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esp_alisha

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Clase sobre los derechos del niño En la pequeña escuela Shree Borlang Bhumi, en el pueblo de montaña de Chhap, las chicas de Maiti hablan de los derechos del niño, en especial de las niñas, de la trata de personas y del programa del Premio de los Niños del Mundo. Los chicos sienten curiosidad y hacen preguntas.

-Me convertí en “mamá” a pesar de que solo era una niña de seis años. Lloraba cuando nadie me veía. Mamá desapareció

Cuando Alisha tenía diez años, todo empeoró aún más. -Una noche mamá no volvió a casa del trabajo. Papá, mi hermana menor y yo la buscamos durante dos semanas, pero no la encontramos. Yo estaba preocupada y no entendía qué había ocurrido. ¿Había muerto? ¿O solo nos

había abandonado? Cuando me acostaba y miraba una foto de mamá por las noches antes de intentar dormirme, me sentía enojada y triste a la vez. Después de la desaparición de la mamá, el papá de Alisha empezó a beber tanto que al final no pudo ocuparse de sus hijas. -Para que mi hermana y yo pudiéramos sobrevivir, tuve que empezar a trabajar como empleada doméstica para el hombre que era dueño de nuestra casa. Trabajaba desde las seis de la mañana hasta la noche lavando la ropa y los platos, limpiando y cocinando. Apenas cometía el más mínimo error, como dejar caer un plato, el hombre se enfurecía. Gritaba que papá era un borracho y que yo era una persona tan mala que hasta mi mamá me había abandonado. Un día no lo soporté más y me largué de ahí. Sola en la calle

Sola y desesperada, Alisha deambuló mucho tiempo por 20

las calles de Katmandú intentando encontrar una vida mejor para ella y su hermana. Al final, cuando ya casi se había rendido, alguien le mostró el camino hacia Maiti Nepal y su hogar para chicas. -¡Fue maravilloso venir a Maiti! Mi hermana y yo tuvimos un hogar, amigas,

comida, seguridad y al fin pudimos empezar la escuela. Pronto también entendí que en realidad Maiti me había salvado la vida. Muchas de mis nuevas amigas habían sido vendidas como esclavas a burdeles de India. Al igual que yo, habían estado solas y abandonadas y fueron víctimas fáciles de los

¡Al fin una pausa! Las chicas hacen una pausa refrescante y muy necesaria junto al río Shivalaya. Llevan fideos, pan chapati y algunos dulces para soportar las duras caminatas. En el bolso de Alisha dice, “Detengan la Trata de Personas”.


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esp_alisha by World's Children's Prize - Issuu