Juegos Olímpicos
página 18 Maracaibo, del 15 al 21 de agosto de 2008
Jefferson Pérez, el mejor marchista del mundo, previo a su participación en Beijing
“Quiero retirarme con otra medalla para mi país” “En Ecuador cuentan con un hermano latinoamericano, que al igual que ustedes sueña todos los días con una Latinoamérica más justa, unida y solidaria”. Jefferson Pérez para Versión Final. Ernesto Vera S. En Ecuador el vaivén hipnótico de las piernas de un hombre paraliza a miles de personas de una misma sangre y un mismo hablar… Los expertos del atletismo en el mundo lo llaman “el mejor atleta latinoamericano de todos los tiempos”, otros, los que pueden considerarse sus detractores, ni siquiera opinan porque no tienen argumentos para decir lo contrario. Simplemente está en una galaxia fuera de serie compartida por muy pocos elegidos. Y así, el ecuatoriano Jefferson Pérez, el triplecampeón mundial de marcha y campeón olímpico en Atlanta 96, expresa su técnica inigualable y hace del ombligo del mundo una tierra referencial para este tipo de disciplina. Sus 34 años demandan un descanso por lo que ha dicho que Beijing será su última carrera, pero no por ello ha bajado su calidad competitiva que durante 2008 regaló nuevos triunfos a su palmarés de salón de la fama. —Usted ha sido un ejemplo para varias generaciones de deportistas latinoamericanos. ¿Qué se siente tener tanta responsabilidad sobre sus hombros? —Para mí es gratificante escuchar sus palabras ya que esto me lleva a pensar que los 20 años de carrera no fueron en vano. Es un honor Jefferson Leonardo Pérez Quezada nació en El Vecino, uno de los barrios más tradicionales de Cuenca, en Ecuador, el primero de julio de 1974. Se graduó de Ingeniero Comercial en la Universidad de Azuay (Ecuador) donde también consiguió un Máster en Administración de Empresas. A finales de 2007 fue elegido por los medios
saber que represento la cultura, la identidad, el esfuerzo, el trabajo, el amor y la lucha de mis hermanos. Esta responsabilidad la he tratado de asumir con humildad en las calles y las pistas. Cuando deje el deporte me quedaré tranquilo al saber que los jóvenes asumirán esto y tendrán que mejorarlo. —Hay deportistas latinoamericanos que cuentan que asumieron el deporte como un escape a la pobreza o a la delincuencia. ¿Fue este su caso? —Mas que una escapatoria fue una razón de orientar mi vida. Muchos de mis amigos a quienes todavía visito lamentablemente están involucrados en actos reñidos con la moral, sin embargo no les culpo, ya que ellos no pudieron encontrar la oportunidad que yo descubrí. No pensaba en esto como una fuente de ingresos, más bien la veía como una posibilidad de canalizar de diferente forma toda esa energía que tenia dentro de mi vida. —Ya con 16 años usted sabía lo que era ganar en un mundial juvenil, ¿desde cuándo inició su preparación hacia estas metas? —Estoy convencido que mi verdadera preparación inició en la calle. Recorrer desde muy pequeño Cuenca para vender el periódico del día me llevó a fortalecer no sólo la parte física, sino también mi carácter. Observar la dura realidad de mis padres me ayudó a entender que mi vida debía tomar un giro. Tuve una niñez maravillosa como la de cualquier niño común y corriente, la única diferencia radica en que yo debía apoyar a mis padres en sus labores diarias. —¿Cómo se convierte en marchista? —Yo llego a los 14 años a entrenar
en el estadio municipal de Cuenca con mi primer entrenador Manuel Ortiz, mi actual asistente técnico, quien ve en mí a un muchacho flaquito, callado y de fuerte carácter. Entreno por un año y asisto a varias competencias, lo que me permitió a los 15 años viajar a EE.UU e Inglaterra a representar a mi país. Luego de este periodo conozco al entrenador Luis Chocho y me invita a practicar la marcha, es así que allí comienza mi vida dentro de este deporte maravilloso. —¿Qué opina de los deportistas que ven el dopaje como una posibilidad de triunfar? —Son criterios porque cada persona es responsable de su comportamiento dentro y fuera de las pistas. Espero que los controles en estos juegos sean mucho más severos que en otros, para así premiar a los deportistas que día a día nos esforzamos por alcanzar el máximo nivel de manera legal. —¿Alguna vez le ofrecieron tomar o inyectarse algo para mejorar su rendimiento? —Nunca y tampoco lo aceptaría, el dopaje está reñido con mis principios y valores. —Usted dijo en una oportunidad “Latinoamérica no necesita medallistas olímpicos, necesita líderes”, ¿a qué se refería? —Es cierto que las medallas que obtenemos son importantes para que un pueblo levante su autoestima, no es menos cierto que la responsabilidad no debe quedar allí. Estos deben ser referentes de buenos principios para niños, jóvenes y adultos, y más importante aún trascender en los actos de la vida, y si el deporte es un canal para aquello, bienvenido sea. —¿Qué opina sobre la política?
La marcha del hombre de comunicación como el mejor deportista de Latinoamérica por encima del futbolista Kaka. Pérez consiguió su mayor logro deportivo al ganar, con 22 años de edad, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 convirtiéndose en el primer y único
ecuatoriano en ganar dorada en la historia de estos juegos. En total ha participado en cuatro Juegos Olímpicos. Pérez se apuntó una proeza inédita por cualquier atleta en el mundo al coronarse campeón mundial en tres ocasiones en la disciplina de 20 kilómetros mar-
—Es un tema súper interesante, es más, desde hace ocho años llevo haciendo política ya que soy representante de los deportistas ante el Comité Olímpico Ecuatoriano, además hago la misma tarea en la Federación Mundial de Atletismo, siendo la voz de millones de atletas desde hace algunos años.
—¿Está a favor de los cambios que propone Chávez, Evo, Correa y compañía en Latinoamérica? —Son ideologías respetables, pero el cambio no se hace con gritos, decretos o mandatos, el verdadero cambio se lo realiza con una revolución de ideas… socializando las políticas estatales con el pueblo, bajándose del sillón y yendo a las calles, allí donde se siente la vida real. La pobreza no es de izquierda ni derecha, es simplemente pobreza y hay que aplacarla para siempre terminando con las inequidades que se han dado en nuestros pueblos. —¿Jefferson corroboraría que Beijing sería su retiro de las pistas, o podremos esperar mucho más de su persona? —Todos cumplimos etapas, y creo que es el momento oportuno para incursionar en otras facetas. Es decir, tengo tantos sueños más en mi cabeza que no me gustaría hablar de retiro o no, lo que si es seguro es que quiero hacerlo con otra medalla para mi país. cha al concretarlo en las ciudades de Paris (2003), Helsinki (2005) y Osaka (2007). Es triple monarca Panamericano (1995, 2003 y 2007) y Bolivariano (1993, 1997, 2001). Pérez posee la técnica perfecta de su deporte y junto al polaco Robert Korzeniowski es nombrado como los mejores exponentes en la historia de esta disciplina.
Entrevista —¿Cuándo venga el retiro donde lo veremos? —En el lugar que el pueblo latinoamericano lo crea pertinente y donde les pueda seguir siendo útil. Nací para servir y estaré donde ellos crean que debo estar. Me gustaría explorar otras facetas como la social y empresarial: ayudar a tantos niños y jóvenes por medio de la fundación de apoyo social que tenemos en el Ecuador. También formar mi familia, tener mi esposa, mis hijos. Y de manera especial, seguir compartiendo mis vivencias por medio de las charlas de motivación que vengo disertando desde hace varios años en el Ecuador.