Hobbit Su madre se encargó de educarlos, su amor por la botánica fue inculcada por sus enseñanzas, lo que le despertó el placer por la naturaleza. Comenzó a pintar paisajes, árboles, pero su predilección eran los idiomas, cuyas bases del latín, aprendido de ella, desarrolló su aptitud lingüística que lo llevó a crear idiomas propios, utilizados en sus libros.
Niño prodigio
Cuenta Humphrey Carpenter en J.R.R. Tolkien: Una Biografía, que él ya escribía y leía fluidamente a los 4 años. Todos los conocimientos adquiridos en su casa le facilitaron la entrada en King Edward´s School, de Birmingham, y luego en la Escuela de San Felipe del Oratorio, de la misma región, y en el Exeter College, en Oxford, donde se graduó con honores. Todo cuanto le sucedió fue parte de su visión literaria, como la anécdota que se lee en esta reseña de su vida“… en la infancia del pequeño John le picó una tarántula en el jardín de su casa en Bloemfontein y su nana, una mujer negra, que puede verse en una de las pocas fotografías familiares de la época, le succionó el veneno con la boca”. Según Carpenter, hay críticos que sugieren que este contratiempo tiene paralelos en sus historias, pero Tolkien aseguró, en su tiempo, no tener recuerdo alguno de este accidente ni de tenerle miedo a estos insectos.
El catolicismo y la precariedad
Mabel, su madre, decide en 1990 sumarse a la religión católica sin tomar en cuenta la oposición de su familia, de quienes dependía económicamente desde que había enviudado, por profesar ellos la baptista. Esto bastó para que le retiraran toda ayuda. Las penas de Tolkien no paran allí, ya que en 1904, en Fern Cottage, Rednal, donde alquilaban, fallece su madre a consecuencia de la diabetes, una enfermedad mortal, al no haber sido descubierta la insulina. Este funesto suceso llevó a Ronald a creer que su madre era una mártir de la fe, lo cual arraigó sus creencias católicas hasta convertirlo en un devoto fanático de la misma. A raíz del deceso de su progenitora, quedan en la orfandad y vuelven a mudarse, son recibidos en Edgbaston por el padre Francis Xavier Morgan, quien apoyó moral y económicamente a Mabel Tolkien luego de su conversión. Este sacerdote fue parte importante en los conocimientos idiomáticos del autor, ya que con el español aprendido creó su Naffarin, aunado a lo aprendido con anterioridad. Además, las torres de Perrott´s Folly y Edgbston Watervork, que rodeaban el Oratorio de Birmingham, le inspiraron las torres oscuras de Orthanc y Minas Morgul de El Señor de los Anillos. Por ello se percibe que todo lugar o persona que tuviera contacto con Tolkien sería plasmado en cada uno de sus libros. Sin dejar de lado las pinturas románticas medievalistas de Edward Burne-Jones que desde 1908 se exhibe en el Birmingham Museums & Art Gallery.
El amor, los amigos y la poesía
El amor llegó a su vida en 1908, cuando conoció a Edith Mary Bratt en el orfanato, de quien se enamoró, pero de
Al cine la fantasía de Tolkien Esta literatura llegó a la pantalla grande con la adaptación animada de Rankin/Bass, de la novela El Hobbit, en 1977. Este mismo equipo creó en 1980 una animación para televisión, El retorno del Rey, una recapitulación breve de los dos primeros tomos de El Señor de los Anillos y que fue la continuación de su cinta de 1977. Luego de dos décadas, New Line Cinema y el director, Peter Jackson crearon la trilogía del Señor de los Anillos, en los años 2001, 2002 y 2003. Posteriormente, los mismos abordaron la trilogía de El Hobbit, de la cual ya se han estrenado dos, una en 2012 y actualmente la segunda. La tercera se espera para este año.
inmediato encontró la negativa de su mentor, que le prohibió verla, escribirle, hablarle, hasta cumplir los 21 años, lo que él obedeció al pie de la letra. Mientras tanto, se reunía con sus amigos en el Club de Té y Sociedad Barroviana, formado por ellos para tomar el té de forma ilegal, lo que continuaron haciendo al terminar la escuela. De estos encuentros Tolkien supone que le vino el impulso de escribir poesía. Luego de obstáculos y trabas impuestas por el padre Francis, quien deseaba que se graduara en Filología en Oxford, envía la anhelada carta el mismo día de cumplir su vigésimo primer cumpleaños a Edith. Ella responde que ya está comprometida, argumentando su olvido. Lo que no importó al escritor y la busca hasta lograr su aceptación; luego de convertirla al catolicismo se casan el 22 de marzo de 1916 en Warwick, de esta unión tuvieron cuatro hijos. Pero antes de este acontecimiento se gradúa
con honores en el Exeter College de Oxford, en Lingüística Inglesa y Literatura hasta Chaucer.
Rotundo no a la guerra
Después de graduarse, su apacible vida se vio interrumpida con la Primera Guerra Mundial en 1914. Siendo teniente segundo en los fusileros de Lancashire, combatió en la batalla de Somme como especialista en lenguaje de signos y oficial de comunicaciones, donde vio morir a muchos de sus amigos, situación que marcó su vida. En algunos fragmentos de las cartas que escribe a su hijo Christopher, deja ver la amargura e inutilidad que le provoca la guerra, y compara hechos reales con los de sus libros “… estamos intentando conquistar a Sauron con el Anillo. Y según parece lo lograremos. Pero el precio es, como lo sabrás, criar nuevos Saurons y lentamente ir convirtiendo a hombres y Elfos en Orcos”. Llamaba a los científicos del Proyecto Manhattan físicos lunáticos y constructores de Babel, luego de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki. En 1916 adquiere la fiebre de trincheras, por lo que es trasladado a Inglaterra. En ese ínterin comienza a escribir El libro de los cuentos perdidos.
Amistad y religión
En la universidad de Oxford, Tolkien conoce al profesor y escritor C.S. Lexis, autor de Las Crónicas de Narnia, con quien al principio no congeniaba por la religión, pero que terminó siendo uno de sus mejores amigos y principal corrector, junto con los otros miembros del club los Inklings. Fue él quien le conminó a publicar El Hobbit en 1937, escrito para sus hijos.
Llega la muerte
Su esposa Edith muere el 29 de noviembre de 1971, a los 82 años, por lo que Tolkien decide regresar a Oxford, donde las autoridades de esta casa de estudios le prodigan cuidados hasta su muerte, el 2 de septiembre de 1973, a los 81 de edad. Es enterrado en la misma tumba de su compañera de vida, situada en el cementerio de Wolvercote, en Oxford, y en cuya lápida se lee los nombres de Beren y Lúthien para Ronald y Edith. Estos fueron extraídos de la famosa leyenda incluida en El Silmarillion, que no es más que el amor entre estos dos seres de diferente naturaleza, la doncella elfa Lúthien y el mortal Beren.
Grande desde el 45
Describe Carperter, en su biografía, que luego de su muerte, el tercer hijo del autor, Christopher, publicó una serie de obras basadas en las notas y manuscritos inéditos de su padre, entre ellas El Silmarillion y Los hijos de Húrin. Estos, junto a El hobbit, y El Señor de los Anillos, son cuentos, poemas, historias de ficción, idiomas inventados y ensayos de un mundo imaginario llamado Arda, que era uno de sus continentes, conocido como la Tierra Media, y aplicó la palabra legendarium a la mayoría de estos. El diario The Times escribió“… escritores como William Morris, Robert E. Howard y E. R. Eddison precedieron a Tolkien en el género literario de fantasía, con obras tan famosas e influyentes como las de Conan, el Bárbaro, pero el éxito de El Hobbit y El Señor de los Anillos, cuando se publicaron en Estados Unidos, condujo directamente al resurgimiento popular de este género. Lo cual ha causado que Tolkien sea identificado como el padre de la literatura moderna de fantasía, o concretamente de alta fantasía”.
Guatemala, VIERNES 3 de enero de 2014
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