánchez Hernández, Subsecretario de Educación Pública y Bellas Artes. Presente Muy Señor mío: En espera de una entrevista personal que sus ocupaciones urgentes no le han permitido concederme, me veo en el caso de dirigirle estas líneas. La forma en que llegó usted a la Secretaría de Educación, el gran cariño y trabajo que ha puesto en esta institución unidos a los antecedentes que me dieron de su caballerosidad y de su cultura, me colocaron ante usted en actitud de simpatía. Traté de ahorrarle algunos tropiezos que son inevitables cuando se llega a un ambiente desconocido. Todo el año pasado desempeñé diversas comisiones y trabajos que usted me confía. Tengo la paz interior de haber cumplido cabalmente en todos los casos y de haber hecho honor a la confianza personal que pensó en mí en ocasiones tan difíciles como en la Escuela, donde hice mi parte en perfecta armonía con las personas con quienes fui designada.

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Ignoro los motivos del cambio suyo, radical y brusco; conozco parte de los hechos y por eso doy este paso. Las intrigas, si las hay, son como todo aquello que es destructivo y sucio, fuera del asco que producen y del deseo de alejarse pronto de tales ambientes, son cosas que no tienen mayor importancia y que el tiempo aclara. Ahora bien, yo tengo el sentido del honor y de la dignidad personal y afortunadamente para esto no hay más que una salida posible. Yo hice honor a su confianza y dejé en su poder algunas cosas inéditas: un volumen en tamaño carta, forrado en percalina guinda que contiene los antecedentes del trabajo inicial de las Misiones Culturales. Mucho de esos papeles son documentos originales: un nombramiento del Secretaría de Agricultura y Fomento para mí. Oficios y telegramas del departamento de salubridad y de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. Le expliqué a usted que hacía tiempo algunas personas se interesaban en obtenerlos y que a nadie se los había confiado. Ahora le suplico se sirva devolverme esos papeles. Hay además un curso de historia de educación

preescolar dado por mí en la Universidad Nacional.12 La traducción de un libro para cuya edición ya tengo la autorización del autor. Una serie de siluetas originales y de las cuales se publicó una dedicada a usted. Entre los libros hay uno fundamental relacionado con psicología. Mis asuntos personales están como sigue: tengo nombramiento A.-4982130 y corresponde a la Dirección General que está confiada al Señor Profesor Lucas Ortiz. A usted mejor que a nadie le consta que no he tenido ninguna situación de privilegio, antes bien, mi recompensa ha consistido en una serie de dificultades, unas allí mismo y otras de orden completamente privado. De cualquier manera, en el mes de diciembre próximo pasado tuve que hacer un compromiso por la cantidad de $1,100.00 con la dirección general de pensiones civiles. Le doy a usted estos datos para que disponga en relación con la plaza que actualmente disfruto, unas veces como interinato y últimamente en propiedad desde que los titulares anteriores acordaron el cese del personal técnico.

12 Desde el año de 1933, cuando el licenciado Manuel Gómez Morín asumió el cargo de rector de la Universidad Nacional, la maestra Torres colaboró como docente en dicha institución, según se puede ver en sus documentos personales (Fondo Elena Torres IBERO).

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Por ahora mi intención es dedicarme a actividades comerciales, mucho más inocentes para ganar la vida que los problemas educacionales. Comienzo una nueva forma de trabajo y necesito dedicar el tiempo para hacer las relaciones necesarias. Pienso que esta carta resolverá cualquier problema que tenga usted en relación con mi persona, ya que no hay ninguna constancia oficial de comisión para desempeñar los trabajos que desarrollé cerca de usted. Muy atentamente Elena Torres

Esta carta se encuentra en el archivo personal del licenciado Manuel Gómez Morín, dejando constancia de cada una de las gestiones que efectuaba la maestra ante, en este caso, la Secretaría de Educación Pública, para las que pedía consejo al licenciado, de tal suerte que su relación vendría a estrecharse con el tiempo, incluso para atender temas de carácter personal, como la venta de su casa y situaciones familiares.

Noviembre 3 de 1948 Abasolo 76 Coyoacán Muy estimado y fino amigo Con su grata de 13 de octubre pasado, tengo que agradecerle el envío de la constancia de la Sra. Vda de Trillo. Tengo que dar fin a mi descaso, también terminé de dar la documentación que consideré pertinente para personas que la usen bien. Con toda calma e imparcialidad he visto las condiciones sociales de México. Primero que el problema fundamental en la vida cívica es de orden, honradez, y justicia. Personalmente he llegado a la conclusión de que no puedo trabajar con el gobierno y también veo que es difícil hacerlo con instituciones privadas. Claro que me refiero exclusivamente a las actividades que han llenado mi vida y no a las de otra índole, cuyo objeto exclusivo es ganar un salario. Bien recuerdo que usted me dijo que antes de vender mi casa se lo dijera y ahora necesito hacerlo.

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El terreno mide 17.5 X 20 met. el frente y al oriente y las piezas interiores recibe el sol del sur. El servicio de agua es absoluto y no falta a ninguna hora del día o de la noche. La casa puede quedar bonita con algunas reparaciones, pero no hago ilusiones y me conformo con que la compren como terreno y éste lo han vendido entre $45.00 y $50.00 el metro cuadrado. El adoquinamiento llega a la esquina y se puede llegar en auto, además pronto llegarán por este rumbo el camino más directo de la ciudad a la Villa por la Calzada del Niño Perdido. En suma, si algún amigo o cliente suyo se interesa, me gustaría hacer pronto la operación. Gracias por todo y como siempre mis mejores deseos, afecto y estimación. (Rubrica)13

Con misivas como estas nos podemos dar cuenta del nivel de confianza entre ambos personajes, de su cercanía y la coincidencia de ideas, objetivos y miras. En un primer momento fue la maestra quien brindó apoyo al joven abogado y ahora, en el ocaso de su vida, era Gómez Morín quien apoyaba a la amiga. No se escapa en la misiva el tema de México, cuestión que a ambos, desde su ámbito de acción, les preocupaba y ocupaba, y que era parte de los asuntos que cotidianamente trataban. Acerca de la venta de su casa, en la respuesta que el licenciado Gómez Morín dio el 5 de noviembre le pedía que recapacitara y no vendiera todavía la propiedad, más aún, se ofrecía a apoyarla en lo que ella necesitara. En el tema político, sin militar la maestra Torres Cuellar en Acción Nacional, sí era de las lectoras de algunas iniciativas; así quedó constancia en una carta que dirigió a Manuel Gómez Morín en la que le dijo: “Terminé de leer las iniciativas presentadas por A. N. [Acción Nacional] hoy envío por su conducto una carta a sus diputados”.14

13 Carta del 3 de octubre de 1948, Archivo Manuel Gómez Morín. 14 Carta 21 de enero de 1948, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Primero, que, como partido político, no debe estructurarse un ‘sector femenil’ técnico, educativo sí. Uno para hombres y otro para mujeres y eso porque es menos de los hombres de defensa y la constitución en manos de las mujeres la conservación y el orden, pero por igual la seguridad, el bienestar y la educación cívica. Recuerde [le dice a Manuel Gómez Morín] que 1929 tomaron de nosotros [las mujeres] cuando el vasconselismo aquello de “sector femenil” la experiencia me enseño entonces que los hombres desertan en los momentos apurados y sobre mí cayó cerca de Vista y de Calixto Maldonado una responsabilidad que el secretario tuvo no quiso asumir.

También sobre temas del Partido Acción Nacional habla la maestra de la inclusión de las mujeres en el mismo, en los siguientes términos:

[…] espero que no haremos nunca “sector femenino”. Me parece, por todos motivos un trabajo sin estas divisiones. La tarea es común y el reparto en ella de atenciones concretas, debe hacerse según capacidades y posibilidades. Hacer un sector femenino y pretender que en él se dupliquen; pero exclusivamente para las mujeres, las labores generales, es a mi juicio un error. Hay una tarea de cultura y formación ciudadana que se debe asumir15.

15 8 de mayo de 1948, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Su incursión en la vida diplomática Una brillante carrera docente y de gestión que trascendió las aulas le valió a Torres Cuellar que en 1945 recibiera un cablegrama de Londres, Inglaterra, en el cual la invitaban a participar como consejera menor de la Comisión Preparatoria de la Unesco. Pese a ser una gran distinción para México que se invitara a colaborar a una de sus maestras en una labor tan importante, la profesora tuvo que asumir esta tarea de forma personal, pues no recibió apoyo alguno de parte del gobierno mexicano; tan es así, que para poder aceptar la invitación se vio en la necesidad de solicitar a la Secretaría de Educación Pública una licencia de su cargo de inspectora, sin goce de sueldo y por tiempo indefinido. Dada la situación que vivía en dicha secretaría, no fue difícil que le dieran la autorización referida y pudo salir del país sin mayor problema. Casi inmediatamente después de recibir el cable la señorita Torres, llegó a México el doctor Julián Huxley; la prensa le rindió gran publicidad a su visita, pues ostentaba el cargo de director de la Comisión Preparatoria de la Unesco. En una entrevista Huxley declaró que su visita obedecía a dos objetivos: el primero, de carácter político, era entrevistarse con el secretario de Educación, don Jaime Torres Bodet; el 51


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segundo era averiguar cómo estaba funcionando en México la escuela de tipo rural, pero en esa ocasión venía sobre todo a conocer a la maestra Elena Torres Cuellar, creadora de las Misiones Rurales. El conocer a la maestra venía aparejado con una invitación a que ésta colaborara con la Unesco, primero en la Casa Londres y después en París. El doctor Huxley encabezó la Comisión Preparatoria, donde llegó a apreciar la capacidad y entrega de la señorita Torres. Como se puede entender, estaban en los trabajos preparatorios para formar la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por lo que debieron visitar los que se consideraban los países más importantes y punta de lanza en temas variados. Para ese momento, México, con su modelo Educación Rural, encabezado por la maestra Elena Torres Cuellar, era el país más aventajado en la materia, por eso había que invitar a la profesora para que participara en la fundación de la Unesco y que este organismo recibiera el reconocimiento internacional como agencia especializada en temas de educación, ciencia y cultura. El aspecto concreto y objetivo del trabajo consistía en investigar la construcción de gabinetes de física, laboratorios de química y otros recursos de investigación y 52


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enseñanza en las universidades, además de los datos relativos a los edificios escolares destruidos por la guerra y de conseguir, naturalmente, ayuda para reparar en lo posible los daños a los países que habían sufrido mayores pérdidas. En la Sección de Educación figuraban como consejeros menores: Elena Torres, de México, Anissio Texeira, del Brasil y Henning Ravnholt, de Dinamarca. El jefe inmediato, consejero mayor, era el doctor Kuo Yu-Shou, de China. La Sección completa dependía de uno de los directores de la Comisión Preparatoria: el doctor Howard E. Wilson, de la Universidad de Harvard. Sobre su estancia en Londres le escribió la siguiente carta al licenciado Manuel Gómez Morín:

Elena Torres 26 Harrington Gardens S. W. 2 London Julio 28 de 1946 Señor Lic. Manuel Gómez Morín Estimado y fino amigo Aquí tiene a su amiga tratando de ponerse a tono con su nueva situación porque ahora “I Am a Consultor in rural and primary educatión”. Me llamo UNESCO (United Nations Educational Scientific & Cultural Organisation) no puede verlo, pero le aseguro que como siempre la vida me da sorpresas muy grandes. Por dicha también me dio la experiencia tremenda que duró cuatro años durante los cuales palpé toda clase de absurdos. También hice recuento y relación de amistades. Amelia León a quien posiblemente usted conoce y recuerda. Integra como persona y adicta amiga mía tiene mi poder absoluto en México; ella y Elena Landázuri estudiaron conmigo como dos matrimonios amigos. Ahora ya pasó una etapa molesta. Comienzo de nuevo a estar alegre y el trabajo me está cogiendo con toda la pasión de que soy capaz. Mis dificultades principales

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radican en la necesidad de usar para el trabajo una lengua extranjera, así y todo, espero dominar en dificultad de una medida conveniente. Estaremos aquí hasta fines de agosto o principios de septiembre, después a París, donde parece que el Gobierno francés está arreglando edificio y alojamientos. Espero que para usted y los suyos las cosas sigan cada día mejor. Saludos a su esposa e hijos y para usted el afecto fraternal de siempre. Elena16

La Sección de Educación de la Unesco editó un libro titulado Educación Fundamental, como resultado de la colaboración de 51 personalidades, todas expertas en distintas disciplinas como educación, antropología, psicología, etnología y ciencias sociales. La maestra Torres Cuellar contribuyó con un artículo acerca de los motivos que la llevaron a formar la Misión Rural Experimental, cuyo trabajo y resultados eran parte del producto de una vida dedicada al análisis de la educación rural,

desde el campo de acción, que en 1926 le había valido una beca para ir a estudiar a la Universidad de Columbia. La Comisión Preparatoria de la Unesco se trasladó de Londres a París a finales de octubre de 1946, pues en esa ciudad recibiría su aceptación de las Naciones Unidas como agencia especializada; posteriormente se convertiría en la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura. En la Sección de Educación tenían la ambición de que, para cuando la Unesco fuera reconocida como agencia especializada y adscrita a las Naciones Unidas, ya se contara con la colaboración de personalidades de reconocida experiencia a nivel internacional, por lo que se invitó a las personas que habían trabajado tiempo atrás en la extinta Liga de las Naciones y que en ese momento laboraban en la Oficina Internacional de Intercambio Intelectual y en la Oficina Internacional de Educación de Ginebra. En este momento, desde el autoexilio, tuvo una nutrida conversación con su hermana y sobrinos en México, quienes la mantenían al tanto de la vida política y los grupos en el poder, de tal suerte que en varias cartas le explicaron que la situación económica no era la mejor, y que si podía

16 Carta del 28 de julio de 1946, Archivo Manuel Gómez Morín.

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quedarse más tiempo laborando en el extranjero sería más conveniente para ella. En México una de sus preocupaciones era su casa, la cual desde hacía años quería vender. La Oficina de Educación designó como su representante al doctor Roselló, una verdadera autoridad en el campo de la educación. Posteriormente se vio la posibilidad de que la Oficina Internacional de Educación de Ginebra desapareciera y de que todos sus miembros pasaran a formar parte de la Comisión Preparatoria de la Unesco. El doctor Roselló escuchó la proposición y contestó que esa responsabilidad él no la podía asumir, por lo que ese asunto debería ser planteado a su jefe, el doctor Jean Piaget. El doctor Huxley inmediatamente se comunicó a Ginebra con el doctor Piaget, invitándolo a París; éste aceptó y se trasladó a esta ciudad para estar presente en varias reuniones. Fue una experiencia inolvidable para todos los miembros de la Comisión conocer a uno de los más grandes pedagogos y que analizara y ensalzara la labor desarrollada por cada uno de ellos. Al llegar el reconocimiento oficial para la Unesco, el trabajo del equipo terminó. El primero en dejar París fue el doctor Howard E. Wilson; uno a uno, regresaron

a sus respectivos países los miembros de la Comisión. La señorita Torres retornó a México en 1947, pero fue hasta 1950 cuando dio por terminada su licencia, la cual había obtenido en 1945; desempeñaba el cargo de inspectora escolar federal con adscripción a la Dirección General de Enseñanza Primaria en los Estados y Territorios. Su regreso a México no fue del todo halagüeño, pues al pedir su reincorporación a su plaza en la Secretaría de Educación Pública se dio cuenta de que ésta había desaparecido por las nuevas facultades y cambios en las oficinas centrales, debido a lo que tardaron varios meses en asignarle una nueva tarea dentro de la Secretaría. Obtuvo el nombramiento de pedagogo “A”, plaza de nueva creación, tras un peregrinar burocrático, mismo que informaba puntualmente al licenciado Manuel Gómez Morín por medio de correspondencia. El tema central seguía siendo la venta de la casa, pues de esa forma podría tener dinero mientras la precaria situación pasaba.

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Veterana de la Revolución mexicana Al regresar a México después de su responsabilidad diplomática en la Unesco, la maestra estuvo fuera de actividades docentes por al menos dos años, lo que le permitió hacer varias actividades, entre otras la de acomodar papeleo personal y poner en orden sus bienes. En este periodo fue que la profesora trató de hacer valer su trayectoria personal y profesional, por lo que buscó que se le diera el reconocimiento como veterana de la Revolución mexicana, por haber sido contemporánea de este momento histórico. El trámite inició con una solicitud por escrito ante la Secretaría de la Defensa Nacional. Para poder completar el expediente respectivo fue el mismo expresidente, Adolfo de la Huerta, quien escribió de su puño y letra la labor y desempeños que tuvo la maestra Torres Cuellar en el periodo revolucionario y, más aún, cuando junto con José Vasconcelos inició las jornadas culturales que la llevaron a Yucatán, donde tuvo gran contacto con el propio Adolfo de la Huerta y Manuel Gómez Morín. Para ello, la propia Secretaría de la Defensa Nacional debió hacer un estudio sobre sus antecedentes revolucionarios, por medio del cual se encontró que el general Adolfo de la Huerta había escrito:

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ADOLFO DE LA HUERTA; veterano de la Revolución oficialmente reconocido por el primero y segundo periodos, según diplomas expedidos por la Secretaría de la Defensa Nacional el 10 de agosto del presente año, certifica: Que le consta que la Srta. ELENA TORRES CUELLAR prestó servicios efectivos como propagandista de la revolución que acaudilló Dn. Francisco I. Madero en 1910. Que en 1913 continuó sirviendo a la Revolución Constitucionalista y posteriormente a las órdenes del General Salvador Alvarado. Haciendo fructífera labor revolucionaria en el sudeste de la República, actuando siempre en favor de las clases desheredadas. Gral. Adolfo de la Huerta17

Un testimonio fundamental para su reconocimiento como veterana de la Revolución fue el de Inés Álvarez, quien tenía esa misma distinción y en la entrevista así se expresó de la maestra: Con todo respeto me permito manifestar que conozco a la Srta: Prof. ELENA

TORRES CUELLAR, quien me fue presentada en 1914 por el profesor y coronel Adolfo Cienfuegos y Camus, el profesor como la Srta. Torres actuaban en la Secretaría Particular de dicho General. Conociendo el Coronel Cienfuegos mi intransigencia para los que no fueran revolucionarios, quiso que cambiara yo impresiones con la mencionada señorita, quien me dijo que su padre había muerto en un combate del movimiento maderista y que habiendo sido ella también partidaria de las ideas democráticas que sustentaba el señor Madero, al registrarse la traición del usurpador Victoriano Huerta, se entregó a la lucha sin regateos ni miras ulteriores, pues lo que ambicionaba era el bienestar del pueblo; por lo tanto se alistó desde 1913 como propagandista de la Revolución que acaudilló el ilustre Gobernador de Coahuila Don Venustiano Carranza. La señorita Torres, en ese entonces, fue Secretaria del Dr. Gral. José Siurob, también el Gral. Domingo Ramírez Garrido podría detallar con más amplitud los hechos de su labor Revolucionaria, pues trabajó con él en la Inspección General de Policía.

17 112/4966/ Archivo Histórico Sedena.

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En el ramo magisterial presentó magníficos servicios al Gral Salvador Alvarado, en el gobierno pre constitucional de la Península de Yucateca. De [la] labor constructiva y organizadora de la Srta. Torres puedo hablar extensamente porque le he visto de cerca y he podido apreciar sus obras, que a mi juicio son de una verdadera revolucionaria, pues considero que los que actúan dentro de un movimiento no sólo deben estimarse por sus hechos bélicos y destructivos, sino por su honradez y sólida organización sobre cuyas bases pueden fincar con seguridad su porvenir las generaciones venideras. Inés Alvarado18

La maestra recibió la distinción como veterana de guerra el 2 de diciembre de 1946 y fue reconocida por el entonces secretario de la Defensa Nacional, general Gilberto R. Limón; quedó redactada en los siguientes términos:

18 112/1082 Archivo Histórico Sedena. 19 N. del E. El nombre correcto es Inés Alvarado.

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Honrado de informar a usted, que estudiados los antecedentes de la Señorita Helena Torres Cuellar, en atención a la solicitud que elevó ante esta oficina con fecha de 30 de septiembre anterior se obtuvo los siguientes datos: el C. Adolfo de la Huerta, certifica que le consta que la solicitante prestó servicios efectivos como propagandista de la Revolución acaudillada por Don Francisco I. Madero en 1910 y en 1913 continuó sirviendo a la Revolución Constitucionalista y posteriormente a las órdenes del extinto general SALVADOR ALVARADO, haciendo fructífera labor revolucionaria en el Sudeste de la República, actuando siempre en favor de las clases desheredadas […] La Srita. INES MALVAREZ19 hace constar que reconoció a la interesada en 1914, que por aquel entonces era Secretaria del Dr. y General JOSE SIUROB y que tiene de ella el concepto laudatorio siguiente: que de su labor constructora y organizadora puede hablar exclusivamente, porque la ha visto de cerca y ha podido apreciar sus obras, que a su juicio son de una verdadera revolucionaria; pues considera que los que actúan dentro de un movimiento no solo


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deben estimarse por sus hechos bélicos y destructivos, sino por su honradez y sólida organización sobre cuyas bases puede fincar con seguridad su provenir as generaciones venideras […] Por lo expuesto y de acuerdo con los artículos: 2/o. de la ley a favor de los Veteranos de la Revolución y III y IV Inciso b) del instructivo de esta comisión, el suscrito emite la siguiente

Así quedó el nombre de la maestra Torres Cuellar escrito como parte de quienes en verdad hubieron participado en el movimiento revolucionario de 1910 y en 1913, en el llamado movimiento de la Revolución Constitucionalista, con lo que se le reconoció el haber dado servicio a la patria. Todo el trámite lo efectuó su amiga Amalia León Lozada, con quien pasaría los últimos años de su vida, una vez regresada de Europa.

OPINION Se reconoce oficialmente como VETERANO DE LA REVOLUCIÖN a la Srita ELENA TORRES CUELLAR y se le concede la Condecoración del MERITO REVOLUCIONARIO, correspondiente a los PERIODOS: PRIMERO Y SEGUNDO, creadas al efecto. 2 de dic. De 1946 (Rúbricas)20

20 Expediente de la veterana de guerra Elena Torres (D-112-5268).

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El legado En el año de 1964, Torres Cuellar fue invitada a escribir una publicación llamada Fragmentos, una especie de resumen a partir de sus memorias en donde relató su incursión en las Misiones Rurales y la Secretaría de Educación, y su experiencia en la educación rural; en síntesis, la obra de su vida. Al respecto apunta: Señor Lic. Manuel Gómez Morín Pensé mucho antes de editar fragmentos, pero me decidí porque el asunto no es de aquellos [recuerdos] que quedan en familia. Ciertamente como en todos los casos fue completamente desinteresada por lo que hace a dineros. Mi deseo fue servir y claro, aprender de primera mano las cosas que ignoraba. Dejé pasar mucho tiempo porque hay cosas que deben no ponerse en letra de molde y aguantar que se piense que somos ilusiones o fragmentos. Ahora las cosas se aclaran poco a poco y no debo permitir que cualquiera ponga los hechos que yo viví a su antojo.

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locales nacionales e internacionales; esta experiencia unida en colaboración honesta e inteligente con otras personas puede ser útil para comenzar a fincar las bases de la acción que en esta obra el Partido está llamado a realizar por la limpieza de su origen.

No hay literatura, no sé de bellas letras. Es un relato de una situación que, como todas, ya pasó…. Con buenos deseos para Lidia, Natalia y demás familia. Elena Torres21

El objetivo de su vida fue el de servir, el de entregarse a su quehacer a manera de apostolado; una entrega integral en donde su profesión marcó su estilo de vida. En segundo plano quedaban sus querencias ideológicas, en las que también comprometió su energía e intenciones. Sin nunca afiliarse al Partido Acción Nacional, fue una consejera externa en varias de las tareas que involucraron a las mujeres. Esto quedó constatado en la siguiente carta: Muy estimado y fino amigo: He estado esperando su llamada o notificación, no piense que dije que sí sin poner el corazón y la voluntad, quiero servirles a usted y al partido [Partido Acción Nacional], con mayor razón en la rama que me es conocida y en la que fuera modestia tengo una gran experiencia en los planos

Esperan que haga la obra pródiga que hice en 1926. Elena Torres Cuellar22

Después de un larga y tediosa negociación logró incorporarse a trabajar en la Secretaría de Educación Pública, esto fue de julio de 1950 hasta diciembre de 1962. Obtuvo su jubilación en 1963, sin embargo, siguió su vida de estudio y trabajo, pues en 1960 había obtenido su certificado de capacitación en Periodismo Superior, dedicándose desde esa época a escribir en numerosas publicaciones especializadas. En una carta dirigida a Manuel Gómez Morín externó cómo era que deseaba vivir sus últimos años: México, 9 de junio de 1950

21 17 de septiembre de 1964, Archivo Manuel Gómez Morín. 22 7 de abril de 1951, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Señor Lic. Manuel Gómez Morín PRESENTE Estimado y Fino Amigo: Cuando estaba arreglando el cambio de casa y algo más delicado que eso: determinar con quien debía hacer vida familiar, la casa fue para mí y es muy importante para mi propio equilibrio, recibí su libro “Diez años de México”, lo leí y releí y hasta hoy le agradezco su gentileza porque representa no solamente conceptos sino la estructura de su propio ser a través de una actividad tesonera y desinteresada. He seguido también con interés los ataques de que ha sido objeto, así como las defensas, entre ellas la de TOMAS PERRÏN que es ingeniosa y efectiva. Ha sido importante para mí poder estar por un tiempo al margen de todo lo que signifique contacto de trabajo con otras personas, buena falta me hacía; en rigor nunca me habían permitido detenerme por mucho tiempo. He conocido actitudes que me evitarán dificultades futuras y que no me hubieran sido posible evitar y he

tenido el tiempo suficiente para meditar sobre esas cosas sin comprometer nada de lo que esté fuera de lo rigurosamente personal. Estoy decidida a volver a mi propio escenario sin mucho ruido para trabajar por los aspectos educativos del pueblo, especialmente rural. Las cosas han cambiado mucho, pero la tarea se ha proyectado muy lejos. Ahora le diré: mi comadre a quien usted conoce ya creció completamente a sus cuatro entenados, ahora solamente está con mi ahijado y su hermanito, hay casa para todos y parece que estaremos contentos y respetuosos dentro de la intimidad, mi comadre tiene las cualidades que permiten formar una familia adoptiva, tan ideal cómo es posible hacerlo cuando no hay más que normas sociales entre algunas personas no ligadas por consanguinidad. Espero que su tarea siga siendo fecunda y continuada, saludos para los suyos y para usted como siempre mi admiración porque siempre se esfuerza en lo mejor. Elena Torres23

23 9 de junio de 1950, Archivo Manuel Gómez Morín.

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Así es como podemos saber con quién pasó sus últimos años de vida; con una comadre y su ahijado en la Ciudad de México. No por ello dejó de estar en contacto con su familia, con quien se escribía cotidianamente para apoyar en lo que se ofreciera. Tal fue el caso de uno de sus sobrinos, quien requería apoyo para titularse de su carrera de ingeniero y por el que intercedió ante la autoridad correspondiente para conseguir el documento. El 12 de octubre de 1970, a las 19:30 horas, dejó el plano terrenal la maestra Elena Torres Cuellar en la Ciudad de México. La esquela la suscribieron su hermano, primos y sobrinos. Los respetos a la familia fueron en la Agencia Funeraria Gayoso de Félix Cuevas y su cuerpo fue enterrado en el panteón de Xoco. Este es parte del legado de la maestra: una magna obra educativa y de formación de instituciones en el plano local, nacional e internacional, siempre en ayuda de los que menos tenían. Una misión de vida que la proyectó a las instituciones más importantes. Una vida que inició en Guanajuato, raigambre familiar que nunca dejó de lado, pero que debió emigrar, como muchas otras mentes, para que la grandeza de su quehacer rindiera mejores frutos.

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Anexos Currículum Vitae (facsimilar) Epistolario (facsimilar) Nombramientos (facsimilar) Reconocimientos (facsimilar)


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Currículum Vitae


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Epistolario


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Nombramientos


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Reconocimientos


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LA EDUCACIÓN TIENE ROSTRO DE MUJER: ELENA TORRES CUELLAR Se terminó en la ciudad de Guanajuato, el mes de septiembre de 2021. La edición estuvo al cuidado de la Dirección de Comunicación Social del Congreso del Estado de Guanajuato. El tiraje consta de 500 ejemplares.


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