Maracaibo, jjueves, ueves, 14 de marzo de 2013 MUNDO VERSIÓN FINAL 3
Es hijo de italianos. A sus 22 años se graduó de Técnico en Química. En 1969 se hizo sacerdote. Juan Pablo II lo designó Obispo. Llevó tensas relaciones con los Kirchner. AFP/EFE
E
l argentino Jorge Bergoglio, elegido ayer miércoles como nuevo Papa con el nombre de Francisco, es un jesuita austero que lleva una vida discreta y cultiva el bajo perfil. Arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el seno de una familia modesta de la capital argentina, hijo de un trabajador ferroviario de origen piamontés y de un ama de casa. Egresado de la escuela secundaria como técnico químico, al cumplir 22 años se une a la Compañía de Jesús, donde estudia Humanidades y obtiene una licenciatura en Filosofía. Tras incursionar en la docencia en el ámbito privado, comienza sus estudios de Teología para ordenarse como sacerdote en 1969. Poco menos de cuatro años después, a los 36 años, fue designado responsable a nivel nacional de los jesuitas argentinos, cargo que ocupa a lo largo de seis años. El futuro cardenal viaja a Friburgo, Alemania, donde obtiene su doctorado y a su regreso retoma la actividad pastoral como simple sacerdote de provincia en la ciudad de Mendoza, a 1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires. En mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombra obispo auxiliar de Buenos Aires y comienza a subir aceleradamente en la jerarquía católica de la capital argentina: vicario episcopal en julio de 1992, vicario general en 1993, arzobispo coadjutor con derecho de sucesión en 1998. Bergoglio ha tenido una gran presencia en la Conferencia Episcopal Argentina, institución que ha presidido durante seis años, de 2005 a 2011, y entre sus publicaciones más conocidas se encuentran “Meditaciones para religiosos” (1982), “Reflexiones sobre la vida apostólica” (1986) y “Reflexiones de esperanza” (1992). El cardenal argentino, quien recibió la púrpura de manos de Juan Pablo II el 21 de febrero de 2001, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Discipli-
En Buenos Aires llevó una vida discreta y de bajo perfil
Sencillo, humilde y moderado na de los Sacramentos, del Consejo Pontificio por la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina. Su designación para ocupar el sillón de San Pedro es la primera de un americano para dirigir la Iglesia Católica que jamás estuvo a cargo de un representante de la Compañía de Jesús. Arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, este hombre tímido y de pocas palabras, goza de un gran prestigio entre sus seguidores que aprecian su total disponibilidad y su forma de vida, alejada de toda ostentación. El Arzobispo goza de general prestigio por sus dotes intelectuales y dentro del Episcopado argentino es considerado un moderado, a mitad de camino entre los prelados más conservadores y la minoría “progresista”. En 2005, tras la muerte de Juan Pablo II, el arzobispo de Buenos Aires pidió a los cardenales electores que no le votaran. Entonces quedó en segundo lugar, tras Benedicto XVI, con quien ahora convivirá como Papa emérito, en una situación inédita. Contra los Kirchner En 2001, Juan Pablo II lo nombró primado de la Argentina y ocupó la presidencia de la Conferencia Episcopal durante dos períodos hasta que abandonó el cargo porque los estatutos le impedían seguir. Durante este periodo, fue conocido por la tensa relación que mantuvo con los gobiernos del fallecido Néstor Kirchner y de su esposa y sucesora, Cristina Fernández. La frialdad que marcó el tono de sus relaciones con el kirchnerismo se transformó en enfrentamiento abierto en temas como la crisis por las diferencias entre el gobierno y las patronales agrarias, la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio homosexual y la polémica sobre el aborto. En 2008, durante el conflicto con el campo, Bergoglio llegó a pedir a Cristina Fernández un “gesto de grandeza” con las patronales agrarias, denunció “homogeneización” del pensamiento y “crispación social”. Sus gustos y aficiones Es un gran lector de los escritores argentinos Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal y del ruso Fiodor Dostoievsky, amante de la ópe-
ra, el tango y fanático del club de fútbol San Lorenzo, curiosamente fundado por un sacerdote. Conocido por su sencillez, Bergoglio vivía solo, en un apartamento, en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral de Buenos Aires, en el corazón de la ciudad. Poco amigo de las apariciones en los medios. Acostumbra a viajar en transporte público e incluso acude a confesar a la Catedral. Fue de los pocos cardenales que cuando llegó a Roma para la elección del Papa no se subió a vehículos oficiales. Aunque goza de buena salud, sufre problemas respiratorios tras la pérdida de un pulmón en una intervención quirúrgica.
Creció en la capital argentina y fue ahí donde comenzó a estudiar y se diplomó como técnico químico, pero poco después eligió el sacerdocio, decisión que le hizo acceder al seminario del barrio bonaerense Villa Devoto. La docencia desempeñó un papel muy importante en la biografía del cardenal Bergoglio, ya que impartió lecciones en multitud de colegios, seminarios y facultades.