Eramos unos niños Nos despedimos y salí de su habitación. Pero algo me impulsó a regresar. Se había quedado dormido. Lo miré. Tan sereno como un niño viejo. Abrió los ojos y sonrió. “¿Ya has vuelto?” Y luego se durmió otra vez. Así pues, mi última imagen fue como la primera. Un joven dormido bañado de luz que abrió los ojos y sonrió con complicidad a una persona que jamás había sido una desconocida. Foto y texto extraídos de Eramos unos niños. Pa t ti Sm i th , 301 páginas. Editorial Lumen.