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ESCENARIO / LUNES, 11 DE FEBRERO DE 2013 El periódico de Puerto Rico
Adicción a la nicotina
Deja el cigarrillo
por amor
ZENAIDA RAMOS RAMOS, EL VOCERO
Fumar cigarrillos relajaba a Luis López, además de brindarle satisfacción y felicidad. A los 7 años de edad probó por vez primera un cigarrillo a escondidas, con sus vecinitos, para imitar a los adultos. “Fumaba desde los 9 años por curiosidad. Como a los 16 años, empecé a fumar en serio. No fue por sentirme más hombre; simplemente, fue por copiar lo que estaban haciendo los demás. Veía fumando a mi abuelo. El murió de enfisema pulmonar y mi papá murió de cáncer en la garganta por fumar mucho”, narró López. Muchos niños y adolescentes fuman por el modelaje que recibieron de sus padres o por presión de grupo y se sienten obligados a hacerlo para no ser excluidos, según Víctor Toraño, psiquiatra asesor de ASSMCA. López se levantaba a las 3:00 am a fumar y antes de lavarse la boca, ya había probado un cigarrillo. Cada día se fumaba tres cajetillas que a fines de 1980 costaban $2.00. Aunque conocía el efecto nocivo de la nicotina a la salud, al igual que todos los fumadores, la pasión por el cigarrillo lo dominaba cada vez más. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos informa que “de las 7,000 sustancias químicas presentes en el humo de tabaco, 250 son dañinas para la salud. Ejemplos de dichas sustancias son el cianuro de hidrógeno,
el monóxido de carbono y el amoníaco. De las 250 sustancias químicas dañinas presentes en el humo de tabaco, al menos 69 causan cáncer”. Pero el amor llegó a los 32 años de López, para motivarlo a dejar el vicio. Cuando conoció a su esposa actual y a su hijo de 12 años, se sentía tan enamorado que al ella pedirle que dejara de fumar, no vaciló en considerarlo seriamente. “Yo estaba muy enamorado de ella y dejar de fumar fue un ultimátum de ella. Me dijo: ‘Escoge: el cigarillo o yo’. Lo que más me hizo dejar de fumar fue su nene”, confesó López. Durante cuatro meses sufrió los síntomas de abstinencia, pero estaba decidido a abandonar el cigarrillo y lo dejó “de cantazo”. En ocasiones, le daba catarro, una tos terrible y por casi un año tenía mucosidad en la nariz. “Me casé en el 2000 y había dejado de fumar hacía tres años. Como a los 30 lo dejé, no porque quería dejarlo, sino porque a mi esposa y a su hijo les molestaba el cigarrillo. Después de dejar de fumar, no podía pensar, razonar. Me sentía perdido. No me sentía mal físicamente, sino mentalmente”, dijo. Está convencido de que la fuerza de voluntad, el coraje y la motivación personal logran romper con el vicio. “Pero si lo haces, no
deberías tocar uno más nunca”, agregó. Toraño informó que hay disponibles dos grupos principales de tratamiento para cesar de fumar: los medicamentos y los reemplazos de nicotina como los parches y las gomas de mascar (chicles). “Hay distintos tipos de medicamentos que trabajan a nivel del receptor de la nicotina y lo que hace ese medicamento en particular, es que cuando la persona fuma, no siente el placer que sentía antes”, agregó el psiquiatra. También recomendó las terapias o tratamientos conductuales que emplean distintos métodos para desistir de fumar, la lectura de materiales de autoayuda y las terapias psicológicas o psiquiátricas individuales. Sin embargo, el psiquiatra reafirmó que “cada persona tiene que llegar a la conclusión sobre lo que es malo para ellos… Una vez la persona llegue a la conclusión de que el uso del cigarrillo es malo para ella, es fijar una fecha para dejar de fumar”. Así mismo, recomendó buscar ayuda con un profesional de la salud. Además, puedes llamar al servicio de cesación de fumar ‘¡Déjalo ya!’ del Departamento de Salud, al 1-877-335-2567. El viernes se conmemora el Día de No Fumar, por lo tanto, se exhorta a deshacerte de ese vicio por el bien de tu salud.
El Instituto Nacional del Cáncer informa que “la nicotina es una droga presente naturalmente en la planta del tabaco y es la causa principal de adicción a los productos de tabaco, incluidos los cigarrillos. Al fumar, la nicotina entra en los pulmones y es absorbida rápidamente en el torrente sanguíneo y luego es transportada al cerebro en cuestión de segundos. La nicotina causa adicción a los cigarrillos y a otros productos de tabaco, lo cual es semejante a la adicción producida al usar drogas como la heroína y la cocaína”.
Ya es hora… Dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer y de otras enfermedades, como las cardíacas y la pulmonar obstructiva crónica, causadas por fumar. Las personas que dejan de fumar, sin importar la edad, presentan un menor riesgo de morir por enfermedades asociadas con el tabaco que quienes continúan fumando. Dejar de fumar a los 30 años: Los estudios revelan que los fumadores que dejan el tabaco alrededor de los 30 años de edad reducen su probabilidad de morir prematuramente por enfermedades relacionadas con fumar en más de 90 por ciento (%). Dejar de fumar a los 50 años: Las personas que dejan de fumar alrededor de los 50 años de edad reducen su riesgo de muerte prematura en más de 50% en comparación con quienes siguen fumando. Dejar de fumar a los 60 años: Aun las personas que dejan el tabaco alrededor de los 60 años de edad o más viven más tiempo que quienes siguen fumando.
Fuente: Instituto Nacional del Cáncer