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Diario Versión FInal

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Maracaibo, martes, 17 de julio de 2012 SALUD VERSIÓN FINAL 11

Científicos han comprobado la autonomía de este complejo órgano

El estómago, un órgano con cerebro propio Según los datos más recientes, existen alrededor de 100 millones de células neuronales en el estómago. A través del nervio vago, el saco digestivo tiene conexión directa con el cerebro. De allí que las emociones determinen el comportamiento del sistema. Equipo de Salud / BBC

E

l complejo proceso por el cual pasan los alimentos antes de llegar al intestino ha sido objeto de largas investigaciones, que ahora han llevado a la conclusión de que el estómago posee tal autonomía que trabaja con un “cerebro” propio. Este centro de controles se encuentra formado por un conjunto de redes neuronales que recubren este saco y el resto del sistema digestivo. Según los datos más recientes, existen alrededor de 100 millones de estas células en el estómago, tantas como en la cabeza de un gato. A pesar de la multiplicidad de pasos en el proceso, este pe-

queño cerebro no “piensa” en una forma tan compleja, pero es fundamental para el proceso diario de trituración de alimentos durante la digestión, y en la mezcla y absorción que ayudan a la correcta extracción de los nuas trientes y vitaminas necesarias nto para el óptimo funcionamiento del organismo. ue Las células neuronales que vo recubren el sistema digestivo acpermiten establecer un contacto más cercano y directo con el go cerebro, a través del nervio vago do o neumogástrico, que a menudo regula el estado emocional. niDe allí que el estado de ánies mo pueda afectar las funciones vo, y fisiología del sistema digestivo, ón como en el caso de la relación ya comprobada entre la ira y la gastritis.

Así también, cuando se está a punto de iniciar una exposición y ataca el “miedo escénico”, el estómago y los intestinos pueden ejecutar movimientos involuntarios de tal magnitud, que la siguiente parada podría ser el tocador más cercano. Es decir, que el cerebro humano se comunica con el estómago a través de una línea directa. Entonces, ocurren cosas como la redistribución de la sangre, que es desviada del estómago hacia los músculos. Ésta es la forma de “protesta” del sistema digestivo.

UN NERVIO NO TAN VAGO El nervio vago (del lat. nervus vagus) o nervio neumogástrico va es el décimo (X) de los doce pares craneales (actualmente pa se los denomina nervios craneales). Nace del bulbo cr raquídeo e inerva la faringe, el ra esófago, la laringe, la tráquea, es los bronquios, el corazón, lo

TRABAJO HORMONAL Para alojar una gran cantidad de comida, el estómago tiene que dilatarse, partiendo del tamaño de un puño hasta convertirse en un recipiente con una capacidad de cerca de dos litros. Se solía pensar que los músculos receptores en el estómago le decían al cerebro cuándo estaba lleno para parar la ingesta. Pero parece ser que las señales de hambre producidas por el estómago son menos simples. Entender este mecanismo ha permitido a los médicos tratar a Bob Lakhanpal, padre de cuatro niños, quien muy difícilmente se siente lleno, sin importar lo mucho que coma. Hace seis años sufrió un paro cardíaco a la edad de 28 años. Para ayudarlo a perder peso le hicieron un bypassgástrico. Los médicos pensaron que reduciendo el tamaño del estómago de Lakhanpal se resolvería este problema, ya que cuanto más pequeño es el estómago, menos se come. Pero según el cirujano Ahmed Ahmed del Charing Cross Hospital de Londres, parece ser que esa idea no es cierta. El pensamiento moderno es que al realizar esta cirugía se producen varios cambios hormonales y químicos que afectan los niveles de sensación de hambre y satisfacción, que a su vez causan la pérdida de peso.

“La cirugía gástrica de Lakhanpal sirvió para separar y aislar una parte de su estómago que produce la grelina, una hormona que parece jugar un rol crucial en provocarnos la sensación de hambre”, explica Ahmed. Los médicos esperan que, tras la operación, se detenga la producción de la grelina. Su nuevo estómago reducido fue adherido al intestino delgado, a una sección conocida como el íleon, que segrega un tipo diferente de hormona digestiva responsable de nuestra sensación de estar llenos. Tras cada comida, los alimentos tardan 20 minutos para ir del estómago al íleon, causando la liberación de esta hormona que le indica al cerebro que ha sido suficiente. Por ese motivo es mejor comer despacio, así se le da la oportunidad al estómago de avisarle al cerebro que ya está satisfecho y evitar la pesadez. Ahora Lakhanpal tiene el íleon más cerca al estómago y su cerebro recibe la información más rápido. Seis semanas después de la operación bajó 19 kilos. Se suele pensar que el cerebro regula el proceso de toma de decisiones, pero con operaciones como ésta queda claro que el sistema digestivo afecta profundamente la el comportamiento integral.

Por ejemplo, cuando se ha comido mucho y en seguida llegan los deseos de acostarse, significa que un tercio del flujo sanguíneo ha sido desviado al estómago para permitirle hacer su trabajo vital. Ese es el motivo por el cual se recomienda no hacer movimientos bruscos y esperar que el cuerpo realice su proceso digestivo.

el estómago, el páncreas, el hígado y vísceras que irriga la arteria mesentérica superior por plexos periarteriales que llegan a los plexos mientéricos o de auerbach donde se localizan las fibras postsinápticas parasimpáticas.


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