Opinión
Valencia, 24 de enero 2013
ancredo Neves surgen los imponderables. En agosto de 1954 el Presidente se suicidó en medio de una crisis política y subió al sillón presidencial Janios Quadros, quien luego dimitiría. Al asumir la presidencia Joao Gulart, el conciliador Neves fue nombrado primer ministro, cargo que desempeñó hasta julio de 1962. De nuevo el destino intervino, en la forma de golpe militar en 1964, y el futuro político de Neves y muchos demócratas del Brasil se tornó oscuro e incierto. Fue en 1978 cuando Tancredo Neves, con el Movimiento Democrático Brasileño, pudo acceder a un escaño nacional como senador. Los militares habían dejado un pequeño espacio a los civiles. Más adelante, en la década de los 80, Neves logró ganar la gobernación de Minas Gerais. Pasarían dos años más antes de que se permitieran las elecciones para Presidente, pero sólo en segundo grado, pues los uniformados tenían miedo a la votación popular. Tancredo, quien defendía la tesis del voto directo y secreto, fue el candidato de los demócratas y Paulo Maluf el oficialista. La primera elección donde solo participarían civiles se realizó el 15 de enero de 1985, y Neves ganó ampliamente con 480 votos sobre 180 de su adversario. Estaba a punto de abrirse la puerta de la democracia en Brasil.
El acuerdo con los militares Tancredo Neves, flamante Presidente electo de Brasil, tenía dos meses exactos para iniciar su gobierno, el cual ya se sabía sería la transición de dictadura militar a democracia plena. Se puso a trabajar de inmediato en la conformación del nuevo gobierno, solventado problemas y esco-
s con la junta de médicos que lo atendía (1985)
llos típicos, como el de un sector de trabajadores que pretendía lanzar una huelga. El radical dirigente sindical Lula Da Silva evitó que eso sucediera. La toma de posesión y juramentación se planificó para el 15 de marzo, en un evento que contaría como importantes invitados nacionales e internacionales, quienes darían el espaldarazo a un verdadero avance democrático. Pero surgió un nuevo imprevisto, la noche del 14, Tancredo Neves comenzó a sentirse mal y de pronto se agravó, tanto que quien asistió al evento de toma de posesión fue su vice presidente José Sarney. Con un diagnóstico de diverticulitis aguda, fue llevado de urgencia a un centro de atención médica en Brasilia y el 26 de marzo se le trasladó en un avión ambulancia a Sao Paulo, donde ingresó al Hospital Clínicas. A partir de ese momento la vida de Tancredo Neves comenzó a escaparse a pesar del esfuerzo de los 35 médicos, quienes lo examinaron durante más de un mes. Fue un verdadero vía crucis, pues en 38 días fue sometido a siete operaciones quirúrgicas, su sangre fue recambiada totalmente en tres ocasiones, y cuando la temperatura subió incontrolablemente, la bajaron de tal manera que sus extremidades sufrieron necrosis (dedos, manos y pies). En fin, tanto fue el sufrimiento que los propios obispos de Brasil hablaron, mencionando el concepto de una “muerte digna". Sin embargo la decisión era política y los médicos recibieron la orden de intentar salvarlo a como diera lugar. Los especialistas daban apenas un 20 por ciento de posibilidades de sobrevivencia, con esca-
sas posibilidades de reacción, cuando decidieron entubarlo y sostenerlo en vida con el uso de máquinas. Así pasó los últimos 10 días, totalmente inconsciente, aunque los médicos negaron siempre el coma, y la septicemia (infección general). Neves murió el 21 de abril en horas de la noche, y en el diario “El País”, al informar del deceso, el corresponsal escribió: “Tancredo Neves estaba inconsciente desde el día 12, y sobrevivió los últimos nueve días gracias a los aparatos conectados a su cuerpo y a dosis masivas de antibióticos y sedantes.
La muerte de Neves ha sumido al país en la desolación”. El Presidente electo tenía 75 años y no pudo ver cumplido su sueño de ejercer el máximo cargo, rumbo a la democracia integral, tal como lo promocionaba su slogan “¡Directas Ya!”, en alusión al voto secreto y universal. Para efectos legales nunca fue Presidente, pues quien asumió el cargo fue el vicepresidente Sarney, en un acuerdo con los militares. Él ejerció el gobierno por todo el periodo que tocaba a Neves, y de ahí en adelante su nación salió avante con la democracia representativa. Años después, el antiguo y fogoso dirigente sindical de izquierda Lula ganó las elecciones y con su socialismo moderado le tocó dirigir al Brasil. solanofabio@hotmail.com
15