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MEMORIAS DEL PORVENIR Esto es un ejemplo de maquetaci贸n. Han sido eliminadas numerosas p谩ginas para aligerar el documento.

V.V.A.A.

Novela ilustrada en colaboraci贸n


PROYECTO: ilustratura. Novela ilustrada en colaboración. proyectoilustratura.blogspot.com ilustratura@gmail.com COORDINADORES: Montse Augé, Alba G. Serra, Natalia Llorente, Vicente Mateo Serra y Miguel Ángel Rodrigo Jiménez. ESCRITORES: © Montse Augé, © Roberto del Sol, © Gloria Galeano, © Olga Besolí, © David Gambero, © Elena Pastor, © Jorge Moreno Muñoz, © Víctor Mosqueda Allegri, © Chus Díaz, © Leticia de Juan Palomino y © Miguel Ángel Rodrigo Jiménez.

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ILUSTRADORES: © David Bastos, © Marta Herguedas, © VEKFly, © RuAn, © Alba G. Serra, © Rubén Rojas, © Héctor Gordaliza, © Elena del Valle, © Vicente Mateo Serra, © Rafa Mir, © Daniel Camargo y © Susana Rosique. REVISORES DE TRAMA: David Gambero, Víctor Mosqueda Allegri y Leticia de Juan Palomino. CORRECTORAS ORTOTIPOGRÁFICAS: Mariola Díaz-Cano y Elsa Martínez. ILUSTRACIÓN DE CUBIERTA: © Elena del Valle. TÍTULO DE LA NOVELA: © Alba G. Serra. SINOPSIS: © Leticia de Juan Palomino. DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Vicente Mateo Serra. Copyright © 2015 ilustratura ISBN-13: 978-1507598597 ISBN-10: 1507598599


ilustratura. El proyecto. ilustratura es un proyecto artístico, literario y solidario que, en esta edición, persigue dos fines: por una parte dar visibilidad a la problemática de los afectados por la enfermedad del Síndrome de Marfan y sus familiares, y por otro lado la creación de una novela ilustrada en colaboración uniendo los talentos de doce escritores, doce ilustradores, tres revisores de trama y dos correctoras ortotipográficas, promocionando sus trabajos en la medida de lo posible. Durante cerca de dos años, desde octubre de 2012 hasta mayo de 2014 aproximadamente, la maquinaria de ilustratura estuvo en funcionamiento para acometer estas dos grandes empresas. El trabajo fue continuo y diario y supuso Esto esLos undíasejemplo de maquetación. un gran esfuerzo. 1 de cada mes se publicaba un nuevo capítulo y una nueva ilustración, y empezaba el turno del siguiente e ilustrador, Han sido eliminadas numerosas escritor páginas sometiendo sus trabajos a las oportunas revisiones para mantener el hilo aligerar documento. argumental depara la novela y para que laeltrama no se resquebrajara, y a las debidas correcciones para evitar las faltas, ambigüedades o posibles fallos. Este proceso duró un mes para cada capítulo y una vez escritos los doce, la novela se sometió a una segunda revisión, esta vez global, para unificar tiempos, nombres, fechas, etc. Mientras el escritor e ilustrador de turno se dedicaba a crear su parte correspondiente de la novela, y los revisores y correctoras a revisarla, se promocionaron sus trabajos en el blog y en las redes sociales a razón de tres trabajos por autor. Finalmente se crearon tres concursos para eligir la ilustración de la cubierta, el título y la sinopsis, de entre las distintas propuestas enviadas por los escritores e ilustradores de la novela. Esto resumiría a grandes rasgos la parte artística del proyecto. En un principio la intención de ilustratura era donar todos los beneficios de la venta de la novela a la Asociación Síndrome de Marfan SIMA, pero motivos de fuerza mayor han hecho del todo inviable esta opción. La novela se comercializa a precio de coste (beneficio cero) mientras que la parte solidaria se ha centrado en potenciar la divulgación de los distintos aspectos del Síndrome de Marfan (sociales, culturales, médicos, etc.). El reto se llevó a término mediante la publicación periódica y constante de diverso material, bien fuese encontrado en la red, bien fuese de creación propia. Toda esta base de conocimiento está formada por artículos de carácter informativo-divulgativo; entrevistas a afectados (algunos de ellos famosos, como el actor Javier Botet);


vídeos de programas de televisión que trataban el tema; el proyecto de fichas de los marfanilustres, donde se repasaba la biografía y obra de diversas personalidades del mundo de la política, música, deporte, etc., que padecieron la enfermedad, haciendo hincapié en su relación con ésta; el proyecto Botiquín de píldoras de ilustratura, que consistía en la redacción y publicación de breves pero completas dosis de información sobre la enfermedad, que se administraban a razón de tres píldoras cada dos días a través de las redes sociales, y en las que se informa sobre aspectos generales del Síndrome de Marfan, manifestaciones, investigación, infancia, etc. Durante todo este tiempo se publicaron más de doscientas entradas en el blog, que recibió en total más de sesenta mil visitas desde distintos países de Europa, América del Norte y América del Sur. El proyecto también se apoya en las redes sociales: Google+, Twitter, y Facebook, donde actualmente contamos con más de dos mil amigos entre el perfil y la página. La repercusión fue grande. Muchos medios se hicieron eco del proyecto: plataformas como la Sexta Noticias, Ser Asturias, el programa de Radio Círculo: El Planeta de los Libros, Dixa'm vore de CANAL TE, entre otros le dedicaron minutos en su programación. Y también, El patio de Fuengirola, de Fuengirola Radio, a quienes queremos agradecer especialmente que nos acompañaran desde el principio hasta el final con entrevistas cada mes. es unartístico ejemplo de maquetación. TodoEsto este trabajo y solidario permanece en el blog proyectoilustratura.blogspot.com al alcance de quien desee saber un poco más sido eliminadas sobre elHan Síndrome de Marfan, o para quiennumerosas quiera conocer a lospáginas colaboradores del proyecto y autores de la novela y disfrutar con sus trabajos, para aligerar el documento. cosa que recomendamos, pues gozan de gran calidad. Fueron dos años de mucha ilusión, hubo alegrías, pero también desengaños y problemas, que se fueron resolviendo de la mejor manera posible. El buen humor, el compañerismo, el respeto, la ilusión por crear la novela, el saber que estábamos haciéndolo por una buena causa fueron el nexo de unión en los momentos buenos y en los malos para encontrar el ánimo, porque la voluntad siempre la tuvimos intacta, de sacar este gran proyecto adelante como así ha sido pese a los inconvenientes que nos fueron surgiendo. A día de hoy nos sentimos muy orgullosos de él y de haberlo llevado a cabo. Queremos agradecer a todas las personas y entidades que nos han apoyado durante esta travesía así como a todos los colaboradores que han participado, y deseamos que los lectores puedan disfrutar leyendo esta novela tanto como nosotros lo hicimos creándola. El equipo de ilustratura.

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Volver Pulsas cerca del traste y la cuerda vibra y vibra el aire. Molesto, el aire, escala el mástil y encuentra la caja y suena una nota. Cerca, otro traste, otra cuerda. Pulsas. Y, de nuevo, se estira el nylon que excita el vacío y retuerce el silencio. Llega el acorde. es ungafas ejemplo JuntoEsto al acorde, en tus de noche, elde brillomaquetación. enciende de brasas tu respiración. El brillo de tu aire de tabaco negro que retienespáginas cada vez que vives, Han sido eliminadas numerosas cada vez que aspiras otra bocanada de mediterráneo y devuelves destilado un aligerar el documento. humo vivo depara anhelo asturiano. En el silencio sólo el eco del acorde. Sólo, en esta noche de tiempo, el aire tuyo subiendo al cielo. Declina el brillo. Noche de rabia. Entonces, tu voz. Y la Música. Y volver cada noche. Volver al brillo y al humo. A ti. Buen viaje, amigo. Para Nico, marido, tío, amigo y presi de categoría.


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ÍNDICE Mapa modelo de una colmena . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . .  pág. 9  Sistema para nombrar una dirección de la colmena . . .. . . .. .. . . . .. . . .. . . ..  pág. 10  Mapa de localizaciones de la novela . . .. . . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . ..  pág. 11    Capítulo 1.   Memory Shelter . . . . .. . .. . . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 13  Escritora: Montse Augé.  Ilustrador: David Bastos.  Memory dusk.     Capítulo 2.   La esfera de memoria . .. . . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 27  Escritor: Roberto del Sol.  Ilustradora: Marta Herguedas.  Esto es un ejemplo de maquetación. No parecía algo fabricado por el hombre.  Han sido eliminadas numerosas páginas Los ojos de Milú se apagaron.    para aligerar el documento. Capítulo 3.   Némesis . . . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 50  Escritora: Gloria Galeano.  Ilustradora: Verónica R. López “VEKFly”.  La mirada del Memory.    Capítulo 4.   Los elegidos . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 73  Escritora: Olga Besolí.  Ilustrador: RuAn.  Ignominia temporal.  Conecta dos.    Capítulo 5.   La noche siempre gana .. . . ... . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 99  Escritor: David Gambero.  Ilustradora: Alba G. Serra.  Esta noche salimos, nena. No se lo digas a MAMÁ.    Capítulo 6.   Pretérito imperfecto . . . .. . . ... . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . .  pág. 126  Escritora: Elena Pastor.  Ilustrador: Rubén Rojas.  Caroline ².  7


Capítulo 7.  

En cualquier otro lugar .. . . ... . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . .  pág. 152  Escritor: Jorge Moreno Muñoz.  Ilustrador: Héctor Gordaliza.  1 s.    Capítulo 8.   La gota que colmará la Tina .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . .  pág. 175  Escritor: Víctor Mosqueda Allegri.  Ilustradora: Elena del Valle.  El diario de Sam.  El niño alienígena.    Capítulo 9.   Un hilo de esperanza . . . . .. . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . .  pág. 215  Escritora: Chus Díaz.  Ilustrador: Vicente Mateo Serra.  Walking Death.    Capítulo 10.   Buenos y malos . .. . . .. . . .. . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. .  pág. 242  Escritora: Leticia de Juan Palomino.  Ilustrador: Rafa Mir.  Almas descarriadas.  Esto es un ejemplo de maquetación. En casa.  Han sido  eliminadas numerosas páginas Capítulo 11.   Frío .. . . .. . . .. . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. .  pág. 268  para aligerar el documento. Escritor: Miguel Ángel Rodrigo Jiménez.  Ilustrador: Daniel Camargo.  Puente bajo masas turbulentas.  Hay humo en tus ojos.    Capítulo 12.   Caeli . . . . .. . . .. .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. .  pág. 299  Escritor: Víctor Mosqueda Allegri.  Ilustradora: Susana Rosique.  Preparaos para morir.  Preparaos para vivir.      Sobre los autores . . . . .. . . .. . ... . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . . .. . . .. . . .  pág. 326 

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Capítulo 1 MEMORY SHELTER

“Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado”. Thomas Jefferson. de maquetación.

Esto es un ejemplo Han sido eliminadas numerosas páginas para aligerar el documento. Era posible escuchar el sonido del silencio en el exterior de la sala número

cinco. Estaba ocupada. La luz roja sobre la puerta así lo indicaba. El sistema de autentificación biométrica a un lado de la puerta todavía conservaba la geometría del árbol de las venas de una mano. Todos los valores registrados estaban dentro de la normalidad: 36 grados de temperatura corporal, normalidad del flujo sanguíneo y del ritmo cardiaco. Pertenecían a la enfermera Helen, que se encontraba en el interior, junto a Nicole. Ésta dormía plácidamente, tendida sobre una cama situada justo en el centro de la estancia cuadrada. Un cuadrado perfecto. Sólo se escuchaba el sonido de sus constantes vitales reflejadas en un monitor a su derecha. Unos cables conectados bajo la pantalla avanzaban como tentáculos hacia su cuerpo, atrapándola con electrodos situados sobre su cabeza y su pecho. En la pared del fondo una HLScreen mostraba su imagen previamente filtrada por un escáner térmico. Éste formaba parte del sistema de sensores que, en forma de inocentes luces en el techo, tenían la capacidad de cambiar valores como la temperatura interna de la sala para lograr que el cuerpo de Nicole mantuviese las constantes estables. Eran los Omnisensors, omnipresentes y todopoderosos, los ojos de Madre. El color amarillo predominante confirmaba que la temperatura se mantenía estable, a 34 grados, la necesaria. La enfermera comprobó los datos del monitor. Eran las tres de la tarde, la hora programada. Acababa de empezar su turno y ya se sentía agotada. El 13


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exceso de confianza que habían depositado en ella los jefes la había hecho caer en una especie de servilismo y había aceptado sin rechistar un número mayor cada vez de tareas para realizar. No tenía ni un momento libre. El resto de sus compañeras disfrutaban de momentos de desconexión y era habitual encontrarlas con sus HLScreen retinales, leyendo o disfrutando de alguna telenovela. Sus dedos se deslizaron por la superficie de la pantalla hasta que apareció la imagen de una mujer. Colocó el dedo índice sobre ella obteniendo una proyección tridimensional del cuerpo justo al lado de Nicole. Si ésta se hubiese despertado en ese instante, habría creído que junto a ella había un espejo y que era su reflejo lo que contemplaba y no una mujer, cuyo parecido con ella era casi aterrador. Los electrodos fueron retirados al superponerse la imagen holográfica sobre el cuerpo de Nicole. Al entrar en contacto con ella la temperatura corporal aumentó durante unos segundos, cambiando el color amarillo por el rojo de la pantalla del fondo. El sistema de sensores había bajado la temperatura para regular así la de Nicole, función que posteriormente era filtrada y autorizada por Madre y ejecutada por Control. La enfermera miró hacia las luces que desde el techo iluminaban la habitación. Desde el laboratorio Jan Stein controlaba cada uno de los movimientos de la habitación captados por las pequeñas luces del techo y que eran enviados a una de sus HLScreen. En la primera de ellas observaba los cuerpos de las dos Esto unEnejemplo dede maquetación. mujeres junto al dees Helen. otra, la imagen un día soleado junto al mar. Sin perder de vista los dos cuerpos estudiaba minuciosamente la escena que Han sido eliminadas numerosas páginas estaba empezando a desarrollarse en la segunda pantalla, comprobando que todo coincidía como copia perfecta con los datos que le había paraunaaligerar el documento. proporcionado Nicole días atrás. —Puedes empezar cuando quieras. Nicole suspiró profundamente y cerró los ojos. Necesitaba concentrarse. —Estoy sentada, mis manos juegan con la arena, contemplo fijamente el vaivén de las olas que parecen querer atraparme y llevarme con ellas. Acompañaba sus palabras con el movimiento de las manos, como si realmente estuviera tocando la arena. —¿Mañana, tarde, noche? —¿Cómo? —El momento del día en el que… —¡Ah! Un atardecer, justo antes de una puesta de sol. —¿Puesta completa? Nicole le dirigió una mirada interrogativa. —¿Desde el inicio de la puesta hasta el final? —Por supuesto. —Color. —Tonos anaranjados. —De acuerdo, naranja. —No, tonos anaranjados. —Es lo mismo. 14


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—No lo es. ¿Tú pintas? Lo que quiero decir… —Está bien, está bien. De acuerdo…, tonos anaranjados. —Jan bajó la cabeza hacia la hoja y siguió escribiendo. Recordaba aquella conversación que le había parecido tan absurda. La gran sensibilidad de Nicole contrastaba con el carácter frío y extremadamente controlador de Jan, con su mente ocupada tan sólo por términos científicos. Pero él había conseguido que la descripción de la belleza del atardecer, tal y como ella le había transmitido, quedase reflejada perfectamente en las imágenes. La pantalla que ahora observaba sin perder detalle se lo confirmaba: Nicole acariciaba la arena mientras el sol estaba a punto de desaparecer tiñendo el horizonte de reflejos anaranjados. No sólo naranja. Para ella era el espectáculo más bello del mundo, ésas fueron las palabras que utilizó cuando Jan le preguntó por qué había decidido recuperar ese recuerdo. —Basta contemplarlo una sola vez para que quede instalado eternamente en tu mente. Era incapaz de entender la importancia que tenía para ella recordar una imagen tan simple como la de una puesta de sol. Ni siquiera cuando le explicó que correspondía al momento en que vio por primera vez el mar. Aquel verano fue muy importante paraejemplo ella. Fue feliz durante unas semanas. Hasta que volvió Esto es un de maquetación. al orfanato y empezó aquel peregrinaje continuo de familia en familia. Han numerosas páginas Antessido de queeliminadas Nicole despertara, la enfermera volvió a entrar e hizo desparecer la imagen de la inesperada compañera que había invadido su cuerpo. para aligerar el documento. Jan contemplaba la escena con satisfacción. Nicole fue conducida de nuevo a la sala común del área de pacientes, donde se encontraban sus compañeros. Cada vez era todo más confuso en aquel lugar. Memory Shelter, así lo llamaban. Cuando empezaron los primeros síntomas los ignoró, no les dio importancia. Sería algo pasajero. Pero sus lagunas mentales habían aumentado alarmantemente y a un ritmo imparable. Aquella sociedad tan deshumanizada en la que vivía tampoco le servía ya para justificarlo: la Crisis del año 2021 y la cruenta guerra que le sucedió redujeron enormemente tanto el número de habitantes como los lazos de unión entre las personas. El mundo laboral también contribuyó a mermar el contacto físico: oficinas con pocas personas y dotadas de tecnología punta. Ello propició el desarrollo de la vida laboral en casa, donde era facilísimo acceder virtualmente al lugar de trabajo. Y en los hogares, ocupados por uno o máximo tres miembros, los espacios de cada uno estaban perfectamente delimitados: se diría que eran inquilinos en su propia casa, apenas salían de su habitación en la que ordenadores, InComs, RNA Holografs, videojuegos vintage, HLScreens, tecpads… llenaban sus vidas. El momento de encuentro alrededor de una mesa para comer era mínimo. Necesitaban alimentarse. Bastaban quince minutos. Los más privilegiados gozaban de apartamentos domóticos dotados de mecanismos capaces de realizar casi la totalidad de las tareas domésticas. Pero al mismo tiempo ese tipo de vida creó una rutina, no había apenas sorpresas, las mismas 15


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acciones se repetían cada día. La memoria no tendría que haberse visto afectada, bien al contrario. Había poco que recordar. Nicole decidió consultar con un profesional. Tras un peregrinaje por las redes intentando autodiagnosticarse y un brevísimo paso por el sistema de salud, como lo eran todos por aquellos días, no encontró respuesta alguna que explicase sus extraños síntomas. Y cuando creía que ya nada ni nadie podrían ayudarla, recibió una llamada recomendándole acudir al Memory Shelter. Le explicaron que no era la única que había experimentado aquellos extraños síntomas, que algo estaba sucediendo y que el número de afectados iba en aumento. Estaba tan asustada que no cuestionó ninguna de las explicaciones que le proporcionaron. Hasta hubiese sido capaz de beber una pócima mágica llegada desde el más allá para recuperar la memoria. Eran médicos y por el modo en cómo hablaban parecían excelentes profesionales y expertos en el problema que la estaba afectando. Seguro que la ayudarían. Pero necesitaban que depositase su confianza en ellos. —No pretendo alarmarte, pero es necesario que comprendas la gravedad del problema. Por el mismo motivo sería casi imprescindible que te trasladases a nuestra sede para poder tratarte adecuadamente. Es el único modo de ver cómo evoluciona día a día tu pérdida de memoria y de encontrar la causa y la solución. Supongo que estarás de acuerdo. Fue suficiente la mirada de Nicole para tener la certeza absoluta de que Esto es Estaba un ejemplo de maquetación. accedería sin pensárselo. perdida y la estudiada persuasión de las palabras de Jan dio justo en el centro de la diana de la angustia de Nicole.páginas Han sido eliminadas numerosas Ahora se encontraba en aquel lugar al que llamaban refugio. Era irónico. para aligerar Había convivido con muchas familias ael lo documento. largo de su vida buscando algo parecido a un hogar. Pero su extraño carácter, aquella extrema timidez que la hacía alejarse de los humanos y encerrarse en ella misma, hizo que no encajase en ninguna de las familias de adopción. Esos eran los argumentos que aparecían en los informes para justificar la llamada «no adaptación» al nuevo entorno. La Corporación aceptaba «las devoluciones» y no obligaba a ninguna familia a quedarse con ningún niño que les pudiese resultar problemático. Eso es lo que se pretendía que creyesen. No existía el remordimiento en aquel mundo en el que las creencias religiosas habían desaparecido casi totalmente. Los únicos reductos de fe eran las congregaciones religiosas, convertidas casi todas en refugios de huérfanos que, sin embargo, tenían al brazo de la Corporación demasiado cerca controlando todo. En algún momento alguien creyó incluso observar en ella índices de introversión extrema. ¿Era tan difícil entender que la vida de una niña abandonada estuviese marcada por la soledad y la tristeza? Tal vez lo más difícil de entender y de creer fuese que la sociedad acabaría adoptando aquellos mismos rasgos de personalidad en un futuro. Nicole encajaba ahora perfectamente. —Imagínate que tu mente es… Jan era incapaz de utilizar términos que escapasen del ámbito científico. No encontraba las palabras justas para que sus pacientes comprendiesen con exactitud sus explicaciones. La banalidad no era su fuerte. Delante de él tenía 16


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MEMORY DUSK Ilustración de DAVID BASTOS 17


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una tecpad con la portada de una webzine científica: la portada mostraba a un científico sentado en un lujoso despacho y justo detrás de él un enorme cuadro. —Que tu mente es… un lienzo enorme ocupado por los dibujos de todos tus recuerdos. —Jan se felicitó a sí mismo por la imagen poética que acababa de crear—. Lo que te está sucediendo es que hay algo que poco a poco va borrando los colores, las formas…, dejando en su lugar el lienzo en blanco. Satisfecho, observó la expresión de Nicole para comprobar que le había entendido perfectamente. —Pero, ¿por qué? ¿Cuál es el motivo? ¿Qué puedo hacer? —Eso es lo que estamos investigando. Cada día conocemos algún caso nuevo en algún lugar del mundo. Hemos creado unos grupos de investigación formados por profesionales. Pero necesitamos vuestra colaboración, la de los afectados. Necesitamos tener el control absoluto sobre vosotros para poder ayudaros, para averiguar el motivo que ha instalado un borrador en vuestras mentes. —Entonces no soy la única… —No… —¿Y usted? —¿Yo? De momento todavía conservo en mi mente la galería completa de mis recuerdos, no es me han ningún cuadro. —Jan sonrió. Le costaba Esto unrobado ejemplo de maquetación. creer que fuese capaz de utilizar ese vocabulario. Se había sorprendido a sí sido eliminadas mismo,Han algo impensable en un hombre nonumerosas acostumbrado a la páginas improvisación. Era sin duda su punto débil. La perfección siempre posee un punto vulnerable y para dealigerar el documento. el suyo era la incapacidad afrontar cualquier acontecimiento imprevisto que escapase al control con el que funcionaba su mente. Control era sinónimo de éxito. Sin él estaba perdido. Y últimamente el gran número de improvisaciones al que había tenido que hacer frente habían hecho mella en él—. Pero es posible que en cualquier momento empiece todo. Nicole accedió. ¿Qué podía hacer? Aquella llamada fue el detonante que la hizo decidirse. —Nikko, ayer te estuve esperando más de una hora. Me dejaste plantado. ¿Te pasó algo? Podías haber avisado. ¿Nicole? ¿Me escuchas? No me digas que te has olvidado, si fuiste tú la que insististe la semana pasada. Dijiste que debíamos hablar algo importante. Lo escuchaba. Pero había enmudecido, era incapaz de hablar. ¿Quién era aquel chico con el que tenía una cita? Sus manos temblaban cuando colgó el teléfono. Las palabras que acababa de escuchar le confirmaron que su problema se había agravado: era incapaz de recordar un hecho sucedido hacía pocos días, incapaz de reconocer aquella voz que, evidentemente, pertenecía a alguien que conocía muy bien. Se dirigió hacia el mueble que se encontraba en la única habitación de su casa y que hacía las funciones de sala de estar, dormitorio y cocina. Acostumbrada a la soledad, cuando abandonó el orfanato a los dieciocho años, después de poco más de seis años de que su primera familia adoptiva la devolviera decidió que poder trabajar desde casa sería la opción más 18


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correcta. Su pasión por la lectura y la posibilidad de realizar cursos a distancia acabaron convirtiéndola en correctora ortotipográfica. Ello, junto con un trabajo ayudando en el comedor de una escuela, le proporcionó unos ingresos mínimos para ir viviendo. Estaba acostumbrada a llevar una vida austera. El alquiler del piso incluía el mobiliario. Las estanterías de aquel mueble eran suficientes para alojar sus pertenencias. Allí estaban los RNA Holografs. Quería comprobar hasta dónde había llegado su amnesia. Encendió uno de ellos y comenzó a proyectar varias imágenes de forma desordenada. Respiró aliviada cuando comprobó que todavía era capaz de recordar algunas de aquellas imágenes: su primera familia y los domingos de helados, las tres familias que vinieron después en tan sólo dos años, su regreso definitivo al orfanato, ya demasiado grande para seguir gustando a padres con ganas de adoptar, sus últimos años en el orfanato, sus compañeras, sus dieciocho años. Revisó la agenda del próximo mes y encontró un mensaje que decía «entrega de corrección final de Balas Ralas II». No podía recordar nada al respecto de tal trabajo. —No sabemos cuál es el recorrido de vuestra amnesia, pero parece ser que es aleatorio. El orden en el que perdéis vuestros recuerdos viaja en todas direcciones. Si trazáis una línea imaginaria de vuestra vida… —Jan dibujó en la pantalla táctil una línea. En un extremo escribió el número del año actual y en Esto esel un ejemplode de maquetación. el otro extremo del nacimiento Nicole—. En el momento en que se manifestaron los primeros síntomas se supone que poseías el cien por cien de sido numerosas páginas tusHan recuerdos. Ese eliminadas porcentaje irá descendiendo. —Cero… —Nicole observaba hipnotizada la pizarra. para aligerar el documento. —Del cien al cero, en efecto. Ningún recuerdo. Y ahora, sentada en aquel sofá de piel negro, en aquella habitación sin ventanas en la que pasaba sus días entre prueba y prueba, observaba a sus compañeros. Dos personas que junto a ella compartían ahora el vacío de sus vidas.

Martes, 5 de noviembre, 2041. Me he dormido encima de la mesa de trabajo. Son las ocho y media. Estoy apoyado sobre una hoja con un dibujo y siento un fuerte dolor en la boca. Por suerte, mi memoria no me ha abandonado del todo porque lo primero que he pensado ha sido en mi diario. Lo he leído y mis sospechas se han confirmado. Si no lo hubiese escrito, no habría sabido por qué sentía cómo miles de agujas se clavaban una y otra vez en mi encía provocándome un dolor insoportable. Ni tampoco qué significaba aquel dibujo: había una viñeta más y en ella aparecía yo en la consulta del odontólogo. Aparezco yo con un hombre que debe de ser mi dentista y, al fondo, la imagen de la recepcionista. Debía de haberlo hecho ayer antes de dormirme y ni tan siquiera me dio tiempo a escribirlo. He buscado información sobre pérdida de memoria… He decidido consultar con algún neurólogo que pueda ayudarme. 19


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Supongo que podrá ofrecerme alguna explicación lógica a toda esta pesadilla que estoy viviendo.

En la sala común Nicole observaba a Robert, otro de los afectados que, sentado delante de ella, tenía la mirada fija en la taza de café que acababa de dejar sobre la mesa. Aquella hora perezosa después de la comida solía estar invadida por el silencio. Los ojos de él no tenían luz, eran oscuros, casi negros. Y tristes, terriblemente tristes. Los encuentros en los pasillos y en el comedor fueron mínimos durante las primeras semanas, ya que pasaban el día prácticamente aislados, sometidos a innumerables pruebas, exámenes, preguntas. Coincidían en la sala común. Conversaban poco. Si se estaban convirtiendo en unos extraños para ellos mismos, ¿qué podían compartir con unas personas que no conocían? Robert pensaba que tal vez en algún momento de sus vidas se habían cruzado, se habían sentado en una terraza, se habían mirado... Observaba detenidamente aquellos rostros con la esperanza de encontrar una señal, una mirada familiar, una voz imposible de olvidar… Le entristecía enormemente pensar que aquellos pequeños detalles insignificantes que llenaban sus vidas se pudiesen perder para no regresarEsto jamás. es Tal un vez mañana ya no de recordase que siempre se había ejemplo maquetación. sentido como un guerrero solitario luchando contra aquel mundo dominado Han sido eliminadas por la tecnología, por personas incapaces denumerosas sentir la sensualidadpáginas de una mirada o el roce imperceptible de una caricia furtiva. En una de sus batallas para aligerar el documento. se hubiese encontrado sin lugar a dudas al doctor Stein, su antónimo por excelencia, estandarte del enemigo a batir. Era el reflejo de aquel mundo que tanto odiaba. Pero los azares de la vida habían hecho que ahora fuese él su única esperanza. Durante su primer encuentro con Stein realizó un ejercicio junto a los otros dos pacientes. Era una de las actividades que se realizaban regularmente como comprobaría posteriormente. Puso ante ellos una pantalla telepática para que transmitiesen todos sus recuerdos. Al recogerlas comprobó que sólo Nicole y Robert lo habían conseguido. La de Caroline, otra de las pacientes, estaba completamente vacía. La primera vez que realizó el mismo ejercicio también logró transferir información de sus recuerdos a la pantalla. Pero ya había alcanzado el punto cero. —De entre todos los recuerdos elegid uno. Dentro de un par de semanas empezaremos con vosotros un experimento, llamémoslo así, que después de mucho tiempo finalmente podemos realizar y que os permitirá salvar ese recuerdo. Crearemos una imagen artificial pero lo más próxima posible a vuestras emociones. Si no conseguimos encontrar la manera de volver a llenar vuestra mente, como mínimo tendréis un momento especial imborrable que podréis rememorar cuando queráis. De momento sólo puede ser uno y si funciona… El problema es que habéis llegado aquí con apenas nada. Robert no lo dudó ni un instante: el nacimiento de su hijo. Todavía lo recordaba con la misma intensidad, intacto, pero sabía que lo perdería para 20


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siempre: el roce de aquellas diminutas manos, el calor de aquel cuerpecito entre sus brazos. Fue realmente difícil conseguir crearlo: estaba invadido prácticamente por las emociones. Pero Jan lo logró y las lágrimas de Robert que escaparon bajo sus ojos cerrados, junto a la aceleración de los latidos de su corazón reflejados en el monitor, confirmaron su triunfo. —¿Tienes familia? Hijos, mujer… La voz de Nicole devolvió bruscamente a Robert a la realidad. —Mi mujer… Todavía soy capaz de recordarla. Y a mi hijo. Sé que pronto perderé la imagen que todavía mantengo en mi mente. Ella se fue, se fueron los dos. Cuando perdí mi trabajo en la inmobiliaria caí en un pozo tan profundo que fui incapaz de ver sus manos que intentaban salvarme. Preferí caer lentamente con una botella de vino en las manos. Hacía que me olvidase de todo. Era más fácil. Pero los perdí. Ella no soportó compartir su vida con un borracho. Y no la culpo. No se lo merecía, ni mi hijo. Un padre que estaba demasiado alegre o dormido bajo los efectos de una borrachera, día tras día. No sé dónde están; perdí su custodia… Robert se quedó pensativo durante unos segundos. Tenía que hacer esfuerzos para recordar. —Ahora ya no bebo. Parece irónico e incluso injusto, pero cuando me dejaron fue cuando reaccioné. Superé mi adicción, solo, con la ayuda de un esSiun de maquetación. grupoEsto de terapia. esto ejemplo me hubiese sucedido hace unos meses, habría pensado que era efecto del eliminadas alcohol. Pero estoy limpio y sé que el motivo de esta pérdida Han sido numerosas páginas de memoria tiene que ser otro. aligerar documento. —¿Peropara qué motivo? ¿Cuántoeltiempo llevamos aquí? Esto parece una cárcel. ¿Cuánto tiempo hace que no vemos el exterior? Vamos de nuestra habitación a esta sala y de esta sala a nuestra habitación. Me siento perdida, pensaba que iban a ayudarnos a recordar. Estoy empezando a perder las esperanzas. Y este experimento de reproducir un recuerdo… no me gusta, es como decirnos que lo único que pueden hacer por nosotros es eso, una mentira. Y si está afectando a más personas, ¿cómo es posible que aquí sólo estemos nosotros tres? —El otro día les pedí lápiz y papel, quería escribir. En el grupo de terapia lo hacía, era un modo de desahogarme, de vaciarme, de atreverme a mostrar mi interior. ¿Sabes qué me contestaron? Se rieron y me dijeron que qué era eso, ¿papel y lápiz? —¿Sabes qué sensación tengo? Que esta pérdida incontrolable de nuestro mundo interior nos está deshumanizando, nos está convirtiendo en… máquinas… robots… Nicole dejó de hablar. Observaba a su otra compañera, Caroline, aquella mujer que se pasaba las horas muertas mirando al vacío. Ni siquiera había escuchado su voz. Fue la primera en llegar. —Cuando la conocí todavía hablaba, confusamente pero era capaz de mantener una conversación. —Robert era consciente de lo que significaba eso, ellos acabarían con toda seguridad en el mismo estado. 21


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Sam estaba observando la entrada principal del Memory Shelter. Llegaba puntual a su cita: las cinco en punto. Era la dirección que le habían proporcionado por teléfono, aquella llamada inesperada que recibió justo el día después de visitar el centro de salud. Era un edificio de pocos pisos situado al borde sur de la Colmena, en el panal 5-6-6. Se accedía al interior a través de una enorme puerta de cristal opaco con el nombre escrito en letras negras. Intentó abrir la puerta pero estaba cerrada. Llamó y un sonido casi imperceptible le indicó que ya podía entrar. Pero para su sorpresa no accedió al interior sino que se encontró de nuevo con otra puerta. «Por favor, ponga su mano sobre la pantalla que encontrará a la derecha de la puerta». Aquella voz que llegó sin previo aviso hizo que Sam se sobresaltara. Sería mejor hacerle caso. Puso la mano sobre el cristal que se iluminó con el contacto de su piel. Al mismo tiempo una luz roja en forma de línea horizontal le recorrió el cuerpo de la cabeza a los pies. De este modo toda la información sobre él era recogida y monitorizada por los Omnisensors. Cualquier cambio en su conducta sería registrado desde su entrada en el Memory Shelter pudiendo detectar cualquier señal de alerta que afectase a la seguridad dentro del centro. Madre, la IA que controlaba Esto lo que los miraban, no nunca. Sam aguantó la esOmnisensors un ejemplo defallaba maquetación. respiración hasta que la puerta se abrió finalmente. Tras un mostrador de color Han sido páginas negro descubrió los ojoseliminadas de una mujer rubianumerosas y al acercarse descubrió también su sonrisa. O el mostrador era muy alto o aquella mujer era increíblemente para aligerar el documento. pequeña. —Buenas tardes, señor Sheridan. —Buenas tardes —respondió Sam sorprendido. Aquella mujer lo miraba fijamente con la misma sonrisa inalterable en los labios. Parecía una muñeca. —Le estábamos esperando. El doctor le recibirá en cinco minutos. Puede esperar en aquella sala del fondo. Sam no pudo evitar girarse para ver si la expresión de la rubia había cambiado. Seguía intacta. ¿Cómo era capaz de hacerlo? Juraría que ni siquiera había pestañeado. Tomó asiento en una de las cuatro sillas que estaban colocadas contra la pared. Una explosión de colores iluminaba el interior: sillas de diseño de color verde, mesa de cristales multicolores y en las paredes cuadros abstractos sobre una superficie de un color blanco inmaculado. Aunque los cuadros eran en realidad HLScreens y, al accionar unos mandos que se encontraban incorporados en las sillas, entrabas a una interfaz que permitía contemplar revistas y reportajes científicos a través de ellos. Le llamaron la atención las luces de colores que inundaban el techo de la sala de espera. No imaginaba que los Omnisensors que tan sólo parecían una parte de la decoración eran unos eficaces y casi inefables espías que habían captado innumerables datos sobre él. De repente oyó unos pasos. Una mujer de unos treinta años, con una bata blanca abierta bajo la cual lucía un vestido verde con un espectacular escote, se dirigía hacia él. Unos zapatos negros de tacón alto realzaban sus 22


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bronceadas piernas. —¿Señor Sheridan? Soy la doctora Bradley, Allison Bradley, la ayudante del doctor Stein. —Le fastidiaba enormemente presentarse como «ayudante de», esclavizada en aquel segundo plano, injustamente. Había hecho méritos suficientes para ganar autonomía en el Memory Shelter. Sam pensó que la única vez que había visto una doctora como ella debía de haber sido en alguna fantasía sexual, nunca en la vida real. Mientras la seguía, Sam se sintió hipnotizado por el movimiento de sus caderas. Realmente aquel lugar era muy extraño. «En cuanto pueda tengo que dibujarla, sería imperdonable olvidarla». Puso la mano en uno de sus bolsillos comprobando que no había olvidado su diario. En su interior había guardado la hoja con las dos viñetas dibujadas. Cada vez que daba un paso unas luces rojas se encendían en el suelo. Sam se estaba mareando y no sabía si mirar el suelo o aquellas caderas. —Son sensores térmicos. Son capaces de reconocer cualquier presencia humana en el interior. —Los míos son rojos y los suyos verdes. —Usted es una visita y yo personal autorizado. —Vaya, así que aquí es imposible jugar al escondite. Allison lo miró con una sonrisa forzada. «Me parece que no le ha hecho Esto unEfectivamente. ejemplo No desería maquetación. gracia», pensóes Sam. nada divertido jugar allí al escondite. Los Omnisensors controlaban al milímetro cualquier rincón, Han sido eliminadas numerosas páginas calculaban la geolocalización de cada persona que estuviese en el interior. Cualquier acceso no autorizado a áreas era comunicado a Madre y para aligerar el restringidas documento. Control recibía la orden de proceder a un bloqueo y activar el protocolo de alarma. Llegaron a una habitación. Ella abrió la puerta y le indicó que pasara. El doctor Jan Stein se levantó de la mesa y saludó a Sam. Se estrecharon las manos que contrastaban por la diferencia de tonalidad de su piel: la de Jan extremadamente blanca y la de Sam negra como el ébano. —Por favor, señor Sheridan, siéntese.

Lunes, 4 de noviembre, 2041. Recomienzo hoy mi diario. Sé que había prometido no volver a escribir, aunque justo ahora no recuerdo por qué. Pero me he dado cuenta de que no tengo otra opción. He cogido un nuevo cuaderno, porque no sé dónde he dejado el último en el que lo hice. Ahora sé que algo me está ocurriendo; es como si los días anteriores se hubiesen borrado de mi vida. Y tiene que ver con esos días vacíos. Son las diez de la noche y tengo que escribir todo lo que ha sucedido hoy, es lo único que puedo recordar. Cuando despierte mañana y lea estas palabras confirmaré mis sospechas: estoy seguro de que no recordaré nada, será como leer el diario de un extraño. La alerta del móvil sonó esta mañana: tenía cita con el dentista a las diez. Lo había 23


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olvidado por completo. Pero el terror llegó cuando empecé a pensar por qué tenía que ir al dentista. Menos mal que mi InCom me ofreció junto al aviso la dirección y cómo llegar hasta allí. La recepcionista me conocía y sin que le dijese mi nombre me indicó que esperase unos minutos, que enseguida me atenderían. A la hora salía de allí con una pieza bucal menos, mi muela del juicio. He pasado el día en casa con analgésicos. Todavía recuerdo que trabajo en casa, soy dibujante de cómics. En mi mesa de trabajo he encontrado una hoja con una viñeta dibujada, sólo una. Reconozco que soy un bicho raro o tal vez el único ejemplar que todavía usa el lápiz y el papel. Claro que no hablo de lápices de madera y hojas de papel, que me encantaría, pero son realmente imposibles de conseguir desde la deforestación del 2026. Hablo de sus versiones plásticas, que, a pesar de todo, me siguen pareciendo mejor que cualquier tecnología sustituta. No puedo evitarlo, necesito oír cómo se mueve sinuosamente la mina sobre el papel y maravillarme cuando veo lo que mis manos consiguen. Escribo a mano también este diario. Hace un rato encontré una hoja con anotaciones, supongo que son ideas para seguir con el cómic. Soy incapaz de continuar la historia, no entiendo las notas, son palabras sueltas, algún dibujo… Tendría que acordarme. Me duele la cabeza, no paro de buscar alguna pista dentro del vacío de mi mente, no encuentro nada, nada, nada… Y lo que no logro entender es cómo todavía no han encontrado nada que alivie el dolor de cabeza instantáneamente, ¿una ciberaspirina?

Esto es un ejemplo de maquetación. Han sido eliminadas numerosas páginas Sam se dirigió hacia la salida después de haber permanecido casi una hora para aligerar el documento. en la consulta de Jan Stein. Se sentía algo confuso después de la conversación

que habían mantenido. La idea de trasladarse al hospital no le resultaba nada atractiva. Las luces rojas bajo los pies le volvieron a llamar la atención. Se giró y vio que detrás de él permanecían iluminadas. Era divertido. La doctora estupenda se habría molestado si hubiese sabido que comparaba aquellos sensores térmicos con un vulgar juego. Cuando levantó la cabeza se dio cuenta de que se había equivocado de pasillo. ¿O no? El recorrido que hizo con la doctora Bradley desde la sala de espera no había sido muy largo. Tendría que estar viendo ya la salida. Retrocedió y siguió la pista de sus huellas luminosas que todavía se mantenían en el suelo. Todavía no se habían borrado. Entonces volvería al despacho de Stein. «Ahora a la derecha», pensó. Pero antes de girar algo lo detuvo: oyó unas voces, las del doctor Stein y la doctora Bradley. —Sam es perfecto para el grupo. En su ficha no figuraba que desde hace más de cinco años no vertía datos mnemónicos en su RNA, espero no encontrarme con más sorpresas. Cualquier error, cualquier dato que no quede registrado puede hacernos fracasar. —Sam es distinto a los otros. Puede que lo olvidaras, pero desde siempre se ha mostrado reacio a usar RNA Holografs o cualquier aparato similar… —Su InCom empezó a sonar—. Buenas tardes… Soy la doctora Bradley... El doctor puede recibirla mañana, por supuesto… De acuerdo, entonces mañana a las seis de la mañana. ¿Sabe la dirección? Perfecto. Hasta mañana. 24


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Allison sonrió. —¿El número cinco? —Sí, doctor, mañana tiene otra visita. Esto está avanzando más rápido de lo que esperamos. La nueva paciente es Elizabeth Perkins. Parece tan desesperada que tal vez ni vuelva a salir del Memory Shelter y acceda a su ingreso inmediato. —Es el resultado de la sincronización, y llega en buena hora después de todo este tiempo esperando. Hemos conseguido lo más difícil: captar de nuevo a algunos de los elegidos y reunirlos a todos en un mismo lugar. Al principio siempre desconfían, pero luego simplemente descubren que no tienen otro lugar a dónde ir. Hay que ser pacientes y muy… persuasivos. —¿No hablan entre ellos? Pueden atar cabos fácilmente… —Están tan asustados que apenas hablan, la pérdida de memoria los hace muy vulnerables, como bien sabes. Es casi imposible que descubran que todos tienen un perfil común o el modo en cómo han llegado hasta aquí. Los grupos anteriores tenían claro su origen porque se lo explicamos desde un principio, no era relevante para el experimento. De todos modos no habría sido algo que les hubiese preocupado recordar. La pérdida de memoria que produce el síndrome es lo único que les inquieta. —Habrá que un vigilarlos igual, estode se nos puede escapar de las manos si Esto es ejemplo maquetación. descubren algo. Han sido —¿Qué creeseliminadas que puedan hacer?numerosas Ahora no pueden páginas escapar, nos hemos apoderado de algo tan valioso para ellos que no serían capaces de huir sin para aligerar el documento. recuperarlo. Tranquila, están controlados las veinticuatro horas del día, incluso cuando duermen. Además, no resulta tan fácil escapar de aquí, ¿verdad? ¿No recuerdas el último intento de evasión? Sam escuchaba paralizado. De repente oyó de nuevo los pasos, muy cerca, se dirigían hacia él. Tenía que esconderse en algún sitio. Avanzó por el pasillo y giró a la izquierda. «¡Malditas lucecitas!». Entonces vio a un hombre que entraba en una habitación. Sin pensarlo dos veces empezó a correr y logró introducir el pie impidiendo que la puerta se cerrase Entró intentando no hacer ruido. No veía al hombre pero escuchaba sus movimientos. Se escondió detrás de unas camillas. Desde allí vio cómo los pies del hombre se acercaban a la puerta. La abrió y salió. Sam era capaz de escuchar los latidos acelerados de su corazón. No podía creer lo que le estaba sucediendo. Sabía que en esos momentos lo estarían buscando siguiendo el rastro que había dejado el calor de su cuerpo. Salió de su escondite. Se encontraba en el interior de una enorme sala. Allí la iluminación era menor que en el resto del edificio. Excepto en el fondo. Se acercó lentamente. Unos haces de luces caían sobre unas mesas de cristal envolviéndolas a modo de cortina. Había algo sobre ellas, pero desde donde estaba no era capaz de distinguirlo. Estaba ya a escasos metros. Sus ojos tuvieron que acostumbrarse a la intensidad de las luces que le hacían parpadear constantemente. Entonces los vio: tres cuerpos se encontraban sobre aquellos soportes de cristal. Un hombre y dos mujeres. Pero no parecían humanos. Se 25


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armó de valor, lo único que poseía en esos momentos, y tocó uno de los cuerpos… Entonces oyó unas voces. Se acercaban. Tenía que hacer algo. Sus manos temblorosas buscaron entre los bolsillos de su chaqueta. El diario. Buscó la hoja con los dibujos y su lápiz. No sabía cómo se le había podido ocurrir aquello, pues lo lógico es que estuviera paralizado por el terror: empezó a dibujar lo que estaba contemplando atónito, dudando de si era real o producto de su imaginación. Era el único modo de no olvidarlo. Lo que no recordaría sería el escalofrío que le recorrió el cuerpo cuando sus manos rozaron aquello que, envuelto en aquellas luces, parecía un cadáver. Y mientras dibujaba, iluminado por el tenue resplandor que escapaba de las mesas de cristal, encogido, sentado en un rincón de aquella habitación, la puerta se abrió.

Esto es un ejemplo de maquetación. Han sido eliminadas numerosas páginas para aligerar el documento.

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Capítulo 2 LA ESFERA DE MEMORIA

"Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Arthur C. Clarke. de maquetación.

Esto es un ejemplo Han sido eliminadas numerosas páginas para aligerar el documento. Al final las máquinas nunca fallaban, los errores siempre acababan siendo

humanos. Eso era lo que el doctor Stein les repetía una y otra vez: que había que estar alerta tanto a la vigilancia de los internos como a los posibles problemas que pudiesen llegar del exterior. Para Erik Anderson eso era demasiado vago e impreciso; nadie les decía qué diablos era lo que tenían que temer del exterior. Y respecto a los internos, ¿qué daño podían hacer unos civiles, ingresados como zombis a los que les fallaba la memoria? Aún así, siempre tenía puestos los cinco sentidos cada vez que le tocaba turno de vigilancia. Nunca había sucedido nada. Hasta este momento. Según podía ver por las entradas de la tarde, el doctor Stein había ordenado a Madre que subiese el Santuario desde la protección del Nido para que los progresos de los durmientes fuesen evaluados por Rickmont que, después del ingente trabajo realizado para tenerlo todo a punto, ni se presentó a la cita, ni ofreció disculpa alguna. Hasta ahí nada de especial, porque estaba acostumbrado a simulacros de todo tipo. Pero cuando vio que las pequeñas luces que brillaban en el Santuario eran rojas en vez de verdes, maldijo su mala suerte. Inmediatamente tecleó un código para borrar los posibles ecos de señales falsas, mientras rogaba que todo fuese una alucinación o un fallo del sistema, pero las obstinadas luces seguían brillando en el sitio equivocado. Cuatro, cinco minutos a lo sumo era el tiempo que había pasado desde el 27


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cambio de guardia. El tiempo justo en el que Robinson había comentado con él la jornada de baloncesto del fin de semana. Los Salamanders no acababan de arrancar y el único culpable de esa debacle era el entrenador. Ahora podían irse a la mierda los Salamanders y el capullo de su entrenador. Y también el imbécil de Robinson, que nada más ver el problema se escabulló junto con el personal de mantenimiento para evitar que la mierda lo salpicase. Tenían un problema de cien pares de cojones y sólo él era el responsable. Pedirían su cabeza. El sudor le empapaba el cuello de la camisa. Madre informaba que un tal Sam Sheridan, persona no autorizada y, por si fuese poco, ajeno al MS, estaba en el lugar más equivocado del mundo, en el Santuario. Poco importaba cómo había llegado hasta allí. Era necesario corregir el error de forma inmediata. Madre había actuado según el protocolo y había activado la alarma silenciosa. Era un tema muy delicado actuar en el Santuario. Sería necesaria la intervención del grupo especializado para la extracción del intruso. La situación no podía demorarse más. Erik gestionó inmediatamente el paso a Código Negro mientras se preguntaba por qué demonios, con la cantidad de horas que tenía el día, había tenido que sucederle aquello precisamente a él.

Al doctor Stein faltaba el aliento. Sentía que los pulmones le iban a Esto esle un ejemplo de maquetación. reventar, pero no podía permitirse desfallecer. Escuchaba el sonido Han sido eliminadas páginas desacompasado de sus pasos mientras corríanumerosas por los pasillos precedido por dos de sus hombres de seguridad. Código Negro. Un intruso en el Santuario. para aligerar el documento. ¿Cómo había podido llegar a suceder? Sólo los miembros de personal con la más alta autorización podían entrar allí. Sería necesario depurar responsabilidades. El culpable debería ser castigado de forma ejemplar. Un error de ese calibre podría dar al traste con todo. Pero ahora eso podía esperar; lo más importante era acabar con la amenaza. Al entrar en la sala, Jan ordenó a Madre que la iluminase por completo. Mientras recuperaba el resuello, sus ojos se dirigieron con urgencia al lugar en el que descansaban los durmientes. No parecía que hubiese daños. Miró su tecpad y en la pantalla pudo ver con claridad la señal del hombre justo detrás de la maquinaria en la que estaban encastrados los lechos. Jan avanzó tímidamente mientras sus hombres se desplegaban a ambos lados para rodear al intruso. Tenían que actuar con mucha cautela. —Señor Sheridan, permítame que le ayude. No se preocupe, no hay ningún problema. No queremos asustarle. Sam, agazapado bajo las camas de cristal, escuchó la voz del doctor Stein. Temblaba aterrorizado. La visión de los tres cuerpos dispuestos sobre él lo había sobrecogido de tal forma que le costaba controlar la respiración. Además, estaba atrapado. La sala era muy amplia, pero no había sitio donde esconderse y las malditas baldosas revelaban su posición como la luz de un faro en la oscuridad. Asomó la cabeza y pudo ver al doctor junto a dos hombres que intentaban rodearle. Su sexto sentido le decía que no estaba bien lo que sucedía en aquella 28


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habitación y la presencia del doctor indicaba que estaba al tanto de todo. Pensó que sería inútil seguir escondido, así que se levantó. La luz que bañaba las mesas le daba el aspecto de una estrella de rock. —Apártese de las mesas, por favor, señor Sheridan —dijo el doctor al verlo mientras tranquilizaba a sus hombres con un gesto de la mano—. Deje que le ayudemos. —Yo… Yo no quiero causar problemas, sólo quiero salir de aquí. Les prometo que no diré nada. —Bien, señor Sheridan. Todo eso está muy bien, pero apártese de las mesas, por favor. No hay ningún problema —insistió el doctor. Sam estaba muy nervioso. "Todo está bien" y "no hay problema" era justo lo que decían los malos en los cómics que dibujaba, y nunca cumplían su palabra. Y ese tono amistoso no casaba con la actitud de los dos hombres, que continuaban acercándose lentamente hacia él. Sam se dio cuenta de que tenía que haber algo a su alrededor demasiado valioso y delicado como para que no hubiesen optado por una intervención inmediata. Dirigió la vista de nuevo a las mesas. Los tres cuerpos estaban dispuestos como los radios de una rueda, con las cabezas próximas al centro. Al principio, y debido al resplandor que rodeaba la zona, no había reparado en el fino haz de luz que descendía de la compleja maquinaria del techo hasta una pequeña esfera iridiscente que flotaba a un Esto es un ejemplo de maquetación. palmo de los cuerpos, justo en el centro del círculo. El haz atravesaba la esfera y seHan dividía sido en tres eliminadas delicados hilos luminosos que apuntaban a cada una de las numerosas páginas cabezas. Era hipnótico ver cómo la esfera cambiaba de color a cada instante. para aligerar Sam levantó la mano para tocarla. el documento. —¡No toque eso! —gritó el doctor Stein, presa del pánico, y al instante se arrepintió de haberlo hecho. Pero cuando quiso dulcificar el tono de su voz ya era demasiado tarde. Andrew Wilmore valoró la situación tal y como le habían enseñado a hacerlo desde que había entrado en las fuerzas especiales. "Una persona, un ejército", escuchaba a su voz interior repetir el mantra con el que sus superiores lo habían entrenado, mientras no dejaba de observar al intruso. La voz del doctor había conseguido distraer al hombre y gracias a eso había logrado acercarse por su izquierda. Ahora lo tenía a tiro. El uso de las armas de fuego estaba prohibido dentro del Santuario y por eso las habían regulado solamente para aturdir. Eso sería suficiente para inmovilizar al hombre y acabar con la amenaza. Andrew sabía que a esa distancia era imposible que fallase. Era tal la tensión del momento que, cuando el doctor gritó, sus músculos entrenados para reaccionar en décimas de segundo saltaron como resortes y se movieron con vida propia. Andrew sacó su arma y apretó el gatillo sin pensar, pero no tuvo tiempo para disfrutar del certero disparo. Un instante después cayó al suelo, fulminado. Nunca llegó a saber qué lo había alcanzado. Para Sam todo sucedió muy rápido. El grito del doctor lo despertó y su mano se cerró en torno a la esfera provocándole un agradable cosquilleo. Por alguna razón había pensado que era metálica, pero tenía un tacto suave y cálido 29


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como la piel de un bebé. En ese momento los cuerpos en los lechos de luz suspiraron y sus espaldas se arquearon como si unos hilos invisibles tirasen de ellos hacia arriba. El tiempo pareció detenerse para Sam. En su cabeza comenzaron a dibujarse pequeños retazos de imágenes que creía perdidas. Destellos de un pasado olvidado y, lo que era más extraño aún, recuerdos que estaba seguro de que no le pertenecían. La sorpresa no impidió que, en un acto reflejo, levantase la mano para protegerse de la luz que llegaba desde su izquierda. Después se desató el Apocalipsis. Jan Stein vio cómo Sam se escapaba bañado por las luces anaranjadas de emergencia. La sala estaba devastada. Eso no era lo más importante porque se habían construido otras dos idénticas a esa para prever situaciones de emergencia; lo realmente preocupante era cómo había sucedido todo. Su intención a la hora de detener a Sam había sido la de evitar que el hombre pudiese interferir en el proceso. No había previsto que el dispositivo reaccionase de aquella manera a su contacto. La esfera había protegido a Sam y había repelido el ataque, magnificando la intensidad del disparo y destruyendo el delicado equipo de la sala con un pulso de energía que los había atravesado a todos, pero que sólo había abatido a los dos guardias. Quizás porque eran los únicos que suponían una amenaza. Su mente le decía que aquello no era normal. Ni siquiera en la misión Temperley había visto algo parecido. Estaba Esto es un ejemplo de maquetación. desconcertado. En medio de aquel desastre, sencillamente no sabía qué pensar. El aire olía a ozono y el doctor Stein todavía tenía el vello erizado. Los Han sido eliminadas numerosas páginas detectores del suelo se iluminaban aleatoriamente en una alocada danza sin sentido. Madre comenzó la interminable lista de fallos en todos los paraa enumerar aligerar el documento. sistemas a los que había afectado la sobrecarga. El cerebro del doctor comenzó a valorar las pérdidas y a buscar posibles soluciones. Aquel hombre se había llevado la esfera y sin ella no podía continuar con la maduración de los durmientes sin asumir un riesgo enorme, ya que al utilizar un nuevo dispositivo en un proceso que ya estaba en marcha la probabilidad de rechazo era demasiado elevada. Cada esfera podía controlar un número indeterminado de cuerpos, pero una vez que se vinculaba a ellos era necesario mantener esa relación hasta el final. Era la única llave que encajaba en esas cerraduras. Cuando el fallo en los sistemas alcanzó un nivel crítico, Madre declaró con su voz átona el estado de emergencia Prior Uno, por el que se suspendía la actividad de todos los sistemas con el fin de desviar el máximo de energía a los lechos de los durmientes y los sistemas de seguridad del Memory Shelter. La doctora Bradley entró en la sala. —¡Dios mío! —gritó asustada al ver la magnitud del desastre. —Dios no tiene nada que ver con esto —respondió Jan Stein con un deje de rabia—. Madre, hiberna a los durmientes, por favor. Sin la esfera de memoria el proceso de aprendizaje se ha interrumpido y la desconexión podría matarlos. Están casi maduros, pero sus cuerpos todavía no saben cómo despertar y no serían capaces de sobrevivir de forma autónoma. ¿Cómo está el 30


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Nido? —preguntó el doctor con la vista fija en los cuerpos. La mujer consultó su tecpad. —Los niveles inferiores están blindados y han aguantado la descarga. El resto de cuerpos está bien. Incluso las constantes vitales de los durmientes se han mantenido dentro de unos límites tolerables. Pero hay algo más —continuó la doctora, y su voz denotaba extrañeza—. Control informa de que el pulso de energía también portaba algún tipo de información. —¿Qué clase de información? —Algo parecido a un virus se introdujo en el sistema. Madre y Control están tratando de eliminarlo en este momento. —¡Alto, Madre! ¡Cancela la orden de eliminar! —dijo el doctor con urgencia—. Sea lo que sea, necesito que lo aísles. Es preciso estudiarlo. Podría ser una forma de comunicación… —Muy bien, doctor Stein —respondió Madre, y el doctor creyó distinguir una pequeña oscilación en el tono de su voz. —Doctor, ahora mismo estamos ciegos y sordos —continuó la doctora con la vista fija en la pantalla—. Los sistemas de vigilancia no volverán a funcionar con normalidad hasta que Madre controle el virus invasor. Es necesario que dé la orden a Seguridad de perseguir al intruso. Esto —La es un ejemplo deJanmaquetación. —¡No! mirada que le dirigió Stein era dura—. La esfera es demasiado valiosa como para confiar su destino al escaso juicio de más Han sido eliminadas numerosas páginas orangutanes armados. —El doctor señaló a los dos hombres tendidos inertes en el suelo—. Ya sabes cómo funcionaelesto, ahora la esfera y ese hombre están para aligerar documento. conectados por un proceso simbiótico. Aunque no me importe lo que le suceda a Sam, dañar a uno podría significar destruir al otro. Y no podemos permitirnos perder la esfera a estas alturas del proyecto. —¿Cómo puede haber sucedido esto? En los experimentos nunca alcanzamos a ver nada igual… —Parece ser que Sam ha despertado algo en ese maravilloso dispositivo que, hasta ahora, se nos había pasado por alto. Si le diésemos la herramienta multiusos más sofisticada del universo a un mono —dijo el hombre con la vista perdida en la sala arrasada—, lo más probable sería que jamás fuese capaz de accionar los resortes adecuados para hacer uso de ella. —Jan miró a los ojos de la mujer antes de continuar—. Doctora Allison, tenemos que asumir que sólo somos monos intentando entender la magia que hacen esas máquinas y que ahora sus ingenieros han crecido y vienen a reclamarlas. Lo único que nos da un poco de ventaja es que, de momento, todavía no se reconocen como tales. —¿Y qué vamos a hacer? No podemos rendirnos ahora que estamos tan cerca del objetivo. —En primer lugar ordene que Madre baje el Santuario hasta el Nido y coloque a los durmientes en una de las salas gemelas. Después selle el edificio y ordene a todos los hombres que localicen a nuestro invitado, pero que no intenten enfrentarse a él. Más pronto que tarde acabará por rendirse. 31


LA ESFERA DE MEMORIA

Nicole odiaba la forma en la que el gel del tanque de PS se quedaba pegado al pelo. Después de la terapia de inmersión, cuyo fin era anular los sentidos de los pacientes para aislarlos y hacerlos más receptivos al tratamiento, la mujer se había duchado dos veces, pero todavía sentía que el olor, demasiado dulce, impregnaba cada poro de su piel. En ese momento los doctores dieron por concluida la última reunión del día, en la que les habían hablado de progresos en forma de cifras y porcentajes. Todavía estaban ocupados discutiendo las lecturas de la función sináptica del cerebro de Caroline, pero eso ya no iba con ella, así que se levantó dispuesta a abandonar la sala. De repente las luces temblaron durante un instante y todos los doctores prestaron atención a sus tecpads. Nicole no podía saber qué era lo que pasaba pero, a juzgar por los cambios en sus rostros, debía de ser importante. Randolph Tallard, el doctor de mayor rango entre los presentes, se dirigió a ellos con urgencia y cierto nerviosismo: —Nicole, Robert, hay un problema con el sistema de alimentación de energía delEsto edificio.es Es muy vayáis a vuestras habitaciones y un importante ejemploquede maquetación. permanezcáis en ellas hasta nuevo aviso. Helen —le dijo a la enfermera—, Han sidoa laeliminadas acompaña a Caroline suya, por favor. numerosas páginas Era la primera vez que sucedía algoelparecido. Nicole reparó en que las para aligerar documento. baldosas bajo sus pies no estaban iluminadas con el típico color verde. Los doctores se fueron con rapidez y los dejaron solos. Nicole no estaba dispuesta a darle más importancia al asunto de la que tenía y se disponía a dirigirse a su habitación cuando Robert la interceptó. —¿Podemos hablar? —le preguntó mientras miraba nerviosamente a uno y otro lado. Nicole se sobresaltó. Desde que le conocía nunca había sido él quien había iniciado una conversación. Al principio había clasificado a Robert como a una persona derrotada por los primeros síntomas de la enfermedad. Un hombre sin esperanza. Pero esa misma tarde, después de la conversación que habían mantenido, empezó a conocer un poco mejor sus circunstancias personales y cambió el concepto que tenía de él. Antes de eso, Nicole había luchado, en más de una ocasión, con su carácter de mujer introvertida para intentar acercamientos un poco más personales, pero casi siempre habían acabado de la misma forma: con alguna educada disculpa por parte del hombre. —Por supuesto, Robert. —Aquí no. Vayamos a otro sitio, por favor. A tu habitación, si no te parece mal. —Y la tomó del brazo de una forma un poco brusca. Robert era una persona atractiva, y a Nicole en algún momento de su pasado le habían gustado ese tipo de hombres que tenían esa iniciativa de la que ella carecía, pero no eran ni el lugar ni el momento adecuados. 32


ROBERTO DEL SOL

—Está bien, Robert, pero intenta tranquilizarte o cualquiera que nos vea puede llegar a pensar que algo no va bien. El hombre la soltó en cuanto se dio cuenta de que apretaba con demasiada fuerza el brazo de la chica. —Disculpa. No quiero hacerte daño, tan sólo necesito hablar. Estoy un poco nervioso. La mujer se encaminó hacia su habitación. El pasillo estaba desierto y parecía que el fallo de energía afectaba a casi todos los sistemas pero, aun así, el hombre la siguió a unos pasos de distancia para que no diese la impresión de que tenían el mismo destino. Cuando llegaron a la habitación, y debido a la falta de energía, Nicole se vio obligada a accionar la apertura manual de la puerta. Una vez dentro, invitó al hombre a sentarse con un gesto de la mano. Él tomó la silla y se acercó a la mujer hasta que casi no quedó distancia entre sus caras. —Sé que no estás muy contenta con nuestra situación aquí dentro y que te haces muchas preguntas. Desde nuestra última conversación, yo también he empezado a cuestionarme ciertas cosas —le dijo sin rodeos. Nicole no esperaba algo así. Por un instante le había pasado por la cabeza la idea de que Robert quisiera hablar con ella de algo personal, quizás algo íntimo. Pero el comienzo de la conversación hizo que descartase la idea. La de maquetación. mujerEsto se echó es haciaun atrásejemplo en la silla. Nunca le había dado la sensación de que Robert dudase del tratamiento. Han sido eliminadas numerosas páginas —¿En qué sentido? Es decir..., no te entiendo. Tú decías que ibas para aligerar el documento. recuperando tus recuerdos poco a poco. —No, Nicole. Ahora me doy cuenta de que lo que voy recuperando es la imagen de un recuerdo que les di. Les dijimos qué era lo que queríamos implantar. Les dimos la combinación de la caja de seguridad de nuestra mente y eso nos dejó sin protección. Estamos satisfechos porque aquello que les pedimos va fijándose poco a poco junto a otras cosas. Pero ¿cómo podemos estar seguros de que esas otras cosas son nuestras de verdad? Conocen nuestra vida. Nunca antes en la historia de la humanidad hubo tantos datos de cada uno de nosotros en la web, en nuestras RNA, a los que poder acceder con facilidad. Es muy fácil acertar en las cosas más importantes, pero los detalles... —¿Por qué has cambiado de opinión, Robert? —Porque antes quería creer. Necesitaba hacerlo. Ahora, sin embargo, todo me parece insuficiente. ¿Crees que merece la pena todo lo que estamos soportando sólo para conseguir que se fije uno de nuestros recuerdos? —Sabíamos que no iba a ser fácil. Los tratamientos de muchas enfermedades conllevan sufrimiento. Robert continuó con su teoría: —Apenas soy capaz de descansar por las noches y, cuando logro conciliar el sueño, no tardo en despertarme sobresaltado. Me falta la respiración y en mi retina permanecen desdibujadas las sombras de cosas terribles, como escondidas detrás de un velo, y no soy capaz de verlas aunque me esfuerce. Sé que no es 33


LA ESFERA DE MEMORIA

fruto de mi imaginación, Nicole. Y no creo que se trate del Maugé. Los recuerdos que se lleva la enfermedad desaparecen, estos sé que están ahí, pero no puedo verlos. —A mí me sucede lo mismo, pero ya nos advirtieron al principio que podrían darse esos efectos secundarios —argumentó Nicole. —¡Qué curioso! Hace unas horas era yo quien defendía la terapia y tú la que cuestionabas el sistema… ¿Te has planteado alguna vez si serías capaz de sobrevivir fuera de esta burbuja, sin sus pastillas y sus terapias? —Más veces de las que quisiera. Pero fue el Sistema de Salud el que nos ayudó a contactar con este centro. No me queda más remedio que confiar en que estén haciendo lo mejor para mí. ¿Qué alternativa tenemos? —El Sistema de Salud se lava las manos. Estoy convencido de que se han deshecho de nosotros del mismo modo que hace cuatrocientos años lo hicieron con los leprosos. —¿Y por qué alguien querría hacer eso? Esa parecía la pregunta que el hombre estaba esperando. —Porque somos la primera oleada de algo que amenaza a la humanidad y que todavía está en su fase inicial, pero que crece y se extiende de forma imparable. Nuestra enfermedad es muy incómoda. ¿Te imaginas? Casos sobreseídos porque el síndrome de Maugé impide al asesino recordar por qué Esto es un ejemplo de maquetación. mató a la víctima, al abogado defensor y al fiscal qué era lo que estaban haciendo en la sala o al eliminadas juez los cargos por los que se juzgaba al reo… —Robert Han sido numerosas páginas sonrió, y su sonrisa era la de un hombre desquiciado—. Estoy convencido de para aligerar elquedocumento. que aquí hacen algo más con nosotros, algo no nos dirán nunca y de lo que quizás el mundo nunca llegue a saber nada. La historia está llena de casos como éstos. Quizás nos estén utilizando para experimentar nuevas drogas, quizás decidan encerrarnos en miles de edificios inteligentes como éste para impedir que volvamos a ver la luz del día… Nicole pensó que quizás Robert tuviese algún otro problema además de la pérdida de memoria. En ese momento reparó en que en los ojos del hombre brillaba una chispa de algo que no le gustaba demasiado. Una cosa era cuestionarse la forma de llevar la terapia y otra muy diferente era ver extrañas conspiraciones en la sombra. El aislamiento y la falta de comunicación estaban haciendo mella en cada uno, cambiando el carácter de día en día y acabando con las resistencias mentales de todos. —Creo que es necesario darle un poco más de tiempo al tratamiento. No tenemos nada que perder. Ya estábamos enfermos antes de entrar aquí. Además, me imagino que no a todo el mundo le funcionará de la misma forma, y habrá días mejores y días peores. —No lo sé. —El hombre enterró la cara entre las manos. Parecía estar a punto de llorar—. Lo que están introduciendo en mi cabeza no es lo que perdí. No sé lo que es, pero sé lo que no es. —Explícate, Robert. ¿Cómo puedes saber que no es lo que perdiste si apenas recuerdas lo que era? 34


ROBERTO DEL SOL

El hombre levantó su cabeza y miró directamente a los ojos de Nicole. —Porque las imágenes se parecen a lo que había. Puedo ver a mi hijo y a mi mujer con él, llorando de emoción. Y quizás todo sea incluso más nítido que antes. Si cierro los ojos, soy capaz de volver al pasado, y eso es mucho mejor que lo que tenía. Pero falta algo. Lo más importante. No está lo que sentía aquí —y se llevó la mano derecha al corazón—. Todo es un sucedáneo. No pueden recuperar nuestros recuerdos. Tan sólo fabrican algo que nos implantan con los datos que les damos y los que obtienen de nosotros en la web, en las RNA en sus terapias de inmersión, con sus drogas y sus luces... Y me desespera, porque ahora mismo esos recuerdos son lo único que me ata a este mundo. Nicole se asustó. Los ojos del hombre no mentían y corroboraban lo que decía. Nunca antes había tenido que vérselas con alguien tan desesperado como para importarle tan poco su vida. La mujer buscó la mano del hombre con la suya. Todo el mundo necesitaba un poco más de calor humano. —Robert, creo que debes tranquilizarte. ¿Has hablado con el doctor Stein de todo lo que me estás contando? Robert se echó hacia atrás. Ahora su mirada era la de un hombre derrotado. Cuando habló, lo hizo con voz cansada. —Es gracioso. Quizás lo haya hecho, pero no puedo recordarlo. —Robert se dio cuenta de que sus argumentos no hacían mella en Nicole—. De todas Esto unCreo ejemplo formas tienes es razón. que me de estoy maquetación. comportando como un tonto. Seguramente es sólo cuestión de tiempo. —Se levantó de la silla—. Perdona Han eliminadas numerosas páginas que te hayasido molestado. Lo mejor será que me vaya. Ahora Robert a ser el el mismo hombre melancólico que Nicole paravolvía aligerar documento. conocía. A pesar de que no había elegido un tema agradable para acercarse a ella, para Nicole aquella conversación había sido un soplo de aire fresco entre tanto aislamiento, entre tanta incomunicación. Había algo en lo que se identificaba completamente con él, y no se trataba sólo del hecho de padecer el maldito síndrome de Maugé. Había la misma clase de química que su sexto sentido sentía por Caroline, aunque su mutismo la situaba mucho más lejos de ella. Robert había desnudado su alma y ella deseaba poder hacer lo mismo, así que se levantó e intentó detenerlo para prolongar el momento, pero el hombre abrió la puerta y salió al pasillo sin despedirse. —Bueno, por algo se empieza, Robert —murmuró Nicole, segura de que tendría más oportunidades para conversar con él ahora que se había decidido a romper el hielo. Después comenzó a prepararse para la cena.

Sam se detuvo en el recodo de un pasillo a tomar aire. Estaba agotado y totalmente perdido. La rapidez con la que había huido de la sala y la escasa luz con la que las luces de emergencia iluminaban los pasillos le habían llevado a ninguna parte. Su sentido de la orientación nunca había sido muy bueno, pero podría jurar que a medida que avanzaba se internaba más en el corazón del edificio. Sostuvo la esfera ante sus ojos. No parecía algo fabricado por el hombre. 35


LOS ELEGIDOS

Esto es un ejemplo de maquetación. Han sido eliminadas numerosas páginas para aligerar el documento.

NO PARECÍA ALGO FABRICADO POR EL HOMBRE Ilustración de MARTA HERGUEDAS 36


SOBRE LOS AUTORES CUBIERTA Ilustradora:  

Elena del Valle  ilustraelenadelvalle.blogspot.com 

TÍTULO:  Alba G. Serra  

SINOPSIS: Leticia de Juan Palomino 

CAPÍTULO 1. MEMORY SHELTER  Escritora:    Ilustrador:  

Montse Augé  David Bastos   david‐bastos.blogspot.com 

CAPÍTULO 2. LA ESFERA DE MEMORIA  Escritor:     Ilustradora:  

Roberto del Sol  loqueseescondeenlaniebla.blogspot.com  Marta Herguedas  martaherguedas.blogspot.com 

CAPÍTULO 3. NÉMESIS  Esto es

un ejemplo de maquetación.

Escritora:    Gloria Galeano  Han sido eliminadas numerosas páginas Ilustradora:   Verónica R. López “VEKFly”  vekfly.blogspot.com  para aligerar el documento. CAPÍTULO 4. LOS ELEGIDOS 

Escritora:    Ilustrador:  

Olga Besolí  relatosbesoli.blogspot.com  RuAn  cgruan.blogspot.com 

CAPÍTULO 5. LA NOCHE SIEMPRE GANA  Escritor:     Ilustradora:  

David Gambero  www.facebook.com/davidslayers  Alba G. Serra 

CAPÍTULO 6. PRETÉRITO IMPERFECTO  Escritora:    Ilustrador:  

Elena Pastor  Rubén Rojas  ruben‐rojas.blogspot.com 

CAPÍTULO 7. EN CUALQUIER OTRO LUGAR  Escritor:     Ilustrador:  

Jorge Moreno Muñoz  jorgemorenomunoz.wordpress.com  Héctor Gordaliza  330


CAPÍTULO 8. LA GOTA QUE COLMARÁ LA TINA  Escritor:     Ilustradora:  

Víctor Mosqueda Allegri  convictoryconfeso.wordpress.com  Elena del Valle  ilustraelenadelvalle.blogspot.com 

CAPÍTULO 9. UN HILO DE ESPERANZA  Escritora:     Ilustrador:  

Chus Díaz  www.mondorino.com  Vicente Mateo Serra  elsitiodetico.portfoliobox.es 

CAPÍTULO 10. BUENOS Y MALOS  Escritora:     Ilustrador:  

Leticia de Juan Palomino  leticiadejuanpalomino.wordpress.com  Rafa Mir  cuadernodeunviajero.blogspot.com 

CAPÍTULO 11. FRÍO  Escritor:    

Miguel Ángel Rodrigo Jiménez 

Escritor:   

Víctor Mosqueda Allegri  convictoryconfeso.wordpress.com  Susana Rosique  susanarosique‐ilustradora.blogspot.com 

www.facebook.com/29del3 Esto es un ejemplo de maquetación. Ilustrador:   Daniel Camargo  Han sido eliminadas numerosas páginas manchasygarabatos.blogspot.com  para aligerar el documento. CAPÍTULO 12. CAELI 

Ilustradora:  

REVISORES DE TRAMA  David Gambero  www.facebook.com/davidslayers  Víctor Mosqueda Allegri  convictoryconfeso.wordpress.com   Leticia de Juan Palomino  leticiadejuanpalomino.wordpress.com  CORRECTORAS ORTOTIPOGRÁFICAS  Mariola Díaz‐Cano  inglesatuaire.jimdo.com  Elsa Martínez  www.emgtranslations.com    331

Memorias del porvenir  

Esto es un ejemplo de maquetación.

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