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RECIBE A ¡HOLA! EN SU CASA-ESTUDIO

Maggie Marroquín

REVELA UNA NUEVA FACETA DE SU CARRERA COMO ARTISTA PLÁSTICA. «Como artista, soy cambiante, y eso es la parte más apasionante de mi profesión»

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aggie Marroquín es una artista con muchos años en su profesión y una eminencia en la técnica de la cerámica y la escultura. No solo es una apasionada por el arte, sino además un ser humano pleno y feliz que también busca hacer feliz a los demás. En esta oportunidad, en que descubrimos su nueva faceta como artista, nos enseñó su casa, llena de detalles hechos por ella misma.

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Maggie Marroquín ha logrado fundir casa y estudio. «A veces en la noche se me ocurre algo y corro a mi estudio. Puedo dejar los hornos encendidos trabajando para levantarme en la mañana y ver el resultado. Es una maravilla»

Una vida de arte —¿Cómo empezó su carrera artística? —Siempre tuve un gran gusto por el arte y por crear, es algo que llevo dentro. Desde los 8 años me involucré tomando clases con Miguel Ángel Ríos y Roberto González Goiri, dos artistas legendarios de Guatemala, ellos fueron mi gran inspiración. Siempre tuve una gran inquietud por la cerámica y la escultura, hacía mis pequeñas creaciones en un horno que mandé a pedir del exterior. Junto con mi padre abrí una escuela de hobby ceramics en el año 1973, donde empecé a dar clases con cuatro alumnas. En 15 años llegué a tener más de 500. Pasé por varios estilos artísticos. En 1977 trabajé varias piezas con fondo negro y con colores muy claros, temas rusos muy detallados. Fue uno de mis primeros retos a lograr. En 1985, atraída por la cultura guatemalteca, inicié esculturas de indígenas en diferentes situaciones cotidianas. Luego ideé un proyecto de imagi-

nería inspirada en la escultura colonial del siglo XVIII, para difundir la piedad cristiana. En el 2013, inicié con la escultura de porcelana contemporánea. Ha sido un gran cambio en mi carrera, pues me salí de lo tradicional y empecé a tocar temas de actualidad bastante controversiales. —¿Cuéntenos cómo se dio ese cambio de estilo artístico tan radical? ¿Cómo lo tomó el público? —Creo que en el fondo, y aunque parezca una persona muy tradicional, me gusta el cambio. Como artista soy cambiante y eso es la parte más apasionante de mi profesión. Después de muchos años de trabajar esculturas decorativas, comerciales y muy enfocadas a un tipo de público, decidí emprender un estilo completamente diferente. Pero lo más importante de este cambio fue la temática de mi obra. Ya no reproduje figuras ni situaciones, sino que quise dar a conocer mi punto de vista respecto a una problemática social que nos está afectando profundamente. — ¿ Q u é m e n s a j e p re t e n d e transmitir con esta nueva obra? — Quiero reflejar la problemática por la que está atravesando la mujer. Además deseo transmitir un mensaje de visión de vigilancia ante los nuevos riesgos que pueden generar adversidades que nos presenta la sociedad contemporánea, desde el punto de vista social, económico, físico y mental. Estoy convencida de que las mujeres somos parte importante del motor que mueve el mundo. Los

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«En cada rincón de la casa he querido dejar una huella de mi amor por mi hogar y mi familia. He hecho distelos, murales y esculturas que adornan los espacios y le agregan algo de mi esencia»

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tiempos modernos nos han ayudado a mejorar, sin embargo muchas mujeres hemos perdido nuestro objetivo en la vida y nos hemos dejado llevar por superficialidades. Quiero recordar que los avances que la humanidad ha alcanzado pueden ser usados en nuestra contra, si no fomentamos el buen criterio y el sentido común. Quise plasmar todo aquello que enfrentamos como sociedad, haciéndonos reflexionar para así encontrar la manera de que nuestras acciones sean una forma de propiciar el bien. —¿Qué detalles nos puede describir de la obra? —Básicamente eliminé el color y me enfoqué en hacer rostros de mujeres en porcelana blanca, cada una con un mensaje implícito muy profundo. Les puse alrededor serpientes, bebés, redes, marcas, zippers, naturaleza y elementos de la vida cotidiana. Cada escultura tiene objetos diferentes donde toco temas como la religión, el aborto, el materialismo y la familia. Algo importante es que siempre me han gustado los retos, y

para mí, uno de mis máximos retos era llegar a manejar la porcelana (que siempre me apasionó), por el grado de dificultad que conlleva, y por la pureza de su acabado logré lo que nunca creí poder hacer: filigrana. —Sabemos que también ha estado involucrada en proyectos con la ciudad de Guatemala. ¿Qué nos puede contar al respecto? En el 1986 realicé la restauración de las bancas de la plazuela España. En 1987 hice rótulos de la nomenclatura antigua de las calles del Centro Histórico. En el 2000, para la firma de la paz, elaboré la imagen de la virgen de la paz, que está colocada en el frontispicio del Palacio Arzobispal, en la plaza Mayor. Además, un proyecto muy bonito donde hice literalmente 2000 réplicas de la misma imagen. Hoy en día las vírgenes están colocadas en diferentes lugares de toda Guatemala. —¿Qué siente al ver sus creaciones por diferentes puntos del país? (sigue)

La artista posa en uno de sus aposentos preferidos: la sala. «Un lugar relajado y descomplicado donde mi esposo y yo leemos, hablamos y dedicamos tiempo valioso, tiempo de calidad».

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—Es una gran emoción, siento mucho orgullo y felicidad de ver mi trabajo expuesto y saber que ha trascendido. —¿Qué planes tiene para el futuro? —Tengo la ilusión de hacer esculturas relacionadas con la vida y la niñez, mostrando la maravilla de la maternidad. —Toda una vida dedicada al arte y a la familia, ¿de dónde saca el tiempo para todo? —Siempre hay tiempo para todo. Yo siempre lucho por lograrlo habiendo criado a mis 3 hijos, ser hija, madre y esposa incondicional. También tuve la fortuna de estar muy apoyada por mi familia y mi esposo. —¿Cómo la apoya su esposo? —Mi esposo es mi principal asesor, me da ideas, me apoya todos los días y me incentiva a hacer co(sigue)

«Siempre hay tiempo para todo., lo digo habiendo criado a mis tres hijos, siendo hija, madre y esposa incondicional. También tuve la fortuna de estar muy apoyada por mi familia y mi esposo» No solamente la cerámica lleva el sello de Maggie: los pisos, azulejos y demás esculturas también son obra suya. Junto con la madera, crea una sensación de calidez que hace acogedor cada aposento.

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Ahora, la artista tiene nuevos proyectos: «Tengo la ilusión de hacer esculturas relacionadas con la vida y la niñez. mostrando la maravilla de la maternidad»

«Uno de mis máximos retos era llegar a manejar la porcelana - que siempre me apasionó por el grado de dificultad que conlleva - y por la pureza de su acabado logré lo que nunca creí poder hacer… filigrana» sas nuevas. Llevamos 50 años de casados y así ha sido desde siempre. Desde que él me conoció entendió que esto es mi pasión y asume su rol de esposo muy activamente, acompañándome a todas mis exposiciones, viajes y emprendimientos. Tengo la fortuna de estar con un hombre maravilloso.

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SU CASA —Ha intervenido varios puntos de la casa… Sí, en cada rincón de la casa he querido dejar

una huella de mi amor por mi hogar y mi familia. He hecho distelos, murales y esculturas que adornan los espacios y le agregan algo de mi esencia. Trato de integrar la naturaleza en cada rincón. Soy fanática de las orquídeas y me encanta cultivarlas. —¿Cómo logró integrar su estudio y su casa? Por muchos años tuve mi estudio en otro lugar y me funcionó muy bien, pero luego opté por hacerlo en mi taller, al lado de mi casa, y ha sido lo mejor. Tengo todo a la mano. Me surge

una idea y estoy al lado de mis materiales. A veces en la noche se me ocurre algo y corro a mi estudio. Puedo dejar los hornos encendidos trabajando para levantarme en la mañana y ver el resultado. Es una maravilla. —¿Cuál es su parte favorita de la casa? —La sala de la habitación. Un lugar relajado y sin complicaciones donde mi esposo y yo pasamos mucho tiempo. Leemos, hablamos y dedicamos tiempo valioso, tiempo de calidad, que es lo que nos enriquece como pareja. (sigue)

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«Trato de integrar la naturaleza en cada rincón Soy fanática de las orquídeas y me encanta cultivarlas» En búsqueda de una vida feliz —¿Cuál es su secreto para un matrimonio feliz y perdurable? — La búsqueda incesante de la felicidad de tu pareja, tratar todo el tiempo de hacer feliz al otro. No son cosas grandes, ni materiales, solo detalles bonitos, cosas que uno desearía recibir del otro. Nunca quejarse es una regla de oro, y decir no al protagonismo. —¿Cómo transmiten su conocimiento en este ámbito? —Mi esposo y yo abrimos las puertas de nuestra casa para dar charlas de formación a mujeres y parejas. Simplemente nos sentamos a reflexionar sobre la vida y enseñar a las personas a ser mejores, a superar sus problemas y ser felices en su matrimonio. Texto: Ana Cruz Maquillaje y peinado XXXXXXXXX Fotógrafo : CXXXXXXXp

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Revista hola cerámica maggie