Maracaibo, martes, 18 de agosto de 2009 SUCESOS VERSIÓN FINAL 19
AJUSTE DE CUENTAS
Manuel Perdomo recibió un balazo en la cabeza
Falleció uno de los tiroteados en el barrio La Chinita HUMBERTO MATHEUS
Dos personas están gravemente heridas y otras cuatros de forma leve. Desde un vehículo dispararon contra un grupo de jóvenes que salía de una fiesta el domingo Juan José Faría (Unica 2006) jfaria@versionfinal.com.ve
A
las 2:00 de la mañana de ayer murió Manuel Antonio Perdomo Leal, un joven de 18 años que resultó herido de un balazo en la cabeza durante un tiroteo registrado el domingo a las 7:00 de la mañana, en una fiesta pública del barrio La Chinita, en la parroquia Cristo de Aranza. Su hermano, José Perdomo, aseguró en la morgue forense que el joven salió del “open” a las 7:00 de la mañana junto con otras cinco personas. “Un carro pasó, un Yaris. Alguien se asomó por la ventana y comenzaron a disparar”. Familiares coinciden en que el fallecido no tenía enemigos ni era delincuente. No saben a qué se debe la balacera de las que fueron víctimas los jóvenes. Los tres heridos de gravedad fueron identificados como Yender Rodríguez (19), que recibió cinco balazos en
El cuerpo de Manuel Antonio Perdomo Leal fue trasladado desde la morgue del General del Sur hasta la medicatura forense.
varias partes de su cuerpo; Manuel Perdomo, ya fallecido y que recibió un balazo en la cabeza y uno en la costilla, y Luis Enrique Parra, de 25 años, que recibió un tiro en el tórax. “Ya mi hermano murió. Los otros dos están graves. Uno está en el Hospital General del Sur y otro en el Hospital Universitario de Maracaibo. Los otros cuatro recibieron heridas leves y creo que están en sus casas”, comentó el familiar de Perdomo.
TRABAJADOR Manuel Perdomo tenía 19 años y tres hijos que mantener. Trabajaba reparando lavadoras en su casa del barrio La Chinita y estudiaba los últimos cursos de la Misión Ribas. Era deportista. “La fiesta y masacre fue a unas pocas cuadras de la casa. Él se iba caminando con sus amigos cuando los atacaron”.
Vecinos creen que vendedores lo asesinaron por alguna deuda
Acribillaron a consumidor de drogas en el sector Jagüey del Monte Juan José Faría Más de siete balazos le quitaron la vida a Eduard Enrique Ferrer, obrero de 30 años. Varios sujetos desconocidos lo asesinaron en horas de la noche del domingo en el barrio El Hoyito, del sector Jagüey del Monte, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. El cadáver del hombre, que ingresó a la morgue forense en horas de la madrugada de ayer, aún no ha sido reclamado por sus familiares. Los vecinos y moradores de la zona aseguraron que el joven caminaba por el sector, donde trabaja desde hace varios años, cuando
varios sujetos que llegaron en un vehículo se bajaron y comenzaron a disparar contra el hombre. Minutos más tarde, después que algunos caminantes encontraron el cadáver en plena vía pública, ensangrentado y con la cara sobre la arena, algunos curiosos llamaron a las autoridades. Averiguaciones Comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de la sub delegación Maracaibo hicieron el levantamiento del cadáver. Encontraron algunas conchas de proyectiles y otras evidencias. Hasta ahora manejan la venganza o el
ajuste de cuentas como móvil del homicidio. Los moradores del sector coincidieron en que el hombre era consumidor de drogas desde hace varios años y que nunca se conoció que tuviera problemas con alguien. El occiso, a quien no le conocen familia, residía en la granja Hato Ferrer, del sector El Progreso, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. Ferrer tenía antecedentes policiales por el delito de homicidio calificado desde el 21 de diciembre del 2006 por la subdelegación de Maracaibo de la Policía Científica.
Le pegaron siete balazos a un sujeto con antecedentes policiales de 1998 WILDI RIVERO
Juan José Faría Recibió tres tiros en la cara y otros cuatro en varias partes de su cuerpo. En horas de la noche del domingo asesinaron a Emiro Antonio Villalobos Mass y Rubí, de 31 años, en su propia casa, sin número, de la calle 94P del barrio 14 de Julio, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. Familiares sólo dijeron a los organismos policiales que el occiso era obrero y que se ganaba la vida ayudando a los vecinos. Para el momento de su muerte no tenía documentos personales. Los vecinos de la zona aseguraron que el hombre estaba con un grupo de personas sentado en la calle cuando se acercó un vehículo sin mayores características conocidas y desde la ventana delantera comenzaron a disparar. “Él salió corriendo, pero le estaban haciendo los tiros. Corrió varias cuadras, pero cuando entraba en su casa uno de los pistoleros se bajó y comenzó a disparar”, explicó un vecino. Una vez dentro de la casa y herido de bala, los pistoleros dispararon en varias ocasiones hasta que aseguraron su muerte. Los pistoleros se fueron y más tarde llegaron los organismos policiales. Los vecinos aseguraron que el occiso habría robado en algunas de las casas de la zona y que era abiertamente consumidor de drogas. “A veces lo venían a buscar. Él se iba y regresaba días después. También se iba y regresaba golpeado.
El cadáver ingresó a la morgue.
No era malo por aquí”, comentó un vecino que aseguró no identificarse por motivos de seguridad. El cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas inició las averiguaciones del caso. El cadáver ingresó en horas de la noche del domingo a la morgue forense. El sujeto tenía antecedentes policiales por robo desde el 5 de enero de 1998, hace más de diez años. Investigan el caso como ajuste de cuentas o venganza. También iniciaron las experticias para descartar que se trate del miembro de alguna banda de delincuentes y que miembros de otra enemiga lo haya buscado para saldar alguna deuda. Sus familiares no han retirado el cadáver en la morgue forense y hasta ahora se desconocen mayores detalles del occiso.
URBANIZACIÓN JUANA DE ÁVILA
Murió electrocutado cuando capturaba dos guacamayos de un cable Juan José Faría Antonio González, obrero de 65 años, perdió la vida después de tratar de capturar dos guacamayos que se escaparon de una jaula en una residencia del la urbanización Juana de Ávila, en la parroquia del mismo nombre. Mientras trataba de agarrarlas, golpeó un cable de alta tensión con un tubo. Recibió una fuerte descarga que le provocó fuertes quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. Ingresó al Hospital Universitario de Maracaibo, donde agonizó desde el pasado 6 de agosto, cuando se registró el accidente, hasta horas de la noche del domingo. El fallecido era natural del la
Alta Guajira y residía en la avenida principal del barrio Mirta Fonseca, en la parroquia Ildefonso Vázquez. Vivía allí con su mujer y sus hijos. Accidental La Policía Científica inició las averiguaciones del hecho. Manejan el caso como un accidente. El cuerpo de González fue llevado al municipio Páez y allí será velado y enterrado. Familiares coincidieron en que el anciano mostró algunas mejorías los primeros días de la hospitalización, pero las quemaduras terminaron por matarlo. “No sabemos si lo mandaron a bajar esos animales o si lo hizo porque quiso”, comentó un familiar.