Venezuela
Año 4
29 de abril 2010
Número 178
www.abcdelasemana.com
Precio Bs.F. 2,00
N U E S T R A
P A S I Ó N
E S
L A
V E R D A D
ABC especial de un vecino: Habla Colombia
Desde que nací como república independiente,
he vivido en medio de la violencia • Fui muy cercana a Bush y he dado nuevas pruebas de amor a Obama, pero EE.UU se niega a aprobar el TLC • Pese a los problemas de guerras, narcotráfico y violencia, Colombia figura entre los países más felices del mundo
/ 12 y 13 JESÚS HERAS Hay palabras que parecieran tener vida propia. UNIDAD es una de ellas. Es de esas palabras que por sí solas expresan un sentimiento positivo, es lo opuesto a división, a anarquía, a desorden. No hay consigna política, himno nacional, declaración de principios, discurso solemne que no la emplee. Hay países que la usan como nombre: los Estados Unidos de América, los Estados Unidos Mejicanos, incluso, en una ocasión de veleidades federales, Venezuela se llamó: Estados Unidos de Venezuela. Ciertamente, en la vida social la unidad es un valor. Sólo los pueblos que han contado con un liderazgo capaz de unir al país bajo un proyecto unitario han avanzado. Las riva-
EDITORIAL
Uníos lidades políticas, raciales, religiosas, tribales, han estancado a los pueblos por siglos y han hecho que unos países retrocedan, mientras otros avanzan. ¡Pero ojo! La Unidad, como palabra al fin, es peligroso ponerla en boca de cualquiera. La usan demócratas y dictadores; tirios y troyanos, gente buena y gente mala. La misma palabra puede tener una valoración distinta dependiendo del momento, del propósito, de la situación y de quienes la invocan, demostración palmaria de porqué no debemos descontextualizarla.
Durante las consultas lo lógico sería la diversidad, el debate, la confrontación. De hecho, hasta 1998, en Venezuela -como en todas partes- los procesos electorales se dirimían entre opciones de todo tipo y de distinto signo. De entre ellas escogía el elector. Si se nos permite el símil, hacían el mismo día las primarias y la elección final. Lo cierto del caso es que Venezuela no vive condiciones normales. La extrema polarización del país tiene su correlato en la realidad electoral. La política de tierra arrasada que el Presidente ha querido imponer a sus adversarios ha provocado un sentimiento gregario entre los amenazados, llevándolos a elevar la unidad a nivel de dogma sacramental. Continúa en la página 2
El incendio en el bosque En nuestro país ha tomado una connotación especial el tema de la unidad y, en la práctica, es un vocablo del que se han adueñado las fuerzas democráticas para enfrentar las pretensiones totalitarias del gobierno del presidente Chávez. De esa suerte, la unidad ha devenido en icono, en fetiche -diría un sexólogo. Convendría poner énfasis, de pasada, en que no necesariamente la unidad es una consigna o propósito correcto en cualquier momento y lugar. En sentido estricto, en una democracia la unidad debería ser un desiderátum después y no antes de la elección.
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