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Cuenta Tu Cuento “Porque escribir no muerde” Recopilación de cuentos cortos escritos por aprendices del Centro de Gestión Tecnológica de Servicios. Primera entrega. 2014


La Agonía de una Madre

Por: Katherine Liseth Vidales Cuaran. Aprendiz Asistencia Administrativa.

Por mucho tiempo estuve callada, pero hoy he decidido hablar porque ¡ya no puedo más! mi muerte es lenta, me duele cada una de mis partes. ¿Acaso no se dan cuenta que estoy agonizando? Estos son mis últimos alientos de vida y lo peor es que ustedes lo sabían desde hace tiempo, pero nadie hizo nada para ayudarme. Siento pena por ustedes, es decepcionante ver que a muchos de ustedes ni siquiera les importa mi estado. Me han usado cual cabaretera han gozado de mí más de la cuenta e incluso abusaron de todos los privilegios que les di… veo que muchos de ustedes sonríen, ¿acaso disfrutaban mientras me desmembraban?, mientras cortaban uno a uno mis dedos y me apuñalaban; perforaron mis órganos, destruyeron mis pulmones y mi corazón. Mis heridas son mortales, ustedes vieron cuando se derramaba gota a gota toda mi sangre, la poca que me queda ustedes la contaminaron y ahora hasta el aire que respiro es artificial, ya ni mi piel me cubre, y hasta el sol es mi enemigo, siento que me cocina en vida; incluso mis criaturas están muriendo porque ya no tengo nada que darles. Ciertamente hijos míos, son ustedes los culpables de mi estado, no solo los que levantaron la mano para agredirme, sino también todos los que se olvidaron de mí, esos que prefirieron perderse en sus amores, placeres y problemas, solo pensaron en sus propias vidas y se olvidaron de cuidar a su propia madre. Los médicos acaban de desahuciarme, dicen que realmente es muy poco el tiempo que me queda. Solo espero que estén conscientes de que al morir yo… morirán ustedes también. Se despide, la madre Tierra.


Cuando los Elefantes Vuelen

Por: Viviana Cuasquen. Aprendiz Gestión de Archivos.

Todo empezó en el circo “Los Nómadas”, este lugar fue prácticamente mi casa, mi vida, mi todo. Mi padre a quien llamaba “el guardián” había entregado toda su vida a este maravilloso circo. Él y yo amamos los animales, pero yo les tengo más aprecio a los elefantes por su tamaño, su fuerza y el cuidado que me brindaron en mi infancia. En los ratos libres siempre jugábamos, les hablábamos y practicábamos las nuevas funciones que se daban en el espectáculo cada día. Todo era diversión, juego y alegría; y cada vez que me sentía triste, les hablaba de mis cosas a mis mejores amigos los elefantes y ellos entendían cada una de mis palabras; siempre trataban de alegrarme el momento moviendo constantemente sus orejas y su trompa, pero lo genial era que cuando me subía sobre ellos, sentía que volaba y nuestros sueños también. Mi padre era el encargado del circo y su dueño viajaba constantemente por todo el mundo con las ganancias obtenidas de este; yo le tenía mucho miedo porque él era arrogante, cruel y despiadado con todos los animalitos; prefería maltratarlos que cuidarlos y amarlos. Un día, Marvin, el dueño del circo, decidió quedarse con nosotros ya que no habían muy buenas ganancias, desde ese día él se encargó del cuidado de los animales, pero realmente no se dedicó a eso porque todo lo que hacía, lo hacía con golpes, castigos y crueldades hacia todos los animales del lugar de modo que yo sentía el sufrimiento de ellos y veía la tristeza reflejada en sus ojos. De modo que hable con mi padre y logre convencerlo de que encontrara una solución a este problema. Ese mismo día mi padre trato de hablar con él para tratar de llegar a un acuerdo, incluso le pidió que le vendiera el circo, pero todo fue en vano y Marvin con una risa burlona y exagerada dijo: “eso pasara cuando tus elefantes vuelen”.


En ese momento mi corazón se llenó de dolor y entonces corrí a contarles a mis amigos los elefantes lo que había sucedido. Noté entonces el dolor y el miedo que ellos sentían, tanto, que movieron constantemente sus orejas, estaban furiosos y que casi me elevan. Me sorprendí mucho al notar esto, pero lo pase desapercibido. Desde ese día todas las noches empecé a escuchar sonidos extraños que venían de las jaulas donde estaban los animales, y siempre me acercaba para ver lo que estaba pasando y notaba que prácticamente se comunicaban entre ellos, parecía como si estuviesen ideando algo, sin embargo nunca hablé del tema con nadie y solo sonreía por lo que veía y escuchaba cada noche. Pero un día en que las ventas fueron muy malas, Marvin estaba furioso y en el momento de alimentar a los elefantes, empezó inesperadamente a azotar al pequeño Junior, el más joven de los tres elefantes, lo dejó inconsciente, casi muerto pero al final logramos que dejara de maltratarlo y de inmediato le curamos sus heridas; fue un doloroso momento. Pero lo que no sabía Marvin es que los elefantes habían desarrollado una gran habilidad que los ayudaría a ser libres. En el momento en que cuidábamos a pequeño Junior, los elefantes se reunieron alrededor de él, formando así un circulo de poder, fuerza y unión. De repente todos empezaron a golpear fuertemente el piso, emitiendo grandiosos sonidos, pero lo más sorprendente es que con el movimiento y la fuerza de sus enormes orejas empezaron a elevarse poco a poco, elevando a su vez al bebé Junior. ¡Guau! Sí, realmente estaban volando, había tanta fuerza en ellos que traspasaron la carpa del circo donde se encontraban en ese momento, se veían felices y emocionados. Cuando mire esto, corrí inmediatamente a contarle al señor Marvin lo que estaba ocurriendo, cuando llegó al sitio estaba impactado, sorprendido y su vez asustado. ¿Qué está pasando aquí, acaso es una broma, acaso estoy soñando? –preguntó. No es ninguna broma le contesté, al fin ellos son libres y todos aquí también ¿Por qué dices eso niño? – me dijo-. Entonces le respondí: ¿Recuerda usted el día en que dijo que nuestro sueño podría hacerse realidad cuando los elefantes vuelen?


Pues ese día es hoy, mis amigos alcanzaron ese grandioso sueño a pesar de su condición, sin embargo, gracias a su esfuerzo y ganas de ser libres lo lograron, ¿acaso no le importa? – le dije, y con lágrimas en sus ojos, voz temblorosa y cabizbajo dijo: Si, es verdad no he tenido piedad de nadie, solo me he preocupado por mí mismo toda mi vida, es hora de que estos fantásticos animales sean felices, tú y tu padre también, perdónenme, ahora esto es de ustedes y llegaremos a un acuerdo –dijo en voz baja-. Entonces apresuradamente corrió y dejó en libertad a todos los animales, sin embargo tanto los elefantes como leones, tigres, caballos etc., decidieron quedarse porque no sabían a donde ir. Por supuesto los íbamos a cuidar como se lo merecían y como lo hacíamos siempre por su bienestar. Fue ese el momento en que mi corazón se llenó de alegría, ilusión y paz, al fin mis amigos estarían a salvo y felices al cuidado de las personas que más los amábamos.


El Agujero Mágico Por: Ana María Jaramillo. Aprendiz Gestión Documental.

La leche hervía mientras Daniela preparaba el baño de Matías, al virar su rostro y ver la hora se dio cuenta de lo tarde que inefablemente iban a llegar. Sirvió el desayuno en la loza de porcelana azul que la querida señora Cristina le había regalado tres días antes. Eran las 8 a.m. del martes 7 de agosto cuando Daniela dejó a Matías en el jardín y se dispuso a ir muy deprisa a vender las últimas 5 arepas que le quedaban en el refrigerador. No tenía dinero para la masa, así que ese día debía venderlas todas, para poder hacer más. A las 3 de la tarde Daniela recogió al pequeño Matías en el jardín y lo llevó a casa, a esa hora de la tarde Daniela había vendido 4 arepas porque la quinta era el almuerzo de su hijo. En un descuido de Daniela el niño empezó a jugar en la terraza, entre risas vislumbro un pequeño agujero en la pared, se acercó y algo parecía brillar en el agujero, cuando miró, resultaba ser una moneda de oro y sin saber qué significado tendría aquella moneda para él y para su madre, siguió sacando más y más, hasta que sacó 200 monedas de oro. Cansado, Matías llama a su mamá para que lo duerma, Daniela sube corriendo a la terraza, y un leve mareo recorre su cuerpo cuando ve al pequeño rodeado de tantas monedas de oro puro, brillando en la oscuridad de la noche. Daniela guardó las monedas e intento sacar más del agujero mágico. Arrullo a Matías y le hizo una pequeña cama con algunos cubrelechos en la terraza. Daniela saco tantas monedas como pudo. Cansada, pensaba en su salvación y sobre todo en darle lo que siempre soñó a su hijo, ropa nueva, el Maxteel que tanto quería, unos cubos brillantes de colores para que jugara, así entre sus pensamientos se quedó dormida junto a su hijo. Cuando se veía rodeada de lujos y cosas materiales, un gran ruido la despertó a las 8 de la mañana del día martes 7 de agosto.


El Columpio de la Felicidad Por: Nicole Ortega. Aprendiz Gestión Documental.

Había un pueblo donde la tristeza y la nostalgia se ha quedado estancada, donde nadie ríe ni se sonríen entre ellos, cada quien vive su vida; No siempre fue así, antes era conocido como uno de los lugares más felices del país, pero algo ocurrió… lo niños Fueron creciendo y se iban, quedando solo adultos, quienes inundados por su tristeza se encerraban en sí mismos, ¿Quién querría ir a un lugar triste? El pueblo estaba a punto de desaparecer hasta que, un día se escuchó una risa, era tan fuerte que los pocos habitantes salieron a la calle a ver que era ese extraño acontecimiento, -viene del parque- dijo un hombre, todos se dirigieron allí y cuál fue la sorpresa, al ver a una mujer con una gran sonrisa de oreja a oreja columpiándose como una pequeña niña, - ¿¡Pero qué haces?! Podrías lastimarte-, -No solo eso... de donde ha salido este columpio si aquí no hay niños- Dijo alguien entre el público. -No me importa- Dijo la mujer del columpio. – ¡Hace mucho no me sentía tan feliz!, Es como si estar aquí me hiciera recordar toda la felicidad que tenía hace unos años, Deberían probarlo- Añadió. Cuando la mujer se bajó se escucharon algunos murmullos, de repente salió un hombre, muy anciano y bastante amargado, y se sentó allí, Mientras se columpiaba muy suavemente su expresión cambio, cerró los ojos, dejo de fruncir el señor y sonrió, empezó a susurrar el nombre de una mujer, Su difunta esposa, con quien vivió los mejores momentos de su vida… Al ver esto todos querían intentarlo… y así fue. Cada uno de los habitantes del pueblo pasó por el columpio, En la noche todos seguían reunidos en el parque, una mezcla de emociones lleno el lugar, se escuchaban risas, bromas y remembranzas, todos se quedaron en silencio hasta que una voz irrumpió. -¿Cómo es esto posible? ¿Cómo un simple columpio nos allá devuelto la sonrisa? -No lo sé, Pero no hay que buscarle explicación a lo inexplicable, solo pasa- Dijo alguien entre susurros.


La voz se corrió por muchas partes del país, llegaban cientos de visitantes al pueblo solo para usar el columpio y comprobar que tan cierto era todo, Impresionados con el resultado se divulgo más y más, así fue como este pequeño pedazo de mundo recobrara su lugar en el mapa y así también su alegría. Nadie sabe quién puso ese columpio allí. Pero lo que sí sé, es que cuando me sienta triste, allí estará, esperando, El columpio de la felicidad.


EL ÚLTIMO GUARDIAN Por: Jonathan Cantor. Aprendiz Asistencia Administrativa.

Había una vez en un reino muy lejano en el cual había paz y la tranquilidad, pero también existían legendarias y míticas bestias conocidas como dragones las cuales al lado de los guardianes protegían la corona del rey. Un día el heredero al trono “el príncipe Bramir” decidió seguir los pasos de su padre, quien protegió su reino con fuerza y valentía como guardián; pero cayó en batalla muchos años atrás; para lograr ese objetivo tenía que convertirse primero en un guardián, ya que en unos años el pasaría a ser el rey. Todo marchaba muy bien para el príncipe Bramir en su entrenamiento de repente se escuchó un fuerte estruendo y los gritos de las personas que se escuchaban a lo lejos, el príncipe estaba muy desconcertado de lo que estaba sucediendo en su reino, cuando de repente van apareciendo unas figuras terroríficas empezando a destruir y arrasar con todo a su paso. Lord Arthas el maestro y más antiguo de los guardianes le contó al príncipe Bramir y a sus tropas que esas horrendas criaturas se le conocían como Orcos, que provenían de las tierras del Norte y eran unos rivales muy fuertes de derrotar. Así que los guardianes entraron en acción corrieron y montaron a sus dragones para defender el reino y salieron al ataque. El príncipe Bramir cogió a su dragón pero Lord Arthas no lo permitió porque aún no estaba totalmente en capacidad de enfrentar una lucha. Fue una feroz batalla, eran unos rivales muy fuertes como lo había predicho Lord Arthas, finalmente lograron retomar el control y expulsaron del reino a los invasores Orcos. Después de un tiempo el príncipe Bramir se convirtió en el Rey y también cumplió con su sueño de ser un guardián y proteger a su pueblo con amor, fuerza y valor.


El príncipe se enteró por medio de sus espías que la tribu de los Orcos todavía seguía merodeando por sus tierras, destruyendo y matando a su pueblo, así que el príncipe muy valientemente alisto a sus tropas y salió en marcha de la tribu de despiadados monstros. Lord Arthas junto con el príncipe Bramir llegaron hasta el hogar de los Orcos planearon el ataque y esperaron hasta que llegara el atardecer, para atacarlos bajo la luz de la luna. Pasadas las 11:00 de la noche el Rey Bramir empezó el ataque y fue directo a la tribu Orca y destruyendo todo a su paso; uno a uno iban cayendo, lucho con valor y destreza, pero no se había dado cuenta que así mismo estaban cayendo sus tropas; Lord Arthas se le acercó al rey y le dijo que se retiraran ya que le estaban haciendo añicos a sus fuerzas, pero el príncipe no acepto el sólo quería destruir a los Orcos y para conseguirlo debía matar a su rey. Así que Bramir desmonto a su dragón y se dispuso a buscarlo; al encontrar al rey de los Orcos, empieza una feroz batalla entre los dos guerreros, el rey de los orcos huye a una cueva, Bramir lo persigue y una vez lo alcanza atraviesa su espada en el cuerpo del Orco. Después de haber logrado su objetivo el rey Bramir no escuchaba nada, todo se encontraba en silencio, buscó la salida de la cueva y lo primero que encontró fue una masacre, muestra de que había terminado la batalla. Solo quedaban en pie algunos de sus hombres los cuales le informaron que Lord Arthas había caído junto con los demás guardianes, así que el rey era el último. Al regresar al palacio todos sus súbditos lo recibieron con mucha alegría y agradecimientos, fue así como convirtió en el Ultimo Guardián que tuvo el reino, gobernando a su pueblo sabiamente hasta el final de sus días. Fin.

Recopilación cuenta tu cuento 1  

Cuentos escritos por estudiantes como parte de su formación en la competencia Comunicación para la Comprensión. SENA - CENTRO DE GESTIÓN TÉ...

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