8 VERSIÓN FINAL PERFIL Maracaibo, domingo, 29 de noviembre de 2009
Aqui están los rasgos que más caracterizan al banquero Ricardo Fernández
VENTAJISMO
Un burgués socialista CREDITO
Según el diputado Ismael García, este empresario es el testaferro de Adán Chávez. Por ahora está preso en la Disip. Está de boca en boca. Ya hay hechos comprobados, por ejemplo que guardaba en sus bancos cerros de millones del gobierno revolucionario. Veamos. Yanreyli Piña Viloria (Unica 2005) ypina@versionfinal.com.ve
S
iempre se cuidó de mantener un bajo perfil a pesar de ser una de las máximas figuras de la nueva clase empresarial del país. Considerado “el nuevo Cisneros” de Venezuela, su emporio abarca el transporte, la industria agrícola y la energía; además de ser el proveedor principal de Mercal y Pdval y líder en la producción de atún. Adinerado e influyente, lo han descrito como uno de los pocos a los que el presidente Hugo Chávez le contestaba el teléfono. Lo apodan el “zar de los mercales”. Extendió su poderío a Panamá, Colombia, Ecuador, Cuba, Estados Unidos e incluso Europa. Se trata de Ricardo Fernández Barrueco, quien el pasado viernes 20 de noviembre frenó su carrera por esquivar las preguntas de la opinión pública sobre el crecimiento de sus negocios. Su poder quedó tras los barrotes de una celda del Helicoide, en un oscuro confín de la Disip. Entre septiembre y octubre pasado el empresario concretó la compra de Bolívar Banco, Banpro, Banco Canarias y Confederado. Esto potenció su exposición a los medios, aunado a la reciente intervención “a puertas abiertas” que la Sudeban inició en las entidades para determinar irregularidades administrativas, como el aumento del capital sin especificar el origen de los fondos y el incumplimiento de los índices de solvencia.
Sólo tres días después de su detención, el Ministerio Público lo imputó por distracción de recursos de los ahorristas, apropiación indebida de créditos y asociación para delinquir. Pero los delitos financieros no son los únicos que se le imputan. Fernández Barrueco y sus hermanos, señalados por el mismo gobierno como empresarios “boliburgueses”, han ido mucho más allá. De su imperio Los Fernández Barrueco –Ricardo, Bernardo, Felipe y Gustavo- son hijos de inmigrantes españoles que se radicaron en La Candelaria, Caracas, a su llegada a Venezuela. En un análisis publicado por el portal Informe25. com, se detalla que hasta 2002 sólo se les conocía un negocio rentable, más no millonario, de gandolas transportadoras de granos. Durante el paro petrolero de 2002 entran al entorno presidencial cuando Bernardo se vincula con Adán Chávez -hermano del presidente- e inician una relación de negocios e inversiones. Por medio de él, la familia pone su transporte a la orden del régimen. Luego, Chávez les agradece con la entrega del negocio de proveer alimentos a Mercal. Según Ismael García, diputado de la Asamblea Nacional, en sólo tres años, Ricardo Fernández Barrueco amasa una fortuna incuantificable. Sus documentos financieros auditados hasta diciembre de 2005 reflejan un patrimonio neto de más de 1.6 billones de dólares, de los que sólo
Ricardo Fernández está detenido junto a su abogado y testaferro, José Camacho.
adeudaba 18 mil 977 dólares en impuestos al Gobierno. Esta auditoría se realizó antes de que comprara algún banco en Venezuela. Para esa fecha Fernández afirma que era propietario de 41 empresas, principalmente de servicios, agricultura, agroindustria, pesca y transporte marítimo. Analistas apuntan que todas son “altamente líquidas” y algunas están basadas en países como Panamá y Guatemala, claves en el envío de ciertas mercancías ilícitas. Junto a su familia comparte puestos en al menos dos decenas de sociedades anónimas vinculadas a la industria pesquera e inmobiliaria panameña. Es presidente de Maicera Proarepa, compañía dedicada a la venta de granos, cereales y maíz cuyo princi-
pal cliente es Mercal; Maicera Pronútricos y Fextun, fábrica de exquisiteces de atún, todas registradas como contratistas del Estado. Un informe confidencial del legislador Ismael García, explica que Ricardo Fernández es conocido además como socio y testaferro del ministro de Obras Públicas y Vivienda, Diosdado Cabello e intermediario clave en la adquisición de bancos y compañías de seguros, y otra amplia gama de empresas no financieras relacionadas con contratos con el gobierno de Chávez. Esta relación con Cabello lo acercaría a Arné Chacón Escamillo, banquero de la revolución y hermano de Jesse Chacón, ministro de Ciencia y Tecnología, quien estará, según García, alineado con Cabello.
Ì Más allá de lo financiero En su columna Factores de Poder, Patricia Poleo afirma que los delitos financieros y el lavado de dinero no son los únicos señalamientos que se les hace al clan Fernández Barrueco. Las autoridades panameñas sostienen que Ricardo estuvo implicado en el intento de asesinato de la esposa de Luis Castro, ex jefe de seguridad de su familia y acusado de suministrar información sobre las operaciones de las empresas, haber filtrado a agentes federales de Estados Unidos destacados en Panamá datos del financiamiento a la campaña electoral de Balbina Herrera en ese país y supuestos aportes de los hermanos a candidatos en otros países de Centroamérica. Fue testigo del presunto intento de homicidio de un colombiano que le estaba cobrando una fuerte suma de dinero que le había prestado. Un compadre suyo, ex comisario de la DISIP, habría
ejecutado el hecho. Lo señalan además por estar involucrado en el secuestro y retorno forzado a Venezuela de Gustavo Arraiz, prisionero en el cuartel general de la DISIP en Caracas junto a Eligio Cedeño, ex dueño del Banco Bolívar, que pasó a su propiedad. Por su parte, las autoridades venezolanas manejan hipótesis de que Fernández Barrueco estaría implicado en el secuestro de Jorge Azpúrua, en 2005. El padre del joven fue el accionista mayoritario de Banpro. Se sospecha también que fue uno de los autores intelectuales del secuestro, en febrero de este año, de Germán García Velutini, del Banco Venezolano de Crédito. Esta acción obligaría a los accionistas a vender el BVC a inversionistas “boliburgueses”, todos relacionados con Diosdado Cabello.
La periodista Patricia Poleo aseguró que para comprar las entidades bancarias y su variada gama de empresas, los Fernández Barrueco habrían sometido a sus propietarios a presiones sicológicas. De los cuatro bancos intervenidos, tres pertenecían al empresario Eligio Cedeño. Él todavía no ha dicho cómo cedió a vender sus entidades, pero según Poleo, se sabe que R. Fernández lo presionó con su libertad. Con Polar aplicarían la misma estrategia. En cada oportunidad que Ricardo se reunía con Chávez, acusaba a Lorenzo Mendoza de desestabilizador. Su objetivo era que el Gobierno expropiara las empresas para comprarlas a través de testaferros. También estaría detrás de la compra de Banesco, cuando desde Panamá se orquestó una campaña de rumores para producir la corrida de la entidad y así adquirirla. La última empresa que los hermanos Fernández Barrueco adquirieron con este modus operandi fue una planta procesadora de atún y unos barcos atuneros que operaban en Punto Fijo, propiedad de Francisco Ortisi, a quien convencieron de que Hugo Chávez ya había dado la orden de expropiarlos. “Arné Chacón, durante su gestión como presidente del Banco Industrial de Venezuela (2002-2003), estableció un sistema de lavado de dinero con un frente de las FARC. Estas operaciones se enrutarían a través de otros bancos de Venezuela, las compañías de seguros y empresas de intermediación financiera propiedad de Fernández Barrueco y otros ‘boliburgueses’ asociados al grupo de Diosdado Cabello, quien cuenta con un amplio sistema de información financiera a través de familiares y relacionados que ocupan cargos importantes, como su hermano David que es el director de la autoridad fiscal del Seniat; y Edgard Hernández Behrens, superintendente de la Sudebán”, reza el informe. Por eso Fernández Barrueco se habría presentado voluntariamente en la Disip, supuestamente confiado de sus relaciones con el Gobierno, aquel que según sus propias palabras, “no permitiría que le pasara nada”. Pero ya la orden estaba dada. Sólo en cuestión de semanas se sabrá si este enjuiciamiento se traducirá en el mayor escándalo de corrupción política y financiera del régimen chavista. Mientras tanto, la falta de apoyo por parte de cualquiera de los asociados del empresario, entre ellos Diosdado Cabello y Adán Chávez, abre la siguiente pregunta: ¿ya Chávez decidió su destino?