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Diario Versión Final

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Maracaibo, jueves, 18 de diciembre de 2014 VERSIÓN FINAL

El dueño de Casa Paco se mantiene activo y pendiente de todo lo que pasa en su negocio. Paga facturas, cobra cheques, atiende a sus clientes. Aisley Moscote

E

l joven que se formó en una escuela militar de África, ese que se califica con espíritu libre, el mismo que en el 56 decidió dejar su Andalucía, al sur de España, para “anclar mi corazón en Venezuela”, cumple hoy 81 años, y la ciudad está de fiesta con él. Era 11 de febrero cuando Fran-

El andaluz llegó a Maracaibo en el 56 y “como los barcos, anclé y aquí me he quedado”

¡Feliz cumpleaños, señor Paco! cisco Perea Martí ‘Paco’ llegó a Caracas, ahí solo duró seis meses, “al tiempo, me conseguí un amigo y me dijo ‘vámonos para Maracaibo’ y como los barcos, me anclé y aquí me he quedado”. Paco es uno de los hombres que más alegrías le ha dado a Maracaibo. Empezó a trabajar en el Mara Bar del Hotel del Lago, duró siete años. Luego, trabajó en San Francisco, en un club llamado El Escondite, al tiempo me salió, porque quería su propio negocio y compró “Le Petit Bar” por 40 mil bolívares. Es en octubre de 1968 cuando abre Casa Paco, con la

ayuda de un amigo chef. Han pasado 46 años y el lugar mantiene su esencia. Y al entrar, en el bar, justo en las esquinas de la barra, propios y visitantes, saludan a Paco y brindan por su salud. A Paco no le han pasado los años en vano. Tiene un bar que ha traído los mejores espectáculos, ha presentando a grandes artistas, que con el tiempo llegaron a la cima y recuerdan sus

inicios con orgullo en su local. De Paco, todos hablan y coinciden en una cosa, es un buen amigo, por sobre todas las cosas. Y es que él mismo lo dice “nunca me he creído ni más ni menos, para mi todas las personas son personas”. Por esa razón, quienes trabajan con él, llevan más de veinte años a su lado, es que “él es muy buena gente, siempre ayuda, y hace

todo. Está todo el día aquí, la casa de él es esta”, expresó Luis, a secas, porque así lo llama Paco. Lo que más destaca de él es su energía, esa que mantiene viva su taberna. Siempre anda de aquí para allá. Cuando no está, llama, para verificar que todo esté bien. Luis contó que hace tres meses lo operaron a corazón abierto y no se le nota. Paga facturas, compras licores, cobra cheques, siempre está activo, y despierto; es uno más del negocio. Paco siempre sonríe, siempre, pero quizá, hoy, al soplar las velitas recuerde a su madre y hermano, quienes desde el cielo le desean el mejor de los cumpleaños.

GUARY OTERO

En las 463 ficciones enviadas hubo un elemento común: lo mágico de la literatura

Lo fantástico predominó en las historias de Te regalo un cuento Isabel Cristina Morán Palabra emancipadora, redentora, sin cadenas; palabra que salva, indómita, autónoma, libertaria y soberana. La palabra. Esa fue la única herramienta que 463 niños y adolescentes usaron para pelear en el gran campo de batalla. Se armaron como lo hizo el escritor venezolano Eduardo Blanco en Zárate, novela ícono en la narrativa nacional: “¿Tú no tienes afición a las armas? Combate a tu manera; la cuestión es luchar. Ármate del pincel como de una espada toledana y da batallas en el lienzo, que no por ser

pintadas carecerán de mérito (…) Campo donde esgrimir tus armas no falta, por fortuna. Reproduce nuestra naturaleza llena de fuego y de colores; populariza nuestros héroes, idealiza nuestras batallas, copia nuestras costumbres, glorifícate, en fin, arrojando mi facha a la posteridad, y verás cómo la vida que desprecias pasa, de soportable, a ser amena”. Los participantes crearon mundos ficcionales basándose en la estructura básica de la narrativa: inicio, nudo o problema y desenlace. Impregnaron nuestra redacción de mixtura literaria, mezclaron esquemas tradicionales con elementos

mágicos y fantásticos por medio de los cuales resolvían el aprieto planteado en la situación inicial. La fuerza expresiva, carga emotiva y el manejo simbólico de las palabras evidenció el predominio de la función poética del lenguaje infantil sobre el referencial, pues con cada cuento generaron emociones y sentimientos en los lectores. En lo anterior reside la literariedad de los textos recibidos. Allí hay expresión y a la vez técnica lingüística; un discurso sensible producto de la imaginación infantil, aunque alteraron un poco el orden lógico de las oraciones. Fueron historias eminentemente

Los niños demostraron que son narradores ávidos de lectura.

connotativas que produjeron diversas posibilidades de interpretación de acuerdo con el contexto literario y personal del lector. Se identificaron además recursos poéticos como las figuras literarias e imágenes. Muchos de los cuentos tuvieron como protagonistas a niños pobres

que pensaban no pasar una navidad feliz y, al final, gracias a la aparición del Niño Dios, terminaban sentados en una mesa celebrando con su familia. Y algo enternecedor para terminar: siempre cerraban con la frase de “y fueron felices para siempre. Fin”.


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