EL VOCERO / domingo, 20 de mayo de 2012
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Conflictos de pitiyanquismo y ciudadanía Ferdinand Mercado Exsecretario de Estado y Analista Político
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res y facultades que la colectividad política tiene dentro del sistema federal. Así, la ciudadanía de Puerto Rico surge jurídicamente de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, y tiene efectos en relación con la autoridad pública que le es privativa al Estado Libre Asociado de Puerto Rico… La condición de ciudadano de Puerto Rico, identifica a la persona que la ostente, como miembro integral de la colectividad puertorriqueña. Es el
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o concibo que un puertorriqueño tenga prejuicios contra sí mismo y contra los demás puertorriqueños por razón de origen. Cada vez escucho con mayor vehemencia la argumentación estadista de que Puerto Rico no es un país, que no es una nación, que es un disparate decir que tenemos nacionalidad o ciudadanía puertorriqueña. Que lo único que somos es ciudadanos estadounidense y nada más. Es abominable el sentido de hostilidad e inferioridad exhibido por algunos en el afán de atacar y devaluar el Estado Libre Asociado, negando la puertorriqueñidad como distintivo de origen, al sostener que vivimos en un vacío y no gozamos de dualidad de ciudadanía; conformada por la estatal y la federal como el resto de la jurisdicción norteamericana. Para ellos, como si sintieran vergüenza de lo que son y del lugar donde han nacido lo único que reconocen como nación es Estados Unidos y la única ciudadanía que existe es la norteamericana. Veamos el significado de los conceptos involucrados. El Diccionario de la Real Academia Española define ‘país’ como una “nación, región, provincia o territorio”. Define ‘nación’ como un “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Define ‘nacionalidad’ como “condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación”. Define ‘ciudadanía’ como “cualidad y derecho de ciudadano”. ‘Ciudadano’ como “habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país”. Puerto Rico es un país, aunque los estadistas lo consideren un territorio o una región y no quieran reconocer que sea una nación. De igual manera, el término nación además de su connotación política, se refiere a la gente no a la determinación geográfica, por lo que podemos concluir que además de ser país Puerto Rico es nación. Una nación compuesta por los que viven en la isla y fuera de esta si comparten origen, idioma, cultura, historia y tradiciones. Estos elementos definen su ‘nacionalidad’ . Vamos a la ciudadanía. Los puertorriqueños estamos sujetos y ejercitamos los derechos políticos en Puerto Rico y nuestra procedencia nos define, nos diferencia y nos distingue de otros ciudadanos. Bajo España y bajo Estados Unidos, hemos sido ciudadanos puertorriqueños y seguiremos siéndolo en el más profundo sentido sociológico. Somos nacionales y ciudadanos de Puerto Rico, no de Nueva York, California o Florida aunque fijemos domicilio o residencia en esos lugares. De hecho, la Constitución de Puerto Rico, al crearse el Estado Libre Asociado, y luego de haberse concedido la ciudadanía norteamericana –con aval del Gobierno federal– reconoció la existencia de una ciudadanía puertorriqueña y por ello en su Artículo IX, sección 5 dispone “en lo sucesivo la expresión ‘ciudadano del Estado Libre Asociado de Puerto Rico’, sustituirá a la expresión ‘ciudadano de Puerto Rico’, según ésta ha sido usada antes de la vigencia de esta Constitución”. El Tribunal Supremo de Puerto Rico en Ramírez de Ferrer vs. Mari Brás, 144 DPR 141 (1997) abordó el tema y expresó: "la aludida ciudadanía de Puerto Rico, no es, evidentemente, la ciudadanía nacional de un país o Estado independiente. Pero tampoco significa mero domicilio. Se trata, más bien, de la ciudadanía que corresponde a la colectividad política que forma parte de un sistema federal. En tales federaciones, la dualidad de ciudadanía es inherente.... Tal ciudadanía es consustancial con los pode-
“vínculo por excelencia... que ata jurídicamente [a tal persona con el] Estado Libre Asociado... Como lo ha reconocido el propio Tribunal Supremo de Estados Unidos, se trata de una ciudadanía propia, que tienen los integrantes del país que es Puerto Rico, desde antes de haber adquirido la ciudadanía americana”. Es un hecho que tenemos ciudadanía dual. Ciudadanía puertorriqueña como la tienen como propia de sus estados quienes de allí proceden. Ciudadanía estadounidense como un elemento de cohesión del federalismo norteamericano. Podemos estar orgullosos de ostentar ambas y disfrutar de sus derechos y privilegios. ¿Por qué a algunos estadistas les da tanto trabajo aceptar su origen? No es denigrando, ni menospreciando a otros ciudadanos puertorriqueños que se consigue convencerlos para que respalden la estadidad. Comentarios a: ferdinandmercado@aol.com