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ORGANO DE LA ASOCIACION COLOMBIANA DE OFICIALES EN RETIRO DE LAS FUERZAS MILITARES


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ORGANO DE LA ASOCIACION COLOMBIANA DE OFICIAUS EN RETIRO DE LAS FUERZAS MIUTARES

Ofictnos: Calle 70 No. 4-24 · PBX: 345 OS 11 Aportado Aéreo No. 77172 Sontofé de Bogotó, D. C.

Resolución No. 001167, (Sept./73) • Mingobiemo Resolución No. 0286 (Feb./82) • Permiso No. 318 Adf?O$Iol

CONTENIDO

Director MG. JOSE ROBERTO IBAÑEZ SANCHEZ

Subdirector CN. CARLOS A. PRIETO AVILA

JUNTA DIRECTIVA Presidente CO. Luis Alfonso Rtncón Aldono

Primer Vicepresidente CA. Juan Pablo Roirón H.

Pág. EDITORIAL - El retorno de los soldados secuestrados............................

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DEFENSA NACIONAL - El orden público colombiano General Harold Bedoya Pizarra........................................ - Seguridad y Defensa Nacional Consejería paro la Seguridad y Defensa Nacional ... .. ... .....

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TEMAS MILITARES - Nuestro destino militar Brigadier General José Jaime Rodríguez R. . .... ......... .... .. .. .

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Segundo Vicepresidente BG. Luis A. Morillo A.

Secretario General Ejecutivo CO. Gustavo Gordo Acosto

Voca les CO. Armando Castañedo N. TC. Jorge A. Sónchez M. CO. Ernesto Cortés A. TC. Hernando Lozodo G. CO. Gabriel Morales H. CO. Daniel H. Riveros C.

Revisor Fiscal CO. Guillermo Rodríguez Guzmón

CONSEJO EDITORIAL GR. Alberto Ruiz Novoo MG. Jo;é Roberto lbóñez Sónchez MG. Lisandro Barrero Rey BG. Gabriel Puyono Gordo CN. Carlos A Prieto Avilo MY. Osear Forero Rocines

Director Editorial Jaime A. Cubillos C. Los ideos y tesis expuestos por los autores de los artículos publicados son de lo exclusivo responsobilidod de éstos y no reflejan necesariamente el cnteno de lo Asociación

POLITICA - lo verdad no se dejo topar General Luis A. M ejía Va lenzuelo .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... - la guerra civil Estratego . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . .

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DERECHO INTERNACIONAL - Colombia, el Derecho Internacional, su voluntad político, perspectivos Coronel Clímaco Romírez Quintero.................................. 31 GEOPOLITICA - lo relación entre la geografía y lo políttco Coronel Francisco Gómez laverde . . .. . . . . ..... .. .. . . . . . . . . . . . . . . . ...

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HISTORIA -El General José de los Santos Gutiérrez (Continuación) Mayor General José Roberto lbáñez Sánchez .. ........ ... . . . . .. . 37 - Lo guerra entre Rusia y Alemania Capitón Luis N. Sorovio S . . . . . . ...... .. . . ... . . .. . . . . . . . ... . .. . . . . . . . .. ... 44 BIBUOGRAFIA - lo selva rojo Lector............................................................................ No. 93

JUNIO DE 1997

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SANTAFE DE BOGOTA, D. C.

NUESTRA CARATULA Aspecto del frente de lo sede nocional de Acore en Bogotá, recientemente remodelodo

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EL RETORNO DE LOS SOLDADOS SECUESTRADOS El triste, penoso, difícil y al final feliz episodio de los soldados secuestrados por la subversión en el Sur del País, conlleva experiencias que nos pueden ser de mucha utilidad para el futuro, en la medida en que los colombianos las asimilemos positivamente. En primer lugar, para la Fuerza Pública debe quedar muy claro que hechos de esta naturaleza, no pueden repetirse. El mando en todos los niveles de la organización castrense tiene que volver por la conducción operacional con iniciativa, espíritu ofensivo e inteligencia, previendo las acciones necesarias que impidan sorpresas de tal magnitud; tomar las medidas de coordinación que garanticen eficaz e inmediato apoyo recíproco entre las diversas Unidades de Combate, máxime entre aquellas que actúan aisladas en los sectores geográficos más apartados del país. Por otra parte, el clamor nacional por salvar la vida de los 70 militares secuestrados, llevó al Presidente de la República a facilitar este proceso a costa de conceder cierto grado de legitimidad y protagonismo internacional a la subversión armada. Esta circunstancia tampoco puede repetirse, so pena de que la debilidad del Estado termine por legitimar el crimen y la barbarie y des legitimarse definitivamente así mismo. Decía un célebre colombiano en otras circunstancias históricas: «Bella es la paz, pero nada vale sin el honor». La paz no se puede alcanzar cediendo ante los delincuentes que tienen a la Nación sumida en desorden, sangre y sufrimiento. Porque el secuestro en cualquier situación es un delito del todo repudiable y no son menos repudiables otras acciones criminales que practica la guerrilla como el asesinato, la extorsión, el chantaje y el terrorismo. Otra cesión de soberanEa del Estado en beneficio de la legitimación de la guerrilla criminal que lo ataca y que martiriza a toda la comunidad, puede llevamos al imperio total de la impunidad, de la anarquía y de la ruina moral de la Nación en situaciones que la hagan definitivamente invivible. La paz de los violentos, de los secuestradores, de los asesinos, de los terroristas y de criminales no puede abrirse paso al amparo del pacifismo a ultranza y de la utopía. Hay muchos casos en la historia en los cuales, al triunfar los sentimientos pacifistas ausentes de la realidad y de sus proyecciones en el futuro de los pueblos, ese triunfo no hizo otra cosa que ayudar a los bárbaros a conso-

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lidar su poder para sumir al mundo en la ignominia. Tal es el caso Chamberlain ante las pretensiones de Hitler en los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial, que lo hicieron responsable de millones de muertos y de la ruina de las naciones que se vieron envueltas en este conflicto, el más terrible que registra la historia universal. La paz es un anhelo de toda la Nación y sin excepción los colombianos debemos aportar nuestro esfuerzo para lograrla. Pero hay que plantearla sobre los fundamentos de la civilización, de la democracia y de los derechos humanos consagrados en la Constitución Nacional. El Estado no puede sentarse a negociar bajo la coacción y el chantaje, menos con el fusil fratricida en la nuca. La Fuerza Pública en Colombia ha combatido con heroismo, entrega total y patriotismo contra los violentos. Si éstos han incrementado su poder, no es culpa de las Instituciones castrenses sino de otras instancias del Estado que poco han aportado en esta lucha, así como del narcotráfico que está financiando a la subversión armada y a la delincuencia organizada. De haber contado con la voluntad del Estado, los principales actores de la violencia ya habrían sido sometidos al imperio de la Constitución y de la Ley. También es una falacia el hablar en términos derrotistas. La Fuerza Pública colombiana ha cometido algunos errores pero los resultados de su lucha son fecundos y positivos. El ejemplo más claro es el de la cantidad de bajas, capturas y deserciones que año tras año le ocasiona a la subversión armada. Pero como no hay justicia, los miles de subversivos capturados son puestos en libertad y vuelven impúnemente a engrosar las filas bandoleras, sin que haya posibilidad de contrarrestar tal situación. Pero de allí a que el Estado colombiano esté siendo derrotado militannente hay una distancia enorme. Las Fuerzas Armadas mantienen intacta su capacidad para derrotar a Los violentos y criminales de todos los pelambres si hay voluntad política. Pero si a pesar de esta verdad se quiere transigir con los violentos, no habrá nada bueno que esperar en este país, la impunidad, la anarquía y la barbarie sentarán definitivamente su imperio. El Libertador Simón Bolívar nos enseñó que «la impunidad es la madre de los delitos». «Que si no hay respeto sagrado por la Patria, por las leyes, y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo». También nos advirtió que, «Un pueblo pen:ertido, si alcanza su libertad muy pronto vuelve a perderla porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor: que las buenas costumbres y no la fuerza, son las columnas de las leyes, que el ejercicio de la justicia es el ejercicw de la libertad».

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EL ORDEN PUBLICO COLOMBIANO General HAROLD BEDOYA PIZARRO

CONFERENCIA DEL COMANDANTE GENERAL DE LAS FUERZAS MILITARES EN ANDIARIOS, CARTAGENA

gradezco la invitación que ha tenido a bien hacerme Andiarios para disertar sobre el tema que, desde hace varios años, viene copando la preocupación de todos los colombianos: el orden público. Tema que está lejos de resolverse hasta hoy y que antes por el contrario, ha venido agravándose y adquiriendo connotaciones difíciles y críticas, justamente porque los colombianos no hemos aportado en conjunto todo el esfuerzo y decisión que tal problemática requiere.

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El escenario de esta charla no puede ser más apropiado. La heróica y hermosa Cartagena de Indias, plaza fuerte de España en América. Justamente la ciu-

dad que enseñó a la nación cómo el valor, la decisión y el sacrificio, son los valores más apropiados para enfrentar situaciones críticas. El día que los colombianos hayamos captado el mensaje histórico de esta entrañable y bella ciudad, habremos dado el gran paso en la solución de la situación que nos agobia y martiriza. Tenemos que enfrentamos a la realidad de hoy, tal como hace tres siglos lo hizo en estas murallas don Bias de Lezo y como en el siguiente siglo toda esa pléyade de mártires y libertadores de la guerra de independencia, continuaron con tan digno legado frente a las fuerzas del absolutismo español.

General Harold Bedoyo P'a.orro Comandante General de los Fuen:os Militares

Si la independencia, la libertad y el nacimiento de Colombia fueron posibles en ese entonces frente a las fuerzas del oscurantismo absolutista e imperial que preten1ACORE

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día continuar su hegemonía, se debió en gran medida al espíritu y voluntad heróica de pueblos como el cartagenero, que supieron entregarlo todo por la causa sagrada.

hombro a hombro desarrollar cada uno en su campo de acción latarea loable de encontrar una salida a la crisis política y moral que nos afecta.

En medio de la profunda emoción que causa el visitar esta hermosa ciudad, voy a abocar el tema de mi exposición con criterio realista. tratando de cubrir los aspectos esenciales del orden público colombiano, que considero fundamentales para este importante y calificado auditorio. Ustedes comprenden que una problemática tan vasta. sobredimensiona el tiempo y la capacidad dialéctica de cualquier escenario académico, máxime con los profesionales del periodismo, cuya actividad conlleva la trascendencia informativa a la opinión pública nacional e internacional. Actividad por demás relevante en las actuales circunstancias del país, donde se han convertido en genuinos y resueltos garantes de la libertad, de la democracia y hasta de la justicia. Yo no puedo imaginanne qué sería de Colombia hoy, sin la calidad y el valor de sus periodistas, por eso, soy el primero en guardarles respeto y consideración y estimularlos a continuar en esa brega constante y a veces difícil y arriesgada de informar con objetividad los hechos y circunstancias.

Ustedes, como hasta ahora lo han hecho, guardando independencia frente al poder para informar con imparcialidad, objetividad y fundamentos éticos a la opinión pública, con miras a mantener su moral, sostener su espíritu cívico y fomentar la tolerancia que tanto requiere nuestra democracia y cultura política. Nosotros acrecentando el profesionalismo y el espíritu de sacrificio para mantener la soberanía nacional, defender las instituciones y respaldar la paz y la concordia ciudadana.

El país, afectado por tantos elementos de descomposición que se han acumulado en el mediato e inmediato pasado para debilitar al Estado y corromper alguna parte de nuestra sociedad, generando desmoralización e intemperancia, periodistas y militares podemos

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Desafortunadamente, la explotación política de los derechos humanos que viene realizando la subversion armada por conducto de sus corifeos ha repercutido en algunos medios de comunicación, pocos por cierto, para actuar prevenidamente contra los militares que cumplen su deber. Cuando la realidad es que los violadores de los derechos humanos, son toda esa caterva de delincuentes que amparados en presuntos móviles políticos, infestan y asuelan el territorio nacional, haciéndole creer a la gente desprevenida que son los portaestandartes de los derechos humanos, cuando su único objetivo es el de destruir el sistema que los consagra y promociona. Esta circunstancia no deja de ser desestabilizante, sin que nos que-

de otra respuesta que la de seguir actuando de manera leal, legítima y justa, para conservar la admiración y respeto de nuestros compatriotas. Por fortuna, la inmensa mayoría del periodismo colombiano ha tomado conciencia de ello y nos acompaña y estimula en la lucha. En cuanto a la conservación y restablecimiento del orden público, lo primero que tengo que decir, es que ha sido, es y será una tarea difícil, sacrificada y a veces incomprendida. No tanto por la capacidad de violencia del enemigo que nos acecha, como por el ambiente que ha logrado echar raíces en el seno de la propia comunidad política, permeada por factores amenazantes. Por ello, es ante todo indispensable obtener la voluntad íntegra del Estado y de la sociedad colombiana. Sociedad que a veces reclama sus derechos pero no siempre satisface sus obligaciones; sociedad que no ha cobrado conciencia de la dimensión de las amenazas que se ciernen sobre ella, pero que entiende menos cuando se le llama a aportar sus esfuerzos individuales y colectivos. Superar la crisis que atravesamos no es difícil, pese a la multiplicidad de factores de descomposición que concurren a ella. Si los colombianos dejamos de lado la lamentación, el egoísmo y la insolidaridad social, lograremos con los recursos espirituales, humanos y materiales de la Nación, defender la libertad y la Patria.


Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional vienen cumpliendo su deber en silencio, con abnegación y espíritu de sacrificio sin límites. Gracias a ello la Nación Colombiana ha podido preservarse. Sus Fuerzas Armadas no han ahorrado ni ahorrarán esfuerzos para defenderla con toda su voluntad y capacidad, pero la conquista de la paz y de la convivencia social requiere el esfuerzo de todos los compatriotas. Los conflictos no superan a las Fuerzas Armadas, las guerras no las ganan los militares; son los pueblos a través de su solidaridad, de su unidad, de su entrega a la justa causa que defiende los que en defmitiva conquistan la historia y con ella la paz, la convivencia, progreso y desarrollo económico de la comunidad nacional. Criticar a la Fuerza Pública, como lo hacen algunos sin razón ni perspectiva constructiva, sólo contribuye a fortalecer anímicamente a los violentos. Sm que ello signifique desconocer errores operacionales, administrativos y técnicos, que efectivamente han ocurrido. Pero las Fuerzas Militares y de Policía son instituciones dignas y respetables, dedicadas con sacrificio y valor a la extraordinaria tarea de enfrentar a los violentos de todo tipo, así lo reconocen los buenos colombianos y la opinión pública internacional. No hay país del mundo que pueda mostrar los resultados de Colombia en esta confrontación contra las cuadrillas narcoguerrilleras y terroristas y

contra la delincuencia organizada, gracias a la labor sacrificada y el cumplimiento silencioso del deber por parte de sus soldados y policías.

•••••••••••••••••••• "Si los colombianos dejamos de lado la lamentación, el egoísmo y la insolidaridad social, lograremos con los recursos espirituales, humanos y materiales de la Nación defender la libertad y la Patria'' •••••••••••••••••••• Las fallas sustanciales no provienen de la fuerza pública sino del Estado y de la sociedad en su conjunto, por consiguiente están fuera de las posibilidades de una solución exclusivamente militar. Y una de las fallas mayores es la carencia de solidaridad social, de identidad con los intereses públicos no obstante ser la comunidad la primera víctima directa e indiscriminada de la violencia.

Emprender un gran esfuerzo en la educación para la seguridad y la convivencia es una labor prioritaria ya comenzada, pero que demanda mayor impulso. La forma lógica de lograr esta comunidad de esfuerzos es que cada compatriota cumpla con su deber empezando por el de prestar servicio militar obligatorio porque muchos de nuestros críticos que no lo han hecho, creen de manera clasista, que dicha obligación es de los estratos socioeconómicos bajos y por ello pretenden dejar la defensa de la patria, de sus instituciones y su población en manos exclusivas de los campesinos y de los ciudadanos carentes de recursos. Tal es la explicación de las tutelas proferidas contra el servicio militar de bachilleres en lugares de algún riesgo. Cuando el servicio militar es obligatorio para todos los jóvenes en edad y condición de prestarlo donde la Nación lo requiera, los jueces no se pueden prestar para ayudar a los ciudadanos para eludirlo. Por otra parte, la Nación debe dedicarse a construir la sociedad civil, para que ella logre la unidad, conciencia y valor y la lucha que libran sus Fuerzas Armadas no sea estéril, especialmente allí donde pueda o sea agredida. Las Convivir, son organizaciones diseñadas por el Estado para coadyuvar en la prevención del delito, mediante alarma temprana, suministro de inteligencia, 1ACORE

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y para garantizar la propia vida de la comunidad, donde no haya presencia de la fuerza pública. El comportamiento de estas Convivir es exclusivamente defensivo. La experiencia de otros paises nos demuestra, que donde la población civil se organiza defensivamente, las cuadrillas armadas no pueden agredirla y terminan por someterse a la ley o entrar en el proceso del diálogo y de la convivencia. Por eso las Convivir son atacadas con virulencia y son desprestigiadas por los corifeos de la subversión en el ámbito internacional. Es realmente deprimente ver cómo, hay además algunos utópicos que desconocen la realidad colombiana y pretenden que la comunidad campesina, sometida a toda suerte de atropellos y barbaridades sin compasión ni reato moral, se muestre inerme ante sus asesinos. Si la legítima defensa individual se fundamentara en el derecho natural, con mayor razón lo está la legítima defensa colectiva. Pero el aspecto determinante del orden público en Colombia es el del narcotráfico, el peor mal y desgracia que le ha llegado a Colombia en su historia. Su enorme capacidad económica y corruptora capitaliza todas las manifestaciones antisociales: las organizaciones criminales, especialmente las de carácter subversivo, en las cuales ha encontrado la llave maestra para acceder fácilmente al poder; las organizaciones criminales comunes, para extender sus ten-

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táculos intimidatorios a la sociedad, la costumbre de la violencia y la pobreza en los estratos sociales bajos, donde alimenta enjambres de sicarios dispuestos al crimen; la corrupción de la Administración Pública para infiltrarse en el Estado; y la fragilidad espiritual propia del mundo financiero para lavar sus dólares. Pero además, el narcotráfico es un complejo e intrincado proceso internacional de mercado con ramificaciones en casi todas las naciones. A Colombia como a otros países latinoamericanos en vía de desarrollo, le correspondió el escenario productor y la oferta, que es el más difícil de combatir por el esfuerzo que demanda y por debilidad económica de la sociedad, sumida en buena parte en la pobreza Sin embargo el Estado y la sociedad lo estamos enfrentando con valor, sacrificio y tenacidad admirable como ningún otro país en el mundo. De tal manera, Colombia incomprendida y casi solitaria tiene el deber sagrado de continuar la dura brega de la erradicación de la producción. Porque no podemos permitir que la patria caiga en esas manos miserables, manchada con sangre de tantos inocentes. Los recursos de la narcosubversión son inmensos, sostienen una infraestructura financiera al amparo de leyes inocuas, y permisivas con penas irrisorias que apenas sirven para que los criminales se burlen del Estado, chantajeen a sus jueces o condicionen con ventajas su situación. Por ello

estos delincuentes pueden comprar armas, explosivos y municiones de todo calibre en el exterior, adquirir material de campaña, hacer propaganda internacional, sostener una <<justicia paralela» y adquirir equipos de comunicación altamente fieles y eficientes, a través de los cuales circulan las órdenes de sus cabecillas de manera segura y oportuna. Empero esto lo estamos neutralizando debidamente para aclimatar el sosiego y la tranquilidad pública. Es por tal razón indispensable que los comités de seguimiento y control de las finanzas de la narcoguerrilla tengan toda la efectividad posible. Pero para ello debe proyectarse una legislación apropiada que permita detectar, seguir y retener fondos financieros y bancarios, bienes inmuebles o muebles, que la subversión maneja a través de testaferros. Con el propósito de derrotar a la narcosubversión, las Fuerzas Armadas analizan profundamente la situación, su misión, sus objetivos, su dispositivo, sus procedimientos estratégicos, sus maniobras tácticas y sus operaciones logísticas, con la meta de recuperar la iniciativa y libertad de acción necesarios para someter a dichas cuadrillas criminales. De manera paralela, el Estado

debe proporcionar a la Fuerza Pública los elementos, material y equipos necesarios, y la comunidad donde las circunstancias la han empujado a la ilegalidad, tiene que recuperarse para el trabajo honrado y productivo.


Pero si la sociedad debe ser solidaria y aportar su esfuerzo en la lucha contra las amenazas que la agobian, el Estado debe trazar el camino para alcanzar sus grandes fines de manera armónica y coherente por parte de todas las instituciones y poderes que lo integran. Los ciudadanos de bien nos aterramos de que frente a una situación tan grave de violencia e inseguridad como la que vivimos, no hayamos podido emitir leyes drásticas y efectivas para proteger al Estado y a la comunidad. Pero si esto sucede a nivel nacional, en los niveles regionales y locales la situación a veces es más difícil. Empezando por la responsabilidad que en el manejo del orden público han adquirido gobernantes y alcaldes, pero que en algunos departamentos y municipios no la ejercen con la eficiencia necesaria. La incapacidad administrativa de algunas autoridades, ha llevado a la comunidad a apelar a situaciones de hecho , a actos perturbadores del orden, para lograr solución de sus problemas más urgentes; de acentuarse esta costumbre las alteraciones del orden público van a ser cada vez más graves y recurrentes y mejor aprovechadas por la narcosubversión para pescar en el río revuelto de la anarquía, el pillaje y el desorden. Pero no se trata de tener con los miembros de la Fuerza Pública un mínimo de garantías que estimulen o cuando menos

faciliten su trabajo porque hasta el propio Estado dificulta dicha labor. Tal es el caso de la demanda de inexequibilidad contra el artículo 127 del Código Penal que plantearon los comandantes de las Fuerzas Militares, Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Policía Nacional, el pasado 24 de febrero ante la Corte Constitucional. En cualquiera otro país del mundo, asesinar a un soldado o a un policía causa conmoción, pero en Colombia a la luz de tal artículo, los sediciosos no cometen delito alguno cuando se trate de combatir al Estado. Es decir, se interpreta el derecho positivo como estimulador de la subversión y el derecho político.

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"En Colombia habrá paz real cuando impere la justicia, cuando se recupere el campo, cuando se fortalezca jurídica y presupuestalmente a las Fuenas Militares, y se logre un buen índice de seguridad ciudadana'' ••••••••••••••••••••

Ante tamaña ofensiva de la narcosubversión en el terreno judicial, la Fuerza Pública está indefensa. Porque hasta su futuro militar ha sido permanentemente desconocido y violado. Yo creo en la justicia como fundamento del Estado de Derecho. U na sociedad es genuinamente democrática en tanto los individuos gozan de libertad en función del derecho de los demás. Pero democracia no es libertinaje, anarquía, imperio del caos, de la violencia, de la tiranía del más fuerte; como acontece en Colombia, según estadísticas que a diario nos señalan como uno de los paises con mayores índices delictivos y violencia en el mundo. Colombia está demorada en emprender una gran cruzada nacional contra la impunidad, en diseñar una política criminal, que integre los esfuerzos del Estado en la persecución de los delitos; que lleve a las cárceles comunes a los delincuentes de cuello blanco, que se pasean orondos en sitios de detención privilegiados, generándose con ello una justicia clasista a todas luces detestable. Es insólito que las providencias de las autoridades judiciales colombianas, hayan sido filtradas a la subversión y aprovechadas por ella para armar expedientes infames contra militares y policías. Tal como ocurrió en el libro publicado en Bélgica denominado «TERRORISMO DE ESTADO» y como ocurre hoy con toda actuación de las 1 ACORE

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Fuerzas Militares donde resulten dados de baja delincuentes narcosubversi vos. No podría concluir esta exposición sin aludir a las nuevas posibilidades de solución política del conflicto que están gravitando en algunas esferas estatales, religiosas y civiles. Las Fuerzas Militares se identifican con ellas porque siempre han querido la paz. Nunca se han denegado al diálogo y al entendimiento porque los soldados y policías colombianos no somos insensibles a la barbarie a que hemos estado sometidos los colombianos. Creemos que este máximo anhelo de nuestros compatriotas debe columbrar la esperanza. Pero los militares, con sentido realista y objetivo, concebimos la paz construida sobre bases sólidas y perdurables. Lo que determina el éxito de un proceso de esta naturaleza no son los escenarios teatrales sino la real voluntad de paz, y el respeto por la Constitución y

la leyes. No entendemos un proceso de paz por fuera de las normas del Estado de Derecho. Las amnistías y los indultos son buenos cuando hay propósitos reales de darle paz a nuestra martirizada sociedad; lo contrario sería estimular la impunidad. Pedir a las Fuerzas Militares que incumplan su deber constitucional de combatir a quienes atentan contra la vida normal del Estado y de la comunidad, sería tanto como pedirle a los jueces que paralicen la justicia. Por fortuna en Colombia hay antecedentes positivos sobre los cuales se pueda construir un nuevo proceso de paz. En ellos no intervinieron militares porque se ha considerado que su calidad de no deliberantes limita su papel frente a un diálogo que es sencillamente político. En Colombia habrá paz real cuando impere la justicia, cuando se recupere el campo, cuando se fortalezca jurídica y presupuestalmente a las Fuerzas Militares, y se logre un buen índice de

seguridad ciudadana; cuando se reduzca la corrupción en la Administración Pública y cuando haya una aceptable convivencia entre los ciudadanos. La salida política al conflicto es en el momento presente el mejor deseo, pero como deseo, debe someterse a las circunstancias de la realidad nacional, la salida a la crisis no puede limitarse a la negociación con los violentos y criminales, desconociendo el papel que le corresponde a los demás sectores de la sociedad y del Estado de Derecho. Incluyendo a las Fuerzas Militares. Conceder espacios políticos a quienes por medios violentos y criminales quieren someter al Estado y dominar a la sociedad sin dar la menor señal de buena voluntad, no es más que una capitulación terrible e inconveniente. Con ello se les haría entrega de parte del poder nacional, que es el del pueblo y no de minorías criminales y abusivas que pretenden representarlo.


SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL Marco Constitucional, Legal y Conceptual LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA, A TRAVES DE LA CONSFJERIA PARA LA SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL, ESTA PROMOVIENDO UNA CAMPAÑA EDUCATIVA E INFORMATIVA SOBRE SEGURIDAD NACIONAL, DIRIGIDA A LAS AUTORIDADES Y CIUDADANIA EN GENERAL. CON EL FIN DE AYUDAR A LA DIFUSION DE ESTE IMPORTANTE TEMA, A CONTINUACION TRANSCRffiiMOS EL TEXTO DE LA CARTILLA INFORMATIVA AL RESPECTO.

l. INTRODUCCION

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sta cartilla está destinada al conocimiento de los fundamentos estructurales de la Defensa y Seguridad Nacionales, fundamentos que son necesarios tanto para el correcto ejercicio de los deberes y derechos ciudadanos, como para el cumplimiento de las funciones de los agentes del Estado en todo aquello que se relaciona con el tema, bien en lo nacional como en lo regional y local. No han sido los temas de la Defensa y Seguridad objeto de estudios y debates intensos en la historia de Colombia. Mientras en otras sociedades han sido centro de discusión y línea central de muchos as-

pectos de la construcción nacional, en nuestro país han recibido poca atención. Esta circunstancia limitó en el pasado la posibilidad estatal de producir directrices de seguridad integrales para preservar la tranquilidad y fomentar la solidaridad social. En los últimos tiempos, diferentes gobternos han debido atender graves problemas de alteración del orden público interno con políticas y planes coyunturales, no siempre bien coordinadas con el accionar del conjunto de las instituciones del Estado. En los niveles regionales y locales se ha tendido a dejar, casi que de manera exclusiva, la responsabilidad del orden público en manos de las fuerzas militares y de policía sin que gobernadores y alcaldes tuvieran la participación legalmente establecida.

Hoy en día, cuando el país entero esta comprometido en el desarrollo de la Constitución de 1991, el orden público se ve cada vez más como una responsabilidad colectiva de las ramas del poder público, de las distintas instituciones del ejecutivo y de la comunidad que debe participar en las decisiones y apoyar la aplicación de las mismas. Dentro de este orden de ideas la Consejería para la Defensa y Seguridad Nacional tiene la responsabilidad de asesorar al Presidente de la República, de manera coordinada con el Ministerio respectivo, en el diseño, planeación y coordinación de las políticas y de servir como Secretaría Ejecutiva permanente del Consejo Superior de Seguridad y Defensa Nacional. Propósito importante 1ACORE

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de esta Consejería es el de fomentar el conocimiento del conjunto de normas que rigen los campos de la Defensa y la Seguridad para que el debate público ayude no solamente a su correcta ejecución, sino para que sea una fuente permanente de adecuación a las condiciones cambiantes del país. En la situación actual de violencia, el compromiso gubernamental y ciudadano con el objetivo de restablecer la Paz y la concordia nacionales, obliga tanto al Estado como a la sociedad civil a realizar un esfuerzo máximo de apoyo a las medidas y disposiciones que se han dictado para planear la seguridad ciudadana, para proteger a las personas y a los bienes y para alcanzar la reconciliación entre los colombianos.

1 .- Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; 2.- Facilitar la participación de (odos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación. 3.- Defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. (Fin específico de seguridad y defensa) .

TUCIONALES

Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar los deberes sociales del Estado y de los particulares.

a. Fin de la oganización política de Colombia

b. Responsabilidad de la seguridad y defensa nacional

2. FUNDAMENTOS CONSTI-

(5) Dirigir las operaciones de la guerra cuando lo estime conveniente. (6) Proveer la segurida~ exterior de la República, defendiendo la independencia y la honra de la nación y la inviolabilidad del territorio; declarar la guerra con permiso del Senado, o hacerla sin tal autorización para repeler una agresión extranjera; y convenir y ratificar los tratados de paz, de todo lo cual dará cuenta al Congreso. (7) Pemútir, en receso del Senado, previo dictamen del Consejo de Estado, el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República Art. 212. Atribuciones del Presidente de la República para declarar el estado de guerra exterior. Art. 213. Atribuciones del Presidente de la República para declarar el estado de conmoción interior. Art: 216, 217, 218, 219, 220, 221 , 222, y 223: Se relacionan con la fuerza pública, la seguridad y defensa nacional.

Preámbulo de la Constitución Nacional:

Artículo 189 de la Constitución Nacional:

Fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico democrático y participati vo que garantice un orden político, económico, social y justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad Latinoamericana.

Corresponde al Presidente de la República como jefe del Estado, jefe del Gobierno y suprema autoridad administrativa:

3. DESARROLLO LEGAL DE LA SEGURIDAD Y LA DEFENSA NACIONAL

(3) Dirigir la fuerza pública y disponer de ella como comandante supremo de las Fuerzas Armadas de la República.

1- Decreto legislativo número 3398 del24 del diciembre de 1965 por el cual se reorganiza la defensa nacional.

(4) Conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado.

2.- Ley 48 del16 de diciembre de 1968 por la cual se adopta como legislación permanente el decreto

Artículo 2o. Son fines esenciales del Estado Colombiano:


3398 de 1965 que reorganiza la defensa nacional. 3.- Decreto ley 2335 de diciembre 8 de 1971 por el cual se reorganiza el Ministerio de Defensa Nacional. 4.- Decreto 126 del26 de enero de 1976 por el cual se revisa la organización administrativa del Ministerio de Gobierno. 5.- Decreto 2218 del 7 de septiembre de 1984 por el cual se modifica el decreto Ley 2335. 6.- Decreto 1874 del 17 de agosto de 1990 por el cual se nombra Consejero Presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional y se fijan unas funciones. 7.- Ley 52 del28 de diciembre de 1990 por la cual se establece la estructura orgánica marco del Ministerio de Gobierno. 8.- Decreto 1680 del 3 de julio de 1991 por el cual se reorganiza el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. 9.- Decreto 1680 del 26 de julio de 1991, por el cual se crean unos empleos en el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.

ciembre de 1992 por el cual se reestructura el Ministerio de Defensa Nacional.

- Presidente de la República 12.- Decreto 2167 del30 de diciembre de 1992, artículos 8 al13, que crea la unidad de justicia y seguridad en el Departamento de Planeación Nacional. 13.- Decreto 2134 del 30 de diciembre de 1992 por el cual se fusionan el Consejo Nacional de Seguridad, el Consejo Superior de la Defensa Nacional y la Comisión creada por decreto 813 de 1989. 14.- Ley 62 del 12 de agosto de 1993 por la cual se expiden normas sobre la Policía Nacional, se crea un establecimiento público de seguridad social y bienestar para la Policía Nacional, se crea la superintendencia de vigilancia y seguridad privada y se reviste de facultades al Presidente de la República. 15.- Ley 104 del30 de diciembre de 1993, por la cual se consagran unos instrumentos para la búsqueda de la convivencia, la eficacia de la justicia y se dictan otras disposiciones. 16.- Ley 137 de 1994, por la cual se regulan los estados de excepción en Colombia.

10.- Decreto 2110 del29 de diciembre de 1992 por el cual se reorganiza el Departamento Administrativo de Seguridad. 11.- Decreto 2162 del30 de di-

1.- Organo de dirección y decisión de seguridad nacional:

a. Organización básica de la seguridad nacional

2.- Organo de fiscalización de la seguridad y defensa nacional: -Congreso Nacional (comisiones respectivas) - Fiscalía General de la Nación -Procuraduría Genern1 de la Nación -CootrakxiaGenernl de laRepíblica 3.- Organismos de asesoría, coordinación y planeación de políticas de seguridad y defensa: -Consejo Superior de Seguridad y Defensa Nacional - Consejería para la Seguridad y Defensa Nacional - Planeación Nacional (Unidad de Justicia y Defensa) - Consejo Nacional de Política y de Seguridad Ciudadana 4.- Organismo de administración de la seguridad y defensa nacional: - Ministerio de Defensa Nacional - Ministerio de Gobierno 5.- Organismos de conducción estratégica y ejecución operativa: - Cdo. General Fuerzas Militares - Dirección General Policía Nacional - Comandos de Ejército, Armada y Fuerza Aérea - Otros organismos de seguridad del Estado 6.- Organismos de inteligencia:


-Junta de Inteligencia Nacional -Departamento Administrativo de Seguridad. - Organismos de inteligencia de las Fuerzas Militares, Policía Nacional y otros organismos de seguridad de) Estado. 7.- Participación: - Toda la comunidad nacional y el Estado.

b. Consejo Superior de Seguridad y Defensa Nacional

7.- El Director del Departamento Administrativo de Seguridad. 8.- El Consejero Presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional (actúa como secretario ejecutivo).

9.- Cuando la situación lo requiera, podrán ser convocados a las reuniones del Consejo, el Fiscal General de la Nación y otros funcionarios del Estado. 2. Funciones:

l.- Asesorar y recomendar al 1. Composición:

1.- El Presidente de la Repúbli-

Presidente de la República en políticas de seguridad y defensa nacional.

ca (lo preside). 2.- El Ministro de Gobierno (lo preside en ausencia del Presidente).

3.- El Ministro de Defensa Nacional. 3a. El Ministro de Relaciones Exteriores (asiste cuando se traten asuntos relativos a la seguridad y defensa externa). 3b. El Ministro de Justicia (asiste cuando se traten asuntos relativos a la seguridad y defensa interna).

2.- Coordinar con otras agencias del Estado en tales políticas .. 3.- Analizar la situación de seguridad y defensa nacional. 4.- Revisar los objetivos de seguridad y defensa nacional y hacer las recomendaciones pertinentes. 5.- Evaluar las políticas de inteligencia estratégica nacional y hacer las recomendaciones a que haya lugar.

luación del orden público y hacer las recomendaciones a que haya lugar. 8.- Proponer planes específicos de seguridad y defensa para afrontar los factores de perturbación del orden público interno y de la seguridad externa. 9.- Hacer las recomendaciones necesarias para que la fuerza pública y organismos de seguridad del Estado en sus operaciones cumplan, según el caso, con los criterios de coordinación, asistencia militar y control operacional. - Las deliberaciones y actos del Consejo Superior de Seguridad y Defensa Nacional son reservados y las actas tendrán carácter secreto. - Para el cumplimiento de sus funciones el Consejo Superior de Seguridad y Defensa Nacional, podrá constituir comités y grupos de trabajo con otras entidades y organismos del Estado, los cuales estarán bajo su dependencia directa.

c. Consejo Nacional de Policía y Seguridad Ciudadana Integrantes básicos a nivel nacional:

4.- El Comandante General de las Fuerzas Militares. 5.- El Director General de la Policía Nacional. 6.- El Director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.

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6.- Supervigilar el cumplimiento de las políticas de seguridad y defensa nacional. 7.- Realizar y promover intercambio de información, diagnósticos, análisis y coordinación de los organismos estatales, acciones y planes para el seguimiento y eva-

-Presidente de la República -Ministro de Gobierno -Ministro de Defensa -Ministro de Justicia -Director General de la Policía Nacional -Comisionado Nacional para la Policía Nacional


-Un Gobernador * -Un Alcalde *

* Elegidos por la respectiva aso-

c.- Participar como secretaría ejecutiva en las reuniones del Consejo Superior para la Seguridad y Defensa Nacional.

1.- Desarrollar las políticas de seguridad y de defensa nacional establecidas por el Presidente de la República.

d.- Elaborar y proponer al Presidente de la República y al Consejo · Superior para la Seguridad y Defensa Nacional, la doctrina, políticas e instrucciones relacionadas con la seguridad y defensa nacional.

2.- Dirigir y administrar a las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

ciación Integrantes opcionales (En razón del tema a tratar): -Procurador General de la Nación -Fiscal General -Defensor del Pueblo -Voceros de los Gremios

-Asociaciones noGubemaJrentales -Funcionarios Ciudadanos Integrantes básicos a nivel departamental: -Gobernador -Comandante Departamento de Policía y Metropolitano -Alcalde de la ciudad capital -Dos alcaldes -Secretario de Hacienda del Departamento

d. Consejeria para la Defensa y Seguridad Nacional Funciones: a.- Asesorar al Presidente de la República en el análisis de las situaciones que interesan a la seguridad y defensa nacional y elaborar los informes del caso. b. - Coordinar y asesorar a las diferentes entidades del Estado y organismos que cumplen funciones de seguridad y defensa nacional, conforme con las instrucciones y decisiones del Presidente de la República y del Consejo Superior para la Seguridad y Defensa Nacional.

e.- Estudiar la situación nacional e internacional, política, económica o social que afecte la seguridad y defensa nacional y elaborar los documentos básicos de seguridad y defensa nacional.

f.- Promover, orientar y estimular en la sociedad el conocimiento, análisis y participación en los asuntos atinentes a la seguridad y defensa nacional, para hacerla partícipe en las soluciones, obtener su integración con el Estado y lograr la solidaridad nacional. g.- Asesorar autoridades regionales y locales en planes de seguridad. h.- Supervigilar el desarrollo y ejecución de las políticas, instrucciones, órdenes y disposiciones del Presidente de la República y del Consejo Superior para la Defensa y Seguridad Nacional. i.- Cumplir otras funciones que el Presidente de la República asigne:

e. Funciones del Ministerio de Defensa Nacional Del Ministerio:

3.- Preparar los proyectos normativos legales de seguridad y defensa nacional. 4.- Determinar las políticas sobre control operacional.

f. Del Comando General de las Fuerzas Militares 1.- Asesorar al Presidente de la República, al Consejo Superior para la Seguridad y Defensa Nacional y al Ministro de Defensa Nacional en asuntos militares. 2.- Ejercer el mando de las fuerzas militares y dirigir la estrategia militar. 3.- Planear con el Estado Mayor Conjunto las operaciones militares. 4.- Ejercer control operacional sobre la Policía Nacional, organismos nacionales de seguridad y otros cuerpos oficiales armados de carácter permanente, creados o autorizados por la ley, conforme con las políticas del Ministerio de Defensa. 5.- Dirigir, organizar, entrenar y planear el empleo de la reserva de las Fuerzas Armadas. 1 ACORE

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g. De la Dirección General de la Policía Nacional:

1 .-Asesorar al Presidente de la República, a los Consejos tanto Superior de Seguridad y Defensa Nacional como de Policía y Seguridad Ciudadana y al Ministro de Defensa en asuntos de policía. 2.- Ejercer el mando de la Policía Nacional.

h.- Algunos conceptos fundamentales Seguridad Nacional: Es la situación de normalidad y de tranquilidad derivada de la realización de los fines esenciales del Estado. La seguridad nacional es integral, y como tal demanda la voluntad social y política de todos los colombianos. Defensa Nacional: Es la organización y empleo de los recursos humanos, morales y materiales de la Nación, para garantizar su soberanía, independencia, integridad territorial, orden constitucional y la convivencia pacífica de los habitantes de Colombia. Integridad de la seguridad nacional: Este término se refiere a la participación del Gobierno, del Estado y de la ciudadanía de manera conjunta y coordinada en la seguridad y defensa nacional; concepción surgida del concepto de la revolución francesa de «nación en armas», el cual se manifiesta en el espíritu de la democracia participativa, en el sentido de que la solución de los problemas que

atañen a la comunidad, como el de su seguridad, deben contar con su concurso. El segundo significado de integridad, corresponde al hecho de que la seguridad del Estado debe tomarse de manera totalizada y armónica en el conjunto de sus elementos integradores como lo son: Población, Territorio, e Instituciones. La seguridad nacional no puede ir más allá de la amenaza, para no dar prevalencia a uno sobre los otros elementos que integran el concepto estatal; como sería el caso en que por asegurar las instituciones se atropelle a la población. Poder Nacional: Es la suma de la capacidad y recursos de la Nación para enfrentar las amenazas contra su soberanía, estabilidad institucional, y orden público interno. El poder nacional se expresa en todas las acciones de orden político, económico, social, cívico, militar y policial. Fuerza Pública: La integran en forma exclusiva las Fuerzas Militares y la Policía :Kacional. como cuerpos armados permanentes a cargo de la Nación; el primero de tipo castrense y el segundo de carácter civil.

conjunto de medidas y acciones para prevenir, evitar, reducir o neutralizar los efectos nocivos de una agresión externa, de una conmoción interior o de los desastres causados por la naturaleza, sobre la vida, los bienes y demás derechos de las personas y de la comunidad. Obligación: Todos los colombianos tienen el deber y la obligación de participar activamente en la seguridad y defensa nacional. Los extranjeros que se encuentren en el país deben cumplir con las disposiciones pertinentes. (Artículo 95 de la Constitución Nacional) Expropiación y requisición en caso de guerra: Una vez declarado el estado de guerra o presentada la agresión exterior, el gobierno nacional a solicitud del Comando General de las Fuerzas Militares, podrá decretar la expropiación temporal de los bienes inmuebles indispensables para atender las necesidades de la misma, sin indemnización previa. Requisición es la utilización de los bienes muebles y servicios de propiedad privada con destino a satisfacer las necesidades de la Defensa Nacional ordenada por autoridad competente y sujeta a indemnización .

Movilización: Es la medida que determina la adecuación del poder nacional de la situación de paz a la de guerra exterior, conmoción interior o calamidad pública.

Coordinación: Es la responsabilidad de intercambiar información sobre la ejecución de operaciones entre los comandantes de las unidades militares, de policía y jefes de organismos nacionales de seguridad en sus jurisdicciones.

Defensa Civil: Es la parte de la defensa nacional, que comprende el

Asistencia Militar: Es el requerimiento del gobernador, alcal-


de o de la autoridad más cercana, cuando la Policía Nacional por sí sola no esté en capacidad de contener grave desorden o afrontar catástrofes o calamidades públicas.

Control Operacional: Es la atribución que se da a determinados comandos de las Fuerzas Militares, para conducir operaciones en que intervengan la Policía Nacional y otros organismos nacionales de seguridad puestos bajo su control. 5. POLITICAS DE SEGURIDAD NACIONAL

a: Estrategia nacional contra la violencia La estrategia nacional contra la violencia trazó tres propósitos generales y cinco grandes políticas para conseguirlos, los cuales se mantienen vigentes.

l. Propósitos: 1.- Garantizar que el monopolio del uso de la fuerza esté en manos de las Instituciones Armadas del Estado; 2.- Recuperar la capacidad de la justicia para sancionar el delito y combatir la impunidad; 3.- Extender la presencia del Estado a todo el territorio nacional.

2. Políticas: 1.- Aplicación regional de la estrategia;

2.- Fortalecimiento y modernización de la justicia; 3.- La paz con la guerrilla; 4.- Políticas frente a los agentes de la violencia; 5.- Protección y promoción de los derechos humanos.

3. Manejo regional del orden público: En desarrollo de la Constitución de 1991, la estrategia nacional contra la violencia concreta la responsabilidad de las autoridades seccionales y locales en el manejo del orden público bajo la orientación directa del Presidente de la República. El artículo 296 establece que: «Para la conservación del orden público o para su restablecimiento donde fuere turbado, los actos y órdenes del Presidente de la República se aplicarán de manera inmediata y de preferencia sobre los actos y órdenes de los gobernadores; los actos y órdenes de los gobernadores se aplicarán de igual manera y con los mismos efectos en relación con los de los alcaldes». El artículo 303 señala a los gobernadores como agentes directos del Presidente de la República para el mantenimiento del orden público. El artículo 315, numeral2, atribuye a los alcaldes: «Conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la Ley y las instrucciones y órdenes que reciba del

Presidente de la República y del respectivo gobernador. El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante». La política de enfoque regional, parte de tal normatividad constitucional y de la realidad social que señala la seguridad como responsabilidad de todos, circunstancias que demanda la cooperación y participación de la comunidad, sin cuyo aporte es difícil para el Estado y la sociedad alcanzar la convivencia y la paz. En segunda instancia, la estrategia nacional contra la violencia, reconoce que la multiformidad de la violencia a escala nacional, se da en el nivel regional y local, con características especiales que es necesario evaluar; y enfatiza la responsabilidad constitucional de gobernadores y alcaldes en el manejo del orden público con subordinación al Presidente de la República. Además establece los Consejos Seccionales de Seguridad como organismos de coordinación del Estado, los cuales tienen la obligación de diseñar, ejecutar y seguir planes de seguridad, con plazos y objetivos definidos y con la cooperación de organizaciones cívicas y comunitarias, para garantizar su éxito. Los planes regionales de seguridad deben seguir los siguientes lineamientos: preservar la paz en regiones tradicionalmente pacífi1ACORE

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cas; promover y afianzar la convivencia democrática; prevenir la extensión de los conflictos; diseñar procedimientos no judiciales para resolverlos, y difundir tales procedimientos en la comunidad, mediante la capacitación de las autoridades con tal fin; preservar con garantías concretas los derechos humanos; cubrir el territorio nacional con la autoridad, mediante revaluaciones del dispositivo de la Fuerza Pública y la presencia de la justicia; crear canales confiables para la veeduría ciudadana en los asuntos de seguridad; e identificar funciones y responsabilidades institucionales. Los planes regionales, fueron reforzados posteriormente con los fondos regionales de seguridad, que deben ser constituidos en cada departamento y administrados conforme con las recomendaciones del Consejo Regional de Seguridad presidido por el respectivo gobernador. Otros mecanismos en función de la política regional son: el Plan Nacional de Rehabilitación como instrumento de reconciliación nacional y respuesta del gobierno a las regiones más pobres y olvidadas; el fortalecimiento del desarrollo institucional de los municipios y departamentos; y la oportunidad de rehabilitación de la juventud, habida la consideración de que los jóvenes son los más expuestos a la violencia. Para ello se crean estímulos a los espacios de diálogo, atención y rehabilitación de menores en centros de recepción, de observación, de reclusión y comisarías permanentes de

familia; se capacitan a las autoridades judiciales y de policía en la atención jurídica y tratamiento de la juventud; se crean estímulos al aprovechamiento del tiempo libre en recreación sana y deporte; y se resocializa y rehabilita a la juventud.

el negativo impacto que este fenómeno tiene sobre la calidad de vida de los ciudadanos, el Gobierno del Presidente Samper se propone adelantar un programa que contempla tres estrategias básicas:

En desarrollo de la Constitución de 1991 fue expedida por el Congreso la ley 104 de 1993, bajo la denominación de: «instrumentos para la búsqueda de la convivencia, y la eficacia de la justicia», conocida mejor como « ley de orden público», la cual otorga instrumentos a las autoridades para avanzar en la búsqueda de la convivencia nacional.

l. Fortalecimiento y modernización de la función policial

b. Programa presidencial para la seguridad ciudadana El Presidente Ernesto Samper Pizano, en su discurso de posesión señaló: « Vamos a crear un nuevo modelo de sociedad, el de la convivencia democrática donde encontremos finalmente la forma de vivir con nuestras diferencias. No es posible que nuestra gran riqueza, el pluralismo, la diversidad, se haya convertido en nuestra gran tragedia: la de seguir enfrentados por el solo hecho de ser diferentes» .

Con el fin de contribuir en la creación de un ambiente de seguridad y convivencia en la sociedad colombiana, consciente de que la inseguridad está en el centro de las preocupaciones de los colombianos, especialmente por

Se busca adecuar dicha función a los cambios en la vida social del país y combatir los nuevos fenómenos de inseguridad. - Se tendrá en cuenta a las autoridades civiles como alcaldes y gobernadores para que asuman con responsabilidad la conducción de problemas de orden público. - La profundización y consolidación del proceso de modernización de la Policía Nacional tendrá un especial énfasis, mediante el fortalecimiento institucional y la armonización de las relaciones con la comunidad y la profesionalización de sus miembros. -La participación ciudadana en la función policial por medio de su participación en actividades preventivas y de control del delito, así como su formación y solidaridad, constituyen elementos indispensables para generar las condiciones de tranquilidad y seguridad. - Se impulsará el fortalecimiento de la Superintendencia de Vigilancia Privada, con el objeto de mejorar su desempeño en la regulación de las empresas de vigilancia privada.


- Por medio de la creación de un Sistema de Inteligencia para la Seguridad Ciudadana, se articularán esfuerzos para recoger información relacionada con situaciones que pongan en peligro la tranquilidad ciudadana. -La creación de una nueva cultura policial se hace necesaria para lograr una mayor apropiación social de la solidaridad y la cooperación entre los ciudadanos, y entre éstos y las autoridades.

2. Gestión descentralizada de la seguridad - Se busca fortalecer los planes de seguridad elaborados por parte de alcaldes y gobernadores. - La participación ciudadana en la elaboración y desarrollo de los planes de seguridad como elemento fundamental para la búsqueda de soluciones a los problemas de inseguridad. - Los derechos humanos constituyen una de las prioridades del Gobierno Nacional, como una estrategia de seguridad y convivencia ciudadana, por lo tanto deben contemplarse en la planeación de la seguridad a nivel regional. - Programas para la juventud orientados a asumir compromisos que posibiliten una mayor integra-

ción a la sociedad (educación, promoción de actividades culturales, recreativas y deportivas). - Política carcelaria tendiente a prevenir el delito a través de la r~habilitación y resocialización de los reclusos; además de un impulso a programas de desarrollo de la Guardia Penitenciaria y de la infraestructura carcelaria. - La justicia alternativa contará con una serie de medidas enfocadas a mejorar la eficiencia y eficacia de la justicia, dados los altos niveles de impunidad Gueces de paz, tutela colectiva, asistencia legal, etc.).

3. Actualización y adecuación normativa - Adopción de un Estatuto para la Convivencia Ciudadana y el Ejercicio de las Libertades Públicas en reemplazo del anterior Código Nacional de Policía para permitir a los funcionarios de la Policía cumplir a cabalidad su tarea de educación, conducción y desarrollo de la comunidad. - Adaptación y modernización del Código Penal y del Código de la Familia y el Menor que contengan las nuevas conductas delictivas propias del desarrollo tecnológico, cultural y científico.

Proyecto de Ley Anticorrupción con el cual el Gobierno Nacional se propone atacar este tipo de delincuencia contando con el apoyo ciudadano.

4. Desarrollo Social para la Seguridad Ciudadana Una política integral de seguridad ciudadana debe incluir acciones dirigidas a atenuar en el corto plazo las condiciones de pobreza cótica y a superar en el mediano plazo la pobreza como complemento de otras acciones de seguridad de tipo preventivo, represivo y de rehabilitación que tienen como propósito: - Desarrollar una política de empleo productivo y bien remunerado por medio de la articulación de una política macroeconórnica y una estrategia de competitividad. - A través de la Red de Solidaridad Social orientar programas de pr<r tección social integral dirigidos a los grupos de población que padecen las condiciones más precarias de vida - Concentrar las políticas públicas en materia social, en las siguientes estrategias: desarrollo humano, seguridad social integral, mejoramiento del hábitat. Política de equidad y participación de la mujer, atención a minoóas étnicas y pequeña propiedad y economía solidaria.


NUESTRO DESTINO MILITAR

Brigadier General JOSE JAIME RODRIGUEZ R.

1 - FUNDAMENTOS LEGALES DE NUESTRAS FUERZAS MILITARES

O

rientado nuestro proceso revolucionario de independencia por el espíritu demoliberal de las Revoluciones Norteamericana ( 1776) y Francesa (1789), bajo la égida de aquellos derechos traducidos y publicados en Santafé por el precursor Don Antonio Nariño y Alvarez del Casal hace dos siglos y que pregonizaban que: «La garantía de los Derechos del Hombre y del ciudadano necesita una Fuerza Pública; esta Fuerza, pues, se constituye para la ventaja de todos y no para la utilización particular de aquellos a quienes se confía», dicha tesis prevaleció entre nosotros como norma legal del instrumento militar.

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1

Nuestras primeras Constituciones, acogiendo tal principio, buscaron garantizar el predominio de la libertad y la justicia a buen recaudo de un ordenamiento social que asegurara el amparo de la Institución Armada. Se lee, por ello, en la propia acta del cabildo extraordinario convocado en Santafé el día 20 de Julio de 1810, la exigencia de control de los cuerpos armados existente para esa fecha, en el siguiente aparte: « ... En virtud de haberse juntado el pueblo en la plaza pública y proclamado por su diputado el señor Regidor Don José Acevedo y Gómez para que le propusiese los vocales en quienes el mismo pueblo iba a depositar el supremo gobierno del reino; y habiendo hecho presente dicho Señor Regidor que era necesario con-

tar con la autoridad del actual Jefe, el Excelentísimo Señor Don Antonio Amar, se mandó una diputación compuesta del Señor Contador de la Real Casa de Moneda Don Manuel de Pombo y Don Luis Rubio, vecinos a dicho Señor Excelentísimo, haciéndole las solicitudes justas y arregladas de este pueblo, y poniéndole para su seguridad y ocurrencia del día de hoy, pusiese a disposición de este cuerpo las armas mandando por lo pronto una compañía para reguardo de las casas capitulares, comandada por el Capitán Don Antonio Baraya... Impuesto su excelencia de las solicitudes del pueblo, se prestó con la mayor franqueza a ellas». Considerada por algunos, esta Acta, como fuente primigenia de una i ncipiente Constitución,


aunque ello no haya sido aceptado por otros, acogemos dicha tesis para sustentar los fundamentos de la primera Constitución del Estado libre de Cundinamarca en 1811, al establecer, en su artículo 1o del Título IX, lo siguiente: «El objeto de la Fuerza Armada es el de defender al Estado de todo ataque y toda irrupción enemiga, evitar las conmociones y desórdenes en lo interior y celar el cumplimiento de las Leyes». Ratificado igual principio en todas las Constituciones que sucesivamente fueron formulando los distintos Estados soberanos, proclamados a medida que iban surgiendo pronunciamientos independentistas de la Corona Española en este antiguo virreinato, los avatares de las luchas que consolidaron paulatinamente nuestra condición republicana, permitieron iniciamos a la vida independiente sujetando el empleo de la Fuerza Pública al poder exclusivo del Estado. Entre el 15 de Agosto de 181 O y el 31 del mismo mes de 1815 consta por ello la adopción de tal principio en la Carta Política del Estado Libre del Socorro, en el Acta de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada y en las Constituciones expedidas por Tunja, Estado de Antioquia, Cartagena de Indias, República de Cundinamarca, Mariquita y Provincias de Antioquia y Neiva. La Ley fundamental de la República de Colombia promulgada

el 17 de Diciembre de 1819 y las Constituciones de 1821 (Agosto 30) y de 1830 (Abril29) consagraron, la existencia de una Fuerza Armada permanente como Institución legítima del Estado. Disuelta la República, a la muerte del libertador Simón Bolívar, la Carta Política del Estado de la Nueva Granada en 1831 y las demás Constituciones expedidas en 1832, 1843, 1853, 1858 y 1863, consagraron esa misma norma como base de nuestro ordenamiento legal en cuanto se refiere a la potestad del Estado, en el empleo exclusivo de la Fuerza Pública, conforme a sus mandatos. Muy valioso, como antecedente, citar aquí la expedición del «Código Militar para la Nueva Granada», del cual fue autor el General Francisco de Paula Santander en 1838, por encargo confiado en 1837 por el Presidente José Ignacio de Márquez, el cual constituye el primer estudio completo sobre tan importante materia en la cual vertió nuestro hombre de las leyes el caudal d e su capacidad investigativa y experiencia, así como su probado celo militar v empeño por dejar compendiado todo cuanto conformaba hasta entonces, al acervo legal de carácter castrense. Al respecto él mismo señalaba, en algunos apartes de la carta remisoria de su extenso trabajo, lo siguiente: "Imposible es Señor Secretario consignar aquí las razones que he

tenido para adaptar todas las disposiciones, que contiene la parte que trato.- Bástame anunciar que he trabajado sobre la base de la Ordenanza Española de 1768; de la de los Estados Unidos del Norte de América, de nuestras Leyes Militares hoy vigentes y de lo que me han suministrado la experiencia en mandos de Cuerpos, Cuarteles y Divisiones y la práctica del Gobierno Supremo"...... "Al lado de la satisfacción que me queda, de haber hecho hasta ahora lo que mis fuerzas físicas e intelectuales me han permitido, ya prestando este servicio a mi País durante mi descanso de la carrera pública, y ya por haberme designado el actual E. Sr. Presidente, a quien deseaba comprobar, que si be hecho oposición a algunos actos de su administración, por haberla creído necesaria, no he renunciado, ni puedo renunciar al sentimiento de patriotismo, de cooperar con S.E. al bien de la República y del Ejército: al lado de esta satisfacción, digo, me queda la muy señalada, de que por la primera vez se haya logrado presentar un Código Militar, acomodado a nuestras circunstancias; no obstante los esfuerzos que se hicieron antes para ellos" .... "Tengo, pues, motivo para creer que S. E. el Presidente debe congratularse de poder presentar la primera parte de este Código Militar, sin haber hecho la República erogación alguna y antes de cumplirse dos años de expedida la Ley". Se cita, por último, como suma jurídica por antonomasia, la Constitución Política de 1886 que dedicó el Título XVI, en sus artículos


165 a 170, a reconocer la existencia de un Ejército permanente y un servicio militar obligatorio, ratificando en el Estado la potestad del ordenamiento legítimo de la Fuerza Pública, y su exclusivo empleo. Sucesivas reformas a la Carta de 1886 en nada tocaron lamateria relacionada con la Fuerza Pública, hasta el año de 1991 en que la Asamblea Nacional Constituyente, convocada con propósitos de actualizarla decidió formular una nueva Constitución Política en la cual se dedicó el Capítulo 7° del Título VII (Artículos 216- 223) a la Fuerza pública, delimitando en mejor forma su organización interna, sus campos de acción y la regulación profesional de las Carreras Militar y Policiva. Como acotación al respecto se aclara que esta nueva Carta Política omitió la antigua consideración de la «Milicia Nacional», como cuerpo armado opcional para casos especiales que motivaran su convocatoria transitoria. Cabe bien a este respecto, consignar los criterios del conocido constitucionalista Luis Carlos Sáchica quien, al referirse a este tema, anotó lo siguiente: «La Institución Militar no fue tocada. Lo merece. Es leal, ha servido bien, tiene un carácter profesional innegable. Goza del respeto de todo el País. En su disciplina y capacidad reposa la estabilidad institucional».

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Orientadas hoy las Fuerzas Militares a responder por «La Defensa de la Soberanía, la Independencia, la Integridad del Territorio Nacional y del Orden Constitucional», según lo dispone el artículo 217 de la Carta Política, cabe consignar que ellas han consagrado al servicio de la Patria todos sus esfuerzos y capacidades mereciendo el reconocimiento público por entender que de su acción cabe esperar confiadamente un promisorio porvenir para Colombia. Los antecedentes anteriores fundamentaron la consiguiente reglamentación y expedición de sucesivas Leyes y Decretos que dieron nacimiento al antiguo despacho de Guerra y Marina, luégo Ministerio de Guerra y hoy de Defensa Nacional, Comandos Militares de distintos niveles, Unidades o Cuerpos de Tropa y formaciones de Servicios. No se detalla su organización particular, ni se analizan sus misiones específicas por considerar que estos temas sobrepasan los alcances de esta información. Cabe si, en cambio, hacer alguna ligera reflexión acerca de nuestras propias realidades y al papel protagónico de cambio al que se deberán enfrentar nuestras instituciones militares, en plazo inmediato, a fin de continuar sirviendo los intereses de la Patria, y el pueblo colombiano. Trataremos, para ello, algunos aspectos concomitantes al respecto.

2 • SITUACION ACTUAL Y PERSPECTIVAS NACIONALES

Sin pretensiones de originalidad, por ser problema crítico \ivido y padecido desde hace más de medio siglo por los colombianos, no podemos sustraernos al deseo de señalar que nuestra situación actual presenta visos de verdadera encrucijada, por causa de múltiples factores que vienen afectando la vida nacional. Ha contribuido a ello, por desgracia, el deterioro paulatino de aquellos valores que ayer signaron a Colombia como una <<potencia moral», para llegar a convertirla hoy en sinónimo de «desborde social» en todo orden, con las secuelas de carácter interno y proyección internacional que hoy minan por desgracia el prestigio de la nación ante la faz del mundo. En igual forma ha colaborado el olvido sistemático de aquellas prácticas de honor que fueron ayer pauta de conducta y guía rectora en el cumplimiento de compromisos y deberes personales, familiares y sociales, bajo principios éticos de riguroso acatamiento. Asimismo y en grado superlativo, por su incidencia negativa en los usos y costumbres de las nuevas generaciones, la degradación moral y el auge de extravagancias y esnobismos mal calcados y peormente adaptados a nuestro medio, que han conducido a relajar, el valor de los principios que deben regir las relaciones sociales y los deberes y derechos de las comunidades.


Bajo esta incertidumbre generalizada ha tocado a nuestras Fuerzas Militares enfrentar, casi solas, los embates de una violencia que cada día cobra mayores proporciones y cobija más amplios espacios del territorio nacional, por falta de liderazgo a nivel del Estado y por carencia de una voluntad política que permita superar la crisis que vive fijando prioridades que permitan garantizar la protección debida de los asociados en su vida, honra y bienes.

3- LA INSTITUCION CASTRENSE Y LOS CONFLICfOS DERIVADOS Enfrentadas hoy a múltiples problemas derivados de una situación interna que viene haciendo crisis desde hace más de medio siglo, nuestras Fuerzas Militares se han visto abocadas a multitud de encargos y misiones que le han exigido ingentes sacrificios, bajo el peso de un esfuerzo muchas veces superior a sus capacidades. Asediadas, también, por una subversión armada que ha venido creciendo en forma inusitada al amparo de un inmenso poder económico derivado del pillaje y por una delincuencia organizada que nos invade peligrosamente cada día, han tenido que atender en forma simultánea sus tareas de carácter militar y otras más de ayuda a las comunidades marginadas. Comprometidas, igualmente, en la ingrata tarea de desvirtuar las censuras constantes de ciertas entidades oficiales que interfieren

sus actividades y la crítica acerba de organismos privados, nacionales y extranjeros, que cuestionan sus actos se han visto precisadas a demandar justicia, en defensa de su honor y prestigio institucional. Sin desconocer que a lo largo de nuestra vida republicana no hemos podido confirmar una integración verdadera entre los distintos estamentos sociales y ni siquiera entre los propios poderes del Estado, si cabe, en cambio, confirmar que nuestras Fuerzas Militares siguen mostrando verticalidad en sus actuaciones en las distintas circunstancias que ha vivido el país y en los muchos conflictos coyunturales en que han tenido que participar, por fuerza de las circunstancias. Sin ignorar, tampoco, que en esa deseable integración nuestras Fuerzas Militares no han podido lograr amplia cabida por causa de prejuicios infundados, no podemos dejar de mencionar que ha faltado una política que permita conocer más de cerca sus programas de acción y el alcance de sus misiones, dentro del contexto de la Seguridad, Defensa y Desarrollo nacional.

4 - NUESTRO ROL MILITAR EN EL SIGLO XXI Planteada, a grandes rasgos, la evidencia de una situación que exige cambios de fondo frente al imperativo de una dinámica social que no admite retardos ante imposiciones de un nuevo orden político, económico, social, militar y

técnicocientífico a nivel mundial, y que compromete ineludiblemente cada uno de los campos o frentes del poder nacional, nuestras Fuerzas Militares no pueden eludir los graves retos de supervivencia o marginamiento que hoy se ciernen sobre nuestros paises. Imperando hoy un concepto de globalización, a nivelinterno e internacional, como premisa de las relaciones y empeños que buscan la cooperación mutua en procura de respuestas favorables a los grandes problemas y posibles conflictos que puedan presentarse, nuestras Fuerzas Militares no pueden ser ajenas a buscar acercamientos que contribuyan a su solución pacífica, aún en casos de carácter soberano que demanden integra-_ ción en función de objetivos comunes favorables. En este sentido sus tareas por cumplir deberán ajustarse a los nuevos esquemas de relación, dentro de campos antes no tomados en cuenta por consideraciones de carácter ultranacionalista y por sentimientos de soberanía puntual en la inviolabilidad telúrica de las fronteras, que hoy impone nuevas interpretaciones. Atento el alto mando militar a estos compromisos de modernidad del Estado y a la filosofía constitucional basada en el carácter democrático de sus instituciones, su trabajo se materializa diariamente en un avance significativo que "no agota sus capacidades en el solo cumplimiento de la misión que la Carta Funda1 ACORE

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mental le asigna, sino que avanza en el progreso de la Nación como un todo org~ico". Por tal razón el Comando General de las Fuerzas Militares ha orientado "su quehacer a través de un estilo gerencial, dinámico, proactivo y estratégico que busque en cada ángulo, en cada rincón de su acción: la protección, la seguridad, el bienestar" de las comunidades .

También tomando en cuenta los futuros compromisos mundiales, regionales y vecinales se ha empeñado en una modernización institucional que participe, por igual, en las tareas de Seguridad, Defensa y Desarrollo del País. Tal la justificación de los distintos planes que formula en forma permanente a fm de orientar las políticas y estrategias militares en toda circunstancia, buscando siem-

pre y en cada situación, optimizar los resultados de su acción que sólo busca el engrandecimiento de la patria. Sentado este principio queda por consignar, únicamente, que nuestro destino militar está ligado en forma indisoluble al propio porvenir de la República surgida al amparo del proceso demoliberal de las Revoluciones Norteamericana y Francesa de finales del Siglo XVIIT.

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Única obra hecha por colotnbianos para colonzbianos


LA VERDAD NO SE DEJA TAPAR General LUIS A. MEJIA VALENZUELA

l. URGE VOLVER A HABLAR DE LA PAZ

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a situación del Orden Público durante el año 1993, no tenía porque ser menos funesta y cruel que la sufrida durante el año anterior, en el territorio nacional, como lo demostraron los frecuentes hechos sangrientos que fueron conocidos y divulgados por los medios de comunicación. En el departamento de Antioquia, por ejemplo, continuaron las masacres a cargo de grupos criminales desconocidos. En el departamento del Cauca, miembros de la Coordinadora Nacional Guerrillera dinamitaron los equipos de aproximación al aeropuerto de Popayán, y en las primeras semanas del mes de febrero fueron abatidos por la fuerza pública diez y seis (16) miembros del movimiento subversivo1• La sensación de violencia e inseguridad era sentida en todo el país y el conocimiento de nuestra deplorable situación trascendfa las fronteras patrias. En algún do-

cumento del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, se pudo leer a través de El Espectador del 18 de marzo, el siguiente aparte :

los principales perpetradores de violaciones contra los derechos humanos son el narcoterrorismo, los movimientos guerrilleros de izquierda y los grupos paramilitares de derecha, que algunas veces operan con el apoyo o la aquiescencia de oficiales regionales o locales del Ejército y la Policíd ... » <<...

Era evidente que una situación de violencia de tan inhumana crueldad no podía pasar inadvertida Tanto los delitos conocidos, registrados y divulgados por los medios de comunicación, como los no incluidos en éstos pero sabidos a través de rumores o comentarios verbales, dejaban en la sociedad civil desarmada la sensación de inseguridad e impotencia del Estado para protegerla, y motivaban en ese indefenso conglo-

merado social un vehemente deseo de paz y un justificadO' rechazo a la política de una guerra integral que se vislumbraba sin término como lo ha demostrado, hasta el momento, el devenir que siguió. De la Revista CIEN DÍAS VISTOS POR CINEP, correspondiente al lapso enero-marzo de 1993, son pertinentes las siguientes aflflllaciones: «... A pesar de la desesperanza

que ronda y del escepticismo que cunde, urge volver a hablar de paz. lA guerra ha desviado ingentes recursos a la compra de armas, como si ya no fuera suficiente con los recortes del gasto social que impone el modelo vigente ».. «A la sombra del clima de guerra las promesas de la Constitución de 1991 comien:an a languidecer como letra muerta. Bajo su manto, toda protesta comienza a asimilarse a terrorismo, y todo disenso frente al curso guerrerista se ve como comzi\ encia con el enemigo de tumo ... » «Ningún poder (institucional o no} pueIAcORE

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de condenar a muerte a una generación de colombianos »3

2 . Y SIEMPRE, EL PROBLEMA AGRARIO Porque esa guerra que se vislumbra sin fm, tiene causas en el sector agrario que no se pueden ignorar. Entre ellas es fácil señalar el desempleo de cientos de miles de campesinos, que como consecuencia del abandono en que tradicionalmente los ha mantenido el Estado y en la actualidad colocados entre dos bandos en guerra, constituyen materia prima fácil para que los rebeldes los presionen o motiven a seguir sus banderas políticas y a dar apoyo a sus actividades delictivas. Al respecto son ilustrativos los comentarios de Julio César Quintero en su artículo« Se revuelca el campo>>, de los cuales consideramos como muy apropiados para ver con claridad el problema del campo, los siguientes apartes:

«En un momento en que la concentración de la propiedad de la tie"a se agrava, pues el narcotráfico ha acaparado tres millones de hectáreas, el gobierno no muestra decisión polftica para adelantar una verdadera Reforma Agraria. Por el contrario, su proyecto no permite la participación campesina, no agiliw el trámite de expropiación de tie"as y acaba con la extinción del dominio, el único instrumento existente para sancionar a los propietarios que no explotan sus tierras» ... «Pero el aspecto que más afecta a los nueve millones de campesinos e indígenas es que echa atrás la acción de pérdida de la propiedad sin j 26

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1

pago alguno a los propietarios de tie"as que no cumplan su función social y las dejen incultas durante tres añoS>>... «Esta norma que había sido aprobada en 1936 después de esforzadas luchas campesinas, queda en el aire en 1993»4 También son pertinentes y clarificadoras con relación al planteamiento del mentado problema agrario, especialmente en lo relativo a las difíciles circunstancias en que se desenvuelve la lucha por la vida del pequeño propietario rural, las palabras de Alfredo Molano Bravo cuando en un reportaje publicado en El Espectador con fecha 10 de mayo de 1993, dijo: « ... Ahora hay unacontramfonna agraria muy importante, en el sentido de que los narcotraficantes han comprado muchas tie"as, mucho minifundio y lo han tecnificado. Eso ha aumentado la concentración de la tie"a, pero la franja del minifundio en el país es muy grande y respetable. Este pequeño productor está en muy malas condiciones eco, • 5 nomzcas... »

La anterior alusión a la contrarreforma agraria de los narcotraficantes, en cuanto a la tecnificación del minifundio, nos induce a lamentar que no hubiera sido el Estado el que por medio de una reforma agraria oficial, tan prometida por la clase política o por los gobiernos de tumo cuando el campesino se encrespa y amenaza el orden público, sino que hubiera sido un ente fuera de la ley al que se le hubiese ocurrido la iniciativa de transformar en productiva esa propiedad

rural. Pequeña propiedad o «mini-

fundio», transformado en unidad económica productiva, eso si, a costa del éxodo del impotente antiguo dueño, convertido ahora en potencial desempleado y en posible cultivador de hoja de coca y auxiliar de la guerrilla. Las anteriores y muchas otras semejantes consideraciones sobre las difíciles condiciones en que tiene que subsistir el campesino colombiano, permiten fácilmente aceptar que ellas constituyen el medio más propicio para generar inconformidad con el Estado y desconocimiento de su ordenamiento legal. Siguen siendo válidos los conceptos de Molano Bravo, cuando en el citado reportaje, agrega:

«La paz debe tener un conjunto de condiciones si el gobierno quiere la paz. Con la política económica del actual gobierno no va a ser posible, porque su filosofía es que haya plata pero para grupos muy pequeños. Las políticas del Estado no influyen en el campo para que haya la paz. En lugar de importar alimentos que se producen en Colombia, deberían subsidiar al campesino, darle mayor garantía» ... «Cualquier otro programa para el desarrollo de la paz (La guerra integral por ejemplo) puede tener mucho tropiezo» ... «como lo demuestran los cuarenta años del movimiento guerrillero >l

3 . NUEVOS MEDIOS DE FINANCIACION DE LA GUERRILLA: Pero regresemos al tema del narcotráfico en el aspecto que loconecta con las nuevas fuentes de fi-


nanciación del movirrúento guerrillero, pues en este aspecto cabe reconocer que su crecimiento se hace ' isible a partir de los años setenta, cuando sólo eran tres (3) los frentes de las FARC que cuidaban cultivos de coca en la región del Caquetá, y que comparados con los veintisiete (27) dedicados al mismo oficio en el año 1993, acusan como factor multiplicador el número nueve, es decir que su expansión subió al 900%. Teniendo en cuenta seis (6) frentes del ELN, se calculó para esa época una cantidad de tres mil 0.000) guerrilleros dedicados a esa otra actividad delictiva. Su labor se ajustaba no sólo al cultivo directo de la hoja de coca y a la vigilancia y seguridad de las plantaciones, sino a la prestación de otros servicios dentro del ciclo del negocio de la droga, incluyendo el cobro de un impuesto sobre las ventas al que llaman «ramaje». Se afmnó que el Frente Uno de las FARC, hacia el citado año 1993, controlaba en las regiones del Guaviare y del Vaupés la totalidad del ciclo productivo, esto es, desde el cultivo de la hoja y su procesamiento hasta la exportación de la cocaína Así mismo se dijo: que los Frentes 2, 3, 13, 14, 15,32 y 55, instalados en los departamentos de Amazonas, Caquetá, Huila, Nariño y Putumayo, y constituyentes del Bloque Sur de las FARC, ocupaban el segundo lugar en importancia en esas actividades relacionadas con el narcotráfico. También fue aceptado como cierto, que los más grandes cultivos de amapola se hallaban en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, y que tales cultivos es-

taban bajo el control de los Frentes 6, 8 y 29 de las mentadas fuerzas revolucionarias así como que gran parte de sus recursos económicos tenían su origen en el narcotráfico7•

4 . MAS SOBRE EL DESEMPLEO: Aunque somos conscientes del abuso de las transcripciones, no podemos evitar una que se refiere al empleo y subempleo, pues ésta contiene afirmaciones que hechas por un colombiano corriente carecen de la credibilidad y trascendencia que sin duda reciben, si ellas corresponden a la autoría directa de un distinguido economista como el doctor Guillermo Perry, quien a través del periódico El Tiempo, con fecha 16 de diciembre de 1993, se expresó a ese respecto en los siguientes términos: «... en el país existe, además del desempleo abierto, un gravísimo problema de subempleo » ... «En lo social, el problema del empleo es una causa principalísima de la pobreza, de la lnequidad, de la desintegración social y de la inseguridad. Cerca del 42% de las familias colombianas tienen ingresos por debajo de la denominada línea de pobreza»... «No es casual que entre los jóvenes de las comunas de Medellín la tasa de desempleo haya alcanzado niveles del30% »8

5 . UNA LOGICA CONSECUENCIA: MAS GUERRA. No se daban, pues, las condiciones necesarias para construir un ambiente apropiado en el cual se

pudiese hablar de reconciliación y paz, y en cambio se percibía la radicalización de posiciones entre los adversarios. El28 de agosto, las FARC dinamitaron un camión de la Policía Nacional en lo!: alrededores de la Capital de la República y produjeron la muerte de diez (lO) agentes de esa institución. Con fecha 3 de septiembre sorprendieron una patrulla del Ejército, dejando sin vida a diez y seis (16) militares como saldo del aleve ataque. El 11 del mismo mes fueron emboscadas, cerca del corregimiento La Esmeralda en el departamento de Arauca, tropas del Batallón de Ingenieros «Caldas» con resultado de dos soldados muertos y tres suboficiales heridos. En el misnío departamento con fecha 19 de octubre murieron, como víctimas de ataques guerrilleros, dos soldados y dos civiles, y fueron heridos de gravedad cuatro miembros también del citado Batallón. El 7 de noviembre le correspondió el sangriento sacrificio a una patrulla del Batallón de Ingenieros «Carlos Albán», la cual fue atacada por subversivos armados con el saldo luctuoso de un suboficial y seis soldados muertos. Y se llegó al mes de diciembre del cruel año 1993 con emboscadas sobre tropas que operaban en el departamento de Boyacá, emboscadas donde perdieron la vida otros diez y seis integrantes del Ejército Nacional, y quedaron heridos diez servidores más de la misma institución. Con fecha 23 de noviembre del último año citado, en el diario El Tiempo, el doctor Abdón Espinosa Valderrama consignó informacio1ACORE

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nes y conceptos que presentaron con claridad la situación, pues allí pudo leerse:

«... Hasta las goteras de la Capital de la República Jum llegado las guerrillas »... «La violencia es sin duda el mal nacional. En emboscadas, asaltos, secuestros e inseguridad se expresa dondequiera» ... «Si la violencia es el mal nacional por antonomasia, nacionales han de ser sus tratamientos y remedios. El orden público es responsabilidad del gobierno, pero no puede desempeñarla cabalmente si no cuenta con la cooperación de los otros poderes públicos y con la solidaridad de la Nación» ... «Tomando el mapa de Colombia se encuentran vastas zonas afectadas y no pocas de las principales ciudades bajo su implacable asedio »9

6 . HAY QUE REPLANTEAR LA ESTRATEGIA DE LA PAZ Es necio desconocer que la situa-

ción de pobreza, de inequidad, de desintegración social, de inseguridad, de violencia y de incapacidad del Estado para remediar tales infortunios es agobiante para los colombianos, y que esa situación es motivo de cierta preocupación allende las fronteras patrias. Es necio continuar subestimando la incidencia del problema agrario sobre la tradicional conducta sumisa y resignada de un campesino, que por muchas ge-

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neraciones ha esperado el mejoramiento de sus condiciones de vida por medio de una Reforma Agraria. Es utópico creer que narcotizando la subversión, la masa de campesinos sin tierra, sin empleo y sin otros medios legales para subsistir, procederá a desvincularse del trabajo ilícito o a rechazar la práctica de alguna de las actividades que bien remuneradas le ofrece el ciclo productivo del narcotráfico bajo la protección de la «narcoguerrilla>>. Así mismo es ingenuo pensar que mientras no existan suficientes oportunidades de empleo y algunas esperanzas de prosperidad en los demás sectores sociales desprotegidos, se disminuirá el descontento en esa gran cantidad de colombianos, cuyo desamparo y falta de trabajo lícito, les compromete en el ejercicio de tales actividades delictivas, o por lo menos en la tolerancia benevolente de las mismas. No podía pues extrañarnos que transcurriera el año 1993 de forma tan cruel como los anteriores, ni que fuese tan difícil diseñar una estrategia para conseguir la paz. Una estrategia distinta, claro está, a la de una guerra sangrienta basada únicamente en la rendición incondicional de la subversión. Una estrategia que reconozca e intente remediar, entre las causas principales del descontento popular, la pobreza, la inequidad y la incapacidad del Estado para aliviarlas, y que acepte que con tales reconocimiento y ac-

ción social se puede disminuir la inconformidad y en consecuencia, neutralizar o eliminar el rico caldo de cultivo donde proliferan las ideologías subversivas. Un concepto estratégico que incluya como primer objetivo, extinguir o por lo menos disminuir el apoyo directo o camuflado que varios millones de campesinos y muchos miles de descontentos citadinos le dan al movimiento guerrillero. Una estrategia que logre recuperar el apoyo público necesario para que el brazo armado de la república pueda enfrentar con éxito, una guerra irregular y especialmente compleja en la cual, el adversario no sólo incluye guerrilleros, simpatizantes del movimiento subversivo y otros grupos criminales, sino población civil neutral e inerme, cuyos problemas sociales y económicos no pueden ser resueltos por medio de la fuerza.

NOTAS

l. EL ESPECTADOR. Febrero 12 de 1993, Sección Judicial, Pag. 10-A2 . EL ESPECTADOR. Marzo 18 de 1993, Pag. 7-A3. CIEN OlAS VISTOS POR CINEP Vol. 6 No. 21, Enero Marzo 1993, Pag.3 4. Ibídem. Pag. 28

5. H..ESPFCl'AJX)R Mayo lO re 1993, P<lg. ll-A6.1bidem. 7. EL TIEMPO. Octubre3 de 1993, Pag. 23-A8. EL TIEMPO. Dicienbre 16 re 1993, Pag. 5-A9. H.. 'fiEMPO. Noviembre23re 1993,Pag.5-A-


LA GUERRA CIVIL Por ESTRATEGA

lgunos aftrman que vamos hacia una guerra civil ~ puede que tengan razón. La falta de autoridad que emana de la Presidencia de la República y que se refleja en la indecisión de los gobernadores, alcaldes y aún, ministros, nos están llevando a la anarquía. De todos los sectores salen fórmulas aconsejando el diálogo para obtener la paz con los subversivos y delincuentes comunes, sin tener en cuenta que han cometido y continúan cometiendo los más atroces crímenes. No hay uno solo que se atreva a recomendar el ejercicio completo de la autoridad del Estado para restablecer la justicia, la ley y el orden. Todos parecen recomendar la capitulación. Se percibe un complejo de inferioridad, producto de un prejuicio político, nacido de una sociedad permisiva y ahora acobardada, que no se cree capaz de

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reducir a los criminales que ha engendrado en su seno. Estamos al borde de la impunidad sobre la justicia y la frase lapidaria del Libertador Simón Bolívar « La justicia sola es la que conserva la República», ha sido relegada al olvido no sólo por nuestros gobernantes de turno sino por la sociedad entera. Con la política del diálogo con los criminales, la sociedad colombiana está firmando su acta de disolución. La formulación de una política de paz necesita de un diagnóstico acertado que precise cuál es la naturaleza del conflicto y especialmente identifique al enemigo. La falta de claridad sobre este punto fundamental es probablemente la culpable de las contradicciones y ambivalencias de las actitudes, tanto del gobierno como de la sociedad frente a la forma como debe buscarse la paz.

Desde que se fundaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, Ejército Popular, FARC P.E., es necesario darse cuenta que el Estado Colombiano se encuentra ante una REVOLUCION política, adelantada por un partido bien organizado que emplea la «guerra de guerrillas» como una de sus formas de lucha, además de su proselitismo político que le permite la publicación de periódicos, la infiltración en todas las ramas del po- . der público, los sindicatos, todos los estratos sociales, la universidad, etc. etc. Nunca las fuerzas de izquierda se habían encontrado tan unidas en la persecución de un objetivo común: LA TOMA DEL PODER POLITICO. Es necesario entender que esta REVOLUCION no se hace para obtener concesiones parciales, llegar a acuerdos o sostener diálogos insustanciales. Los directivos de la 1 ACORE

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revolución aceptan todos estos procedimientos como de distracción mientras avanzan en la conquista de sus objetivos. & sabido que estas revoluciones de izquierda no tienen prisa en el tiempo, este factor no cuenta, lo que les interesa es el desgaste del &tado legítimo, la desmoralización de la sociedad, mantener la desinformación. Por esto los diálogos no tendrán éxito porque estas revoluciones, como lo afirma Kissinguer, en su libro DIPLOMACIA, no se hacen para llegar a acuerdos sino para tomarse el poder. La REVOLUCION ha venido

ganando terreno. Más de 500 municipios están bajo su influencia con Alcaldes y Gobernadores y una población civil amedrantada. &tá infiltrada en el Gobierno, en la Justicia, en el Congreso, en las Organizaciones no Gubernamentales, en los sindicatos, en los medios de comunicación nacionales y extranjeros, además de contar con sus propios simpatizantes políticos y una inmensa legión de idiotas útiles entre los que se encuentran representantes de la iglesia y otros estamentos sociales y políticos. El New York Tunes, el más importante diario de los &tados Unidos, publicó un artículo el pasado jueves santo, en el que afinna:

«Advierte al gobierno de los Estados Unidos sobre el peligro que significa para la estabiliclad democrática del continente continuar apoyando a las Fuerzas Armadas Colombianas. la ayuda está convirtiendo a los Estados Unidos, una vez más, en

impulsador de un Ejército abusivo involucrado en una gue"a civil aparentemente intenninable. El Ejército colombiano es un recordatorio de los viejos días de las dictaduras militares latinoamericanas y el apoyo de los Estados Unidos a éste es tan peligroso como lo era cuando el comunismo, no la cocaína, era el enemigo». & importante también comprender el fenómeno del paramilitarismo, que surge como una respuesta a la revolución y como una defensa de los legítimos intereses de los ciudadanos que no están dispuestos a perder su vida, honra y bienes, y renunciar a su libertad de pensamiento que acarrearía el triunfo y virtual dictadura revolucionaria. El Ministro del Interior ha sostenido en el Congreso que a los paramilitares hay que tratarlos como delincuencia común porque no encarnan un pensamiento político en contraposición con supuestos ideales revolucionarios de los narcosubversivos. Nada más desorientador y contrario a la verdad. El paramilitarismo es el pensamiento político contrario a la revolución izquierdista y la legitima defensa contra la «guerra de guerrilla<;~) que la revolución emplea para ir sojuzgando a las regiones y sus gentes. &te paramilitarismo seguirá extendiéndose a todas las regiones donde las gentes se sientan amenazadas y la Fuerza Pública no tenga la capacidad de garantizar la defensa de los ciudadanos. &te fenómeno ocurrirá en las zonas rurales y puede llegar a las ciudades donde la guerrilla urbana y las bandas de forajidos puedan obligar a los ciudadanos a formar unidades de defensa de sus barrios o agrupacio-

nes locales. De tal manera que el paramilitarisloo sítiene ideología yésta es nada menos que la defensa de la legitimichl, del estado de derecho y de la constitución contra la revolución marxista Si el fenómeno de las guerrillas se extiende, paralelamente se aumentará el crecimiento de los paramilitares y así puede llegarse a la guerra civil generalizada. Como se puede apreciar, no seria raro que el fin del siglo encontrara a Colombia en la misma situación de guerra civil existente al principio de la presente centuria Tenemos que tener en claro que se trata de un conflicto político entre un partido revolucionario y el &tado Colombiano. El &tado, es decir, la Sociedad, tiene que decidir si está resuelto a derrotar a la revolución o a seguir cediendo. En este caso el poder político llegará a las manos de los jefes políticos y militares de la revolución en la medida que las instituciones estatales se vayan erosionando ¿Cuánto tiempo puede durar este proceso? Para el marxismo el tiempo no cuenta, lo que les interesa es la conquista del poder y la imposición de su sistema, así sea que demore varias generaciones. Sería conveniente que los representantes del &tado Colombiano y especialmente las Fuerzas Militares que están siendo tan duramente atacadas desde adentro y desde fuera de este mismo Estado, se pusieran en claro sobre este aspecto fundamental: ¿Cuál es la verdadera naturaleza del conflicto y cuál es el enemigo?


COLOMBIA, EL DERECHO INTERNACIONAL, SU VOLUNTAD POLITICA, PERSPECTIVAS Coronel CLil\IACO RAMIREZ QUINTERO

l. INTRODUCCION

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ólo los derechos a los que corresponde un deber en los demás son plenos derechos en sentido jurídico. De aquí se desprende que no habrá auténticos derechos fundamentales, sino cuando haya frente a ellos deberes fundamentales. Los Estados tienen el deber de respetarse unos a otros como miembros de la comunidad internacional. Los temas a describir son punto de partida no sólo de este ensayo, sino de quien incursiona en el derecho internacional: La razón de ser del Derecho Internacional, las características que rigen su elaboración y la forma como nuestro Estado colombiano se compromete jurídicamente en el concierto in1 Hoffman S.

ternacional. Las perspectivas en la situación actual y algunas conclusiones. Antes de esbozar el primer tema indispensable es tocar tangencialmente el otigen del derecho internacional y la comunidad internacional. El origen del derecho internacional está íntimamente relacionado con el nacimiento durante los siglos XVI y XVII de los Estados europeos como unidades políticas, nacionales y soberanas. Por lo tanto, el Derecho Internacional nace en la modernidad como consecuencia del novísimo sistema europeo de Estados -Nación, gestados y desarrollados en el fermento de dos momentos históricos de trascendencia universal: El Renacimiento europeo y la Reforma.

El Derecho Internacional es, entonces, el ordenamiento jurídico de la Sociedad de Estados llamada por la doctrina en general, Comunidad Internacional. 1

2. LA RAZON DE SER DEL DERECHO INTERNACIONAL De que si el derecho internacional tiene razón de ser no se presta a discusión. El manejo jurídico internacional depende de la voluntad de los Estados, cuando se entra en el plano de la controversia por grave que sea el desacuerdo y por sustentadas que sean las razones de uno y otro Estado, siempre habrá un margen para una valoración jurídica, pero en casos extremos en donde haya lugar a intervención de la Corte Internacional y se produzca una sentencia, el

Teorías contemporáneas de las Relaciones Internacionales.

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Estado que no la acate automáticamente se aísla y renuncia a los derechos que le dan los deberes. Luego podemos expresar que el derecho internacional es el medio idóneo para asegurar una convivencia pacífica entre los Estados basada en la justicia. En el ordenamiento jurídico internacional existe un sistema descentralizado tanto en el proceso de creación como en el de aplicación de las normas jurídicas. El Estado al igual que toda organización internacional es, a la vez, agente generador de normas internacionales y sujeto de ellas. Esa descentralización de los mecanismos para la creación y aplicación de normas pone de manifiesto la importancia de cada Estado, y la de toda organización internacional, como agente determinante de la obligatoriedad de las normas reguladoras de las relaciones internacionales. Por ejemplo, las voluntades estaduales pueden concurrir a generar una norma internacional celebrando un tratado, pero una vez vigente éste se hallan sujetos obligatoriamente a la norma creada, no sólo por el hecho de la concurrencia inmediata de tales voluntades sino por el imperio del derecho internacional general que prescribe el sometimiento de las partes al tratado en vigor. 1

Indudablemente, para la ciencia jurídica en general, el derecho internacional es un derecho de coordinación y no un derecho de subordinación. El derecho internacional no es un mandato de un superior dirigido a un sujeto subalterno, sino que es la formulación jurídica de las relaciones entre Estados. El hecho de que los Estados al igual que los organismos internacionales sean a la vez sujetos de derecho y sus agentes generadores, solamente pueden llevar a la existencia de un sistema de coordinación de voluntades soberanas. Así mismo, dentro del ordenamiento jurídico internacional coexisten normas generales y normas particulares. La norma general se distingue de la norma particular por el número de Estados participantes en el proceso de creación de esa norma. La norma jurídica particular obliga a dos o más sujetos de la comunidad internacional, mientras que la norma jurídica internacional obliga a toda, o por lo menos a casi toda la comunidad internacional. Ciertas normas particulares, al ser desarrolladas y aceptadas por todos los Estados de una región geográfica, han sido denominadas normas jurídicas regionales. Una norma regional es una norma del derecho internacional cuyo ámbito de aplicación queda limitado a las relaciones entre los sujetos de esa región .2 Tampoco podemos desconocer el desarrollo de las comunicado-

nes, la creciente interdependencia entre Estados y los avances tecnológicos los cuales han propuesto nuevos ámbitos materiales de regulación y de cooperación internacional. Se extiende así el contenido normativo del orden jurídico internacional. Nacen normas reguladoras de la cooperación y el desarrollo internacional en el campo económico y social; se contempla la reglamentación del espacio ultraterrestre y de los fondos marinos como espacios substraídos a las soberanías estatales y entre otros muchos campos como el de contaminación ambiental, la utilización de la energía nuclear, el de la integración física y económica regional etc ... 3. COMPROMISO JURIDICO -VOLUNTAD POLffiCA.

La Convención de Viena sobre el derecho de los tratados se limita a enunciar las posibles formas o sistemas como puede expresarse el consentimiento de un Estado. De manera que el sistema de concertación y entrada en vigencia de los tratados internacionales está sujeto al régimen interior de cada Estado. En Colombia, la concertación y conclusión de los tratados internacionales están sujetas a las siguientes etapas: 1) negociación; 2) frrma; 3) aprobación; 4) control constitucional; 5) ratificación y 6) promulgación del tratado respectivo en el Diario Oficial.

Durante la primera década de este siglo se discutió, en el ámbito doctrinario latinoamericano, la existencia o no de un derecho Internacional americano autónomo. A favor de la autonomía, el Dr. Amancio Alcorta y el jurista chileno Alejandro Alvarez sostuvieron que por ejemplo, el principio de «Uti Possidetis», el derecho de asilo diplomático, el no cobro compulsivo de las deudas publicas, entre otras eran reglas del derecho interamericano.

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La negociación de un tratado no es otra cosa que las propuestas y contrapropuestas que se formulen mutuamente los Jefes de Estado o sus representantes para acordar el texto definitivo, hecho lo cual las partes contratantes imprimen su firma. Su aprobación corresponde al órgano legislativo, lo que quiere decir que el Congreso debe expedir una ley para incorporar las disposiciones de un tratado a nuestro derecho interno. En general las leyes que aprueban tratados internacionales deben seguir el mismo trámite que las demás leyes ordinarias. 1) Haber sido publicado oficialmente por el Congreso, antes de darle curso en la comisión respectiva; 2) Haber sido aprobado en primer debate en la correspondiente comisión permanente de cada cámara; 3) Haber sido aprobado en cada cámara en segundo debate; 4) Haber obtenido la sanción del Gobierno. Una vez sancionada la ley, el presidente de la República la remite dentro de los seis días siguientes a la Corte Constitucional para su revisión. Si la sentencia emitida es favorable a la ley, el Presidente puede proceder a la ratificación. Es así como el Congreso decreta la ley y la pasa al Presidente para que la sancione o apruebe mediante la fórmula «publíquese y ejecútese», seguida de su firma y la del ministro correspondiente. Luego viene el requisito de la promulgación o inserción de la ley en el Diario Oficial. Se exige pues un requisito de publicidad para que todos los gobernados estén enterados de la existencia de determinada ley.

Colombiajamás ha tenido pretensiones imperialistas, ha estado circunscrita a una política internacional de statu quo; es decir de conservar lo que se tiene. Siempre respaldada con títulos legítimos, con base en el derecho, el uti possidetis juris ha sido nuestro punto de apoyo. Las organizaciones de las Naciones Unidas y de los Estados Americanos, son los foros donde Colombia ha discutido los problemas de seguridad continental y nacional. Nuestra nación ha apoyado a éstas y otras organizaciones internacionales, porque el derecho ha sido su instrumento fundamental de seguridad externa

Colombia ha suscrito prácticamente todos los acuerdos que rigen la seguridad continental, gestora del pacto subregional andino. Dos de sus hijos, Alberto Lleras Camargo y César Gaviria Trujillo, han regido los destinos de la OEA, además hoy preside la organización de países no alineados.

4. PERSPECTIVAS. No obstante esta carta de presentación ante el concierto universal, hoy la situación del país en el marco regional y ecuménico, es muy confusa si a manera de ejemplo miramos someramente algunos hechos: -Bolivia es casi un hecho su ingreso al MERCOSUR - Perú está muy próximo a este mercado, está haciendo esfuerzos ingentes para ingresar.

- Venezuela y Bruil están en conversaciones bilaterales para aumentar su comercio. - Ecuador y Perú están muy lejos de estrechar relaciones que permitan una segura integración, sus relaciones son de desconfianza. Actualmente Colombia le tiene salvaguarda a la importación de madera ecuatoriana y todo parece que Ecuador aplicará la misma medida a Colombia con el azúcar y el calzado. Mientras tanto en el sur (MERCOSUR) la integración es sólida: -En Brasil se construye una carretera de 350 Kms. al norte de Manaos que unirá a Manaos con Caracas- Venezuela. La Superautopista Sao Paulo - Buenos Aires, la primera fase tendrá un costo de US $3.000 millones, conectará las dos ciudades más grandes de Suramérica. Los 2100 Km. de autopista reducirían los costos de transporte hasta en un 50%. - El puente Argentina - Uruguay. Para conectar a Sao Paulo y Buenos Aires se requiere de un puente sobre el río de la Plata. Este puente uniría la capital argentina con el puerto uruguayo de Colonia del Sacramento, ubicado a 40 km. de Buenos Aires; estaconexión reduciría la distancia entre Buenos Aires y Montevideo de 600 a 250 Km. 1 ACORE

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- La autopista Bioceánica: Sería la primera autopista transcontinental en el centro de Sur América. Es una carretera que parte del puerto brasileño de Santos, se encumbra en el altiplano boliviano y desciende a los puertos de Arica, en Chile, y del Ilo, en Perú.

con Estados Unidos de América están pasando por el peor de los momentos con perspectivas a resquebrajarse, con Italia nos han endilgado dos hechos que están incursos dentro de la responsabilidad internacional cuando se le cause daño a un extranjero.

- El gasoducto Bolivia-Brasil: la primera fase tiene un valor de US$2.000 millones. El gas natural boliviano recorrerá 1.900 Km. hasta llegar a las fábricas de Sao Paulo. Las exportaciones bolivianas aumentarán en un 15% anual.

Con la compañía británica, «Bristish Petroleun Company», existe algún malestar por el contrato de explotación petrolera, denominado Pauto-Tamará-Samacá.

- La línea de energía eléctrica Venezuela - Brasil: El gobierno brasileño aprobó un plan para extender una línea de transmisión de energía eléctrica que conectará la represa hidroeléctrica del río Gurí, en Venezuela, con la ciudad de Manaos, en pleno centro del Brasil. -El canal Paraguay- Uruguay: Conectará los ricos campos de soya brasileños con Buenos Aires, ubicado a 3.400 Km. al sur. El proyecto consiste en la construcción de un canal fluvial que aprovechará los sistemas de los ríos Paraguay y Paraná. Los encargados de la planeación económica en Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina conciben a este canal como la llave conque se puede abrir la puerta del granero donde se almacena un rico potencial agríc.ola. Luego el peligro de quedaraislados y marginados en el ámbito regional no está muy distante. En el campo mundial las relaciones j 34

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A este obscuro panorama se agrega otro hecho significativo que desde luego debe incidir de manera ostensible, sólo el 37% de los empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia los ocupan diplomáticos de carrera. Esta sucinta enumeración de hechos desafortunados para una nación acostumbrada a tener un liderazgo en el concierto regional, amerita una reflexión rápida pero muy ponderada que permita tomar decisiones de fondo, tendientes a sacar al país de tan embarazosa situación.

Andino y lograr acuerdos comerciales de los países andinos con el MERCOSUR (bloque a bloque) tendientes a establecer un tratado de libre comercio de Sur América, que unificaría un mercado de 305 millones de habitantes ( 100 del grupo andino y 205 de MERCOSUR). 3. Las relaciones con los Estados Unidos de América deben mejorarse, para lo cual es necesario dejar que su manejo esté en manos del Presidente de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores, y no permitir la intromisión de otros funcionarios que las deterioran, en perjuicio de toda la nación. 4. El servicio diplomático debe ser prestado por profesionales en el ramo, debe dejar de ser la manera de pagar compromisos, favores políticos, en donde se está para defender personas y no las políticas de una nación, por representar gobiernos y no estados. NOTAS BffiLIOGRÁFICAS YERGARA MOLANO ALBERTO, Derecho Internacional Público. Editoral Librería la

5. CONCLUSIONES

Constitución Ltda. Capítulo XVlll El Régimen Jurídico de los tratados internacionales

l. Colombia debe acercarse de una manera constructiva a los países del Pacto Andino así sea sacrificando internamente algunos mercados, para lograr unificar esfuerzos y ser competitivos regional e internacionalmente.

en Colombia. GAYIRIA LIEYANO ENRIQUE, Derecho Internacional Público. Editorial Temis. Ca· pftulo 1 Derecho Internacional Público. MONCAYO VINUESA GUTIÉRREZPOSSE. Derecho Internacional Público. Editorial

2. Colombia debe propender por la solidificación del Pacto

Zavalia. Parte primera Introducción y Principios Generales.


LA RELACION ENTRE LA GEOGRAFIA Y LA POLITICA Coronel FRANCISCO GOMEZ LAVERDE

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a geopolítica como relación entre la geografía y la política fue una creación europea. Nació de los estudios de Federico Ratzel, quien heredó principios fundamentales que constituyeron la inspiración de Kjellen, Hanshofer, Mahan, Mackinder, Spykman y muchos otros.

siderar, al formular sus políticas, la presencia del océano y su influencia en el entorno geográfico de su país, como en el caso Colombiano; si lo hacen podrán contribuir en mejor forma a su desarrollo y crecimiento y por ende a alcanzar la finalidad específica del Estado, el bien común.

Sus ideas se centran en torno al producto del dominio terrestre. En lo fundamental sólo considera el mar como un medio ~e comunicaciones.

Colombia, después de tantos años y para el 2000 tiene que apreciar la definición de «Oceanopolítica», actuando dentro de la normativa establecida por la convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

No significa lo mismo en el hemisferio Austral, como área de atracción porque en él casi no hay tierras y entonces el espacio geopolítico es el mar más que la tierra. Los gobernantes de los países limítrofes con el Pacífico, Atlántico e Indico tienen el deber de con-

El área del Pacífico para Colombia es un desierto oceánico, siendo la mayor reserva proteínica mundial. El patrimonio marítimo colombiano, de un valor no estudiado a

fondo, ha inquietado a algunos gobernantes a contratos con países o Estados distantes, especialmente en otros continentes. El desafío que nos impone la realidad, a la que estamos enfrentados en el presente, constituye la coyuntura ideal, para organizar un proceso de explotación no sólo de los productos pesqueros a gran escala sino de los beneficios que se pueden derivar de la explotación de los recursos minerales aplicando normas contenidas en la convención de Jamaica. Este desafío se presenta a los países ribereños que les cabe por mandato geográfico, de subsistencia y de desarrollo como son Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Ellos tienen de inmediato, que adoptar legislaciones adecuadas que favorezcan las inversiones que 1ACORE

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tiendan al fomento de la ocupación de los territorios oceánicos. La era del Pacífico ha comenzado. En ella Colombia y los países ribereños de nuestro continente tienen un trascendental rol político, oceánopolítico y económico futuro.

Colombia no puede ocupar una posición secundaria en la cuenca del Pacífico y para ello es necesario buscar el apoyo de la visión geopolítica del Estado, de la cultura de las universidades y de los gremios económicos. En los últimos años, las relaciones comerciales entre Colombia y los países del Asia Pacífico han tenido tendencia a aumentar y si se logra que en un futuro próximo se integre a Asean, grupo creado en Bangkok en 1967 y del cual forman parte Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia, Singapur y Brunci con una población alrededor de 300 millones así: INDONESIA 180 Millones. MALASIA 17 Millones. FILIPINAS. 60 Millones.

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TATI...ANDIA. 55 Millones. SINGAPUR. 25 Millones. BRUNCI. 250 Millones. Los esfuerzos de estos países para abrir sus mercados deben tener una respuesta positiva de parte no solamente de los países desarrollados sino de los estados en un mundo nuevo globalizado. El Gobierno Colombiano con su Armada Nacional tendrán que aceptar que la era del Pacífico se está formando de cara al siglo XXI y que estará basada en la información instantánea, la innovación, el privilegio de las realidades sobre las ideologías, la libertad de comercio, en franca oposición a las medidas proteccionistas que persisten en ciertos mercados y en la existencia de políticas nacionales que ofrezcan seguridad y estabilidad. En el Gobierno Colombiano del año 1997 se visualiza el deseo de impulsar al Grupo Andino, como se confirmó en la reunión de Presidentes de los Paises Miembros que se realizó en el pasado mes de abril. La integra-

ción económica de la región Andina es vital desde el punto de vista geopolítico pero también es vital mirar hacia el futuro próximo con los objetivos determinados en la Comisión Permanente del Pacífico Sur de la cual Colombia forma parte desde 1952. La visita del Presidente S amper, que se realizó en el mes de Mayo de 1997, a los centros de Johannesburgo en la República de Sudáfrica, Zimbabwe, N aminia, Angola, Argelia, Nigeria, etc., en su condición de Presidente de los Países no Alineados, pudo tener, no solamente objetivos económicos, los cuales podrían ser de futuro relativo, sino para justificar las acciones realizadas durante su mandato en beneficio de los países asociados.

En circunstancias de marginamiento económico y político a causa del deterioro en las relaciones con Estados Unidos y países de Europa, fue oportuno que en este viaje fuera recibido como Presidente en Africa y los países incluidos en el mencionado viaje.


EL GENERAL JOSE DE LOS SANTOS GUTIERREZ Guerrero de la democracia y caballero del honor (Continuación del número anterior) Mayor General JOSE ROBERTO mAÑEZ SANCHEZ

n 1853,,la situación polít~­ ca tomo su curso anarqUIzante hacia la crisis del Estado. La alianza en el Congreso entre gólgotas y conservadores le cerraba el paso tanto a los deseos de los artesanos de medidas económicas proteccionistas, como al decreto de creación de las Guardiac; Nacionales que, para compensar la reducción del ejército, el gobierno preveía con miras a mantener el orden público, proyecto que los gólgotas consideraban como una amenaza contra el sufragio. Murillo Toro más bien propuso la creación de una Guardia Nacional compuesta de ciudadanos entre los 18 y 60 años de edad, sin uniforme y sin carácter rrúlitar; hasta promovió en el Congreso la sustitución del reclutamiento forzoso por el alistamiento voluntario y la inmediata disolución de los cuerpos militares que guarnecían a la capital.

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El deseo de los gólgotas de reducir el ejército hasta su eliminación, por considerarlo al estilo anglosajón, como una amenaza para la democracia, era fruto de una animosidad que venía desde la época de la independencia, fruto del recelo de los togados por las glorias militares que trascendían al campo político en el alma de los pueblos agradecidos. Así lo dejó ver el General Santander en el siguiente párrafo extractado de su correspondencia con Bolívar en 1824: «Si he de decir la verdad, nuestro Congreso es acérrimo enemigo de las recompensas que ganan los militares; tres años tuvieron durmiendo la acta de Quito a los vencedores de Pichincha; tienen un odio mortal a los libertadores de la Patria. Diputado ha habido que proponga que no carguemos ni uniforme mili-

tar, y mucho menos que han pedido el absoluto desafuero. Qué hombres! Qué hombres! Es una lástima que no se publiquen los diarios de debates para que viésemos maravillas y se conociese todo lo que he tenido que sufrir». (lO)

Las anteriores propuestas de los gólgotas y otras medidas que promovieron en el Congreso para suprimir los cuadros de veteranos y limitar los ascensos y grados militares a las nuevas generaciones de oficiales jóvenes y de origen popular, perpetuándolos en cabeza de los caudillos de la independencia, terminaron por unir en el otro extremo al ejército alrededor de Obando y de Melo, mientras el librecambismo perpetuado en el rrúnistro de Hacienda, José María Plata, exasperaba a los artesanos. 1ACORE

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Dice al respecto Trrado Mejfa: «La pugna presentada con el licenciamiento de oficiales desde el fin de la guerra de independencia cobraba en ese momento un énfasis especial. El proyecto liberal de transformación del Estado implicaba proceder con el ejército al igual como se procedía con la otra fuerza organizada, el clero. Laposición laicizante del Estado tenía su correlativo en la ideología civilista. Al igual que un culto barato, se quería una milicia a buen precio, pero eficaz. Fue entonces cuando se presentó el conflicto. Los altos grados del ejército estaban ocupados por oficiales que habían participado en la guerra de la independencia. Unos de ellosMosqueras, Herranes, Caicedos, etc, tenían una boyante posición económica y el título militar no era más que complemento para la conservación del poder político. Por el contrario, otros oficiales de extracción popular y enlistados en las filas libertadoras desde temprana edad- como Melo- estaban ligados al ejército como su única ocupación y posibilidad de subsistencia. Cuando la situación se caldeó y los artesanos se organizaron con otros sectores populares para exigir los aranceles de protección, la situación de clase se hizo palpable en la milicia y el ejército se dividió» (11) Además, el triunfo del partido conservador en las elecciones legislativas, gracias a la imparcialidad del gobierno, hizo aparecer a Obando, ante los ojos más fanáticos del liberalismo, como traidor. Además, los gólgotas tenían

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la certeza de que la nueva Constitución no era ni mucho menos del agrado de los draconianos, ni siquiera del Presidente ni menos del ejército, que veía en ella su sepultura y la de la República. La inseguridad y la agitación se apoderaron de la capital y de varias poblaciones, esta vez con un contenido social expresado en la rivalidad creciente entre las clases pobres que se denominaban «ruanas»y la clase política representada en el Congreso, llamados «casacas», tal como lo expresa una hoja volante de la Biblioteca Nacional: «los proletarios, es decir, la gente de ruana y alpargata, la gente patriota sin ambición, forman la mayoría granadina. En la República hay 2'000.000 de ruanas, y unos pocos miles de casacas. Para las casacas son las presidencias, los portafolios, las diputaciones, las gobernaciones, las tesorerías. Para las ruanas , la bala, la lanza, la desnudez, el hambre y la muerte» (12) La anterior lucha se entremezclaba con la rivalidad entre conservadores y liberales y entre dacronianos y gólgotas, quienes organizada o desorganizadamente, pugnaban con fanatismo y violencia. La coacción llegó a niveles amenazantes contra el Congreso en favor o en contra de determinadas leyes, en medio de la expectativa del pequeño pero vistoso ejército que guarnecía la ciudad a órdenes del General José María Melo, quien con sus subalternos se definían partidarios de los artesanos.

Así empezaron peligrosos combates callejeros como el del 18 de mayo, en el cual fue asesinado un artesano y el 8 de junio otro grave incidente con numerosos heridos y contusos. Los artesanos incriminaron a los «doctores enemigos del pueblo»y amenazaron con aprestarse a la defensa armada, afianzando su alianza con el ejército. La situación de inseguridad, de desgobierno y de anarquía llegó a un punto tal, que muchos empezaron a maquinar la forma de hacerse al poder de cualquier manera. La sociedad democrática de artesanos, tomó la delantera y le ofreció a Obando su apoyo para establecer una dictadura de corte socialista. Los golpes de Estado siempre se generan en la anarquía y el desorden, que en este caso fue producto de los partidos políticos y del propio Estado, incapaces de superarla. Sólo faltaba producir el hecho que agudizara la crisis, hecho que no demoró en generarse en cabeza del propio jefe de la guarnición militar de Bogotá, el General José María Melo. Quién era este General que habría de ejecutar el más genuino golpe de Estado para imponer el socialismo en Colombia? Había sido un destacado soldado, héroe de la guerra de independencia en los combates y batallas librados en el Sur después de Boyacá, es decir en Pichincha, Junín y Ayacucho. Sellada la emancipación, Melo estuvo en Venezuela participando en sus contiendas civiles en favor


de las ideas liberales contra la dictadura de Páez, ganándose con ello la expulsión del país. Vagó por las Antillas y luégo viajó a Alemania; en la ciudad de Bremen trabajó dos o tres años y logró alguna cultura, pero sobretodo pudo observar la gestación de la unificación alemana, cabalgando sobre el espíritu prusiano de su ejército. A su regreso a la Nueva Granada, se dedicó a la educación como inspector y director del colegio de San Simón de Ibagué y luégo a la política, hasta cuando en 1.850 el presidente López le concedió su reenganche en las filas del ejército con el grado de Coronel y un año más tarde le otorgó el ascenso a General. En 1.852, nombrado comandante del departamento de Cundinamarca y jefe de la 2a. división que guarnecía Bogotá, Melo se entregó de lleno a instruir y a entrenar las reducidas tropas neogranadinas de la capital, logrando con ellas, especialmente con el regimiento de Húsares, un nivel profesional y de presentación marcial no visto antes, circunstancia que le granjeó respeto, devoción y lealtad de sus oficiales subalternos, tropas y artesanos, así como el recelo de los conservadores y de los gólgotas. La confianza y amistad que le inspiraba Meto a Obando, fundamentadas en su afmidad personal e ideológica como veteranos guerreros de la independencia y decididos liberales, amantes del pueblo y defensores del ejército, determinaron al segundo a mantener

al primero en la comandancia de las tropas que guarnecían la capital de la República. Aún cuando de finos modales, trato social y presentación personal impecable, Melo poseía cierta arrogancia militar, fruto de su orgullo de pertenencia institucional. Esta circunstancia y su firme posición de defensor del ejército permanente, al que se había dedicado desde un periódico fundado por él para tal efecto en 1.852, le acrecentaron antipatías entre los señoritos gólgotas, quienes desde el Congreso y la prensa no perdían momento u ocasión para perderlo.

Como las opiniones existentes con relación al golpe de Estado del 17 de abril de 1.854 han estado condicionadas por el criterio político de sus analistas, varios de los cuales, con parcialidad y poca objetividad, han tratado de esconder la responsabilidad que cupo a cada una de las vertientes y actores políticos tras la conducta del presidente y del usurpador, vamos a tratar de sintetizar los conceptos más autorizados, con miras a una visión clara de las circunstancias determinantes que truncaron por breve lapso el normal desarrollo institucional del país.

Un incidente, ocurrido el primero de enero de aquel año, vino a producir el hecho que profundizó la disputa entre el legislativo y el gobierno. El General Obando ofreció una comida en el palacio presidencial a algunos personajes de la capital. entre ellos al General Melo, quien por este motivo dio orden de acuartelamiento al regimiento de Húsares. Al salir de la comida para su casa, el General a pesar de sus órdenes encontró en la calle fugado del cuartel, al cabo Pedro Ramón Quiróz, a quien por tal motivo recriminó y dispuso su castigo en el calabozo. Pero como dicho suboficial le manifestó que había sido gravemente herido por alguien a la sombra de la noche, situación que era cierta, ordenó su envío al hospital, donde murió a los pocos días. Esta es la verdad procesal tomada directamente del expediente, adelantado por sus propios enemigos.

En primer lugar, el enardecido ambiente político del Congreso con su presidente a la cabeza, el Alcalde de Bogotá Lorenzo González, nombrado instructor adhoc del proceso, y el abogado Francisco Eustaquio Alvarez, todos a una urdieron la trama para sindicar del referido homicidio al General Melo. El propósito perseguido en este caso por conservadores y gólgotas era distinto: los primeros, buscaban quitarse de en medio a un jefe militar liberal y caudillo de los artesanos y atacar de paso al Presidente; los segundos pretendían desprestigiar y condenar al ejército como el elemento más peligroso para la democracia y ratificar la necesidad de suprimirlo. A pesar de la presión ejercida sobre el Presidente de la República con miras a la destitución del General Melo, en especial del Vicepresidente Obaldía, quien por su parte intentó, ante la negativa de

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Obando, dar el golpe de Estado con apoyo de los 'Secretarios, hecho que le creó la desconfianza del gobierno. Obando consciente de la calumniosa sindicación y enterado de los verdaderos objetivos que perseguían los autores del proceso, mantuvo en el cargo a su General. El Alcalde González intentó sobornar a los declarantes en el proceso y el propio presidente del Congreso, Julio Arboleda, en acto por demás indigno, ofreció al General Melo dinero para que abandonara al Ejército y al país. «Corrieron pocos días después de mi conferencia con el General Obando-dice José de Obaldía- entonces Vicepresidente y me hizo llamar para decirme que el señor Julio Arboleda (presidente del Congreso) conspiraba contra el gobierno. Pedfle las causas de su aserción y me manifestó que era tal el deseo del señor Arboleda de deshacerse del General Melo, para poder seducir la guarnición de Bogotá, que, fingiendo el mayor interés en que se salváse éste de la causa criminal que se le seguía por el asesinato del cabo Quiróz, estaba pronto a proporcionarle siete mil pesos, suma con la cual podía desaparecer de la Nueva Granada. Dábase al General Obando como interlocutor del señor Arboleda_ cuando hacía semejante ofrecimiento, y el primero me dijo que contestó en aquella ocasión «Melo protesta su inocencia y no teme los resultados del juicio; así él no se aprovechará de la oferta de usted». Arboleda insistió en que Melo era hombre perdido, que las pruebas 9el sumario eran irresistij 40

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bies, y se despidió asegurando que se vería con Melo para procurarle su salvación.(12) Melo por su parte, se defendió con el sentido común y la dignidad del soldado y del inocente y a pesar de no poseer conocimientos jurídicos y carecer de la insidia política de sus enemigos, logró mantenerse insobornable y demostrar su inocencia. Pero sin que en el ámbito político y apasionado del momento se le prestara mayor atención, ya que al Congreso lo único que le interesaba era perderlo y lograr sus propósitos. Hasta algunos cronistas de la época se dejaron contagiar del ambiente político insidicioso, al escribir como testigos tales sucesos, tomados de narraciones públicas de gólgotas y conservadores, cuando ni siquiera se encontraban en Bogotá por aquellos días. El golpe de Estado concertado o no entre Melo y Obando, fue anunciado desde la víspera, que era domingo día de pascua. 400 artesanos conscientizados por las doctrinas socialistas pregonadas por Morillo Toro y creyendo que la escasez de alimentos se debía a su monopolización por los ricos, armados con fusiles del ejército y con cinta en el sombrero que decía « vivan los artesanos y el ejército!; Abajo los monopolistas!»; desfilaron por la calle del palacio presidencial dándole vivas a Obando y gritando que la riqueza, se debía repartir entre los pobres.(13) Lo que sucedió en la noche y al día siguiente era de esperarse.

Melo, quien por el grado de amistad que lo unía a Obando y a su Señora Timotea Carvajal, alma de temple revolucionario, cuyos dos hermanos secundaron activamente el golpe, casi todas las noches tenía tertulia en palacio. En la de esa noche, Melo entró convencido que el presidente Obando asumiría la dictadura y después de darle parte de normalidad, tuvo con él una larga conversación paseándose por la galería de «las Musas». Es posible que Obando, en ese momento hubiera influido enMelo para no precipitar los acontecimientos. No de otra forma se explica el estado «cabizbajo y pensativo» que mostró el segundo ante el Coronel Juan de Jesús Gutiérrez después de tal conversación. Sin embargo, a las once y media de la noche salió de Palacio montado en su zaino para presidir una formación militar de artilleros y artesanos, ante los cuales gritó: «abajo los gólgotas», mientras las campanas hacían coro a la música militar y de allí salían los pequeños grupos de artesanos y soldados a prender a los senadores gólgotas y conservadores, entre ellos a Urbano Pradilla, Pedro Antonio Restrepo y Pastor Ospina, y a los diputados Morillo Toro, Vicente Herrera, Valencia y Argáez, así como al gobernador Briceño. El 17 de abril a las siete de la mañana fue convocado a la casa del Presidente Obando el Consejo de Gobierno, del que hacían parte el Vicepresidente Obaldía, los Secretarios Real, Plata, Barriga y Pinzón y el Procurador interino de la


Nación, Lino de Pombo. La señora de Obando a pesar de ser tan temprano ya estaba vestida y arreglada esperándolos. Entre tanto el General Meto había enviado una comisión de cinco personas presidida por Francisco Obregón ante Obando para ofrecerle la dictadura que al parecer no acepto pero tampocó tuvo respuesta la insistencia que le hizo Obaldía de que saliera a la Plaza y con su prestancia contuviese el motín. Obando salió con sus insignias puestas sólo para presentarse ante su gabinete y manifestarle «que era imposible salir y que sería inútil cualquier paso que se diera, por que los revolucionarios no cederían ».(14) La posición ideológica del presidente Obando, líder de los artesanos le impidió abandonarlos a su suerte?. Tal vez pensó en la justificación de los medios y en un desenlace feliz que reivindicara de una vez por todas a las clases populares?. Por e1lo había consentido el golpe de Estado? O, de manera paralela, frenado por su prestigio de demócrata se veía impedido para asumir la dictadura, contra la que había luchado en sus mejores años y ahora se negaba a acaudillarla sometiéndose a quedar bajo vigilancia aparente? Es posible que O bando y Melo, presionados por las circunstancias políticas y con apoyo de los artesanos y del pueblo capitalino, concertaran el golpe. El primero había proclamado «que el pueblo era soberano y que ese era su programa de gobierno»; por esta razón el proceso por la muerte del cabo

Quiróz no hizo mella en ninguno de los dos, como lo demostró Melo consumado el golpe, en el cual uno de sus primeros actos fue el de ordenar la libertad del Alcalde González, principal instigador y manipulador del proceso y uno de sus más acervos y declarados enemigos. Acto generoso que muchos han pasado por alto. O como lo sostienen los encarnizados enemigos de Obando, desmenuzando su vida de personaje cambiante y contradictorio, de hombre de variac; caras. Si pudo ser primero realista y luégo patriota, si fue enemigo acérrimo de Mosquera y luégo su amigo; por qué en este momento, motivado por sus genuinas condiciones populares no podía permitir una revuelta social acaudillada por uno de sus más leales amigos, con quien estaba identificado ideológicamente? O como lo afirman otros.la azarosa vida de campañas y de destierros, de calumnias de sus enemigos y de admiración de sus partidarios. había hecho mella en su carácter tenaz y resuelto; y en ese momento crucial de su vida pública. Obando se mostró inferior a su alta investidura, quedando ante la historia como un vil juguete de los hombres y de las circunstancias, abandonado a su trágico destino?. Así también parece confirmarlo su conducta frente a la fragua del golpe de Estado, del cual tenía que estar enterado, así como del desarrollo del mismo. Su indecisión, contemporización, desidia, inactividad, tolerancia o comprome-

timiento emergen con las mismas posibilidades. Cabe también preguntarse, qué tan adverso era O bando a la Constitución de 1853, saturada de utopías gólgotas y cuyas normas amarraban al ejecutivo ante difíciles situaciones de orden público y comprometían la integridad territorial de la Nación, como efectivamente ocurrió y ya se dijo. De ser así, él la había sancionado, alabado y traicionado. Esta Constitución según el sabio y severo criterio del Señor Caro, fue la autora intelectual del golpe de Estado: «Aliados conservadores y radicales con el fin patriótico de derribar la dictadura del Teniente de Obando, y con el fin~antipatriótico de restablecer la Constitución instigadora del mismo crimen que se trataba de castigar, principió, o más bien ya había principiado, aquello que se llamó cambio de ideas, ilícito comercio a que hemos dado el merecido nombre de mesticería)>( 15) En favor de esta versión, que inculpa a la Constitución de 1853, como motivo predominante del golpe de Estado, se tiene además la memoria testamental de uno de los testigos claves, el Vicepresidente Obaldía: «En los días en que esto pasaba, un negociante de Bogotá exigiéndome promesa de que su nombre no sería descubierto, me denunció la proximidad del peligro: díjome que un titulado Coronel Gómez, a quien no conozco, le había propuesto que tomac;e parte en la revolución, a cuya cabeza se pondría el coronel Corena y él, la


cual debía estallar al día siguiente. Agregó el negociante que habiendo preguntado a Gómez qué papel harían en la revolución el Presidente General Obando y el General Melo, con qué recursos contaban, qué personas de influencia estaban comprometidas y qué fm se proponían con semejante paso, Gómez le había contestado: que los Generales Obando y Melo no obrarían activamente, pero que consentirían en la revolución, disimulando; que contaban con seis mil pesos para los primeros gastos; y que el objeto era echar por tierra la Constitución. Nada quiso informar acerca de las personas comprometidas con él»(l6). Tal versión tiene a su vez otros interrogantes, teniendo en cuenta el conservatismo acendrado del coronel Corena, quien , coincidiendo con Obando y Melo en desconocer la Constitución de 1853, pudo participar del plan en concenso con ellos o por cuenta propia. Porque este testimonio llevado en los días precedentes al golpe ante Obando y Melo, ocasionó el traslado de Bogotá del Coronel Corena, quien por este motivo se enemistó con su jefe militar directo y en su tránsito por Chocontá lo acusó de ser el autor de la muerte del Cabo Quiroz. José María Samper por su parte, treinta años más tarde, cuando estaba arrepentido de sus ideas radicales de joven, sigue la corriente política tradicional que explicaba la conducta de Melo por cuenta propia, tal vez movido por su situación procesal y enemistad con

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el Congreso: «Ello fue que, con futiles pretextos, más personales que políticos, el17 de abril de 1854 el comandante general de las tropas (José María Melo) se pronunció en abierta rebelión, fingió poner preso en el Palacio Nacional al Presidente Obando, declaró disuelto el Congreso e hizo perseguir a los miembros de éste que no eran ministeriales, proclamó el restablecimiento de la Constitución de 1843 y en suspenso la que regía, y estableció una especie de gobierno provisional que no era sino una dictadura militar»( 17). Pensar en una actuación de Melo en concierto con Obando en la fase del planeamiento del golpe, pero por cuenta propia en el momento decisivo también es posible, a pesar de que tal interpretación no coincide con la fidelidad que Melo observó con el gobierno anterior del presidente López, en circunstancias igualmente críticas. Es posible también una doble traición: la del Presidente con su lugarteniente por su paso atrás en el momento crucial, o la del General con el Jefe del Estado, so pretexto de su posición pusilánime. Sin embargo, el Señor Suárez, en los sueños de Luciano Pulgar, exhonera a Obando de su conocimiento del complot: «El pronunciamiento del 17 de abril de 1854, no sorprendió por tanto a nadie, sino al General Obando. Creyóse aún entonces que ese pronunciamiento había sido hecho de acuerdo con él. Pero no fue así. Los que estas líneas trazamos tuvimos ocasión de penetrar bien a fondo

en las intimidades de aquel ominoso acontecimiento, y estamos persuadidos plenamente de que el General Obando no tuvo conocimiento previo de la rebelión de Melo»(18) Son factibles otras explicadones, como la que señ~- - !_ !"1g.la masónica, entonces poderosa organización política a la cual pertenecía Obando, pero que en las elecciones para presidente había sido partidaria del General Tomás Herrera, como la instigadora de la feroz oposición al gobierno y de su consiguiente caída. Así lo expresa José Manuel Res trepo: <<Esta logia seguía reuniéndose en la casa de la señora María Josefa Valencia, en la antigua calle de la carrera por arrendamiento que hizo de ella la sociedad desde el tiempo de López. Creemos que muchos fenómenos políticos que no acertamos a explicar provenían de las reuniones masónicas»(l9) Según se trate de inculpar o JUStificar a los protagonistas del golpe o a los personajes y corrientes políticas que se juntaron para combatirlo, lo cierto es que los golpes de Estado de tipo militar, al menos en Colombia, donde han sido excepcionales, no los han dado los generales por su propia cuenta o ambición personal. Han sido generados por crisis del Estado propiciadas por los propios partidos políticos, cuyos jefes, sin mayor reato han instigado en los cuarteles el derrumbamiento del gobierno de turno, como salida cómoda y no violenta de la sttuación.


En esta oportunidad, dado el golpe de Estado y ante la negativa de Obando de liderar la revolución popular, Melo se declaró Jefe Supremo del Estado, procedió a reorganizar el gobierno y a tomar las medidas de fuerza necesarias para su consolidación en el poder. Su primera proclama estuvo destinada a sustentar su actuación como consecuencia de Ja anarquía y del desorden de la República, la necesidad de un gobierno popular, la llamada al ejército a conservar la unidad y disciplina y a sus conciudadanos para mostrarse como el garante de la libertad. Las reformas políticas no se hicieron esperar. Se trataba de una República popular con dos gobiernos complementarios, el nacional y el municipal, ambos en beneficio de los pobres, de los militares y de los liberales dacronianos; derecho de sufragio sólo para quienes supieran leer y escribir; libertad dentro del orden y orden para la libertad; seguridad para la familia, el trabajo, la propiedad y la industria; reconocimiento de la religión de los granadinos, derechos ciudadanos a los sacerdotes, pero sin la presencia de los jesuitas; ejército regular con capacidad para cumplir su misión, con servicio militar voluntario, una guardia nacional de carácter cívico, debidamente asegurados mediante pensión, extensiva a todos los empleados públicos; libertad de enseñanza y obligación de instrucción primaria, pena de muerte provisional e impuestos proporcionales y equitativos conforme con la riqueza de cada granadino.

NOTAS

(15) El Golpe Militardel17 de Abril de 1854, pag.299

(10) Correspondencia del general Santander.

(16)ElGolpemilitardel17deAbrilde 1854,

(11) Manual de Historia de Colombia Tomo

pag.304

n. pag 353.

(17) El Golpe militardel17 de Abril de 1854,

(12) El Golpe Militar de117 de abril de 1854,

pag.301

testimonio de Obald.ía, pag.310

(18) El Golpe militardel17 de Abril de 1854,

( 13) Historia de la Nueva Granada, Tomo ll

pag. 318

pag. 319

(19) Historia de la Nueva Granada, Tomo II,

( 14) Historia de la Nueva Granada, Tomo ll

pag. 276

pag. 321

(CONTINUARAFNELPROXIMONUMERO)

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LA GUERRA ENTRE RUSIA Y ALEMANIA Capitán LUIS N. SARAVIA S.

EL SITIO DE SEBASTOPOL

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e victoria en victoria, los alemanes habían llegado a fmes de septiembre de 1941 con sus poderosos, compactos y disciplinados ejércitos, hasta bien adentro del territorio ruso, sin haber logrado destruir el grueso de sus fuerzas, como lo tenían previsto en su plan original de unas ocho a doce semanas. Para esa fecha, la resistencia rusa era cada vez más tenaz y coordinada, gracias en gran parte a la ayuda norteamericana, y también a los errores de los alemanes, no de sus generales, pues Hitler no los dejaba actuar con independencia.

El patriotismo local, la capacidad de solidaridad, de resistencia y valor humanos basados en los recuerdos históricos del sitio de la ciudad de 1853 y 1854, de sus Almirantes y fuerzas que defendieron la plaza en aquella ocasión, les animó ahora, a no ser inferiores a la historia y al valor de sus antepasados. Además, como sólo podían escapar por el mar y como éste estaba bajo el fuego de la artillería y aviación alemanas, se vieron también obligados a resistir al máximo.

Hasta octubre de dicho año se habían apoderado de la península de Crimea, exceptuando la ciudad de Sebastopol. Esta ciudad presentó una gran resistencia a los atacantes, comparable en gran parte al sitio de Leningrado, al noroeste, sobre el lago Ladoga y al cual ya hicimos referencia anteriormente.

El asedio de la ciudad empezó el 30 de octubre de dicho año, por parte del 11 o Ejército mandado por el General Von Manstein, quien según el Almirante Doenitz, sucesor de Hitler fue el mejor General Alemán en esta guerra y duró dicho ataque hasta el 21 de noviembre.

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Este primer ataque fue resistido con gran coraje por parte de los defensores que fueron apoyados por su pesada artillería y los grandes cañones de la flota del mar Negro y no hizo muchos daños en la primera de las tres líneas defensivas de la ciudad. Viene luégo un segundo ataque que duró del 17 al 31 de diciembre, donde los alemanes que habían recibido importantes refuerzos de artillería obligaron a los rusos a retirarse hasta colocarse a 8 kilómetros de la plaza, donde se hicieron fuertes gracias a importantes refuerzos que también les llegaron por agua; sinembargo, los alemanes con nuevos refuerzos aéreos y terrestres lograron apoderarse de toda la península de Kerh, con lo cual la suerte de Sebastopol quedaba sellada, pues ya no podían recibir ayuda terrestre.


El tercer ataque ocurrió entre los meses de enero y febrero de 1942, tiempo en el cual la población se refugió en los abrigos que se habían construido con anterioridad, tales como subterráneos y sótanos, lugares donde funcionaban las escuelas de niños, los talleres de reparación de armamento, confección de ropa, calzado y alimentos. A pesar de los bombardeos aéreos y terrestres, la gente se acomodó a la situación y sobrellevaron con estoicismo su infortunio. El cuarto ataque se inició el 2 de junio del mismo año, con poderosas fuerzas que los alemanes habían concentrado en determinados sectores, dispuestos a conseguir la rendición de Sebastopol. La plaza fue violentamente bombardeada por cientos de aviones, por numerosas baterías y por decenas de potentes obuses que hacían llover sobre la ciudad, millares de bombas y proyectiles explosivos e incendiarios que causaban enormes daños. Sinembargo, como anteriormente, Sebastopol, resistió con valor este violento cuarto ataque. Los alemanes se habían encontrado con un puerto, fuertemente protegido. Alrededor de él existía una cadena de poderosas fortificaciones; algunas de ellas databan de la guerra de Crimea, las cuales se habían actualizado con potentes y numerosas baterías e infinidad de obstáculos contra tanques y carros de combate. Al principio del ataque, esta plaza le pareció ideal al Alto Mando Alemán para una operación de

sitio al viejo estilo; primero unos potentes bombardeos aéreos y terrestres y luégo, un ataque frontal con una masa de infantería y tanques, con lo cual creían, le darían al mundo una idea de la potencia del ejército alemán. Después de los primeros meses de asedio y en vista de que la triple línea era más poderosa de la que originalmente habían calculado, resolvieron llevar desde cerca a su frontera con Francia, un poderoso cañón que había sido especialmente diseñado para destruir la Jínea Maginot, pero como Francia fué vencida fácilmente, dicho cañón no tenía un objetivo digno de su poder destructor por lo cual, lo tenían oculto, pues se había convertido en un arma superflua. Dadas las colosales dimensiones de esta pieza de artillería que adelante veremos. sólo se construyeron dos cañones; el uno, llamado el poderoso Gustavo. en homenaje al Rey Gustavo Adolfo y al otro se le llamó Dora, como una deferencia con la señora del diseñador pues así se llamaba su esposa. Se trataba en términos generales de una pieza convencional. El tubo tenía una longitud de 29. 90 metros, con 80 centímetros de calibre; pesaba 1.350.000 kilos con un alcance de 47.100 metros. 1.200 metros tenía la línea férrea cuando estaba en posición; usaba dos clases de proyectiles: el uno, contra las fortificaciones de hormigón construidas a más de 30 metros de profundidad y pesaba 7.100 kilos; su altura era de 7.10 metros y se le

introducía en la recámara con un aparato especialmente diseñado para ello; el otro, pesaba 4.800 kilos, su altura era de 4.80 metros y se usaba para destruir objetivos a menor profundidad. Su traslado desde Alemania, hasta cerca de Sebastopol, duró cosa de 3 meses, debido en gran parte a los daños en las vías férreas ocasionados por los guerrilleros, y a la dificultad de mover semejante peso. Con anticipación a su llegada, 1.500 hombres encuadrados en una unidad de ingenieros militares, habían perforado una montaña donde construyeron un abrigo con emplazamiento de doble vía férrea, para ocultar la pieza, personal, munición y accesorios, todo lo cual estaba protegido a ambos flancos por amplias trincheras, incluso para ocultarlo de la observación y bombardeos aéreos y terrestres. Llegó a su nuevo escondite como un gigantesco y pesado mecano, formado por 32 cargas pesadas que formaban el cañón y su montaje, las cuales fueron armadas y colocada la descomunal pieza en posición de tiro. Al cañón lo manejaban 1.400 hombres al mando de un coronel con su plana mayor y su propio cuartel general. 500 de estos hombres eran los sirvientes de la pieza; los demás, se ocupaban de estudiar y seleccionar el blanco, de medir la temperatura del ambiente y de la pólvora; del servicio de inteligencia, la velocidad y dirección del viento, el estado del proyectil, 1 ACOllE

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de los aparatos de retroceso, transmisiones, el enmascaramiento y del aprovisionamiento del personal, vehículos y combustibles. Dos batallones de defensa anti-

aérea y varias compañías de infantería reforzadas con potentes cañones y tanques patrullaban sus alrededo~y lo defendían de todo ataque. El personal que lo manejaba, más un grupo de especialistas en balística y artillería, con grúas y aparatos especiales duraba entre tres y seis semanas para armarlo y colocarlo en posición de fuego, pues se requerían minuciosos cálculos para que el proyectil cayera en el punto elegido. Los primeros disparos se hicieron el 2 de junio y el quinto y último asalto se inició el 7 del mismo mes; después de haber caído los primeros proyectiles, se hizo evidente que ya no era posible seguir con una resistencia organizada. Los primeros objetivos de este cañón, fueron las baterías costeras a las cuales destruyeron con 8 proyectiles disparados desde una distancia de 25 kms; con 6 proyectiles .destruyó el fuerte Stalin construido con hormigón armado y a prueba de bombardeos convencionales y, luego con 9 disparos fué

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destruido un polvorín construido a 30 metros bajo el mar, el cual se consideraba indestructible; el agua del mar al colarse por el agujero hecho, terminó haciendo una destrucción espantosa y total, donde perecieron miles de personas que manipulaban los explosivos y otras que estaban allí refugiadas. Luégo el mismo 7 de junio fué destruido por siete cañonazos, una fortificación conocida como Cima Sudoeste que dificultaba el avance de la infantería y carros de combate, cuatro días después, con siete granadas, fué destruido el fuerte de S iberia y, 6 días más adelante, con cinco proyectiles fué destruido el fuerte Máximo Gorlci junto con las baterías situadas a su alrededor al igual que en los otros fuertes.

Sebastopol resistió el asedio desde el 30 de octubre de 1941 hasta el3 de julio de 1942. En total 226 días. Se calcula que sobre la ciudad cayeron más de 560. 000 proyectiles de diversos calibres y millares de bombas arrojadas en los bombardeos aéreos que causaron enormes destrozos en sus edificios y construcciones militares. Entre rusos y alemanes hubo más de 300.000 muertos y heridos. Los alemanes además de capturar tan importante plaza cogieron más de 90. 000 prisioneros y se hicieron al control de tan importante región.

La munición de este cañón, sólo fue empleada contra grandes fortificaciones, contra objetivos dignos de su poder destructor nunca contra personal desprotegido.

Los rusos con su heroica resistencia por la ciudad, alegan que el 11o Ejército alemán que los atacó, no pudo participar en el ataque contra ellos en otros frentes. Von Manstein fue ascendido a Mariscal de Campo y muchos de los oficiales que participaron en el sitio, también lo fueron al grado inmediato.

Los rusos continuaron combatiendo y resistiendo entre los escombros de las destrucciones, para desgastar a los alemanes y sacar en la noche, en submarinos, a importantes jefes y personal técnico que necesitaban en otras partes.

El cañón fue devuelto hasta su escondite, donde permaneció oculto hasta el fin de la guerra, pues en toda Europa no había un objetivo merecedor de sus proyectiles; pasada la guerra fué convertido en tractores y arados.


LA SELVA ROJA Del Teniente Coronel LUIS A. VILLAMARIN PULIDO

COMENTARIO DE LECTOR

E

l autor no es un escritor de novelas. Este libro es algo más que una novela, es el relato de la escueta verdad sobre cómo y quiénes son los siniestros personajes que dirigen las llamadas guerrillas. que se mueven en el espesor de la selva colombiana, cuáles son sus métodos de vida y cómo imponen su voluntad a sus secuaces, sus procedimientos para reclutar a los desinformados campesinos, cómo los mantienen amedrentados a su servicio y los convierten en asesinos sin conciencia, cómo administran la «disciplina guerrillera», cuál es el «código penal» y cómo se verifican las parodias que llaman «consejos de guerra revolucionarios>>, cómo imponen las torturas, la pena de muerte y todos los instrumentos de intimidación. A lo largo de las páginas del libro desfilan detalladamente las actuaciones de Tiro Fijo, J acobo Arenas, Pedro Catatumbo,

Alfonso Cano, muchos de los cuales son los que han servido de interlocutores en las llamadas «conferencias de paz» que periódicamente convocan los idiotas útiles que creen en la utilidad de dialogar con estas cuadrillas de asesinos. En las fotografía~ del libro vemos al doctor Alvaro Leyva departiendo en la guarida de las Farc con Tiro Fijo. Alfonso Cano, Ramiro Lucio. Raúl Reyes y Pacho Arenas. La conciencia ciudadana se estremecerá (lo suponemos) al leer el horrorizante relato de la forma como estos criminales convierten en secuaces, a su imágen y semejanza, a los jóvenes que reclutan con una metodología que parece extraída de los círculos del infierno dantesco; relata el autor la transformación en asesinos de alma y conciencia podrida, sin el menor asomo de respeto por la vida a

quienes provienen 'de hornadas familias campesinas que quedan atrapados para siempre en la telaraña de esta empresa criminal que son las guerrillas de las Farc. Y estos jefes de cuadrilla son los que reclaman el respeto por los «derechos humanos» y por quienes abogan personajes como arzobispos, políticos que han ocupado importantes cargos públicos, con una motivación que escapa a la comprensión de los colombianos y que siguen aconsejando que se invite a preguntarles qué condiciones exigen para abandonar su criminal «modus vivendi». «La Selva Roja» es el más completo relato sobre la realidad de lo que son'!as guerrillas colombianas. Su autor ha tomado el testimonio personal de muchos integrantes que se han entregado al Ejército y ha tenido una larga trayectoria como comandante de compañía y

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batallón en las selvas colombianas. También ha consultado los archivos de inteligencia y las fuentes que le han permitido no solo trazar una completa trayectoria de las Farc-Ep, desde su creación sino citar con nombres, fechas, participación de víctimas y victimarios, numerosos episodios de la violencia guerrillera que azota al país. Este libro debe ser lectura obligada para los colombianos que quieran salir del engaño de quienes siguen aconsejando dialogar con esos malhechores que se consideran el «brazo armado» de la revolución comunista en Colombia. Está denunciada la confusa ideología partidista que se convierte en el culto a la personalidad de los jefes guerrilleros, su tosca forma de adoctrinar a quienes reclutan por la fuerza o el engaño, sus sistemas de instrucción militar, el código penal guerrillero, los relatos escalofriantes de las torturas, los asesinatos a sangre fría con que mantienen la disciplina, la corrompida moral que enseñan a los jóvenes, inculcándoles sentimientos de traición y creando un clima de desconfianza mutua que impide una sincera interrelación personal, el sistema como imponen la práctica de las relaciones sexuales y cómo fomentan la colaboración entre los campesinos y habitantes de los pequeños poblados (advirtiendo que también tienen colaboradores en las ciudades y que residen en los mejores barrios de las capitales). En esta forma se entiende cómo se ha extendido la influencia de la guerrilla a más de 600 municipios colombianos, sin que el Estado, su Fuerza

Pública y su Justicia hayan podido contrarrestar esta penetración que se sustenta en el amedrantamiento basado en la aplicación de la pena de muerte a las autoridades y a sus familiares que no se pliegan a las exigencias de los bandoleros. Se encuentra también ampliamente explicada la relación de la guerrilla con el narcotráfico en un Anexo especial. «La Selva Roja», en su minuciosidad y detalle podría considerarse como el auto cabeza del proceso que algún juez podría iniciar contra el brazo armado de la revolución comunista que por otra parte cuenta con todas las garantías que el Estado le otorga con prensa propia, representantes en el parlamento, y multitud de funcionarios en todos los cargos públicos de las ramas del poder y a todos los niveles. Es por eso que quién lo lea no puede abrigar la ingenuidad de creer que puede dialogarse con esas asociaciones para delinquir cuyos jefes aplican los más tenebrosos procedimientos que la indignidad humana puede concebir y violan hasta el más mínimo respeto por la persona humana. Son «jefes» que han ejecutado a cientos de sus propios secuaces por simples sospechas y han ordenado el descuartizamiento de niños y niñas, por «traidores a la revolución». ¿Serán esos los interlocutores con que quieren reunirse los arzobispos, ex-ministros, políticos, etc. y que piden a los dignos jefes militares que acepten un diálogo que esperamos nunca se realizará con su presencia.?

Este comentarista aspira a que el documento que constituye «La Selva Roja» sea leído por los partidarios del diálogo y les sirva de elemento de juicio adicional si es que ya no conocen por las fuentes que tienen a su disposición la verdadera naturaleza criminal de aquellos que pretenden representar a una subversión digna de alguna consideración. Es por eso que resulta un procedimiento que raya en la mala fe, continuar invitando a los colombianos, desde los niños hasta los adultos, a una serie interminable de manifestaciones, marchas, misas, lanzamiento de palomas, que tienen adormecida la conciencia nacional sobre la verdadera naturaleza del problema que simplemente se reduce a la existencia de una revolución que adelanta un partido político que proclama alcanzar el poder por todos los medios de lucha entre los cuales está la lucha armada y que públicamente ha proclamado que la utilizará, como efectivamente lo está haciendo. Lo mejor sería que el Estado colombiano hiciera suyo el convencimiento de Henry K.issinguer, quién después de cuatro años de infructuosas conversaciones con los comunistas del Vietnam, llegó a la conclusión de que la guerra de guerrillas no se hace para llegar a acuerdos u obtener concesiones parciales, sino para alcanzar el poder. Todo lo demás son artilugios dilatorios.

El libro acaba de aparecer y puede comprarse en ACORE.

Edición 93 junio 1997  

Editorial: El retorno de los soldados secuestrados

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