10 VERSIÓN FINAL REPORTAJE Maracaibo, domingo, 14 de marzo de 2010
El fenómeno se ha duplicado en la última década aunque en tiempos de sequía es casi imperceptible
Expertos desmienten desaparición del Relámpago del Catatumbo
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El Centro de Modelado Científico de LUZ afirma que no es de extrañar que los relámpagos del Catatumbo casi no se dejen ver a principios de año, cuando reina la sequía en todo el país. Gustavo Ocando Alex investigacion@versionfinal.com.ve
E
l Relámpago del Catatumbo, conjunto de tormentas eléctricas que ocurren de manera muy frecuente en una vasta región de la cuenca del Lago de Maracaibo, está lejos de desaparecer. Según un experto investigador del fenómeno, único en el planeta, el número de eventos climatológicos que lo caracterizan se ha duplicado en la última década. Ángel Muñoz, profesor del Departamento de Física de la Facultad Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia, explicó que un estudio reciente llevado a cabo por el Centro de Modelado Científico de esa casa de estudios superiores -el cual integra- permitió corroborar que el número de relámpagos en el occidente de Venezuela no está disminuyendo como se ha denunciado recientemente, sino todo lo contrario. “No se refiere este hecho únicamente a Los Relámpagos del Catatumbo, sino a todos los relámpagos de la zona, sean de El Catatumbo o no. El estudio muestra que entre 1995 y 2005 el número de eventos en la región de interés se ha más que duplicado. Si se debe o no al cambio climático o al efecto del ser humano en el sistema climático y el medio ambiente, debe determinarse a ciencia cierta aún”, escribió el docente desde Ecuador. El fenómeno del Catatumbo es uno de los íconos del estado Zulia, hasta el punto de que fue declarado como patrimonio natural de la región el 27 de septiembre de 2005 y su nombre es mencionado en una de las estrofas del himno de la entidad occidental. Se caracteriza por ser un resplandor casi continuado y silente. Sus arcos eléctricos se desplazan en nubes verticales a medida que
Los zulianos se sienten preocupados ante la ausencia del fenomeno que ha inspirado a poetas y cantores de la región. Muchos creen que no regresará.
los vientos alisios penetran en la superficie del Lago de Maracaibo en horas de la tarde y estos se ven obligados a ascender por el sistema montañoso de Perijá y la Cordillera de Mérida. La agencia de noticias EFE publicó el pasado fin de semana un reporte en el cual el ambientalista Erik Quiroga presenta actualmente una inusual desaparición que ha causado alarma en los medios conservacionistas del país. “Desde finales de enero hasta anoche no se ha observado el Relámpago del Catatumbo, lo que representa su más prolongada desaparición en 104 años”, dijo la fuente, que vinculó el problema al fenómeno de El Niño. Según sus explicaciones, el llamado Faro de Maracaibo se ha visto amenazado por la peor sequía que ha habido en el país desde 1947 y que habría afectado el caudal del río Catatumbo. Quiroga atribuyó la eventual desaparición del relámpago a la extrema sedimentación del Río Catatumbo, así como a las deforestaciones que están degradando los pantanos del Parque Nacional de Ciénagas. Consideró necesario que tanto el Relámpago del Catatumbo como el Parque Nacional de Ciénagas sean declarados como patrimonio natural de la Unesco, a fin de que los organismos nacionales e inter-
nacionales auspicien aún más su conservación. Estudio satelital El experto de LUZ aseguró en nombre del Centro de Modelado Científico que la condición apa-
LA CIFRA
1.646.400 de descargas eléctricas al año produce en promedio el Relámpago del Catatumbo, ya que habitualmente genera por minuto 28 de esos fenómenos.
sionante y única del Relámpago hace fácil generar alarma cuando se pierde de vista, pero reiteró que su desaparición real es improbable. El investigador detalló que el CMC investiga el fenómeno del Catatumbo desde hace más de una década a través del estudio íntegro de los datos disponibles a través del proyecto LIS del satélite TRMM de la Nasa. Muñoz acotó que resulta imposible mantener observadores permanentes del Relámpago del Catatumbo debido a que se trata
de una región muy extensa. “Han ocurrido eventos detectables por el instrumento los días 27 de diciembre de 2009 y más activamente el día 24 de Diciembre de 2009. Hay evidencia palpable de que por lo menos hace unos 60 días hubo actividad que puede asociarse, por su actividad característica y ubicación, con la de Los Relámpagos del Catatumbo”, señaló. El investigador recordó que los inicios de cada año típicamente corresponden al período de sequía en Venezuela. Los estudios muestran que precisamente para estos meses la actividad electroatmosférica es mínima, comparada con los niveles máximos del fenómeno que se aprecian en los períodos de abril-mayo y septiembre-octubre de cada año. Por ello llamó a la colectividad zuliana, a los investigadores y ambientalistas a esperar la publicación de la data más reciente sobre la actividad atmosférica en el Occidente de Venezuela, donde, a su juicio, se confirmará que la manifestación del Catatumbo sigue presente, aunque casi imperceptible a la vista. “Teniendo en Venezuela una sequía tan marcada, no es de extrañar que los relámpagos (del Catatumbo) casi no se dejen ver. Pero de ahí a desaparecer hay un trecho bastante largo”, concluyó el docente.
FENÓMENO AÚN POR DESCUBRIR El investigador Ángel Muñoz, del Centro de Modelado Científico de la Universidad del Zulia, resaltó que el Relámpago del Catatumbo es un fenómeno que evidencia los nexos existentes entre los distintos agentes del medio ambiente, como montañas, humedad, vientos, lluvia y la electricidad atmosférica. Advirtió, sin embargo, que aún se desconocen muchos aspectos científicos del llamado Faro de Maracaibo, si bien es cierto que en torno a él se han adelantado estudios académicos por muchos años. “Su origen está fuertemente ligado a la presencia de las cadenas montañosas conformadas por la Sierra de Perijá y la Cordillera Andina Venezolana, así como del Lago de Maracaibo mismo y la periódica modulación de los vientos alisios en la región”, precisó. Indicó que se requieren diversos estudios para comprobar incógnitas como que su frecuencia depende de los gases metanos presentes en el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel y en los yacimientos petroleros del Lago de Maracaibo.