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Publicación internacional de los adventistas del séptimo día

Vol. 8 No. 1 0

De la

gente para la gente

Un halo de

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luz

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La

justicia bíblica

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Ddeepende usted


Vol. 8 No. 10

N O TA

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D E

TA P A

De la gente para la gente

Chantal y Gerald Klingbeil ¿Puede funcionar el evangelismo de la salud en la Europa de la posmodernidad?

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P A N O R A M A

M U N D I A L

Para resolver nuestras diferencias

Ted N. C. Wilson

Sigamos el modelo bíblico

20  Un halo de luz

D E S C U B R I R E L D O N D E P R O F E C Í A

Kwabena Donkor Cómo Elena White llegó a comprender la importancia del sábado como día de reposo.

22  Un aliento poderoso

C R E E N C I A S F U N D A M E N T A L E S

Frank M. Hasel Apreciar el Espíritu Santo es el primer paso para comprenderlo.

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H E R E N C I A

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D E V O C I O N A L

A D V E N T I S T A

Michael B. Czechowski, Segunda parte

Los pacificadores Tony Philip Oreso ¿Qué significa? ¿Y qué se requiere para pertenecer a ese grupo?

Nathan Gordon Thomas Su vida como pionero hizo que muchos sigan en sus pisadas.

D E PA R TA M E N T O S 3 I N F O R M E

M U N D I A L

3 Noticias breves 6 Informe de noticias 10 Historias de Glow

27 E S T U D I O B Í B L I C O Depende de usted

11 S A L U D M U N D I A L La enfermedad de Parkinson R espuestas 26  pre g untas

I N T E R C A M B I O 28  D E

a bíblicas

I D E A S

La justicia bíblica

www.spanish.adventistworld.org

www.adventistworld.org: Disponible en línea en trece idiomas En la tapa: Dos voluntarias miran hacia la sede del proyecto VitaSalus, en Portugal.

Publicado por la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

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Adventist World | Octubre 2012

F o t o g r a f í a

d e

J u l i a n n e

P e n n e r


INFORME MUNDIAL

Corredora adventista

Dios en lugar Juegos Olímpicos

elige a de los

d e T r a c y

J o s e p h

■■ Tracy Joseph ha sentido pasión por correr desde que era muy joven. Participaba en todos los deportes que podía. A los trece años, mientras asis­ tía a la escuela adventista de Limón (Costa Rica) escuchó hablar de una carrera local de 200 metros y fue con amigos para ver si podía participar. Sin ningún entrenamiento formal, venció a la favorita. De allí pasó a representar a la provincia en una competencia nacional. Tracy, de veinticua­ tro años, ha recibido muchas medallas en eventos atléticos NO EN SÁBADO: Tracy Joseph (derecha) nacionales e internaciona­ culmina victoriosa después de correr la última les de Costa Rica, América parte de la posta 4 x 100 durante los Juegos Central, Sudamérica y hasta Centroamericanos 2010 en Panamá. Tracy en Finlandia. tuvo la oportunidad de representar a Costa En junio pasado, pensando Rica en los Juegos Olímpicos 2012, pero en llegar a los Juegos Olímpi­ se rehusó a participar en una competencia cos de Londres (Inglaterra), que fue cambiada de domingo a sábado. voló a Colombia para compe­ tir en dos finales internacio­ nales. Completó la primera carrera en Cali, pero horas antes de viajar a Bogotá para el segundo evento recibió noticias inesperadas. Había estado entrenando para mejorar su marca personal de 200 metros de 23.78 segundos a 23.30, lo que le per­ mitiría calificar para competir en los Juegos Olímpicos. Con ese objetivo en mente, estaba preparándose para viajar a Bogotá cuando se le infor­ mó que la carrera final había sido cambiada del domingo al sábado. Al escuchar esto, Tracy empacó las maletas para regresar a su casa. No se arrepiente de esa decisión, porque está muy convencida de la importancia de guardar el sábado. Pero admite que al estar tan cerca de participar en los Juegos Olímpicos, tuvo que luchar con sus pensamien­ tos. «Esa noche luché en mi hotel, pero comprendí que mis victorias de­ berían ir de la mano de Cristo. Si hubiera seguido con mis planes, habría ido en contra de su voluntad», dice Tracy, quien también explicó que era demasiado tarde para apelar o participar de otra carrera de calificación. Han pasado semanas y Tracy no se arrepiente. Esta joven que creció c o r t e s í a

n el vocabulario ya más que centenario de la Iglesia Adventista, no hay un vocablo que haya sido enfatizado más que el simple imperativo «Id». Desde la orga­ nización de la Asociación General en 1863 con unos tres mil quinientos miembros hasta el presente movimiento mundial de diecisiete millones de personas, la orden de Jesús –«Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mat. 28:19)– ha sido la palabra clave de seis generaciones de adventistas. Bajo el peso de ese simple vocablo, de­ cenas de miles de dedicados creyentes han sacrificado de su tiempo, dinero y carreras para llevar el evangelio a casi cada nación del planeta. Muchos de los que salieron bajo la marca de ese imperativo ahora duermen en sepulcros alejados de sus hogares, siendo algunos de ellos mártires por la fe de Jesús. Otros han soportado dificultades indescriptibles en manos de enemigos, solo porque no pudieron dejar de obedecer al llamado que les decía: «Id». Muchos imaginan la orden de Jesús como lineal, que comienza en el último diálogo con sus discípulos en el año 31 y se extiende hasta su segunda venida. Pero hay otro verbo, otro imperativo que hacemos bien en escuchar, y es uno que en realidad precede a la orden de ir. Dice Jesús: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mat. 11:28). Antes de asumir la obra legítima de discípulos, tenemos que entrar en una relación personal con el Señor de los discípulos. Si nos trasladamos a la mi­ sión sin el poder sustentador y vivificador que Cristo promete y que habita entre su pueblo, estaremos avanzando con nuestras propias fuerzas y pronto estaremos exhaus­ tos y desanimados. Al igual que los setenta discípulos a quienes Jesús envió de dos en dos (Luc. 10:1, 2), se espera que avan­ cemos en un círculo bendito de misión y reabastecimiento que mantiene a la iglesia saludable y vigorizada para su tarea. No importa dónde se encuentre usted hoy dentro de ese círculo de actividad y apoyo, lo invito a orar por aquellos que «van» y «vienen» como resultado de su devoción por Cristo.

p o r

E

F o t o g r a f í a

Ir y venir

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INFORME MUNDIAL

■■ Seis días a la semana durante los Juegos Olímpicos, Richard Daly tomó el metro hacia el Parque Olímpico ubi­ cado al este de Londres, donde más de cien mil espectadores atestaban nueve sedes de los juegos. Richard Daly es pastor adventista y fue uno de los sesenta capellanes que colaboró como voluntario. Durante la primera semana de la competencia, fue asignado a los medios, junto con otros once capellanes que se turnaban para cumplir funciones en la sala de oración del centro de medios. Mientras caminaba por el Parque Olímpico, en ocasiones lo detenían, y no solo porque se parecía a un atleta de la competencia; por lo general se debía a su copiosa colección de pines adosados a la cinta que colgaba de su cuello con sus credenciales.

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personas, aun cuando esté ubicado en un lugar estratégico; la mayoría de la gente de medios es secular, y en este evento tenían demasiado trabajo. A pesar que muy pocos asistían a los cultos, algunos iban a dejar pedidos de oración en tarjetas, y más tarde los cape­ llanes oraban juntos por estos pedidos. Varios musulmanes acudían para tener sus oraciones diarias. La sala tenía sillas plegadizas, sofás otomanos y dos áreas de oración semiprivadas tras mamparas divisorias. En la pared se veía el logotipo olímpico, con palabras adi­ cionales de inspiración, tales como «de­ terminación», «valor» y «excelencia». Cuando Daly percibió que muy pocos acudían al lugar, salió a buscarlos. La mayoría de sus contactos se llevaban a cabo en el comedor de prensa donde la gente estaba más relajada y dispuesta a conversar. En ese momento tenía la oportunidad de ofrecerles una palabra de apoyo y afirmar su fe, y acaso darles una introducción al cristianismo. Como no se permitía el proselitismo, podía hablar de su propia fe e invitarlos a bus­ car una vida espiritual más profunda.

O l i v e r

Capellán adventista testifica con pines en los Juegos Olímpicos

«¡Cuántos pines!», le dijo un volun­ tario a la hora del almuerzo. «Es una colección impresionante», comentó otro. Más tarde, afuera del predio, una mujer gritó en medio de una multitud que caminaba hacia un estadio: «¿No tiene algún pin de Adidas para inter­ cambiar?» En los Juegos Olímpicos, el intercambio de pines conmemorativos fue un pasatiempo bien documentado por los medios locales e internacionales. Un periodista de la cadena NBC preparó un informe sobre esta práctica y captó la secuencia de Daly mientras hacía un intercambio con otra persona que vestía un chaleco adornado con pines de los juegos y de otras ediciones anteriores. Un pin que solía mostrar primero es el que dice «Fe», y que resultaba una buena excusa para iniciar el diálogo. «Vea este: ¿Ya lo tiene? ¿Es usted una persona de fe?», le preguntó a una guar­ dia de seguridad antes de invitarla a que piense en visitar la sala de oración. Daly tiene cuarenta y cinco años, y es pastor de la iglesia adventista de Croy­ den al sur de Londres. Para colaborar como voluntario en las Olimpíadas usó sus vacaciones porque sintió que era una oportunidad de ofrecer una presencia pastoral en uno de los eventos de mayor resonancia mundial. «Queremos brindar un servicio y estar presentes en este lugar», dijo una mañana mientras caminaba entre multitudes de personas sonrientes que habían tenido la fortuna de conseguir entradas para los eventos. Desde la entrada del parque de seguridad, a Daly le llevaba casi veinte minutos para llegar a la sala de oración, ubicada en «High Street», un conjunto de cafés, bancos y negocios. Durante los juegos, el centro de compras ubicado entre el Centro de Transmisiones Inter­ nacionales y el Centro Mayor de Prensa fue un lugar muy concurrido. Según Daly, un centro religioso para periodistas atrae a muy pocas

A n s e l

en un hogar adventista y fue bautizada a los nueve años, pudo disfrutar los Juegos Olímpicos en la televisión desde su hogar y este es su testimonio: «Esa decisión me ha enseñado a cambiar para mejor otros aspectos de mi vida y ha sido una bendición también para otros». En el pasado, ya había tenido que dejar de correr para terminar sus estudios empresariales en la universidad en San José (Costa Rica) y manifiesta que dejar lo que le gusta y adaptarse a lo que debe hacer es siempre un proceso. «Me encanta, me encanta correr; no puedo siquiera expresar el entusiasmo que siento –dice–. Además de competir, conozco mejor mi cuerpo, y eso me motiva cada día a hacer mejor las cosas, aprendiendo a no rendirme y a dar lo mejor en todo lo que hago, siempre poniendo a Dios en primer lugar». –Libna Stevens, División Interamericana

PINES PARA TODOS: El intercambio de pines fue un pasatiempo adicional en los Juegos Olímpicos de Londres. Muchos detuvieron al capellán adventista Richard Daly para comentar la extensa colección que llevaba junto a sus credenciales de entrada al Parque Olímpico.


En Sudamérica, la capacitación en los medios es localizada ■■ La capacitación corporativa en co­ municaciones suele reunir a directores de los estratos superiores de la Iglesia Adventista. Hace poco, un consejo consultivo del Departamento de Comu­ nicaciones de la iglesia en Sudamérica buscó llegar a las bases. El programa, que fue transmitido en todo el continente, incluyó un seminario de capacitación en comuni­ caciones que duró un fin de semana, y un foro web de varios días. Entre los presentes estuvieron los directores de las Uniones y las Asociaciones pero, por primera vez, alcanzó a los secretarios de comunicaciones de las congregaciones adventistas de la región.

O l i v e r / ANN A n s e l

Daly dijo que la gente se sorprendía al saber que los Juegos contaban con capellanes. Este énfasis también sirvió para que se conozca más la denomina­ ción. En Gran Bretaña, la Iglesia Adven­ tista es pequeña. «Los adventistas son desconocidos aquí», dijo Daly. «¿Iglesia de la séptima avenida?», preguntó Kaye Wren de Birmingham cuando supo la afiliación religiosa de Daly y admitió que jamás había oído hablar de la denominación. En la sede central de la Iglesia Adventista, Gary Councell, director de Ministerios de Capellanía, dijo que «te­ nemos que repensar y expandir cómo cumplir con el ministerio más allá de los paradigmas tradicionales. Cuando Jesús estuvo en esta tierra se mezclaba con todo tipo de personas. El ministerio de capellanía es una manera de mez­ clarnos con la comunidad en general, de extender el ministerio más allá de las cuatro paredes de una iglesia». –Ansel Oliver, Red de Noticias Adventistas, desde Londres

ÉNFASIS MEDIÁTICO: Rogério Ferraz, gerente Web de la División Sudamericana, coordina un panel de discusión durante un foro Web, un encuentro regional de la Red Global Adventista de Internet

Se estima que decenas de miles de personas siguieron la serie por la televisión y en línea, dado que fue transmitida desde el centro de medios Novo Tempo en Jacareí (Brasil). La serie enfatizó los objetivos de la División en relación con la integración virtual y la obra de los medios sociales. También incluyó especialistas que ofrecieron consejos sobre relaciones públicas, fotografía y video, plataformas web y promoción, así como una visión general de los desafíos de las operaciones y la misión de la iglesia. Los líderes de comunicación ad­ ventista ahora están analizando si este nuevo método de organización de un consejo consultivo para todo el territo­ rio podría ser imitado en otras regiones. La próxima región que podría tener un evento similar es la División Euroafri­ cana, con sede en Berna (Suiza). «Es­ peramos tener consejos consultivos de comunicación por medio de conexiones en vivo, o por vía satélite, Skype, confe­ rencia de video o de alguna otra manera –dijo Williams Costa Jr., director del Departamento de Comunicaciones de la iglesia adventista mundial–. Necesi­ tamos derribar los muros que aún nos separan». Actualmente hay pocas regiones de la iglesia mundial que organizan consejos consultivos, y mucho menos en una escala masiva. Esta serie enfatiza el compromiso continuo de la División Sudamericana (DSA) con la comuni­ cación corporativa. Por muchos años,

los administradores de la DSA han querido utilizar técnicas misioneras de vanguardia de parte de sus voceros y han brindado el personal y los recursos para ayudar a encontrarlas. Por ello contrata a periodistas experimentados para muchos de los cargos de su De­ partamento de Comunicaciones. Con regularidad logran que la iglesia sea mencionada por las agencias de noticias locales y nacionales. El centro de me­ dios Novo Tempo es un testimonio de cómo los administradores están usando los medios a la vez que dan lugar a que jóvenes profesionales impulsen la misión de la iglesia.

Refugiados adventistas del Congo son reubicados en Ruanda ■■ Hace poco, Jefferson Kern descubrió algo curioso sobre una reciente ola de refugiados que huyeron de la República Democrática del Congo al vecino país de Ruanda. Casi el ciento por ciento de ellos son adventistas del séptimo día. Según un representante de las Naciones Unidas, el primer indicio fue cuando los obreros asistenciales notaron que muchos se rehusaban a ser trasladados en sábado. Kern, director de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) de Ruanda, dijo Con t i n úa e n la próx i m a pág i na

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INFORME MUNDIAL que el ochenta por ciento de los refu­ giados que escapan de la inestabilidad civil son mujeres y niños. El Servicio de Noticias de la ONU informó que en la región más de medio millón de personas fueron desplazadas en los últimos cuatro meses. Esto hizo que Ruanda abriera su cuarto campamen­ to de refugiados, que ADRA apoya con educación y logística de transporte. En una entrevista, Kern explicó la verosimilitud de un flujo anormal de refugiados adventistas, lo que está haciendo ADRA, y lo que podría hacer la iglesia para ayudar. También analizó el servicio individual y corporativo, y los proyectos de ADRA en el país. No ayudamos a esta gente porque es adventista sino porque está necesitan­ do ayuda. –Red de noticias adventistas

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Alaska inspira la

campaña ¡Revive! Cientos toman estudios bíblicos y asisten a reuniones; muchos son bautizados Steve Vistaunet, editor de la publicación Gleaner de la Unión Norte del Pacífico, y Ephraim Palmero, director de Comunicaciones de la Asociación de Alaska

O l i v e r

C

A n s e l

SERVIR A OTROS: Jefferson Kern, director de ADRA Ruanda (al frente) recorre un campo de refugiados establecido por el gobierno de Ruanda. Casi el ciento por ciento de una reciente ola de refugiados de la República Democrática del Congo es adventista.

Crucero adventista a

ada año, unos diez millones de estadounidenses realizan un crucero. Pero algunos cruceros significan más que descansar y estar con amigos. En el caso de un grupo de adventistas de ese país, sus vacaciones dieron inicio a un importante plan de evangelización en Alaska. Este es el estado más septentrional y el de mayor superficie del país (1.717.856 kilómetros cuadrados), pero el menos poblado (722.718 habitantes). De ese número, la mitad vive en Anchorage y sus alrededores. A pesar de su escasa población, es una zona de grandes desafíos para el evangelio. Muchos no asisten a la iglesia debido a cierto senti­ do de independencia y de no necesitar a Dios. Al planificar las vacaciones 2012 para sus contribuyentes y amigos, los líderes de «La voz de la profecía» –un ministerio adventista de medios con sede en Simi Valley (California)– decidió ir más allá que unos días de vacaciones y disfrutar de música cristiana. Lance Liebelt, uno de los directivos

de la «La voz de la profecia» preguntó: «Si vamos a Alaska, ¿qué más podemos hacer?» En cruceros anteriores, el grupo había descubierto el gozo de participar de un proyecto especial en el lugar de destino; muchos participantes habían dicho que los proyectos eran una aventura más grande que el crucero en sí. Por ello decidieron fijar un objetivo para el destino del crucero. La Escuela Bíblica Discover y su director, Kurt Johnson, decidieron participar. «¿Qué pasaría si enviamos tarjetas de invi­ tación de Discover a cada persona de cada ciudad y aldea de Alaska?», se preguntaron. Cuando llamaron a Ken Crawford, presidente de la Asocia­ ción de Alaska, este se entusiasmó con la idea. Así nació el proyecto «Reach Alaska» (Alcanzar a Alaska), diseñado para dar estudios bíblicos a los habitantes de Alaska de cada comunidad, sin tener en cuenta cuán remota fuera, gracias a las lecciones bíblicas Discover, KidZone o Native New Day.


P l at n e r / L a

f o t o g r a f í a

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N P UC

E lw y n

v o z

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p r o f e c í a

f o t o g r a f í a

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N P UC

BIENVENIDA (izquierda): Los presentadores George Johnson y Connie Vandeman Jeffery hicieron que tanto las visitas como los televidentes se sintieran bienvenidos. EL LLAMADO (arriba, izquierda): Al final del culto del sábado a la mañana con Ron Halvorsen Sr., los que decidieron hacer un compromiso transformador con Cristo atestaron la parte delantera junto al escenario. COORDINACIÓN (arriba, derecha): Kurt Johnson, director de la Escuela Bíblica Discover, conversa con Tina Steenmeyer, coordinadora para la Asociación de Alaska. Johnson hizo varios viajes a Alaska en el año que precedió a la serie y mantuvo contacto telefónico continuo con Steenmeyer.

«¿Qué pasaría si organizamos una serie de reuniones al final del crucero? –se preguntaron–. ¿Y si le pidiéramos a los oradores adventistas más conocidos que cada uno ocupe una noche?» Esa serie no solo alcanzaría a Anchorage, sino que sería grabada para Hope Channel. «¡Llamémosla “Revive”!». Se hicieron planes entonces de incrementar la estrategia misionera de la División Norteamericana al enviar tarjetas de invitación a cada hogar de Alaska. Dos veces se enviaron más de doscientas ochenta mil tarjetas. Pronto los pedidos de estudios bíblicos supera­ ron el número de miembros adventistas activos de Alaska. Solo en la zona de Fairbanks/Polo Norte, se recibieron más de doscientos pedidos, y otros ciento treinta desde la lejana Nome. Comenzó así un destacado trabajo en sociedad entre «La voz de la profecía» y la Asociación de Alaska. Johnson esta­ bleció contacto con Tina Steenmeyer, coordinadora de la Escuela Discover de la Asociación. Se formaron equipos de oración que se reunían cada semana

por teléfono. Algunos modificaron sus cronogramas de trabajo para hacer de esto su nueva prioridad. El 1 de junio, cuando más de qui­ nientas personas se embarcaron en el crucero, más de dos mil estudiantes de los cursos por correspondencia estaban en proceso o listos para graduarse. Equipos del Centro de Medios Adven­ tistas y Producciones Adventistas de Medios estaban en camino a Anchorage para prepararse para las reuniones programadas. Se llevó en camión a Seattle un contenedor con diez toneladas de luces, armazones, cámaras, equipos electrónicos y de transmisión. De allí se lo envió por barco a Anchorage. Cuando los miembros del equipo llegaron, comenzó entonces el comple­ jo armado de los equipos en el Centro de Convenciones William A. Egan, en el centro de la ciudad. Todo estuvo listo para el concierto de «La voz de la profecía» el primer fin de semana después del crucero. Entonces se llevó a cabo la serie

¡Revive! (del 9 al 16 de junio de 2012), con un equipo importante de oradores adventistas: Dwight Nelson, Derek Morris, Jon Henderson, Karl Haffner, Randy Roberts, Elizabeth Talbot, Carlton Byrd, José Vicente Rojas y Ron Halvorsen, Sr. Ahora Johnson comenta: «Cuando Lance Liebelt pregunto qué otra cosa podían hacer ¿quién habría pensado que esos talentosos oradores responderían al llamado de ser parte de esta semana especial?» En efecto, fue probablemente la primera vez que un grupo semejante combinó sus esfuerzos para una semana de este tipo. En lugar de un típico enfoque doctrinal del evangelismo, el enfoque temático de cada noche fue un llamado relacional a «Experimentar a Dios» en áreas tales como la gracia, la paz, el perdón y la esperanza. Fue novedoso y bien recibido. Cada orador salió de allí diciendo: «¡Qué experiencia maravillosa! ¡Repitámosla!» A lo largo de la serie, se cosecharon las primicias de los estudiantes de la Bi­ blia. Más de cien graduandos recibieron sus diplomas ese primer fin de semana. Varios que habían completado estudios adicionales fueron bautizados. Y cientos de estudiantes siguen trabajando para completar el curso. Los televidentes de Estados Unidos, desde Hawai hasta el Atlántico, también aprovecharon la transmisión diaria de Hope Channel. Muchos invitaron a sus propios estudiantes de la Biblia a que acompañaran la serie. Los que participaron de los cursos bíblicos pronto se dieron cuenta de que no es una calle de una sola mano. La inspiración va en ambas direcciones. Además de los interesados, los miem­ bros sintieron que en ellos revivía un compromiso creciente de ministrar y un renovado entusiasmo por llevar a las personas a una relación de salvación con Jesucristo. n

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P A N O R A M A

M U N D I A L

Ted N. C. Wilson

Para resolver

nuestras diferencias Sigamos el modelo bíblico

«Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:20, 21).

S

olo unas horas antes de su sa­ crificio por un mundo culpable, Jesús rogó a su Padre por una característica esencial de aquellos que pondrían su fe en él y compartirían las buenas nuevas de salvación. Jesús sabía que necesitaban algo que estaba por encima del valor y la seguridad, de la elocuencia o la perseverancia: nece­ sitaban valorar y preservar la unidad dada por Dios, que siempre debiera ser representativa de su iglesia. La oración de Jesús estuvo a la altura de las necesidades reales de sus seguidores. Como vimos en la sección Perspectiva Mundial de junio titulada «Conflicto en la iglesia», los primeros años de la igle­ sia fueron tiempos donde se revelaron tanto el poder divino como las flaquezas humanas. En ese artículo analizamos algunos de los desafíos específicos que enfrentó la iglesia y la manera en que fueron resueltos (véase http://issuu. com/adventistworldmagazine/docs/ aw-spanish-2012-1006/1). Sobre ese fundamento, analizaremos ahora más de cerca la manera en que los apóstoles hicieron frente a las cuestio­ nes que analizó la iglesia en el Concilio de Jerusalén registrado en Hechos 15. Las experiencias por las cuales el Espíritu Santo guio a esos primeros creyentes brindan una riqueza de orientaciones para la iglesia actual. En particular, podemos aprender mucho de

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la discusión sobre la manera en que los gentiles podían llegar a ser miembros de la iglesia. Según el registro de Lucas, está claro que el tema se discutió mu­ cho durante varios años y finalmente produjo una crisis cuando un grupo de creyentes cristianos de Judea llegaron a Antioquía y afirmaron que los gentiles solo podían ser salvos si eran circunci­ dados y guardaban la ley de Moisés; en especial los aspectos ceremoniales de esa ley (Hech. 15:1, 5). La disputa llegó a ser tan seria que muchos temieron que la iglesia se divi­ diera. Los creyentes de Antioquía envia­ ron a Pablo y Bernabé y a otros líderes a Jerusalén para presentar el tema ante los apóstoles y ancianos, en lo que algunos han llamado el «Primer Congreso de la Asociación General». Allí, delegados de las diversas iglesias se reunieron en concilio para pensar, analizar y orar jun­ tos. Hay citas de Elena White que dejan entrever que fue una discusión muy acalorada (Los hechos de los apóstoles, pp. 154, 155). Dado que existen diversas ideas sobre lo que realmente pasó en ese encuentro, es importante mirar más de cerca el proceso que usaron los apóstoles y los ancianos para alcanzar un consenso. El espíritu de interacción

Las palabras que emplea Lucas en Hechos 15:2, 7 pueden ser entendidas de manera positiva (con el sentido de

«estudio, investigación»), o negativa (como «debate» o inclusive «disputa»).1 La actitud –el espíritu– con el que exa­ minamos un tema controvertido ejerce un impacto dramático en el resultado de la discusión: ¿Buscamos estudiar con seriedad, o solo debatir y disputar? ¿Estamos dispuestos a escuchar –a escu­ char de verdad– a aquellos con quienes estamos en desacuerdo? ¿Creemos que Dios puede enseñarnos algo mientras juntos procuramos hallar respuestas? «Debemos tener mayor sabiduría de la que hemos manifestado en relación con la manera en que tratamos a aque­ llos que en algunos puntos de fe difieren honestamente de nosotros –escribió Elena White hace más de un siglo–. Es impropio de todo aquel que afirma ser seguidor de Cristo ser áspero y acusa­ dor, rebajándose para ridiculizar las opiniones de otros. El espíritu de crítica incapacita a los hombres para recibir la luz que Dios les quiere dar, o para ver la evidencia de la verdad».2 Las visiones orientadoras de Dios

Otro elemento importante del pro­ ceso usado en el Concilio de Jerusalén fue que las cuestiones que surgieron se analizaron en el marco del relato de visiones divinas orientadoras, lo que brindó impulso a esta nueva fase de la comprensión de la misión de la iglesia. El primer discurso de Pedro al concilio recuerda la elección divina; por su me­ dio, los gentiles escucharon y creyeron el mensaje del evangelio (Hech. 15:7). Hechos 10 describe en detalle cómo

F o t o g r a f í a :

A l d e n

J .

H o / A d v e n t i s t

R e v i e w


sucedió esto: Dios le dio una visión a Pedro en tres ocasiones, a la vez que una visión a Cornelio, lo que llevó a que este último y su familia aceptaran el evange­ lio y recibieran el bautismo del Espíritu Santo. En dos ocasiones se describe y explica la visión de Pedro (Hech. 10:38), y lo mismo sucede con la de Cornelio (Hech. 11:13, 14). En el concilio, hubo también tes­ timonios conmovedores de la acción de Dios por medio de Pedro, Pablo y Bernabé para la salvación de los genti­ les, lo que confirmó lo que ya había sido indicado por Dios por medio de visio­ nes (Hech. 15:8-12). El Espíritu tomó la iniciativa por medio del don de profecía para que la iglesia siguiera avanzando en su misión al mundo. Discusión y estudio

A juzgar por el breve relato que tenemos, parece que a los delegados al concilio les llevó cierto tiempo ponerse de acuerdo sobre la base bíblica de la voluntad de Dios en el asunto (así como había sucedido antes de Pentecostés al escoger el duodécimo apóstol [Hech. 1:15-26]). Después de mucha discusión de ambas partes, Santiago reconoció el cumplimiento de la profecía en lo que describían los apóstoles, y citó Amós 9:11, 12 (véase Hech. 15:16, 17) para confirmar que Dios en efecto había tomado a algunos gentiles para que se unieran a los judíos creyentes. Al concluir que no se debía requerir que los creyentes gentiles guardaran todas las leyes judías sino tan solo cua­ tro requisitos fundamentales para estar en armonía y comunión con los judíos creyentes, Santiago simplemente anun­ ció «la decisión a la cual había llegado el concilio».3 Estos cuatro requisitos representan la norma mínima que se requería a los extranjeros que deseaban vivir en Israel durante el tiempo de Moisés, y son dados inclusive en el mis­ mo orden (compare Hech. 15:20 con Lev. 18-20). Las decisiones del Concilio de Jerusalén no fueron simplemente arbitrarias, soluciones pragmáticas ba­ sadas en las necesidades momentáneas, sino el resultado de un estudio cuida­

doso y con oración de la Palabra a la luz de lo que, se había descubierto, era la voluntad revelada por Dios. Un proceso exitoso

Podemos ver claramente que tanto en Antioquía como en Jerusalén se pro­ dujeron discusiones animadas, donde todos pudieron compartir sus creencias en relación con temas controvertidos y reconocer francamente sus diferencias. Cuando el desacuerdo en Antioquía se volvió muy polémico, todas las partes acordaron llevar el tema a un concilio general en Jerusalén, donde se reunieron delegados de otras iglesias. Entretanto, se acordó detener la controversia y aguar­ dar con paciencia la decisión del concilio general, que sería «aceptada universal­ mente por las diversas iglesias en todo el país».4 Por cierto, no fue fácil esperar, dado que requirió ceder a las conviccio­ nes propias de acción inmediata en favor de la sabiduría de todo el grupo. En Jerusalén, después de otra «discusión animada», la conducción del Espíritu se hizo evidente cuando Pedro relató la orientación divina por medio de visiones, y se dio evidencias de que tanto judíos como gentiles habían recibido el don del Espíritu Santo. Estas experiencias fueron confirmadas por las verdades de las Escrituras, lo que llevó al consenso de exigir a los conversos gentiles solo los requisitos especificados para los gentiles en el libro de Levítico. Sigamos el ejemplo bíblico

Al enfrentar cuestiones difíciles y de grandes desafíos en la iglesia actual, es vital que nosotros también sigamos el ejemplo bíblico de trabajar juntos para hallar una solución. En el Congreso de la Asociación General 2010 en Atlanta, uno de los delegados, presidente de una asociación de los Estados Unidos, «hizo un llamado a que la iglesia reexamine el tema de la ordenación».5 La admi­ nistración tomó su pedido con mucha seriedad, por lo que se comprometió a un estudio abarcador y mundial sobre el tema, que incluye el carácter apropiado o no, de ordenar a las mujeres al ministerio. Este estudio ya está en proceso en las

trece Divisiones mundiales de la Iglesia Adventista, donde se han establecido comisiones especiales de investigación bíblica. Durante esos encuentros se están produciendo muchas discusiones, es­ tudio y oración. Se están compartiendo diferencias de opinión, y se están estu­ diando diversos aspectos del tema. Los miembros de esas comisiones buscarán hallar tantos puntos en común como les sea posible y, donde haya diferencias, se prepararán informes separados de los diversos grupos dentro de la misma comisión. En noviembre de 2013, cada comi­ sión de División analizará el estudio y el o los informes de su Comisión de Inves­ tigación Bíblica en su asamblea anual, y entonces recomendará conclusiones al director del Instituto de Investigaciones Bíblicas para que sean consideradas por una Comisión de Estudio sobre la Teología de la Ordenación. La Comisión Administrativa de la Asociación General designará los miembros de esta comisión mayor de estudio, que incluirá una re­ presentación apropiada de cada División. Esa comisión más grande revisará con detenimiento los materiales recibi­ dos de todas las Divisiones, y preparará un informe combinado para junio de 2014. Ese informe será analizado por los directivos y por la Comisión Admi­ nistrativa de la Asociación General. En­ tonces, en octubre de 2014, el informe será compartido en el Concilio Anual de la Junta Directiva de la iglesia, que es el principal órgano deliberativo entre los Congresos de la Asociación General, que se llevan a cabo cada cinco años. Esa Junta Directiva, que representa la asombrosa diversidad de la iglesia mun­ dial, analizará el informe y decidirá qué medidas adicionales tomar. En todo este proceso cuidadoso y paciente se estimulará la investigación y la discusión abierta, mientras los miembros de todo el mundo oran por este importante estudio. Unidos en Cristo

Desde los comienzos del movi­ miento y de la Iglesia Adventista, los miembros han descubierto la unidad

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M U N D I A L

1 E. Larsson, «Ze -teo, Ze-te-ma», Exegetical

Dictionary of the New

Testament, t. 2, pp. 102, 103. Investigation Necessary to an Understanding of the Truth», The Signs of the Times, 26 de mayo de 1890. 3 Los hechos de los apóstoles, p. 158. 4 Ibíd., p. 154. 5 «Adventist Church Administration Commits to Comprehensive Study of Ordination», por Elizabeth Lechleitner. http://www. adventistreview.org/article/3625/archives/issue-2010-1526/ adventist-church-administration-commits-to-comprehensivestudy-of-ordination. 2 «Candid

El pastor Ted N.C. Wilson es presidente de la Asociación General de la Iglesia Adventista.

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Historias de GLOW: Dando luz a nuestro mundo

Relato 1: Un

coordinador de GLOW en Europa recibió un gran envío de folletos GLOW para que fueran distribuidos por los miembros de diversas iglesias. Los ciento cuarenta mil folletos pesaban unos quinientos kilogramos y había que ponerlos en orden. Mientras el coordinador y un amigo descargaban las cajas frente a la casa del amigo y comenzaban a acomodarlos, los transeúntes los miraban con mucha curiosidad. Algunos se detuvieron a averiguar qué hacían y recibieron folletos. Un hombre preguntó cuánto costaban y entonces adquirió varios folletos en ruso y en alemán. Ese mismo hombre llamó más tarde al teléfono que figuraba en la parte posterior del folleto y solicitó otras publicaciones, incluida una versión alemana de El conflicto de los siglos. Cuando un miembro de GLOW le entregó las publicaciones en su domicilio, el hombre dijo que estaba disfrutando tanto de la lectura de los folletos que quería más para compartir con sus amigos.

2

Relato : En un congreso de jóvenes en Europa, un joven universitario llamado Sven se detuvo en el puesto de exhibición de GLOW y tomó algunos folletos. Unas horas después visitó a un compañero de clases que está muy interesado en la música. Sven compartió algunas grabaciones del congreso con él, y entonces le mostró algunos de los folletos. Esto los llevó a que hablaran sobre Dios. Días después, Sven les escribió a los líderes de GLOW, pidiéndoles que oraran para que el Espíritu Santo obrara en el corazón de su amigo. Apenas recibieron ese mensaje y se pusieron a orar, recibieron otro mensaje, ahora del compañero de Sven, donde pedía recibir estudios bíblicos. Relatos compilados por Nelson Ernst, director de GLOW en la Asociación del Centro de California (Estados Unidos). Si desea saber más de GLOW, visite www.sdaglow.org.

GLOW .

GLOW (por sus siglas en inglés, «Dando luz a nuestro mundo»), es una iniciativa misionera que se originó en California (Estados Unidos), pero que ahora se está extendiendo a otras Divisiones. Se basa en la idea de que los miembros de la iglesia lleven folletos adventistas de GLOW donde vayan, y aprovechen toda oportunidad que se les presente para repartirlos en forma gratuita. Los folletos se imprimen actualmente en veintinueve idiomas. Aquí compartimos dos experiencias de Europa que hablan de vidas alcanzadas por GLOW:

d e

al enfocarse en Cristo y su Palabra. Al someternos a la Palabra mediante la conducción del Espíritu Santo, aprendemos a vivir juntos como el cuerpo de Cristo, con todas nuestras diferencias y diversidad. Es inevitable que haya diferencias de opinión aun entre los creyentes más fieles. Por esa razón, la Iglesia Adventista siempre ha trabajado por medio de sus Congresos de la Asociación General y de su Junta Directiva, que se reúne entre un congre­ so quinquenal y otro. En esas ocasiones, los delegados y los miembros de la Junta Directiva establecen la comprensión por la cual la iglesia mundial afirma sus creencias bíblicas, organiza sus progra­ mas misioneros de proclamación de los mensajes de los tres ángeles y alimenta espiritualmente a los miembros en su relación con Cristo. En muchas ocasiones, en los Con­ gresos de la Asociación General y en otros encuentros, se alcanzó la unidad, porque el Espíritu Santo guio a la iglesia en medio de temas difíciles. Aunque las diferencias de opinión son expresadas con franqueza, hacemos el pacto de trabajar juntos como organización mundial, con creencias y prácticas basa­ das en la Biblia. Tengo toda la confianza de que el Señor seguirá guiando ahora a su iglesia como lo hizo en el pasado, si nos reunimos con humildad, compartimos nuestras convicciones, estudiamos con oración su Palabra, y permanecemos abiertos a su conducción. n

C o r t e s í a

P A N O R A M A


La

S alud

mundial

enfermedad

P

de arkinson ¿Hay esperanza de curación? Allan R. Handysides y Peter N. Landless

Mi esposo fue diagnosticado hace poco con la enfermedad de Parkinson, y estoy preocupada por su futuro. Me da miedo que tenga dolores. ¿Podría informarme sobre esa enfermedad?

L

a enfermedad de Parkinson no se entiende completamente, aunque es objeto de intensas investiga­ ciones. La característica principal es la presencia de temblores (presentes cuan­ do el músculo descansa), la reducción del movimiento, la creciente rigidez muscular y una disminución de los reflejos que gobiernan la postura. No suele haber dolores, que sin embargo pueden estar presentes en los estadios más avanzados de la enfermedad. En la mayoría de los casos, la enfer­ medad progresa muy lentamente, y le toma años revelarse de manera plena. Por ello le sugerimos que no se preocu­ pe por «lo que podría pasar» y disfrute de la vida presente con su esposo. No obstante y, para darle esperanza, de­ seamos compartir mayor información sobre el tema. Cuando la enfermedad progresa, afecta el control de los músculos, de manera que acaso haya algunos sínto­ mas adicionales además del temblor y la alteración de los movimientos al caminar. El habla puede volverse lenta y dubitativa, y pueden existir dificultades para tragar. A veces una persona con Parkinson tiene dificultad para contro­ lar la boca, la lengua o la acción de tra­ gar, y puede salivar un poco. En estadios más avanzados, puede ser que camine con pequeños pasos casi sin levantar los pies, lo que a veces se ve interrumpido por «paradas» que el paciente no puede controlar. Los gestos faciales también se endurecen, de manera que las emo­ ciones faciales no suelen reflejarse en el f o t o g r a f í a :

j u l i a

F r e e m a n - W o o l p e r t

rostro, como en épocas normales. La enfermedad de Parkinson puede ser confundida con otras afecciones neurológicas, por lo que se recomienda consultar con un neurólogo. Pueden existir varias causas para la enfermedad, pero no todas se conocen. Se han identificado los marcadores genéticos asociados causalmente con la forma familiar del Parkinson.1 En la enfermedad es típica la acumulación de a-sinucleína y ubiquitina en las neuronas que constituyen la sustancia negra del mesencéfalo. Estas sustancias intracelulares se acumulan en depósitos denominados «cuerpos de Lewy». Posi­ blemente esta acumulación de materia­ les celulares dañados dispara la muerte de las neuronas en las que se acumulan. Las neuronas de esta parte del cerebro son esenciales para controlar el movimiento. Por lo general producen químicos que regulan la interacción celular. Uno de ellos es la dopamina. No se ha identificado ningún agente que cause el Parkinson, pero en el caso de los animales, algunas toxinas como los pesticidas han producido síntomas similares, aunque no siempre incluyen la acumulación de cuerpos de Lewy. En algunos casos, hay agentes antiinflamatorios que han demostrado modificaciones benéficas ante el Parkin­ son. No todos funcionan; parece ser que se necesita un grupo especial llamado inhibidores de ciclooxigenasa. El tratamiento con un medicamento llamado Levodopa reduce los síntomas.

También hay múltiples medicamentos que se usan para disminuir la rigidez muscular, el temblor y otras expresiones de la enfermedad, aunque estos solo controlan los síntomas. En el presente hay un gran interés en la terapia con células madre. Esos tratamientos tienen muchas posibilida­ des aún desconocidas. En experimentos con animales, han mostrado mejoras en casos de Parkinson. Esto apoya la teoría de que en esta enfermedad actúa un mecanismo autoinmune. Aunque aún no existe una cura, se están haciendo muchos estudios, pero no se sabe con certeza cuándo se produ­ cirá un avance real. No pierda la fe y el valor, porque nuestra esperanza no se encuentra solo en este mundo. Confiamos en Jesús, que prometió regresar y llevarnos a un hogar celestial donde ya no existirá la enfermedad. n 1 J. Simón-Sánchez, C. Schulte, J. M. Bras, «Genome-wide Association Study Reveals Genetic Risk Underlying Parkinson’s Disease», Nature Genetics 41, no. 12 (2009): 1308-1312 (online: www.Nature.com); W. Satake et al., «Genome-wide Association Study Identifies Common Variants at Four Loci as Genetic Risk Factors for Parkinson’s Disease», Nature Genetics 41, no. 12 (2009): 1303-1307 (online: www.Nature.com).

Allan R. Handysides es ginecólogo

certificado y director del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General.

Peter N. Landless es cardiólogo certificado

especialista en cardiología nuclear y director asociado del Departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General.

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D evocional

Tony Philip Oreso

pacificadores los

Para ser lo que Dios quiere que seamos

E

ra sábado de mañana y me estaba alistando para ir a la iglesia. Mi esposa, mi hija y mi hijo ya ha­ bían salido para la Escuela Sabática. De mi pequeña radio portátil salía suave música instrumental, que quebraba el silencio de la sala. Mientras me termi­ naba de vestir, en la pared vi un póster que no había notado antes. Supuse que mi esposa lo había puesto allí el día anterior. El póster mostraba una ilustración de dos palomas blancas con hojas de vid en sus picos, arrullando una junto a la otra. Bajo la ilustración aparecían las siguientes palabras: «No hay un camino hacia la paz. La paz es el camino». Me sentí intrigado por la ilustración y su mensaje: paz. Todos los días sole­ mos referirnos a la paz. La usamos al hablar de política, matrimonios y fami­ lias, escuelas, iglesias, trabajo y muchas otras circunstancias. La Biblia menciona la palabra «paz» decenas de veces solo en el Nuevo Testamento. En nuestra vida diaria, los creyentes luchan todo lo posible para evitar la guerra y la violencia. Cada vez que procuramos alcanzar la paz en nuestro ámbito, nos convertimos en parte de un grupo significativo que también se menciona en las Escrituras:

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los pacificadores. Cuando miramos a nuestro alrededor, reconocemos que la paz es una de las características centra­ les del cristianismo, que tan desespera­ damente necesita nuestro mundo. Aquí menciono cuatro importantes elementos de la pacificación bíblica: «Busca la paz y síguela»

(Sal. 34:14) Al igual que cualquier otra cualidad atesorada, la paz debe ser buscada; esto implica que no siempre está disponible. En su ausencia experimentaremos toda clase de turbulencias e incertidumbre, que en último término comprometen nuestra libertad. Para buscar la paz y seguirla, como cristianos debemos ha­ cer la paz primeramente con nosotros. Cumplir con ese desafío dependerá en gran medida de cuán sinceros y fieles seamos en nuestra vida personal. ¿Qué comemos que no está de acuerdo con los principios bíblicos de la vida sana? ¿Cómo alimentamos nuestra mente? ¿Crecemos espiritualmente? ¿Luchamos contra la corrupción en nuestro interior antes de corregir a los demás? Esas importantes preguntas conforman la base de la pacificación propia. Una vez que hemos mirado con firmeza en el espejo que refleja nuestra propia vida,

será más fácil extender nuestro ejemplo a nuestros prójimos inmediatos. «No hay paz para los malos»

(Isa. 48:22) Es importante que notemos que no podemos lograr la paz de nuestra fami­ lia o país si somos malvados. La maldad, entendida como corrupción moral, es la raíz de toda situación violenta. En una familia puede ser la falta de fideli­ dad, la irresponsabilidad o un sentido equivocado de sentimientos mutuos. En el caso de una nación, puede ser la corrupción, las luchas de poder, la malversación de fondos públicos o la distribución inequitativa de la riqueza. El objetivo de nuestros esfuerzos por obtener la paz hace que nos sigamos preguntando cómo escapar a la red de maldad, para experimentar la paz. No importa dónde estemos, como cristia­ nos se nos desafía a ser pilares de luz en un mundo oscuro. Como portadores de luz que busca­ mos reflejar la «luz del mundo», somos llamados a luchar contra la maldad. Considere los siguientes puntos:1 n Somos extranjeros en el mundo, porque las prácticas de este mundo di­ fieren en gran medida del plan original de Dios. Esto ha hecho que el estilo de


Como portadores de luz que buscamos reflejar la «luz del mundo», somos llamados a luchar contra la maldad. vida cristiano parezca ajeno a las «nor­ mas» del mundo. n Resista. Si queremos servir como buenos ejemplos de las personas que nos rodean, necesitamos resistir las dis­ tracciones e influencias mundanas. n Destáquese. La mejor manera de alcanzar a otros es permitiendo que la gloria de Dios brille hacia los demás a través de nosotros. Necesitamos practicar cómo vivir en el mundo sin ser del mundo. n Manténgase firme. Puede ser que nos ridiculicen por vivir de acuerdo con los principios bíblicos. Debido a la pecaminosidad del mundo, el engaño, los celos y las luchas de poder pueden afectar el juicio de los que no están cimentados en la Palabra. n Sea bueno por la razón correcta. Nuestras buenas obras no deberían apuntar a nosotros, sino buscar la gloria de Dios.

ser llamado hijo de Dios. Muchas figuras notables han defen­ dido la paz: Nelson Mandela, Mahatma Gandhi y la Madre Teresa. Otros han hecho de la paz política o social una parte clave de su agenda. De una u otra forma, todos ellos han luchado por la paz en el planeta. Sin embargo, «los hombres no pueden fabricar la paz. Los planes hu­ manos, para la purificación y elevación de los individuos o de la sociedad, no lograrán la paz, porque no alcanzan al corazón. El único poder que pue­ de crear o perpetuar la paz verdadera es la gracia de Cristo, que cuando esté implantada en el corazón, desalojará las malas pasiones que causan luchas y disensiones».2 Nuestro desafío como cristianos es aceptar a aquel que es la paz y que trae la paz al corazón y la vida, para que lleguemos a ser pacificadores en un mundo que tanto la necesita.

«Bienaventurados los pacificadores»

«La paz os dejo, mi paz os doy»

(Mat. 5:9) Al enseñar a las multitudes reunidas al pie del Monte de las Bienaventuran­ zas, Cristo mencionó a los pacificadores como un grupo especial. Ser pacificador conlleva la recompensa inmediata de

(Juan 14:27) En nuestro deseo de ser pacifica­ dores, Cristo tiene que ocupar el centro de todo. En todos lados se presentan desafíos a la paz: las familias se dividen; vivimos en países donde la corrupción

ha llegado a ser un modo de vida; a veces incluso enfrentamos conflictos en nuestras congregaciones. En forma individual y colectiva, necesitamos reconocer a Cristo como la única fuente de esa paz que tanto necesitamos. Al buscar consejos sobre la paz, debemos tener en cuenta estas palabras: «La voluntad de Dios no está oculta. No necesitamos ocultar el conocimiento. No necesitamos experiencias cuestio­ nables. Necesitamos escuchar lo que dice la Palabra de Dios y dejar de lado nuestras propias agendas e intentos de interpretarla según nuestros propios intereses».3 n 1 Esto se lo debo a Amy Prindle, «Strength in the Storm», LEAD Magazine, Enero-Marzo 2009, p. 83, donde presenta algunos puntos clave de esta sección. 2 Elena White, El Deseado de todas las gentes (1955), p. 270. 3 Ekkehardt Mueller, «The Foundation of Christian Life», LEAD Magazine, Enero-Marzo 2009, p. 56.

Tony Philip Oreso es un escritor independiente que vive en Nairobi (Kenia). Vol. 8 No. 10 | Adventist World

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De la

gente para la gente Chantal y Gerald Klingbeil

Una visi贸n del evangelismo

REMEMORANDO: Chantal Klingbeil entrevista a Marianne y Viriato Ferreira.

G e r a l d

A .

i l K l i n g b e


N O TA D E TA PA

«La gente nos llama diciendo: “Tengo este problema; ¿pueden ayudarme?” Les contestamos: “Aún estamos construyendo”, pero no les importa. Nos preguntan: “¿No tienen una habitación donde me pueda quedar? Necesito ir; necesito que me ayuden”». Marianne sonríe mientras recuerda esos diálogos. Dónde hallar un campo misionero

médico

V i r i at o

F e r r e i r a

Viriato y Marianne Ferreira habían estado viviendo el clásico relato misio­ nero como obreros de avanzada en la tribu himba de Namibia (África). Se habían conocido en la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde ambos habían estudiado medicina. Recién salidos de la universidad y entu­ siasmados por alcanzar a los no alcan­ zados y servir a los menos privilegiados, habían decidido mudarse a una zona muy remota y casi despoblada de Nami­ bia para trabajar por una tribu que de alguna manera se había mantenido al margen de la modernidad. Después de varios años allí, Viriato recibió una beca de especialización médica en Cambridge (Inglaterra). En 1998, mientras visitaban a su familia en Portugal, se encontraron con el pastor Mario Brito, por entonces presidente de la Unión Asociación Portuguesa (actualmente director de la Asociación Ministerial de la División Euroafricana). Brito los desafió a mudarse a Portugal y comenzar un centro de estilo de vida que pudiera abrir la puerta para llegar a los corazones de los portugueses. El evangelismo convencional es difícil en Portugal. El extremo secularismo de las ciudades y las sospechas de ser una secta protestante (en las zonas rurales domi­ nadas por el catolicismo) dificultan el crecimiento de la iglesia. Elena White dejó muy en claro que la obra médica debía ser «la cuña de en­ trada» para alcanzar a la gente y si bien la obra médica había sido una poderosa herramienta en África ¿podría funcio­ nar en el Portugal de la posmodernidad? Al igual que en el caso de los ciuda­ danos de otras naciones occidentales, los portugueses sufren de estrés, enfer­

medades cardíacas, obesidad, diabetes y depresión. La medicina convencional a menudo trata los síntomas, pero no apunta a cambios radicales en el estilo de vida. Para comienzos de 2002, Viriato y Marianne decidieron hacer de Portugal su campo misionero. Sin embargo, la Unión no tenía fondos para comenzar con el centro de estilo de vida, por lo que la familia Ferreira decidió avanzar por fe. La sabiduría convencional afirma que al fundar algo, primero se recauda el dinero suficiente, se asegura un terreno en una buena ubicación, se construye un edificio adecuado, se contratan profesionales y personal comprometido, se fija una fecha de lanzamiento y, después de la ceremonia oficial de corte de cintas, se ora por los pacientes. Entonces, se puede esperar que de esos pacientes surjan estudios bíblicos y bautismos, inclusive hasta una iglesia. Eso es lo que indica la sabi­ duría convencional, cuando no se tiene en cuenta el factor divino. ¿Qué tienes en tu mano?

No había dinero para un centro de estilo de vida, pero sí otras oportuni­ dades de servicio. Solo llevó unos días que Dios abriera las puertas hacia un impacto aún mayor. Poco después de su llegada, una iglesia en las Islas Azores (territorio portugués en el Océano Atlántico) había planificado patrocinar una exposición de salud. El pastor Daniel Gomes Bastos necesitaba apoyo médico para el evento y los Ferreira viajaron a las islas, donde colaboraron con la primera exposición de salud que organizó la Iglesia Adventista de Portugal. Fue un gran éxito: en dos días, seiscientas cincuenta personas visitaron

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N O TA D E TA PA s ta n l e y

la muestra y se establecieron lazos de amistad. Seis meses después de su llegada, Viriato y Marianne inauguraron su práctica médica en Lisboa. A pesar de ello, las exposiciones de salud no desapa­ recieron del radar. Los líderes se sintieron tan animados por este nuevo enfoque evangélico que durante 2003 financiaron cuatro exposiciones adicionales en la parte continental de Portugal. Más de cinco mil personas recibieron beneficio, y muchos llegaron a ser amigos de la Iglesia Adventista. En 2004 se organiza­ ron diecinueve exposiciones, y un año después fueron veintiún eventos. Las estadísticas muestran que entre 2002 y 2012 más de ciento diez mil personas se pusieron en contacto con la Iglesia Adventista por este medio y se capacitó a unos cinco mil voluntarios adventistas, que participaron de manera activa. A pesar de ello, aún no existía el centro de estilo de vida. En 2003 se fundó la organización sin fines de lucro Aso­ ciación de Medicina Preventiva (APMP). Los miembros fundadores –los pastores Mario Brito, Daniel Gomes Bastos y los esposos Ferreira– representaban una combinación única de empleados de la iglesia y ministerios de sostén propio, que ofrece un modelo de la manera en que pueden trabajar juntos la organización eclesiástica y los ministerios laicos. Este estrecho vínculo entre los ministerios de apoyo y la iglesia organizada aún es el modelo de trabajo del centro de estilo de vida. En efecto, Viriato no solo es parte del equipo de liderazgo del centro VitaSalus (en latín, «vida» y «salud»), sino que desde 2006 ha sido director del Departamento de Ministerios de Salud de la División Euroafricana. «Creo que es un ejemplo de lo que el pastor Wilson denomina “ministerio combinado”. No hay intención alguna de independencia. Solo buscamos servir a la iglesia. Nuestro sueño es ver que la iglesia organizada y las organizaciones de laicos, trabajen jun­ tos para Jesús», dice Viriato cuando se lo consulta sobre la relación entre VitaSalus y la estructura eclesiástica.

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m a x w e l l

A TODA EDAD: Niños voluntarios ayudan a revocar y pintar.

V i r i at o

F e r r e i r a

MUCHAS MANOS AYUDADORAS: Una imagen del personal y los voluntarios en mayo de 2012.

JARDÍN DE FLORES: Chantal Klingbeil comparte un momento de jardinería con Lily Reyes, la encargada de los jardines del lugar.

G e r a l d

A .

e i l K l i n g b


B e r n a d e t t e

AMOR EN ACCIÓN: Kim Busl y dos estudiantes ofrecen sesiones de masajes en una exposición de salud en Marruecos. V i r i at o

F e r r e i r a

VISIÓN PRIVILEGIADA: Clarice Ferreira disfruta el paisaje desde uno de los edificios de VitaSalud.

F aya r d

En 2003, la recién establecida APMP comenzó a buscar una propiedad ade­ cuada. Necesitaba ser lo suficientemente grande, permitir la agricultura, no estar muy lejos de pueblos y ciudades de importancia, y no costar demasiado. Se halló una propiedad en la montaña, ubicada en un excelente lugar cerca de Penela, a unas dos horas al norte de Lisboa. El pueblo, que era dueño de la propiedad, no estaba muy confiado del grupo de expertos de salud y pastores que inspeccionó el lugar. La propiedad tenía algunas edificaciones decrépitas en lo que había sido una extensa hacienda. Viriato, Marianne y Daniel sabían que para adquirir o alquilar la propiedad, la APMP debía en primer lugar ganarse la confianza de la comunidad local. Las negociaciones continuaron hasta 2007, cuando la APMP adquirió el derecho a la superficie de la propiedad por cien años. Entre 2003 y 2007, Viriato y su equipo llevaron a cabo varias exposiciones de salud en Penela, lo que rompió barreras con la población. A medida que sus necesidades de salud eran satisfechas, la gente comenzó a identi­ ficarse con «la gente de la montaña» y la confianza se hizo mayor. Los ojos de Viriato y Marianne brillan al contar la historia de cómo Dios los ayudó a adquirir la pro­ piedad. Dos años antes de cerrar el negocio, donantes de Estados Unidos habían depositado cincuenta y cinco mil dólares en la cuenta bancaria de la APMP. Nadie había pedido el dinero. Aparte de Dios, nadie sabía por qué depositaron exactamente esa canti­ dad, que equivalía a cincuenta mil euros y que fue el monto que el consejo local requirió como pago. Cuando Viriato escuchó la cifra, dejó de negociar: sabía que Dios había provisto el dinero exac­ to para adquirir la propiedad y, ¿quién querría «negociar» con Dios?

Flores en el jardín

Las obras de construcción del centro de estilo de vida comenzaron en 2009, pero no había dinero en el banco. En lugar de dinero, Dios necesitaba gente, y la gente llegó a ser la divisa más preciosa de VitaSalus. Acudieron voluntarios de diversos lugares del mundo y el dinero llegó en el momento justo. Las iglesias, los individuos y otros ministerios se unieron para que el sueño se hiciera realidad. Entretanto, un pequeño grupo de miembros permanentes del equipo, había comenzado a vivir en el lugar. Primero vivieron en casas rodantes, lue­ go en habitaciones terminadas o casas más permanentes. La Unión Portuguesa designó al pastor Gomes Bastos como capellán del proyecto y también pastor de una pequeña iglesia que comenzó a establecerse. Al igual que en la mayor parte de la región, el suelo de «el proyecto», como se lo conoce cariñosamente, es duro y rocoso, pero los terrenos duros brindan oportunidades aún no explotadas para que las personas hagan uso de los talen­ tos que Dios les ha dado. Es el caso, por ejemplo, de Lily Reyes que es enfermera jubilada y vive en Loma Linda (Estados Unidos). Cuando escuchó hablar del proyecto gracias a una entrevista transmitida por 3ABN, se entusiasmó y ahora pasa sus veranos transformando el lugar en un jardín atractivo a la vista. El capital más significativo de VitaSalus son las personas; este es un lugar para que la gente pueda apoyar con sus contribuciones. Blessie Cruz, originaria de las Filipinas, ha estado casi desde el comienzo usando su talento como cocinera, para alimentar a una multitud diversa de personal, pacientes, voluntarios y estudiantes que dedican seis meses por año a aprender cómo integrar la salud y el ministerio. Bajo la orientación de Kim y Joyce Bisl (ellos forman parte de los líderes principales de VitaSalus), los estudiantes aprove­ chan su entusiasmo por hacer amigos para el centro, en los pueblos cercanos. Cuando no participan en exposiciones

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N O TA D E TA PA

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F e r r e i r a

HORA DE VOLAR: Los participantes del programa New Start se preparan para «despegar» hacia una vida más saludable.

r a F e r r e i

Solo o V i r i at

de salud (nacionales e internacionales) o coordinan clubes de salud, colaboran físicamente en la construcción. Muchos de ellos regresan para trabajar como voluntarios toda vez que pueden. Como dice Sofía Filipe Duarte Lopes: «Este lugar llega a ser parte de la vida de uno mismo y comienzas a extrañarlo. El proyecto me ha ayudado mucho; me siento agradecida y quiero devolverle algo de mí». Aunque algunos regresan vez tras vez, otros hallan allí un compromiso duradero. Jetro y Dobromila, que provienen de trasfondos culturales muy diferentes, hallaron un propósito común en VitaSalus. Fueron la primera pareja en contraer matrimonio bajo los pinos de la propiedad. Ante toda esa actividad, alguien que visitara el lugar podría preguntarse cuándo se abrirá realmente el centro. «Acaso ya ha sucedido y no nos dimos cuenta. Esto se debe a que no son los edificios sino las personas, lo mejor que tiene el proyecto», dice Viriato. El centro de estilo de vida busca cultivar las relaciones y es un lugar donde hay mucho movimiento. Los pacientes llegan a las dos salas de consulta médica o visitan el consultorio dental del Dr. Eduardo Gouveia. En ocasiones, las vi­ sitas simplemente pasan para ver cómo avanza el edificio o para comprar pan recién horneado. Gisela Pinheiro, quien hace poco se unió al equipo como coordinadora, se encarga del estado general del pro­ yecto. Ella es testigo cercana de los muchos milagros que está haciendo Dios para proveer las finanzas nece­ sarias para un proyecto que funciona según el presupuesto de Dios. «Sabe­ mos qué gastos tenemos. Sabemos lo que necesitamos para construir y pagar los salarios, pero jamás sabemos cuál es nuestro presupuesto. Esto fortalece mucho nuestra fe y la incrementa». Al preguntarle si el proyecto podría funcionar en otro lugar, Gisela respon­ de: «¿Por qué no?»

V i r i at o

AMISTAD EN CECIMIENTO Catarina Martines Borga, paciente de VitaSalus y Lily Reyes, volutaria de Loma Linda (Clifornia, Estados Unidos), nos regalan su sonrisa. ¿Cómo se enteró del proyecto? Catarina: Fue por una amiga cuyo esposo había trabajado como médico [en Lisboa]. Yo estaba atravesando una depresión severa. Mi amiga me contó del proyecto, y me dijo: «Allí te vas a sentir mejor; tienes que hablar con el doctor». Así es que me trasladé hasta aquí, hablé con el médico, y sentí que realmente quería ayudarme a salir de ese estado. Ya había ido a otros hospitales y hasta había estado internada dos meses, pero no me mejoré porque solo me daban medicamentos; yo necesitaba más que eso. Estábamos en un edificio, todo el día sin hacer nada. Pero cuando vine aquí, todo cambió radicalmente.


Una ciudad de refugio

En los tiempos bíblicos, una persona que cometía un error grave tenía un lugar adonde huir; una ciudad de refugio donde podía estar a salvo.1 El pastor Daniel ve sanidad en las personas que han entrado en contacto con el pro­ yecto y solicitado estudios bíblicos o el bautismo. Usa esta imagen bíblica para explicar el proyecto y su futuro. «Dios aún está haciendo milagros. Estamos lejos de todo lo que podemos llegar a ser, pero lo que estamos haciendo ya es un gran milagro, y tengo hambre de mi­ lagros. Creo con todo mi corazón que este será un lugar de muchos milagros más; una ciudad de refugio. Me siento muy mal cuando veo que tantas perso­ nas andan buscando refugio; no saben adónde ir. Esta es la primera ciudad de

refugio, pero espero que se levanten cinco más en otros lugares de este país. Mi ruego es que los miembros oren para que este milagro se multiplique, porque las necesidades son grandes. No lejos de aquí, cada mes de mayo, miles y miles de personas participan de una procesión buscando milagros, pero van en la dirección equivocada. Se dirigen a Fátima».2 Necesitan saber que el milagro que buscan está aquí arriba en la montaña. Espero que miles de personas hallen refugio en este lugar y encuentren a quienes les puedan mos­ trar un Dios que los ama». n Si quiere ser parte de este milagro o saber más de VitaSalus, pónganse en contacto con el Dr. Viriato Ferreira en viriatoferreira@medicinapreventiva.pt,

o visite el sitio web del proyecto en www. medicinapreventiva.pt. 1 El Antiguo Testamento menciona la existencia de seis ciudades de refugio que estaban esparcidas en el territorio, y adonde la gente que había matado a otra persona por accidente podía huir y estar a salvo. Véase Núm. 35:9-15; Deut. 4:41-43 y 19:1-13. 2 En Portugal, la ciudad de Fátima es famosa por las supuestas apariciones de la virgen María. Cada año, millones de personas peregrinan hasta el lugar.

Chantal y Gerald Klingbeil escriben

desde Silver Spring (Maryland, Estados Unidos), donde Gerald es director asociado de Adventist World mientras que Chantal es escritora y anfitriona del programa de televisión en vivo StoryLine en el Canal Hope. Tienen tres hijas: Hannah, Sarah y Jemima.

un lugar de construcción Cuando llegó aquí y todo estaba en plena construcción, ¿no se sintió desilusionada? Catarina: No, porque no lo vemos como un hospital. El hecho de estar mucho tiempo al aire libre ya me hizo sentir mejor. Y la gente… Comencé a preguntarme: ¿Por qué todos me tratan tan bien?

murió, y de adolescente tuve muchos problemas. Cuando llegué aquí, nadie me obligó a participar de las actividades religiosas, pero como era parte del programa, me interesé de ver qué era. Me gustó porque cantamos y disfruto de la camaradería. Entonces comencé a estudiar la Biblia con el pastor Bastos. Es algo nuevo para mí, y lo disfruto muchísimo.

Entiendo que no es una paciente a la que atienden como en otros hospitales, sino que se le pide que ayude en la cocina o en otras dependencias, ¿es así? Catarina: Sí, estoy ayudando. El médico me dijo que soy libre de hacer lo que pueda. Si quiero quedarme en la cama, lo hago; si quiero descansar, descanso. Pero me hace bien hacer algo; me siento útil. Por eso trato de ayudar toda vez que puedo. Es así de sencillo: ayudo a las personas, y ellas me ayudan a mí. Me siento parte del equipo. En realidad es como una familia; me siento parte de una familia.

¿Le gustaría darle algún consejo a alguien que esté luchando con una depresión grave o alguna afección similar? Catarina: Sí. Mi mensaje es: hagan algo. Los que sufrimos esta enfermedad queremos estar en una habitación sin luz, sin gente. Yo sigo tomando medicamentos, pero salgo a caminar y hablo con amigos. Es muy importante participar del aspecto social de la vida. A veces se hace duro, pero vale la pena luchar. No es que puedo hacerlo todos los días, pero trato de avanzar un día a la vez. Procuro ir afuera y respirar un poco de aire fresco. Es muy importante, me hace sentir bien. Mejora la circulación. Otra cosa es que la parte de la fe en Dios es muy importante. Hay esperanza de luchar contra la enfermedad, y hablar con Dios es una manera de conversar con alguien y expresarle lo que siento.

Este lugar está operado por personas que enfatizan la relación con Dios. ¿Ha tenido eso algún impacto en su vida? Catarina: De chica era católica. Perdí la fe porque mi madre

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D escubrir

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de

P rofecía

A

ntes de conocer a Joseph Bates en 1846 en New Bedford (Massachussets, Estados Unidos), Elena White jamás había considerado que el sábado era un tema de serio interés. Bates, que ya había abrazado la fe adventista y observaba el descanso sabático, era un defensor entusiasta de esa nueva convicción e instaba al respecto a todos sus oyentes. Pero ellos dudaban de aceptar esta verdad. Elena White cuenta que no sentía la importancia de enfatizar el manda­ miento del sábado sobre los demás. Entonces, en una visión se le mostró el Santuario celestial, el Arca y la Ley de Dios dentro de ella, con un halo de luz que rodeaba el cuarto mandamiento. Su asombro inicial ante lo que vio se trans­ formó en una profunda comprensión espiritual del significado e importancia del sábado.

Un

Un monumento conmemorativo de la creación

Después de su visión sobre el sábado, Elena White ya no lo vio como un día más de la semana. Dios mismo había creado ese día como el acto supremo de su obra creadora. Entendió que «cuando Dios asentó los cimientos de la tierra, también asentó el cimiento del sábado» (Notas biográficas, p. 104). La íntima conexión entre el séptimo día y la creación llevó a que la señora White entendiera el sábado como un monumento conmemorativo del poder creador de Dios. En ese carácter, el sábado sirve como una señal que muestra al Dios de la creación. Es así que la señal (el sábado) y lo que representa (la creación) están íntimamente vinculados y no pueden ser separados. El sábado es una institu­ ción de origen celestial, de naturaleza duradera y de carácter público (véase Profetas y reyes, pp. 135, 136). Los monumentos conmemorativos tienen que ser celebrados. Por ello, aun­ que los seguidores fieles de Dios tienen que observar ese día, el sábado también

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halo

Cómo Elena White llegó a importancia del representa una invitación para descan­ sar y regocijarse en Dios. La observancia del sábado no tiene por qué ser una carga. Después de la creación, Dios descansó el séptimo día y fue vivificado (Gén. 1:31; 2:2), así como las estrellas de la mañana y los hijos de Dios se re­ gocijaban juntos (Job 38:7). Es nuestro privilegio hacer lo mismo. Un día bendito

El sábado es para descansar y ce­ lebrar, no por alguna cualidad mágica inherente del séptimo día, sino porque Dios lo ha bendecido. Elena White escribió: «Al bendecir el séptimo día en el Edén, Dios estableció un recordativo

de su obra creadora» (Patriarcas y profetas, p. 27). Pero estas bendiciones solo pueden ser alcanzadas cuando observamos con fidelidad ese día: «La observancia del sábado entraña gran­ des bendiciones» (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 351). Elena White también citó Éxodo 31:16 y remarcó que la razón por la que Dios requirió que Israel observara el sábado fue que él «santificó y bendijo al séptimo día y lo hizo su monumento sagrado» (El ministerio médico, p. 215). Las bendiciones eran condicionales a que Israel reconociera y observara ese día como un monumento sagrado. Y estas bendiciones no eran solo para


Israel, sino para todos los que recono­ cen la significación y dan honra a ese monumento que Dios ha instaurado. El Día del Señor

El sábado «pertenece a Cristo» (El Deseado de todas las gentes, p. 255), y para Elena White ese aspecto del sábado es importante. Cristo creó el sábado y lo separó como un monumento que con­ memora su obra creadora. Lo señala no solo como Creador sino también como Santificador (Eze. 20:12). Elena White identificó a Cristo como la voz presente en Ezequiel 20:12

de

luz

al ser humano, Elena White pudo decir a todos los que guardan «el sábado de profanarlo, [que] el Señor declara: “Yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración”» (ibíd.). El sábado trae a la mente la paz perdida del Edén y nos habla de la paz restaurada por medio de Cristo porque señala su poder creador y redentor. Un día multipropósito

Los escritos de Elena White indican el valor espiritual práctico del sábado. En primer lugar, el sábado posee una función docente en la historia de la

Kwabena Donkor

comprender la sábado como día de reposo y comenta: «El sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios» (El Deseado de todas las gentes, p. 255). La significación cristológica del sábado trasciende su poder santificador. Al referirse al texto «Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del sábado» (Mar. 2:28), Elena White remarcó que es un día pleno de instrucción y consuelo (El Deseado de todas las gentes, p. 255). Al comprender todas las insti­ tuciones que Dios hizo para beneficiar

salvación. Señala a Dios como la fuente de la vida y el conocimiento, y «recuerda al hombre la gloria primitiva y así da testimonio del propósito de Dios de volvernos a crear a su imagen» (La educación, p. 225). El poder que creó todas las cosas es el poder que recrea el alma, a la semejanza misma de Dios. El sábado también posee un valor docente en relación con el resto de los mandamientos divinos. Al destacar el mandamiento del sábado (Éxo. 20:8) como el único que nos dice quién es Dios, Elena White señaló que distingue al Dios creador de cualquier otro dios. En efecto, ella remarcó que «si se hubiese guardado el verdadero día

de descanso, nunca hubiera habido  incrédulos ni ateos. La observancia del sábado hubiera preservado al mundo de la idolatría» (Notas biográficas, p. 104). Asimismo, dado que el mandamien­ to del sábado es el único del decálogo que nombra y define al Dador de la ley, contiene el sello de Dios como evidencia de la autenticidad y fuerza vinculante de esta ley. El sábado fue creado y juega una función central en la vida de la huma­ nidad. Fue una institución esencial en el paraíso, y continúa siéndolo. Los seres humanos necesitaban y aún necesitan dejar de lado sus propios intereses y actividades durante un día de los siete (el séptimo) para que puedan contem­ plar las obras de Dios y meditar en su poder y bondad. Dios es el Benefactor, Amigo y Salvador del ser humano, y el sábado brinda una oportunidad como ninguna, de contemplar su bondad y gloria. El sábado significa tanto para Dios que los que guardan ese día son identificados como adoradores de Yahvé. Por otro lado, sin embargo, hacia el fin del tiempo, la fidelidad hacia este mandamiento será la mayor prueba de lealtad a Dios, mediante la cual «se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven» (El conflicto de los siglos, p. 591). Para Elena White, el sábado es en verdad una institución religiosa clave. Desde todos los ángulos, es un testigo y recordatorio poderosos de nuestro Dios Creador (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 136). En su origen, naturaleza y propósito, el sábado testifica de la gloria de Dios como un Dios amante, creador, sustentador y redentor. n

Kwabena Donkor es

uno de los directores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblicas en Silver Spring (Maryland, Estados Unidos).

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C reencias

fundamentales

NÚMERO 5

UN

aliento

Frank M. Hasel

poderoso

El papel dinámico del Espíritu Santo en la vida del creyente

E

n la Biblia, la obra del Espíritu Santo posee algo que la hace deliciosamente esquiva. Jesús compara el Espíritu Santo con el viento (Juan 3:8), y el Antiguo Testamento des­ cribe el Espíritu Santo con un lenguaje similar: es el rúaj, el aliento, viento o espíritu (Gén. 1:2; Job 26:13; 33:4). Es como el viento: nadie sabe de dónde viene y adónde va. Es invisible, pero real. Todos pueden conocer y experi­ mentar sus resultados. Al igual que el aire que respiramos, el Espíritu Santo es esencial para nuestra vida espiritual. Sin él no podríamos existir espiritualmente, por más que en la Biblia asuma una posición secundaria. La función del Espíritu Santo

No es de sorprender que en las Escrituras, el Espíritu Santo aparezca en forma menos prominente que Dios el Padre o Jesucristo. Una de sus tareas significativas es magnificar la obra redentora de Cristo y guiar a los seres humanos hacia él (Juan 15:26). En la Biblia, el mensaje del Espíritu Santo jamás es: «Mírenme; adórenme; vengan a mí; conózcanme». Por el contrario,

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exalta a Jesús y magnifica su gloria. Guía a las personas hacia el conoci­ miento de la salvación en Cristo y los lleva a conocer a Dios el Padre. Los lleva a obedecer la Palabra de Dios revelada e inspirada. En nuestro mundo egocén­ trico y egoísta, la belleza del Espíritu Santo no se encuentra en un despliegue personal sino en el altruismo divino. Nos enseña a dar gloria a Dios el Padre por medio de su Hijo Jesucristo (Juan 16:13-15). Por esta razón, los creyentes se llaman apropiadamente «cristianos», no «pneumianos».1 La necesidad del Espíritu Santo

Sin el Espíritu Santo la Biblia no sería el fundamento de nuestra fe. Nuestro conocimiento de Dios depende del Espíritu. Conoce a Dios como ningún ser creado lo hace, y hasta escu­ driña lo profundo de Dios (1 Cor. 2:10, 11). Por esta razón él está preparado como nadie para dar a conocer a Dios y su voluntad de manera confiable y autorizada, porque es «el Espíritu de verdad» (Juan 14:17; 15:26). En efecto, el proceso de revelación e inspiración divinas es solamente su obra (2 Tim. 3:16;

2 Ped. 1:20, 21). Aun así, el resultado no es un Libro que habla básicamente del Espíritu Santo, sino uno que señala a Jesucristo como Hijo de Dios (Luc. 24:25-27, 44, 45; Juan 15:26; 16:14). El Espíritu Santo nos inspira

El Espíritu Santo también despierta en nosotros el aprecio por el mensaje divino, y despierta nuestro deseo de obedecer la Palabra de Dios. El Espíritu Santo nos capacita para entender lo que ha inspirado (1 Cor. 2:12, 14, 15; Efe. 1:17-19). Jamás contradice las Sagradas Escrituras ni remplaza a la Biblia. El Espíritu Santo no solo fue autor de la Palabra escrita de Dios sino que también participó de manera signi­ ficativa en la Palabra de Dios encarnada (Luc. 1:35). El Espíritu Santo nos guía

Las Escrituras nos dicen que desde el mismo comienzo el Espíritu Santo estuvo activo en el mundo. Estuvo presente cuando se creó el mundo (Gén. 1:2). Condujo al pueblo de Dios al darle visiones y sueños mediante sus profetas (Dan. 2:19; 7:1; 2 Sam. 23:2).


Capacitó individuos y reyes para que guiaran y libraran a Israel (Jue. 3:10; 6:34; 11:29). Guió a la iglesia del Nuevo Testamento (Hech. 1:8; 2:38; 13:1-4, 9; 20:28) y capacita a la iglesia para que comparta el evangelio eterno de Jesu­ cristo, de manera de preparar al mundo para su pronto retorno. El Espíritu Santo nos hace concientes

En un nivel personal, el Espíritu Santo es autor de la vida espiritual (Juan 3:5, 6). Despierta nuestro corazón enfermo y pecaminoso (Efe. 2:1; Eze. 36:26, 27) y abre nuestros ojos (Hech. 26:18; 2 Cor. 4:4) a la engañosa realidad del pecado. Aviva nuestra descaminada conciencia, nos hace concientes sobre la justicia y el juicio divinos, y nos guía al arrepentimiento (Juan 16:8-11). El Espíritu Santo moldea nuestro carácter

Una vez que aceptamos a Cristo como Salvador, el Espíritu Santo nos da la seguridad de que somos adoptados como hijos de Dios (Rom. 8:16). No

El

solo guía los pecadores hacia Cristo, sino que quebranta el poder del pecado y capacita al creyente para que viva victoriosamente por la sangre de Cristo (Apoc. 12:11). El Espíritu Santo nos limpia del pecado y nos santifica (1 Cor. 6:11), conformando nuestro carácter a la semejanza divina (2 Cor. 3:18) y produce en nosotros el fruto del Espíritu (Gál. 5:22, 23). El Espíritu Santo une a la iglesia

Mediante el Espíritu Santo nos unimos en forma efectiva a Cristo. Esta obra a nivel individual nos conduce a una comunidad específica de la fe: la iglesia. Somos bautizados por un Espíritu en el cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:13). Esto se hace realidad en el nombre del verdadero Dios: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mat. 28:19), lo que indica que el Espíritu Santo es plenamente divino, al igual que Dios el Padre y Dios el Hijo. Por ello, la iglesia de Dios es llamada el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 3:16, 17; Efe. 2:19-22). Después de experimentar

Espíritu Santo

Dios el Espíritu eterno estaba activo con el Padre y el Hijo en la creación, la encarnación y la redención. Él inspiró a los autores de la Escritura; llenó la vida de Cristo con poder; atrae y convence a los seres humanos y a los que responden a su llamado, los renueva y transforma a la imagen de Dios. Fue enviado por el Padre y el Hijo para estar siempre con sus hijos, y le concede a la iglesia dones espirituales, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo, y en armonía con las Escrituras, la lleva a toda la verdad. (Gén. 1:1, 2; Luc. 1:35; 4:18; Hech. 10:38; 2 Ped. 1:21; 2 Cor. 3:18; Efe. 4:11, 12; Hech. 1:8; Juan 14:16-18, 26; 15:26, 27; 16:7-13).

la salvación solo mediante la fe en Cristo, en la iglesia está presente la comunión del Espíritu Santo (2 Cor. 13:13; Fil. 2:1, 2), que edifica y une a la comunidad de la fe en una casa espiritual de Dios «en el Espíritu» (Efe. 2:22). Ayuda a los creyentes y es su «Ayudador», «Consolador» o «Consejero», como se ha traducido la palabra parakletos (Juan 14:16). Apoya y equipa activamente a los diversos miembros del cuerpo de Cristo al darle a cada uno dones espirituales tal como él quiere (1 Cor. 12:11) y produce amor en nuestro corazón (Rom. 5:5; Gál. 5:22). El Espíritu Santo transforma

El Espíritu Santo obra armonio­ samente con Dios el Padre y Dios el Hijo para lograr nuestra salvación. Si tomamos en cuenta esta amplia actividad, la obra del Espíritu Santo puede ser descrita como la presencia e influencia sublime de Dios. La palabra «sublime» expresa algo de excelencia extrema. Describe algo exaltado en naturaleza y elevado en dignidad y honra. Convierte algo inferior en algo de mayor valor. El ministerio del Espíritu Santo es de hecho sublime y plenamente divino. Obra sin coerción, pero es inmensamente poderoso. Es el don sublime del mismo Dios, que nos lleva a una transformación de vida y a una comunión gozosa con Jesucristo y con Dios el Padre. n 1 Graham A. Cole, He Who Gives Life: The Doctrine of the Holy Spirit (Wheaton, Ill.: Crossway Books, 2007), p. 284.

Frank M. Hasel es profesor y decano del Seminario Teológico de Bogenhofen (Austria). Vol. 8 No. 10 | Adventist World

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H erencia

adventista

Segunda parte

La primera parte de esta serie presentó a Michael Belina Czechowski, un predicador adventista en Europa que, después de perder la confianza de sus primeros conversos en Suiza y el apoyo financiero de la denominación adventista, se trasladó a Hungría para continuar la obra misionera adventista como voluntario. Traslado a Hungría

E

l siguiente capítulo de Czechowski es triste. El traslado a Hungría le costó la separación de su familia, a la que abandonó como una manera, creyó él, de disminuir sus problemas. No está muy claro, pero parece que tuvo problemas maritales por algún tiempo, y creyó que su esposa estaba tratando de poner a los hijos en su contra. En una carta fechada el 30 de noviembre de 1869, Czechowski contó a un pariente las razones para dejar a su esposa: «Debido a su falta de buen sentido y saña femenina, mi esposa arruinó todos mis empren­ dimientos y obras, de manera que después de la muerte de la noble señorita Butler, fui forzado a salir de allí para siempre, vivir por mi cuenta y trabajar mucho para educar a mis pobres cinco hijos». No hay explicación válida que pueda justificar lo que hizo Czechowski. Puede ser que su esposa haya estado enferma, porque falleció unos meses después, en julio de 1870. Pero Czechowski siempre había puesto el trabajo delante de su familia, dedicándose de lleno a enseñar las doctrinas adventistas. Ni siquiera su familia podía interponerse. Se consideró imperdonable que los dejara para que lucharan por sí mismos. Annie Butler, que había viajado con él desde los Estados Unidos y era su secretaria, había fallecido en Suiza en 1869, por lo que Wilhelmina Schirmer, una ale­ mana que lo acompañó a Hungría, hizo las veces de secretaria y traductora. Más tarde se casaron y tuvieron dos hijos. En Hungría, Czechowski fue a trabajar con su gran energía habitual, alquilando salones de reunión y trabajando puerta a puerta. Allí expresó: El Señor «me bendijo en abun­ dancia», mientras se dedicaba a establecer estaciones misio­ neras en Budapest y zonas aledañas. En octubre se trasladó a una región que hoy pertenece a Rumania y procuró ganar dinero estableciendo una fábrica de ladrillos, dado que había tenido alguna experiencia en ese rubro en los Estados Unidos. Como siempre sucedía con sus planes para ganar dinero, sus esfuerzos fracasaron. Después de esto un rumano lo conven­ ció de que podía ganarse la vida estableciendo una fábrica de estufas de cerámica en Pites¸ti (Rumania). El emprendimiento fracasó casi antes de comenzar.

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Michael Belina

Czechowski ¿Santo o rebelde adventista?

Nathan Gordon Thomas

En Pites¸ti, Czechowski conoció a un hombre llamado Thomas Aslan, que aceptó el mensaje y más tarde llegó a ser un devoto líder adventista.1 Como resultado de los esfuerzos de Czechowski, Aslan, su esposa y varios otros fueron los primeros adventistas bautizados allí en Rumania. Este éxito parece haber sido el canto del cisne de Czechowski. A partir de allí sabemos que, exhausto, fue internado en un hospital de Viena (Austria), donde falleció el 25 de febrero de 1876. El legado de Czechowski

Es casi imposible presentar una evaluación justa y equi­ librada de la vida de este hombre. Por un lado, no tenemos un registro claro de cada año de su vida, y lo que tenemos es información a menudo sesgada, tanto a favor como en contra de él. Tanto George Butler, que fue durante dos períodos presidente de la Asociación General, como J. N. Andrews, el primer misionero oficial de la Iglesia Adventista en Europa, expresaron comentarios bastante negativos sobre Czechowski. Elena White le envió orientaciones claras sobre la base de una visión que había tenido sobre él.2 Parece, sin embargo, que tanto Jaime como Elena White lo trataron con más bondad que cualquier otro de los líderes de Battle Creek. La señora White expresó en cierta ocasión que «Dios ama al hermano Czechowski»,3 y su esposo declaró que sin duda, Dios estaba usándolo. F o t o g r a f í a s :

C o r t e s í a

d e l

Pat r i m o n i o

W h i t e


El contexto de su época

Gran parte del problema para entender a Czechowski se basa en su trasfondo y la naturaleza de la naciente Iglesia Adventista de la época. Cuando llegó a los Estados Unidos, la iglesia se acababa de formar. Antes de 1863 no existía la Asociación General, y el sistema de diezmos que con tanto éxito habría de financiar el empleo ministerial aún no funcionaba plenamente. Antes de la Guerra Civil de los Estados Unidos (1861-1865), la iglesia contaba con no más de unos tres mil miembros con una mentalidad antiurbana que por muchos años, se le hizo muy difícil entender a este exsacerdote franciscano tan refinado y educado, que se había criado en la ciudad, y que ardía de celo por dar al mundo el mensaje adventista. Por otro lado, Czechowski, que hablaba con fluidez siete u ocho idiomas, no conocía en absoluto el ambiente estado­ unidense, y jamás lo haría. Pasarían muchos años de esfuerzos misioneros antes que la Iglesia Adventista pudiera tener a alguien que supiera tanto de la mente europea como Michael Belina Czechowski. Su visión estaba más cerca que la de los líderes de Battle Creek respecto de lo que vio Elena White en visión en 1848 sobre la tarea de dar el evangelio al mundo. Esa visión le mostró que si Jaime comenzaba con una pe­ queña publicación, de ella llegarían a brotar «raudales de luz que han de circuir el globo».4 En general, los adventistas no estaban preparados para aceptar esa visión. La iglesia estaba avanzando lentamente en esa dirección, pero en 1870 aún no había hecho grandes adelantos. Mucho que recomendar

Czechowski pareció ser un instrumento obvio de la verdad divina. Después de todo, conocía a la Europa católica mejor que ningún otro adventista de la época y allí no era visto como un estadounidense más que predicaba extrañas ideas religiosas. Los europeos lo aceptaban y confiaban en él porque era parte de ellos. Al mismo tiempo, Czechowski fue verdaderamente un enigma para la Iglesia Adventista: un talento preparado y bien dispuesto que poseía múltiples y flagrantes debilidades; un hombre obstinado e impetuoso que se rehusó a seguir los consejos de Elena White; una persona de mal criterio, como ella le dijo, y que era absolutamente incapaz de administrar un emprendimiento de cualquier tipo. Aun así, los numerosos conversos de Czechowski al adventismo y la designación exitosa de líderes locales en sus «iglesias» fueron contribuciones válidas y valiosas.

Muchos adventistas europeos de la actualidad se remontan a antepasados que escucharon el mensaje por primera vez del «hermano Czechowski». Por ello, algunos creen que él fue un don especial de parte de Dios para la Iglesia Adventista, en un momento en que esta tanto lo necesitaba. Su obra en Europa mostró cómo podía llevarse a cabo. Y en el contexto europeo, junto con Hannah More en África, ellos fueron dones divinos que nos ayudaron a lanzarnos a la misión mundial. Hoy día, con una iglesia de alcance mundial de más de diecisiete millones de miembros y con más del noventa por ciento de la feligresía fuera de los Estados Unidos, parece apropiado honrar a Czechowski como pionero misionero al comienzo de la obra; un precursor de lo que llegaría a ser el programa misionero mundial adventista. Epílogo

Es lamentable que Czechowski falleciera a los cincuenta y siete años, y hasta donde sabemos, solo y sin reconocimiento. Acaso es más trágico pensar que en el informe del juez se registrara que su religión era «católica» y su residencia «desconocida». Czechowski fue un adventista inconformista, un rebelde con causa, estimado como santo por muchos que conocen su historia. Sea cual haya sido su rebelión, jamás renunció a la iglesia o a la proclamación del mensaje adventista. Tampoco fue víctima de inestabilidad espiritual como la que llevó a muchos otros destacados rebeldes a ser llevados de aquí para allá por extraños y heréticos vientos de doctrina. A pesar de sus debilidades, fue usado por Dios para iniciar el programa misionero adventista en Europa. Desde entonces, no hemos conocido otro ministro adventista como Michael Belina Czechowski. n 1 L. R. Conradi, en Historical Sketches of the Foreign Missions of Seventh-day Adventists (Basle, Switz.: Imprimerie Polyglotte, 1886), p. 251. 2 El 3 de agosto de 1861: véase «Michael Belina Czechowski, Primera parte», Adventist World, Agosto 2012, pp. 24, 25. 3 Elena White, Manuscript Releases (Silver Spring, Md.: Ellen G. White Estate, 1990), t. 7, p. 41. 4 Elena White, Notas biográficas (Buenos Aires: ACES, 1994), p. 137.

Nathan Gordon Thomas es profesor emérito de historia en el Colegio Unión del Pacífico, en Angwin (California, Estados Unidos).

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R espuestas

a

pre g untas

bíblicas

La

¿Cómo funcionaban las cortes legales en el Antiguo Testamento?

justicia bíblica

El derecho del Estado de establecer, inter­ pretar y hacer cumplir las leyes es una función significativa de cualquier so­ ciedad. Es difícil definir en detalle el sistema legal del Antiguo Testamento, aunque sus aspectos básicos están claros. Al igual que cualquier sistema legal, en Israel se buscaba restablecer la justicia, la armonía social y el orden tantas veces interrumpido por algu­ na ofensa civil o penal. En principio, la corte estaba interesada en hallar y revelar la verdad en un contexto de debate legal. 1. De Moisés a los jueces: Después del Éxodo, Moisés fue el juez de Israel (Éxo. 18:13, 16). Esto se basaba en la ley de familia o tribal, según la cual el padre de la familia extendida era responsable de preservar o restablecer la justicia. En el caso de Moisés, llegó a ser una responsabilidad insoportable, por lo que se instauró un nuevo sistema que pareció haber influido el sistema legal de todo el Antiguo Testamento (vers. 17-27). Com­ prendía tres elementos. En primer lugar, la gente debía aprender las leyes que regulaban esta nueva sociedad para actuar con responsabilidad. En segundo lugar, había cortes de primera instancia en todo el campamento. Su jurisdicción se limitaba a cuestiones legales menores. Los jueces designados eran seleccio­ nados con cuidado, estaban comprometidos con el Señor y eran confiables desde el punto de vista moral (vers. 21). En tercer lugar, había una instancia superior en la que Moisés era el juez. No era un tribunal de apelaciones, sino una instancia donde se resolvían cuestiones legales más importantes (vers. 22). El sistema legal fue modificado ligeramente antes de que los israelitas entraran a Canaán (Deut. 17:8-13). Las cortes de primera instancia fueron ubicadas en los pueblos o en las puertas de las ciudades (vers. 2; Rut 4:1-12). Es probable que los ancianos del lugar hacían las veces de jueces. La corte superior fue ubicada donde estaba el santuario, y se ocupaba de casos de «homicidio, pleitos o violencia» (Deut. 17:8, NVI).1 Un juez, junto con un sacerdote, siempre se encar­ gaban de tomar la decisión legal final (vers. 9). Durante el período de los jueces había jueces en toda la tierra (Jos. 24:1), y al menos algunos de los carismáticos jueces ejercían funcio­ nes judiciales (Jue. 4:4, 5; 1 Sam. 8:1-3).

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2. El Rey como juez: Cuando la gente solicitó un rey que los juzgara, se instituyó una monarquía (1 Sam. 8:20; 1 Rey. 3:9). El rey se convirtió en el juez de la tierra (2 Sam. 15:4), pero no podía actuar solo. David designó jueces (1 Crón. 26:29), acaso para oficiar en las cortes menores. La corte del rey se ocupaba de los casos más difíciles, y quizá de las apela­ ciones (2 Sam. 14:5-10). Es difícil establecer cómo operaba la corte del rey, pero las reformas legales instituidas por Josafat podrían ayudarnos a entender. El rey redesignó «jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá» (2 Crón. 19:5). Una corte superior de Jerusalén estaba compuesta por sacerdotes, levitas y algunos de «los padres de las familias de Israel» (vers. 8; los ancianos). Se ocupaban más bien de los casos más difíciles, acaso referidos por las cortes inferiores (vers. 10), que pueden haber incluido casos religiosos, civiles y penales. El rey designaba a su representante para esta corte superior (vers. 11). Por cierto, él tenía su propia autoridad judicial, aunque carecemos de detalles específicos al respecto. 3. Significación teológica: En Israel, Dios era el juez supremo, no solo de su pueblo sino de toda la tierra. Era el único que podía restaurar la justicia, la armonía y la plenitud a la sociedad y la tierra. Se designaba a los jueces no para juzgar «en nombre de los hombres, sino de Jehová», quien estaba con ellos cuando juzgaban (vers. 6). En el Nuevo Testamento, Jesús asume la función de Dios como Juez universal. Él es el Juez, el Sacerdote y el Rey, quien mediante su sacrificio reveló la perversidad del mal y el amor divino, y puede entonces pronunciar un veredicto final en la corte suprema del universo, el Santuario celestial, contra sus enemigos y a favor de su pueblo. n 1 Los textos atribuidos a la NVI pertenecen a La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional. Copyright ã 1999 de Biblica, Inc. Usada con autorización. Todos los derechos reservados.

Ángel Manuel Rodríguez vive en Texas (Estados Unidos), después de jubilarse como director del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Asociación General.


E studio

bíblico

H e c t o r

L a n d a e t a

Depende de

usted

Mark A. Finley

L

a capacidad de escoger es un elemento esencial del cerebro y constituye uno de los dones más poderosos que nos ha dado el Creador. Dios estuvo dispuesto a dar a sus criaturas el poder de elegir, aunque sabía que en ocasiones tomarían decisiones malas y destructivas. Pero si Dios nos ne­ gara la capacidad de escoger para que no nos equivocáramos, seríamos robots mecánicos y no humanos. La posibilidad de elegir es la esencia de lo que significa haber sido creados a la imagen de Dios. Gran parte de nuestra felicidad en esta vida y la venidera depende de nuestras elecciones. Este mes estudia­ remos el maravilloso don de escoger.

1

Lea Génesis 1:26; 2:16, 17; 3:1-5. ¿De qué manera el relato de la creación revela a un Creador amante, quien desde el comienzo dio a Adán y Eva la capacidad de escoger? Las consecuencias de las malas elecciones de nuestros prime­ ros padres fueron devastadoras. Afectaron no solo su futuro inmediato sino también el futuro de toda la raza humana. Nuestras elecciones también tienen consecuencias eternas.

4 Lea los siguientes llamados de Moisés (Éxo. 32:26), Josué (Jos. 24:15) y Elías (1 Rey. 18:21). ¿Qué tienen en común estos llamados? ¿Qué nos dicen sobre la importancia de tomar decisiones correctas? Los profetas de la Biblia enfrentaron vez tras vez la apostasía con fuertes llamados al pueblo de Dios para que renunciara a su conducta pecaminosa y se volviera al Señor. El cambio de­ pende de nuestra decisión. Si queremos hacer cambios positi­ vos en nuestra vida, tenemos que tomar decisiones positivas.

5 Lea Juan 7:17; 9:35-41. ¿Qué revelan estas declaraciones de Jesús sobre la importancia de tomar buenas decisiones? Comprender el plan de salvación no es una mera cuestión de la mente; es también cuestión de «escoger» hacer la voluntad de Dios. Cuando elegimos hacer lo que Dios nos pide y nos comprometemos para agradarlo en todo, la luz de su verdad disipa la oscuridad y nos bendice.

2

6 Lea Romanos 12:1, 2 y Filipenses 2:5. ¿De qué manera los llamados de Pablo a los creyentes de Roma y Filipos enfatizan la importancia de tomar decisiones positivas? ¿A quién deberíamos agradar en todo lo que hacemos?

3

7 El Génesis, el primer libro de la Biblia, nos cuenta que Adán y Eva escogieron muy mal. ¿Qué llamado final nos hace el último libro de la Biblia –el Apocalipsis– para que elijamos bien?

Lea Deuteronomio 6:18, 23, 24; 12:28; 28:1-13. ¿Qué promesas hizo Dios a su pueblo en el Antiguo Testamento si escogían el camino de la obediencia? ¿Cuáles son los resultados de obedecer las leyes de Dios y seguir los principios de su reino? Lea Deuteronomio 30:19, 20. ¿Qué llamado sincero hizo Dios a Israel? Aunque estamos sujetos a factores hereditarios y ambientales más allá de nuestro control, si escogemos seguir los principios eternos y vigorizantes de Dios tendremos abundantes bendiciones.

A lo largo de todas las Escrituras Dios nos llama para que elijamos bien. Nos convence por su Espíritu y nos instruye por su Palabra (Juan 16:7-13; 2 Tim. 3:16, 17). Aunque anhela que vivamos una vida abundante, jamás nos forzará; jamás coaccio­ nará nuestra voluntad. Nos permite escoger libremente, y cose­ char los maravillosos beneficios de tomar buenas decisiones. n

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INTERCAMBIO DE IDEAS

Este material me inspiró y me emocionó Minot Sungoh, Shillong, Meghalaya, India Nimrod

Cartas Recreación y reavivamiento

Recreación y reavivamiento (Julio 2012) es un artículo maravilloso. Es bueno saber que al presidente de la Asociación General le gusta reparar su casa, hacer huerta y comer pepinos. Después de leer el artículo, cosechamos setenta y tres pepinos en nuestra huerta. ¡Qué bendición celestial! Es un gran alivio para un ingeniero informático como yo. La bendición china dice: «Dios primero, persona, jardín». Dios puso a Adán para que cuidara el Edén, y en el cielo, todos seremos jardineros y carpinteros: «No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma» (Isa. 65:22). Aguardo con ansias ese día cuando pueda compartir mis pepinos polacos en versión celestial. Todos están invitados. ¡Maranata! Andrzej Butscher Solothurn, Suiza

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Me sorprendió que en el artículo «¿Quién es ese “vigoroso cazador”?» sobre Nimrod (Julio 2012), Ángel Rodríguez no mencionó la única estructura que construyó Nimrod, que aún aparece en mapas moder­ nos, incluso en el de mi Biblia. Me refiero a la Muralla Meda. Nimrod era un gran cazador, y construyó un muro entre los ríos Tigris y Éufrates para atrapar los animales que cazaba. Me parece un detalle arqueológico fascinante que revela las hazañas de este poderoso cazador de la antigüedad. John McConnell C itrus Heights, California, Estados Unidos

Esperanza sin curación

En relación con «Esperanza sin curación», de Olen Netteburg (Mayo 2012): ¡Qué nota de tapa! Este material me inspiró y emocionó muchísimo. Me llegaron mucho las palabras que describen el servicio y la dedicación incesante de esas personas para dar esperanza a los que necesi­ tan a Dios. Que el Señor siga bendiciendo a estos obreros de la salud que tanto lo aman. Minot Sungoh Shillong, India

Fe. Simple

Me encantó leer el artículo de Gerald Klingbeil «Fe. Sim­ ple» (Junio 2012). Miré el primer programa en In­ ternet. Aunque no hablo alemán, me sentí bendecido. Creo que el formato fue una idea excelente que es digna de copiar en los Estados Unidos. Aprecio realmente el ministerio de Matthias Müller, Klaus Popa y sus colaboradores. Les deseo las mayores bendiciones de Dios en esta obra. Kellie Rodman Vía E-mail

El hechicero y el predicador

El artículo de Wellesley Muir «El hechicero y el predicador» (Marzo 2012) me inspiró a ver los tremendos esfuerzos de los misioneros. Felicita­ ciones por ese buen artículo. Soy lector frecuente de Adventist World. Gracias, y que Dios los acompañe en este ministerio. Irma Duerto Vía E-mail


¿En qué

mund

Pautas para las cartas: Envíelas por favor a letters@ adventistworld.org. Las cartas tienen que ser claras, con una extensión máxima de cien palabras. Incluya el nombre del artículo y la fecha de publicación. Coloque también su nombre, el pueblo o ciudad, el estado o provincia y el país desde donde nos escribe. Los envíos serán editados por razones de espacio y claridad. No todas las cartas serán publicadas.

B e r n a d e t t e

RESPUESTA: En Marruecos, un grupo de gente aguarda ser atendida en un programa comunitario de salud organizado por adventistas y musulmanes. Vea la nota de tapa de este mes para saber más sobre esta fotografía.

Al leer «Una visión más grande», de Ted N. C. Wilson (Octubre 2011), se me ocurrió una idea. En junio pasado estaba colportando en Nueva Jersey, y tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Nueva York. Caminé por Manhattan, y vi personas de muchas naciones. En­ tonces pensé: Deberíamos evangelizar a estas personas. Tienen que conocer a Jesús y su amor. Recordé una actividad que hicimos en una ruta principal de Puerto Rico, donde estudio. Se llama «Oración en el camino» y se trata básicamente de un grupo que jóvenes que se paran junto a la ruta con pancartas que dicen: «Queremos orar por usted», «Oremos por su familia», «Es solo un minuto», «Queremos orar por sus relaciones», etc. Los que detenían sus automóviles se encontraban con jóvenes que oraban con ellos y les leían promesas bíblicas. Oraban por sus necesidades y les daban un ejemplar de El camino a Cristo o alguna otra publicación. Podríamos hacer algo similar en Nueva York. Gustavo Mujica Mayagüez, Puerto Rico

se encuentra?

F aya r d

muchísimo . Una visión más grande

lugardel

prımeras Estas son las Divisiones de la Iglesia Adventista con el índice más alto de ingreso de nuevos miembros: 10,4

%

Sudamericana

8,9

%

África Meridional-Océano Índico

7,0

%

Asia-Pacífico Sur

6,0

%

África Centro-Oriental

5,9

%

Interamericana Vol. 8 No. 10 | Adventist World

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INTERCAMBIO DE IDEAS c e n t r o

d e

i n v e s t i g a c i ó n

a d v e n t i s ta

Dos suf c entes son

H ace

ños A 22 1 E

l 20 de octubre de 1890, la goleta Pitcairn zarpó desde Oakland (California, Estados Unidos). La embarcación, bautizada con el nombre de la isla del Pacífico Sur a la que llegaron los sobrevivientes del H.M.S. Bounty después del famo­ so amotinamiento, fue usada por los adventistas para transportar misioneros a las islas del Pacífico Sur entre 1890 y 1900. La decisión de construir un barco misionero fue tomada en el Congreso de la Asociación General de octubre de 1889, y poco después se inició la construcción. La embarcación fue costeada por las ofrendas de Escuela Sabática. El navío iba a ser bautizado Glad Tidings (Nuevas de gozo), pero después de mayor análisis la Junta de Misiones en el Extranjero se decidió por Pitcairn. Fue completada en el otoño de 1890, y costó –incluido el mobiliario, gastos varios y los libros misioneros– un total de 22.098,35 dólares al momento de comenzar su viaje inaugural. La dedicación del Pitcairn se llevó a cabo el 25 de septiembre de 1890 durante el encuentro regional de la iglesia de California, al que asistieron unas mil quinientas personas. –Robert Costa

Solo dos bananas brindan la energía suficiente para hacer ejercicios vigorosos durante noventa minutos. La banana contiene tres azúcares naturales: sacarosa, fructosa y glucosa. En combinación con la fibra, la banana brinda una dosis instantánea, sostenida y sustancial de energía.

Fuente: www.healthassist.net/facts/interesting-facts.shtml. F o t o g r a f í a : D av i d G u g l i e l m o , D i g i ta l m e n t e M o d i f i c a d a

Pedidos y

agradecimien tos Agradezco a Dios porque pude asistir al encuentro de nuestra iglesia regional este año. Me elevó, alentó y enriqueció. Fue una oportunidad de renovar mi relación con el Señor. Uche, Reino Unido

Estoy sufriendo una úlcera y otros problemas físicos. Por favor, oren por esta situación. Oren también para que encuentre un adventista sincero con el que pueda compartir mi vida. Lelylynn, Filipinas Estoy haciendo obra de evangelización en aldeas remotas. Para noviembre es­ tamos planeando un evento de dos días.

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Oren por favor por mí, por mi familia y nuestro ministerio. Isaac, India Les pido que oren por dos cuestiones: mi relación con Jesús –que ha tenido altibajos debido a algunas conductas pecaminosas– y por recursos moneta­ rios para vivir y pagar mis estudios. Mcloud, Malaui


“He aquí, vengo pronto . . .”

legumbre Los garbanzos (conocidos también como chícharos) tienen el DOBLE de proteína que el maíz y cuatro veces más fibra que el arroz integral. F o t o g r a f í a : S a n j ay A c h a r ya , D i g i ta l m e n t e M o d i f i c a d a

Aunque usted sea un anciano sin trabajo y sin automóvil, regocíjese de que ha tenido la oportunidad de llegar a viejo . –Pastor David Barute, en el encuentro regional de la iglesia en Rumonge, Buyumbura, Burundi, en julio de 2012

Oren por favor por mí porque tengo que batallar contra las fuerzas de las tinieblas en la forma de mi exjefe. Pron­ to iremos a juicio, y mi abogado ya no quiere asistirme en este caso. Judith, Reino Unido Estoy orando para que Dios nos mues­ tre a mi esposa y a mí adónde ir. Erich, Polonia

Oraciones y alabanzas: Envíe sus pedidos de oración y agradecimientos por las oraciones contestadas a prayer@ adventistworld.org. Sea breve y conciso; dígalo en cincuenta palabras o menos. Los envíos serán editados por razones de espacio y claridad. No todos serán publicados. Incluya por favor su nombre y su país. También puede enviar sus pedidos por fax a: 1-301-680-6638; o por correo a Adventist World, 12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904-6600 U.S.A.

Nuestra misión es elevar a Cristo, uniendo a los adventistas de todo el mundo en creencias, misión, vida y esperanza. Editor ADVENTIST WORLD es una publicación internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, editada por la Asociación General y la División de Asia-Pacífico Norte de la Iglesia Adventista. Editor ejecutivo Bill Knott Editor asociado Claude Richli Gerente editor internacional Chun, Pyung Duk Junta editora Ted N. C. Wilson, presidente; Benjamin D. Schoun, vicepresidente; Bill Knott, secretario; Lisa BeardsleyHardy; Daniel R. Jackson; Robert Lemon; Geoffrey Mbwana; G. T. Ng; Daisy Orion; Juan Prestol; Michael Ryan; Ella Simmons; Mark Thomas; Karnik Doukmetzian, asesor legal. Comisión coordinadora de ADVENTIST WORLD Lee, Jairyong, presidente; Akeri Suzuki; Kenneth Osborn; Guimo Sung; Chun, Pyung Duk: Han, Suk Hee Editores de Silver Spring, Maryland, EE.UU. Lael Caesar, Gerald A. Klingbeil (editores asociados), Sandra Blackmer, Stephen Chavez, Wilona Karimabadi, Mark A. Kellner, Kimberly Luste Maran Editores de Seúl, Corea Chun, Pyung Duk; Chun, Jung Kwon; Park, Jae Man Editor en línea Carlos Medley Coordinadora técnica y Servicios al lector Merle Poirier Editor invitado Mark A. Finley Consultor E. Edward Zinke Gerente financiera Rachel J. Child Asistente administrativa Marvene Thorpe-Baptiste Asistente del editor Gina Wahlen Junta administrativa Jayriong Lee, presidente; Bill Knott, secretario; P. D. Chun, Karnik Doukmetzian, Suk Hee Han, Kenneth Osborn, Juan Prestol, Claude Richli, Akeri Suzuki, Exoficio: Robert Lemon, G. T. Ng, Ted N. C. Wilson Dirección y diseño gráfico Jeff Dever, Brett Meliti Consultores Ted N. C. Wilson, Robert E. Lemon, G. T. Ng, Guillermo E. Biaggi, Lowell C. Cooper, Daniel R. Jackson, Geoffrey Mbwana, Armando Miranda, Pardon K. Mwansa, Michael L. Ryan, Blasious M. Ruguri, Benjamin D. Schoun, Ella S. Simmons, Alberto C. Gulfan Jr., Erton Köhler, Jairyong Lee, Israel Leito, John Rathinaraj, Paul S. Ratsara, Barry Oliver, Bruno Vertallier, Gilbert Wari, Bertil A. Wiklander. A los colaboradores: Aceptamos el envío de manuscritos no solicitados. Dirija toda correspondencia a 12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904-6600, EE.UU. Número de fax de la oficina editorial: 1 (301) 680-6638 E-mail: worldeditor@gc.adventist.org Sitio Web: http://www.adventistworld.org/ A menos que se indique lo contrario, todas las referencias bíblicas pertenecen a la versión Reina Valera. Revisión 1995. ADVENTIST WORLD es publicada todos los meses e impresa simultáneamente en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Corea, Estados Unidos e Indonesia.

Vol. 8, No. 10

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