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ALGO DE LA HISTORIA DE LA PENÍNSULA DE LA MOLA EN EL PUERTO DE MAÓ, CON LAS PINTADAS Y ESCRITOS DE SUS MUROS COMO HILO CONDUCTOR

ARTE DE QUINTO


CAPÍTULOS

PAG 6

EL MOTIVO EMOTIVO

PAG 12

LA MOLA Y…

PAG 16

DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE…

PAG 34

LA CONSTRUCCIÓN


Todas las fotografías de graffiti que aparecen en este blog están tomadas de los muros de la fortaleza de Isabel II. Muchas han desaparecido por distintas reformas; otras no conviene localizarlas por motivos de seguridad, tanto física como de las mismas pintadas en si. La estrechez de miras de algunos gestores, les impide ver o comprender el Arte más allá de la engañosa contemplación de si mismos. Huelga decir que tanto fotos como textos son de mi propiedad intelectual y están aquí para aquellos que quieran ahondar en nuestra particular historia. Nunca para ser copiadas como idea. Nunca para alimentar engreídos espíritus ahogados en su ignorancia; vampiros del genio ajeno, cucarachas lastimeras de su propia miseria intelectual, que medran al pairo de su trabajada resonancia social; ajenos a su mediocridad, ajenos a su sordidez, engañados por si mismos; esos no me inspiran ni tan siquiera odio, sino mas bien una respuesta fisiológica que se traduce en irrefrenable deseo de vomitar. He dicho, y no tengo nada más que decir...

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Este trabajo que por fin ve la luz de forma ordenada, comenzó cuando descubrí que los muros de la fortaleza de Isabel II guardaban viejos recuerdos de aquellos que por allí pasaron, recuerdos en forma de firma, pintada o grafiti. Me fui aficionado a leerlos y después a fotografiarlos. Recuerdo que en aquella época eran bien pocos los que tenían suficiente poder adquisitivo para poseer una cámara digital.

Mi sorpresa fue mayúscula. Los contactos de esta persona le hubieran permitido hacerlo, siempre en el caso de que se hubiera puesto a ello y encontrara a alguien que le montara los textos; dudo mucho que él tenga suficiente capacidad. Se da la casualidad de que fui yo quien le introduje en esta afición. Llevado por mi ingenuidad, le enseñe todos aquellos lugares en que aparecía lo más interesante.

Cuando sabía de algún amigo, lo llamaba e íbamos a ver lo último encontrado por mí. Más tarde tuve la oportunidad de una cámara y lancé cientos de fotos. La oscuridad de la mayoría de lugares en que se encuentran estas pintadas, impide una buena calidad fotográfica; pero no era este mi objetivo, sino dejar constancia de que estaban ahí, de alguna manera contar la historia del lugar a través de ellas. Ya en mi último año en La Mola, llegó a mí una información de que cierta persona, hermano de cierto importante político y que basa su mediocre existencia en ese circunstancia, pretendía editar un libro con un trabajo sobre las pintadas.

Al enterarme de tal artimaña, elaboré con premura un blog en el que colgué fotografías y textos sin repasar y poco cuidados. Tan sólo pretendía que la idea quedara registrada.

No es tan sólo el intento de trasmitir el alma de La Mola, su pequeña historia a través de sus escritos en sus piedras; es también una denuncia a los vampiros de ideas que andan pululando por ahí, buscando sangre creativa para poder ser inmortales a costa de otros. Es tanta su mediocridad que no me apetece, ni tan siquiera, dar su nombre.

Han pasado cuatro años. El blog ha permanecido dormido en el espacio cibernético. Una avería en mi Pc hizo que perdiera muchas de las fotografías que tenia archivadas; pero todo aquel trabajo se merecía ver algún día la luz.

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EL MOTIVO EMOTIVO ARTE DE QUINTO


EL MOTIVO EMOTIVO El motivo de estas páginas no es más que recopilar todas aquellas fotos de pintadas y escritos que he ido coleccionando, recopilar también las historias que me fueron contadas y aprovechar este medio para trasmitirlas. Simplemente eso. Si de esta manera consigo que alguien se interese por este monumento y con ello contribuyo a su conservación, me sentiré enormemente satisfecho.

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EL MOTIVO EMOTIVO Me llamo Rafael, desde hace *ocho años, junto a mi esposa Magdalena y a mi hija María, habito y trabajo en la península de La Mola del puerto de Maó Mis "mujeres" no me perdonarían si, en esta reseña, no citara también a nuestros perros; compañeros inseparables y fieles en esta aventura que es nuestra vida en este lugar Como la gran mayoría de mahoneses, conocía este paraje desde lejos. No era tan solo una lejanía física, sino que se añadía aquella que marcaba lo prohibido. Cuando el Ejercito abandonó estas instalaciones, la gestión de La Mola paso a manos del Consorcio del Museo Militar de Menorca; es entonces cuando se decide que la vigilancia del recinto se llevará a cabo por un guarda; por concurso, gané la plaza. El contrato exigía que se habitara dentro de la Fortaleza y aquí me mude. Llegue en la primavera de 1999.

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EL MOTIVO EMOTIVO No negaré que durante los primeros días, y sobre todo durante las primeras noches, sentí miedo del silencio, de ese silencio que envolvía un paisaje de antiguos cuarteles abandonados, del silencio de una ciudad muerta, tan sólo roto, en ocasiones, por el canto de algún búho o el sonido aterrador de las pardelas. Con el tiempo mi familia y yo fuimos descubriendo las primaveras con olor a manzanilla; los veranos de calor sofocante, sólo calmado por la alegría del mar en Cala Teulera; el lluvioso otoño que tiñe de tristeza, aún más si cabe, la silueta de los cuarteles al privarlos de las hojas de los árboles que adornan su exterior y el inevitable invierno, acompañado del viento del norte que peina las matas de santolina de este desolado paisaje.

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EL MOTIVO EMOTIVO

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EL MOTIVO EMOTIVO

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LA MOLA Y…

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LA MOLA Y… La Mola y todas sus construcciones y montajes artilleros están declarados Bien de Interés Cultural, por lo tanto protegidos al amparo de la Ley de Patrimonio Histórico. Ley 16/1985 de 25 de junio. En cuyo preámbulo podemos leer...

“El

LA LEY DE PATRIMONIO

Patrimonio histórico Español es el principal

testigo de la contribución histórica de los españoles a la civilización universal y de su capacidad creativa contemporánea. La protección y enriquecimiento de los bienes que lo integran constituyen obligaciones fundamentales que vinculan a todos los poderes públicos, según mandato que a los mismos dirige el artículo 46 de la norma constitucional.”

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LA MOLA Y…

LOS MAHONESES

Desde Maó se ve a La Mola como algo lejano, impenetrable, casi tabú. Un peñasco en el horizonte que marca la frontera de la salida del puerto; después de La Mola alta mar, y al llegar, divisarla es estar de nuevo en casa. La presencia militar, determinados acontecimientos en nuestra Guerra Civil y la Penitenciaria allí ubicada, han hecho que los mahoneses miren con recelo e incluso con miedo este paraje. Los que tenían acceso a él contaban lo visto e historias que se convertían rápidamente en exageraciones y leyendas a causa del aura de misterio creada a su alrededor; misterio que desprenden todos aquellos territorios inaccesibles. La Mola era, y aún es, como un cuarto trasero cerrado a cal y canto; cuarto que nos despierta una enorme curiosidad, pero también aquel miedo que se tiene a lo desconocido. Esta particular situación ha hecho que, por un lado este territorio se mantenga al margen de la especulación urbanística; pero por el otro no ha permitido a los mahoneses llegar a apreciar como suyo todo este espectacular monumento. Debemos reconocer a La Mola como algo que pertenece a nuestra historia y forma parte de nuestro paisaje tanto físico como emocional. Sentir orgullo y emoción al contemplarla; la misma que sienten todos aquellos que venidos de fuera nos visitan. Admirar la inteligencia de los ingenieros que la trazaron, la maestría de los canteros que la construyeron y descubrir las vivencias de quienes la habitaron; para, de esta manera, sentirla más nuestra. Sólo así lograremos conservar un pasado que tiene etapas gloriosas y vergonzosas; pero que es, en definitiva, nuestro pasado como pueblo, como sociedad.

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LA MOLA Y‌ Pasado que dibujan unas piedras que de alguna misteriosa manera nos hablan; pasado que debemos pretender que sirva para divulgar; piedras que son algo mås que un simple decorado para una fiesta.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II ARTE DE QUINTO


DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II CRUCE DE CAMINOS

Observando este mapa, nos daremos cuenta del por que de la importancia de la isla de Menorca en el contexto Mediterráneo. Cruce de caminos de las mas importantes rutas comerciales en este Mar. Parada y fonda de aquellos barcos que buscaban en el puerto de Mahón refugio de los temporales y una base para repostar

El desarrollo social, económico y cultural de Menorca va unido a la actividad comercial de este puerto ; siendo además, puerta de entrada de nuevas ideas procedentes de Europa que darán a los mahoneses un carácter liberal y abierto.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II

Pero, una isla con un puerto de esta importancia es codiciada por todos; y as铆, con cada nuevo inquilino nace una nueva construcci贸n para su defensa.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II LA CULTURA TALAYÓTICA

Los talayots son atalayas de piedra que formaban parte esencial de los primitivos poblados menorquines. Fueron, sin duda, las primeras defensas de una Isla que, por su orografía, era presa fácil. La civilización romana acabó con la cultura talayótica, pero estas atalayas han sobrevivido al paso del tiempo y forman parte indisoluble del paisaje menorquín. ARTE DE QUINTO


DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II El Islam llega a nuestra Isla en 902. Apenas quedan restos de su paso; pero la estructura de la más importante obra militar construida durante su periodo, se puede ver todavía en la cima de la montaña de Santa Águeda.

EL ISALAM

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II En 1535 Barbarroja arrasa la ciudad de Maó. En 1554, Ciutadella sufre la misma suerte a manos del pirata berberisco Piali. Las murallas de Ciutadella son derribadas en el XIX; hoy, las avenidas que son llamadas “sa contramurada” nos recuerdan su trazado. En Maó, queda todavía en pie el llamado Portal de San Roque (es Pont de Sant Roc) testigo de aquel tiempo y resto de aquella muralla que por su fragilidad no pudo resistir a la artillería del pirata.

DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE

Consciente de la necesidad de defender la Isla, Carlos I manda levantar un castillo que cambiará el paisaje de nuestro puerto y estará llamado a ser la más importante fortaleza de nuestro Mediterráneo.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II

La defensa de la ciudad se traslada a la orilla sur de la bocana del puerto.

DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE

Maó se mantendrá a salvo de los ataques piratas y su puerto ganará fuerza como enclave estratégico. Así pues, a principios del XVIII, los británicos empezaran una dominación que se verá interrumpida y reiniciada en lo que será una continua contienda por la posesión de la fortaleza que asegura el más importante puerto del Mediterráneo.

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DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE Los británicos, en sus etapas de dominio sobre Menorca, reforzarán San Felipe hasta convertirlo en una fortaleza a la que, tanto a franceses (1756) como a españoles (1782) costará sangre, sudor y lágrimas conquistar.

Es curioso resaltar que los británicos en sus dos primeras dominaciones se sirvieron de la diplomacia para tomar la Isla; mientras que tanto franceses como españoles tuvieron que movilizar importantes expediciones para conquistar San Felipe. Tan sólo en 1798 tomaron el castillo (en esos momentos español) por la fuerza; aunque hay que decir que no tuvieron demasiadas dificultades para la conquista, dado que los españoles, en una cuando menos cuestionable decisión de Carlos III, habían comenzado la voladura de San Felipe en 1783. Algunos historiadores afirman que tal decisión viene dada a causa del convencimiento real de que Port Mahón sin castillo ya no seria un enclave importante; si así fuere, es clara la equivocación del Rey y sus consejeros, ya que la conquista británica de 1798 lo confirma.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE

EL XVIII MENORQUÍN

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II DE BARBARROJA ALCASTILLO DE SAN FELIPE

Estas dos imágenes son de un mismo paisaje, pero –evidentemente- en distinta época. Arriba, la escena nos muestra a la esposa de uno de los gobernadores británicos de la isla paseando a lomos de una mula. La acompaña un casaca roja; éste a lomos de un asno. Completan el retrato, oficiales y soldados en relajada charla. Todo transcurre en terrenos de La Mola. Detrás de las figuras se aprecia la bocana del puerto, un velero, el fuerte de San Felipet y al fondo la figura de San Felipe se alza majestuosa permitiendo que imaginemos aquel desaparecido paisaje. Abajo, el mismo lugar que retrata la pintura, sólo que Sant Felipet y San Felipe fueron derruidos y de aquel paisaje nos queda el lienzo marítimo del castillo y la torre circular construida durante la última dominación británica, también llamada de Sant Felipet.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II En 1802, tras la firma del Tratado de Amiens, Menorca retorna a la Corona española. Atrás queda un siglo de importante actividad portuaria, de flemáticos casacas rojas, de emperifollados franceses siempre a la moda, de españoles resistentes a la modernidad, y de un castillo que es volado definitivamente por Carlos IV, siguiendo la decisión de su padre.

EL XIX

El XIX se cierne sobre nuestro puerto como una tiniebla. Con la sillería del derruido castillo se construye el Lazareto. Mahón, aquel puerto deseado, se convierte en pesadilla de marineros que pasan aquí cuarentena en caso de contraer enfermedades contagiosas en sus singladuras. La mortandad en el lazareto es alta, dado el desconocimiento que la Medicina tiene en esa época de los tratamientos de tales enfermedades, lo cual contribuye al comienzo de la leyenda negra que convertirá a nuestro puerto en un lugar poco deseado, de un gris triste y nada amable. ARTE DE QUINTO


DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II

EL XIX El puerto se arma contra las enfermedades, el Lazareto es el escudo que las detiene para impedir su propagación. Pero, por otro lado, la defensa militar es escasa, una nueva conquista por parte de alguna potencia extranjera seria relativamente fácil. La defensa del puerto descansaría en algunas viejas baterías y en las torres Martello construidas por los británicos en su última dominación. San Felipet, Teulera, Princesa y Penjat, permanecen todavía vigilantes, resistentes al paso del tiempo, como si se negaran a no servir para aquello que fueron levantadas.

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II

EL XIX

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II

EL XIX

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II En 1830, la Francia posnapoleónica conquista la ciudad de Argel. Se establece entonces una ruta comercial que unirá la ciudad francesa de Tolon con la conquistada.

EL XIX

Menorca, a medio camino entre estos puertos, vuelve a ser un apetecible enclave para Francia. Pero, no es España la nación más preocupada por una hipotética invasión francesa. Gran Bretaña sigue siendo la dueña del Mediterráneo y ve con temor ese supuesto; así pues, insta a España a defender la Isla con la amenaza de que de no hacerlo "se tomaran cartas en el asunto". A lo que es una sutil amenaza británica, la corona española responde con la construcción de una -en un principio- improvisada fortaleza que estará llamada a ser la heredera de San Felipe

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DEL TALAYOT A LA FORTALEZA DE ISABEL II Última gran construcción defensiva, la fortaleza de Isabel II acaba el periplo de una historia, la de nuestra Isla, plagada de invasiones y luchas por su posesión.

LA FORTALEZA DE ISABEL II EN LA PENÍNSULA DE LA MOLA DEL PUERTO DE MAÓ.

Su particular singladura esta marcada por un tiempo de rápidos avances tecnológicos, luchas sociales y guerras fratricidas. Todo ello, hace de esta particular construcción un monumento a nuestra historia más contemporánea y un valor a salvaguardar para el conocimiento y estudio de las futuras generaciones.

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LA CONSTRUCCIÓN ARTE DE QUINTO


LA CONSTRUCICIÓN En 1848 se inician los trabajos de una improvisada fortaleza que servirá para acallar las quejas británicas sobre la escasa defensa del puerto de Maó. Se aprovecha el trazado del antiguo fuerte inglés de la Reina Ana y se cierra la península de La Mola hasta el lugar llamado “Clot de La Mola”.

De esta manera dan comienzo unas obras que abarcaran casi toda la segunda mitad del XIX.

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LA CONSTRUCICIÓN La construcción de la fortaleza de Isabel II es, desde su comienzo, un alivio para la débil economía de la Maó de mitades de aquel siglo. La devolución de Menorca a la Corona española tras el Tratado de Amiens en 1802, hace que la actividad comercial del puerto decaiga de manera notable, con ello, la economía mahonesa sufre una acusada recesión. Esta colosal obra, necesito desde su comienzo una ingente aportación de capital humano; así pues, empleó, no tan solo a obreros menorquines sino a otros venidos de Mallorca, Ibiza, Cataluña y Valencia. Podíamos afirmar, sin ningún genero de dudas, que gracias a esta construcción, y a la aportación de capital humano y monetario que trae consigo, aparecen por primera vez industrias en una Isla cuya principal actividad económica estaba ubicada en el sector primario.

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LA CONSTRUCICIÓN

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LA CONSTRUCICIÓN

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LA CONSTRUCICIÓN

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LA CONSTRUCICIÓN El porqué de estos números y señales en los muros de la fortaleza es incierto para mí. Hay quien asegura que son marcas de cantero: utilizadas como una especie de firma del maestro que dirigía la obra en determinado tramo. Otros las ven como cotas.

De todas formas, la dedicación con la que están esculpidas estas marcas, nos habla de la manera de proceder de los capataces y obreros, y nos muestra como el trabajo se realizaba con escrupulosa excelencia, hasta en estos detalles.

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LA CONSTRUCICIÓN En un principio , esta pintada en un muro con este nombre y apellido “Emilio Vila” nos puede parecer la de un soldado cualquiera que hubiera servido en La Mola. Posiblemente sea así; como, muy posiblemente, la procedencia de este soldado fuera el vecino pueblo de Es Castell. Pero hay un dato que la distingue. Como dijimos, fueron muchos los canteros venidos de otros lares para trabajar en la construcción, entre ellos, hubo un numeroso grupo de ibicencos que después se afincaron en Es Castell. Emilio Vila, casi con toda seguridad, era un descendiente de aquellos obreros que desde Ibiza emigraron a Menorca para trabajar en La Mola; después de algunas generaciones, un Vila vuelve a la fortaleza que construyeron algunos de sus antepasados y horada con su nombre una piedra, como firmando la obra.

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LA CONSTRUCICIÓN

Si hay una marca en la pared enigmática; es ésta es la de la fotografía superior. Se encuentra en el ala frontal del Hornabeque, y se aprecia claramente una A, un número pi, algo más separada un G y sobre el pi un círculo. Se podrían sacar mil teorías, puede ser una fórmula matemática, unas simples iniciales, cualquier cosa; pero ese pi, la G que tanto aparece en todos los iconos de la masonería y el círculo misteriosamente colocado encima del pi nos sugieren una especie de mensaje jeroglífico que nos invita al misterio.

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LA CONSTRUCICIÓN Pero, en La Mola las obras, aunque no tan refinadas, siguieron. Restauraciones o pequeños arreglos que llevaban a cabo los soldados. Algunos, orgullosos de su trabajo, imitaron a los antiguos maestros y firmaron su obra; no de manera tan precisa y perfeccionista, pero si curiosa. Su particular marca sigue ahí, testigo de su paso por la fortaleza.

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ESTE PAVIMENTO FUE ECHO POR LOS ALVAテ選LES FRANco NAVARRO FRANco TORREGROSA DEL 47 (SIC)

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ISABEL, LA REINA ARTE DE QUINTO


ISABEL, LA REINA

EN 1860 LA REINA ISABEL II DE BORBÓN VISITA LAS OBRAS DE LA FORTALEZA QUE, DESDE 1852, LLEVA SU NOMBRE. Tras la Real visita, todos aquellos lugares en donde pisó Isabel quedaron marcados con su nombre y una leyenda. Así pues, el muelle donde atraco la falúa que la transporto desde Mahón, pasará a llamarse “muelle de La Reina”; así también la puerta principal de la Fortaleza será la “Puerta de la Reina”; el polvorín de cuarteles altos, “polvorín de la Reina” y una de las más hermosas obras de La Mola, “el aljibe de La Reina”.

Desde Isabel la Católica hasta nuestros días, tan solo una mujer ha ostentado el título de Reina de España, esta es Isabel II.

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ISABEL, LA REINA

NEFERTITI DE LA MOLA

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ISABEL, LA REINA

Su sucesión vino envuelta de polémica. Su reinado transcurrió en un tiempo y un País gobernado por hombres y oscuras e hipócritas tradiciones. Declarada mayor de edad a los trece años, es obligada a contraer matrimonio a los dieciséis por razones de Estado. El elegido: su primo Francisco de Asís

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ISABEL, LA REINA

Hombre más preocupado por su aspecto personal que por sus deberes conyugales, no fue el esposo que hubiera deseado Isabel.

Una mujer de fuerte carácter, como fuere la Reina, no se resignó a pasar una vida de celibato forzado. Así pues, sus aventuras amorosas eran conocidas e hipócritamente criticadas por la sociedad de la época. Pero Isabel era persona alegre y campechana, consiente de su condición de mujer en una España gobernada por generales trasnochados.

Por esa razón, se hace más que creíble la anécdota que cuenta como al desembarcar en el muelle de la cala de los Griegos, muelle que hoy es conocido como muelle de La Reina, pronunciara la ya lapidaria frase: -¡ caramba ¡ creí que los escalones eran de oro!- Dejándola caer en forma de chanza y aludiendo, lógicamente, al alto coste de la obra hasta el momento. Dejo al criterio del lector si la frase aludía también a aquella parte del coste que no reflejaban las cuentas

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ISABEL, LA REINA

En la foto superior el polvorín de La Reina, donde la leyenda cuenta que Isabel II pasó la noche tras su visita a La Mola en 1860. No conformándose con eso, escuché por boca de algunos guías turísticos, sin duda mal informados, que la Real Dama pasaba aquí noches de amoríos en fugaces visitas a nuestra Isla. La Real fama llega hasta nuestros días, cebándose en una mujer cuyo único pecado fue no conformarse con el marido que, por razones de Estado, se le impuso.

POLVORÍN DE LA REINA

La verdad es que Isabel II pasó la noche de su visita a Menorca en la calle que hoy lleva -como no podía ser menos- su nombre. En la casa de una familia de probos ciudadanos mahoneses, donde uno de sus descendientes guarda aún, celosamente, la cama en la que tan regia señora compartió su sueño con el de nuestra ciudad. Sobre sus noches locas en el Polvorín, diré que me parecería una tontería que la Reina eligiera ese lugar, poseyendo tan lujosos palacios, mejor acondicionados, para sus aventuras sexuales. Más bien, parece que la leyenda se forja en base a las habladurías que sobre ella corrían en aquella época y sobre la confusión provocada en algunas personas sobre el significado militar de la palabra polvorín. ARTE DE QUINTO


ISABEL, LA REINA

PUERTA DE LA REINA El único acceso a la fortaleza, que no sea a través del foso, es la puerta de la Reina. Coronada con el escudo de armas de Isabel II protegido por dos centinelas de piedra, esta puerta es el emblema de La Mola. El escudo que se puede apreciar en la fotografía, y en muchas otras que aparecen ya en distintas publicaciones, es una reproducción del original que, ya muy desgastado, fue sustituido. El Sr. D. Fernando Rubió se encargó de financiar tal restauración. Desconozco si el mármol con la leyenda que está situado en el pórtico fue también cambiado. Preguntado por ello el Coronel Fornals, contestó que no, que era el original. Pero, ese mármol guarda unas señales con una anécdota que relataré.

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ISABEL, LA REINA

Curiosa fotografía que pertenece al rodaje de una escena de la serie británica “el capitán Hornblower II”. La puerta simulaba la entrada de la ciudad jamaicana de Kingston. La serie se rodó en el año 2001 y aportó importantes fondos al Consorcio. Muchas personas trabajaron en el rodaje, y es anecdótico resaltar que la productora no encontró suficientes hombres de raza negra para los papeles de extras, teniendo que buscar en Palma y Barcelona. Se pueden apreciar estos hombres a la izquierda de la foto, junto al centinela ARTE DE QUINTO


LA PENITA

LA MOLA PRISIÓN MILITAR LA PENITA

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LA PENITA

Los mahoneses llamamos a la prisión militar de La Mola “la penita” y a los que fueron sus moradores “los penitos”. Creo suponer que este nombre viene dado por una abreviatura de “penitenciaria”, que es como oficialmente se denomina, en el ámbito militar, a este tipo de institución.

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LA PENITA

A lo largo de su historia, la penitenciaria ha estado ubicada en diferentes lugares de La Mola; siendo el más conocido, el antiguo Cuartel de Intendencia Se conoce que a mitades del XIX ya existían, en La Mola, lugares habilitados para corrigendos; pero no será oficialmente prisión militar hasta el año 1891 y estará ubicada en unos pabellones de los Cuarteles Altos que, como su nombre indica, están situados en la parte alta de la península. La férrea disciplina militar y los avatares políticos de la época traerán hasta la Fortaleza a un buen número de presos que además trabajarán en su construcción.

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LA PENITA La situación geográfica de Menorca, alejada de la península Ibérica y a la que sólo se podía acceder después de varios días de dura travesía en barco; la de la península de La Mola, alejada de los centros urbanos del puerto de Mahón, a la que se accedía en unas barcazas que navegan hacia un paisaje de enormes acantilados y encrespadas baterías de cañones, hacen que el preso que aquí llegara tuviera una sensación de desasosiego sólo explicable por los que la vivieron.

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LA PENITA

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LA PENITA

La entrada por la Puerta de la Reina, flanqueada por unos enormes fosos y grandes murallas, dejaban claro al preso que aquella máxima que reza: “la obligación de todo preso es escaparse”, en esta prisión sería muy difícil de cumplir.

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LA PENITA

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LA PENITA

A quí estubo el preso… Manuel---Día 8-8-47

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LA PENITA

Popularmente los presos eran llamados "penitos", oficialmente se les denominaba "corrigendos". Se puede leer: “los corrigendos que abajo firman…”

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LA PENITA Aunque la penitenciaria fue siempre militar, también acogió en determinadas ocasiones a presos civiles. Entre los más renombrados encontramos a LLuis Companys que junto a Salvador Seguí “el noi del sucre”, Martí Barrera y otros anarcosindicalistas fueron trasladados a ella en 1920. Un hito en la Historia de Cataluña fue, sin duda, lo acontecido en la llamada huelga de La Canadiense. Aquellos acontecimientos derivaron en una huelga general que provocó que el General Joaquín Milans del Bosch declarara el estado de guerra en Barcelona. Companys fue confinado en La Mola y puesto en libertad en 1922 al ganar para su partido un escaño en las elecciones al Congreso de ese año y acogerse a la inmunidad parlamentaria.

Curiosa fotografía en la que se puede ver a Companys escuchando un discurso del General Franco. Esto ocurría en 1933, siendo Franco Capitán General de Baleares.

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LA PENITA

Esta pintada es para ilustrar el artículo. No fue hecha por Companys sino por "l'artillé Jaume Mora de Arenys de Mar"

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LA PENITA

No quiero dejar de destacar también la estancia en esta prisión de otros civiles: aquellas personas pertenecientes a la Iglesia de los Testigos de Jehová que por sus creencias se negaron a cumplir con el servicio militar obligatorio y cumplieron pena por ello. Sin duda, su gesto anónimo contribuyo al avance de nuestra sociedad hacia la Democracia. Su objeción de conciencia, en una época en que España era algo así como un enorme cuartel, es digna de alabanza. Su sufrimiento entre las paredes de estos cuarteles bien merece esta reseña, sencilla comparada con su enorme valor.

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LA PENITA

Se puede leer: “Pasaron por aquí dos amigos…” “De Teruel” “En el año 1957 del reemplazo1945…” “Desertores cumpliendo 2 años de condena en La Mola, hoy día 30 de mayo 1957 ya están cumplidos…”

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LA PENITA

El patio de la prisión, orientado al norte, de elegante diseño clásico, guarda aún una máxima que cruza la pared de lado a lado. Sin duda sería una de las pocas lecturas que tendrían los presos y, a buen seguro, nunca habrán olvidado.

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LA PENITA LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA Después de atravesar la puerta por debajo del escudo del yugo y las flechas, lo primero que veía el preso era el tradicional lema "Todo por la Patria”, inmediatamente después, aparecía ante sus ojos este mural que representa a la Virgen de la Merced.

LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA Los caballeros mercedarios (que no mercenarios) fueron -desconozco si aún lo son- una orden religiosa aparecida en la Edad Media. Su misión fue la de mantener la fe en Cristo entre los condenados de aquella época, llegando en ocasiones a intercambiarse por ellos. De ahí que la Merced sea considerada la Santa Patrona de los presos.

LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA Pero esta iconografía tiene algo que la hace especial. Desconozco si en otros lugares se representa a la Virgen de esta manera; pero la Merced de la Penita de La Mola -permítanme que así la llame- está sujeta a la pared por unas cadenas y se puede interpretar que, debajo de su manto, sus tobillos están sujetos por unos grilletes.

LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA LA VIRGEN DE LOS PENITOS

A mi modo de ver, este mural se acerca al pensamiento de Jesús mucho más que cualquiera de las ricas y ostentosas imágenes exhibidas en iglesias y procesiones. De mi etapa escolar en La Salle, recuerdo bien aquellas “Bienaventuranzas” que aprendimos de memoria por el simple hecho de aprenderlas; pero, cosas de la vida, hoy me viene a la cabeza una que reza: Bienaventurados los perseguidos por la Justicia, porque vuestro será el Reino de los cielos. Cosas de la vida.

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LA PENITA LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA LA VIRGEN DE LOS PENITOS

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LA PENITA En una pequeña y oscura habitación del edificio descubrí todo un conjunto de murales que permanecen en la penumbra dejándonos una huella colorista de lo que fue la vida cotidiana en aquella prisión.

LA CANTINA

Los valores éticos propios de los militares eran reflejados en la pared; así también se adivina el lugar de procedencia de muchos de los presos. En la pintada de la izquierda, se advierte a un soldado llevando sobre los hombros un compañero que se supone está herido. Las paredes son altas y la habitación muy pequeña. Esta pintura está situada de una manera que, debido a mis escasos medios, no pude fotografiar como hubiera deseado; pero, en lo alto del dibujo aparece le palabra “compañerismo” como título del mismo. Me llama poderosamente la atención que el soldado que porta al herido tenga rasgos femeninos, concretamente sus pechos se asemejan más a los de una mujer que a los de un varón. Esto me da pie a contar más adelante la historia de dos personajes que marcaron durante un tiempo la vida de la Penita.

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LA PENITA LA CANTINA

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LA PENITA Las paredes de la pequeña cantina de Penita sorprenden por su decoración: paisajes del desierto, escenas de la vida en ese lugar, vigas del techo decoradas al más puro estilo pop; pareciera que aquel lugar fue un pequeño reducto de libertad donde, sin olvidar su procedencia, el preso se sentía algo mas “persona”.

LA CANTINA

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LA PENITA La penitenciaria se cerró oficialmente a finales de los años 60. Las gestiones llevadas a cabo por el alcalde , en aquella época, D. Gabriel Seguí, consiguieron clausurarla. En Menorca empezaba a florecer la industria del turismo y de alguna manera, la prisión daba “mala imagen” a nuestra ciudad. Atrás quedaban treinta años ( en este edificio en concreto) de sufrimientos entre sus paredes. Hoy, tan solo sus rejas en las ventanas, el escudo imperial y los dibujos en sus muros , nos recuerdan aquel tiempo. Algunas personas que la han visitado conmigo, me han asegurada que en ella se respiraba todavía la ansiedad del preso. Lo cierto es que, por lo que he podido averiguar, dependiendo de quien mandara, la vida allí fue mas llevadera; aunque es innegable que en determinadas épocas y con determinados oficiales lo que ocurrió debe ser un mal recuerdo para aquellos que lo vivieron, por esa razón y por respeto prefiero no contarlo.

EL GRILLO Y LA PAQUERA Aunque no puedo dejar de reseñar la charla que durante una visita guiada mantuve con un psicólogo funcionario de prisiones; en ella, me describió algunos comportamientos de los presos y el porqué de ello. Recuerdo que me dejó perplejo el escuchar que los motivos de muchas de los altercados en una prisión son premeditados, digamos que son consecuencia de el nerviosismo del reo que, deliberadamente busca el castigo o la paliza para calmar su ansiedad. Otra curiosidad son las practicas homosexuales entre personas que, en libertad, las rechazarían. La ausencia de mujeres hacia que cualquier preso en el que destacara algún rasgo femenino fuera visto como sustituto de ese género. Dichas practicas eran rechazadas por el Mando y duramente castigadas.

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LA PENITA Sin que se entienda como burla, no quiero dejar de contar, por ser algo divertido entre tanto sufrimiento, la historia del Grillo y la Paquera. Historia que me fue trasmitida por varias personas que durante su servicio militar sirvieron como soldados u oficiales de complemento. Tanto el Grillo como la Paquera fueron legionarios que uno se imagina con aquel tradicional aspecto exageradamente viril; pero formaron pareja dentro de la prisión, pareja respetada por todos y tolerada incluso por el Comandante de la Penitenciaria. Corrían los años 60 y la Paquera tenia muchos pretendientes lo que provocaba frecuentes peleas a causa de los celos del Grillo.

EL GRILLO Y LA PAQUERA Pero lo que hizo verdaderamente popular a la Paquera fue su buena mano para la cocina. En La Mola existían varias cantinas, La Penita también tenia una; a ella solo podían acceder presos y oficiales. La cantina de la Penita llegó a alcanzar verdadera fama gracias a las tortillas de todos los tipos y maneras que allí se cocinaban . La Paquera se ganó el respeto de todos gracias a sus tortillas en una España gobernada “con dos huevos”. Esta es una historia alegre que rebaja el dramatismo de otras que allí se vivieron; otras que no deberíamos olvidar para que no se repitan. Sin duda, el Grillo y la Paquera fueron un soplo de aire fresco entre tanta mediocridad y sordidez cuartelera.

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LA PENITA

TEJERO "CASI, PERO NO," EL ULTIMO PENITO Como ya he dicho, la Penita se cerró oficialmente el año 1970; aunque algunos años después se pensó en abrirla de nuevo.

Con toda seguridad no fue traído a La Mola por la misma razón que se cerró la Penita: la mala imagen cara al turismo.

Esta vez para acoger a un solo preso. Se trataba del Sr. Tejero Molina, quien pistola en mano y a la voz de “se sienten coño” entró en el Congreso de los Diputados aquel 23 de Febrero de 1981.

Gran equivoco -creo yo- puesto que hoy, su celda formaría parte del recorrido de la visita por su indudable interés histórico y , si con ello se podría recaudar más para el cuidado del Patrimonio, este hombre hubiera hecho, esta vez si, algo bueno por España.

Noticias aparecidas en Periódicos nacionales, situaban en La Mola el encierro de esta persona. Lo cierto es que nunca estuvo aquí -que yo sepa. En una visita guiada, tuve el gusto de conocer al peluquero personal de tan “ilustre personaje” . Hablamos de la vida cotidiana de aquel hombre, totalmente convencido de que había obrado por el bien de España y en nada arrepentido de lo que hizo. La charla fue del todo gratificante. El peluquero - siento no recordar su nombre- era hombre flemático, pero con un gran sentido del humor, y así me explicó como en cada servicio que le hizo al reo no dejo nunca de pedirle si le dejaba afeitarle el bigote, a lo cual Tejero siempre se negó. Sin duda, ese bigote merecería estar en un Museo; no se si en uno de Arte contemporáneo o en el de los horrores, pero en un Museo.

http://elpais.com/diario/1981/04/ 05/espana/355269609_850215.ht ml Aunque hay un dato interesante en todo esto. En el pabellón llamado “del General”, se habilitó en los 80 una zona del mismo. El pabellón es un edificio de una sola planta, amplio y con unas excelentes visas a la bocana del puerto. Se conoce que en sus tiempos de esplendor poseía unos cuidados jardines en los que se montaron fiestas de lo más interesante. En aquellos tiempos, para un General, la mano de obra era barata. Esta zona habilitada poseía dos cuartos de baño; pero no cocina, y al menos seis habitaciones. Oí comentar que estaba preparado para alojamiento de oficiales arrestados; pero no me extrañaría que se preparara aquello para recibir al Sr. Tejero; quién sabe.

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TOPÓNIMO

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TOPÓNIMOS

La palabra “mola” procede del catalán y en geografía se aplica a todos aquellos accidentes del terreno con determinadas características, estas son: moles altas y planas en su cima y aisladas de tierra.

En Menorca existen dos territorios con el topónimo de Mola: la del puerto de Maó y la de Fornells. La Mola de Maó es -sin querer ofender el sentimiento patrio de nadie- mas conocida; así pues basta decir “La Mola” para entender que nos referimos a la maHonesa; sin embargo decimos “La Mola de Fornells” para concretar la otra. El topónimo mas correcto para llamar a este paraje es: península de La Mola del puerto de Maó. Por razones comerciales o por desconocimiento, ha aparecido en la publicidad de cierta empresa el topónimo “La Mola de Menorca”. No seré yo quien me atreva a decir que es incorrecto; pero si diré que es la primera vez que oigo que este lugar sea denominado de dicha manera.

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TOPÓNIMOS Todos los topónimos encierran en si mismos parte de la historia de los lugares que denominan. Este es el caso de la cala de los Griegos, lugar en donde se halla el muelle de la Reina en La Mola. Durante una de las dominaciones británicas de la isla de Menorca, la península de La Mola fue arrendada a una familia de comerciantes griegos afincada en Maó. Es de suponer que utilizaban esta cala como embarcadero para llegar a sus posesiones y por esta razón se adoptó esta denominación. Mas tarde, en el XIX, la Reina Isabel en su viaje a nuestra Isla y posterior visita a la Fortaleza, desembarco en uno de estos muelles que desde entonces es conocido como “muelle de la Reina” A nadie se le escapa que estos dos topónimos nos permiten interpretar importantes acontecimientos de la historia de La Mola, ocurridos en dos siglos diferentes; por esa razón es de vital importancia conservarlos como si de un patrimonio más se tratara

MUELLE DE LA REINA EN LA CALA DE LOS GRIEGOS

En la actualidad desembarcan las personas que en su visita a nuestro puerto recalan en La Mola. Estas, al llegar, encuentran un cartel en el que leen “muelle de La Mola”. Desconozco también si el lugar fue llamado así por alguien en algún momento de la Historia; pero yo siempre he oído nombrarlo por muelle de la Reina en la cala de Los Griegos, y creo, modestamente, que no debería perderse.

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EL AVANCE TECNICO DE LA ARTILLERÍA Y SU INFLUENCIA EN LA FORTALEZA DE ISABEL II

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Si hay algo que defina lo que fue la construcción de La Fortaleza es la necesidad constante de su adaptación a causa del rápido avance técnico de la artillería y la navegación a finales del siglo XIX. En un principio, los cañones de avancarga, para los que fue diseñada, batían tan solo la boca del puerto de Mahón, y por tierra a una distancia de aproximadamente 1 km. A medida que las obras avanzan, con ellas avanzan también los sistemas artilleros y aparecen nuevas formas de propulsión para los buques de guerra que sustituyen la fuerza del viento por propulsión a vapor o motores de carbón; se sustituyen también los cascos de madera por otros chapados de acero y se artillan en cubierta cañones de retrocarga, mucho mas potentes y con una capacidad de perforación que convertirán los muros de la Fortaleza en una frágil defensa.

En estas condiciones, se fueron adaptando partes de la muralla, reforzando sus muros exteriores con pantallas de hormigón, a la vez que en su interior se artillaban cañones de retrocarga que batían a mayor distancia. Mas tarde una serie de baterías de costa defenderían nuestro puerto y gran parte de las costas sureste y noroeste de la Isla con este tipo de cañones y obuses, artillados en los acantilados de La Mola, cuyas alturas alcanzan hasta los 80 m. Aunque la mecánica artillera avanzaba a tal velocidad, que no será hasta la década de los treinta, ya entrado el siglo XX, en que La Mola estará en condiciones de una defensa eficaz, gracias al montaje de los cañones Vickers 38.1.

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PUERTA DE LA REIINA

PANTALLAS DE HORMIGÓN DE REFUERZO

SEMI BALUARTE 8

PANTALLAS DE HORMIGÓN DE REFUERZO

BALUARTE 9

PUERTO DE MAÓ

IMAGEN DE SEMI BALUARTE 8 Y BALUARTE 9

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Si algo fue noticia y revuelo popular en aquel Maó de los años 30, es la llegada a nuestro puerto de las seis piezas de cañones Vickers de 38.1 cm. De los 18 cañones comprados a Gran Bretaña, Menorca recibiría 6; dada la pequeña extensión de la isla, es de suponer que para el Estado seguíamos siendo un enclave estratégico de gran importancia. De esas seis piezas, dos llegaron a La Mola y aun permanecen aquí, pudiendo ser visitada una de ellas. La silueta de los conocidos popularmente como 38`s, forma parte ya del paisaje de nuestro puerto. Fueron los centinelas de la bocana, respetados y temidos durante nuestra Guerra civil y mimados por todos los oficiales que los mandaron hasta que en el año 1991 fueran desafectados. En torno a ellos nace otra leyenda mas de las muchas que tiene La Mola. Se trata esta vez de la confusión que tienen algunas personas sobre si fueron utilizados para el rodaje de la película “los cañones de Navarone”; lo cual es del todo incierto. La verdad es que su imponente y amenazante aspecto es de por si suficiente reclamo para visitarlos.

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EL

38,

EL

ULTIMO

HONDERO

El hondero balear paso a la Historia por su eficacia y valentía en el combate. Estos guerreros menorquines hicieron frente a los romanos en una desigual batalla que trascurrió en el puerto de Maó; las naves romanas fueron detenidas por la lluvia de piedras que, como defensa, se arrojaron contra ellas y obligadas a proteger sus cubiertas con parapetos de cuero. El 38 es el ultimo hondero, sustituye los primitivos proyectiles de piedra por 1000 kg de hierro que son lanzados por la fuerza de 200 kg de pólvora a una distancia de 35 km. Del hondero al 38 pasaron mas de dos milenios; pero en el fondo, nuestras costas se defendían de la misma manera: sobre los acantilados y lanzando proyectiles; tan solo cambia la forma de propulsarlos y el material del que se fabrican. Sus 17 m. de tubo cuyo peso es de 88 tn., sus 225 tn de peso total y su sofisticada -para la épocamaquinaria, nunca entraron en guerra, a pesar de que su montaje estaba listo para el combate en agosto de 1936. Hoy descansan orgullosos de ser testigos del final de una época, permitiendo a los niños que suban a su tubo para su foto y, sobre todo, están en paz consigo mismos. ARTE DE QUINTO


La leyenda negra

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En la burguesa Mahón del XIX... ... en la esperanzada de preguerra y en la decadente de posguerra, se vivía ajeno a aquello que cruzado el Mediterráneo nos hacia conocidos, populares: La Mola de Mahón, el Penal. Ahora destino turístico de primer orden, antes destino indeseable y castigo divino. Seria casi imposible calcular la cantidad de españoles que por aquí pasaron; desde 1848, año en que comienzan las obras, hasta 1999, año en que abandona la Fortaleza el ultimo retén de la guardia. Entre todos crearon una leyenda negra, marcada por la lejanía, el misterio la soledad y la penuria de unos tiempos adversos. Se llevaron de aquí un mal recuerdo que trasmitieron y en esa base fueron construyendo el mito.

Lagrimas, añoranzas, odio y sangre, algún buen recuerdo, alguna novia olvidada, alguna amistad para siempre, el aroma a manzanilla y el viento... esta es la mercancía para el recuerdo que ofrecía La Mola.

En la Mola ....esta bien porque ....un tranquilo pero es mas aburrido que un gorrión en su nido El que esto escribe comprende que no nos podemos quejar porque hay soldados a miles que lo pasan mucho mas mal

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AQUELLA PUTA MILI

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En 2001 se suspende en España la obligación de prestar el Servicio Militar Obligatorio. La llamada popularmente "mili" se implanta durante el reinado de Isabel II, a mitades del XIX. Algunas corrientes de opinión sostienen -aún hoy en día- que esta "mili obligatoria" debería volver a implantarse, dado - dicen ellos- su carácter igualitario; aunque está sobradamente demostrado que las llamadas clases altas conocían bien los recursos para que su descendencia no tuviera que cumplir con esa obligación para con el Estado; lo cual fue, con el paso de los años, creando un poso de animadversión en la ciudadanía hacia esta prestación. ARTE DE QUINTO


Otra de las causas de la mala reputaci贸n de la "mili" fueron algunos de los mandos del Ejercito. Una instituci贸n masificada en exceso, donde el poder que otorgaba la posesi贸n de galones era, con demasiada frecuencia, pretexto para el abuso por parte de personas que usaban esta prerrogativa para esconder su insignificante personalidad.

Sill贸n de barbero abandonado en un antiguo cuartel de La Mola.

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EL mozo recibía la noticia de su destino con desasosiego e incertidumbre. La mili era una especie de ritual de paso de la adolescencia a la madurez, en un país en el que la hombría era pieza principal en el desarrollo social.

Cayetano Hedo Fernández nacido en Crevillente soy del 46 y no puedo negar de la quinta de los más machotes

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Y entre los destinos mas temidos, quizás el que más, se encontraba Mahón. Quizás por la leyenda de la penitenciaria, quizás por su lejanía, quizás por la creencia de que aquí se enviaban a los oficiales menos respetuosos y más violentos; los cuales imponían su particular sentido de la disciplina, tratando a la tropa como verdadera chusma. Eran personas amparadas por una Dictadura Militar y con una notable desviación psicológica, pero con poder. De una manera “legal” vaciaban toda su rabia y frustración en una soldadesca atrapada por aquella situación que no podían entender, y a la que le quedaba, como único recurso, pasar aquel año lo más rápida y anónimamente posible

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Antes de que la industria turística cambiara por completo el concepto que se tenia de nuestra ciudad, Mahón se asociaba con La Mola, y esta a su vez era vista como un peñasco en mitad del Mediterráneo, coronado por una fortaleza habitada por presos de la mas baja ralea y de la que nunca escapaba nadie. Es así, que la noticia del destino de Mahón era recibida por el mozo y su familia como algo parecido a una pena de prisión. Ciertamente, esta visión se justifica en una España atrasada, sin apenas medios de trasporte ni de comunicación.

Es posible imaginar lo que contaría el soldado, una vez cumplido su servicio militar y volver a casa, de un destino al que llegó después de una, casi siempre, penosa travesía en barco; donde después era embarcado de nuevo en unos lanchones que lo llevarían a La Mola. Algunos, veían el mar por primera vez en su vida y cansados del mareo de la travesía intentaban beber de su agua, descubriendo en ese instante que era salada.

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Aquellos mozos eran pieza clave de un Ejército masificado, falto de armas modernas y que depositaba sobre ellos el peso de la defensa, convirtiéndoles en "supuestamente valiente carne de cañón”.

No había sitio para el cobarde o el objetor; así pues, la penitenciaria era el único lugar para aquellos que se escondieran o se negaran a empuñar las armas.

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el dia 27.4.64 lanzé mi primera bomba...Vicente Agut.. Nota: Esto no significa que Vicent Agut estuviera en guerra alguna, sino que el día que señala hizo su lanzamiento de granada de mano como prueba de instrucción obligatoria. Estos lanzamientos , se hacía en el exterior de la fortaleza, en Es Freus y en un montículo pizarroso que hay ahí. Encontrarse una granada sin explosionar puede ser posible, y también puede ser posible que una tranquila mañana de “buscar espárragos” se convierta en una desgracia.

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Después de la correspondiente etapa de instrucción, se pasaba a formar parte del engranaje de un cuartel, donde se realizaban las tareas propias de mantenimiento y protección del edificio, manejo de armas e incluso pasar a ser personal de servicio de algún avispado oficial; además de aprender las mil y una formas de concluir ese año de servicio a la Patria de la manera mas suave posible, en lo que los soldados llamaban popularmente "el escaqueo".

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Los días pasaban lentos, aburridos, envueltos en color verde caqui y con olor a sudor patrio. La añoranza se hacia insoportable y el deseo sexual afloraba con la simple visión de la redactora del Telediario. El año en la mili comenzaba cuando comenzaba esta, y acababa cuando se cumplía; no tenia número, era: “el año de la mili”. De esta manera los soldados confeccionaban su particular calendario en una taquilla en su gorra o donde fuera, con doce o trece meses que iban tachando a medida que trascurrían, para de esa manera ver lo que se llevaba recorrido y, sobre todo, lo que les faltaba. A medida que se acercaba la fecha de la licencia, los días ya no pasaban sino que “faltaban”. Se contaban a la manera de cada uno, según la moda del momento o la inventiva personal. Faltaban “dianas” que era el toque de corneta que despertaba a la tropa; “chuscos” que era como se le denominaba en los cuarteles a los panecillos; “epístolas” que son cartas ...

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Llebo 23 meses de ser Vicio osea de jardinero En esta fortaleza. Los que me quedan no los puedo decir....... Porque son malas cosas. A単o 1917

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Soy del 31 y llevo 3‌ No se cuando cumpliremos 1932

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marés ARTE DE QUINTO


He podido ver una foto similar a la de la página anterior en otra publicación. El motivo de esta nota no es la queja de que se pueda haber plagiado; no, no es ese. El motivo es aclarar que esta foto en ARTE DE QUINTO es mía, está tomada por mí y, desde luego, muchos años antes de la aparecida en esa otra publicación.

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La isla de Menorca posee dos zonas geológicamente distintas: el norte, de pizarra: abrupto, negro, desolador; el sur de piedra arenisca, con playas de arena fina: vivo y amable. Desde lo mas remoto, el menorquín ha horadado la tierra para extraer de ella la piedra, “es marès “; con la cual construirá su refugio, su templo o sus defensas. El cantero, de oficio pobre, duro y solitario, escrutaba el suelo para extraer de él, el mejor material, el mejor marès; con escasas y primitivas herramientas y como único recurso para su supervivencia. En un principio el marès nos iguala, se construye con el mismo material la casa del rico como la del pobre. Es el Hombre quien pone la diferencia. La piedra es débil y la cubre de un manto blanco de cal, procedente de la fundición de esa misma piedra. Capa tras capa, la piedra escupe la humedad y retrasa la erosión, dando a nuestras casas ese color blanco que caracteriza nuestros pueblos; dándonos carácter de gente abierta, pacifica y receptora.

El rico adorna la piedra, la esculpe, la convierte en ostentosa y la aparta de su humildad dibujando barrocas formas en sus fachadas, cubriendo de estuco sus interiores; adornando las iglesias que adoran a un Dios pobre con las más ricas columnas, las más difíciles bóvedas y los más hermosos frescos. Pero el marès es el mismo, a todos nos refugia por igual. La Fortaleza emplea este material en sus muros; él la protegerá del impacto de los proyectiles enemigos. Una piedra tan frágil para tan alta misión. Los canteros horadaron La Mola por todas partes, eligieron la mejor piedra y levantaron con esmero, con paciencia y sorprendente precisión, unas defensa que llevan hoy incrustada la poesía de la piedra, de nuestro marès.

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GUERRA CIVIL Y LA MOLA 1

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Sin duda, uno de los acontecimientos que han marcado para siempre la historia y el alma de este lugar ha sido la Guerra civil española.

Los muros de la Fortaleza, construidos para detener proyectiles, guardan todavía las huellas de aquella vergonzosa contienda; pero, paradójicamente, aquí las balas están intramuros, incrustadas todavía en la piedra, como negándose a olvidar

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El 19 de julio del 36, el soldado P. G. grababa sobre los muros de la Fortaleza de Isabel II, muy cerca de la puerta de la Reina, sus iniciales. Era tradici贸n entre la soldadesca dejar la fecha de su licencia sobre alguna pared a modo de recuerdo.

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Ese mismo día, en Maó, era leído un Bando redactado por el General José Bosch Atienza que declaraba el estado de guerra en la isla de Menorca y suspendía la legitimidad constitucional republicana. La practica totalidad de los Jefes y Oficiales de la guarnición menorquina apoyaron la postura de Bosch; no así la tropa , la suboficialidad y la mayoría de la población civil.

Poco después, ante la adversa situación en los cuarteles, el General suspende el estado de guerra, quedando detenido junto a todos aquellos que apoyaron el golpe militar. La fortaleza de Isabel II es el ultimo reducto de los sublevados en rendirse, viviéndose en ella momentos de extrema tensión ante el enfrentamiento y el cruce de disparos entre oficiales y tropas fieles a la Republica.

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Curiosa pintada realizada el 20 de julio de 1936 dĂ­a en que se desarrollaron los acontecimientos aquĂ­ relatados

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Los militares golpistas son trasladados al penal de La Mola. La situación en la Isla es de anarquía y desconcierto. El mando militar es asumido por el Brigada Pedro Marqués. Algunos individuos tratan de aprovecharse de la situación, el poder político esta aislado de las decisiones que se puedan tomar desde Madrid y supeditado al militar. La isla de Mallorca ha quedado del lado de los sublevados, y algunas personas que han podido huir traen noticias sobre el comienzo de una dura represión que dejara una larga lista de muertos y desaparecidos en nuestra vecina isla.

De la prisión de La Mola son liberados presos que cumplían condena por los acontecimientos del 34, la llamada Revolución de Octubre, en la que Franco ensayo -por decirlo de alguna manera- lo que seria la represión de posguerra. En aquellos días, las baterías de costa de La Mola se habían reforzado con artilleros procedentes de otras baterías españolas; es de suponer que, dado el poco atractivo que tenia este destino, las personas que llegaron lo hicieron forzosamente. Según parece, se envió a La Mola el personal "menos disciplinado".

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AGOSTO DEL 36 Es de suponer que la presencia de la oficialidad en la prisión atemorizaba a la tropa. La disciplina militar en aquella época era muy rígida. La presencia de aquellos Jefes y Oficiales encerrados debía ser, para algunos, una alegría; pero para los que más, el miedo a las consecuencias que acarrearía una liberación de aquellos "poderosos" presos. Las noticias del fracaso del Golpe en Barcelona animan al nuevo mando militar. Pero la situación es del todo anómala y los acontecimientos en España son confusos en cuanto al lado del cual se ha de decantar aquel golpe militar. En La Mola los antiguos presos se toman la justicia por su mano y así, aparece ahorcado en una celda de la penitenciaria el capitán Barbosa, Director de la Prisión.

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AGOSTO DEL 36 Menorca esta inmersa en un clima seudo revolucionario a principios de aquel agosto. Entre los suboficiales, ahora al mando de la guarnición, se hace patente una evidente falta de experiencia y – a tener en cuenta- el miedo a las consecuencias que su decisión podría acarrearles en caso de un triunfo de la sublevación en el resto de España. La noche del día 2, so pretexto de un traslado al castillo de San Felipe, el General Bosch y 11 personas más son embarcados en un camión. El viaje acabara en el lugar llamado “Es Freus”, a pocos metros de la Fortaleza, donde serán fusilados.

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AGOSTO DEL 36 La siguiente noche será todavía más trágica. Algunos suboficiales y soldados entran en la penitenciaria, según cuentan las crónicas a la hora de la cena, con ánimos de asesinar, como así hacen, causando 87 muertos.

La versión oficial franquista nos habla de una masacre planificada desde el Gobierno Militar interino, algunos llegan a decir que fue orden directa del Gobierno republicano; la verdad es que poco se sabe de la razón que impulsa a aquellos hombres a cometer semejante barbaridad. Esta losa de la fotografía se encontraba situada en la puerta de La Reina. Era un recordatorio de los hechos que aquí se relatan; además de estar llena de firmas y graffiti de soldados. Se sacó de allí con la llegada de la empresa concesionaria de las visitas. La cual ha convertido los cuerpos de guardia en una tienda de recuerdos. Se dijo que se eliminaba para cumplir la Ley de Memoria Histórica; no es cierto, dado que correspondía a los mismos responsables eliminar los escudos franquistas de Gobierno Militar y monolito de la Explanada; además del monolito de Freus del que hablamos antes. A estos gestores militares les pudo más cumplir los deseos de un empresario que los de una Ley surgida de un Parlamento Democrático.

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La visita de Eusebio Madrigal

AGOSTO DEL 36

Eusebio se acercó a mi y me preguntó se era yo quién habitaba en La Mola, tal como el guía que les acompañaba le había dicho. Le contesté que sí. Entonces él me dijo “ el guía nos ha engañado, la prisión de La Mola no es la que nos ha enseñado…” Eusebio apareció ante mí como un hombre de aspecto saludable, vestido de blanco, con ropa deportiva y fumando tabaco rubio.

Me dijo que él había estado en La Mola y que esa no era la prisión. Quedé muy sorprendido cuando le pregunté en que año estuvo él en La Mola y me contestó en el 36. Eusebio parecía una de aquellas personas que aparecían de repente para contarte algo y enriquecer tu anecdotario; pero fue más. Enseguida caí en la cuenta de que si negaba que el edificio que el guía señaló como prisión era tal; la razón era que conoció el antiguo emplazamiento y desconocía que se hubiera trasladado en la década de los 40 al Cuartel de Intendencia. Entonces conoció la antigua prisión. Le pregunté la edad, rondaba los 90 años, pero parecía recién jubilado. Me pidió que lo llevará a lo que él consideraba como la verdadera Penitenciaria. No tarde en darme cuenta de que la charla con esa persona iba a ser muy interesante. Nos quedaba media hora hasta que el grupo con el que Eusebio había venido acabara la visita. Subimos a mi coche y empezó una charla que marcaría mi vida para siempre. Eusebio era cabo el día del Golpe Militar del 36. Creo recordar que músico. Me contó una anécdota curiosa ocurrida que lo hace pasar a formar parte de uno de los hechos históricos más relevantes de nuestra ciudad. Cuando toda la oficialidad fue detenida y acusada de rebelión contra la República, tras el fallido Bando del General Atienza, se les recluyó en primera instancia en el cuartel de la Explanada. A Eusebio se le ordenó registrar a los detenidos. Cuando llegó al General Bosch, éste se dirigió a él de forma despectiva y dijo “desde cuando un cabo registra a un General”. Eusebio me confesó que sintió mucho miedo; pero también la rabia de la humillación. Alzó su fusil y le instó a levantarse del camastro en el que estaba sentado el General. Se sintió más libre que nunca, de alguna manera le copió las formas a los golpistas, y con un fusil le hizo sentir a Bosch Atienza el mismo miedo que él tenía en aquellos momentos. Pero aquel no fue el motivo por el que volvió a La Mola a ver la prisión. Eusebio estaba de guardia en Automóviles la noche del 2 de agosto. Entrada la madrugada se le avisó para trasladar una camión a la fortaleza de Isabel II. El motivo, cargar los cadáveres de los oficiales que yacían muertos en la prisión. En silencio fue mirando cada rincón, hizo alguna fotografía, no se notaba atisbo alguno de emoción en él; sólo silencio. Le pregunté, casi con miedo a romper aquel momento de su personal reflexión: ¿Qué pasó esa noche, Eusebio?

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La visita de Eusebio Madrigal

AGOSTO DEL 36

Eusebio no estaba allí cuando estalló la matanza, fue mandado a recoger los 89 cadáveres que aquel estallido de violencia dejó en el patio y pabellones. Pero me contó que todo partió de algo parecido a un motín. Fue contestado por la guardia y reprimido por unos exaltados. “Se calentaron, la sangra llama a la sangre” me dijo. Eusebio sabía muy bien lo que decía, sabía que es muy difícil entender como pueden pasar esas cosas si no se ha vivido una guerra. El Hombre guarda dentro una peligrosa rabia que cuando explota lo convierte en un depredador. Aquellos asesinos que entraron en la prisión, lo hicieron sobrecargados de rabia y miedo; miedo a los encerrados, miedo porque sabían que si lograban huir, la muerte estaría en su lado. Apenas dos años después, los acontecimientos les dieron la razón. Me fue señalando retazos de lo que vio. “Ha leído usted La Divina Comedia, de que manera Dante describe el Infierno” me preguntó “pues eso es lo que vi aquí. Cadáveres amontonados, hombres ensangrentados, algunos todavía vivos y lamentándose. Tras una ventana una voz suplicaba que no le mataran “tengo hijos” decía. En el rostro de Eusebio no había emoción, el recuerdo era pausado; si había tristeza, era innegable; pero era un hombre flemático, sabía lo que era una guerra y aceptó con apenas 19 años que la vida era supervivencia. ¿Porqué Eusebio? Era mi repetida pregunta. Cabeceando, siempre me contestaba “se calentaron, se calentaron demasiado” Hablamos sobre si tenía pensado dejar escrito algo sobre aquello, sobre lo que se comentó en los cuarteles, entre la tropa; me contestó que él tenía su opinión personal, pero que la estaba trasmitiendo, junto con otras vivencias, a un escritor mallorquín; Eusebio habitaba en la isla vecina. Su frase: “son vivencias muy personales que trasmitiré en su día”, me hizo dudar sobre si realmente conocía algo más sobre aquellos hechos. Él me dejó claro que su llegada esa noche fue para recoger y transportar al cementerio aquellos hombres muertos. Pero no entendí cómo pudo escuchar “detrás de una ventana” los gritos de clemencia de alguien que la pedía “por sus hijos”; eso me indicaba que la matanza seguía cuando llegó. La Historia nos dice que aquello se detuvo gracias a la llegada de un oficial de los que llegaron a Maó con la expedición del Capitán Bayo. Aquel hombre se impuso a los asesinos y paró la matanza; quizás demasiado tarde, pero su presencia calmó –por decirlo de alguna manera- los ánimos de aquellos exaltados.

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GUERRA CIVIL Y LA MOLA II

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LA ETAPA BRANDARIS Tras los asesinatos de La Mola, la situación en Menorca se vuelve -aquel otoño de 1936insostenible para las clases burguesas y clero que son victimas del odio que se vuelca hacia ellas por mor de ser identificadas como causantes de la Guerra. En contrapartida, la clase obrera tiene el Poder teórico; pero en la práctica este está en manos de los suboficiales que se pusieron del lado de la República y ahora, algunos, practican una particular forma de gobernar, nada parecida a los ideales que les llevaron a tomar aquella tan comprometida, decisión. En Menorca, como en otras muchas partes de España, Franco utiliza la aviación para lanzar sus bombas sobre población civil. Maó, acostumbrada a las conquistas y reconquistas de aquel agitado XVIII, se siente indefensa ante un enemigo que viene del cielo y no le da opción a defenderse. La situación se desborda en noviembre del 36, cuando, después de un ataque aéreo sobre la Base Naval que causa siete muertos y un mayor número de heridos, algunos incontrolados asaltan el vapor cárcel Atlante y fusilan por tandas a un gran número de sacerdotes, militares y civiles presos allí acusados de adhesión al golpe militar. Ante este clima, el Delegado del Gobierno en Menorca, pide encarecidamente el envío de un nuevo Gobernador Militar que pueda poner orden y encargarse de la defensa de unos hombres y mujeres que, por mor de su aislamiento y de su miedo, se matan entre ellos. A finales de 1936 llega a Menorca el coronel D.José Brandaris de la Cuesta.

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LA ETAPA BRANDARIS

A pesar de la propaganda fascista, el Partido Comunista tenía en España y, concretamente, en Menorca pocos afiliados o simpatizantes. La lucha fue claramente entre clases sociales, entre pobres y ostentosos ricos. Aquellos que se pusieron del lado de la República, lo hicieron de lado de la Libertad e Igualdad y contra la opresión. También los suboficiales. A ellos, la Ley Azaña le dio una dignidad que les negaba desde siempre el propio Ejército. El PC fue canalizador de este descontento; lo que no significa que los que quedaron del lado republicano entendieran muy bien lo que era el Comunismo o el Anarquismo en su esencia. La República les ofreció ilusión por el cambio; los militares golpistas se la arrebataron. La población civil y la tropa veían como naciones pretendidamente democráticas le daban la espalda a un régimen democrático surgido de la II República y como países fascistas, Alemania e Italia, proporcionaban armamento a los generales rebeldes; y como Rusia, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, intentaban nivelar la partida con sus ayudas. De ahí que no resulte extraño encontrar en una oscura galería de la Fortaleza este “Viva Rusia” gravado en la piedra.

A buen seguro que alguien habrá pensado, al leer los últimos párrafos del texto, en el remanido mantra de oro de Moscú. Es necesario explicar que a ninguno de los dos bandos les salió gratis la ayuda recibida. La Historia más cercana, la más percibida por su continua repetición, se ha quedado con el repetitivo asunto del oro trasladado a la Unión Soviética como parte del pago de su ayuda militar. Pero, hay algo a lo que se ha dado escasa publicación, cuarenta años de Dictadura pesan históricamente. El bando rebelde cedió contratos de explotación, todavía vigentes, a empresas alemanas, italianas, británicas y americanas. Vendió minas y organizo otros contratos que favorecerían enormemente a empresas de estos países a cambio de su ayuda. El mito del oro de Moscú quedaría diluido en nada si tuviéramos cifras exactas del montante de aquel reparto tan “patriótico”.

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LA ETAPA BRANDARIS La situación en cuanto a Orden Publico cambiará de manera radical.

He podido escuchar testimonios de personas de ambos bandos de la contienda hablando de la calidad humana y militar de una persona que supo contener los ánimos de aquellos incontrolados de los primeros meses de guerra; que supo organizar una defensa, hoy en día elogiada por muchos; que supo elevar la moral de la población, con las instrucciones precisas para que no se detuviera el normal devenir cotidiano entre los continuos ataques aéreos de la aviación italiana que, desde Mallorca, castigaba la Isla con alta frecuencia; y que supo tomar las necesarias medidas para mitigar la escasez de alimentos en un territorio sometido a un bloqueo, que tenia que, necesariamente, auto abastecerse.

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ZONA REPUBLICANA Me resultó, cuando menos sorprendente, descubrir estas pintadas. Situadas en un lugar al que antaño se le conocía como “almacén del trigo” están a escasos metros de unos muros que sirvieron de paredón de fusilamiento en la pos- guerra. El lugar es una puerta de salida de la Fortaleza, y durante años sirvió para que los quintos “escaparan” a divertirse a Maó o bañarse en las aguas de las calas cercanas.

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ZONA REPUBLICANA

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ZONA REPUBLICANA Lo he denominado Zona Republicana por estar clarísimo que las pintadas corresponden a la época.

Han sobrevivido a una dura pos-guerra, a la Dictadura y han llegado hasta nuestros días para revelarnos la indudable conciencia revolucionaria que se propagó por todos los rincones de España y para expresarnos el deseo de Libertad de quienes las hicieron. Por todo esto, creo se deberían de conservar. Y desde aquí, no puedo dejar de expresar el miedo que tengo a que ciertas neo nostálgicas conciencias, acaben con ellas.

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ZONA REPUBLICANA En 1934 estalla en Asturias la llamada Revolución de Octubre. Durante ese periodo, los partidos de izquierdas crearan una especie de pacto o alianza simbólica bajo el lema UHP (uníos hermanos proletarios).

En ella figuraban: la UGT siglas conocidas por todos; la CNT quizás menos conocidas que corresponden a la Confederación Nacional de Trabajadores, sindicato anarquista de amplia implantación en España y sobre todo en Cataluña; la FAI (Federación Anarquista Internacional), el PC y varias facciones comunistas. La pintada contiene todas agrupaciones, incluyendo la UHP.

esas

El lema “uníos para la victoria” es lo que la hace más significativa. El hecho de que en esa zona se encuentren multitud de graffiti de esa época; de la redacción en si y la inclusión de UHP, me llevan a tener pocas dudas sobre el momento histórico en que fue realizada

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DESPUÉS El 8 de febrero de 1939, tropas rebeldes desembarcan en Ciutadella y toman la isla apenas sin resistencia. En Maó se pacta una rendición y una evacuación que será llevada a cabo por un buque de la Armada Británica. La aviación italiana con base en Mallorca realiza el que será el último ataque aéreo sobre la isla, dejando la ciudad de Maó seriamente afectada. Con la entrada de las tropas franquistas, se viven escenas de pánico que se traducen en el intento de muchos menorquines de embarcar a bordo del buque británico que traslada a más de 500 personas. Otro barco, el motovelero Carmen Picó, embarca a un centenar más. La guerra había acabado; pero empezaba un periodo de terror que revestiría la venganza de realidad. Esos primeros días de pos guerra están pendientes todavía de ser contados con todos sus detalles; trabajo el cual deberían haber hecho aquellos que no ven más allá de hazañas bélicas y menorcas británicas. Desde el ataque de Barbaroja no se vivía en esta ciudad una sensación de pánico que se pudiera igualar. Testigos de aquellos hechos lo cuentan con todavía miedo en el cuerpo, otros ni tan siquiera quieren hablar, como si temieran represalias después de tantos años. Desde mi punto de vista, el momento histórico y su influencia social es infinitamente más importante que cualquiera de esas casinas historias de casacas rojas.

Episodios como el de una multitud esperando ser evacuada en el puerto, registros de las tropas franquistas, robos de objetos de valor a estas personas asustadas, la colocación de varias ametralladoras en lo que es hoy la plaza Miranda, apuntando hacia esa gente; las detenciones e interrogatorios con tortura por parte de grupúsculos falangistas, las encarcelamientos de cerca de mil presos en La Mola, acusados de adhesión a la rebelión, encarcelamientos en San Felipe y en las cuevas conocidas como “s’hospital de sang”, los primeros fusilamientos sin juicio previo, los fusilamientos que les siguieron con paripé de juicio, el especial encarnizamiento llegado el mes de abril, fecha en la que se da por acabada oficialmente la contienda, donde las tandas de fusilados son de 17 personas por tanda…componen el paisaje social de una época que empezaba sembrando el miedo para sentar las bases de una Dictadura

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DESPUÉS

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DESPUÉS Si visitas la fortaleza y tienes la suerte de que el guía hable de lo ocurrido allí durante la guerra; ya que, según dice la gerente de la empresa encargada de las visitas: “está prohibido hablar de esto en monumentos de carácter militar”; como si estos fueran de otra categoría o “los militares” eligieran a su antojo que partes de la Historia deben contarse o que no, te enseñarán un muro con algún agujero de bala y te dirán que sirvió de paredón. En la posguerra se fusiló en varias partes del recinto amurallado. La zona que se enseña es sin duda una de ellas. En mis guías tuve que llegar a poner especial atención para que nadie se llevara las balas allí incrustadas. Pero la zona que más sentencias acogió no está dentro de la ruta. Se encuentra en el llamado Entrante 2, a pocos metros. Allí descubrí esta pared de la fotografía. El marés de la zona que se aprecia está deteriorado, no el de alrededor. La arenisca se va corrompiendo y cayendo a tierra; con ella las balas que mataron hombres. Es, como si lo muros quisieran escupir aquella locura y devolver unos proyectiles que nunca debieron estar ahí. No enseñar ni hablar de esto con la excusa que da la Sra. Gerente es abstraerse de la Historia. Esta pared es en si un monumento a la Memoria, es necesario enseñarla, hablar de lo que allí ocurrió, permitir que quien la vea analice y tome partido sin recurrir a las cansinas frases y consignas de siempre. Esconder esta realidad es esconder la miseria de quienes cometieron tal barbaridad en nombre de no se sabe qué; además de pasar a formar parte de su piara.

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PORNO DE QUINTO

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PORNO DE QUINTO Cuando tenemos veinte año -esa era, más o menos, la edad de los quintos- un 95% de nuestro tiempo diario lo dedicamos a pensar en el sexo. La Madre Naturaleza nos dota de especial fuerza para que nuestra lívido este continuamente alterada. Esa alteración no es más que una manera que tienen todas las especies para multiplicarse y de esa manera perpetuarse en el planeta. No ha de extrañar a nadie, medianamente culto y mentalmente sano, que los soldados se dedicarán a plasmar en las paredes aquellas fantasías que cualquier hombre, con cualquier orientación sexual, es saludable que tenga.

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LA CONDESA Y LA PARDELA ARTE DE QUINTO


A día de hoy, esta lápida ha sido sustituida por otra con diferente texto. La razón ha sido cumplir la ley de Memoria histórica. En el momento de escribir este artículo, todavía estaba allí. Fue sustituida en marzo del 2007. En este trabajo, Arte de quinto, incluiré otro, “Memoria y semiótica” que relata cómo se llevó a cabo tal sustitución.

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Este paraje, harto de tragedias, ha aprendido a curar sus heridas con el paso del tiempo; convirtiĂŠndolas en leyendas para evitar el sufrimiento.

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Este es el caso de lo sucedido con Doña Hercelia de Sola, condesa de Rocamari. Según parece - siempre guiándome por relatos escuchados - la condesa de Rocamari ,esposa del 2º comandante de la Base Naval de Maó, (asesinado en los sucesos de la noche del 2 de agosto en La Mola) fue detenida mientras intentaba embarcar desde Maó rumbo a Barcelona, para, desde allí, pasar a zona nacional. Supuestamente, llevaba consigo documentos pertenecientes a su marido y relativos a la Base Naval.

Trasladada a La Mola, es fusilada y arrojada al mar en el lugar llamado "Punta Esperò".

PUNTA ESPERÓ

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Allí, se puede ver una lapida recordatoria donde leemos que fue "arrojada aún con vida" desde lo alto del acantilado.

Como si el hecho no fuera, ya de por si, lo bastante trágico, se le añade después el "boca a boca" , lo cual convierte una historia suficientemente angustiosa, en un vía crucis plagado de detalles para alimentar el malsano morbo de algunos. He podido escuchar relatos verdaderamente aterradores sobre lo que sucedió en los momentos anteriores a su asesinato, prefiero no contarlos; además de que son difíciles de creer, contribuyen -creo yo- negativamente a la memoria de esta mujer por la que siento un enorme respeto. Si uno se acerca al lugar desde el que fue arrojada, se da cuenta de que es harto difícil que permaneciera tres días viva y lamentándose como se cuenta. Y, para rizar el rizo, es mas difícil de creer todavía que un pescador, al pasar por allí con su barco, le disparara y así acabara con su sufrimiento. No negaré, que todo pueda ser posible, pero de no serlo, flaco favor se le hace repito- a su memoria.

Lo cierto, es que poco después empezaron a circular historias sobre apariciones fantasmales, y muchos soldados aseguraban haber escuchado a " la dama blanca " como lamentaba su mala fortuna.

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Muy pronto se convirtió en una novatada de cuartel. No faltaba quien asustara a los reclutas, en sus primeras guardias, con el cuento de que en ese lugar se aparecía el fantasma de la malograda dama. En más de una ocasión se realizaron disparos contra lo que el centinela asustado aseguraba era una presencia con forma de mujer envuelta en un manto blanco; aunque, lo cierto era, que al día siguiente aparecía algún animal muerto por esos disparaos, siendo famoso el caso de una mula muy apreciada, por su buen carácter, por los niños que habitaban aquí en la década de los 40.

Para entender la reacción de estos soldados, debemos, en primer lugar, comprender que muchos de ellos procedían de la España interior. A los isleños o aquellas personas que vivimos cerca del mar, nos parece extraño que alguien se pueda sentir angustiado al contemplar su inmensidad; sin embargo, así es. Esos soldados eran llevados a sus garitas de guardia después de haber sido sugestionados con historias de apariciones. Desde allí, en aquellas largas horas de soledad, contemplaban aquel mar que no era más que una barrera infranqueable que los separaba de su hogar. Si a eso le añadimos el viento, que sopla de especial manera en La Mola, y la sombra de la luna sobre el monolito de la lapida recordatoria coronado con una cruz blanca, tendremos el cóctel perfecto para una visión fantasmal.

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LA CONDESA Y LA PARDELA Pero, lo que completa todo este fantasmagรณrico escenario es un sonido peculiar y aterrador. Un sonido que se puede escuchar en La Mola y en muy pocos lugares mรกs de nuestro Mediterrรกneo

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Ave migratoria, pasa en los acantilados del norte de La Mola su periodo de anidamiento, Con la luz del sol, la pardela sale a recoger el alimento que guardará en su buche para, al regresar, alimentar a sus crías. Este alimento es recogido en alta mar; por esa razón no se la ve durante el día. De noche, la oscuridad hace que tan sólo se detecte su presencia por el sonido de su canto al sobrevolar los acantilados, o por las inquietantes sombras que se pueden apreciar al entrar, a toda velocidad, en las cuevas donde anida. Quien ha escuchado su canto cerca del monolito, después de escuchar una historia tan trágica como la de la condesa, aún siendo escéptico, no puede evitar sentir un escalofrío y una sensación de desasosiego que le empujan a escapar de ese lugar. En realidad lo que sentían los centinelas era eso, la sugestión les llevaba a identificar el canto del “virot” con un lamento; o quizás era la condesa ¿Quién sabe? Pero si fuere ella, a buen seguro que no pretendía asustar a los soldados, sino a sus fusiles.

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LA CONDESA Y LA PARDELA La pardela balear (virot o baldritxa) es un ave en serio peligro de extinción. La alerta es máxima a nivel mundial. Está protegida por ley al mismo nivel que el lince ibérico o el oso pardo. En los acantilados norte de la península de La Mola existe una importante colonia de este ave. Su especial canto lleva milenios escuchándose sobre ese peñasco. Estaba allí antes de que cualquier ser humano estuviera. Nuestra isla tiene una declaración de Reserva de la Biosfera. Algo que nos enorgullece, pero nos obliga a la convivencia sostenida con la Naturaleza. No se puede permitir que por amiguismo se salte cualquier norma en detrimento de la ley que protege y la declaración que obliga. Es imperdonable que desde sectores pretendidamente defensores del ecologismo y políticamente comprometidos con tal declaración, se permitan cosas como las que se pueden ver en la fotografía. A pocos metros de las cuevas donde anidan las pardelas; con sus crías recién nacidas en la época en que se tomó la fotografía. El Goven Balear, como gestor del Medio Ambiente, pone especial atención en proteger a este ave contra sus depredadores: ratas y gatos asilvestrados. Cualquier acumulación de gente en la que se consuma gran cantidad de alimentos, no hace más que atraer a estos animales. El sonido de unos fuegos artificiales en zona ANEI, zona donde habita la pardela, es impropio de una mentalidad que se llena la boca con la palabra “sostenibilidad” y luego se deja querer por “según quien”.

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LA CONDESA Y LA PARDELA

Quiero dedicar los textos de la página anterior a Mac y Ana, en recuerdo de sus agradables visitas y en especial de aquella noche en “S’Esperó” en que le enseñaron a María a distinguir los diferentes cantos de la pardela; según especie y género. Fue un momento que todos recordamos con cariño, junto con el de aquella tarde en que nos adentramos en el acantilado para ver su llegada a las cuevas. Recuerdo como tuve una en mis manos, su fragilidad y por alguna extraña razón, noté como me trasmitía su impotencia. Vosotros, Mac y Ana, las cuidabais, casi las mimabais. Uno se siente más tranquilo sabiendo que personas que no llevan uniforme se ocupan de nuestras fronteras, que no son otras que las de la vida. ARTE DE QUINTO


Para completar información sobre la lápida de la Condesa, insertaré aquí un trabajo al que llamé “Memoria y semiótica”. En él doy mi particular punto de vista sobre la Ley de Memoria aplicada al epitafio en cuestión. Y de paso, expongo mi parecer sobre algunos monumentos o emblemas fascistas que han pervivido en nuestra ciudad hasta hace bien poco. Pero la historia de la lápida no acaba ahí, hay más, nuevas noticias que no llegaron a mí hasta hace unos días y que relataré también.

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Memoria y semi贸tica

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(Y1, LA ANTIGUA LÁPIDA DE LA CONDESA)

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Memoria y semiótica

En la península de La Mola, en un desolado paraje de antiguas baterías de costa y en la cima del acantilado que recibe el primer amanecer de España, se levanta un pequeño monolito que, coronado con una cruz blanca, servía de soporte a un mármol con un epitafio que recordaba un hecho allí ocurrido durante la Guerra Civil Española. El texto de aquel epitafio era el propio del utilizado por el –llamémoslo así- bando vencedor. Se recordaba el nombre de la victima, la condesa de Rocamari; la fecha de su muerte; que ese lugar fue su última morada y se remataba con una alusión a “las hordas rojas”.

“…y pereció vilmente asesinada por las hordas rojas”, así rezaba. Desconozco quién colocó allí dicho monolito; pero sé que con los años se convirtió en el lugar donde la familia de aquella malograda condesa se reunía para honrar su memoria. Con los años, también, el paraje se convirtió en maldito para aquellos soldados a los que se enviaba de guardia en alguna de esas, hoy abandonadas garitas. Muchos aseguraban oír lamentos, lloros que atribuían a la mentada en el epitafio. Incluso hubo quien la vio vagar por el camino que conduce al último paisaje que vieron sus ojos. De ahí nace la leyenda de la Dama Blanca.

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Vista de “sa punta Esperó” Se puede ver el monolito junto a una pieza de cañón Vickers 15/24

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Confesaré que le tengo un especial afecto a ese lugar por motivos sentimentales; diré que no es que no crea a aquellos asustados soldados que aseguraban haber visto el espectro de la Dama; pero que posiblemente todo se debiera a la sugestión y al particular sonido del canto de la pardela balear, ave que anida en los acantilados y que sólo permanece en tierra por las noches. Su canto se asemeja a un lamento, y tan sólo quien lo haya escuchado podrá entender el miedo de aquellos asustados centinelas.

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El trágico final de aquella mujer, aquella lápida y la leyenda que se va forjando reemplazo tras reemplazo hacen que la primigenia historia derive en otra que intenta paliar el dramatismo de aquellos agitados días de guerra. El texto del epitafio es el propio de aquella época. Desde mi punto de vista, no tiene porque ofender a nadie, ofende quien puede, no quien quiere. “…fue vilmente asesinada” El hecho es real, la frase redundante; cualquier asesinato es vil. “…por las hordas rojas” “Hordas rojas”: así calificaban los fascistas a sus enemigos; no veo el insulto por parte alguna. Aquel texto nos permitía una interpretación histórica de un acontecimiento que en realidad ocurrió allí; además de proponernos un punto de partida para la explicación de una –llamémosle anécdota- que formó parte de la vida cotidiana de lo que fue una ciudad menorquina más durante muchos años. Recordemos que durante algunos periodos, en La Mola habitaron hasta tres mil almas; a parte de soldados, vivieron allí familias que por diferentes motivos fijaron en ese lugar su residencia. El dramatismo de aquel asesinato se diluyó con la leyenda de las apariciones. La ley de Memoria Histórica y la especial preocupación de cierto icono de la cultural izquierda menorquina, consiguieron la eliminación del epitafio, que, desde mi punto de vista, tenía más de folclórico que de hiriente.

Una análisis exento de pasión y, si se me permite, con cierto humor, me lleva a pensar, ¿qué de ofensivo tenia aquel texto? en realidad, los hechos ocurrieron; los asesinos de la Condesa fueron calificados de “hordas rojas”; pero, teniendo en cuenta aquella coyuntura política, lo raro hubiera sido que el texto pusiera “unos simpáticos soldados”, en fin…

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La Ley de Memoria es ambigua en cuanto a su artículo 15, referente a símbolos y monumentos públicos; pero afectaba, sin duda, a ese epitafio. Aunque, debíamos de tener en cuenta que exime a los símbolos de estricto recuerdo privado; éste, alejado del mundo, estaba al mismo nivel de cualquier lápida que podamos encontrar en un cementerio, puesto que a la Condesa no se le dio sepultura; era visitado por la familia y eran ellos los encargados de su conservación. Todo depende de entender si en el texto había o no “exaltación de los enfrentados”. Han existido y todavía persiste algún símbolo que, sin textos tan elocuentes, han estado y están clamorosamente fuera de la Ley; clamorosa y claramente.

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(Y2, EL MONOLITO DE LA PLAZA EXPLANADA Y EL AGUILUCHO DE GOBIERNO MILITAR)

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Acabada la Guerra Civil, el Régimen de Franco plantó el país de símbolos de su poderío, símbolos con doble función: celebrar su victoria y sembrar el miedo. Nuestra ciudad no fue ajena a esa manifestación. El monolito de la plaza Explanada fue construido por presos de La Mola. Es claro ejemplo de un icono que por analogía recuerda a un enorme pene erecto, símbolo de que, en aquella nueva coyuntura histórica, las cosas se harían “por pelotas”. Instaurada la Democracia, permaneció intacto en todos sus adornos. Pasaron años para que se sustituyera el texto de una lápida que recordaba a los “caídos por Dios y por España”; olvidando sutilmente a los que no cayeron por Dios y tampoco por esa “España”. Apenas hace un año (2007) se retiró el aguilucho de bronce, símbolo del Antiguo Régimen. A la par, se colocaba un nuevo escudo en la fachada de lo que fue Gobierno Militar, escondiendo, mas que eliminando, el anterior. Ambos escudos permanecían todavía en su lugar, después de más de un cuarto de siglo de no tener simbolismo oficial. Permanecían al amparo de una Ley que en una de sus disposiciones transitorias los libraba de su ilegalidad.

Ley 33/1981, de 5 de octubre “Se mantendrán los escudos existentes en aquellos edificios declarados monumentos históricoartísticos. Igualmente se mantendrán en aquellos monumentos, edificios o construcciones de cuya ornamentación formen parte sustancial o cuya estructura pudiera quedar dañada al separar los escudos.” ARTE DE QUINTO


Memoria y semiótica

Pero las leyes no entienden de semiótica, y estos hechos tienen un mensaje claro desde el punto de vista de ese tipo de comunicación. El aguilucho fue, hasta la aparición de la citada Ley, símbolo de España. Un símbolo es una referencia comúnmente aceptada (comúnmente aceptada como referencia, no por analogía). Aquel escudo era el icono de la España de la Dictadura. Una vez la Ley, 33/1981 de 5 de octubre, sustituye el símbolo, el mantenerlo, aún al amparo de la disposición transitoria, emite un mensaje en el cual, el receptor entiende que el símbolo pase de ser referenciador a referenciar a quien lo mantiene. Quiero decir: llamaba la atención ver en la fachada de Gobierno Militar o en el monolito colgado al aguilucho; la cosa se agravaba teniendo en cuenta que ambos lugares pertenecen al Ministerio de Defensa, órgano éste del Gobierno de España, y se agrava doblemente cuando en el edificio de Isabel II se mantiene abierta una subdelegación de ese Ministerio, por lo tanto un edificio oficial.

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Recuerdo bien unas declaraciones a la prensa local (Diario Menorca, 4/12/2009) de cierto miembro del Consorcio del Museo Militar, alegando – con respecto al aguilucho- que éste “no era incorrecto desde el punto de vista de la Constitución” y “ se sustituía por el actual para evitar polémicas” En cuanto a lo “incorrecto” del símbolo tapado, (que no eliminado, y hay quien piensa “por si acaso”) no le falta razón al citado portavoz. Tampoco seria “incorrecto” un retrato, a tamaño natural, de Carla Brunni, colgado de la fachada de tan ilustre palacete. La Constitución no menta para nada cual debe de ser el escudo que presida esa fachada. La Constitución no recoge en su articulado mención alguna de cual ha de ser el escudo de la Nación y tampoco dice nada del retrato de Carla Bruni; que sería, en todo caso, menos ofensivo, más placentero en cuanto a su observación y daría un toque vanguardista, erótico y latino al edificio. En cuanto lo de “evitar polémicas”, me parece inaudito. El escudo estaba claramente sentenciado por la Ley de Memoria Histórica. Una ley ratificada por el Parlamento y firmada por el Rey, no da lugar a polémica alguna, es de obligado cumplimiento. La opinión de ese portavoz es desafortunada y prepotente, a la par que delata claramente una resistencia a eliminar un símbolo que lo referencia.

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Desde mi punto de vista, y utilizando una expresión coloquial, más concreta y fácil de entender, aquel viejo escudo en la fachada de un edificio oficial se asemejaba a aquellos baldosines que se colocan en las entradas de las casas y que contienen un texto como, por ejemplo: “aquí vive un hincha del Madrid”. En cuanto al monolito, eliminado el antiguo lema y el viejo emblema franquista, queda la construcción en si. Dejando aparte el regusto gris y poco agradable que produce su contemplación; lo mucho que afea esa plaza Explanada que no se encuentra a si misma por mor de esa especie de atributo varonil plantado ahí; está el tema de lo afectado que pueda seguir estando por la Ley de Memoria Histórica que en su Artículo 17 nos dice: “El Gobierno, en colaboración con las demás Administraciones públicas confeccionará un censo de edificaciones y obras realizadas por miembros de los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, así como por prisioneros en campos de concentración, Batallones de Trabajadores y prisioneros en Colonias Penitenciarias Militarizadas.” Aquí la Ley continua, aún más si cabe, siendo ambigua. ¿Para qué ese censo? Aunque se me ocurren otras preguntas: ¿Contiene ese censo o las Administraciones públicas menorquinas han incluido en tal censo a este monumento?

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(Y 3, LA BÚSQUEDA DE TOMEU)

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Aquel cálido agosto del 2004, Tomeu visitó La Mola en tres ocasiones. Era chocante verlo llegar sentado en el asiento de copiloto de un, excelentemente restaurado, jeep conducido por sus nietos. Habían atravesado Mallorca y Menorca para llegar hasta donde el abuelo quería recordar. Tomeu, el bueno de Tomeu, recobraba el color de su cara cuando el coche se detenía por fin. Era bajito, robusto, con cara de persona bondadosa y criador de jabalís en Andraixt. Como buen mallorquín siempre me traía, a modo de presente, una bolsa repleta de productos típicos de aquella isla: sobrasada,”camot”, licores… Tomeu vivió en la Fortaleza aquellos tristes días de inmediata postguerra, fue un soldado de los que tomaron la Isla aquel trágico 9 de febrero, calificado por algunos como “la Liberación”. Formó parte de pelotones de fusilamiento en varias ocasiones, y su “obsesión” al visitarme era encontrar el lugar donde fueron realizados. Hablamos largo rato, me contó detalles de todo aquel macabro ritual del que él formó parte. “si te negabas, serías tú el próximo” –me decía. La cosa estaba muy clara; pero, indudablemente, Tomeu y otros como él estaban “sin comerlo ni beberlo” inmersos en una vorágine de terror, cuyo único objetivo fue eliminar a hombres para destruir ideas. Los presos eran llevados a los fosos o algún otro lugar que Tomeu no logró recordar; a la voz del Teniente al mando eran fusilados; después, ese mismo oficial se encargaba del llamado tiro de gracia, acabando el ritual con una especie de desfile delante de aquellos cadáveres; Tomeu lo describió así: “les rendíamos honores militares”. No encontramos o no logró recordar el lugar que tanto anhelaba ver. Recorrimos el foso de punta a punta, lo llevé a lugares en donde todavía perdura el recuerdo de aquellas matanzas en forma de balas incrustadas en los muros. Paredes que son la única señal, el único símbolo de una memoria humillada por el olvido. Tomeu habló de aquello con absoluta frialdad, como si, dentro de aquella coyuntura, fuera “lo normal”, lo cotidiano. Pero, yo no dude, después de aquellas charlas, que Tomeu vino a buscar allí el descanso de su conciencia. Volver al lugar donde tuvo, por imperativo, que matar a hombres. No buscaba sino su perdón. El fue una victima más, al otro lado del paredón; pero una victima al fin y al cabo. Un hombre que viendo, por su edad, el final de sus días y que busca obsesivamente el lugar de unos acontecimientos que le marcaron para siempre; ha llevado, durante su vida una pesada carga en su alma, una carga que debió marcarle todos y cada uno de los días de su existencia. Tomeu no encontró o no recordó lo que buscaba; pero a mi me dejó gravadas para siempre unas imágenes que cambiaban la apariencia de unos muros, de una Fortaleza que parecía en paz consigo misma después de aquel horror. .

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Las rampas de bajada a los llamados Entrantes 5 y 2 conducen a unas galerías de defensa y al mismo foso; allí se produjeron los fusilamientos. Después – según me relató Tomeu- los cadáveres eran introducidos en improvisados ataúdes, cargados en un viejo camión y conducidos al cementerio. Aquellas rampas, de perfecto empedrado, quedaban marcadas por el reguero de sangre que inevitablemente dejaban aquellos hombres cosidos a balazos. Más tarde, el mismo camión volvería a La Mola para otro transporte. Éste era el de los presos que trasladaría hasta la Explanada para la construcción del monolito

Aquellos hombres viajaban sobre la sangre de sus compañeros, con la angustia de no saber si al día siguiente correrían la misma suerte. Tomeu, inconscientemente, me dejó a mí el relato de su dolor. No puedo, en honor a su recuerdo y al de aquellos hombres que él fusiló, dejar de trascribirlo y contribuir con este relato a la aportación de datos que permitan un mejor análisis de nuestra más reciente Historia para mejor comprensión de nuestras futuras generaciones. Detrás de gloriosas batallas, de laureados generales, de las hazañas bélicas que relatan los libros de nuestros historiadores oficiales, hay historias como está; quizás no relaten epopeyas merecedoras de estúpidas medallas; pero permiten un análisis mas certero, quizás menos agradable, pero olvidarlo es, cuanto menos, injusto.

Rampa de acceso al Entrante 5 y al foso. Lugar en el que Tomeu sitúa su relato

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(Y FINAL, EL ACTUAL EPITAFIO DE LA CONDESA. NO QUIERES SOPA, TOMA TRES TAZAS)

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Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

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Nuevo epitafio colocado en sustitución del anterior afectado por la Ley de Memoria Histórica. Redacción: En este lugar de la fortaleza de La Mola. Durante la guerra civil española. Fueron asesinados y arrojados por el acantilado en agosto de 1936. Hercelia de Solá Cuschieri Faustino Flores Hornanach Isidro Molano María.

El primer nombre es el de la Condesa, nombre que siempre estuvo allí. Los otros dos nombres son de militares del bando nacional.

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Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

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Memoria y semiótica

Pero, hete aquí, que no. Que el nuevo epitafio tiene escrito un texto más extenso que el anterior y que, sutil y subliminalmente, esconde el pensamiento ideológico del que tuvo la genial idea de redactarlo. Un análisis de la primera parte del escrito, nos lleva a pensar, cuando menos, si éste era necesario: “en éste lugar de la fortaleza de La Mola, fueron ejecutados y lanzados por el acantilado el 23 de agosto de 1936…” Se ha eliminado aquella alusión a “las hordas rojas”, sin duda; pero, a poco que conozcamos la Historia de Menorca durante la guerra civil, sabremos que en esas fechas y hasta el 9 de febrero de 1939, la isla permaneció fiel a la República; por lo tanto, el mensaje que nos manda el epitafio es que esos que “ejecutaron y después lanzaron a sus victimas por el acantilado” eran soldados del Ejercito Republicano. Vamos, los “malos”, las “hordas rojas”. Por otro lado ¿a qué esos detalles? La Ley de Memoria insta a retirar todos aquellos símbolos de la Dictadura y todos los recuerdos que impliquen exaltación de los enfrentados. Entonces este epitafio ¿Qué es? Siguiendo su lectura, se descubre algo todavía más sorprendente. Si el epitafio eliminado era de estricto recuerdo familiar y nombraba tan sólo a la condesa; éste nuevo incluye a dos personas del bando nacional; dos soldados que fueron ejecutados allí, ciertamente. Los nuevos mentados eran prisioneros de guerra, traídos de Cabrera después de aquella desastrosa operación del Capitán Bayo.

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Memoria y semiótica

No seré yo quien niegue la memoria a nadie, ni de un bando ni del otro; pero, el espíritu de la Ley de Memoria Histórica es el equilibrar una injusticia histórica. Después de aquella guerra hubo vencedores y vencidos, recordados y olvidados. Me parece indecente que a estas alturas, alguien pueda colocar una placa con semejante texto, recordando a unos caídos, casualmente del bando recordado y por inercia, en detrimento de olvidado. Me parece vergonzoso que esta placa haya sido colocada por un Consorcio formado por cinco Administraciones del Estado: Ministerio de Defensa, Govern Balear, Consell Insular de Menorca y ayuntamientos de Maó y Es Castell. Me indigna que el dinero de mis impuestos se dedique a volver a las mismas aptitudes, en cuanto a la honra de “sus caídos”, que tenía la Dictadura. Puestos al caso, como ciudadano español y contribuyente que soy, demando también la colocación en los fosos de La Mola de treinta mármoles con treinta epitafios. Treinta son el número de ejecuciones que se llevaron a cabo allí de 1939 hasta 1945. Esto no significa que fueran treinta los ejecutados, puesto que, en algunas fueron hasta diecisiete los asesinados. El número total de olvidados asciende a 148. Excluiremos las más de mil personas detenidas en La Mola, en San Felipe y otros lugares; los que sufrieron interrogatorios y torturas en el palacete de la mahonesa plaza del Príncipe; los cerca de quinientos exiliados en el barco inglés, los condenados a pena de muerte, después conmutada, los condenados por algo tan paradójico como: adhesión a la rebelión… Para ellos tan sólo hubo y persiste, mientras persistan esos símbolos, olvido y vergüenza. Sin un juicio justo, con la ansiedad de su encierro, con la humillación que sufrieron sus familias; todo por estar de un lado de la balanza, todo por su fidelidad a la República. Quisiera también que en los epitafios se incluyera, además de sus nombres, un texto que indicara algo como por ejemplo: “en este lugar de la fortaleza de la Mola fueron ejecutados y rematados con un tiro de gracia en la sien…” De esta manera, las cosas quedarían al mismo nivel de la nueva placa que se puede ver hoy en la cima del acantilado de “Sa punta esperó”.

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Memoria y semiótica

El olvido y la humillación de todos aquellos que lucharon con la República son hoy en día vergonzosos para una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado antes de reparar una injusticia sin precedentes. Una sociedad que prefiere ensalzar héroes de ridículas batallas a comprometerse con personas que en épocas tan difíciles sembraron y lucharon por ésta Libertad que hoy tenemos sus predecesores. Al final, me pregunto: ¿Dónde está aquel icono de la cultural izquierda menorquina al que tanto ofendía lo de las hordas rojas? ¿Se ha enterado de esto? O espera a que estemos en campaña o a tener un cargo de relevancia y así etiquetar y justificar su “rojerio”. Alguien, no sé quién, le ha colado a él, a toda la clase política menorquina y a toda nuestra sociedad, un “gol” como el de Maradona: ”con la mano de Dios”. No quieres sopa, toma tres tazas… Brindar por la Constitución implica algo más que el reunirse en traje de gala para una foto de prensa; implica compromiso y algo más de vergüenza.

Y, como decimos mi buen amigo Benet y yo cuando brindamos a solas y sin fotógrafo de prensa: “Viva el espíritu de la República”. A la memoria de Antonio Pons Meliá.

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