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liniers

El dibujo al poder

Cada vez que se presenta en público, Liniers despierta expectativas que más de un grupo de rock envidiaría. La reciente edición de Bonjour, el libro que reúne sus primeros trabajos para la prensa gráfica, sostiene una mirada retrospectiva que confirma el presente de un historietista que pisa fuerte.

Little creatures Entrevista José M. Núñez

Es claro que empezó como un objeto de culto, como uno de esos pla- tro a una generación que es tildada por muchos de manera apresuceres que gustan y que no se comparten. Las tiras de Liniers eran rada como “liviana”. Y es que sus seguidores –cada vez más, cada recortadas por fans que las coleccionaban. Al principio eran todas; vez más fanáticos– se sienten cómodos entre trazos que prescinden de lo “bello” y lo inmediato para optar por lo que después las que más gustaban. La fascinación se se genera después de los siete segundos –como extendió cuando llegó con Macanudo nada más y “La gente se enoja mucho– que toma leer la tira. Y en ese sentido, nada menos que a un medio masivo como el diamucho más con un rio La Nación. Después llegaron los libros. Al priBonjour, más que la serie de Macanudo o que las chiste que no mero, Macanudo 1 –publicado por el sello De la otras producciones de Ricardo “Liniers” Sirri, se entiende que con deja leer como la génesis esbozada en trazo grueFlor–, le siguió casi pegado Macanudo 2. Ahora es uno malo. El chiste so de aquello que, tamizado por el tiempo, se el turno de Bonjour, un libro que si bien se suma malo a nadie le transformaría en personajes y situaciones. como tercero en orden de aparición, compila los importa. No hay primeros trabajos publicados por Liniers en el una reacción de suplemento No del diario Página/12. Entonces, ENTREVISTA> ¿CCómo es esto de publicar Bonjour ‘qué pelotudo es después de cinco años? Macanudo, Bonjour y Póster (la tira que aparece Liniers: Era una deuda. Daniel Divinsky (direcen la revista Hecho en Buenos Aires); entonces, este tipo’.” pingüinos, conejos, chanchos, hombres, mujeres, tor de la editorial De la Flor) me llamó para nenes y viejos que conviven y mueren en sus hacer Bonjour cuando todavía estaba en Págitiras. Liniers dice que va de la célula hasta los planetas, y eso es algo na/12, pero justo fue la crisis de 2001 y se pospuso. Igual, estuvo muy cierto. En sus dibujos y en su tipo de humor (corrosivo o naïf, bueno poder sacar Macanudo primero porque es más “entendi>>> sin tiempo para respirar), Liniers parece darle un lugar de encuen- ble”, menos cerrada.

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pasó en el mundo a partir de los 60 está referenciado en la serie, para cada cosa podés ir a un capítulo.

>>> Con respecto a tu público, es habitual escuchar que los que tienen más de treinta y cinco años ya no te entienden… No creo que sea tan así: hay mucha gente de menos de treinta que tampoco me entiende. Es cierto que el público más ferviente está

entre los quince y los treinta y cinco, y tiene lógica: yo tengo treinta y dos –y estoy dentro de mi público. Hablamos de quienes consumieron y aprendieron a divertirse con un humor absurdo que acá se vio muy poco en trabajos como los de Alfredo Casero o en Ren & Stimpy, por ejemplo. Incluso Monty Python, que tiene una trayectoria bastante larga, recién llegó acá hace diez años. Cuando la gente que aprendió a ver ese tipo de humor lee algo que parece no tener un chiste, no se queda tan confundida. Al público del suplemento No –a los que leían Bonjour– parecías tenerlo bastante calado. ¿Cómo definirías a tus lectores actuales? La Nación parece un diario muy cerrado, pero va para todos lados y tiene lectores de todo tipo. Hay, obviamente, un grupo más tradicionalista, pero fuera de ese grupo tiene otro tipo de lectores más bien eclécticos. Nunca me animé a cerrar la cabeza y decir “este es mi tipo de lector”. En general, la gente que me lee y que me viene a hablar no me resulta conservadora, y casualmente la mayoría me conoció por La Nación y no por Página/12.

© Alejandro Guyot

Sin embargo, parece haber mucha nostalgia: a los que no les gusta lo que hacés ahora se quedan con Bonjour… Hago lo que me gusta. Y sí, es verdad, ahora hay mucha gente que viene y que me dice que lo de Bonjour era buenísimo… Yo les digo que eso ya pasó –además sigo haciendo cosas muy raras por otro lado. Me gusta Macanudo, es lo que más me gusta de todo lo que hice. Y si bien Bonjour era muy excesivo, también era más adolescente, más básico. Era limitado tanto en el dibujo como en el diseño. Estaba bueno como una especie de experimentación.

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En tus trabajos hay un ida y vuelta entre lo naïf y algunas citas bastante “cultas” –en otro idioma, o de escritores no muy conocidos– que de alguna manera parece apuntar a un público con un perfil muy definido. Eso es algo que hago desde que empecé, incluso desde antes de Página/12, y nunca, bajo ningún pretexto, subestimo a mi lector. Nunca voy a pensar un chiste con un escritor que no conoce nadie, pero si se me ocurre un chiste con ese escritor, no lo voy a dejar de hacer por pensar que lo conozco nada más que yo. Eso lo aprendí de Los Simpson, que fueron los primeros en poner referencias que son difíciles para el 90 por ciento de la gente, y la cosa funciona igual. Uno reconoce algunas citas, pero hay otras que están ligadas a la cultura popular estadounidense que acá no tienen sentido si no viste a Oprah Winfrey, por ejemplo –además de que hay otras referencias culturales de elite que no las advierten ni ellos. Los Simpson son la Biblia: todo lo que

Generalmente se te asocia al grupo de los “nuevos historietistas latinoamericanos”. Dentro de ese panorama, ¿dónde te ubicarías? Me cuesta entender lo que pasa conmigo. Lo que les sucede a Maitena o a los chicos de Suéltenme, por ejemplo, lo veo más claro, mientras que no entiendo bien del todo cómo está funcionando lo mío. Sé que ando bien porque hago libros y se venden, de La Nación todavía no me echaron y cuando hago una presentación viene gente… Creo que lo que hago no es ni tan grande como parece, ni tan chico como me lo imagino.

violento, y como es más violento, es más gracioso. Me gusta ir al exceso de ternura, al chiste de Charly Brown con el que las chicas van a hacer “aaaah” y salir de sopetón con algo que es totalmente absurdo.

En un a d e t us p rim e ras pre sen tac ione s, Jua n Sastura in dijo q ue, en realidad, t u gato Felli n i es Fe lix c o n la na riz d e To m, y que Enri queta es un a Mafalda… “Enriqueta soy yo Uno entiende el material con el que trabaja cuando era chico, a partir de lo que lee y de lo que aprende. De viendo las cosas haberlo pensado, no hubiera hecho a Enripor primera vez, queta como un personaje tan independiente cargando con esa –justamente por Mafalda. Hice el dibujo y tendencia a la me gustó, y lo hice de nuevo cuando descubrí que había un costado del humor que me soledad que yo interesaba y que solamente podía trabajarlo también tenía.” Para referirse a tus tiras muchas veces se usan con un personaje así. Para evitar la compaadjetivos encontrados, que van al choque. Vos ración, lo separé a nivel racional de cualhacés reír a la gente, pero también la hacés quier tipo de humor costumbrista y, obviaindignar, mientras que Maitena, por ejemplo, no indigna. mente, de un grupo de amigos. Enriqueta soy yo cuando era chico, viendo las cosas por primera vez, cargando con esa tenEs verdad, y fui descubriendo que la gente se enoja mucho más dencia a la soledad que yo también tenía. Es una mezcolanza con un chiste que no entiende que con uno malo. El chiste malo entre Mafalda, Peanuts y Calvin & Hobbes. a nadie le importa. No hay una reacción de “qué pelotudo es este tipo”, es una reacción más de “qué gracioso, otro chiste ¿Por qué no hay referencias a la Argentina en Macanudo? malo, de gallegos”, y nadie se enoja. Pero si es algo que no tiene ningún sentido, que no se puede “cerrar”, la mayoría se lo toma Sí, hay muy pocas, casi ninguna. Si pasa algo horrible o que me da como una agresión. Me cruzo con gente a la que le gusta mucho mucha rabia, lo comento aunque sea tangencialmente porque lo que hago, pero también hay otra que me dice “si hay algo que necesito decirlo. Hice una tira sobre el 76, otra acerca de lo que odio en el mundo es a Liniers”, y ahí le digo “soy yo”, “uy, no me pasó en diciembre de 2001, e hice cuatro chistes con políticos… En digas, disculpame” (risas)… el diario me servían, pero en el libro no, me “ensuciaban” la tira. Creo que si publico algo de ese estilo tiene que tener un impacto, y Otra palabra que se liga bastante seguido a vos y a tu trabajo es “tierhacerlo seguido no me sirve para nada –por eso me siento obligano”, inclusive “demasiado tierno”. ¿No te incomoda ser “tan” tierno? do nada más que cuando veo algo que es realmente espantoso. No voy a negar que a veces me da miedo y vergüenza que se me enoNo, no es que sea tierno, es que siempre quise que los registros de jen algunos: es horrible pensar que tenés diez centímetros de diami humor fuesen variados porque es la única manera que tenés de rio todos los días y no decís nada. sorprender a alguien. En Bonjour, por ejemplo, se nota mucho. Es una cosa muy tierna hasta que de golpe le pegás un palazo con algo que es lo opuesto a la ternura. Entonces el efecto es más Bonjour (De la Flor)

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