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se las llevarán contentos bajo el brazo. Nadie ignora que al morir los hombres virtuosos suben al cielo transformados en libros.

Las antiguas Mi padre me llevó por primera vez a una librería; recuerdo librerías tres: la librería de don Rafael Porrúa en la esquina —ahora

Siempre hubo librerías en la ciudad de México para todos los gustos: de libros de texto, de libros de leyes, de libros esotéricos, parroquiales, en inglés…

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inexistente— de Guatemala y Argentina. Don Rafael y su hermano llevaban esa librería, que a mí me parecía enorme, donde convivían libros viejos y libros, muchos libros, nuevos, que se iban haciendo viejos: de esa casa salieron los libritos de la serie “México y lo mexicano” que se publicó a principio de los años cincuenta: Alfonso Reyes, La X en la frente; Leopoldo Zea, Mariano Picón-Salas, María Elvira Bermúdez, César Garizurieta —el autor de la frase “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. La segunda librería que recuerdo es la inmensa Librería Zaplana atendida por los Zaplana y por don Fernando Villanueva, un poco parecida en su calculado desorden a las mesas y bancos de la librería El Sótano, que primero estuvo en avenida Juárez. Había otros lugares donde se podían adquirir libros de segunda mano, como el mercado de La Lagunilla. Ese espacio al aire libre que se pone los domingos cerca de Tlatelolco. El Chacharitas, Don Ubaldo, Don Amado y el licenciado Fernando Rodríguez se distinguían de los libreros de nuevo por su idioma (más picaresco) y su apariencia (menos severa). Me tocó conocer la Librería de Cristal, que era en efecto de cristal y estaba en la Alameda, la Librería Francesa, que estaba junto al edificio de Excélsior, la Británica —próxima al monumento a la Madre— y luego en Serapio Rendón, la Italiana en la plaza Río de Janeiro. Siempre —así me parece— hubo librerías en la ciudad de México para todos los gustos: librerías de libros de texto, de libros de leyes —todavía hay varias—, de libros esotéricos: la legendaria Yug, que tenía casi todo el fondo de la editorial Kier o la gran Librería Parroquial, que se encuentra cerca de Azcapotzalco, por la glorieta de Clavería. Los libros y www.solareditores.com • Quehacer Editorial 11

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Quehacer Editorial (QE), un espacio que pone de manera especializada la información, el análisis y el debate a disposición de aquellos que p...