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big data: el nuevo poder Reportaje

Ser transgénero: identidad que duele Talento Público

La nota alta de Juana Subercaseaux Red Global

El llamado de los enfermos de Chad Miramundo

El padre Joaquín Alliende y la crisis de la Iglesia


editorial

¿Quién le teme al Big Data? El presente número de Revista Universitaria está dedicado al Big Data como la nueva fuente de poder de nuestra sociedad. El dossier correspondiente incluye un artículo panorámico sobre la ciencia de los datos, que alude a las revoluciones tecnológicas que ha experimentado la humanidad; un reportaje al estado del arte en Chile, que constata nuestro atraso de al menos 30 años en el desarrollo del Big Data en los servicios que ofrece a sus ciudadanos; un texto que aborda la brecha digital, todavía presente en el país. También incluye una reflexión sobre el uso y abuso de datos personales y la situación de la legislación y ciberseguridad en Chile, entre otras temáticas. En relación con el tema del dossier, en una reciente entrevista a BBC Mundo, la investigadora de la Escuela para el Futuro de la Innovación en la Sociedad, de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), Elizabeth Garbee, afirmó: “En el juego del desarrollo tecnológico siempre hay perdedores. Y una de las formas de inequidad que más me preocupa es la de los valores. Hay un real riesgo de que la élite tecnocrática vea todos los cambios que vienen como una justificación de sus valores”. Debido a esta amenaza, En una reciente entrevista a BBC Garbee sostiene que no todos ven el futuro con optimismo. Prueba de ello sería que, los sondeos que se han llevado a cabo sobre el particular reflejan las preocupaciones Mundo, la investigadora de la Escuela de los empresarios por el darwinismo tecnológico, el que se traduce en que aquellos no se adapten, no lograrán sobrevivir. para el Futuro de la Innovación en la que Por cierto, lo que señala esta investigadora respecto de la inequidad en los valores Sociedad, de la Universidad Estatal es un asunto que concierne y preocupa especialmente a nuestra casa de estudios. este sentido, la presente edición tiene la virtud de plantear el problema y ofrecer de Arizona, Elizabeth Garbee, afirmó: En una oportunidad de generar una discusión interdisciplinaria al interior de la academia “En el juego del desarrollo tecnológico y entre los actores de la sociedad relacionados con esta materia. La presente edición incluye, además, una entrevista al padre Joaquín Alliende quien siempre hay perdedores. Y una de entrega su visión histórica de la Iglesia chilena y el momento crítico que atraviesa; las formas de inequidad que más me otra de la profesora Juana Subercaseaux y su devenir cultural, desde que fuera una de las fundadoras del Instituto de Música de la UC. Asimismo, doctores de la Red de preocupa es la de los valores”. Salud UC Christus se refieren a su experiencia en el apoyo a personas transgénero y responden las principales preguntas relacionadas con su evaluación y tratamiento. La publicación incluye también un recorrido visual por la exposición de la Colección Gandarillas, recientemente inaugurada en el Museo de Bellas Artes; y un reportaje al proyecto de salud en Chad de las facultades de Medicina de la Universidad de Chile y la Universidad Católica, orientado a mejorar la formación de los profesionales de la salud del país de África, así como su labor asistencial. Queda formulada la invitación a problematizar e intercambiar saberes y experiencias, sobre las implicancias humanas del uso a gran escala de la información que posibilita la tecnología digital. Ignacio Sánchez DÍAZ Rector


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www.uc.cl/es/revista-universitaria

Comité editorial

José Miguel Aguilera Radic Hans Muhr Münchmeyer Eliana Rozas Ortúzar Gonzalo Saavedra Vergara Eduardo Sepúlveda Muñoz

Vicerrectora de Comunicaciones Paulina Gómez Lorenzini

Directora de Comunicaciones Verónica Guarda Poblete

Director Revista Universitaria Miguel Laborde Duronea

Directora creativa Soledad Hola Jacob

Editora

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Gestión de contenidos

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Colaboración

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Periodistas

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Diseño

Claudia Gambino Godomar María Inés Vargas de la Paz

Fotografía

César Cortés Dellepiane Karina Fuenzalida Barraza Álvaro de la Fuente Farré

Redacción

Casa Central, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 340, Piso 3 Santiago, Chile Teléfono: 22354 2777 Email: runiversitaria@uc.cl

Venta publicidad

Dirección de Desarrollo Teléfono: 22354 6528

6 Talento Público

Juana Subercaseaux Larraín: Sonata de una artista incansable POR CARLOS OLIVA VEGA

Con una larga trayectoria dedicada a la música y a la difusión cultural, una de las fundadoras del Instituto de Música repasa su vida en su refugio de Curacaví. Desde veladas con Churchill a conversaciones con T.S. Eliot, la nonagenaria violista da gamba nos recibió entre instrumentos, libros y recuerdos.

12 reportaje

Incongruencia y disforia de género: Cuando la identidad duele POR ELIANA ROZAS ORTÚZAR

El apoyo a personas transgénero ya tiene trayectoria y especialistas chilenos. La psiquiatra Carla Insunza, la endocrinóloga Carolina Mendoza y el psicólogo Marcelo Cárcamo, todos de la Red de Salud UC Christus, se refieren a su experiencia y nos responden preguntas relacionadas con su evaluación y tratamiento.

20 ARTE FRESCO

Reliquias de la fe en el Nuevo Mundo

Impresión

POR ISABEL CRUZ OVALLE

Las opiniones vertidas en los artículos no representan forzosamente el pensamiento de la Pontificia Universidad Católica de Chile o de la Revista Universitaria y son responsabilidad exclusiva de sus autores / ISSN 0250-3670 / ©Pontificia Universidad Católica de Chile, 1996|Prohibida su reproducción / Revista Universitaria es citada: ULRICH, International Periodicals Directory /

En el marco de los 130 años de la Universidad Católica, 160 piezas de arte virreinal del sur andino que integran la Colección Joaquín Gandarillas Infante, se trasladaron al Museo Nacional de Bellas Artes. Estas obras representan la fusión de arte y cultura que está en el origen de nuestra identidad compartida.

A Impresores

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contenidos

revista universitaria

26 MIRAMUNDO

Padre Joaquín Alliende Luco: “Toda recuperación parte por reconocer la realidad” POR MIGUEL LABORDE DURONEA

En estos momentos críticos de la Iglesia Católica de Chile, presentamos la visión de un sacerdote que, en los últimos cincuenta años -desde 1968-, ha tenido en ella una participación reconocida. Pensador opinante, no titubea al desmenuzar el complejo presente, porque confía en “el Dios de los oasis” que aparece en los desiertos.

32 red global

El clamor de los enfermos POR YECELIS DURÁN ROMERO

La última medición del Índice de Desarrollo Humano ubica a Chad en el puesto 186 de 188 países en el mundo. Hasta allá llegaron unos médicos chilenos, como tantos de otras naciones, por la carencia de especialistas en sus hospitales. En terreno se impusieron una meta mayor, capacitar al personal de salud local. Así surgió un convenio que nació en la Escuela de Medicina de la UC.


36 DOSSIER

BIG DATA: EL NUEVO PODER

En la vorágine digital

76 El libro que me marcó

La Literatura como secreto

POR MARIO PONCE ACEVEDO

POR LORENA AMARO CASTRO

La digitalización de datos, que facilita la transparencia del quehacer de los servicios del Estado, todavía está pendiente en Chile, salvo casos de excepción.

La última revolución que vive la humanidad, un mundo de números y algoritmos que nos interpela en torno a los alcances de la tecnología y sus nuevas posibilidades, es analizada por el decano de la Facultad de Matemáticas UC. ¿Cómo podemos administrarla y controlarla para mejorar nuestra calidad de vida?

La académica del Instituto de Estética de la UC rememora las páginas de Cuentos hispanoamericanos, de Mario Rodríguez.

Datos personales en contrabando

Democratizar la red

POR FRANCISCO JAVIER LETURIA INFANTE

POR DANIELLA LEAL VALENZUELA

El Big Data al servicio de los ciudadanos POR VIOLETA BUSTOS VACCIA

El tráfico de nuestra información personal en la era del Big Data es un tema que nos debe preocupar como sociedad, pero en Chile hay mucha falta de conocimiento todavía. Estamos en presencia de un cambio del orden de valores, que obliga a cualquier sistema jurídico a proteger la privacidad y que hoy se manifiesta más fuerte con la nueva normativa europea.

¿Sueñan los androides con pesadillas eléctricas? POR FRANCISCO ORTEGA RUIZ

Nuestra manera de comunicarnos ha evolucionado, los robots ya llegaron y somos nosotros. Nos convertimos en algo aún más futurista, en una civilización cibernética incapaz de existir sin un pequeño aparato en las manos.

La brecha digital sigue presente en el país. El acceso a redes sociales se ha masificado de manera transversal, sin embargo, cuando pensamos en conceptos más complejos como la alfabetización digital, el acceso se vuelve desigual.

Mentes poderosas POR FRANCISCO ABOITIZ DOMÍNGUEZ

La Neurociencia nos permitirá hacer profundos avances en la comprensión del cerebro humano. El éxito de esta disciplina nos planteará el problema de depender de algoritmos computacionales para tomar decisiones importantes.

Potenciar el talento humano POR MIGUEL LABORDE DURONEA

Montserrat Gomendio Kindelan lidera la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE. Ahí enfrenta los desafíos de la formación de los jóvenes para un nuevo mundo digitalizado.

77 Reseña

El libro Plan para Chile, de Raúl Irarrázabal, nos ofrece una alternativa; un modelo pensado para habitar Chile.

78 Trastienda

La escena que captura un momento detrás del acontecer de la Universidad Católica y de cada edición de Revista Universitaria. Foto de portada: Obra de Jesús Rafael Soto, Centro Nacional de Acción Social por la Música. Caracas, Venezuela. Fe de erratas

En la edición anterior de Revista Universitaria, en la entrevista “Un creativo inclasificable”, realizada a Gonzalo Maza, se menciona que en una ocasión el guionista hizo una sugerencia a Mike Leigh, director de London Film School. En realidad, se refería al director del programa de guion de dicha escuela, Jonathan Hourigan.

Mándanos tus comentarios Si tienes interés en colaborar con la revista o proponer algún tema, todas las opiniones son bienvenidas en el mail runiversitaria@uc.cl Revista Universitaria disponible en

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Fotografía NIBALDO GUERRA

talento público

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revista universitaria


Juana Subercaseaux Larraín:

Sonata de una artista

incansable Alejada de la academia desde hace más de 20 años, una de las fundadoras del Instituto de Música repasa su vida desde su refugio en Curacaví. La nonagenaria violista da gamba se blinda de las inclemencias de la edad rodeada de cerros, árboles, perros, instrumentos, libros y recuerdos de una larga trayectoria dedicada a la música y a la difusión cultural. Desde veladas con Churchill a conversaciones con T.S. Eliot, Juana nos invita a compartir sus tesoros. Por Carlos Oliva Vega Fotografías Nibaldo guerra y karina fuenzalida

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talento público

L Fotografía karina fuenzalida

Curacaví. En 1994, la profesora se retiró a un inmueble en esta localidad, construido por el arquitecto Teodoro Fernández y el arquitecto y escenógrafo Ramón López, ambos académicos de la universidad. En la fotografía, la artista aparece junto a uno de sus instrumentos.

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a firma de la reina Maria José de Savoy, la última monarca de Italia, se observa nítida y delicada en una dedicatoria para Juana Subercaseaux. No es el único autógrafo que guarda esta mujer. Un par de fotos descansan en distintos rincones de la casa de esta violista da gamba que colgó el arco tras una artrosis que curvó sus manos hace 30 años. Sobre el robusto piano Steinway de su casona en Curacaví otras dos imágenes firmadas reposan sobre el instrumento. En una aparece el pianista italiano Arturo Benedetti Michelangeli y en la otra el chileno Claudio Arrau. Ambas llevan breves dedicatorias a quien fuera una de las fundadoras del Instituto de Música de la Universidad Católica (IMUC), en 1960. Ellos eran amigos de esta mujer de 92 años, hija del antiguo embajador chileno en Gran Bretaña, León Subercaseaux. En Londres los solía ver. “Cada vez que Claudio tenía programado un concierto en la ciudad, pasaba a la casa a ver a mis padres y dormía siesta en un sofá”, recuerda la profesora con un hablar neutro, sin acentos y exquisitamente deletreado. Antes, durante y después de la II Guerra Mundial, Londres sería uno de los epicentros culturales más influyentes de Occidente. Sin quererlo, ahí estuvo Juana conversando con Winston Churchill, recibiendo en su casa al director Leonard Bernstein o al pintor austríaco Oskar Kokoschka, maestro de

Paz, su hermana pintora fallecida hace dos años en Providencia. Por allí se paseaba y se reunía con distintos miembros del antiguo círculo de Bloomsbury, el grupo en donde reinaba la poderosa novelista Virginia Woolf. Thomas Stearns Eliot era uno de sus miembros y un amigo entrañable para la familia Subercaseaux Larraín. A la residencia del embajador llegaba a menudo este poeta y dramaturgo, famoso editor de la firma Faber & Faber. En esa casa Juana tradujo la única conversación que sostendrían en vida Eliot y Gabriela Mistral, quien, en 1946, meses después de ganar el Nobel de Literatura, recaló también en este punto de la capital británica. “Fue una conversación extraña, porque ella solo hablaba español –su francés era execrable– y él no hablaba nuestra lengua”, recuerda quien años después traduciría al inglés la obra póstuma de la poeta chilena titulada Almácigo/ Shoots (Ediciones UC, 2010). La amistad con T.S. Eliot, quien obtendría el Premio Nobel en 1948 por su poesía, específicamente por The Waste Land (La tierra baldía), sería una de las más memorables de su vida y duraría los casi 13 años en que ella vivió en Inglaterra. “La primera vez que mis hermanos y yo lo conocimos, nos contó que su madre era una profetisa frustrada y que su padre amaba tanto a los gatos que los pasaba dibujando, y que él había heredado estos gustos de ellos. No nos sorprendió, pues, cuando un día llegó con su Old possum´s book of practical cats bajo el brazo”, dice la maestra en un ensayo publicado en Revista Universitaria hace tres décadas, refiriéndose a la obra dramática que se haría famosa en Broadway bajo del nombre de Cats.


FotografíaS ARCHIVO FAMILIAR.

Memorias familiares. La violista fue la menor de los hijos del matrimonio entre el diplomático León Subercaseaux y Paz Larraín. A la derecha, la profesora en la década del cuarenta.

Savia de mujer sabia Así sean breves o prolongados, los diálogos con Juana Subercaseaux nunca son triviales. Entre palabra y palabra los delgados labios de esta mujer dejan caer siempre una anécdota memorable, luego un juicio riguroso sobre quien protagoniza la historia y, si el receptor tiene suerte, una moraleja coronará el relato, no sin ironía. Después de todo, la extensa vida que le ha tocado recorrer no solo le ha dado sabiduría, sino también un personal sentido del humor. “¿Cuáles son sus planes a futuro?”, le preguntó un periodista de la revista municipal de Curacaví. “Ir a morirme al cementerio”, diría la profesora, un emblema de la escena cultural de esa comuna hasta donde han transitado, gracias a su patrocinio, excelsos músicos de la escena docta. Desde que jubiló de la UC hace más de 20 años, esta incansable mujer ha seguido entregándose por completo, como una sacerdotisa, a la música. Nunca se casó ni tuvo hijos. Así ha vivido siempre y así vive en la localidad donde ha tratado de llevar parte de su legado. No por nada les pidió a sus amigos, el Premio Nacional de Arquitectura Teodoro Fernández y el arquitecto y escenógrafo Ramón López, encargarse de construir una casa que también pudiera albergar conciertos de música selecta. En ese lugar han tocado, por ejemplo, Edith Fischer, el fallecido pianista Óscar Gacitúa, el clavecinista Lionel Party y una larga fila de connotados músicos de la escena. “La época musical más vibrante acá en mi casa fue, sin duda, la del período 1998-2015. ‘Cacho’ Gacitúa vivía cerca de acá justo antes de morir y siempre armábamos proyectos, como el de las 32 sonatas de Beethoven que dimos por todo Chile. Cuando salió en El Mercurio un aviso de que Curacaví era la única comuna de la Región Metropolitana donde se darían las sonatas, la gente me llamaba y me decía ‘Juanita, se equivocaron en el diario, dicen que Curacaví tendrá las sonatas de Beethoven’. Y yo respondía: ‘no, está correcto, los conciertos se darán en mi casa’”.

Juana tradujo la única conversación que sostendrían en vida T.S. Eliot y Gabriela Mistral, quien en 1946, meses después de ganar el Nobel de Literatura, recaló también en la residencia de su padre, en Londres. Nace el Departamento de música El primer acercamiento de Juana con la universidad estuvo lejos de ser musical. Fue contratada como traductora por Julio Philippi –desde pequeña habló español, inglés, italiano y francés– para auxiliar a la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas y al grupo de académicos que, a mediados de los 50, llegó desde Estados Unidos a firmar el convenio entre la UC y la Universidad de Chicago. Así, trabajaría como traductora por un período breve para el recién creado Centro de Investigaciones Económicas, fundado como parte de ese acuerdo. El trabajo, sin embargo, no la inspiraba y, por esto, decidió hablar directamente con el rector, monseñor Alfredo Silva Santiago, para pedirle asumir otro tipo de labores en la universidad, “porque lo mío es la cultura, no la economía”, sostuvo. Desde entonces trabajaría con el historiador Jaime Eyzaguirre, director de la extensión cultural. Con Eyzaguirre haría un sinnúmero de cosas, subrogándole en diversas materias incluso. “Un día, cuando Jaime estaba fuera de la universidad apareció un español para decirme que había llegado el caballo. ‘¿Cuál caballo?’, pregunté. ‘El caballo con don Pedro de Valdivia’”. Se trataba de la estatua ecuestre del conquistador español que llegó en 1963 a Chile. Juana la recibió junto al representante de la comunidad española al firmar la entrega del monumento que, en un principio, se instaló a los pies del cerro Santa Lucía, mirando hacia el museo de Bellas Artes. 9


talento público

el legado de juana. De los muchos asuntos que coordinaron la profesora y el rector, monseñor Silva Santiago, el más importante de todos, para ella y para la historia del plantel, sería la creación de un departamento de música en 1960, antecedente directo del actual Instituto de Música de la UC (IMUC).

FotografíaS ARCHIVO FAMILIAR.

Cuarteto Renacentista de la UC. En la imagen, el conjunto compuesto por Mary Ann Fones (soprano), Octavio Hasbún (flauta), Óscar Ohlsen (laúd) y Juana Subercaseaux (viola da gamba) rodean a la reina consorte de Italia (en medio), Maria José de Savoy.

Sin embargo, de los muchos asuntos que coordinaron con el rector, el más importante de todos, para ella y para la historia del plantel, sería la creación de un departamento de música en 1960, antecedente directo del actual IMUC. “El rector me llamó un día diciéndome que bajara a su oficina. Entonces me dice, ‘sabe Juana, tengo una idea: quiero formar una unidad de música y se me ocurre que su director sea Juan Orrego Salas’. Yo conocí a Orrego de toda la vida. Monseñor me pidió contactarlo y así lo hice. Éramos amigos”, asevera. Orrego Salas aceptó tan solo con la condición de que el Cuarteto Renacentista creado por Juana Subercaseaux fuera el primer conjunto afiliado a la nueva unidad. Orrego Salas llegó desde el plantel vecino a la Universidad Católica en 1960, directo al nuevo Departamento de Música que se ubicó en calle Lira 28. Era un edificio en muy mal estado. Tan malo que Juana recuerda con risa cuando el maestro de piano Carlos Botto, Premio Nacional de Artes en 1966, decidió hacer clases con un paraguas en una sala para sortear las gruesas goteras que caían del cielo. Así estuvieron casi una década, cuando de Orrego Salas la dirección pasó a manos de Juan Pablo Izquierdo, luego a Fernando Rosas y a Santiago Pacheco. Con la llegada de la nueva década, el departamento cambió de nombre a Instituto de Música y también de sede a Casa Central, quedando frente a la rectoría. A campus Oriente se trasladarían en 1979, cuando Juana ya era su directora (lo fue entre 1976-89).

La educación y los conjuntos El padre de Juana, León Subercaseaux, conoció a su madre, Paz Larraín, en Francia. Ambos nacieron en París. Por la labor de León, los tres hijos del matrimonio, Paz, Pedro y Juana, tuvieron una educación tan cosmopolita como sofisticada. Vivieron en Bolivia, Italia y mucho tiempo en Inglaterra, hasta donde él arribó en 1938 como embajador de su país bajo el gobierno de Pedro Aguirre Cerda. Juana nació en Purén, en febrero de 1926. Tuvo como institutriz a una gobernante irlandesa y a los cinco años llegó a vivir a Italia. Fue en ese lugar, en Roma, con siete años, cuando comenzó sus clases de violín con la afamada Gioconda de Vito,

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revista universitaria


Fotografía karina fuenzalida

Violas da gamba. Muchos de los instrumentos que llegó a tocar Subercaseaux han sido donados al IMUC.

alabada por su talento por el propio Mussolini. Con ella estudió antes de partir a Londres, donde recaló en un colegio en Ascott para completar sus estudios antes de cursar un posgrado en el prestigioso Royal College of Music de la capital británica. En Inglaterra se rodearía de cultura, amigos, poetas, músicos e intelectuales. A Chile volvió a mediados de la década del 50 para salir nuevamente a cursar una beca, esta vez a Nueva York, auspiciada por la Comisión Fulbright. Estudiaría con el prestigioso conjunto New York Pro Musica (fundado como Pro Musica Antiqua por Noah Greenberg). Como el grupo no era una institución académica en sí, Juana debió afiliarse a la Universidad de Nueva York, aunque terminó asistiendo a cursos sueltos de Columbia por la prominencia de sus teóricos.

Con todo este expertise retornó nuevamente a Chile para trabajar, en paralelo a sus labores universitarias, en la conformación de dos insignes conjuntos nacionales hoy desaparecidos, pero que crearon escuela en toda América Latina: el Conjunto de Música Antigua y el Cuarteto Renacentista. Para ambos reclutó a conocidos músicos locales como Sylvia Soublette, Óscar Ohlsen, Octavio Hasbún y Mary Ann Fones, entre otros que vendrían en el futuro. Fueron los primeros conjuntos de este tipo en la región. “En Brasil, Colombia, Perú y Venezuela fundamos conjuntos, dictamos clases en distintas instituciones, dimos a conocer la música del temprano barroco, del renacimiento y del alto medioevo para estos países, incluyendo Chile”, sostiene. Con dichas agrupaciones, Juana viajó por distintos países del mundo, incluyendo las naciones europeas, tocando para distintos festivales como el de Atenas (1966) y el de Dubrovnik (a principios de los 70), llegando a Tailandia e incluso a la China de Den Xiaoping a fines de los 80. A este destino llegó poco antes de que su artrosis la obligara a dejar su viola “sin pesar, pues se veía venir”, dice, para dedicarse de forma exclusiva a la academia. Tras la muerte de su madre en 1994 decidió jubilar retirándose a su noble casona de Curacaví, en donde hoy repasa sus días con sus amigos músicos, viviendo con sus perros, proyectando iniciativas que no sabe si verán la luz, repartiendo sus invaluables libros, muchos de los cuales están llegando a la Universidad Católica, como una forma de preservarlos cuando ella ya no esté.

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CRISÁLIDA Y EL DRAGÓN RECICLADOR (+3) Compañía: Las Primas 6 de octubre al 25 de noviembre Sábados, 16 hrs. Domingos, 12 hrs. Entrada general: $4.000. Niños: $2.500. Convenios: $2.000 (Club de Lectores La Tercera, comunidad de la UC, Caja Los Andes y Club Kids Ripley) Centro de Extensión. Alameda 390, Santiago. Boletería e informaciones: 22354 6507 / 22354 6546 Venta de entradas en la boletería del teatro, el mismo día de la función desde una hora antes.

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Ilustraciรณn de Catalina Fuentes Cano


reportaje

Incongruencia y disforia de género

Cuando la

identidad

duele

La psiquiatra Carla Inzunza, la endocrinóloga Carolina Mendoza y el psicólogo Marcelo Cárcamo, todos de la Red de Salud UC Christus, se refieren a su experiencia en el apoyo a personas transgénero y responden las principales preguntas relacionadas con su evaluación y tratamiento. Por Eliana Rozas Ortúzar ELIANA ROZAS ORTÚZAR. Académica de la Facultad de Comunicaciones de la UC. Es periodista y egresada de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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L

a mamá de Matías (14) lo sentía distinto desde muy chico. “Yo tenía tres niñas –explica sentada junto a su marido–. Pero la grande era de rosado y aros; la chica, de faldita. Y él, de pantalones de milico, de hombre araña. Era ver a un niño”. Él recuerda así el momento en que abordó a su madre: “Tenía 10 años, pero todavía no me cortaba el pelo. Subí a la pieza de mi mamá, me senté y le dije: ‘Mamá, me quiero llamar Matías’”. El nombre era para él un ineludible reclamo de coherencia. El nombre, ese atributo con el que nos reconocemos y con el cual somos designados en una comunidad, marca también un hito en la historia de Kevin. En su caso, se presenta como una verdadera revelación para su padre. A sus 7 cortos años, una edad en la que el pasado todavía parece no existir, él habla sin embargo con sorprendente claridad acerca de su vida pretérita en el colegio: “Nunca me había gustado ir con falda, jumper. Solamente iba con los pantalones y polera de educación física. Porque no me gustaba ir con polera de mujer”. Buscando respuestas acerca de esa persistente actitud que lo intrigaba, el padre se atrevió a consultar en un sitio web cómo podría saber si su hija era transgénero. Al cabo de unos días recibió una respuesta, que más bien era una pregunta, que le pareció descabellada: “¿Le has preguntado cómo se llama?”.

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revista universitaria

“Dije: ‘Lo voy a hacer a ver si salgo de esta duda’- relata el papá-. Luego le pregunto ‘¿Cómo te gustaría que te llamara?’. ‘Pero si yo me llamo Kevin’. ‘¿Cómo? Si yo te di otro nombre al nacer’. ‘No, si yo me llamo Kevin, yo siempre me he querido llamar Kevin, porque soy un niño’. ‘¿Cómo que eres un niño?’. ‘Siempre yo he sido un niño, solo que no te diste cuenta’”. Los testimonios de Matías, de Kevin y de sus padres son algunos de los que recoge el documental Niños rosados y niñas azules, del director José Retamal, realizado con el apoyo de la Fundación Mustakis, de la Corporación Balmaceda Arte Joven y de la Fundación Transitar, que reúne a familiares de niños y jóvenes trans. En sus relatos aparecen reiteradamente situaciones que psicólogos, psiquiatras y endocrinólogos que trabajan en la Red de Salud UC Christus comenzaron a oír hace algunos años con frecuencia creciente, de parte de familias que consultaban por adolescentes y niños, incluso muy pequeños. Así, según explica el psicólogo Marcelo Cárcamo, jefe de programa y miembro del Grupo de Apoyo a la Diversidad (GADI), en la Unidad de Salud Mental de San Joaquín, empezaron a haber demandas de salud mental que se generaban en las áreas de endocrinología e infectología y, por otro lado, necesidad de un apoyo médico en pacientes que acudían a la atención psicológica. Esa experiencia ha hecho que hoy exista una coordinación de estos equipos para abordar de modo multidisciplinario a pacientes que presentan una posible condición transgénero.


reportaje

Un diagnóstico acertado. La psiquiatra Carla Inzunza insiste en que la incongruencia, que no es una patología, no exige un tratamiento. Lo que sí lo requiere es la disforia de género que puede asociarse a ella.

Es solo a partir del análisis psiquiátrico y psicológico que es posible identificarla, porque aun cuando la endocrinología tiene un rol clave en su abordaje, sobre todo a partir de la pubertad, no interviene en absoluto respecto de la evaluación. Esta busca detectar lo que se denomina incongruencia de género. Así lo explica la doctora Carla Inzunza, jefa del Programa de Formación de Psiquiatría del Niño y del Adolescente y de la Unidad de Enlace y Medicina Psicosomática de la Facultad de Medicina: “Aun cuando actualmente hay una gran discusión acerca de esto, porque también uno puede entender lo femenino y lo masculino como parte de un continuo –explica-, en el mundo dicotómico de la cultura en que hoy vivimos, el individuo nace como hombre o mujer de acuerdo a sus características fenotípicas. La niña lo es porque tiene vagina y el hombre, porque tiene pene. Lo habitual es que un individuo se identifique de acuerdo a su sexo biológico, que es lo que llamamos cisgénero. En cambio, la incongruencia corresponde a un individuo al que, habiéndosele asignado un sexo al nacer, siente que pertenece al otro sexo. Esa persona, que se vive como hombre siendo biológicamente mujer o se vive como mujer siendo biológicamente hombre, es transgénero”. La incongruencia, que no es una patología, insiste la profesora Inzunza, no exige, por lo tanto, un tratamiento. Lo que sí lo requiere es la disforia de género, que puede asociarse a ella y consiste en “el disconfort emocional, un sufrimiento que deriva de la incapacidad del individuo de vivirse plenamente, de desplegarse de acuerdo a cómo se siente”. Según señala, es un síndrome, un conjunto de síntomas que tiene distintas manifestaciones según la etapa de la vida en

que se encuentre la persona. “Cuando un niño empieza a estar en conflicto con su sexo biológico porque siente que pertenece al otro sexo, puede sentirse muy confundido, porque el mensaje que recibe de todas partes (‘eres niño, eres niña’) es contrario a lo que experimenta y porque, además, cuando uno es muy chico asume que lo que dicen los adultos es lo correcto y no puede ser rebatido. Entonces, es muy posible que se culpe por sentirse extraño. Eso, más la imposición de un rol y el tener que asumirse socialmente en contraposición con lo que siente, es muy constitucional y genera un gran rechazo. Tenemos niños que han intentado automutilarse aquellas partes del cuerpo que son propias del género con el que no se identifican. Eso puede ser un motivo de consulta en chicos de 4 o 5 años”. A esa edad, dice, esa experiencia de la contradicción se expresa como rabia, impotencia y rechazo a asumir roles y va acompañada de preguntas como “por qué nací así” o “por qué me pusiste este nombre”, además de negativas, por ejemplo, a usar la ropa y a jugar los juegos asociados a su sexo biológico. La otra etapa crucial, y un momento de consulta importante, es el inicio de la pubertad, porque empiezan a hacerse evidentes las características del género al que el individuo no se siente pertenecer. Se trata, dice la psiquiatra, de un sufrimiento más elaborado y complejo, porque no solo se refiere a la incongruencia, sino a la identidad global: “Sobre todo, lo que molesta en la pubertad es la exposición; que los otros me vean y yo tenga que adoptar ese patrón cuando es inconsistente con lo que siento. Percibir que no se es auténtico en los adolescentes es muy conflictivo, porque quieren serlo. Eso y la sensación de impotencia proyectada en el tiempo –‘nunca voy a poder ser como yo me siento’–, generan mucho disconfort”. Todos los especialistas coinciden en que el apoyo de la familia es fundamental para que los niños y jóvenes se sientan acogidos, pero además concuerdan en que se trata de un proceso muy complejo también para los padres, para los cuales es un duelo, acompañado de incertidumbre y temor de que sus hijos sufran, por lo cual también ellos deben contar con acompañamiento psicológico. “La preocupación de los padres –explica Marcelo Cárcamo– deriva de que saben que vivimos en una cultura discriminatoria, en la que cuesta ver la diferencia como una riqueza”. En ese contexto, “la vida se vuelve cuesta arriba”, dice la psiquiatra, y pueden emerger el trastorno de ansiedad, la depresión, la ideación suicida, la melancolía. Incluso, señalan los especialistas, cuando la familia no es capaz de tolerar la situación o la niega, en la búsqueda de una acogida, los jóvenes trans pueden exponerse a conductas de riesgo como consumo de sustancias, ponerse hormonas indiscriminadamente o mimetizarse con grupos límite.

“La incongruencia corresponde a un individuo al que, habiéndosele asignado un sexo al nacer, se siente pertenecer al otro sexo. Esa persona, que se vive como hombre siendo biológicamente mujer o se vive como mujer siendo biológicamente hombre, es transgénero”, explica la doctora Carla Inzunza. 15


“La preocupación de los padres –afirma Marcelo Cárcamo– deriva de que saben que vivimos en una cultura discriminatoria, en la que cuesta ver la diferencia como una riqueza”. Una evaluación compleja La edad de la persona incide en la complejidad de la evaluación. En general, mientras menor es, más difícil resulta. Como se trata de una situación que se manifiesta desde la propia persona y no desde la percepción de los demás, es necesario el lenguaje. “Rara vez tenemos lenguaje suficiente para que un niño diga ´yo me siento o yo soy´. Además, hay otras características del desarrollo preescolar que hacen complejo que el niño se integre como un individuo con una identidad tan clara, antes de los 3 años. Por eso, es casi imposible mirar esta condición antes de esa edad y es complejo entre los 3 y los 5, por lo que se requiere una evaluación especializada para descartar otras características o rasgos”. Básicamente, que no haya un trastorno del desarrollo que incida en que un niño tenga dificultades para comunicarse o para desenvolverse social o emocionalmente, ni un patrón de comportamiento de rol diferente. Por ello se requiere una evaluación multidisciplinaria, en la que participen psiquiatras y psicólogos y eventualmente fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales. Según ahonda la profesora Inzunza, por ejemplo, se ha visto estadísticamente que hay coexistencia entre los trastornos del espectro autista, que presentan una comunicación alterada, y la condición de incongruencia de género. “Ahí tenemos una complejidad que exige un diagnóstico diferencial –señala–, porque hay que determinar si lo que prima y no le permite al niño tener una identidad de género bien integrada es el trastorno o si, por el contrario, se trata de una comorbilidad, es decir, de la presencia del trastorno del espectro autista y además de una incongruencia”. En la infancia, la evaluación también requiere distinguir la incongruencia de la confusión acerca del rol de género, que, según explican los especialistas, es muy frecuente. En términos simples, el rol consiste en todo lo que atribuimos a una persona en razón de su sexo biológico: cortar el pelo a los niños y dejarlo largo en el caso de las niñas; regalar muñecas a las niñas 16

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y pelotas a los niños. “Pero el que una niña disfrute los juegos masculinos o viceversa no implica necesariamente una condición trans”, explica el psicólogo. En cuanto a si puede darse una eventual confusión con la homosexualidad, la psiquiatra aclara que ella no supone percibirse como perteneciente al otro sexo y que, en cuanto implica la elección de pareja, no se expresa a tan temprana edad, sino más claramente en la etapa puberal. Y el psicólogo complementa: “Una persona homosexual vive con coherencia el sentido de su cuerpo; no tiene dificultad con él. Una persona trans, en cambio, tiene una relación difícil con él porque el cuerpo sentido genera una información contradictoria”. Pese a la complejidad de la evaluación, la doctora hace una aclaración frente a los planteamientos que aluden a una eventual reversibilidad de la condición. Explica que en los seguimientos que se han hecho en algunos países se han mezclado pacientes con incongruencia de género y otros que presentaban dificultades para asumir el rol, lo que explicaría que algunos de ellos desistieran. Y señala que actualmente la literatura especializada, particularmente la de Holanda, que es el país que más desarrollo tiene en esta investigación, ha llegado a conclusiones diferentes: “Haciendo un seguimiento más fino, se ha visto que no revierten aquellas personas que han sido insistentes, es decir que han expresado con vehemencia el pertenecer al otro género; persistentes en el tiempo y consistentes en la manifestación en todos los espacios donde se desempeñan, por ejemplo, en el caso de un niño, en la casa y en el colegio”. Estas tres palabras –insistencia, persistencia y consistencia– son expresivas de que las personas no viven la incongruencia como una patología. “Cuando le ponemos nombre a la situación y le damos espacio a su expresión, baja el sufrimiento”, dice la psiquiatra y agrega que ello es incluso “impresionante” cuando se inicia el tratamiento endocrinológico para detener la pubertad.


reportaje

El caso holandés La tabla muestra la proporción de pacientes hombres y mujeres trans atendidos entre 1972 y 2015 por el centro clínico holandés que reúne al 95 % de la población de ese país con estas características. Se advierte una mayor proporción de mujeres trans que de hombres, lo cual, sin embargo, se invierte respecto de los pacientes recibidos durante la adolescencia. Estudios arrojan una mayor prevalencia total de mujeres trans que de hombres trans, diferencia para la cual los especialistas aún no pueden establecer una causa. La estimada para Holanda en 2015 era de 1 por cada 3.800 en el caso de los hombres (mujeres trans) y 1 por cada 5.200 en el de las mujeres (hombres trans). Población estudiada

Mujeres trans

Hombres trans

(biológicamente hombres)

(biológicamente mujeres)

2.361

6.793

3.809

1.624

5.433

330

482

812

293

255

548

4.432

Total

Adultos (+ de 18 años)

Adolescentes (12-18 años)

Niños (menos de 12 años) Fuente: Wiepjes, Chantal et al.: “The Amsterdam cohort of gender dysphoria study”, en The Journal of Sexual Medicine, 2018; 1-9.

Frenar el cuerpo. La doctora Carolina Mendoza explica que, una vez que el equipo de psicólogos y psiquiatras hacen la evaluación, los endocrinólogos abordan la situación al inicio de la pubertad del paciente, con el fin de detenerla. La necesaria contención. Todos los especialistas, incluido el psicólogo Marcelo Cárcamo (a la derecha), coinciden en que el apoyo de la familia es fundamental para que los niños y jóvenes se sientan acogidos.

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Ilustración de Catalina Fuentes Cano

Los dos momentos del tratamiento En la Red de Salud UC Christus, los doctores Alejandro Martínez y Carolina Mendoza, endocrinólogos pediátricos, vienen abordando este tema desde 2015. Ese año empezaron a consultar los primeros pacientes, coincidentemente con la mayor apertura con que comenzó a aparecer este ámbito en los medios de comunicación. La doctora Mendoza explica que, una vez que el equipo de psicólogos y psiquiatras hacen la evaluación, los endocrinólogos abordan la situación al inicio de la pubertad del paciente, con el fin de detenerla. Esta primera parte del tratamiento, que se denomina “frenación”, busca, por un lado, evitar que las características sexuales secundarias sigan progresando, porque eso le genera angustia al paciente, es decir un aumento de la disforia. “Por ejemplo –dice–, para los niños hombres trans, que biológicamente son mujeres, el hecho de tener menstruación todos los meses es un evento muy violento”. Por otro lado, esta detención permite dar un espacio de tiempo en caso de que la persona no haya tenido una evaluación sicológica y psiquiátrica completa o de que persista alguna duda, y también facilita el trabajo de acompañamiento a la familia. Además, según explica la especialista, tiene la ventaja de que es un tratamiento seguro, muy utilizado también en casos de pubertad precoz, cuyo efecto es reversible si es que debe suspenderse. Esa primera etapa del tratamiento empieza junto con el inicio de la pubertad, que en el caso de las mujeres puede darse entre los 8 y los 13 años y en los hombres, entre los 9 y los 14. Corresponde al estadio 2 de la escala de Tanner, que mide la maduración sexual a través del desarrollo físico y está representado por la aparición del botón mamario en las niñas y por un volumen testicular de 4 cc. en los niños. Esa intervención hace que el desarrollo mamario no progrese y que no aparezca la regla, en el caso de las mujeres; que no haya aumento de la masa muscular, aparición de la manzana de Adán y cambios en la voz, en el de los hombres; ni que existan, en ambos, 18

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Estas tres palabras –insistencia, persistencia y consistencia– son expresivas de que las personas no viven la incongruencia como una patología.

cambios en la distribución de la grasa conforme a los patrones femenino y masculino. Ese efecto se logra a través de la administración de medicamentos inyectables denominados “análogos de GnRH”. Esta última es una proteína que activa la hipófisis, donde se generan las gonadotrofinas, que a su vez actúan sobre las gónadas, para la producción de testosterona o estradiol. El medicamento no es una hormona, sino un símil de la GnRH (Gonadotroping Releasing Hormone) que, al producir sobresaturación, la bloquea. En la segunda etapa del tratamiento, y conforme a las recomendaciones internacionales, llegados los 16 años se inicia lo que se llama el “tratamiento hormonal cruzado”, donde se empiezan a administrar hormonas del género con el cual la persona se identifica. Al hombre trans, que nació biológicamente mujer, se le empieza a dar testosterona. Y a la mujer trans, que nació biológicamente hombre, se le administra estradiol. En ambos casos, de por vida, dado que no existen las gónadas encargadas de su producción. Ese proceso se hace en forma escalonada tratando de simular una


Un momento de consulta importante es el inicio de la pubertad, porque empiezan a hacerse evidentes las características del género al que el individuo no se siente pertenecer. Se trata, dice la psiquiatra Carla Inzunza, de un sufrimiento más elaborado y complejo.

pubertad, hasta alcanzar la dosis de mantención de adulto. “Lo que uno tendría que asumir –dice la doctora Mendoza– es que después deberá hacerse un símil de la menopausia y de la andropausia, pero eso no está bien estudiado porque no hay personas en esa edad que hayan sido intervenidas”. Para evitar continuar administrando el inhibidor de las hormonas del género con el cual la persona no se identifica, es necesaria la extirpación de las gónadas, una intervención que en la Red de Salud no se ha hecho, como tampoco genitoplastías, para las cuales hay pocos equipos especialistas en Chile. “Las guías internacionales recomiendan que todas las cirugías que son irreversibles, como la extracción de testículos, ovarios, útero, se hagan después de los 18 años –indica la endocrinóloga–. La única que podría hacerse antes, entre los 16 y los 17, es la mastectomía. Pero hay algunos pacientes que deciden mantener sus genitales internos, aunque eso les signifique un tratamiento farmacológico más complejo, porque en ese caso deben recibir el inhibidor más la hormona que no producen”. Son los pacientes, indica Marcelo Cárcamo, quienes resuelven si hacen el tránsito o no y en qué nivel. “Hay un segmento de la población que no pide cambios corporales profundos, sino solo aquellos para feminizar o masculinizar su apariencia”. En cuanto a las contraindicaciones o eventuales riesgos de los tratamientos endocrinos, la doctora controvierte que la “frenación” podría afectar el desarrollo cerebral, como a

veces se ha sostenido: “Aunque hay poca evidencia, existen estudios que han evaluado algunas funciones cognitivas como memoria, aprendizaje y raciocinio en pacientes que han sido sometidos a terapias con análogos de GnRH y no se ve diferencia con los que no lo han sido. Y hay uno en el cual se evaluó coeficiente intelectual, que arroja una diferencia mínima, estadísticamente no significativa”. En cuanto a los presuntos efectos del tratamiento de inhibición en el desarrollo de los huesos, la doctora Mendoza afirma que la evidencia respecto al efecto de los análogos de GnRH, en niños con pubertad precoz, muestra que existe una disminución de la densidad mineral ósea durante el período en que se aplica. Sin embargo, aclara que “una vez que uno los suspende eso se normaliza, es una alteración transitoria; y en el caso de los pacientes trans, al iniciarse la terapia hormonal cruzada, eso mejora”. Reconoce que hay un riesgo de evento cardiovascular, pero no superior al que enfrenta cualquier persona con terapia de reemplazo hormonal. En cualquier caso, insiste en la necesidad de fomentar hábitos de vida saludable: no consumir tabaco, hacer deporte y mantener un peso adecuado como medidas de prevención, entre otros aspectos. Eso en el ámbito endocrino, porque en lo que coinciden los tres especialistas es que, para efectos del desarrollo de una vida más plena, no hay mejor prevención que el acompañamiento y apoyo de las familias, los pares, las escuelas y, por cierto, los equipos de salud. 19


arte fresco

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Reliquias de la fe en el En el marco de los 130 años de la Universidad Católica, 160 obras de la Colección Joaquín Gandarillas Infante se trasladan al Museo Nacional de Bellas Artes, para adentrarse en su memoria histórica y en su identidad compartida. Las piezas de arte virreinal del sur andino representan la fusión de arte y cultura que se desarrolló entre América y España. Por Isabel Cruz Ovalle Fotografías KARINA FUENZALIDA BARRAZA

ISABEL CRUZ OVALLE. Estudió Historia en la Universidad Católica y es doctora en Filosofía y Letras, con mención en Historia del Arte, por la Universidad de Navarra, España. Es curadora permanente de la Colección Joaquín Gandarillas de la UC. Además, es miembro de número de la Academia Chilena de la Historia y miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Historia.

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l valioso conjunto de más de 600 piezas de arte virreinal del sur andino de la Colección Joaquín Gandarillas Infante, que integra pintura, escultura, platería y mobiliario, entregado en comodato a la Pontificia Universidad Católica de Chile, constituye un patrimonio de alcance no solo nacional, sino americano y universal. La generosidad de este filántropo permite apreciar la extraordinaria calidad y belleza de las manifestaciones artísticas en nuestros territorios, a la vez que posibilita, a través de exhibiciones y publicaciones, adentrarse en su memoria histórica y en su identidad compartida. Al cumplirse 130 años de la fundación de esta casa de estudios, la Colección Gandarillas muestra en un libro sus obras más significativas dentro de las artes visuales y aplicadas y, por primera vez, reúne 160 obras en una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes: Travesía de la Fe: Arte y Cristianización en el Sur Andino.

Arte con raíces hispanas Miembro de una familia con una marcada inclinación hacia el arte y la cultura, Joaquín Gandarillas Infante (1930-2004) siguió estudios de Agronomía, aunque desde niño le interesaron las piezas patrimoniales y comenzó pronto a formar su propia colección. Un viaje a España en la década de 1950, cuando aún se dedicaba a los trabajos agrícolas, le mostró la importancia de las raíces hispanas en la construcción cultural de los países de la región. Esta travesía lo estimuló a especializarse y estudiar a su regreso el rescate de objetos coloniales con los que se iba entrecruzando su destino, algunos de ellos olvidados o desvalorizados. Su experiencia formada en el contacto cotidiano con las obras de arte que iba descubriendo y que, para otros, pasaban desapercibidas; su activa contribución como miembro del directorio del Museo Colonial de San Francisco y, desde 1971 como su director, afinaron en él una mirada sensible y perceptiva. Esta le permitió ordenar y resguardar las colecciones de ese repositorio de reciente formación, y atender a los valores genuinos del arte virreinal para formar su colección. El criterio contemporáneo y tradicional con el que Joaquín Gandarillas seleccionó su patrimonio artístico ponía en jaque al antiguo “buen gusto” europeizante y afrancesado, común entre la elite chilena, y lo confrontaba a su contracara cultural, el barroco mestizo. El destino que Joaquín Gandarillas planteara para el conjunto de 639 piezas de arte virreinal que había logrado reunir pudo concretarse tras su muerte. Su familia y heredera constituyó la Fundación Joaquín Gandarillas Infante, que en el año 2013 firmó con la Universidad Católica de Chile un comodato para exhibir y difundir su valiosa colección. Es la temática religiosa la que le da el sello al conjunto de obras. En sus más de 150 telas domina la impronta mariana y dentro de ella, la iconografía de la Inmaculada. Entre sus casi 140 esculturas y tallas destacan en cambio las imágenes de Cristo, desde su representación como Niño Dios, crucificado, agónico o muerto. En la platería es central el tema eucarístico, a través de las custodias, vasos sagrados y objetos culturales. Y en el área mobiliario son notables las cajuelas, arcones y bargueños, donde se advierten influjos multiculturales. Un legado relevante el de Joaquín Gandarillas, que ha quedado disponible al público en muestras acotadas y sucesivas, en investigaciones y publicaciones, que le otorgan un sentido social, y que lo convierten en una parte significativa y singular del patrimonio cultural de Chile. 22

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Niño Jesús Triunfante. Obra de un escultor no identificado, seguidor de Manuel Chili, conocido como "Caspicara", perteneciente a la Escuela Quiteña de Arte (17601790). Madera tallada, encarnada, policromada y dorada; también está compuesta por metal.


La coronación de la fe. La serie de coronas presentes en la muestra fueron realizadas por plateros no identificados durante el siglo XVIII y el XIX. De plata fundida, martillada, repujada, calada y recortada.

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“A través de esta exhibición, el visitante podrá hacer un viaje en el tiempo y comprender la visualidad de los siglos pasados, en la que confluyen herencias y tradiciones, europeas y americanas”. Alejandra Pérez Lecaros, Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

La Sagrada Familia. La devoción a la Sagrada Familia es un aporte nuevo de la teología barroca, que favorece su llegada a distintos niveles de la población americana. A través de la creciente difusión en pinturas y esculturas, estas temáticas poseen en la Colección Gandarillas significativas versiones cusqueñas, altoperuanas y quiteñas.

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arte fresco

“Con una museografía que invita a la contemplación y a la reflexión de un momento decisivo de nuestra historia, no tenemos dudas que Travesía de la Fe: Arte y Cristianización en el Sur Andino constituye una fuerza positiva que ayudará en nuestro férreo compromiso con la educación y la cultura”. Ignacio Sánchez, rector de la UC.

ESPLENDOR DE PLATA. La platería religiosa de la Colección Gandarillas permite recrear los templos virreinales como lugares de culto, y acceder a su dimensión sacra de antesalas del Cielo; enclaves de conversión personal y colectiva. La abundancia del metal genera piezas de gran calidad y en cantidad, incluso de grandes dimensiones. Custodias, cálices, aguamaniles, limosneros, portapaces, entre otros, forman el núcleo de los objetos de uso eucarístico. 24 revista universitaria

Iconografía mariana. Las obras marianas de este acervo patrimonial son el testimonio de un proceso de sincretismo religioso y aculturación visual, paralelo al mestizaje étnico. En ellas la figura de la Virgen se incorpora al culto y a la geografía cuando se la invoca para pedir auxilio, sanación o misericordia.


Nuestras raíces. El conjunto de obras de esta colección abre una puerta hacia los orígenes culturales de nuestra región y a la identidad compartida de los países que hoy la componen.

Natividad. Obra de un escultor quiteño no identificado del siglo XIX. Está realizada en madera tallada, encarnada, policromada y dorada. También “barniz chinesco”, vidrio y metal.

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Fotografía álvaro de la fuente.


miramundo

Padre Joaquín Alliende Luco:

“Toda recuperación parte por reconocer En estos momentos críticos de la Iglesia, el sacerdote y poeta entrega su mirada de la institución en la cual ha sido protagonista por más de cincuenta años. Pensador opinante, no titubea al avanzar en el desértico presente; y es que cree en “el Dios de los oasis”. Por miguel laborde duronea Fotografía álvaro de la fuente farré

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Líder en Maipú. Apenas ordenado sacerdote, se le nombró rector del Templo Votivo de Maipú, rol que ejerció entre 1966 y 1976 y donde dejó una impronta duradera, ya que fue el primero en ese cargo.

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N

o estaba muy dispuesto: “Ya no soy el mismo de antes”, explicó al teléfono. Alude a su memoria, pero no andamos detrás de datos ni fechas, sino de su pensamiento. El de un sacerdote que, desde los tiempos del Cardenal Raúl Silva Henríquez –de quien fuera estrecho colaborador–, ha dialogado con obispos y pontífices. Como descubrimos en una larga conversación, sigue en poder de la misma mente lúcida que, en diversas situaciones, ha sido convocada desde el Vaticano.

—¿Qué ocurrió en el caso de Puebla y su “opción preferencial por los pobres”? —Por entonces se sobrevaloró una visión de la realidad latinoamericana que era más sociológica que cultural. Con el padre Hernán Alessandri nos reunimos en un diálogo con altos dirigentes de la DC, en los tiempos más duros de la dictadura. Era para explicarles a los políticos nuevas tendencias en la interpretación de la fe católica en América Latina. Claudio Orrego dijo algo que después he recordado mucho: “la DC, y por su parte también la derecha política, no los van a entender tan fácilmente en cuanto al análisis que hacen de la cultura popular en América Latina. Ustedes tienen la óptica de una reflexión cultural en el sentido antropológico de la palabra. Eso no es común en Chile, nuestros análisis son más económicos, sociológicos y políticos”.

—Usted ha participado en varias conferencias episcopales latinoamericanas, entre ellas las de Santo Domingo y Puebla: ¿cómo ve la relación actual de la Iglesia con el resto de la sociedad, en esta América Latina de encuestas que reflejan una pérdida de terreno de los católicos? —Con Medellín, el Papa Paulo VI quería, justamente y entre tres iniciativas principales, impulsar la evangelización mediante la liturgia y con participación de los laicos, para acercarse a los fieles. Para ello se nos pidió, al filósofo uruguayo Alberto Methol Ferré y a mí, organizar un Congreso de Liturgia convocando a muchas personas de corrientes distintas. Ahí surgió –y Methol era un gran pensador–, algo que luego tomó forma en Puebla; y es que, desde un análisis cultural histórico, se propone asumir y desplegar la religiosidad popular. Había, en el primer posconcilio, una distancia en todo sentido de la Iglesia con la cultura popular.

El portal cultural En su trayectoria como poeta, el padre Alliende da cuenta de su sentir ante los sucesos que acontecen en el mundo contemporáneo; desde la tragedia de Chernobyl a las Torres Gemelas. Aunque palpa el sinsentido en mucho de la cultura actual, él piensa desde la fe, la cual le permite sentirse históricamente protegido por el amor de Dios. Pero también es el arte lo que lo hace vibrar y comprender las inquietudes del ser humano en el presente. Con humor, recuerda que fue tras un ensayo en el Teatro Municipal que su amigo Jaime Celedón le pegó un puñetazo en el antebrazo y le dijo que pensaba como un cura, que debería tomar en serio la posibilidad de meterse al sacerdocio. —Usted es poeta, ha sido actor, asesor de Canal 13, cercano a la música. ¿Cómo se relaciona hoy con las artes? ¿Le


miramundo

“Soy un animal comulgante y me interesa mucho la presencia del arte en la Iglesia. Participé en varias iniciativas, comenzando con el arquitecto Martín Domínguez, con quien apareció la música chilena en la liturgia”.

—Parece que la política está ahora empeñada en descubrir cuál es la mejor fórmula para llegar al desarrollo, pero sin un horizonte cultural. ¿Cómo podremos salir de este encierro? Para la política del futuro pensar chileno tenemos un referente todavía bastante ignoto: el pensamiento de Pedro Morandé. Él funde el alma mestiza de América Latina con la ética social del siglo XX y con el Concilio Vaticano II. Es un esfuerzo de poner el oído en el corazón del pueblo, entrelazar las manos con los dirigentes generosos, con esos millennials que están hoy diseminados, a los que hay que invitar a pensar, sentir y amar nuestra identidad. Soy optimista, en todo caso, porque creo en el Espíritu Santo que hace pulsar el alma de todos los

hombres solidarios. Y creo en la Iglesia, no enjaulada, sino como una discreta, pero activa levadura. —Ser católico en Chile, como antes en los países protestantes, se ha vuelto una identidad acosada. ¿Le ve usted alguna explicación a este fenómeno? —¿Quién llega a la situación de acosado? Es un alguien a quien se quiere desplazar del centro y ponerlo contra un muro de indiferencia o de martirio. La única posibilidad de salir es un retorno, refrescante, a la identidad propia. La explicación radica en nuestra desnutrición, en el debilitamiento de nues-

En comunión con lo popular. Cercano al arte por vocación personal, su pensamiento lo llevó a valorar la cultura que se expresa en artesanías que ennoblecen los materiales locales, expresión profunda de lo que él llama “la chilenía”.

Fotografía archivo personal.

sirven, como a Pedro Prado, para “vivir adentrándose en uno mismo”? —Escribir poesía me es tan necesario como comer o dormir. Además, no sé rezar sino poéticamente, lo otro me asfixia. Es la poesía la que me articula. El “mí mismo” con el “nosotros”. Lo mío no es un puro merodear por mi mundo interior, por lo que pienso o siento, sino lo que me permite el encuentro con los demás, donde vibra el Dios de Jesucristo. Soy un animal comulgante y me interesa mucho la presencia del arte en la Iglesia. Participé en varias iniciativas, comenzando con el arquitecto Martín Domínguez, con quien apareció la música chilena en la liturgia. La imaginería religiosa brotada de las manos y del sentir de los artesanos populares es un desafío riquísimo. Conocí a Manzanito, una especie de Picasso de los mimbreros; la madera inédita de los hermanos Rodríguez; el ascético barro de Julita Vera. Por ejemplo, ella nunca había modelado figuras expresamente religiosas. Por ahí le encargué un pesebre para el Santuario de Maipú. Para hacer esas figuras se vistió con un traje solemne como para entrar en un ritual único, se puso de rodillas y, en intensa oración, plasmó en el barro a Jesús, María, José, pastores… En este contexto, por aquel tiempo, fundamos –en 1974– con Lorenzo Berg la exposición de arte popular sostenida académicamente por la UC. Se registró así la indispensable necesidad de hermanar hondamente lo académico con lo popular, en un diálogo que supere la miopía de un secularismo ilustrado, que suele dar la espalda al catolicismo mestizo de nuestro origen cultural. Se emprendía una nueva política para asumir lo popular en vibraciones muy auténticas de “la chilenía”. Por ejemplo, el festejar autóctono de las procesiones, la santería en greda, el guitarrón de Pirque y los telares doñihuanos, a los que invitamos a tejer ornamentos litúrgicos con uvas y trigos de sus genuinos telares.

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“Solamente será posible salir de esta crisis si nuestra Iglesia en Chile saca consecuencias cruciales de lo sucedido, y si es capaz de ser maestra en esperanza auténtica, no ingenua ni verbalista”.

duce el pánico de equivocar la brújula, de agotarse. Viene la parálisis del desierto y la angustia esteparia, y aquí hay una cosa que es fundamental: no solo hay que tener certeza de la puerta final, que Dios nos abre para entrar a su casa y a su corazón, sino también del Dios de los oasis.

La hora presente tra autenticidad más existencial. Esto siempre ocurre en los cambios de época, cuando una nueva existencia histórica del cristianismo pasa por un parto, inducido por el Espíritu Santo. Está bien que la Iglesia esté doliente, porque sus espasmos son signos de un nuevo nacimiento secular que nos urge. Mientras mayor es el dolor en los espasmos de la madre, más próxima está la vida nueva.

Fotografía archivo personal.

Su labor con el cardenal. Su trabajo fue cercano al cardenal Raúl Silva Henríquez, con quien aparece aquí en el santuario del valle de Schoenstatt, en Alemania. Junto a él participó en la búsqueda de un equilibrio entre la consideración de los problemas sociales y el cultivo de la piedad, en orden a custodiar “el alma de Chile”.

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—Lo que lleva al hombre a lo trascendente, esa aventura sin retorno que nos “dispara a la eternidad” en la frase del padre Hurtado. ¿Cree que en el presente está más distante? —Es que la cultura sin lo religioso queda a la intemperie, expuesta a los vientos huracanados que soplan salvajemente en cada época y al despiadado sol de los desiertos. Es una especie de red floja que nada sujeta, un cuerpo sin ombligo, sin origen, sin raíz ni tronco firme. Origen y meta son puntos demasiado distantes, y eso pro-

Joaquín Alliende es sacerdote del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt. En La Florida, antes rural y distante y ahora una de las comunas más populosas del país, está el santuario de Schoenstatt, junto al cual él vive. Entre árboles cuyo follaje esconde las casas dispersas, es un lugar acogedor. Pero el día en que nos recibe, ese mismo día, la prensa registra otro hecho luctuoso, de los que avergüenzan a la Iglesia Católica chilena. Nos hablará de la difícil coyuntura en la cual se cerró el Seminario Pontificio, entre 1968 y 1977. Los años sin él, en los que se perdió una tradición sabia que, de siglo en siglo, decantó en aquellos tiempos un conocimiento para apoyar afectivamente a los jóvenes con vocación, acompañándolos en el proceso para que lograran sobrellevar su soledad y sublimar sus impulsos. Recordará que varios seminaristas se organizaron en pequeños grupos, en casas de población para estar, con nueva generosidad, más cerca de los pobres. En ese contexto Alliende recuerda y reflexiona sobre unas


miramundo

“Durante 400 años (desde el decisivo Concilio de Trento), la Iglesia tuvo un estilo de selección y formación de los futuros sacerdotes. Eso se desplomó en los años 60 del siglo pasado. Esa crisis sacerdotal que sobrevino con el vertiginoso cambio de época que sucedió al Concilio Vaticano II, tiene también repercusiones gravísimas en estos años y en estos estremecidos meses de 2018”.

palabras textuales de un profético obispo de Talca, monseñor Manuel Larraín: “‘Joaco, temo a estos jóvenes sacerdotes que mezclan los santos óleos de la extremaunción con el tabaco de una pipa’. En verdad, hasta antes del Concilio había una cierta cultura sacerdotal que ya era vetusta, sobrepasada. Entonces, apareció un tipo de sacerdote más como toda la gente. Había muchas cosas buenas en ese cambio de estilo. Los sacerdotes nos hacíamos más cercanos a unos laicos que también habían cambiado mucho. Pero todo fue tan brusco que varios perdieron el timón y fueron llevados a unas playas que antes nunca imaginaron. Por ejemplo, el trato con la mujer, que tenía un estilo donde se marcaba una distancia prudencial hasta esa época. La cercanía era pastoralmente buena, pero se asumió con una ingenuidad un tanto angélica, desconociendo lo que es el afecto masculino y femenino. Hubo de todo, desde personajes buenos, pero ingenuos, hasta sacerdotes frívolos y mujeres frívolas también, y también personas consagradas que tenían que revisar de un modo más realista su consagración virginal al Dios vivo y a la causa de Dios entre los hombres. Esto derivó en una grave crisis sin contrapeso. Chile pasó a ser el segundo país con más deserciones sacerdotales en el mundo. El primero fue Italia. ¿Por qué Chile? No lo sé bien, pero probablemente hay algo en cómo vivimos los chilenos los años 60. Nos creíamos muy “choros”, capaces de crear toda una cultura de un día para otro… pero, de hecho, nos faltó más profundidad humana y creyente. Se trataba de un optimismo fácil, con pocas raíces, con poca fuerza auténticamente plasmadora. Ese bache grave de la tradición eclesial, en concreto, en la formación de los sacerdotes, nos está cobrando la cuenta hasta el día de hoy. Pude ser amigo de muchos sacerdotes destacados, personas excelentes en lo humano, pero no sabios y experimentados en el trato con la mujer, que era muy distinto al del pasado inmediato. Falta totalmente hasta ahora un análisis serio de esta materia y se hace necesario hacerlo pronto”. —¿Puede indicar aquí una consecuencia concreta que ejemplarice ese proceso tan radical? —Durante 400 años (desde el decisivo Concilio de Trento), la Iglesia tuvo un estilo de selección y formación de los futuros sacerdotes. Eso se desplomó en los años 60 del siglo

pasado. Esa crisis sacerdotal que sobrevino con el vertiginoso cambio de época que sucedió al Concilio Vaticano II tiene también repercusiones gravísimas en estos años y en estos estremecidos meses de 2018. —Pero actualmente no solo registramos un replantearse la relación sacerdote-mujer, sino una crisis que hasta alcanza ribetes de perversión, como el abuso de niños… ¿Qué puede anotar usted al respecto? —En mi opinión es, tal vez, la crisis más grave del catolicismo en Chile. Habrá varias lecturas en los próximos decenios, pero hoy hay que buscar claves de comprensión indispensables. El Papa Francisco no se ha puesto a estudiar científicamente el tema. Tiene un primer análisis serio y responsable. Ha cortado por lo sano y no le ha tiritado la mano, aunque haya sido brutalmente doloroso. Toda recuperación parte por reconocer la realidad y la gravedad de la crisis. Otra solución sería frívola y pecaminosa. Es radical la crisis, pero se ha reaccionado comenzando a purgar el pecado y a renovar el futuro con los nuevos elementos de juicio que tenemos, y apelando a la certeza de que el Espíritu Santo no abandona a la Iglesia de Jesús. Sin olvidar nunca que tales convulsiones pueden ser de agonía o de nacimiento de un tiempo nuevo. —¿Usted es optimista o pesimista? —Quiero ser crudamente realista, pero soy esperanzado, con una confianza que me viene de la persona del Cristo redentor de todo lo humano, en cada época. Solamente será posible salir de esta crisis si nuestra Iglesia en Chile saca consecuencias cruciales de lo sucedido, y si es capaz de ser maestra en esperanza auténtica, no ingenua ni verbalista. Le vibra la voz, con esperanza. La sombra cayó sobre los árboles y lo dejamos evocando el comienzo de su conocido poema “Viaje de pájaros”, el que parece definir su vocación, desde que oyó una voz detrás de la voz de Jaime Celedón: Por una voz el colibrí dejó la huerta,/ saló sus alas. Por una voz/ cruzó el muro de las cumbres./ Por una voz se embarcó en el océano./ Nieve y espuma/ le silbaron/ por el esqueleto… 31


FOTOGRAFÍA DE EDUARDO KATTAN

Medicina sin fronteras. En Chad los especialistas de la salud deben adaptarse a condiciones adversas y precarias para ayudar a los enfermos. En la imagen aparecen el doctor Simon Madengar (atrás), junto a un estudiante (ambos de ese país). Adelante se ve a la doctora Constanza Ramírez y al doctor Pedro Sfeir (chilenos). El paciente fue operado de una fractura expuesta, en junio de 2016.

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red global

El clamor de los enfermos Chad es el quinto país más pobre del mundo. Pese a registrar progreso en sus indicadores sociales y económicos, la última medición del Índice de Desarrollo Humano lo ubica en el puesto 186 de 188 en el planeta. Hasta ese lugar en África llegaron unos doctores chilenos, como tantos de otras naciones, para colaborar con la enorme carencia de especialistas en los hospitales. Pero al estar allá se impusieron una meta mayor: cambiar la realidad de los pacientes y capacitar al personal de salud local. Es el objetivo que se plantea un convenio que nació en la Escuela de Medicina de la UC y ya está traspasando las fronteras. Por Yecelis durán romero

l cansancio producto de la malaria complicaba el trabajo del doctor Rodrigo López (38), anestesiólogo y académico de la Universidad Católica. El calor de Chad se hacía más difícil de soportar. Sin embargo, su trabajo en la sala de operaciones era urgente. Allí lo esperaba un modesto equipo médico para realizar las cirugías programadas. Era la tercera visita del anestesista al país africano, y la primera vez que se contagiaba de esta enfermedad, lo que le impedía continuar su trabajo en el quirófano. En ese momento, uno de los enfermeros locales le ofreció ayuda para anestesiar a un paciente. “Era imposible traspasar este conocimiento de manera rápida a este joven, pero me conmovió su motivación y saber que tenían un enorme potencial para aprender”, declara López. La escena anterior hizo comprender al doctor que la mejor forma de aportar en este país de manera permanente era capacitando a sus profesionales de la salud. Según cuenta, a esta idea contribuyeron las ganas de superar los obstáculos que vieron en los enfermeros y especialistas de Chad. Así nació el proyecto de cooperación entre la Universidad Católica, el Complejo Hospitalario-Universitario El Buen Samaritano (CHU-BS) y la Universidad de Chile. Este convenio tripartito busca coordinar el intercambio de académicos y estudiantes entre Chile y Chad. “La idea es que nosotros tengamos la experiencia de la colaboración –con lo formativo que ello resulta– y seamos un aporte para disminuir las necesidades sanitarias de la población. A su vez, ellos obtendrán

instancias de capacitación en distintas aéreas, ya sea con cursos que nosotros realicemos allá o con participación en programas formales acá. Además, está abierta la puerta a posibles proyectos de investigación, lo que dependerá de la iniciativa de las personas que viajen y, una vez conocida la realidad, tengan la inquietud de responder las preguntas que les surjan de modo científico”, explica López.

El periplo a Goundi Rodrigo López confiesa que ha tenido comodidades superiores a la media en su vida. Estudió Medicina en la Universidad Católica e ingresó a la especialidad de anestesiología y subespecialidad de anestesiología cardiovascular. Todo su destino parecía ordenado hasta que en 2009 se encontró en Santiago con el hermano Leopoldo Labrín, un jesuita y médico chileno que trabaja en Chad y que conocía de su época escolar. Después de una conversación con él sobre su experiencia en ese lugar, comenzaron sus cuestionamientos existenciales. “Me explicó que la formación da oportunidades, pero también genera responsabilidades. Que debemos aprender a reconocer las emociones y transformar la culpa en motivación”. Tras este momento, realizó un viaje de cinco semanas a Goundi, una ciudad de Chad en la que el CHUBS maneja un pequeño hospital. Al llegar a África, el doctor López se encontró con un calor agobiante, mucha naturaleza, condiciones extremas de precariedad y suficiente tiempo libre para meditar. Casi no había teléfonos ni conexión a internet y López apenas hablaba el idioma que maneja 33


salud para chad. Para que la colaboración a esta nación de África sea permanente se requieren manos locales capacitadas. En la foto aparece de pie, atrás, Simon Madengar, director médico del Hospital El Buen Samaritano. Adelante Luis Ibáñez, exdecano de la Facultad de Medicina con Jorge Martínez y Alejandro Majerson. Abajo, Rodrigo López y Santiago Besa, junto a otros internos de sexto año de Medicina de ese país, en marzo de 2017.

FOTOGRAFÍA DE santiago besa

red global

Para Federica Ramírez, kinesióloga de la Red de Salud UC CHRISTUS, la impresión de sentirse una celebridad al llegar a Chad en 2017 fue extraña: su visita se anunció en radio, televisión, afiches y en sermones dominicales. la mayor parte del personal de salud. Mucho menos los dialectos de la población local. “Tuve que tomar clases de francés después del primer viaje y pedir a los enfermeros que me tradujeran para comunicarme con los pacientes que hablan en dialectos. Fue un proceso de mucha paciencia y observación que me permitió entender la cultura de ese país”, afirma. También aprendió una nueva relación con el tiempo: la que se mide por horas de claridad cuando la electricidad solo funciona una porción del día. Al finalizar este viaje sabía que tenía que regresar. Volver significaba un compromiso con sus pares locales. Y así lo hizo: “El personal de salud, que tiene más acceso a internet y a las noticias fuera de Chad, vive con la sensación de que el mundo se olvidó de ellos, que no le importan a nadie”. Sin embargo, López comprendía que su ayuda, aunque necesaria y apreciada, era pequeña para la necesidad que existe en el país africano. “La cantidad de médicos especialistas es ínfima, por lo que tener un anestesiólogo un mes al año es una venda en una hemorragia que no encuentra contención los otros 335 días”, dice López.

La necesidad más apremiante Chad es un país ubicado en el corazón de África, con una superficie que casi duplica a la de Chile, pero una población que no sobrepasa los 14 millones de habitantes. Pese a registrar progreso en sus indicadores sociales y económicos, la última medición del Índice de Desarrollo Humano lo ubica en el puesto 186 de 188 en el mundo, con una expectativa de vida que no supera los 52 años y batallando altas tasas de muertes por VIH, malaria y enfermedades intestinales. “Servimos a Dios atendiendo a los hombres en la necesidad más urgente, en el momento y lugar donde estemos. En Chad creemos que Dios nos llamaba a hacer algo en el campo de la salud”, comenta Rodrigue Takoudjou s.j., director de la Escue34

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la de Salud de CHU-BS. De esta forma nació, hace más de 40 años, el Complejo Hospitalario El Buen Samaritano (CHU-BS): un lugar que atiende a más de 10.000 pacientes en Yamena, capital de Chad, y cuenta con alrededor de 160 camas; además, en Goundi están a cargo de una población de más de 100.000 habitantes. Para esta institución y este país, el apoyo de médicos en cooperación internacional es un salvavidas momentáneo; pero su real necesidad es contar con manos locales que tengan los conocimientos necesarios e incluirlos en su plantel de servicio permanente. Tras largas conversaciones entre el CHU-BS y la UC, en marzo de 2017 comenzó, con siete alumnos, el primer Diplomado en Anestesiología Básica para Enfermeros en las dependencias del hospital en Yamena (capital de Chad). Este programa especial incluyó cuatro visitas a lo largo del año de un equipo de profesionales que impartieron los cursos adaptados a la realidad local. Para alcanzar esta meta, la división de Anestesiología de la Escuela de Medicina UC acudió a la Universidad de Chile y al Hospital de Osorno, donde algunos de sus integrantes habían mostrado interés en el proyecto de López.

Una celebridad La anestesia no es la única especialidad que necesitan con urgencia en ese país. También requieren cirujanos, ginecólogos, traumatólogos, kinesiólogos, urólogos, pediatras y más. Lentamente han realizado un levantamiento de estas necesidades, incluyendo personal de otras disciplinas en las distintas visitas. Para Federica Ramírez, kinesióloga de la Red de Salud UC CHRISTUS, la impresión de sentirse una celebridad al llegar a Chad en 2017 fue extraña: su visita se anunció en radio, televisión, afiches y en sermones dominicales. “Sabían qué hacíamos y necesitaban de nuestra profesión. Entonces, las expectativas y la demanda eran altísimas”, explica.


FOTOGRAFÍA DE santiago besa

La motivación de Keda. En esa foto aparece el doctor Rodrigo López con Keda Ouin-Nderi, el enfermero de pabellón que le ayudó cuando se enfermó de malaria. “Este joven motivó el diplomado que organizamos. Para todos los docentes es un ejemplo de esfuerzo y superación”, cuenta López. La imagen es de marzo de 2017.

FOTOGRAFÍA DE Win Tin Chang

Federica Ramírez y su compañera se enfrentaron a largas filas de pacientes que esperaban verlas, dejando en sus manos la esperanza de poder caminar mejor o ver a sus familiares recuperar la movilidad que habían perdido tras una cirugía o enfermedad. Así conocieron a Dori, una niña que estaba paralizada desde pequeña por una malaria derivada en encefalitis y que no había recibido terapia física, por lo que era considerada una persona con discapacidad severa. Al tener esta etiqueta, Dori no tenía la vida de una niña de su edad y estaba relegada a un rincón de la casa de su madre. Con la breve rehabilitación que pudieron brindarle, la pequeña recuperó cierto movimiento y habla, sorprendiendo a su familia y causando una impresión duradera en sus terapeutas.

Un cambio real El próximo paso para este proyecto es la creación de un programa de magíster de dos años en Chile para enfermeros chadianos el año 2019. Ellos tendrían el compromiso de regresar a su país. Para alcanzar este objetivo requieren formalizar los nexos de intercambio académico y colaboración internacional de ambas casas de estudio y ese país, y trabajar para obtener financiamiento. “Hasta el momento hemos funcionado principalmente con fondos personales. La UC nos dio un aporte con el que hemos subvencionado a becados y la Red de Salud UC CHRISTUS nos ha cooperado con insumos médicos y algunos equipos que ya no se utilizaban. En este momento estamos comenzando la postulación a fondos nacionales (del Ministerio de Relaciones Exteriores) e internacionales (una ONG francesa llamada Solthis) y explorando la opción de donaciones, para lo que contamos con el apoyo de la UC”, cuenta López, quien ha asumido el rol de coordinador del proyecto en esta universidad. Además, persiguen la idea de poder incluir a algunos médicos de Chad en programas de especialidades de ambas universidades nacionales. A lo anterior, el doctor López añade: “Una de las cosas que uno aprende es que para ayudar es necesario tener buenas intenciones, pero eso no basta. En la cooperación internacional es necesario aprender de ‘competencias interculturales’ que se refieren a la capacidad de comunicarse efectivamente con alguien de otra cultura. Además, se debe desarrollar una alta capacidad de manejar la frustración, porque las dificultades, no solo materiales, están a la orden del día. Para mí ha significado salir de mi zona de confort, pero es un gran desafío que estamos llevando adelante un grupo de casi 40 profesionales de la salud de distintas áreas, comprometidos con esta idea”.

Capacitación a enfermeros locales. En la fotografía, el anestesista Eduardo Kattan le enseña a un estudiante de enfermería las técnicas de ventilación en diciembre de 2017.

Chad Nombre oficial: República del Chad. Superficie: 1.284.000 km2. Capital: Yamena, con aproximadamente 760.000 habitantes. Idioma: se hablan más de 120 lenguas en Chad, pero destacan el francés y el árabe, que son las lenguas oficiales del país, y el sara. Religión: aproximadamente el 53% de la población es musulmana, siendo predominante en el norte; el 35% es cristiano, y más del 7% animista. Moneda: el franco CFA es la moneda oficial de los países miembros de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC). Este tiene paridad fija con el euro, con una tasa de cambio de 1€ = 655,957 CFA. Forma de Estado: es una república unitaria presidencialista. División administrativa: tiene 22 regiones y 61 departamentos.

Fuente: Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España.

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revista universitaria

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REVISTA UNIVERSITARIA DOSSIER


fotografía Colección Biblioteca Nacional de Chile. Laboratorio de Digitalización, Departamento de Colecciones Digitales.

El Big Data Perpetuar el patrimonio. La Biblioteca Nacional de Chile inició la digitalización de sus colecciones patrimoniales en el año 2001, al alero de un proyecto pionero en América Latina. Gracias a esta labor, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural cuenta con los sitios digitales: www.memoriachilena.cl; www.chileparaninos.cl y www. bibliotecanacionaldigital.cl. Durante 2017, estos sumaron cerca de siete millones de usuarios, quienes fueron beneficiados al descargar más de 900.000 archivos.

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de los ciudadanos

DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

al servicio

Facilitar el acceso de la población a los servicios del Estado de Chile es una deuda que tiene décadas. En un contexto mundial incesante de información instantánea y vertiginosa, la digitalización óptima de datos y el tratamiento confiable de documentos relevantes sobre la ciudadanía son elementos cruciales para la transparencia. Esto no se reduce solo a trámites, también tiene que ver con temas como la cultura, la educación y el patrimonio, que igualmente requieren estar más cerca de la sociedad. Expertos explican que esta es una labor que cuenta con pocos casos de éxito en nuestro país. Por VIOLETA BUSTOS VACCIA

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“Hay datos disponibles, pero no son de calidad, pues no hay una agencia pública que verifique esto y, si bien el Estado dice que cada organismo es responsable, se ha privilegiado la cantidad”, afirma Alberto Precht, director ejecutivo de Chile Transparente.

¿Sabías que al año se gastan US$108 millones en documentos impresos en el servicio público? Con este proyecto de Transformación Digital que firmó @sebastianpinera se busca ahorrar tiempo y dinero en los trámites #ModernizarEsAvanzar”. Con este tuit, la cuenta de la Presidencia de Chile anunció la presentación del proyecto de Transformación Digital y creó el consejo asesor para la modernización del Estado. Una iniciativa que el mandatario había prometido en su campaña y que, al fin, estaba ocupando un espacio en la abultada agenda del gobierno. La necesidad de otorgar a esta temática la profundidad y análisis que requiere se debe a que, según coinciden académicos y expertos dedicados al Big Data, en nuestro país estamos lejos de haber optimizado los recursos en línea, lo que va de la mano de una precaria protección de la privacidad que requieren los usuarios. Y es que la vorágine de datos que nos inundan no está siendo utilizada por el Estado chileno en beneficio de sus ciudadanos. “Hay datos disponibles, pero no son de calidad, pues no hay una agencia pública que verifique esto y, si bien el Estado dice

Nivel de trámites digitalizados

que cada organismo es responsable, se ha privilegiado la cantidad”, introduce Alberto Precht, director ejecutivo de Chile Transparente. Esto es, para el abogado, lo que impide el desarrollo de políticas públicas coherentes de Big Data en nuestro país. En ese contexto, valora este proyecto de modernización del Estado, que busca hacerse cargo de este tema en una de sus aristas, pues plantea el desarrollo de la agenda digital con el fin de promover estándares de transparencia, perfeccionar los gobiernos corporativos de las empresas públicas y lograr una entidad confiable y actualizada para las estadísticas públicas.

Un diálogo con la sociedad La digitalización óptima de datos y el tratamiento confiable de documentos relevantes de la ciudadanía –que también incluyen temáticas de patrimonio y cultura– son labores que cuentan con pocos casos de éxito en nuestro país, según los expertos consultados. En cuanto al levantamiento de datos, destaca que esta vez el censo sí fue de calidad, al igual que la encuesta Casen, encargada este año al Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales (CEEL UC) y la información que dispone ChileAtiende. Otro ejemplo que valora el jurista es el de ChileCompra, ya que ha generado una experiencia importante en cuanto

100%

Meta anual

90,6% 81,3% 71,9% 62,5%

33%

38,8%

43,5%

Fuente: Índice País Digital, 2017.

53,1% 46,5%

25%

2012

2013

2014

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2016

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2020

Gobierno más accesible País Digital propone digitalizar todos los trámites del Estado de Chile; esto significa lograr el 100% al año 2020. El Centro de Estudios de Fundación País Digital ha realizado un seguimiento anual de dicha cifra desde 2014. Según la última medición disponible, realizada el año 2016, estamos 21 meses atrasados. 40

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Imágenes que hablan. Según explica el profesor Ricardo Vega, en Chile hay varias experiencias interesantes en el ámbito de la visualización de datos. Data Chile es desarrollada por el físico César Hidalgo con el MIT y pretende integrar, visualizar y distribuir datos públicos del país.

al diálogo con la sociedad civil, a través de un consejo donde todos pueden opinar sobre las políticas públicas del área. A nivel de digitalización y adaptación de las bases de datos a lenguajes o formatos de programación adecuados y accesibles, señala que el Servel ha hecho una labor crucial al trasladar su información de formato PDF a Excel. Otro caso que destaca es el del Servicio de Impuestos Internos (SII), donde se ha comenzado un trabajo para mejorar las bases de datos. “El Estado está empezando a tomar en serio el tema y la comisión de modernización que promueve el Open Government Partnership (OGP) es una buena noticia, pero no es una política estatal porque no es centralizada”, asegura. El OGP o Alianza para el Gobierno Abierto es una instancia de cooperación multilateral impulsada por la ONU en 2011, acuerdo al que Chile suscribió con el fin de promover un mayor poder de la ciudadanía y luchar contra la corrupción a través de la utilización de las nuevas tecnologías. Si bien es una iniciativa relevante, Precht explica que en el anterior Gobierno de Sebastián Piñera, el impulso en parte se limitó a la creación de un portal de datos, que con el tiempo quedó en desuso. “La actualización debe ser constante”, manifiesta y agrega que hoy en día se han concretado esfuerzos serios al respecto, además de los mencionados: “El Consejo para la Transparencia, el Poder Judicial y Contraloría han empezado a trabajar con Big Data teniendo en cuenta cambios de plataformas y bases de datos en formatos reutilizables”. Así, asegura, se ha buscado, al mismo tiempo, poder avanzar en visualización y adaptación a formatos actualizados de programación.

Exploraciones, ética y visualización En un mundo complejo, lleno de información compleja, el Big Data aparece como un constructo que se transforma en un paraguas cuando se habla de torrentes de datos o bytes, pero este concepto –que está de moda en contextos de marketing digital y computer science– no cumple una promesa nueva. Esta definición se refiere a la toma de decisiones basada en evidencias, lo que no sería precisamente “descubrir la rueda”, explica el profesor del Departamento de Estadísticas de la UC, Alejandro Jara. El mismo Jara, quien también es investigador del nuevo Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional de la UC, coincide con el diagnóstico de Precht sobre la mala calidad de los datos en Chile. “Se cree que existe la necesidad de recolectar muchos datos cuando en realidad la clave es que se puedan reconocer patrones que salen del comportamiento usual”, por ejemplo, información que está fuera de los promedios. De esta manera, profundiza, “el desafío es proveer mecanismos para descubrir datos complejos, que no necesariamente son complejos porque son grandes o muchos”. El instituto donde participa Jara es una de las iniciativas que busca crear mecanismos para generar patrones sobre la base de evidencia en Chile. En alianza con la PDI, por ejemplo, pretenden trabajar en la elaboración de perfiles delictuales. Esta labor requiere la creación de un modelo matemático orientado a optimizar la información en función de obtener datos específi-

“Para que la toma de decisiones de las políticas públicas se base en datos, la forma de análisis de estos debería ser de escrutinio público. Hay gente que lo hace bien y no existe un único procedimiento. Si muchas personas tienen acceso a esta información se puede validar y favorecer la discusión”, dice Alejandro Jara, académico del Departamento de Estadística de la UC. 41


El desafío digital Las cifras del presente gráfico corresponden al último informe disponible de índice País Digital 2017 (que refleja una medición del año 2016). El ecosistema digital chileno presentó un avance de 0,1 puntos porcentuales respecto del año anterior en el tamaño del sector de la economía de la información, logrando un 3,5% de participación sobre el total de la economía chilena. Este resultado, positivo en su crecimiento, no mejora las expectativas que se poseen respecto de su meta al año 2020. En cuanto a la digitalización de trámites del Gobierno central, se logró un aumento de 3 puntos porcentuales respecto al año anterior, alcanzando un 46,5% sobre el total. En el tercer pilar se ha generado un avance sostenido en el porcentaje de usuarios de internet en Chile, logrando un aumento en promedio de 4,3% por año.

Trámites digitales

Porcentaje de usuarios

EMPRESAS

GOBIERNO DIGITAL

USUARIOS

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21 meses de atraso*

16 meses de atraso*

Meta 2020 100% de trámites

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Meta 2020 5,6% del PIB

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de internet

Fuente: Índice País Digital, 2017.

Economía de la información

*Representan el nivel esperado a diciembre de 2016 para alcanzar la meta de 2020 (desarrollo digital medido en comparación con los valores OCDE y Agenda Digital 2020).

cos que sean relevantes para determinar las características comunes de ciertos criminales y poder crear “tipos”. En nuestro país, aseguró, estamos en una etapa muy previa de creación de modelos para tomar decisiones. Sin embargo, es un buen pie para pensar, además, en la ética. “Todo se basa en que lo que observo como registro es una fracción de un grupo al cual le quiero aplicar una conclusión”, explica. “Los procedimientos no son éticos o antiéticos, sino su utilización”, insiste. Sin embargo, en nuestro país no existen penalizaciones para cuando se hacen análisis estadísticos incorrectos. Hoy el Big Data ofrece un camino para trabajar desde la interdisciplina y en el instituto buscarán proveer sistemas confiables. Actualmente, hay otras alianzas en camino, adelanta Jara. Por ejemplo, apoyarán a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). Se encuentran en una etapa de entender sus labores y procedimientos para tomar decisiones en línea.

“La SEC debe certificar productos eléctricos que entran. El punto es que la cantidad de artículos que llegan coincidan con las certificaciones. Cómo se detectan las incongruencias es una de las preguntas para pesquisar la venta ilegal de mercancías que deberían ser certificadas”. Agregó que la automatización de los sistemas puede ser útil. “Para que la toma de decisiones de las políticas públicas se base en datos, la forma de análisis de estos debería ser de escrutinio público. Hay gente que lo hace bien y no existe un único procedimiento. Si muchas personas tienen acceso a esta información se puede validar y favorecer la discusión”, reflexiona. Por otro lado, explica que el tema de la protección de datos privados en el país está en pañales. A modo de ejemplo Jara cuenta el caso del INE, que maneja información en línea de la población. Como parte de sus procedimientos de seguridad, el organismo elimina el RUT de

Para apoyar la participación cívica En 2011 más de 70 países suscribieron a la Alianza para el Gobierno Abierto, una instancia que busca fortalecer la lucha contra la corrupción y que los gobiernos sean abiertos y transparentes, con el fin de estimular la participación ciudadana en los asuntos públicos, en línea con las políticas centralizadas. En inglés, la alianza recibe el nombre de Open Government Partnership (OGP) y en su declaración señala que las nuevas tecnologías

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son la piedra angular para lograr el equilibrio entre participación y transparencia de los datos de la sociedad. Los compromisos básicos son: aumentar la disponibilidad de información sobre actividades gubernamentales, apoyar la participación cívica, aplicar los estándares más altos de integridad profesional en todas sus administraciones y aumentar el acceso a las nuevas tecnologías.


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

Más accesible. En la imagen vemos las oficinas de ChileCompra, una institución que administra la plataforma de compras públicas del país y funciona con un marco regulatorio único, basado en la transparencia, la eficiencia, la universalidad, la accesibilidad y la no discriminación.

“Me interesa cómo las personas de a pie o la sociedad civil pueden hacerse cargo y participar de estos fenómenos y procesos (políticos y sociales). Es súper necesario que la gente empiece a conocer estos elementos, para que tengan conocimiento y conciencia de lo que implica”, opina el profesor Ricardo Vega. los ciudadanos para proteger su identidad. Se argumenta que esta medida se correspondería con el secreto estadístico. Sin embargo, Jara aclara que no existe una definición establecida ni explicitada en el país de este concepto, por lo que este mecanismo de resguardo es totalmente insuficiente. Así, desde la academia se busca apoyar a entidades que trabajan con Big Data en un contexto exploratorio. Matemáticas, Sociología, Diseño, Ingeniería y Comunicaciones son solo algunas de las disciplinas llamadas a esta labor.

El poder de la imagen Ricardo Vega, académico de Diseño e Ingeniería, en tanto, se centra en el valor del Big Data a partir de las imágenes y la visualización. “Cuando uno escribe un texto en general es lineal, uno va percibiendo elemento por elemento y debes leer todo para entender el sentido, en cambio la imagen es inmediata, se puede recorrer rápidamente. Es la ventaja que se usa en visualización para explorar grandes volúmenes de datos”. En Chile, señala, hay varias experiencias interesantes. Menciona el trabajo de la socióloga Manuela Garretón, quien ha visualizado datos sobre la relación entre política, dinero y empresas con “La puerta giratoria del poder”. También destaca el proyecto “Data Chile” desarrollado por el físico César Hidalgo

con el MIT y que integra, visualiza y distribuye datos públicos del país. “Generan una interfaz que permite entrar a la información de manera visual. No es bajar un Excel. Encuentras los temas representados visualmente, ves sentido, patrones y con la posibilidad de bajarlos”, expresa Vega, quien dirige el diplomado de Diseño y Visualización de datos. A la vez, Vega profundiza sobre las potencialidades del diseño en el Big Data, en beneficio de los ciudadanos comunes. “Me interesa cómo las personas de a pie o la sociedad civil pueden hacerse cargo y participar de estos fenómenos y procesos. Es súper necesario que la gente empiece a conocer estos elementos para que tengan conocimiento y conciencia de lo que implica”. La ética de datos es muy relevante en este sentido, apunta el académico, pues basta con un gráfico mal construido y socializado en medios masivos para inducir opiniones sesgadas. “Muchas veces se piensa que si es tecnológico es neutro o si lo hace un científico va a estar bien. La gente debería entender de qué se trata. También es iluso pensar que las personas van a ser expertas. Hay ONG y plataformas que acercan esta información”, ejemplificó. Un segundo paso para Vega sería que la gente se pueda apropiar de tecnologías y las use. Así, recomienda que pronto deberían generarse incentivos para apoderarse de esos datos por parte de la ciudadanía, porque la motivación para las empresas ya existe.

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en contrabando

DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

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“¿Deme su rut, por favor?”, solicita la vendedora de una farmacia o la cajera de un supermercado. El tráfico de nuestra información personal en la era del Big Data es un tema que nos debe preocupar como sociedad, pero en Chile hay mucha falta de conocimiento todavía. Estamos en presencia de un cambio del orden de valores, que obliga a cualquier sistema jurídico a proteger la privacidad y que hoy se manifiesta más fuerte con la nueva normativa europea. Esto ha generado una onda expansiva de carácter global, de la cual este es solo un brote germinal, pero en ningún caso el último. Por Francisco Javier Leturia infante

Francisco Javier Leturia Infante. Es abogado de la UC y doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca, España. Además, es profesor de postgrado en la Universidad de Bologna y de pregrado en la Facultad de Derecho y de Comunicaciones de la UC. Además, integra el consejo directivo del Consejo para la Transparencia.

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Fotografía parlamento europeo

Resguardar un derecho. La nueva legislación aprobada por la UE permite la consolidación, a nivel mundial, de un nuevo derecho fundamental: la autodeterminación informativa en relación con los datos personales, especialmente si ellos involucran el acceso a aspectos sensibles o de valor económico.

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e están actualizando las políticas de privacidad de la compañía”. Es muy posible que durante los últimos meses haya recibido este tipo de mails de líneas aéreas, supermercados, empresas de software, redes sociales o toda suerte de detentador de datos personales de diversos lugares del mundo. Esto se debe a que el pasado viernes 25 de mayo entró en vigencia el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (conocido como GDPR, por sus siglas en inglés). Muchos se han preguntado por qué esa normativa afecta tanto a los demás países. ¿Por qué Avianca (empresa colombiana) le informa al autor de este artículo (chileno radicado en Chile) que por este cambio modificará sus criterios? Si bien se trata de leyes que regulan el tratamiento de datos en el marco de la Unión Europea, su existencia implica reconocer un cambio cultural que refleja, entre otras cosas, un empoderamiento del ciudadano frente a los grandes conglomerados y una revalorización de los derechos individuales vinculados con la protección de una vida autónoma y sin perturbaciones. Esto parece estar generando una fuerte onda expansiva de carácter global, de la cual este es solo un brote germinal, pero en ningún caso el último. Es decir, estamos en presencia de un cambio del orden de valores que sostiene a cualquier sistema jurídico y que hoy ve su eclosión en el contexto europeo. De una manera u otra, en

diferentes países se están incorporando y protegiendo bienes y derechos vinculados con la vida privada que hace 10 o 20 años pocas personas pensaron que podía existir. Este es un proceso que aún puede seguir profundizándose. Pero lo más relevante de ello es la consolidación creciente a nivel mundial de un nuevo derecho fundamental: la autodeterminación informativa en relación con los datos personales, especialmente si ellos involucran el acceso a aspectos sensibles o de valor económico.

Un signo de los nuevos tiempos Es evidente que esta normativa, y el consecuente aumento de los niveles de resguardo, ha sido fruto de un profundo debate, de una serie de experiencias parciales, y no ha estado libre de negociaciones y fuertes lobbies. Pero ello no obsta a reconocer que es un ajuste al “signo de los nuevos tiempos”, que luego será imitado por Latinoamérica y muchas otras regiones del planeta. La globalización de la economía está dando a los nuevos estándares del reglamento europeo un efecto adicional. Toda empresa europea con actividades en el resto del mundo deberá ajustarse a estos niveles, para no recibir sanciones y multas que virtualmente destruirían a una compañía. Ello ha llevado a muchas empresas no europeas a sumarse a estas pautas, porque es la única forma de participar en ese mercado sin riesgos. En estos momentos, el estándar de ese continente es el más alto en el mundo. Por ello, toda empresa que anuncie un ajuste en este sentido entrega una poderosa señal a sus


¿Qué implica el GDPR? clientes respecto de la forma en que resguarda la información que solicita y almacena. Por ello, dado que las reglas de extraterritorialidad del GDPR alcanzan tratamientos de datos que se efectúan fuera del territorio europeo (en empresas como Google, Microsoft y Facebook, por ejemplo), aunque sus matrices y servidores estén fuera de la UE, están cambiando sus reglas de privacidad para trabajar en ese continente (y casi todas ellas lo hacen). Esto beneficia a los demás países, que no quieren verse envueltos en un escándalo judicializado sin fin. La interconectividad y las necesidades comerciales propias de un dinámico mercado global generan homologaciones de prácticas y estándares, incluso más allá de las tradicionales facultades soberanas de los Estados, para obligar a sus nacionales por medio de leyes. Luego de internet y de la globalización efectiva de capitales y trabajos, el derecho ya no será nunca el mismo.

Hacia un nuevo paradigma El impacto del GDPR ha sido tan grande que luego de años de debate, al fin la protección de los datos personales ha sido incorporada (12 de junio) a nuestra Constitución, como una extensión del derecho a la privacidad. ¿Por qué es tan relevante el resguardo de esta información históricamente divulgada, como las deudas comerciales o los datos médicos? Las megabases de datos pueden permitir el acceso a la historia clínica, financiera, laboral (o la que sea) de un sinnúmero de personas, facilitando su divulgación, con el evidente daño –no solo reputacional– que ello puede significar. Muchos no querrían hacerse el test del sida (o comprar los medicamentos) si existiera un registro público de portadores o sistemas no sancionados que permitan el acceso, aún ilegal, a dicha información. Por otra parte, es muy importante el valor comercial que esa información puede tener a nivel local, nacional e incluso transnacional. Basta pensar en los servicios de Dicom, en el “certificado de antecedentes” o en la innumerable información que laboratorios, compañías de seguros y otros agentes del negocio de la salud logran accediendo a las recetas retenidas y las compras que todos hemos hecho a lo largo de nuestra vida. Con ellas es posible generar un marketing directo, con ofertas específicas y descuentos, hasta negativas de las compañías de seguro para afiliar a una persona.

Leyes cavernarias Al mismo tiempo que destacamos los riesgos asociados con la exposición de nuestros datos íntimos, en sistemas de archivos computacionales globales, también es necesario reconocer los beneficios y oportunidades de la interconectividad. Pensemos en las megaestadísticas para el estudio de enfermedades y su control, las ventajas del marketing directo y personalizado, las plataformas comparativas de precios de servicios y productos o la posibilidad de existencia de certificados con historiales financieros. Respecto de este último punto, destaco su utilización en términos positivos (buen pagador, buen cliente, entre otros) y no negativos, como sucede en la

El Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (GDPR, por sus siglas en inglés) da a los consumidores más poder sobre su presencia digital, incluyendo el derecho a la información sobre cómo están siendo usados sus datos, y a borrar contenido que no quieren que siga siendo visible online. Las personas tienen derecho a: • Información sobre el procesamiento de sus datos personales. • Tener acceso a los datos personales que manejan sobre ellas. • Pedir que se corrijan datos personales incorrectos, inexactos o incompletos. • Solicitar que se borren los datos personales cuando ya no sean necesarios, o si el procesarlos es ilegal. • Oponerse al procesamiento de sus datos personales con fines de comercialización o por motivos relacionados con su situación particular. • Solicitar la restricción del procesamiento de sus datos personales en casos específicos. • Recibir sus datos personales en un formato legible por equipos (máquinas) y enviarlos a otro controlador (“portabilidad de datos”). • Solicitar que las decisiones concernientes a cada uno, o que le afecten de manera significativa y que se basen en los datos personales y en procesamiento automatizado, sean adoptadas por personas y no solo por computadores. También tiene derecho, en este caso, a expresar su punto de vista y a impugnar la decisión. Fuente: Parlamento Europeo

El impacto del GDPR ha sido tan grande que luego de años de debate, al fin la protección de los datos personales ha sido incorporada a nuestra Constitución, como una extensión del derecho a la privacidad. actualidad (donde una persona que no ha trabajado nunca en su vida tiene máximo puntaje, a diferencia de alguien que ha hecho cientos de empresas y negocios, y contratado y pagado decenas de créditos, pero tiene un cheque protestado). Lo que se requiere, por tanto, es una legislación y una institucionalidad que compatibilicen ambas necesidades, que reduzcan las posibilidades de abusos y problemas y que nos permitan gozar de sus posibilidades. El estado de la normativa nacional en estas materias es casi cavernario.

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Si bien se trata de una normativa que regula el tratamiento de los datos personales en el marco de la Unión Europea, su existencia implica reconocer un cambio cultural que refleja, entre otras cosas, un empoderamiento del ciudadano frente a los grandes conglomerados. La legislación que tenemos (ley 19.628, de 1999) básicamente se refiere a la información financiera, por lo que incluso el nombre de “protección de datos personales” podría considerarse un “fraude de etiquetas”. A mayor abundamiento, la pseudorregulación que ofrece es tan precaria y obsoleta, que no cubre los flancos ni protege los derechos que debiera en forma efectiva, sino que tampoco permite el desarrollo de una industria de datos, o la instalación en el país de empresas intensivas en el uso de los mismos. La propuesta de reforma a la ley que regula esta materia que se estudia en el Congreso Nacional no ha sabido adaptarse a la realidad con la velocidad que la era de la información y la informática lo requiere. Ello nos ha dejado con una normativa incapaz de reaccionar, proteger o sancionar los abusos que puedan cometerse

impacto global. Dado que las reglas de extraterritorialidad del GDPR alcanzan tratamientos de datos que se efectúan fuera del territorio europeo (en empresas como Google, Microsoft y Facebook, por ejemplo), aunque sus matrices y servidores estén fuera de la UE, están cambiando sus reglas de privacidad para trabajar en Europa.

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revista universitaria

(Cambridge Analytica, por ejemplo). Ni siquiera existe un órgano garante que vigile, guíe y fiscalice el correcto uso y resguardo de nuestra información personal. Este punto es especialmente crítico, porque la precaria cultura jurídica aún existente sobre estas materias podría llevarnos a un grave error. Para muchos, estas son un asunto de ingenieros, informáticos, estadísticos y sobre todo de casas comerciales. Al mismo tiempo, muchos siguen sin entender que la defensa de los datos personales es un aspecto de la privacidad y, por lo mismo, una limitación legítima a la libertad de expresión e información, y al principio de publicidad y acceso a la información de carácter público. Sin entender que la protección de datos y el derecho a la información son dos caras de una misma realidad, se cometerán graves errores de diseño institucional, que generarán costos económicos importantes, inseguridad jurídica y un aumento de la litigación instrumental.

Una agencia única Estamos conscientes de que los países (incluido Chile) requieren una agencia poderosa, respetada y autónoma, que asegure el amparo de los datos personales. Pero tal como sucede en las naciones donde hay experiencias exitosas, dicha agencia debe fijar, al mismo tiempo, los criterios de lo que puede ser publicado y de lo que debe ser reservado, pues la frontera de ambas es la misma. En caso de entregarse


Fotografía BBC online.

Usuarios vulnerables. En la imagen vemos el momento en que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, debió rendir cuentas ante el Congreso de Estados Unidos. Esto debido a la filtración a la consultora Cambridge Analytica de los datos de 50 millones de usuarios de esta red social para influir con sus mensajes personalizados la campaña electoral de Donald Trump.

Estamos conscientes de que los países (incluido Chile) requieren una agencia poderosa, respetada y autónoma, que asegure el amparo de los datos personales. a dos agencias distintas, no solo se crea innecesariamente más burocracia, sino que se generará una incertidumbre y una permanente disputa, en cada caso concreto. Dicho con un ejemplo: es evidente que el hemisferio norte y el hemisferio sur son distintos, pero si la línea del Ecuador es fijada por dos agencias (una norte y otra sur) en forma autónoma, es seguro que habrá problemas. Parece más sano y razonable que quien trace la distinción se encargue de compatibilizar y armonizar los intereses de ambos. Que cada decisión que ordene o autorice publicar considere la protección de los datos personales y sensibles, y que cada orden de proteger información suponga también las necesidades de publicidad y el legítimo interés público, propio de cualquier sociedad democrática. Sin entender el resguardo de datos personales como el necesario complemento de las garantías de información pública (y viceversa), ni siquiera comenzaremos a dar los pasos necesarios para ser un país con una regulación avanzada en estas materias. Lo que debemos hacer en Chile está señalado por lo que está pasando en el contexto mundial. Por una parte, debe asegurar una óptima defensa de los datos personales que día tras día son tratados en diversos contextos y, por otra, permitir el desarrollo de las actividades económicas indispensables para la vida moderna. Es claro que la mejor forma de lograrlo es con una agencia única, tal como sucede en la mayor parte del mundo (y en Chile la única agencia preparada para hacerlo es el Consejo para la Transparencia). Asimismo, debemos adoptar las medidas de protección para que Chile llegue a ser reconocido como un “país adecuado”, para efectos de la transferencia internacional de información privada, permitiéndonos participar en una creciente industria

global. Gobiernos, empresas, personas, obtienen de ello profundos beneficios que también van asociados a riesgos que, en la medida de lo posible y razonable, queremos limitar.

El debido consentimiento El uso desmedido y desregulado de los datos personales puede implicar complicaciones de las cuales no siempre somos conscientes. Ellas derivan, por ejemplo, del solo hecho de bajar una aplicación o entregar nuestro RUT o teléfono en un banco o farmacia. Uno de los elementos esenciales que fija el nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos, y que le otorgan legitimidad y licitud a su tratamiento, es el consentimiento del titular. Uno de los más importantes desafíos a los que se enfrenta una política regulatoria es asegurar que el consentimiento que se otorga sea lo más explícito y claro posible, y que las políticas de privacidad respondan a fines genuinamente tutelares del resguardo de datos de las personas. Europa actualizó su legislación, aunque no por ello todos los problemas han quedado resueltos. El dinamismo de estas materias requerirá ajustes y mejoras constantes. Al mismo tiempo, es una invitación un tanto forzosa hecha al resto de los países, incluido Chile, a observar los estudios, consideraciones y debates, así como el proceso de implementación de la misma, para adoptar las buenas prácticas y evitar o corregir las que ofrezcan resultados más magros o discutibles. El “experimento europeo” nos permitirá realizar reformas incluso más afinadas, siempre que dispongamos de la voluntad política y los recursos financieros para hacerlo posible.

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¿Sueñan

con pesadillas Por años la ciencia ficción nos vendió un porvenir de autos voladores y estaciones orbitales. No tenemos nada de eso, pero nos convertimos en algo aún más futurista, en una civilización cibernética incapaz de existir sin un pequeño aparato en nuestras manos. Nuestras costumbres han variado, nuestra manera de comunicarnos ha evolucionado, los robots ya llegaron y somos nosotros. Por Francisco Ortega RUIZ

ntes de Black Mirror estaba Philip K. Dick. El escritor norteamericano, profeta electrónico, inventor de la ciencia ficción contemporánea, autor de la novela en la que se basó la película Blade Runner y padre espiritual de todas las historias desarrolladas en la serie de Netflix sobre el “espejo negro” (acaso la mejor imagen para referirse sin referirse a los teléfonos celulares), lo creó todo. Lo de todo es en serio. Philip K. Dick vio nuestro 2018 ya en la década de 1950, mientras escribía una novela a la semana tecleando páginas nerviosas en la Underwood que había heredado de su padre. Claro, porque K. Dick fue un autor de la vieja escuela, esa que llenaba los kioscos con ficciones baratas y nombres rimbombantes para consumo masivo; un autor despreciado por la crítica, mirado en menos

por sus pares y que los años han puesto en el lugar que siempre mereció: el de uno de los tres autores más importantes de la ficción americana del siglo XX. Lástima que ello sucediera cuando K. Dick ya estaba muerto. Fallecido tempranamente en 1982, ni siquiera sobrevivió para disfrutar de la valorización de su obra tras el estreno de Blade Runner. Fue él el responsable de uno de los cuentos más brillantes de la anticipación científica, La fe de nuestros padres (Cuentos Completos. Editorial Planeta/Minotauro, 2008). En este relato, unos personajes situados a mediados de la década del 2070, comienzan a investigar las religiones del siglo XX encontrándose con el cristianismo, ya extinto hacia fines del siglo XXI. En ese encuentro los protagonistas hacen dos hallazgos: el primero que hacia 1990 un grupo de teólogos y científicos no solo habrían descubierto que Dios realmente existía, sino que se trataba de una entidad intrínsecamente maligna que venía jugando con la humanidad desde los albores de esta. El segundo, que el cristianismo no murió sino mutó hacia una nueva religión, una tecnocracia dedicada a replicar al verdadero Dios en avances tecnológicos, el más importante de todos, un panal

En la superficie ha de resultar exagerado; pero si uno bucea un poco en nuestro día a día descubre que en 2018 habitamos un mundo muy cercano al profetizado por Philip K. Dick. Quizás la red no sea Dios, pero la adoramos como a uno. 50

revista universitaria


columna

los androides

eléctricas?

FRANCISCO ORTEGA ruiz. Escritor, guionista y periodista de la UC. Además es profesor de la Universidad Alberto Hurtado, donde imparte clases de Literatura y edición. Entre sus novelas más conocidas destaca Logia, del año 2014, y Dioses chilenos, de Editorial Planeta, su libro más reciente.

Vigilamos a nuestros amigos y ellos nos vigilan a nosotros a través de un ojo que todo lo ve, oculto bajo el espejo negro de la pantalla del teléfono inteligente que portamos en el bolsillo. que enlaza a todos los computadores del planeta para vigilar y controlar a la humanidad como una especie de gran hermano al cual todos son adictos, por el solo acto de usarlo. Sin nombrar la palabra internet, que entonces no existía, Philip K. Dick adelantó un porvenir en el cual una red de comunicación inteligente ha reemplazado a Dios, como ente creador y gobernante del universo. Dicen los personajes del escritor que, así como la verdadera fe está en el temor a Dios, el futuro está en el temor a las máquinas. En la superficie ha de resultar exagerado; pero si uno bucea un poco en nuestro día a día descubre que en 2018 habitamos un mundo muy cercano al profetizado por Philip K. Dick. Quizás la red no sea Dios, pero la adoramos como a uno. Vigilamos a nuestros amigos y ellos nos vigilan a nosotros a través de un ojo que todo lo ve, oculto bajo el espejo negro de la pantalla del teléfono inteligente que portamos en el bolsillo. La aceptación social la buscamos y la logramos mediante una máquina. Nuestros bisabuelos se sentían desprotegidos al estar lejos de Dios, como desesperamos nosotros cuando el teléfono se nos queda en casa. No es dependencia, es un acto de fe. No es casual que en la película 2001: Odisea del espacio, Stanley Kubrick ejemplificara a una inteligencia superior (y creadora) en un rectángulo negro, ¿acaso el monolito que flota entre las lunas de Júpiter al final de la cinta no sea otra cosa que un gigantesco iPhone?

Por años la ciencia ficción nos vendió un porvenir de autos voladores y estaciones orbitales. No tenemos nada de eso, pero nos convertimos en algo aún más futurista, en una civilización cibernética incapaz de existir sin un pequeño aparato en nuestras manos. El celular se transformó en la mejor de todas las naves espaciales, porque con un clic es capaz de llevarnos a cualquier parte del universo sin movernos. Por supuesto, esta pequeña extensión de inteligencia artificial implica un cambio de paradigmas. Nuestras costumbres han variado, nuestra manera de comunicarnos ha evolucionado, los robots ya llegaron y somos nosotros. Sin el teléfono inteligente no habría redes sociales y sin redes sociales el mundo sería aún un lugar demasiado grande. El pequeño espejo negro construye ilusiones, la más poderosa de todas es que habitamos un planeta enano. Si eso no es futuro ni idea qué pueda serlo. Las pesadillas de Philip K. Dick visionaron un siglo XXI complejo y aterrador. El presente es complejo y aterrador, a veces como una pesadilla. Pero lo mejor de las pesadillas es que uno siempre despierta de ellas y cuando lo hace puede cambiarlas. Aprender de ellas para mejorar el mundo real. La Matrix existe solo si creemos en ella, el porvenir de K. Dick también. La responsabilidad del poder de las máquinas para dibujar nuestros próximos días está en nosotros… todavía. 51


En la

vorรกgin

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DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

ne digital La última revolución que vive la humanidad, inmersa en un mundo de números y algoritmos que rigen sus destinos, interpela a la sociedad a reflexionar en torno a los alcances de la tecnología y sus nuevas posibilidades. ¿Cómo podemos cuidarla y usarla para mejorar nuestra calidad de vida? Por Mario Ponce Acevedo

Mario Ponce Acevedo. Es decano de la Facultad de Matemáticas de la UC y licenciado en Ciencias de la Ingeniería en la Universidad de Chile; luego realizó un magíster en el Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada (IMPA), en Río de Janeiro, Brasil. Además, es doctor en Ciencias Matemáticas por la Universidad de París Sur, en Francia. 53


Se presenta una oportunidad adicional y quizás única para un país como el nuestro. Si bien se requieren recursos computacionales importantes, participar en la primera línea de estos desarrollos es una posibilidad concreta.

a palabra “dato” tiene su origen en el latín datum, que significa “lo dado”. Todos tenemos algo que nos ha sido entregado, un regalo que cuidamos con esmero, un juguete de nuestra infancia, un buen consejo de un amigo, alguna habilidad que nos hace más fuertes. Y este obsequio es algo que, además de vigilar, debemos saber utilizar con sabiduría. Esta cuarta revolución de la humanidad nos interpela a reflexionar sobre los alcances de la tecnología y sus nuevas posibilidades. ¿Cómo la cuidamos y cómo la usamos para mejorar nuestra calidad de vida? Esta revolución de los grandes volúmenes de datos, de la inteligencia artificial (IA) y la ciencia de datos, tiene un derrotero muy similar a las tecnologías de las energías no convencionales. Usemos como ejemplo la energía solar. El sol ha brillado ante nuestros ojos acompañando la historia de la humanidad y hemos estado conscientes, desde hace mucho acerca de su tremendo potencial. Sin embargo, solo hace unos pocos años podemos asegurar que sabemos usar esta energía y ponerla, mediante precios accesibles y procesos adecuados, al servicio de nuestra vida moderna.

Evolución tecnológica. Las cuatro revoluciones industriales que conoce la humanidad han tenido como común denominador la aparición de nuevas tecnologías. Estas han permitido la creación de máquinas cada vez más autómatas y que prescinden del trabajo manual del hombre.

INDUSTRIA 1.0

Mecanización, potencia de vapor, telar de tejer

1784

INDUSTRIA 2.0

Producción en masa, línea de montaje, energía eléctrica

1870

Asimismo, la actual revolución tiene dos etapas: la primera llegó con el almacenamiento de inmensas cantidades de datos procedentes de las huellas electrónicas que dejamos al utilizar la tecnología. Estos cúmulos de datos no son útiles per se. Imagine que alguien se entera de que en su clóset hay mucha ropa deportiva, que todas las mañanas de los domingos su teléfono celular se queda sin señal, y que carga bencina cada sábado por la noche. Este individuo podría concluir, con cierta certeza, que a usted le gusta la vida al aire libre y que los domingos va de excursión a algún paraje alejado de la ciudad. Los primeros son datos (su ropa, su señal de celular, sus hábitos de carga de bencina). Lo segundo es información acerca de usted. Este mismo ejercicio puede ser replicado con una empresa, con una organización pública, con nuestros hábitos de navegación en la red, etcétera. La segunda etapa se relaciona con la IA y los algoritmos capaces de extraer información desde estas grandes cantidades de datos. Antes de intentar explicar lo anterior definiré la versión natural de inteligencia. Esta es la capacidad de inteligir, de comprender y de discernir de la mejor manera, supeditados a la información que disponemos. En general asociamos este concepto con organismos vivos, entre ellos el ser humano, quien por medio de ella ha podido dominar al resto de las especies.

INDUSTRIA 3.0

Automatización, computadoras y electrónica

1969

INDUSTRIA 4.0

Sistemas ciberfísicos, internet de las cosas, redes

HOY

Fuente: La cuarta revolución industrial, Klaus Schwab, 2016. World Economic Forum.

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El algoritmo nuestro de cada día. Están en la música que escuchamos, las películas que vemos, la forma en que viajamos. Los algoritmos se han masificado gracias a las aplicaciones de los smartphones. Aunque estos existen desde la época de los babilonios, debido a la aparición de internet se están logrando cosas que parecían imposibles.

¿Cómo desarrollamos nuestra inteligencia? Cada día nos enfrentamos a situaciones que nos permiten aprender. Por ejemplo, considere la siguiente situación: usted llega a una ciudad desconocida en la que los semáforos alternan entre dos colores: la luz blanca y violeta. Con su experiencia, usted concluye (decide) que un color debe estar destinado a autorizar el paso y el otro a prohibirlo. ¿Cómo hace para determinar cuál es cuál? Hay varias maneras y ellas dependerán de sus estrategias de aprendizaje. Hay quienes se quedarán observando por algunos minutos el comportamiento de los autos y de los peatones. Si durante este tiempo se observa que un 70% de los peatones y un 95% de los autos se detienen ante la luz violeta, usted concluirá, con un cierto grado de certeza, que la luz violeta es la que prohíbe el paso. Esta no es la única manera para descubrir la función de cada luz. Podríamos haber leído una guía de viajes antes de llegar a la ciudad, o simplemente cruzar una calle enfrentando la luz blanca y, a partir del resultado de la travesía, determinar si escogimos o no correctamente. Los dos ejemplos anteriores son bastante simples, en el sentido que involucran pocos parámetros (tres tipos de datos, dos colores). Cuando hablamos del Big Data y la IA, en general nos referimos a situaciones de información y de inteligencia que involucran muchos más parámetros. Este tipo de situaciones son nuevas, en el sentido que han sido posibles de enfrentar y comprender gracias al desarrollo vertiginoso y exitoso de computadores de altísimo rendimiento, los que permiten implementar procedimientos o algoritmos para tratarlas.

El estado actual de la materia es dinámico, complejo y vertiginoso. Se superponen fuertes aplicaciones cotidianas que cambian nuestros hábitos en pocos clics. El aprendizaje de las máquinas No es lo mismo Big Data que “muchos datos”. Usemos como ejemplo intentar predecir quién ganará una elección presidencial entre dos candidatos el próximo fin de semana: basta con efectuar correctamente una encuesta a una muestra pequeña. Sin embargo, por mucho que le preguntemos a millones de personas el estudio no se vuelve un problema de Big Data. Por otra parte, imaginen que estamos interesados en comprender cuáles son las claves que hacen que un votante se incline por un cierto candidato. Aquí los parámetros se multiplican, pues estos mecanismos pueden tener que ver con su herencia cultural personal (influencia familiar), con su concepción social del mundo, con la apariencia de los candidatos, con una frase dicha en un debate, con la opinión puntual que el candidato tenga acerca de un tema particular que le interesa sobremanera al votante, etcétera. Ahora imaginen que, de maneras lícitas hayamos conseguido bases de datos con muchos comportamientos, experiencias, opiniones acerca de temas puntuales de millones de votantes, además de información acerca de su comportamiento en elecciones anteriores. El problema de determinar de manera concreta los mecanismos que nos pueden hacer predecir su comportamiento en una próxima elección y cómo, eventualmente, lograr inducirlo, es un tema complejo. Otros modelos análogos son las decisiones de com55


Máquinas complejas. La inteligencia artificial es la habilidad de dotar a las máquinas de la capacidad de inteligir pero, por sobre todo, de aprender a hacerlo. El desafío consiste en desarrollar algoritmos que permitan a las máquinas determinar, utilizando millones de datos, la mejor manera de comprender una situación compleja.

La amenaza de una sustitución de tareas es innegable, aunque no es para nada nueva. En situaciones históricas anteriores la humanidad ha enfrentado este peligro y ha sabido convertir esta capacidad en una oportunidad para mejorar su calidad de vida.

Para seguir leyendo Big Data: A revolution that will transform how we live, work, and think, de Viktor MayerSchönberger y Kenneth Cukier. John Murray, 2013. Big Data, el poder de convertir los datos en decisiones, de Félix de Rojas y Visitación López, Telefónica 2016. Bayesian nonparametric data analysis, de Peter Mueller, Fernando Quintana, Alejandro Jara y Timothy Hanson, Springer Series in Statistics, 2015.

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pra en el comercio, la localización de un hospital u otros que pueden ser fácilmente imaginados. Los procedimientos para tratar estas situaciones, los llamados algoritmos, son un objeto en constante desarrollo y materia de investigaciones de vanguardia, involucrando esfuerzos científicos interdisciplinarios en Matemática, Estadística, Ingeniería, Ciencias de la Computación, Lingüística, Sociología, Educación, etcétera. La mera concepción de un algoritmo, usualmente autorreferente e iterativo, que permita determinar información, se formalizó recién durante el siglo XX con los orígenes de la teoría de la computación y el desarrollo de potentes máquinas de cómputo. Ambas definiciones han avanzado de la mano impulsándose mutuamente. Algoritmos complejos requieren de capacidades de cómputo importantes. Por ejemplo, si utilizo Google para calcular la ruta más corta entre mi casa y el trabajo en un computador del siglo pasado, tardaré más tiempo en obtener la respuesta que lo que demoro en ir caminando. La inteligencia artificial es entonces la habilidad de dotar a las máquinas de la capacidad de inteligir pero, por sobre todo, de aprender a hacerlo. El desafío consiste en desarrollar algoritmos que permitan a las máquinas determinar, utilizando millones de datos, la mejor manera de comprender una situación compleja. La IA busca desarrollar en las máquinas aquella capacidad que los humanos realizamos de manera natural. Por otra parte, la amenaza de una sustitución de tareas es innegable, aunque no es para nada nueva. En situaciones históricas anteriores la humanidad ha enfrentado este peligro y ha sabido convertir esta capacidad en una oportunidad para me-

jorar su calidad de vida. No olvidemos que hace algunos siglos las historias y el conocimiento eran transmitidos oralmente y la imprenta caducó a los bardos. Hasta hace poco los seres humanos eran los encargados de levantar pesados materiales, de perforar las minas, de encender las luminarias públicas, de llevar la correspondencia, de conmutar las líneas telefónicas. El estado actual de la materia es dinámico, complejo y vertiginoso. Se superponen fuertes aplicaciones cotidianas que cambian nuestros hábitos en pocos clics, con la aparición de cuestionamientos éticos surgidos de las posibilidades que ofrece la IA. Todo esto al compás de desarrollos de máquinas potentes y nuevas teorías científicas que retroalimentan este sistema virtuoso. Se presenta una oportunidad adicional y quizás única para un país como el nuestro. Si bien se requieren recursos computacionales importantes, participar en la primera línea de estos desarrollos es una posibilidad concreta. La creación de algoritmos disruptivos y con alto impacto se basa principalmente en la creatividad de los investigadores, con un costo relativamente bajo comparado con el desarrollo de otras tecnologías. Aportar localmente al desarrollo de la IA no solo nos proporciona una oportunidad de participar de la comunidad internacional en una industria que concentrará mucho del intercambio económico en corto plazo. También nos permite, como comunidad, estar preparados para proteger nuestra información, competir bajo mejores condiciones en una problemática global y, por último, pero no menos importante, hacer consciente a nuestra población acerca de los alcances de la tecnología de la ciencia de datos.


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DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

Democratizar la

red

La brecha digital sigue presente en el país. El acceso a redes sociales se ha masificado de manera transversal. Sin embargo, cuando pensamos en conceptos más complejos como el acceso a trámites del Estado o la protección de sus datos personales, el tema se vuelve desigual. Esto representa un problema para implementar el Big Data, que requiere que tanto instituciones como individuos estén conectados y afianzados en la mecánica de internet. Las cifras indican que Chile todavía no está preparado. Por Daniella Leal Valenzuela

Daniella Leal Valenzuela Es socióloga y magíster en Sociología de la UC. Sus áreas de investigación son análisis de datos, Big Data y medios digitales, encuesta social, estadística social y metodología de la investigación. Además es profesora del Instituto de Sociología de la UC.

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C

asi sin cuestionamientos, el ciudadano contribuyente “sabe” que en el mes de abril de cada año se inicia la “Operación Renta”. También “sabe” que puede realizar el trámite a través de internet y, aunque el uso de una página web no sea lo habitual en su trabajo o actividad, “sabe” que logrará hacer su declaración de todas formas. Estas son las cosas que se han ido naturalizando en nuestra sociedad. Hasta hace quince años, era impensado que muchas de las diligencias que debíamos hacer de forma presencial pudieran prescindir de nuestro traslado de un lugar a otro. Pagar las cuentas, descargar certificados, hacer una reserva de hotel, hasta comprar vestuario es posible desde la comodidad de un escritorio o desde un celular. ¿Es este el auge digital del que todo el mundo habla?, pues sí, pero lo que ahora nos parece casi evidente no ha estado exento de dificultades y dudas. Es más, nos está enfrentando a nuevos desafíos de los cuales tenemos que hacernos cargo como sociedad.

El nuevo rostro de la desigualdad Siguiendo los datos del último estudio País Digital 2017, al año 2016 casi el 71% de la población en Chile se declaró usuaria de internet, más que duplicando la cantidad en diez años (34,5% en 2006). Esto parece una buena noticia para la

digitalización del país, pero siempre es recomendable mirar qué es lo que esconden estos promedios. Precisamente al realizar un acercamiento sobre este dato, las diferencias no están ancladas solo a características del ciclo de vida de los individuos –como la edad–, sino que también se observan según ingresos y nivel de instrucción. El año 2015, el 45,4% del decil de ingreso más pobre se declaró usuario de internet, aumentando en 9 puntos porcentuales si se le compara con los datos del año 2011. No obstante, este incremento no logra nivelar al grupo más pobre del país con el más rico: en el último decil, el uso de internet sobrepasa el 92% para el año 2015. Comparando a las personas según nivel educativo se da un escenario similar. Quienes tienen baja instrucción formal, ya sea enseñanza básica incompleta o completa, menos de un 50% es usuario de internet, mientras que en el nivel técnico profesional el uso sobrepasa el 94%. Esto indica que las personas con mayor nivel educativo tienen, en proporción, mayor acceso a la red si se les compara con las de menor nivel educativo. Esto es, en parte, a lo que nos referimos cuando hablamos de brecha digital, pues solo estamos mirando el uso general de internet. Cuando pensamos en conceptos más complejos como la alfabetización digital, los números se vuelven más críticos. Y es que esta contempla la digital literacy, que va más allá del uso de internet, puesto que busca el desarrollo de competencias básicas en la producción de contenido digital a través de las distintas plataformas disponibles.

El doble en una década. El último informe de País Digital muestra que el año 2016 casi un 71% de la población en Chile se declaró usuaria de internet. Esta cifra duplica la cantidad en diez años. Sin embargo, es recomendable analizar lo que esconden esos números.

PORCENTAJE DE USUARIOS DE INTERNET 100%

95%

90% 80% 70% 60% 50% 52,3% 40% 30%

34,5%

35,9%

37,3%

2006

2007

2008

41,6%

55,1%

57,8%

62,2%

66,5%

70,9%

45,0%

20% 10% 0%

2009

Porcentaje de usuarios de internet, Chile.

60

revista universitaria

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

Fuente: Internacional Telecommunications Union (ITU), Encuesta casen.


Las iniciativas gubernamentales y privadas en esta materia pretenden ser un aporte en masificar no solo las posibilidades del usuario de interactuar con la red, sino que también de vincular a las instituciones con los ciudadanos.

usos de internet en el hogar por quintil

adquirir información

comunicaciones

actividades recreativas

El poder de la redes sociales. Sobre un 80% de usuarios, independientemente del quintil al que pertenezcan, usan internet para adquirir información y para comunicarse. Las personas con niveles de ingreso más bajos tienen un menor uso del comercio electrónico.

e-gobernment

e- commerce

otras actividades

0

20% Quintil 5

30%

40%

Quintil 4

50%

Quintil 3

60% Quintil 2

70%

80%

90%

100%

Quintil 1 Fuente: Subtel. División Política Regulatoria y Estudios.

Es aquí donde los números no acompañan a la realidad chilena: según datos generales de la VIII Encuesta de Acceso, Usos y Usuarios de Internet del año 2017, las actividades más desarrolladas por los internautas están asociadas con la comunicación, como el uso de redes sociales (71% lo realiza), chatear por WhatsApp (81%) y enviar o escribir correos electrónicos (63%). En cuanto a la adquisición de información, el 45% usa internet para realizar tareas o informes relacionados con el estudio y un 42% lo hace para realizar trabajos o informes relacionados con su actividad laboral. Por otra parte, el e-government o trato con organismos del Estado no logra superar el 18%, así como el e-commerce o

comercio electrónico solo llega al 30%, impulsado por los trámites que se pueden realizar en la banca. Se podría pensar que la falta de acceso a la red repercutiría en los usos diferenciados, lo cual tiene bastante sentido. Lo que no es esperable es que, incluso con la posibilidad de desarrollar estas actividades, estas se vean segmentadas según otras características del individuo como el nivel de ingresos. Es así que en los grupos de ingreso más bajo, el porcentaje de personas que utiliza internet para enviar o recibir correos electrónicos es veinte puntos porcentuales menor que en el grupo de mayores ingresos. Esto se repite en usos como realizar pagos en línea, ya sea para organismos del Estado como para la provisión de servicios básicos.

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Porcentaje de trámites digitalizados Ministerios de mayor digitalización 90%

84% 78% 66%

80%

y telecomunicaciones

38% 31%

40%

31%

20%

0% Medio Ambiente

Las Culturas, Hacienda las Artes y el Patrimonio

Vivienda y Urbanismo

Fuente: Índice País Digital, 2017

Ministerios de menor digitalización

60%

Defensa Transporte y Nacional Telecomunicaciones

¿Avanza la Agenda 2020? • De 63 medidas, 23 están cumplidas. • En 2016 nació la Agenda 2020 como una hoja de ruta para impulsar el desarrollo digital del país. En su construcción participaron representantes de instituciones públicas, del sector privado, la academia y la sociedad civil. Se estructura en cinco ejes con lineamientos estratégicos que dan origen a 63 medidas. • Los cinco ejes son: Derechos para el Desarrollo Digital, que implica adecuar la normativa, Conectividad, para masificar el acceso digital de calidad; Gobierno, relacionado con los servicios en línea del Estado; Economía, para fomentar el desarrollo de la economía digital, y Competencias, para mejorar la calidad de la educación con tecnologías digitales y abrir oportunidades laborales en la era digital. • El seguimiento de la Agenda 2020 muestra que, a 18 de junio de 2018, de las 63 medidas, 23 están cumplidas y 40 en proceso. • El eje con mayor progreso es Conectividad, con 92% de avance, seguido de Economía, con 85%, y Gobierno, con 81%. Derechos para el Desarrollo ha logrado un 74% y Competencias un 69%.

Expuestos y vulnerables ¿Qué es, entonces, lo que se ha “democratizado” en cuanto al uso de internet? En el área de las comunicaciones y las redes sociales está la respuesta a esta pregunta: no se observan diferencias por nivel de ingreso o educación a la hora de utilizar Facebook o WhatsApp. Las personas han visto en las redes sociales una fórmula para integrarse a la vorágine digital, aunque esto no signifique mayor conocimiento sobre su funcionamiento y sus riesgos asociados. En este último punto, es importante poner atención sobre temáticas emergentes como el uso de datos, la privacidad y los riesgos potenciales. Son pocas las personas que implementan medidas de seguridad en internet. La misma VIII Encuesta de Acceso, Usos y Usuarios de Internet (2017) indica que un bajo porcentaje de individuos usa alguna estrategia de seguridad y control en torno a la privacidad: un 40% borra el historial de navegación y un 42% cambia

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revista universitaria

los ajustes de privacidad en una red social. ¿Este nivel de exposición puede tener consecuencias negativas? Por supuesto que sí. Independientemente de la atribución de responsabilidades, la interacción con internet no es inocua y tiene efectos, a veces indeseados, en nuestras rutinas y la sociedad en su conjunto. El cuestionamiento hacia la privacidad y el control es un tema tan incipiente en Chile, que no se le ha tomado realmente en serio. Si queremos seguir avanzando en la materia, la “nueva” alfabetización digital debe ir acompañada de un entorno que sea transparente para todas las personas, y no solo para el más educado y con más ingresos. Las posibilidades están, y los datos señalan que estamos cada vez más cerca de una cobertura universal. Por otro lado, las iniciativas gubernamentales y privadas en esta materia han buscado ser un aporte en masificar no solo las posibilidades del usuario de interactuar con la red,


¿Este nivel de exposición puede tener consecuencias negativas? Por supuesto que sí. Independiente de la atribución de responsabilidades, la interacción con internet no es inocua y tiene efectos, a veces indeseados, en nuestras rutinas y la sociedad en su conjunto.

chile DIGITAL

Diciembre 2016

84% usuarios de internet (+16 años)

79% hogares con internet (promedio chile)

sino que también de vincular a las instituciones con los ciudadanos. Desde el antiguo programa Gobierno Electrónico a inicios del año 2000 hasta la actual Agenda Digital 2020, se ha acentuado la responsabilidad de las instituciones de hacerse disponibles y receptivas para los ciudadanos. Este ha sido un camino complejo y lento. Y es así como las brechas no solo se encuentran al nivel de las personas, sino que también de las instituciones: hay instituciones que dentro del Programa de Modernización del Estado han podido apostar por la Agenda Digital; no obstante, la falta de recursos o los procesos de excesiva burocratización han impedido que todas las instituciones del Estado puedan subirse al carro, retrasando la meta pactada para el 2020, donde se esperaba que todos los trámites de usuarios pudieran ser realizados de forma digital. ¿En qué nos deja este diagnóstico? En un escenario donde hay más desafíos de los que se piensa. La implementación del Big Data requiere tanto de instituciones como de individuos conectados y afianzados en la mecánica digital. También se necesitan recursos de inversión para la simplificación de procesos que apunten a una mejora sustancial en el manejo de la información. Las iniciativas actuales se han basado en la búsqueda de una eficiencia individual y no en un conglomerado centralizado de datos, cuya disponibilidad sea aprovechada por todos. Si tuviéramos que hacer un símil sería como ver un conjunto de islas donde cada grupo se observa a sí mismo y desarrolla sus estrategias para funcionar de la mejor forma posible. El desafío del Big Data es todo lo contrario: busca la integración y la generación de mecanismos potenciales para todos. Esto nos obliga a reducir las brechas de acceso y alfabetización, no solo a nivel de los usuarios, sino también al de las instituciones con las cuales estos se relacionan.

81% hogares urbanos con internet (promedio chile)

66% hogares rurales con internet (promedio chile)

66%-78% de los usuarios usa internet para comunicarse, informarse y educarse

+75% de los usuarios usa principalmente dispositivos móviles

53% de los usuarios de internet móvil accede vía 4g Fuente: Subtel. División Política Regulatoria y Estudios.

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Columna

Humanidades digitales: el trasfondo numérico de las letras Carolina Loyola Estay

Historiadora UC

A

primera vista parece contradictorio. ¿Las humanidades dialogando con la cibernética? O, más aún, ¿epistemológicamente creando nuevos conocimientos bajo una rigurosa reflexión crítica? Desde su origen renacentista, la studia humanitatis se caracterizaba por el estudio de la cultura humana a través de una metodología que relevó las particularidades, sin crear leyes o postulados generales. De ahí la eterna división entre ciencias sociales/humanas y las ciencias naturales. Sin embargo, la disrupción de la cibernética a mediados del siglo XX, y su utilización como herramienta metodológica, en el caso de los humanistas permitió que, por vez primera, se pudiera cuantificar lo cualitativo, o lo que muchos entendieron como la aplicación del método científico a los estudios de la cultura y el pensamiento humano. Desde entonces, el trabajo con las estadísticas e incluso la extracción de datos cualitativos desde textos, y su introducción en tecnologías que convierten la información en números, permitió relacionar y visualizar datos solo en cuestión de segundos. En 1948, el matemático estadounidense Norbert Wiener reinventó el

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concepto de la cibernética, desde el vocablo griego kubernetes (timonel, gobernar) y la definió como “la ciencia de la dirección y comunicación entre los organismos vivos y las máquinas” (Cibernética y sociedad, 1969). Este trabajo marca su concepción inicial sobre este término como ciencia multidisciplinaria y la definición de la inteligencia artificial como un área del conocimiento.

Con usuarios cada vez más conectados, la creación de contenidos permite que los ciudadanos participen en la construcción de conocimiento. Esto nos conduce a la consolidación del campo de las “humanidades digitales”. De ello se aprovecharon los cientistas sociales para sus análisis cuantitativos, cambiando las antiguas plantillas rellenadas a mano por un computador capaz de procesar miles de datos a la vez. La historiografía también se vio beneficiada, sobre todo aquella que analizaba datos económicos. Así, en la década de los sesenta se dio inicio a una nueva rama: la cliometría.

Con los años, y gracias a la masificación de los computadores, la utilización de metodologías cuantitativas se benefició ampliamente. No solo por la disposición de ordenadores personales (PC), sino también a través de la creación de softwares cada vez más enfocados en coadyuvar en el trabajo de las ciencias humanas. Un ejemplo de ello son los gestores de referencias bibliográficas (Mendeley, Zotero o EndNote, entre otros) que hoy en día reemplazan, incluso a nivel institucional, a los antiguos ficheros. Estas nuevas apps permiten al usuario crear, almacenar, organizar, compartir e insertar referencias bibliográficas recogidas de diversas fuentes de información. El uso de la tecnología para las humanidades va más allá del aspecto metodológico y se inserta en el corazón de la epistemología. Con usuarios cada vez más conectados, la creación de contenidos permite que los ciudadanos participen en la construcción de conocimiento. Esto nos conduce a la consolidación del campo de las “humanidades digitales” y es, a la vez, uno de sus aportes más notables: la democratización del conocimiento.


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Comunicación neuronal. En la imagen vemos una representación de la sinapsis. Este es el proceso por el cual alrededor de cien mil millones de neuronas que integran el sistema nervioso se comunican entre sí, a través de pequeños impulsos eléctricos.

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DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

Mentes

poderosas La Neurociencia nos permitirá hacer profundos avances en la comprensión del cerebro humano y mejorar significativamente nuestra calidad de vida. Sin embargo, esta disciplina puede ser bien o mal utilizada, y eso depende principalmente de los estándares éticos que se establezcan culturalmente. El éxito de esta corriente científica nos planteará el problema de depender de algoritmos computacionales para tomar decisiones importantes, o de desarrollar implantes o modificaciones genéticas que aumenten nuestras capacidades intelectuales a niveles insospechados. Por Francisco Aboitiz DOMÍNGUEZ

Francisco Aboitiz DOMÍNGUEZ. Es biólogo de la Universidad de Chile, doctorado y posdoctorado en Neurociencia por la Universidad de California, Estados Unidos. Además, es director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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a vida moderna y el desarrollo de la civilización nos someten a exigencias desconocidas para nuestros antepasados, como el aprendizaje de la lectura, de la computación y el manejo del estrés social. Debemos adaptarnos constantemente a estas nuevas contingencias en una carrera donde cada generación se enfrenta a nuevos desafíos cognitivos y emocionales. Por ejemplo, la dislexia no existía antes del desarrollo de la lectoescritura, y algunos proponen que condiciones como el trastorno por déficit atencional e hiperactividad y el autismo se han hecho más prevalentes con el desarrollo de la vida moderna. De hecho, la otra cara del aumento del bienestar físico que gozamos es que la salud mental, desde los trastornos del aprendizaje a la depresión y otras condiciones, se pronostica como uno de los mayores problemas sanitarios del futuro. En este contexto, se ha puesto de moda el término “Neurociencia”, que involucra el estudio del cerebro humano y las posibles aplicaciones de este conocimiento a la vida humana. Si bien esta disciplina tiene un origen científico y se han generado avances notables en esta línea, también se ha producido un uso indiscriminado del concepto y, a veces, se han sobredimensionado los alcances que esta puede tener.

Cuestiones éticas La Neurociencia surgió como disciplina científica en la década de 1970, cuando convergieron distintas metodologías con el ambicioso objetivo de comprender el funcionamiento integrado del cerebro, desde lo molecular hasta lo psicológico. Un avance significativo ocurrió en la década de los 90 con la llamada revolución de las imágenes y el desarrollo de técnicas que permitieron visualizar de manera inocua la anatomía y el funcionamiento del cerebro humano en personas vivas. En analogía con el ya conocido proyecto del genoma humano, se inició en 2013 el proyecto del cerebro humano, iniciativa que intenta descifrar el funcionamiento del sistema nervioso en todos sus niveles, en escalas de tiempo desde milisegundos a años. Más recientemente, se han producido “minicerebros” en el laboratorio a partir de células madre humanas, que desarrollan estructuras similares a la corteza cerebral, la retina y otros componentes del sistema nervioso. Ya se discuten los problemas éticos que se vislumbran para el futuro con estas nuevas tecnologías. Supongamos que eventualmente, estos minicerebros llegaran a desarrollar conciencia: ¿podrían ellos tener derechos humanos?

La Neurociencia ha sido exitosa, no solo para avanzar en la comprensión de los fenómenos mentales, sino que ha permitido mejorar la calidad de vida de las personas. En particular, la Neurofarmacología ha aliviado el sufrimiento de muchísimos pacientes que sufren trastornos mentales desde el déficit de atención hasta la enfermedad de Alzheimer, aunque debe señalarse que aún no existe una cura definitiva para estas condiciones. Gracias al desarrollo de la inteligencia artificial y de la robótica ha surgido además una serie de tecnologías promisorias, como las interfaces cerebro-computador y el desarrollo de prótesis robóticas, que han permitido comunicarse a los pacientes que no pueden hacerlo, generar visión en personas ciegas o permitir el movimiento de discapacitados físicos. También se está estudiando el uso de estas tecnologías en pacientes psiquiátricos como estrategia terapéutica.

Un algoritmo para decidir Por otro lado, existen dos aristas respecto del desarrollo de la Neurociencia que, a mi juicio, requieren de una mayor discusión. En primer lugar, hay áreas donde la aplicación de esta disciplina a la vida humana es aún prematura. En este contexto es que han surgido un sinnúmero de términos que usan el prefijo “neuro”, como “neuroeconomía”, “neuromarketing”, “neurofeedback”, “neuroinsight”, “neuroeducación”, y “neuro-lo-que-sea”, incluyendo la propaganda de bebidas “neuroenergéticas”. Algunos de estos conceptos están fundamentados en rigurosos estudios científicos, pero lamentablemente la Neurociencia se ha sobreutilizado en forma muy poco crítica en el mercado.

El transhumanismo Es una corriente de pensamiento que aspira a mejorar el funcionamiento cerebral y físico a través de implantes basados en la inteligencia artificial, esto es, usando programas computacionales que aprenden, procesan imágenes, manejan datos, resuelven problemas, controlan robots y que pueden superar a los seres humanos en ciertas funciones. El transhumanismo en su forma más extrema aspira a liberar a la persona de sus limitaciones biológicas y transformarla en una entidad tecnológica e inmortal.

Si surgiera un producto que pueda compensar los déficits mentales en individuos con demencia o que optimice el aprendizaje en niños con problemas educacionales, ¿por qué no aplicarlo a nuestros hijos normales para mejorar su rendimiento, suponiendo que no tuviese efectos adversos? 68

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El proyecto del cerebro humano Fotografías cortesía de Francisco Zamorano, Unidad de neuroimágenes, Clínica Alemana de Santiago.

Es una iniciativa multinacional que surgió el año 2013, con el fin de generar un catálogo lo más detallado posible de las estructuras del cerebro humano y su funcionamiento, desde la escala molecular a la formación de redes cerebrales y los fenómenos cognitivos. Este proyecto involucra estudios matemáticos, computacionales, biomoleculares, biofísicos, anatómicos, conductuales y de muchas otras disciplinas con la intención de proveer una perspectiva integradora del cerebro humano. Más información en www.humanbrainproject.eu/en/.

Tractografía. Muestra la conectividad del cerebro usando técnicas de trazado de fibras nerviosas.

activación cerebral: Muestra los patrones de activación (en rojo) y desactivación (en azul) durante la ejecución de una tarea cognitiva determinada.

Desafortunadamente, el público desconoce que existen cuestionamientos muy severos respecto de la aplicación laxa de los conceptos derivados de la investigación científica como productos de venta comercial. Toda esta propaganda pseudocientífica no hace más que reflejar la ambición por mejorar nuestras capacidades físicas y mentales. El segundo aspecto que requiere reflexión es que, de ser exitosa a largo plazo, la Neurociencia y otras tecnologías eventualmente nos plantearán el problema de si pasaremos a depender de algoritmos computacionales para decidir qué oficio tendremos o para elegir nuestra pareja (como ya usamos los navegadores por GPS), o si desarrollaremos implantes o modificaciones genéticas que aumenten nuestras capacidades mentales y físicas a niveles insospechados. Una forma extrema de esta postura es la tendencia del transhumanismo (ver recuadro), una especie de fundamentalismo tecnológico que pretende desafiar al envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Pero incluso en instancias menos radicales, se nos podrían presentar dilemas éticos muy profundos. Si surgiera un producto que puede compensar los déficits mentales en individuos con demencia o que optimice el aprendizaje en niños con problemas educacionales, ¿por qué no aplicarlo en nosotros mismos o en nuestros hijos normales para mejorar

Aún es temprano para que aparezcan las mejores aplicaciones de estas investigaciones, pero definitivamente vale la pena hacer el esfuerzo por desarrollarlas. el rendimiento cognitivo y emocional, suponiendo que no tuviese efectos adversos? Si esta tendencia se prolonga, ¿llegaríamos a ser superhumanos? La Neurociencia nos permitirá hacer profundos avances en la comprensión de la mente humana, y puede mejorar significativamente nuestra calidad de vida. Sin embargo, como todo conocimiento, puede ser bien o mal utilizado, y eso depende principalmente de los estándares éticos que se establecen culturalmente. A mi juicio, aún es temprano para que aparezcan las mejores aplicaciones de estas investigaciones, pero definitivamente vale la pena hacer el esfuerzo por desarrollarlas bajo un estricto cuidado ético y moral.

Para seguir leyendo Karen Corredor, Fernando P. Cárdenas, 2017. “Neuro-«lo que sea»: inicio y auge de una pseudociencia para el siglo XXI”, Revista Latinoamericana de Psicología. http://www.elsevier. es/es-revista-revista-latinoamericana-psicologia-205-articulo-neuro-lo-que-sea-inicio-auge-S0120053417300171 Steven Poole, 2012. “Your brain on pseudoscience”. New Statesman. https://www.newstatesman.com/culture/books/2012/09/your-brain-pseudoscience-rise-popularneurobollocks

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DOSSIER BIG DATA: EL NUEVO PODER

Los desafíos de la automatización:

Potenciar

el talento

humano Montserrat Gomendio Kindelan lidera –desde París– la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE. Ahí enfrenta una revolución de dos caras; una que marca el destino de millones de personas marginadas por la robotización –muchas de ellas con título universitario– y otra que modificará la formación de los jóvenes para un mundo nuevo digitalizado, con un mayor énfasis en las habilidades blandas, no automatizables. Por Miguel Laborde Duronea

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Montserrat Gomendio se puso de cabeza a pensar en el interminable pantano que deberá cruzar muy pronto el mundo desarrollado. En las próximas décadas serán millones los cesantes por la digitalización en ciertas disciplinas. Aunque tengan título universitario.

u cargo de directora general adjunta de Educación de la OCDE la tiene viajando por el mundo. Está concentrada en la promoción de estrategias para repensar la educación con miras a un futuro cercano que será, en gran medida, administrado por la inteligencia artificial (IA). Como científica, doctorada en Cambridge, es metódica y trabajadora. Con los talentos que nadie le niega desde que condujera la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa en España de 2013, se puso de cabeza a pensar en el interminable pantano que deberá cruzar muy pronto el mundo desarrollado. En las próximas décadas serán millones los cesantes por la digitalización en ciertas disciplinas. Aunque tengan título universitario.

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Educación infinita El encuentro que permitió la realización de esta entrevista se celebró en el Duoc UC, instituto creado por la Universidad Católica en 1968 como Dirección Universitaria Obrera y Campesina. La visitante comenta que es una paradoja: si antes se trataba de preparar obreros y campesinos para ser sujetos activos en el mundo moderno, el desafío de hoy incluye a los profesionales y a los ejecutivos que “tampoco están listos para enfrentar los desafíos del siglo 21”. La conversación la condujeron dos expertos chilenos de la UC: Margarita Guarello, directora de Educación Continua, cuyo cargo dio pie para que Gomendio despejara un tema de fondo: “Todavía se habla y se trabaja en formación o educación continua, pero ahora el foco es la formación permanente o el lifelong learning en inglés”. El otro experto local es Fernando Bas, científico de la Facultad de Agronomía UC, quien plantea la pregunta nuclear en relación con las estrategias de la OCDE: “¿Qué son ‘las competencias’ y por qué están ahora en el centro del tema educacional?”.


“La sociedad y el mundo del trabajo se han complejizado por la automatización y la digitalización. Hay nuevas demandas por competencias de las personas que no sean rutinarias, que no sean automatizables. Se valora más lo no predecible y lo no previsible”.

Montserrat Gomendio reconoce que es un concepto algo abstracto, pero es similar a lo que en inglés son los skills. En español lo más cercano son las “capacidades”, aunque hoy se relacionen con las diferencias entre humanos y computadores, y serían algo así como nuestras ventajas comparativas: “Son los conocimientos, habilidades y actitudes que tiene un individuo para enfrentar una situación”. No es algo que se mida solo por títulos o grados y considera toda clase de habilidades, duras y blandas. Según afirma Gomendio, las blandas crecen en relevancia. Cuando se le pregunta qué puede implicar esto en el ámbito laboral, explica: “La sociedad y el mundo del trabajo se han complejizado por la automatización y la digitalización. Hay nuevas demandas por competencias de las personas que no sean rutinarias, que no sean automatizables. Se valora más lo no predecible y lo no previsible”. Por ello, a su juicio, los desafíos son muchos y recién se asoman: “¿En qué sectores debemos concentrarnos primero? ¿A qué velocidad sucederán los cambios?...”. Margarita Guarello le comenta que las competencias ne-

cesarias son cada vez más transversales, lo que corrobora: “La resolución de conflictos, la adaptabilidad a entornos diferentes, el pensamiento crítico y la capacidad de innovación son muy transversales. Todo esto no es nuevo, pero pasó a ser protagónico con los cambios sociales”. Como ella nos recordara a los presentes, cuando se creó el programa de evaluación internacional PISA, el año 1997, ya se utilizó el término aludiendo a “la capacidad de los estudiantes de analizar, razonar y comunicarse efectivamente conforme se presentan, resuelven e interpretan problemas en una variedad de áreas”. En ese momento ya se consideró que las competencias son clave en “un aprendizaje para la vida”. Montserrat Gomendio comenta que ha vuelto a valorarse el que –con el respaldo de estudios cuantitativos que lo demuestran– “la motivación personal por aprender y las creencias de los estudiantes acerca de sí mismos tienen una gran importancia para el éxito de un proceso educativo. Desde entonces se reconoce que las competencias van más allá de los conocimientos y destrezas, y que el bienestar de la persona debe ser un referente orientador del proceso”.

Nuestras ventajas comparativas Este gráfico muestra los trabajos que son más fáciles de automatizar, digitalizar o tercerizar. En este caso la curva verde es la labor menos reemplazable. 70

65 Trabajo manual rutinario

60

Trabajo manual no rutinario Trabajo rutinario cognitivo

55

Trabajo analítico no rutinario Trabajo interpersonal no rutinario

50

Fuente: OCDE.

45

40 35 1960

1970

1980

1990

2000

2006

2009 73


uso de estrategias de memorización por parte de los estudiantes

Fuente: OCDE según resultados del informe PISA 2015

Por encima del promedio de la OCDE

Al mismo nivel que el promedio de la OCDE

Por debajo del promedio de la OCDE

Porcentaje de alumnos que afirman estudiar de memoria

“Si la educación va a ser a lo largo de toda la vida, ¿serán las empresas el lugar del aprendizaje? ¿O será un modelo mixto entre centros educativos y empresas?”.

El modelo chileno El que nos hayamos encontrado en el Duoc no es fortuito. Por su magnitud –este instituto profesional ocupa el primer lugar en Chile (según la clasificación webométrica del CSIC, 2017) con 97 mil alumnos y 16 sedes–, a él llegan jóvenes de todo el país en busca de herramientas para enfrentar su futuro. Como anunciara su rector Ricardo Paredes el día en que presentó a la experta europea: “Nos interesa realizar investigación bajo el paraguas de instituciones como la OCDE, el Banco Mundial, el BID y la Unesco”. Según indicó el rector, y la misma Montserrat Gomendio lo ratificaría más tarde, el interés es mutuo. Ellos están muy atentos a lo que hacen instituciones como el Duoc, pues mucho de lo que se innova es contextualizado a nivel de regiones y países. Por lo mismo, ella se interesó en solicitar información sobre Educación Continua en la UC. Porque el escenario, explicó, está cambiando muy rápido: “Si la educación va a ser a lo largo de toda la vida, ¿serán las empresas el lugar del aprendizaje? ¿O será un modelo mixto entre centros educativos y empresas?”. Informa que hay varios países que están inquietos haciendo algunos experimentos, pero son pocos todavía, como es el caso de Suecia. Margarita Guarello le pregunta cómo se prevé el tema de las personas mayores de cuarenta años: “¿Vale la pena certificar sus competencias previas o habría que evaluarlos de nuevo, en función de las más recientes?”. Gomendio le responde que el caso de Chile es curioso, ya que aquí se crece en competencias hasta los 24-25 años, pero luego eso se pierde muy rápido, en un deterioro que supera los valores medios de la OCDE. Ella reconoce no entender todavía el fenómeno: “¿Es porque en el mundo laboral no se usan las competencias de base? ¿Es porque no se identifican o no se reconocen en el mundo del trabajo? Es un problema que Chile deberá enfrentar”. Al respecto, comenta que el país sigue con la memorización en el centro del sistema educativo, lo que no es eficiente en el contexto actual: “Hay que ir hacia lo transversal porque la memoria es, justamente, muy automatizable”. La conversación se generaliza al llegar al caso chileno, sin dejar de reconocerse que el punto de quiebre es mundial; que antes, con un título profesional que se obtenía a los 24 o 25 años, ya se tenía un futuro bastante asegurado, lo que ya quedó atrás. El modo de abordarlo es lo que justamente está en juego: “¿Cómo se sigue adelante con las instituciones educativas a cargo, o con las empresas que saben qué necesitan? ¿Y quién prepara a las empresas para asumir ese rol que nunca han tenido?”, cuestiona Montserrat Gomendio. 74

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Back to earth, fotografía archivo de Fernando Casasempere

Espacio para la creatividad. Ante la robotización, es posible el despliegue de las habilidades blandas del ser humano, la creatividad y la reflexión crítica. Esta situación es favorable para el desarrollo de las artes y las ciencias. En las imágenes, obras recientes del artista chileno Fernando Casasempere, exhibidas en Gran Bretaña, donde reside; una caja de huesos que alude a la fragilidad del planeta y sus recursos –de la exposición Collective Memory– y una intervención en un prado, hecha con material reciclado de su propio taller, donde hace visible que los recursos vienen de la propia tierra (Back to Earth).

Ella y los dos expertos locales coinciden en que lo más probable es que se configure un sistema mixto de empresas e instituciones educativas colaborando en el avance en un sistema totalmente diferente. Por ahora estamos en una transición en el país: “Llegan los profesionales jóvenes en busca de empleo y llevando sus títulos, pero salvo si son de Oxford, Cambridge o Harvard, ahora los empleadores intentan evaluar qué sabe exactamente el postulante. Algo que todavía no se masifica”, explica Gomendio. Ahora se discute si habrá que acreditar permanentemente a las instituciones de educación superior: “Hay grandes diferencias entre países, e incluso dentro de ellos. Aquí los universitarios chilenos tienen un nivel similar al de los estudiantes secundarios de países más avanzados; por otra parte, dentro de Chile a veces no se diferencia mucho el secundario del universitario. Hay resultados que son deprimentes”.

El país sigue con la memorización en el centro del sistema educativo, lo que no es eficiente en el contexto actual: “Hay que ir hacia lo transversal porque la memoria es, justamente, muy automatizable”.

Collective memory, fotografía archivo de Fernando Casasempere

Al preguntarle por el camino a seguir, responde que cada país explora algo diferente según su trayectoria. Incluso, para su financiamiento: “¿Cuánto le corresponde al Gobierno? ¿Cuánto a las empresas? ¿Cuánto a la persona?”. Los estudios indican que quienes tienen competencias son los que más se interesan en avanzar: “Tienen algo fundamental, motivación”. Hablando de los desafíos nuevos, le preguntamos si es relevante, como estímulo para los estudiantes jóvenes, el aportar a los problemas de su país. Su impresión no es muy positiva: “No se sienten responsables de su nación; por el contrario, creen tener el derecho a que el Gobierno les solucione todo”. Ya nos deja. La están esperando en un campus de la universidad, donde hay otros expertos interesados en conocer su experiencia –y estudios OCDE– en torno a uno de los problemas más complejos del tiempo presente. Uno que pasa por soluciones no previsibles, no resueltas todavía.

Para leer más Seis finalistas del Premio Global Maestro son los autores del libro La enseñanza en la cuarta revolución industrial: De pie en el precipicio. El texto fue publicado este año por Routledge, enfocado en la educación en este nuevo siglo, en esta cuarta revolución industrial que exige educar de “otra manera”.

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el libro que me marcó

fotografía KARINA FUENZALIDA

Extracto de Cuentos hispanoamericanos, selección de Mario Rodríguez.

La Literatura como secreto

R

Lorena Amaro Castro Académica del Instituto de Estética de la UC. 76 revista revistauniversitaria universitaria

ecuerdo que tenía once años, que era verano y que leía en una silla de playa de esas de lona anaranjada; recuerdo que era el jardín de mi casa y sentía un gran bienestar, porque los colores brillaban, el aire de la mañana era agradable, el sol se colaba entre las hojas de una enredadera de buganvilias, y yo no tenía nada más que hacer que sentarme a leer. También recuerdo que sentía extrañeza, esa que viene cuando comienzas a tener lo que podría llamar, muy inexactamente, una “vida interior”. Seguía siendo una niña, pero el libro que tenía en las manos me hacía sentir adulta, diferente, como si hubiese descubierto un secreto. Un secreto que me deslumbró. El libro era Cuentos hispanoamericanos, de Mario Rodríguez. En la portada había un barbudo de poncho de grecas coloreadas, supongo que una imagen indiscutible de latinoamericanidad para sus diseñadores. Un acierto, si pensamos que esa portada nunca la olvidé y que, a juzgar por algunas conversaciones con amigos, ninguno de sus lectores ha olvidado. Cuando se es niño, los colores, las texturas, algunas palabras, todo te interpela y se instala en tu cabeza. A mí esos cuentos de Borges, de Cortázar, de Juan José Arreola, de Quiroga y de Bombal no se me olvidarían más. Sabía que no entendía del todo lo que estaba leyendo: me había deslizado desde mis cuentos de niña hacia este otro espacio como si pasara, tropezándome, desorientada y en la oscuridad, de una habitación a otra. Una habitación definitiva que ya no querría abandonar más. Y solo yo lo sabía, porque no había nadie más conmigo en ese lugar. Y no lo hubo hasta mucho después, cuando en la adolescencia encontré a algunos amigos, pero sobre todo a dos profesores de castellano que entendían mi

secreto, la tía Gabriela y el Tata Vergara. Con ella hablaba de Cortázar; con él descubrí a Bartleby en la edición de Quimantú, un pequeño y enigmático libro que había sido suyo y que me regaló al terminar el colegio. El mismo verano que descubrí los cuentos hispanoamericanos leí muchas cosas más. Anotaba en un cuaderno cuáles y cuántos libros había leído. Recuerdo bien El hombre que calculaba, las Fábulas de Esopo, Papaíto piernas largas, de Jean Webster (un regalo de mis hermanos mayores, que solían hacerme grandes regalos) y Juan Salvador Gaviota. Leía mucho y creo que eso me permitía percibir, como en una penumbra, que existía una diferencia importante entre esos libros y el que tenía entre manos. ¿Qué quería decir el final de “El sur”? ¿Qué pasaba realmente en “La noche boca arriba”? ¿Por qué me conmovían tanto “El padre”, “El hombre” y “Dos pesos de agua”? Creo que lloré. No sabía expresar mi ignorancia y mi conmoción de otro modo. Lloré y lloré sola, con mi secreto. Crecí, pero ningún libro, ni Historia universal de la infamia, de Borges, ni La vida instrucciones de uso, de Georges Perec, ni Palomar, de Italo Calvino, ni las Memorias de abajo, de Leonora Carrington, ni La hora de la estrella, de Clarice Lispector, ni Estrella distante, de Roberto Bolaño, aunque todos fueron importantes, me impactó de esa forma, ni me hizo sentir que el mundo es algo completamente otro. Quizás, me recordaron que la Literatura es para mí el recuerdo del calor tibio, el jardín de esa que fue mi casa. Hace poco más de un año conocí en persona a Mario Rodríguez, en un encuentro de investigadores en Concepción. Nadie más supo la felicidad que sentí de conversar con una especie de héroe que forjé en mi imaginación, con la energía y el asombro de la infancia.


reseñas

Una obra monumental

Plan para Chile (3 tomos) Raúl Irarrázabal Ediciones UC, 2018

L

a resignación cunde en Chile. Ante la expansión de las ciudades, la destrucción de sus cascos históricos y mejores barrios, y la pérdida de los balnearios por saturación. Estamos frente a un proceso dinámico que nadie ha planificado. El autor, en un esfuerzo de décadas que aquí culmina, nos ofrece una alternativa; un modelo pensado para habitar Chile. Desde la belleza –que se inspira y dialoga con los paisajes de la geografía–, pero considerando los recursos de un país medio como el nuestro. Creyente en una estética planetaria donde resplandece una magnificencia sobrenatural, siente el llamado a actuar sin destruirla; y a crear en sintonía con ella, para ser parte del plan de Dios. De ahí se desprende su “orden para Chile”: “Mi aspiración es que el Universo, con todas sus galaxias y la Tierra entera con la Humanidad, el espacio natural y el espacio humanizado, se consagren a Dios en un gran canto de alabanza”. Tal como ciertos autores franceses –Bardet, Poëte–, Irarrázabal reacciona ante una realidad pragmática, invasiva en el siglo XX, que pone fin a la experiencia espiritual de habitar un cosmos para dejarnos con la “calidad de vida” como único destino del habitar. Esta gran edición de tres tomos en una caja, con los característicos dibujos del autor –en colores muchas veces–, invitan a recobrar la alta misión de cuidar este territorio, tan rico en rincones y posibilidades. El clima, la luz de los valles, la arborización adecuada, las alturas máximas, la protección de las vistas y la tranquilidad, las relaciones con el relieve, son aquí abordados con delicadeza y amor por el lugar: “Hemos visto el espacio ideal. Es algo difícil de conseguir en esta Tierra, pero es una hermosa tarea acercarse a él, guiados por la Luz divina”. ¿Cómo puede leer esta propuesta un agnóstico o un ateo? Según Dirk Bornhorst, alemán radicado en Venezuela, donde

obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura en 1991, todos los pueblos del mundo, de todas las tradiciones espirituales, en su diálogo con lo desconocido crearon las obras más sublimes de la humanidad. Y están entre las más visitadas por el turismo, por personas de las más diversas culturas. Todas son aportes al Patrimonio de la Humanidad, al margen de la fe, o la falta de fe personal. Irarrázabal habla de una cultura del amor, porque ve a Chile desunido: “Este plan es una obra mayor que une a los chilenos en una tarea de largo alcance en beneficio principalmente de los que sufren, de los pobres y enfermos. Abarca todo el territorio, siendo fundamental el aporte de cada uno”. Lo bello y lo estético del resultado son fundamentales para la arquitectura y el urbanismo. Por ello, es de celebrar el aporte de la Cámara Chilena de la Construcción a esta edición de semilujo, con el apoyo de la Facultad de Arquitectura de la UC –donde es profesor–, y de Ediciones UC que la produjo. La vasta trayectoria del autor, de medio siglo, lo ha llevado a crear obras en los más diversos ambientes y rincones del país. Esto se nota en su propuesta, el detalle de quien ha conocido, caminado, observado y pensado el país entre el desierto y los hielos, de cordillera a mar, tras lo original y adecuado en cada uno, pero también buscando la unidad en lo diverso. 77


Los doctores Alejandro Brañes y Pedro Sfeir integran una iniciativa de colaboración de la Escuela de Medicina en África. Ellos acompañan a François, quien superó una úlcera gástrica perforada. Hospital El Buen Samaritano, Yamena, Chad. Junio de 2016. Fotografía de Eduardo Kattan. Ver el reportaje en la página 32.

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