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Diario Versión Final

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12 VERSIÓN FINAL SALUD Maracaibo, sábado, 22 de junio de 2013

La ortorexia repunta como el trastorno alimenticio de estos tiempos. El culto del cuerpo y el afán de retener la salud puede convertirse en una severa patología. Las personas que sufren este tipo de patologías deben acudir a un nutricionista y a un psicólogo. Laura Acosta (LUZ 2012) lacosta@versionfinal.com.ve

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egetales, muchos vegetales. Leche y harina, pero sólo si son de almendras. Quínoa en vez de arroz. Mantequilla de maní, mucho mejor. Éstos son sólo algunos de los productos que forman parte de la cesta básica de quienes buscan alternativas mucho más saludables a la hora de comer. Y no está mal, —aseguran los especialistas—, pero cuando la pregunta “¿qué comer?” se vuelve el centro de la existencia, estamos, ni más ni menos, frente a otro trastorno de la alimentación. La ortorexia, así se denomina el trastorno obsesivo que lleva al extremo la alimentación sana y que consiste en un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos, así como la realización de distintas prácticas en el afán de conseguir y mantener la salud y estética. Actualmente, con mayor frecuencia, se observa como personas optan por estilos de vida aparentemente más saludables. Ya no es una rareza ver a la gente caminar y trotar a tempranas

Llevar buenos hábitos de vida no implica caer en extremismos

Cuando comer saludable no es tan sano

horas de la mañana y mucho más cuando empieza caer el sol. Justo en ese momento no hay inseguridad que valga, hay que quemar calorías. Tampoco es de extrañar que heladerías y dulcerías con productos 100 por ciento proteicos y libres de grasas malas estén hasta el tope. Evitar los extremos La nutricionista y gerente clínico de Spa Latino, Yelixza Villarroel, aplaudió que las personas estén buscando un estilo de vida alejado del sedentarismo y de malos hábitos alimenticios, sin embargo, mostró su preocupación por el radicalismo en el cual algunos han caído. La especialista apuntó: “Nada en extremo es bueno. Los cambios de la alimentación no se logran por episodios de moda, se eliminan y, a mi parecer, eso es lo que está sucediendo ahora. Si bien es sumamente importante llevar una alimentación saludable y realizar ejercicios, esto tiene que generar un beneficio a mi vida y no convertirse en un problema más”. Y agregó: “Ese estrés que causa saber ¿cuántas calorías tiene algo? y ¿cuáles son sus nutrientes?, aunado al que se genera si no encuentras el producto exac-

to que te recomendaron, en definitiva no es bueno, ya es suficiente con el que diariamente uno vive, como para someter al organismo a una angustia extra por la alimentación”. Con relación a esto, Leandro Cardozo, psicólogo del Centro de Orientación Familiar Maracaibo (Cofam), señaló que no es adecuado darle tanta importancia y culto a los alimentos. “Lo ideal es que tengamos un estilo

de alimentación y de vida sano, pero no que lleguemos al punto de eliminar la ingesta de alimentos o desequilibrar nuestra vida social y hasta nuestra economía para poder cumplir con una dieta”. Subrayó que todo este movimiento obedece más a una alienación de pensamiento que a un fin netamente saludable. “No dudo que comer ciertos alimentos traiga mayores beneficios que otros, y no tiene nada de malo preferir éstos, pero eso no debe convertirse en un estilo de vida forzado y de altas exigencias nutricionales, emocionales, sociales y hasta económicas, porque ¿cuánto no cuesta un litro de leche de almendras?, por ejemplo,

si la puedes comprar excelente, ¿pero si no?” No todo es ortorexia Por último, Carla Perrotta, psicóloga de Inafe, aseguró que no se debe catalogar de ortoréxica a cualquier persona que lleve un régimen alimenticio cuidadoso. Reconoció que aunque si hay una tendencia cada vez más frecuente de que las personas elijan ciertos productos en vez de otro, eso no las convierte en ortoréxicas. Perrotta aclaró que la ortorexia aparece cuando la persona elimina del régimen dietético productos o alimentos necesarios para el cuerpo como las grasas y las carnes, así como cuando se obsesiona por la calidad de los alimentos. “Lo que puede empezar con una simple dieta o puede convertirse en una anorexia nerviosa”. Recalcó que seguir ciertas pautas alimenticias es saludable, siempre y cuando se esté bajo la vigilancia de un profesional o se tenga suficiente y buena información de cómo consumir los alimentos y cuáles son sus equivalentes para no dejar de consumir los requerimientos diarios. En definitiva, los especialistas concluyeron que practicar hábitos alimenticios saludables siempre es bueno, lo importante es no permitir que la pregunta “¿qué comer?”, se vuelva el epicentro de la tormenta.


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