8 VERSIÓN FINAL INFORMACIÓN GENERAL Maracaibo, jueves, 8 de abril de 2010
Adalberto Toledo (Oslando Muñoz)
Hace algunos años Gabriel García Márquez señalaba, en una conferencia dentro de la Asamblea Anual de la Sociedad Interamericana de Prensa que se realizaba en Los Ángeles, que el periodismo era el mejor oficio del mundo. Revivía lo dulce, enjundioso y atractivo de una profesión que en las tardes reunía en las salas de redacción de cualquier periódico las tertulias del acontecer diario antes de que los lectores pudieran enterarse. Era la década de los años cincuenta del siglo pasado. La industria periodística iba in crescendo y con ella la propia profesión que apenas inauguraba las primeras escuelas de periodismo en Latinoamérica. Lo curioso es que cada vez que hemos leído la exposición de García Márquez el reflejo de esas experiencias nos remontan a un personaje único en el periodismo zuliano: Adalberto Toledo Silva. Poseedor de un conocimiento infinito de la palabra; de una perspectiva irrepetible del olor a la noticia, conocedor como pocos del acontecer del Zulia en toda su dimensión y amante empedernido del buen periodismo. Adalberto Toledo fue, sin ambigüedades, un personaje de esos que ya no existen y que uno extrañará por siempre. Como profesor en la Escuela de Comunicación Social de LUZ fue de esos docentes capaces de atraer la atención en cada segundo. Era una voz con excesiva autoridad académica y muy ameno como marabino. Verlo actuar en la sala de redacción era confirmar la coherencia de lo que pregonaba en el aula de clases y en la dirección de un batallón de periodistas a su cargo. No había tema que no conociera en profundidad. Desde la historia de Venezuela, los hechos del mundo, la radiografía del Zulia y sus personajes, la cultura, la política, hasta los hechos más curiosos. Podía opinar con tal precisión que cualquiera de quienes tuvimos el honor de estar a su lado salíamos fortalecidos de tenerlo como jefe. Retomando la premisa de García Márquez sobre el oficio del periodismo, nos sentimos orgullosos de que Adalberto Toledo haya sido hijo de esta tierra. Nadie mejor que él desarrolló una labor tan eximia y llena de aciertos en estos tiempos. Por eso su muerte nos entristece, porque hemos perdido a un personaje inteligente, ameno, culto, muy agudo y, sobre todo, a un periodista de una dimensión extraordinaria que hizo posible creer que esta es la mejor profesión del mundo.
El pueblo despidió sus restos mortales, pero sus enseñanzas continuarán dando frutos
El gran Adalberto Toledo Silva vivirá en el corazón de los zulianos
AGENCIAS
“Se sentirá mucho la desaparición física del historiador zuliano, pero su acción y pensamiento estarán vigentes para toda la vida”, expresó el gobernador Pablo Pérez Álvarez. Hiram Aguilar/OIPEEZ (Unica 2001) haguilar@versionfinal.com.ve
A
dalberto Toledo Silva se hizo uno con el fuego, como fue su voluntad mientras anduvo entre los mortales. Ayer fueron cremados sus restos, luego de un emotivo funeral, al que acudieron sus familiares, amistades y diversas representaciones gremiales y gubernamentales del estado Zulia. “Esa columna de El Reposo del Domingo nos va hacer mucha falta. De allí aprendimos muchas cosas, no solamente sobre la historia del Zulia, sino de la lingüística, la fonética y de muchas anécdotas de nuestro estado”, expresó el gobernador Pablo Pérez Álvarez. Así despidieron al reconocido periodista, cronista e historiador, quien a sus ochenta años falleció a las 12:30 de la madrugada del martes, por causa de un infarto al miocardio, cuando se encontraba en su residencia. “Se sentirá mucho la desaparición física del historiador zuliano, pero su acción y pensamiento estarán vigentes para toda la vida”, añadió el Gobernador del Zulia. Señaló que el legado de Toledo Silva permanece en cada uno de los profesionales de la comunicación formados en sus manos. Personalidades del ámbito periodístico, social, cultural y político se hicieron presentes en el funeral del prominente zuliano y concordaron que calificarlo como un “gigante del periodismo” en el ámbito regional y nacional. Gilberto Urdaneta Besson, ex Gobernador del Zulia, manifestó haber establecido una sólida amistad con Toledo Silva durante más de 50 años. “Nuestros primeros contactos fueron en la universidad y nos fuimos haciendo amigos a través de la crónica deportiva”, agregó. Asimismo, indicó que su compañero murió dando todo su aporte y conocimiento al periodismo zulia-
El presbítero Ramiro González dirigió el ritual funerario en el que rogó por el alma de Toledo Silva, quien se desprendió de su vida terrena el martes pasado.
AMPLIA TRAYECTORIA
El gobernador Pablo Pérez se unió al duelo de la familia Toledo, expresando sus palabras de condolencia.
no. “Fue buen periodista, ciudadano, amigo, hermano y esposo”. Destacó entre sus virtudes que Toledo Silva “siempre tenía un chiste a flor de labios”. Por su parte, Pablo Pérez (padre) señaló que el vástago de la cuarta generación de una dinastía de periodistas representó un eslabón y un baluarte en la historia periodística del estado. “Escribió varios libros con pasajes del costumbrismo zuliano, se distinguió como un gran amigo. Supo cultivar la amistad por esas
bondades que tuvo como ciudadano”, indicó el progenitor del gobernador del Zulia. Añadió que Toledo Silva deja un profundo pesar entre sus familiares, amistades y aquellas personas que le conocieron a través de sus escritos. “El Zulia está de luto por esta gran pérdida física de Adalberto”. Asimismo, Elbano Castro Pimentel, presidente del Círculo de Periodistas Deportivos del Zulia, comentó que afectuosamente le llemaban “Beto” y aseguró que fue un ilustrador de las páginas
El apreciado periodista destacó como integrante de la primera promoción de periodismo que egresó de la Universidad del Zulia, casa de estudios superiores donde ejerció la docencia durante 19 años. Se desempeñó como cronista deportivo en el Diario de Occidente, y pasó también por las salas de redacción de los diarios Críticas y Últimas Noticias. Posteriormente fue Jefe de Deportes, Jefe de Redacción y Subdirector responsable del diario Panorama. deportivas de muchos diarios de occidente. “Fue colaborador de todos los sectores deportivos. Perdemos un gran valor, un maestro de la diagramación y modernización periodística. Era muy chistoso y siempre nos hacía reír con sus bromas”, detalló Castro Pimentel. Como parte del luctuoso ceremonial, el padre Ramiro González ofreció una emotiva liturgia antes de efectuarse el traslado del cuerpo de Toledo Silva a su destino final en el cementerio La Chinita.