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Ciencia de los Orígenes

MAYO-AGOSTO 1991

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N.29

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Una publicación del Geoscience Research Inslitule (Instituto de Investigación de Geociencia) Estudia la Tierra y la Vida: Su origen, sus cambios, su preservación

LA ASOMBROSA FORMACION SANTANA Dr. Harold Coffin Ejemplares notables de peces fósiles del Brasil atrajeron la atención del Instituto de Investigación de Geociencia (GRI). Nuestro interés también se estimuló por estudios cientíificos que se hicieron de estos fósiles (Martill, 1988). Se decidió incluir esta localidad en el itinerario que se planificó para principios de 1991 en América del Sur. La Formación Santana está en la parte Sur del Estado de Ceará, en el Nordeste de Brasil. En 1828 captó por primea vez la atención del mundo científico cuando dos viajeros europeos se refirieron a ellos e incluyeron una ilustración en sus escritos. En 1841 George Gardner escribió en los fn· formes de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia sobre la colección que él hizo. El famoso zoólogo americano,

Esta sorprendente imagen de Venus, tomada por Magelfan muestra un lipo de cráter llamado corona. Tiene 375 km. de diámetro. Latitud 25 Sur. Se cree que se formó como una gran burbuja de magma caliente y luego se colapsó dejando fa corona. (Folo NASA. P-37046)

Louis Agassiz, realizó estudios taxomómicos en 1841 sobre la colección de Gardner. E. D. Cope, Smith Woodward, y David S. Jordan, ictiólogos bien conocidos, también estudiaron los peces de Santana en 1871, 1887, Y 1908 respectivamente. Más recientemente se ha activado el interés de los paleontólogos de varios países. Generalmente los peces se encuentran al partir las concreciones, y a menudo mantienen su forma tridimensional (Fig . 1). Los fósiles en una concreción pueden variar de un trozo de un pez hasta varios peces juntos en la misma piedra rodada. Oca· sionalmente se encuentran otros organismos fósiles en estas concreciones. Este depósito del Cretácico aflora en las laderas de Chapada do Araripe, una meseta irregular de unos 180 km. en direc· ción este·oeste y 48 de norte a sur. La meseta se eleva unos 300 metros sobre el terreno circundante, que a su vez está entre 600 y 900 metros sobre el nivel de mar. (Fig. 2) La gran variedad de peces fósiles lo caracteriza como un ambiente marino. Juncon!. p. 2

UN MODELO DE GLACIACION POSTDILUVIAL (Continuación . .. )

PARTE 11 En este artículo propongo resumir el modelo y dar atención especial al tiempo necesario para desarrollar un manto de hielo, y luego para deshelarlo. En el mismo también sugeriré soluciones a los problemas de la edad de hielo. UN MODELO DE GLACfACfÓN POSTDILUVfAL Ef requisito básico para una edad de hielo es una combinación de veranos mucho más fríos y mayor precipitación de nieve en las latitudes medias y altas (Fletcher 1968, p. 93). El manto de nieve debe permanecer el primer año durante todo el verano, y luego cada año debe agregarse suficiente

M. J . Oard humedad para que este manto siga in· crementándose. Si los veranos son muy fríos, un incremento modesto de caí da de nieve por sobre el promedio bastará. Pero si el enfriamiento en verano es poco, entonces un incremento grande en caída de nieve será necesario. Esto presenta un problema mayor para los modelos convencionales, porque el aire más frío puede retener menos humedad (Byers 1959, p. 161). La carencia de humedad para una edad de hielo quizás sea la razón por la cual se han propuesto ya más de 60 teorías (Eriksson 1968, p. 68). Casi todas estas teorías tienen serios problemas científicos, Con!. p. 3

Ciencia de los Origenes t


Santana ...

viene de p. ,

to con muchas especies de peces actuales se hallan especies extintas del Mesozoico y un pez murciélago (Rhino batus). Los peces representan ambientes bentónicos, semibentónicos, pelágicos, litorales y estuarinos. Incluyen los que se alimentan en la superficie, de plancton, de otros peces menores, y celocantos que se alimentan en aguas muy profundas. También en el oeste de Africa se han hallado celocantos fósiles (Martill 1988). Jordan y Branner (1908) consideraron que el ejemplar de Ca/amoplurus cilindricus era el pez fósil más perfecto que jamás hubieran visto. Parte del color de las escamas y aún los globos oculares estaban conservados. Aún en el corto tiempo que trabajamos en el yacimiento encontramos un ejemplar con sus globos oculares perfectamente esféricos y bien petrificados. Entre los fósiles más abundantes encontramos el Aspidorf1tncus comproni Agassiz, un pez delgado con trompa muy puntiaguda, con una serie de escamas tenues que cubren los flancos que lo hacen parecer a los flancos de la ví bora. La mayoría de los peces fósiles de Santan a aún mantienen sus escamas. Cuando un pez muere, una de las primeras indicaciones de descomposición es la pérdida de las escamas. La descomposición comienza muchas veces una o dos horas después de muerto. La coraza completa de escamas de estos fósiles y la ausencia de escamas sueltas en los sedimentos circundantes es una clara indicación de un en ~ tierro y conservación extremadamente rápidos. Además de peces, la gran cantidad de otros organismos fósiles que se encuentran juntos sorprende. Sigue una lista de invertebrados hallados: 1. Pelectpodos 7. Escorpiones 2. Gasterópodos 8. Dinoflagelados 3. Copépodos 9. Concostracanes 10. Insectos 4. Ostrácod os 5. Crustáceos 11 . Cefalópodos 6. Equinoídeos Adémas de la gran variedad de peces y algunas plantas, se hallaron los siguientes vertebrados: 1. Cocodrilos 3. Dinosaurios 2. Quelonios 4. Pterosaurios (reptiles voladores).

Fig. 1 Dos peces fósiles de la Formación Sanlana, bien preservados. Un o de ellos enrollado en óvalo. (Foto H. Coffin ) 2 C.encia de los Origenes

Un breve examen de estas listas, de inmediato nos indica la naturaleza mixta de la fauna. Los peces y los otros organismos son una mezcla de especies oceánicas y de agua dulce. Por ejemplo, algunos de los peces marinos están cementados en esquistos calcáreos que también contienen centenares de pequeños ostrácodos de agua dulce. Los equinofdeos fueron hallados en sedimentos de agua dulce. Los ostrácodos son mayormente adultos que representan unas pocas especies. Esta carencia de variedad sugiere un ambiente de agua dulce, pues el ambiente marino presenta una extensa gama de especies. Las valvas de estos diminutos animales, como la cabeza de un alfiler, están a menudo cerradas, lo que puede indicar un entierro rápido en vida. La conservación de los ostrácodos y de los copépodos es la más notable que jamás haya visto. Los diminutos detalles de los apéndices, de las partes bucales, órganos reproductores, huevos, etc., son verdaderamente singulares. Todas estas partes están recubiertas de cristales fosfatados submicroscópicos (Bate, 1972; Creasey y Pattersan, 1972). Los copépodos observados eran parásitos en dos cráneos de peces Cladociclus. Previamente los copé podas parásitos más antiguos conocidos eran del Mioceno, supuestamente de hace 20 millones de años. Sin embargo, están plenamente adaptados a su condición de parásitos. Este pez fós il con copépodos parásitos marinos se halla en sedimentos con ostrácodos de agua dulce. Los copé podas parásitos son un grupo altamente especializado con una morfología extraña. Su presencia en peces cretáci cos significa que le evolución del grupo tendría que haberse sucedido antes del Cretácico. He aquí otro ejemplo de homeostasis (estabilidad) de un grupo específico aun cuando su existencia geológica se extienda grandemente. Nuevamente es un ejemplo donde están ausentes los antecesores y los estadios intermedios requeridos por la teoria de la evolución . El descubrimiento reciente del cráneo de un cocodrilo fósil en N íger, Africa Occidental, sugiere la yuxtaposición de Brasil con el Africa Occidenlal en el Cretácico, también lo sugiere el hallazgo de los peces celocantos mencionados antes (Buffetaut y Taquet, 1972). El cocodrilo ha sido identificado como Araripesuchus, el mismo género que los de la Formación Santana. Diez especies de pterosaurios (reptiles voladores) han sido identificadas, los huesos no han sido aplastados y están bien conservados. Ocasionalmente están todavía articulados. En un caso singular, parte de la membrana del ala ha sido conservada (Unwin , 1988). El endurecimiento de la concreción que rodea estos peces fósi les tiene que haberse iniciado antes del comienzo de la descomposición. Los huesos casi no han

sufrido cambio alguno. Posiblemente los fluidos del cuerpo de los animales contribuyeron al endurecimiento del sedimento al infiltrarse en el mismo. En muchos casos el reemplazo de los tejidos por los fosfatos evitó la descomposición y conservó la forma tridimensional de los peces. Muy próximo a la cristalización del fosfato llegó la pirita. Las partes ovoides como las cavidades del cuerpo y las vejigas natatorias están forradas de pirita y calcita, siendo esta última la que forma la capa más interior y la que se cristalizó más tarde. Los gases que se produjeron antes que los sedimentos se endurecieran, ayudaron a mantener la forma tridimensional. A veces el gas en forma de burbujas forzó su camino de salida y desalojó algunas escamas que se hundieron en el sedimento dejando un pequeño cráter en el cuerpo. Se esperaría que la salida de los gases facilitaría el colapso del cuerpo, pero en muchos casos esto no ha sucedido. El endurecim iento de los tejidos y de los sedimentos ha sido tan rápido que los fósiles han mantenido su forma viva. Bajo el microscopio electrónico, las láminas de las agallas están enteras y firmes. Estas laminillas sufren el colapso entre una y tres horas cuando se las separa de peces frescos. Con mayor aumento aún, se pueden ver las células mismas de las laminillas todavía turgentes. Una condición tal indica que la fosilización se produjo "identro de una hora de la muerte (Martill , 1989)! En ninguna otra parte del mundo se puede hallar una conservación lan hermosa y abundante. Nuestro vi aje para estudiar este sitio en persona, nos pareciÓ un retroceso en el tiempo. Las concreciones en que se en· cuentran los peces están dispersas por las laderas, y en cada excavación los peces se encuentran en abundancia al partir estas concreciones. No era nuestra finalidad básica coleccionar fósiles, sino estudiar el ambiente geológico y paleontológico, por eso quedaron expuestos en el sitio cantidades de ejemplares que cualquier museo codiciaría. El museo del pueblo de Santana mantiene una excelente colección de estos fósiles. Tiene un conjunto de insectos fósiles de notable detalle, una variedad de hojas y plantas, peces de uno y dos metros de largo, reptiles voladores, algunos posibles huesos de dinosaurios y fósiles de una variedad de invertebrados. Todo esto indica el carácter heterogéneo de estos depósitos. La secuencia de la Formación Santa na, yendo de la parte superior hacia abajo, es la siguiente : Gruesos depósitos de arenisca y de calizas yacen sobre los depósitos fosiliferos . Directamente sobre las concreciones con peces hay una delgada capa marina con invertebrados, principalmente gasterópodos. Directamente debajo de la capa con peces hay un estrato de evaporita (yeso). Por debajo del yeso encontramos un estrato de esCon!. p. 8


Un Modelo . .. "'n,," ~' como lo hizo notar Charlesworth (t957, t1 :1532) hace más de 30 años atrás: Los fenómenos del Pleistoceno han producido un verdadero moHn de teorías abarcando desde el "posible remoto al mutamente contradictorio y palpablemente inadecuado."

Esta aseveración era aún más cierta hace diez años de acuerdo con John (1979, p. 57), Y la teoria popular astronómica ac· tual acerca de la edad de hielo no es una excepción (Oard 1984a,b,1985). El diluvio fue un evento tectónico y volcánico tremendo. Capas de ceniza volcánica mezcladas con rocas sedimentarias y grandes flujos de basalto atestiguan el hecho de un volcanismo extenso. Se calcula que hay más de 50 000 volcanes en los continentes y en los fondos de los océanos. Muchos de éstos pro· bablemente se formaron durante el diluvio. Hacia el final del diluvio se asume que una gran cantidad de polvo volcánico y de aerosoles quedaba atrapada en la alta ato mósfera. Esto produciría gran enfriamiento de la superficie sobre regiones continentales porque mucha de la radiación sería reflejada de nuevo al espacio, mientras que los rayos infrarrojos continuarían escapándose. Una vez que una regió n se cubriera con un manto de nieve se incrementarla la cantidad de rayos solares reflejados y esto aumentaría el enfriamiento. El enfriamiento de la atmósfera que cubre un manto de hielo desprovisto de vegetación es especialmente efectivo, y así sería casi toda la tierra después del diluvio. Por ejemplo, bajo un cielo claro, un manto de nieve fresca sin bosque refleja 80% de rayos solares al espacio, mientras que baja a 25% si está cubierto de bosque; si es suelo desnudo y árido refleja entre 10 y 25%. Una mayor concentración de humedad ato mosférica a latitudes altas produce más nubes bajas, y se sabe que esto enfria la superficie (Ramanathan et al. 1989). La gran túnica de polvo volcánico y de aerosoles que resultaron del trastorno catastrófico del diluvio se depositaría lentamente de la atmósfera después de unos años, pero el planeta no volvería a su equilibrio posiblemente hasta varios siglos después. Volcanismo continuado de variable intensidad, pero gradualmente decreciendo sería lo esperado, esto continuaría las temperaturas más frías sobre los continentes. Los sedimentos superiores dan evidencia de mucho más volcanismo de la edad de hielo de lo que hay en el presente. Charlesworth (1957, 11:601-603) afirma que hay evidencia de volcanismo de la edad de hielo distribuida visiblemente por toda la tierra. La evidencia se basa en numerosas capas de cenizas que a veces cubre n extensas áreas. En el oeste de los Estados Unidos por ejemplo, hay identificadas 68 extensas capas de cenizas durante la edad de hielo (Izett 1981). La ceniza de una erupción enorme en Nueva

Zelanda cubri ó diez millones de km' del hemisferio sur, y probablemente bloqueó todos los rayos solares en todo el globo (Froggatt et al. 1986). Muchas de las erupciones volcánicas en la edad de hielo eran mucho mayores que las que han ocurrido en la Tierra en los últimos 200 años. Las erupciones grandes modernas, tales como las de Tambora y Krakatoa, de jan una capa tan delgada de cenizas que no sobrevive sobre grandes extensiones (Froggatt et al. 1986). Los aerosoles sulfurosos se cree que son los causantes primarios del enfriamiento de larga duración de la superficie, ya que la ceniza volcánica de la atmósfera generalmente se deposita o se lava del aire en unos pocos meses. Los flujos de lava basáltica, que son menos explosivos que las erupciones de Tambora y Krakatoa, son considerados ahora como los causantes de la mayor fuente de aerosoles sulfurosos de la alta atmósfera en el pasado, especialmente debido a que estas erup· ciones más suaves contienen diez veces tanto compuestos de azufre que las erupciones más explosivas (Devine, Segurd· sson y Davis 1984). La mayorla de los hombres de ciencia no aceptan el mecanismo volcánico como el agente de enfriamiento porque ellos creen en una escala de tiempo muy extensa para estas edades. Los glaciólogos en general creen que cada edad de hielo duró un pro· medio de 100 000 años (Imbrie e Imbrie 1979), y por lo tanto se considera que el volcanismo es un factor muy insignificante. Con todo, se acepta la posibilidad de que una actividad volcánica alta podría iniciar la glaciación continental: . . las explosio nes volcánicas tendrían que ser de un orden de magnitud más numerosos que durante los úl tim os 160 años para resultar en una glaciación equivalente al espisodio glacial de Wisconsin (Daman 1968, p. 109).

El episodio glacial de Wisconsin es la última glaciación en la cronología clásica de las edades de hielo. Bray (1976) sugiere que un período de alto volcanismo puede en verdad haber iniciado la glaciación al enfriar los veranos por algunos años, enfriamiento que a la vez permitió un extenso manto de nieve estival. Esta capa de nieve reforzó el enfriamiento inicial, y comenzó la edad de hielo. En 1876 Bray escribió : "Sugiero aqur que una sobrevivencia (de nieve) puede haber resultado como consecuencia de una o más masivas erupciones volcánicas de ceniza." Se supone que las aguas del diluvio provenían mayormente de "las fuentes del abismo" (Gen . 7:11). Se añadió suficiente agua a los océanos prediluviales como para cubrir el planeta entero (Gen . 7:19) . Aunque las montañas anteriores al diluvio hayan sido mucho más bajas que las ac· tuales (Salmos 104:5-9), o que la actividad tectónica las hubiera bajado, el agua agregada fue considerable. Las " fuentes del abismo" sugiere agua lanzada a la alta

atmósfera desde fisuras o fallas en la superficie terrestre. El agua tendrla que haber estado atrapada en la corteza te· rrestre y luego liberada bajo gran presión . Si se asume que el agua provenía de fuentes más profundas que las actuales, sería agua caliente, ya que la temperatura aumenta aproximadamente a razón de 30° C. en los surtidores geotérmicos oceánicos (Kerr 1987). Siendo así , cabe suponer que después del diluvio, los océanos eran cálidos. La temperatura dependería de variables, como ser la cantidad y temperatura del agua agregada y la temperatura media del océano predilu· vi ano. El océano postdiluviano fácilmente podría haber sido caliente, pero si el agua excediera en mucho a los 30° C, la vida marina, como hoy la conocemos, sería seriamente amenazada. Como temperatura máxima de los océanos, inmediatamente después del diluvio, sugiero 30° C. Siendo que la actividad tectónica asociada con el diluvio mezclaría las aguas oceánicas, se podrfa esperar en general una temperatL!ra uniforme de polo a pala y de superficie a la profundidad. Los cambios en el isótopo del oxígeno que está presente en los foraminíferos de los sedimentos oceánicos indican que el agua del fondo marino en el pasado era relativamente tibia en comparación con la temperatura actual que es de unos 4° C. Esta evidencia proviene de sedimentos anteriores al Cuaternario (Kennett 1982, p. 717). Como ejemplo, las temperaturas de los océanos en el Paleoceno se calcula aproximadamente en 13° C. La mayoría de los creacio nistas considerarían los sedimentos anteriores al Cuaternario como despósitos de diluvio. Esto probablemente sea cierto para los sedimentos consolidados. Los sedimentos no endurecidos del océano se fechan mayormente por sus micro fósiles , especialmente los foraminíferos. Los microfósiles precuaternarios podrían haber vivido fácilmente durante la edad de hielo. Si todos los sedimentos biogenéticos del fondo marino, salvo los más recientes, fueron depositados durante la última parte del diluvio del Génesis y la edad de hielo, la tendencia en los cambios en el oxígeno isotópico de sedimentos precuaternarios apoya el concepto de un océano más cálido en el comienzo de la edad de hielo. Siendo así, el océano postdiluviano provee la humedad abundante que requiere la edad de hielo. Los mecanismos de enfriamiento tendrían poco efecto en la temperatura oceánica hasta bien entrado en la edad de hielo, debido a la gran capacidad calórica y circulatoria del océano. La evaporación es proporcional a la temperaura de la superficie del océano. Si todos los otros variables se mantuvi eran constantes, la evaporación de la superficie de un océano de 30° C es más de tres veces de la de una superficie de 10° C. y más de siete veces una de 0° C. La atCent. p. 4 Ciencia de Jos Orígenes 3


Un Modelo. ..

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mósfera a latitudes altas y medias absorbería mucho más humedad que en la actualidad_ La evaporación depende también de cuán seco y frio fuera el aire que cubre et océano, y de la velocidad del vienlo. Por esta razón la evaporación en la franja tormentosa al este de América del Norte (Bunker, 1976), y de Asia, y cerca de la costa de Antártica donde el aire frío y relativamente seco sopla desde el continente, y sobre las aguas tibias en los sectores secos de las tormentas. En la edad de hielo la circulación oceánica continuamente repondrfa el agua tibia en esas regiones. La reposición vendría de las profundidades y de latitudes más bajas. Durante esta época el Océano Artico no sólo estaría libre de hielo sino también bastante tibio. Grandes cantidades de humedad y de calor serían libradas a la atmósfera polar. El promedio de la precipitación sobre los continentes en latitudes medias y altas habría sido por lo menos tres veces la actual. Este factor, unido al diluvio de Génesis, explicaría la evidencia de un período lluvioso en áreas corrientemente áridas o semiáridas. Grandes cuencas, como las del Suroeste de los Estados Unidos, habrían sido cubiertas por agua al final del periódo diluviano. Después del diluvio, la precipitación más abundante durante le edad de hielo, habrla mantenido en parte la mayoría de los grandes lagos con agua en regiones que hoy son áridas, a la vez proporcionaría humedad adecuada para ríos y arroyos con mayores caudales. La evidencia de esto se presenta en la existencia de grandes redes extintas de drenaje en el Desierto de Sahara y el hallazgo de restos de animales como elefantes, hipopótamos, cocodrilos, jirafas, antílopes y rinocerontes a lo largo de estos cauces secos (McCauly et al. 1982, Pachur y Kropelin 1987). Muchas regiones, como el norte de Siberia y Alaska, por hallarse cerca de aguas más tibias tendrían veranos más frescos e inviernos menos fríos con abundante precipitación por ausencia de un casco glacial ártico. Manteniendo todas las demás variables similares al presente, pero quitando el casco glacial ártico, aun a una temperatura de aoco en la superficie, Newson en 1973 descubrió que las temperaturas sobre el Artico serían de 20 a 40° C. más altas sobre el Océano Artico, y de 10 a 20° C. más altas sobre Siberia y Alaska. La precipitación también habrla sido mucho mayor que hoy. Siendo que inmediatamente después del diluvio la temperatura del Artico sería mucho más cálida que 0° C., las temperaturas de la edad de hielo serían significativamente más altas que las que sugiere Newson. Como resultado de inviernos más cálidos y húmedos, el mamut lanudo y otros mamfferos tolerantes al frío encontrarían un hábitat favorable en Siberia y Alaska 4 CienCia de los Origenes

durante la edad de hielo. Un Océano Artico más cálido explicaría el desarrollo de un domo de hielo en la región Keewatin, noroeste de la Bahía de Hudson, donde normalmente es muy seco. Las rutas de las tormentas actuales en el hemisferio norte se asocian en general con los fuertes vientos de altura - la corriente de chorro Oet stream) - ellos buscan áreas de fuertes cambios de temperatura horizontal. Las tormentas y los vientos de altura son generalmente paralelos a las líneas isotérmicas. Estas llevan el aire frfo a su izquierda cuando se las mira en la dirección del viento... En el clima que siguió al diluvio, los elementos de enfriamiento operarían continuamente para mantener frescos los continentes de altas latitudes y latitudes medias. Cuando se yuxtaponen a océanos cálidos, estos continentes más fríos harían que las diferencias mayores de temperatura se mantuvieran estacionarias durante todo el año y paralelas a la linea de la costa. Debido al contraste entre suelos cubiertos de nieve y suelos libres de ella, otra faja de gran diferencia térmica se hallaría en los bordes donde se estuvieran formando los mantos de nieve. Los vientos occidentales de altura que atravesaran los Himalayas y las Rocallosas reforzarían el cuadro termal estacionario sobre América del Norte (He Id 1983). Pero este fenómeno atmosférico tendería a desviar la línea de tormentas más hacia el mar en Asia Oriental. Por las altas montañas, este factor causaría un aumento de temperatura y aridez de vientos descendentes del occidente. La tibieza del Océano Artico es probablemente la razón por la que el 90% del hielo en el hemisferio norte se formó bordeando el Océano Atlántico (Charlesworth 1957, 11 :1146). Las regiones bajas de Alaska y de Asia Oriental no se congelaron - otra dificultad que se encara al buscar un modelo basado en una larga escala de tiempo. Las características meteorológicas singulares presentadas arriba resultarían en el establecimiento rápido de una cubierta de nieve en áreas continentales favorables. Esto causó un desarrollo rápido de una época glacial simultáneamente sobre extensas regiones. Después que la nieve se acumulara hasta espesores significativos se transformaría en hielo, ya por presión y recristalización en la profundidad, ya por recongelamiento de aguas de deshielo. En este período postdiluvial, a menudo las tormentas se formarían en el este de los Estados Unidos y se trasladarían hacia el nordeste. Estas tormentas, todavía en la actualidad producen abundante nieve, hielo, y vientos huracanados con gran pérdida de vidas y de propiedad (Dirks, Kuettner y Moore 1988) .. . En el período postdiluviano estas tormentas hubieran cargado mucho más vapor de agua, se hubieran extendido sobre áreas más extensas, y probablemente serían más frecuentes. Ahora

suelen aparecer hasta tres tormentas en una semana. Para ilustrar, supongamos que solamente una tormenta se desarrollara por semana, y se trasladara por la costa oriental de EEUU en dirección NE. Si cada tormenta sólo dejara caer la nieve equivalente a cinco cm. de agua (lo que equivale al doble del actual), se acumularían tres metros de hielo por año. En 200 años tendrlamos un manto de hielo de 580 metros, sobre áreas favorables del N E de América del Norte. Al comienzo de la edad de hielo, el hielo y la nieve se extendieron hasta el centro de los EEUU, por ser el polvo volcánico muy efectivo para enfriar los interiores de los continentes. Cuando el volcanismo amainó, los rayos solares penetraron más en la atmósfera, y el hielo en la parte central de EEUU se derritió. El limite glacial retrocedió a una posición cercana al equilibriO en la parte central norte del continente. La abundante precipitación erosionó el limo de ventisquero que se había depositado en la región central. Arcilla, suelos, y vegetación pronto cubrieron la superficie. Por esto, después de la glaciación, la parte central del continente ostentaría un paisaje de apariencia antigua, donde la arcilla fue clasificada como suelo antiguo tipo horizonte B. ASOCIACIONES EN DESARMONIA Europa Noroccidental habría sido dominada por vientos cálidos durante la primera parte de la edad de hielo. Los inviernos, más bien tibios, facilitaron la migración de los hipopótamos y otros mamíferos de climas templados hasta el norte de Inglaterra. Habría también una zona donde se mezclarían con los animales tolerantes al frío que se hab ían visto obligados a vivir al sur de los mantos de hielo. Como consecuencia los fósiles ostentarían una mezcla de animales que hoy se considerarlan incompatibles. Este fenómeno se suele denominar "asociación en desarmonía," y fue común en la edad de hielo. Graham y Lundelius (1984, p. 224) escriben : Las comunidades del Pleistoceno Tardío se caracterizaron por [a coexistencia de especies que hoy son alopátricos (que no habitan la misma área geográfica) y pre sumiblemente incompatibles ecológicamente. .. Las asociac iones en desarmonía han sido documentadas para la flora del Pleistoceno Tardío... in· vertebrados terrestres . .. vertebrados inferiores . .. pájaros . .. y mamlteros . ..

Para justificar fósiles de hipopótamos tan al norte, ha sido supuesto que vivieron durante un período interglaclal templado. Debe recordarse que hoy vivimos también en un período interglacial templado, pero el clima actual es demasiado fria para que vivan hipopótamos en el noroeste de Europa. Además estos fósiles se hallan a menudo en el mismo estrato sedimentario con animales de climas frfos. Grayson (1984, p. 16) dice:


En el valle del Támesis por ejemplo, ya en 1655, se encontraron mamut lanudo, rinocerontes lanudos, buey almizclero, reno (Rangifer tarandus), hipopótamos (Hippopótamus amphibius), y león de caverna (Felis leo spelaea), todos en contextos estratig ráficos conside rados contemporáneos ...

Para explicar las asociaciones en desarmonía algunos investigadores han postulado que los fósiles de los periodos glaciales se han mezclado con los periodos interglaciales. No parece ser una explicación plausible porque las asociaciones son muy extensas y desaparecen en los sedimentos posteriores a la edad de hielo. Graham y Lundelius (1984, p. 224) reiteran: La mayoria de la evidencia disponible al presente sugiere que las unidades estratigráficas individuales se depositan en un periodo demasiado corto con relación a la razón del cambio ambiental para que ésta (la mezcla de restos) sea la causa probable ... La gran extensión de las faunas en desarmonla en depósitos del Pleistoceno también indica que estas asociaciones eran excesivamente comunes para ser espúreas en todos los casos. Además, si estas asociaciones están formadas por mezcla de sedimentos, su frecuencia deberla ser más o menos igual para todos los periodos temporales; pero las asociaciones en desarmonía son muy escasas en la fauna del Holoceno (posterior a la edad de hielo), y las faunas estratificadas generalmente desaparecen en el contacto Pleistoceno/Holoceno

Las asociaciones en desarmonía durante la edad de hielo no se conforman a las espectaciones basadas en la escala de tiempo convencional, pero pueden ser explicadas por una edad de hielo postdiluviana benigna. Una edad de hielo en el marco clásico es muy fria. Las simulaciones por computadoras de climas de edades de hielo, dan máximas de alrededor de 10· C. más frías de lo que es la temperatura justo al sur de los mantos de hielo (Manabe y Broccoli 1985). El clima también era más seco en su máxima. Además, de acuerdo con el sistema basado en la escala convencional, se espera teóricamente un clima más seco antes del período de máxima glaciación. Bajo las condiciones indicadas anteriormente uno no esperaría que muchos animales adaptados a climas templados o aún a temperaturas frIas, sobrevivieran muy cerca de los limites del manto de hielo. Un estrés climático severo debería haberse ocurrido si fuera así. No obstante, grandes cantidades de animales existieron, algunos de ellos de tamaño considerable (McDonald 1984). Y a medida que los mantos de hielo iban desapareciendo, supuestamente por un clima que aumentaba en temperatura y se esperaría que luese más favorable a la vida, muchas especies llegaron a la extinción justamente contrario a lo esperado. •

REVISTA DE LIBROS DE GEOCIENCIA ABSOLUTE AGE DETERMINATION (Determinación de edades absolutas). 1990 M. A. Geyh y H. Schleicher, Traducción al inglés, Spring-Verlag, N. York, 35 pp. $69.00. Revistado por el Dr. R. H. Brown, Yucaipa, California Este libro llena una sentida necesidad como un compendio comprensivo autorizado de todas las técnicas físicas y químicas para la determinación cuantitativa de edades. Según los autores: " Este libro lleva como objetivos ser libro de texto y obra de referencias para todos los métodos de determinación física y química de edades ... Está dedicado a los interesados en la aplicación de métodos de datación flsica y química en arqueología geociencias. Es una referencia compren~ siva y concisa para estudiantes y practicantes que usan tales métodos." El libro estudia un total de 56 técnicas distintas para determinar intervalos de tiempo absolutos basados en procesos que caracterizan materia elemental. Se da consideración a 15 técnicas adicionales que se basan en relaciones de reacción química y ciclos que resultan de eventos globales. Frente a una general confianza absoluta en los modelos de largas edades para la historia del universo, el Sistema Solar, y el Planeta Tierra, los autores asumen una actitud de enfoque crítico en la evaluación de cada técnica que consideran . En el Prefacio aseveran que: " Cada vez se vuelve más dificif determinar el significado de los datos que se obtienen; por ejemplo, puede hacerse la pregunta que si la edad determinada es la de la formación, de la diagénesis temprana o tardía, o de algún estadio de metamorfosis. Además, diferentes componentes de la misma muestra pueden ofrecer edades distintas, según el métodos que se les aplica ... La información provista solamente por las edades absolutas no es suficiente para fijar un sentido cronológico . Esta información debe ser suplementada por las consideraciones adicionales antes de que una interpretación razonable pueda ser formulada." Se da una ilustración en la página 6: "Las fechas de U/Th para sedimentos de caverna que son menores de 10ka a menudo son demasiado altas por varios miles de años , sin indicación alguna ... de que tal es el caso." Para nuestros lectores, el énfasis repetido de los autores de que las edades obtenidas deben ser Interpretadas por un geocronólogo de experiencia (pp. 7, 22 ... ) puede ser una indicación de que en algunos casos una interpretación válida, fuera de la corriente, puede ser posible. Respecto a esto en el Cap. 4 se asegura:

" . .. Cada 'edad' radiométrica nunca es más que un parámetro analíticamente determinado (fecha) que puede proveer información acerca de un evento geológico específico solamente cuando todos los aspectos, geológicos, petrográflcos, y químicos, están incluidos en la in~ terpretación . Además debe recordarse que no todos los posibles efectos de los procesos geológicos sobre los varios métodos de datación pueden ser completamente entendidos o siquiera reconocidos (p. 12)." El Cap. 6 indica que si una muestra ha sido aislada (es decir, ha sido sistema cerrado) su edad K-Ar puede estar indicando su cristalización inicial. su enfriamiento, su sedimentación, o su diagénesis (cambios en la sedimentación después de la deposición inicial), y que esta edad puede ser excesivamente baja por mayor difusión de argón de lo esperado debido a las temperaturas bajas. o excesivamente alta porque el argón radiogénico se acumuló previamente en el material por difusión o radiactividad, y no fue expulsado antes del reenfriamiento. En 35 páginas trata las técnicas que utilizan el plomo radiogénico para la radiometrla. Presenta las fórmulas usadas y también las discordancias que pueden aparecer al tiempo de lormación inicial seguido de un evento modificador. La frecuencia con que los diferentes sistemas de isótopos concuerdan en edades equivalentes para un especimen. es impresionante, Ejemplos: 3,59 Ga (giga = 10' años) para Gneiss Amitsoq de Groenlandia de acuerdo con el uso de los isótopos de Lu/Hf, Rb/Sr, U/Pb; y 2,72 Ga para la comatita de Ontario, Canadá, mediante Re/Os, Sm/Nd, y las proporciones de los diferentes isótopos de Pb/Pb. Hay 15 páginas que tratan la datación de los meteoritos y rocas lunares siguiendo los conceptos uniformistas de la historia de la materia prima en el Sistema Solar y Nuestra Galaxia. Aseveran que, "casi todos los meteoritos han sido solidificados dentro de una angosta franja de limites de 4,57 + 0,03 Ga," de acuerdo con los métodos con Rb/Sr, Re/Os, Sm/Nd, 207Pb/ 206 Pb, U/Pb, Th/Pb, y el método de trazos de fisión. En su presentación de los métodos de datación por recuperación de desequlibrio, transformación radiactiva, procesos químicos, y paleomagnetismo, los autores son muy detallados en indicar las grandes incertidumbres involucradas. Conl. p. 6 Ciencia de los Orrgenes 5


Revista ...

""'. de p. 5

Muchos lectores, din duda, enfocan la consideración de la datación física química con cierta preocupación debido a la relación que tiene con los datos cronológicos bíblicos. Según mi criterio los datos físicos primarios obtenidos por nuestra observa-

ción de la operación física del universo deben ser considerados como revelaciones de la deidad, y por lo tanto, deben considerarse junto con las especificaciones que nos transmiten las escrituras inspiradas de la Biblia. El desafío es encontrar modelos de interpretación que no violen ni los principio básicos sólidos de la ciencia, ni los principios sólidos de exégesis. Las fuentes de información deben iluminarse mutuamente. No se debe esperar que los hombres de ciencia que estén al tanto de los datos que presenta este libro tengan que oír interpretaciones blblicas que hagan otra cosa. Como ejemplo, las cifras de "Sr/"Sr del análisis de carbonatos marinos tratados en la página 93 podrian ser una indicación de actividad volcánica durante el gran cataclismo descrito en los capitulas siele y ocho del libro de Génesis, con una actividad creciente hasta el final del "Jurásico, " y que comenzó a declinar rápidamente durante el "Cretácico" y los períodos subsiguientes poslcataclismicos... Posibilemente hay muy pocos individuos que hayan desarrollado confianza impllcita en el testimonio bíblico basados solamente en la evidencia respaldante de las ciencias naturales. Pero la confianza en el carácter de Dios, y en la universalidad de verdad, requiere la confianza en la posibilidad de desarrollar modelos que coordinen observaciones de las ciencias naturales con el testimonio inspirado de la revelación en manera tal que alcancen las más altas normas académicas que asientan la interpretación de ambas. En la búsqueda de la verdad debe haber mentes científicas que tengan la humildad de reconocer que pudiera haber alguna interpretación incorrecta de los datos físicos que fuera identificada en alguna especificación de la Biblia, y también debe haber mentes orientadas religiosamente que tengan la humildad de reconocer que pudiera haber casos en que se entienda en la Biblia más de lo que su Autor y sus escritores tenían la intención de transmitir y que estos casos fueran identificables por el conocimiento adquirido mediante la investigación científica. Estos modelos que armonicen ambas fuentes de conocimiento no necesariamente serán los más populares, ni aceptados por la mayoría; pero es necesario que sean fidedignos a la gama completa de evidencia y que a la vez lo sean a los sólidos principios de interpretación. Geyh y Schleicher nos han dado un valioso recurso para el progreso hacia el desarrollo e tales modelos. • 6 CIencia de los Origenes

NOTICIAS de CIENCIA -

D. Rhys-

EN BUSCA DE VIDA INTELIGENTE EXTRATERRESTRE Ahora Desde el Hemisferio Sur

Desde que los Voyager hicieron su Gran Tour por Júpler, Saturno, Urano, y Neptuno sin encontrar el menor indicio de vida, ni siquiera bacterial , ya muy pocos hombres de ciencia creen que haya vida en nuestro Sistema Solar fuera de la Tierra. Tampoco tiene la ciencia medios de detectar vida fuera de nuestro Sistema a menos que sea vida inteligente , tan avanzada como esta civilización, que usa las ondas de energía. Por más de una década se ha

En octubre de 1990 la Sociedad Planetaria hizo posible la instalación de Meta tf capaz de procesar 8 400 000 frecuenc ias distintas simultáneamente con una resolución de 0,05 Hz, y se muestra cada 20 segundos un perfil del cielo. Esta resolución tan alta permite distinguir una señal artificial de una natural. El lAR se propone, funcionando 24 horas por día, cubrir el cielo austral en unos tres años . Aunque la probabilidad de captar una señal artificial tal es imposible de estimar, si ocurriera, seria un evento histórico tan magno que dom inaría, en pocos minutos, todos los medios de comunicación del globo. Hasta el presente el resultado ha sido: CERO. Estas realidades científicas nos conducen a la necesidad del siguiente subtitulo . . . ¡denunciamos!. . . •

FALSOS RUMORES EN ORlO N

Frente a la Supercomputadora de META JI en el lAR que procesa más de B millones de canales cada 2 0 segundos. En primer plano (der.) el Dr. Fernando R. COlomb, director de lAR. Enrique Hurrel/i y J. C. Diside, dos técnicos que estudiaron en Harvard, USA, auspiciados por Is Socieda d Planetaria de Pasadena, California . (Izq.) D. H. Rhys, redactor de C. de los Orígenes. (Falo Jorge Calvo)

ido rastreando el cielo del hemisferio norte en busca de signos rad iotelescópicos en vi ados - ¿por qué no? - desde otros sistemas en nuestra Galaxia. Hay más de 50 mil soles dentro de los 200 años luz de distancia de nosotros que, si tuvieran radares de la potencia del de Arec ibo, pOdrían hacer llegar sus ondas electromagnéticas hasta nosotros. Varios paises del hemisferio norte tenían sus centros rastreadores, entre ellos el Meta I de Harvard , Massachusetts (EE.UU) , pero la Sociedad Planetaria de Pasadena, California decidió aunar sus esfuerzos con algún centro radioastronómico de hemisferio sur. Escogió el Instituto Argentino de Radioastronomía del Parque Pereyra Iraola, pues éste ya había inici ado esporádicamente la búsqueda de signos con sus dos radiotelescopios de 30m de diámetro , y un analizador de 112 canales.

Aunque el objetivo primordial de C. de los Orígenes es notar el progreso de la cien cia en su búsqueda de la verdad acerca del origen de la vida, de vez en cuando debemos también alertar a los lectores acerca del abuso o tergiversación de la ciencia. Tal fue el caso de pisadas supuestamente humanas con las de dinosaurios en el río Paluxi, Tejas, en el número 13, o el del cerdo Kosher en el número 15. Hoy nos toca denunciar in· formes supuestamente científicos acerca de observaciones ex trañ as en las nebulosas de Orión y de sonidos raros como de trompetas, registradas por el Radar de Arecibo. No juzgamos las intenciones de los iniciadores de los informes , si fue por ignorancia o por motivos poco honestos, pero queremos asegurar al lector que de los numerosos centros astronómicos en

Las do s antenas parabólicas de 30 m. de diámetro c/u de los radiotelescopios del Institu to Argentino de Radioastronomía en el Parque Pereyra Irao/a, Prov. de Buenos Aires. Rastrean el cIelo austral 24 horas al día buscando señales de Inteligencia extraterrestre. (Foto D.H.R.)


todo el mundo que están estudiando continua o periódicamente la constelación de Orión ninguno ha registrado ni publicado observación alguna que pudiera alentar ideas tan inverosímiles. Para mayor fundamento, esta redacción se comunicó teJefónicamente con eJ centro radioastronómico de Arecibo, y específicamente con el Señor Antonio Acevedo deJ Departamento de Servicios Científicos, quien nos manifestó que en un programa radiaJ de filiación religiosa esa noticia fue divulgada sin tener ninguna base de verdad. Luego un grupo, también de fiJiacion religiosa, visitó eJ centro buscando informes aJ respecto, y a quienes Jas autoridades deJ centro Je aseguraron que no había fundamento de realidad aJguna en Jas pretendidas noticias. EJ Trapecio Orionis se halla a unos 550 Años Luz, lo que nos dice que esas señales habrlan partido en el año 1441 D.C. Pese a todo esto, por palabra, por carta y por video, se ha continuado engañando a incautos. Nos consta que en Puerto Rico. en Estados Unidos, en Centro América, en Argentina, en Brasil y en Chile se ha divulgado, y hasta presentado desde el púlpito, esta mistificación engañosa en nombre de la ciencia . •

UN CAPITULO DE GRI EN SUDAMERICA Por primera vez en su historia Geoscience Research Institute (Instituto de investigación de geosciencia) tiene una subsidiaria fuera de los EE.UU. Por pedido de la División Sudamericana a través de la

Asociación General de los Adventistas del Septimo Día, el GRI en su reunión de Junta Directiva el 8 febrero de 1991 acordó establecer un capitulo subsidiario para América del Sur fijando su residencia en

el predio de la Universidad Adventista del Plata , Villa Libertador San Martín, provincia de Entre Rlos, Argentina. La misma junta acordó nombrar al Profesor Carlos F. Steger, director actuante del centro, quien es actualmente director del Museo de la UAP. El centro entraria en

pleno funcionamiento a partir del primero de julio del presente año. Este paso cumple un anhelo largamen!e acariciado por algunos en Latinoamérica que vislumbran el día en que se realicen investigaciones regulares de científicos creacionistas en los muchos campos fértiles de la naturaleza pródiga del Hemisferio Sur. GRI visitó América del Sur por primera vez en 1988. Luego en 1989 presentó seminarios creacionistas en Perú , Argentina y Brasil. En el comienzo de 1991 realizó estudios de investigación por primera vez en suelo sudamericano. Ahora inicia una subsede. Creemos que esta progresión en los últimos 36 meses arrancará sonrisas de satisfación de muchos con afición científica de entre los lecto'res de Ciencia de los Origenes. •

primeros bosques mayores, fuera de Estados Unidos, que investigáramos. Los bosques petrificados en los alrededores de Jaramillo son muy similares a los de Yellowstone por ser ambas áreas asociadas con actividad volcánica. Varios de los árboles fósiles han sido preservados en posición vertical en las brechas volcánicas que se hallan separadas por capas de ceniza volcánica y bandas de material orgánico como ser hojas, agujas de coníferas, y ramitas. La asociación directa con volcanismo activo es más evidente aún en Jaramillo que en Yellowstone. Esta asociación directa fue muy importante pues duplicaba las condiciones que habíamos estudiado en Yellowstone, sugiriéndonos métodos similares de deposición.

BOSQUES FOSILES DE AMERICA DEL SUR Si me hubieran preguntado, antes de enero de 1991, qué tenian en común Jaramillo y Sarmiento en la Patagonia Argentina con Yellowstone del Oeste en Montana, USA, no hubiera podido responderles. Pero en ese mes los doctores, Harold Colfin, David Rhys, y Clyde Webster del GRI viajamos a Buenos Aires desde donde nos acompañó el Prof. Carlos Steger a la Patagonia para estudiar los bosques petrificados de Jaramillo (Prov. de Sta Cruz), Ormachea, y Szlápelis de Sarmiento (Prov. del Chubut). El Geoscience Research Institute ha dedicado muchos años estudiando los bosques petrificados en el Parque Nacional de Yellowstone en los estados de Montana y Wyoming, USA. Fue, por lo tanto, con gran expectativa que los miembros del GRI aguardamos el encuentro con los bosque petrificados de la Patagonia, por ser los

Un hermosa tronco petrificado, bfen agatizado, de 1,75 de diámetro, en Jaramillo, Prov. de Sta Cruz. (Foto Rogelio Rhys)

Un dato que resultó interesante es que las raíces están rotas en la misma forma en ambos continentes. Estos sistemas de rotura de raíces sugieren poderosamente un mecanismo de transporte para la deposición más bien que un crecimiento in situ . Los de Sarmiento eran más similares a los de Arizona en USA que a los de Yellowstone. Están formados por grandes troncos horizontales agatizados y distribuidos sobre varios contentares de hectáreas. Hay evidencia también de un vector direccional en su distribución. No han sido despositados los troncos al azar, sino que siguen una alineación de brújula,

CIENCIA de los ORIGENES es una publicación cuatrimestral det GEOSCIENCE RESEARCH rNSTrTUTE de Loma Linda Universily, Cal. Las Divisiones de Euroáfrica, Inter y Sud América proveen el franqueo para que llegue gratuitamente a los profesores y al umnos in teresados en sus colegios superiores y a centros y grupos de estudiantes universitarios adventistas. Grupos de ci nco o más estudiantes pueden recibirla gratuitamente enviando cada año, a través del Departamento de Educación de su campo, ta dirección y el numero de estudiantes en el grupo. Otros interesados deben enviar el rranqueo en el cu pón provisto en página 8.

Director Harold Coffin En la estancia Szlápelis, parte del cual fue donado por Don Casimiro para un parque provinclal de Bosque Petrificado. Derecha a izq. Carlos F. Steger, director ejecutivo de la nueva subsede para América del Sur. CJyde Webster (GRI), Yen; Szlápelis, Vlctor Szlápelis, La/i Szlápelís, y Haro/d Coffin (GRI). (Foto D. Ahys)

Redactor David H . Rhys

Redactor asociado Alcides Arva

Secretaria Jan Williams

CONSEJO EDITORIAL: Ariel Roth (Direct. GRI), Robert Brown, Katherine Ching, H. Coffin, James Gibson , Clyde Webster.

C iencia de los Orlgenes 7


lo que apoya la idea de un mecanismo de transporte. El tiempo dedicado al estudio en el cono sur de América nos ayudó a entender más los bosques petrificados de Yeliowstone, pero también nos ayudó a entender mejor la acción del diluvio global del Génesis. -Clyde Webster, Ph.D. GRI

HOMBRES de CIENCIA y de FE EN DIOS Parte XIII

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Dr. A. J. Alva

Larry Buller (1930- ) Bioquímico contemporáneo. Recibió su

doctorado en 1964 de la Universidad de California, Los Angeles. Realizó además estudios postdoctorales en la Universidad de Arizona y en la Universidad Purdue donde a la vez ejerció como profesor a partir de 1966. Ha publicado numerosos articulas de su especialidad. Escrib ió lo siguiente referente a sus creencias: "Soy un creacionista más bien que evolucionista porque, aun cuando ninguna de las dos interpretaciones del origen de la vida es verdaderamente científica en el sentido de que se puede probar mediante el experimento, solamente la posición creacionista concuerda con las Escrituras. A pesar de las asevera~ ciones teóricas, no se ha demostrado experimentalmente que organismo alguno haya evolucionado siquiera un peldaño más arriba, ni haya tomado una forma bioquímica más compleja. La eviden-

cia concuerda mucho más con un patrón o diseño de degradación hacia formas más 'bajas,' y químicamente más simples, en concordancia con la Segunda Ley de la Termodinámica y el registro bíblico" (Scientists Who Believe p. 9) •

Fig. 2. Un acantilado en la Meseta de Araripe, Ceara, Brasil. En las capas superiores de esta formación encontramos dispersas las concreciones que contienen los notables peces fósiles. (Foto H. Coffin)

Santana ...

viene de p. 2

quisto calcáreo de grano muy fino que es utilizado como lajas para la contrucción y que contiene fósiles de pececillos, insectos, y plantas. Martill (1989) compara esta capa con las famosas calizas de Solnhofen en Alemania de donde se extrajeron varios especímenes de los mentados Archaeopteryx. Por debajo aún de esla capa se han recogido restos de dinosaurios y de árboles petrificados. ¿Cuáles eran las condiciones que tenian que existir para que se formara este notable depósito fósil? Requ iere aún mucho estudio para una certera conclusión. La Chapada do Araripe es probablemente menor que la extensión original de la Formación Santana. A muchos kilómetros de los actuales limites de esta meseta se encuentran pequeños bolsos de la misma. La extensión de la formación, la evidencia de sedimentación rápida, su preservación notable, la cementación rápida de los nódulos que encierran los peces, y la mezcla de organismos de agua dulce con los de agua marina ha estado sorprendiendo a geólogos y paleontólogos que han buscado explicar, sin mucho éxito, que el ambiente era un

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Pals _ _ _ _ __ _ _ _ __ _ __ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ __ Incluyo la cantidad de $ (dólares) (USA y México, $1.50, otros países $2.50) (En USA puede enviar 3 sobres con dirección y timbrados, 454:) Envíe a: Geoscience Research Institute (C . de los Or.) Loma Linda University, Loma Linda, Ca 92350, USA.

8 Ciencia de los Origenes

estuario que fue azotado por un potente tsunami. Esta explicación podria satisfacer parte del problema, pero la ausencia de organismos típicos de una bahía y de un estuario no apoya este modelo La capa de yeso y los esquistos de grano fino parecen sugerir condiciones tranquilas y el pasaje de mucho tiempo. Con todo, se puede conseguir esas condiciones si se tienen aguas suficientemente profundas que permitan la sedimentación en el fondo que no sea afectada por las tormentas de superficie. La mayoría de las evaporitas, contrariamente a lo que el nombre sugiere, probablemente no se formaron gradualmente por un largo periodO de evaporación. Es poco probable que los peces depositados en las concreciones vivían en las aguas directamente sobre el yeso. Algunas concreciones descansan directamente sobre el depósito de yeso. Tampoco parece haber una transición desde la capa de esquistos subyacentes y la masiva capa de yeso. Se esperaría esto si el origen del yeso fuera por evaporación. La mezcla poco natural y los cambios estratigráficos rápidos parecen requerir transporte catastrófico de agua al sitio. La extensa región excluye un evento sólo local. El diluvismo sugiere que el diluvio global produciria resultados como los observados en la Formación Santana, y que ese modelo es una explicación más lógica. REFERENCES Bale, Raymond H. 1971. Phosphatized oslraeods from Ihe Crelaceous 01 Brazl!. Nature 230:397-398. ------c-- 1972. Phosphalized ostracods with appendages from Ihe lower Crelaceous of Brazll. Palaeontorogy 15:379A-393. Buffetaut, Eric and Philippe Taquet. 1979. An early Crelaceous terrestrial crocadilian and Ihe openin9 01 the South AUantic. Nature 280:486-487. Creasey, Roger and Colín Patterson. 1972. Fossil parasitie eopepods from a lower Cretaeeous lish. Selenee 180:1283-1285. Gee, Henry, 1988. Cretaeeous unily and diversily. Nature 332:487. Jenks, WiWam F. 1956. Handbook 01 South American geology. G. S. A. Men. 65. Jordan , David Slarr and John Casper Branner. 1908. The Crelaceous físhes 01 Ceara, Brazil. Smilh· sonian Misc. CoII. Vol. 52, Par11. pp. 1019, pI. I·VIII. Mabesoone, J. M. and 1. M. Tinaco. 1973. Palaeoecology 01 Ihe Aplian Santana Forrns.tion (northeastern Brazil). •

Ciencia de los Orígenes - Número 29  

Revista de creacionismo.

Ciencia de los Orígenes - Número 29  

Revista de creacionismo.

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