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Diario Versón Final

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14 VERSIÓN FINAL DEPORTES Maracaibo, jueves, 29 de abril de 2010

Hoy está de cumpleaños el único Hall de la Fama venezolano, el zuliano Luis Aparicio Montiel

El “Inmortal” llegó a 76 A los 14 años de edad se dedicaba a la práctica del fútbol. El 17 de abril de 1956 debutó en las Grandes Ligas. Un 18 de noviembre su padre le entregó primero el bate que el guante. Equipo de Deportes deportes@versionfinal.com.ve

O

mar Vizquel hoy día viste su número y muchos afirman que una vez que se retire del juego y sea elegible tendrá gran oportunidad. Otros, todavía se debaten en la posibilidad de que David Concepción pueda llegar por el comité de veteranos, mientras los números de Bob Abreu y Miguel Cabrera también son objeto de análisis y proyecciones, todas mirando a Cooperstown. Pero mientras tanto en el Salón de la Fama del Béisbol un sólo pelotero porta la bandera venezolana, el mismo que nació tal día

como hoy hace 76 años. Luis Ernesto Aparicio Montiel vio la luz en una humilde vivienda ubicada en la avenida Guayaquil de la parroquia Santa Lucía. Hoy, lamentablemente, su casa natal no existe. Actualmente las Residencias Parque Santa Lucía están sobre la tierra que le permitió ver el primer rayo de sol a “El Inmortal” en los brazos de su tía Eustadolia, la comadrona familiar. Los inicios como deportista de Luis Ernesto fueron dentro del fútbol. A los 14 años estaba dentro de “Guaraní”, un club en la categoría infantil. Su padre Luis Aparicio Ortega fue uno de los delanteros más efectivos en esa época y eso influyó en las primeras de cambio para que el “Júnior” se inclinara por esta disciplina antes que el béisbol. Entre el balón y la portería Luis Aparicio Montiel creció como un niño normal en los alrededores del sector Valle Frío. Se graduó de bachiller comercial en la escuela “Raúl Cuenca” y desde joven obser-

vó siempre el sacrificio que hacía su padre por llevar la comida al hogar. Lo llevaba por dentro Sin embargo, el dueño de nueve guantes de oro en las mayores todo el tiempo supo cuál sería su profesión. La que lo llevó a inmortalizar el 18 de noviembre 1953 cuando recibió el testigo (deberíamos decir así, pues el mismo Luis se encargó de decir que primero le entregó el bate y no el guante como se dijo, equivocadamente, por muchos años) de su padre Luis “El Grande” haciendo de esa fecha una de las efemérides deportivas más importantes del Zulia. Además del 17 de abril de 1956 cuando todavía muy joven logró el objetivo de estrenarse en las Grandes Ligas para convertirse en ese instante en el sexto venezolano en jugar a ese nivel. Esa misma noche daría el primero de sus 2.677 hits en las mayores ante Bob Lemon, el abridor de Cleveland. El resto es historia, una que se ha repetido cientos de veces y que lo lleva a ser uno de los zulianos ilustres. Un hijo de esta tierra del que cualquiera se sentiría orgulloso por llevar nuestra raíz hacia la inmortalidad.

LO DESCONOCIDO DE LUIS h El periodista Orlando Galofré Amador recoge en su libro “Hall de la Fama Aparicio” una histórica crónica que dice mucho de lo que Aparicio se proponía apenas iniciando su carrera. Galofré, antes de darle paso a una carta enviada por el nueve veces guante de oro, nos antepone lo siguiente: “Muy pocos conocen tal vez al Aparicio sentimental y humano (...) Prueba fehaciente de lo que aquí decimos, lo avala una carta enviada por Luis a su madre Doña Herminia, en 1956. Maracaibo Querida mamá: Al fin tú eres la madre de un “bigleaguer”, figúrate lo que eso significa para mí. Hoy he llorado a solas después que se me dijo, sin estar yo prevenido, que me iban a dejar como campocorto del Chicago. Te adjunto el calendario de los juegos del campeonato. Me siento muy contento. Y haré todo lo posible para ir al Juego de Estrellas. Ojalá y ganemos el campeonato mamá ya que así tu hijo iría a una Serie Mundial. Mamá: en el momento en que se nos anunciaba a todos los jugadores el equipo donde cada uno de nosotros iba a jugar, todos estábamos llenos de gran nerviosismo… Yo sentí mucho miedo, pero al mismo tiempo tenía mucha confianza y así esperé mi turno. A tres de mis compañeros lo bajaron nuevamente al Memphis y cuando llegó mi turno me preguntaron que cuantas maletas tenía para enviar a Chicago, imagínate… ¡tarde minutos en responder: Iba a jugar, con los Medias Blancas! Las lágrimas se me salieron solas y me vino el recuerdo de papá, Mamá dile que mi deuda está cancelada con él te besa tu hijo, Luis.


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