Page 1


Quedan rigurosamente prohibídas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratemiento informático y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamos públicos.

La edición original de esta obra ha sido publicada en lenguainglesa por John Wiley & Sons, Inc., (New York), con el título City Alive. Autor: Fernando Verjan Traducción: Ana García Beltrán Diseño cubierta: nano comunicaciones Fotografía: nano comunicaciones Diagramación: nano comunicaciones Correción ortográfica: F.V.F Corrección de estilo: nano comunicaciones

© Fernando Verjan Franco 2007 © 2008 Ediciones Nova Av. Diagonal, 32 58 - 65 Medellín ISBN: 84-563-2569-2008 Impresión: Rotopapel


Dedico este libro a la memoria de mi padre Q.E.P.D., y a Isabelita por su esfuerzo en educarme y civilizarme.


Paideia Capítulo 1

Prefacio

Pág. 7

Introducción

Pág. 9

Bibliografía

Pág. 46

Glosario

Pág. 47

Ciudadano Capítulo 3

Civilización Capítulo 5

Pág. 11

Pág.29

Pág. 41


Pág. 17

Ciudad Capítulo 2

ÍNDICE Pág. 35

Civismo Capítulo 4


7

PREFACIO

El término Ciudad nos transporta a las expresiones “urbs”, “polis” y “cívitas” de las antiguas civilizaciones griegas y romanas. Para los grandes filósofos de Atenas y de Roma, la ciudad se concebía como la cima de la civilización y del progreso cultural. Cabe traer a la memoria a dos grandes pilares: Aristóteles afirmaba que “la ciudad ha sido creada en primer lugar para hacer a los hombres verdaderamente hombres, y la ciudad existe para hacerlos felices. El hombre, que inicia su período de desarrollo en la familia, encuentra sólo en la ciudad su madurez: el hombre es por tanto un animal político” (Primer libro de la Política). Cicerón razonaba de la misma manera: “los hombres dejaron poco a poco la barbarie, descubrieron el arte de la vida comunitaria y crearon las primeras ciudades en donde aprendieron la civilización y cultivaron las artes liberales; encuentra el hombre en la cívitas o ciudad un verdadero sentido de grandeza”. Tanto para los griegos como para los romanos la idea de ciudad los llevaba a una conciencia colectiva de unidad, en la que los intereses particulares quedaban supeditados por los comunitarios; era entonces una empresa común donde existe un pacto de ayuda mutua. Esta conciencia los llevaba a formarse en el sentido de pertenencia, a mejorar sus condiciones de vida y así alcanzar un nivel superior de desarrollo contrapuesto a las aldeas o al campo.


8


9

INTRODUCCIÓN El camino que ahora planteo es sin lugar a dudas, el educar en y para la cultura ciudadana; es un cultivo de valores cívicos que lleve al niño, al joven, al adulto, al anciano, al visitante, en fin a todos, a amar la ciudad, a tener sentido de pertenencia, a irradiar mentalidad comunitaria (olvidando sus propios intereses), a sentir dolor por los atropellos y abusos, a buscar desarrollo no entendido sólo en lo material sino ante todo en lo personal. Es necesario educar a la persona, porque la calidad de una ciudad depende primordialmente de la calidad de las personas que residan en ella y de su habilidad para desarrollar y atraer talento, o sea, del atractivo que represente vivir en ella. En la ciudad las personas son la principal riqueza, se hace necesario crear estrategias para acercar al ciudadano a temas claves como el civismo, la cultura y la participación ciudadana, contribuyendo a mejorar notablemente el lugar en el que vive. Este proceso pedagógico comienza en el hogar, cada integrante de la familia tiene que tener conciencia ciudadana y si no la tiene, infundir desde temprana edad que hacemos parte de una ciudad que hay que amar, cuidar y respetar como a la propia casa, como a la misma familia.


10


El concepto que utilizaron los antiguos griegos para el crecimiento ciudadano

CapĂ­tulo 1


12


13

Paideia ( “educación” o “formación”, a su vez de “niño”) era, para los antiguos griegos, la base de educación que dotaba a los hombres (no mujeres) de un carácter verdaderamente humano. Como tal, no incluía habilidades manuales o erudición en temas específicos, que eran considerados mecánicos e indignos de un ciudadano; por el contrario, la paideia se centraba en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta

para ejercer sus deberes cívicos. El primero en configurar la paideia como un humanismo cívico integral fue el orador y pedagogo griego Isócrates. Bajo el concepto de paideia se subsumen elementos de la gimnasia, la gramática, la retórica, la poesía, las matemáticas y la filosofía, que se suponía debían dotar al individuo de conocimiento y control sobre sí mismo y sobre sus expresiones. El ideal de paideia estaba dado

por la estructura específica de la polis griega, en que una casta relativamente reducida de ciudadanos, exentos de las necesidades manuales con la excepción de la guerra, dedicaban su vida a la participación en los asuntos cívicos. El dominio cuidado de la lengua griega distinguía a los locales de los forasteros e inmigrantes; la expresión oral, cuidadosamente elaborada, respondía la obligación de mostrarse como un individuo refinado en el ágora, donde las habilidades


14

persuasivas resultaban cruciales. Las ciencias puras indicaban una disposición de ánimo objetiva y poco concernida con los asuntos mundanos, una cualidad deseable en un potencial legislador. Las proezas gimnásticas confirmaban el dominio de sí y el carácter viril —también garantizado por el comportamiento en combate— que completaban el perfil aristocrático. La noción de paideia se transmitió, a través sobre todo de los filósofos estoicos a la cultura romana, donde se tradujo habitualmente como humanitas, de

donde proviene la designación de “humanidades” para los estudios vinculados a la cultura y el movimiento ideológico, filosófico, pedagógico y cultural conocido como Humanismo que caracterizó el Renacimiento grecolatino en Europa. La noción se rescató reiteradamente a lo largo de la historia occidental por parte de movimientos aristocratizantes que oponían una concepción global de la formación humana al énfasis en las habilidades prácticas; un movimiento de este tipo inspiró a Pierre de Coubertin a reinstaurar la tradición de los juegos olímpicos.

A mediados del siglo XX, el filólogo alemán Werner Jäger publicó el más detallado estudio sobre la noción de paideia hasta la fecha, bajo el título “Paideia: Los Ideales de la Cultura Griega”. Historia La historia de las ciudades del mundo es en general larga, dado que las primeras ciudades habrían surgido entre quince a cinco mil años atrás, como asentamientos permanente poco complejos. Las sociedades sedentarias que viven en ciudades son frecuentemente llamadas


15 civilizaciones. La rama de la historia y del urbanismo encargado del estudio de las ciudades y del proceso de urbanización es la historia urbana. Las primeras ciudades verdaderas son a veces consideradas aquellos grandes asentamientos permanentes donde sus habitantes ya no eran los simples dueños de las área cercanas al asentamiento, sino que pasaron a trabajar en ocupaciones más especializadas en la ciudad, donde el comercio, la provisión de alimentos y el poder fueron centralizados. Usando esta definición, las primeras ciudades conocidas aparecieron en Mesopotamia (Ur, por ejemplo), a lo largo del río Nilo, en el valle del Indo y en China, entre aproximadamente siete a cinco mil años atrás, generalmente resultante del crecimiento de pequeñas aldeas y/o de la fusión de pequeños asentamientos. Antes de esta época, los asentamientos raramente alcanzaron algún tamaño significativo, aunque hay casos excepcionales como Jericó, Çatal Höyük y Mehrgarh. Harappa y MohenjoDaro, ambas ciudades del valle del Indo, eran las más populosas de estas antiguas ciudades, con una población conjunta estimada entre 100 a 150 mil habitantes.


16 El crecimiento de los imperios antiguos y medievales coadyuvó en la aparición de grandes ciudades capitales y sedes de la administración provincial, como Babilonia, Roma, Antioquía, Alejandría, Cartago, Seleucia del Tigris, Pataliputra (localizada en la actual India), Chang’an (localizada en la actual República Popular de China), Constantinopla (actual Estambul), y, posterior y sucesivamente, diversas ciudades chinas e indias. Roma contaba con más de un millón de habitantes en el siglo I a. C., siendo considerada por muchos como la única ciudad a superar esta marca hasta el inicio de la

Revolución Industrial. En la antigua Roma se denominaba ciudad (cívitas) a la zona habitada por ciudadanos (cívis), los cuales eran aquellos que poseían derechos ciudadanos, independientemente de su actividad (fuera la industria, la agricultura o los servicios). Otros grandes centros administrativos, comerciales, industriales y ceremoniales emergieron en otras áreas, siendo considerada Bagdad como la primera ciudad en batir la marca del millón de habitantes, que ostentaba Roma.◊


17

Capítulo 2

No sólo significa “la reunión de muchas casas dispuestas en calles y encerradas dentro de un recinto común que suele ser de muros y fosos”.


18


19

Una ciudad es un área urbana con alta densidad de población en la que predominan fundamentalmente la industria y los servicios. Se diferencia de otras entidades urbanas por diversos criterios, entre los que se incluyen población, densidad poblacional o estatuto legal, aunque su distinción varía entre países. La población de una ciudad varía entre unas pocas centenas de habitantes hasta una decena de millones de habitantes. Las ciudades son las áreas más densamente pobladas del mundo. Sao Paulo, una de las urbes más populosas del planeta, con sus 10,9 millones de habitantes tiene una densidad poblacional de aproximadamente 7160 habitantes por kilómetro cuadrado; mientras que en Brasil, país donde esta ciudad está localizada, posee apenas 20 hab/km². El término ciudad suele utilizarse para designar una determinada entidad político-administrativa urbanizada. En muchos casos, sin embargo, la palabra también se usa para describir un área de urbanización contigua (que pueda abarcar diversas entidades administrativas).


20

Por ejemplo, la ciudad de Londres propiamente dicha tiene apenas unos 860 mil habitantes. No obstante, cuando alguien se refiere a la ciudad de Londres, suele referirse a su área metropolitana, es decir, al conjunto de su área urbanizada, la cual tiene aproximadamente 7,4 millones de habitantes. Tokio, muchas veces descrita incorrectamente como una ciudad, es en realidad una provincia de Japón, formada por 23 barrios diferentes.

sidera como ciudad una aglomeración de más de 5.000 habitantes siempre que la población dedicada a la agricultura no exceda del 25% sobre el total. A partir de 20.000 habitantes, todas las aglomeraciones se consideran ciudades, siempre que éstos se encuentren concentrados, generalmente en edificaciones colectivas y en altura, se dediquen fundamentalmente a actividades de los sectores secundario y terciario (industria, comercio y servicios).

Concepto de ciudad

El concepto político de ciudad se aplica a conglomerados urbanos con entidad de capitalidad y mayor im-

La Conferencia Europea de Estadística de Praga con-

portancia en la región y que asume los poderes del Estado o nación. Será la ciudad capitalina, pero por extensión se aplica la denominación a cualquiera entidad administrativa con alguna autonomía a nivel de municipio, siendo las demás denominaciones, como pueblo, genéricas y optativas. En el concepto religioso, tanto en la Alta Edad Media como en otros periodos como el Renacimiento y anteriormente al siglo XII, sólo era ciudad la que dentro de sus murallas tuviera una catedral donde un obispo ostentase su propia cátedra; ya que en el pasado


21

las catedrales eran también centros docentes. En algunos países europeos como Francia o España, durante la Edad Media y la Inquisición, dentro del concepto político sólo fue considerada ciudad como tal la que tuviese su propia catedral o que fuese sede de una arquidiócesis (o archidiócesis), llegándose a dar el caso de que en una misma ciudad con más de una archidiócesis se construyese más de una catedral, en dedicación a cada patrón. Es pues una definición administrativa del estado político, región geográfica o comunidad autónoma, que

tienen una ciudad central y pueblos o ciudades menores. La geografía urbana y la sociología urbana estudian ambos aspectos desde el punto de vista de la geografía humana y la sociología con la ecología humana. El Diccionario de la Academia Francesa (Dictionnaire de l’Académie française), desde la edición de 1694 hasta la de 1835, definió a la ciudad como “la reunión de muchas casas dispuestas en calles y encerradas dentro de un recinto común que suele ser de muros y fosos”. El Diccionario de la Lengua Española (de la RAE)

define a la ciudad como un “conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.”


22


23 El título de ciudad En la organización política del territorio, en las que los diversos núcleos poblacionales tenían diferentes privilegios, el título de ciudad se le daba a algunos de ellos y les otorgaba mayores preferencias que a las villas. En el mismo sentido que las villas, que solían obedecer al fuero común otorgado por el rey (usualmente era su fundador), al contrario de las anteiglesias o aldeas (núcleos de población bajo la jurisdicción de un Señor), el estatus de ciudad era el reconocimiento de algún hecho singular en el que la población había participado activamente. Ciudades en la actualidad Actualmente, las grandes ciudades son mucho mayores y más populosas que en tiempos pasados. Un ejemplo es París, que en 1400, tenía 225 mil habitantes en 8 km² de área. Hoy en día, la ciudad cuenta con 2,3 millones de habitantes y 105 km², y su región metropolitana posee más de 11,2 millones de habitantes y 14.518 km² de área. En Estados Unidos y en Canadá, el padrón más común de las vías públicas es el plan hipodámico o de damero, esto es, arterias viales corriendo paralelas entre sí, con otras calles paralelas cortándolas perpendicularmente. Este sistema fue también usado por millares de años en China, y por los españoles al fundar ciudades en América. En Europa, dado que la mayoría de las ciudades no se planificaron de antemano, su sistema de vías públicas, calle y avenidas se extienden desorganizadamente por la ciudad. Muchas de las murallas que cercaban las antiguas ciudades europeas dieron lugar a modernas vías públicas de alta capacidad. Comúnmente, las grandes ciudades poseen un distrito financiero, donde se localizan instituciones financieras, sedes de grandes compañías y centros comerciales. Personas de todas partes de la ciudades (así como de ciudades vecinas) acuden a este centro financiero a trabajar diariamente. Éste generalmente es pequeño en área, pero puede albergar hasta decenas de millares de puestos laborales, gracias a la existencia de rascacielos.


24

La City de Londres propiamente tal, por ejemplo, centro financiero de la región metropolitana de Londres, posee 2,90&nbspkm² y 8,6 mil habitantes permanentes, y más de 300 mil personas de otros lugares de la región metropolitana van a la City a trabajar cada día. Administración La administración de las ciudades corresponde a distintas instituciones, dependiendo de cada país. Entre las denominaciones más corrientes que se emplean para designar al órgano administrativo de una ciudad se encuentran municipalidad, ayuntamiento y prefectura. Estas organizaciones son responsables por la planificación de la ciudad, y de acuerdo a las competencias dadas por las respectivas legislaciones nacionales, pueden en-


25

cargarse de la administración del sistema de transporte público, del sistema escolar y de bibliotecas públicas, de policía y de bomberos. La administración de una ciudad está encabezada por un alcalde o presidente municipal y/o un concejo, todos elegidos por votación popular. Habitualmente está a cargo de velar por los intereses de sus conciudadanos, representándolos ante la autoridad jerárquica mayor, además de impulsar políticas locales para mejorar su calidad de vida, como programas de salud o deporte, y combatir contra la delincuencia, entre otras diversas tareas. Su presupuesto proviene por lo general de fondos nacionales y de ciertos ingresos propios, como permisos de comercio, edificación o impuestos específicos. Algunas grandes ciudades suelen subdividirse administrativa-

mente en comunas, barrios, distritos, delegaciones o pedanías. Economía Actualmente, la economía de las ciudades es general y altamente diversificada, variando entre ciudades. Ya que la economía urbana nunca se basa solamente en un determinado sector económico, varias ciudades dependen principalmente de un único, o de algunos pocos, sectores económicos. Algunas ciudades, sin embargo, aún dependen mucho de la agricultura y la ganadería, tales como Saskatoon. La economía de las grandes ciudades tiende a ser más diversificada, mas esto no siempre sucede. En las ciudades de mayor tamaño, la industria manufacturera es casi siempre una de las principales fuentes

de ingresos, generando miles de empleos, aunque la industria ya no es actualmente la mayor actividad económica de las ciudades, traspasando esta posición al sector servicios. En varias grandes ciudades, miles de personas trabajan diariamente en oficinas e instituciones financieras. Urbes como Nueva York, Tokio, Londres, París y Hong Kong son grandes polos financieros, donde esta actividad es la principal fuente de ingresos de la ciudad. En otras ciudades, como Roma, Quebec y Foz do Iguazú, dependen enormemente del turismo.


26 Metrópolis Una metrópolis es un gran centro poblacional, que consiste en una (a veces, dos o más) gran ciudad central, y su zona adyacente de influencia, constituida por otras ciudades y localidades menores y próximas. Generalmente, las metrópolis forman conurbaciones, formando una única área urbana. Por ejemplo, la Ciudad de México es una ciudad central, y con Naucalpan, Ecatepec de Morelos, Tultitlán y otras localidades adyacentes juntas forman una conurbación, conocida como “Zona Metropolitana de la Ciudad de México”. Sin embargo, una metrópolis no necesita ser obligatoriamente formada por una única área urbanizada contigua, pudiendo designarse como metrópolis la unión de dos o más áreas urbanizadas intercaladas con áreas rurales. Las ciudades que forman una metrópolis tienen un alto grado de integración entre sí. Una región formada por diversas metrópolis localizadas próximas entre sí son conocidas como megalópolis. Actualmente, las metrópolis más populosas del mundo, que poseen hasta 30 millones de habitantes, son Tokio, Ciudad de México, Seúl, Nueva York y São Paulo.


27

Ciudades globales Una ciudad global es un gran centro bancario, comercial, financiero, político e industrial. El término ciudad global (que no debe ser confundido con megaciudad) fue inventado por la socióloga Saskia Sassen en 1991. La expresión megaciudad se refiere a una gran área urbana, mientras que una ciudad global se distingue por su gran influencia a nivel regional, nacional e internacional. Las ciudades globales, según Sassen, tienen más característi-

cas semejantes entre sí que con otras ciudades de su mismo país. Londres, Nueva York, Ciudad de Mexico, París, Tokio, Chicago, Fráncfort, Hong Kong, Los Ángeles, Milán y Singapur, son comúnmente consideradas ciudades globales, aunque este término se aplica también a otras ciudades. La noción de ciudad global visualiza a la ciudad como un contenedor donde habilidades y recursos están concentrados. Cuanto más una ciudad es capaz de concen-

trar habilidades y recursos, más próspera y poderosa es, volviéndose suficientemente poderosa para influenciar lo que ocurre alrededor del mundo. Críticos de esta noción alegan la ambigüedad de la expresión “poder”. En una ciudad global, poder se refiere primariamente poder económico y/o político y, por lo tanto, puede no incluir ciudades que son poderosas en otros sentidos. Por ejemplo, ciudades como Roma o Jerusalén son poderosas en términos históricos y religiosos.◊


28


29

CapĂ­tulo 3

Un ciudadano es un miembro de una comunidad polĂ­tica.


30


31

Un ciudadano es un miembro de una comunidad política. La condición de miembro de dicha comunidad se conoce como ciudadanía, y conlleva una serie de deberes y una serie de derechos.

La ciudadanía se puede definir como “El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público.” Entre los más importantes derechos, destacan por su importancia los de participación en los beneficios de la vida en común. Además de la imprescindible participación política, mediante el derecho al voto, que es la seña de identidad de las democracias representativas predominantes en el mundo.


32

Entre los deberes, destacan la obligación de respetar los derechos de los demás, de contribuir al bien común respetar los valores predominantes - que incluyen el sentido de justicia y de equidad -, y otros que contribuyen a afirmar la tesitura social y la paz. En tal sentido, tanto más democrática es una sociedad cuanto más incluyente, es decir, cuanto más ciudadanos plenos la conforman.

El concepto de ciudadanía ha cambiado a lo largo de la historia occidental, haciéndose cada vez menos excluyente. En las democracias más antiguas, incluida la famosa democracia ateniense, sólo eran considerados ciudadanos los varones, y por ello las mujeres tenían privado todo tipo de participación en la vida política. A veces era también necesario disponer de un determinado nivel de renta económica


33

para ser considerado ciudadano. El concepto fue adquirido y desarrollado posteriormente por el Imperio Romano. En las democracias actuales, tal como se conciben, normalmente tienen la condición de ciudadanos todos los hombres y mujeres mayores de edad (siendo la mayoría de edad fijada generalmente en los 18 años), aunque en algunos lugares, por razones excepcionales (como es el

caso de quienes han sido condenados por la justicia, se pierde dicha condición; de hecho, así sucede en algunos lugares de Estados Unidos. En cuanto a su etimología, el término tiene su origen en ciudad, ya que originalmente esta era la unidad política más importante. Con el tiempo la unidad política pasó a ser el Estado, y hoy en día al referirnos a ciudadanos suele ser respecto de un


34 determinado Estado (por ejemplo, ciudadanos españoles, o ciudadanos belgas o ciudadanos brasileños). Respecto del Derecho Administrativo, ciudadano es toda persona no sujeta a una relación especial frente a la Administración (ya que si la tuviese pasaría a ser lo que se conoce como “interesado”).◊


35

CapĂ­tulo 4

...sin ciudadanos activos ni responsables, no hay democracia autentica...


36


37

Uno de los valores patrios fundamentales es el civismo, que desgraciadamente en Colombia apenas ahora, a partir de los grandes conflictos de violencia que hemos vivido, se empieza a desarrollar y a darle el valor esencial que tiene en todas las sociedades y democracias desarrolladas. La democracia necesita ciudadanos, esto es, personas que colaboren en la construcci贸n y mejora de la vida colectiva. Sin ciudadanos activos y responsables no hay democracia aut茅ntica. Y es el civismo el que trata del modo de vivir en la ciudad y el modo de vida del propio ciu-


38

dadano. El civismo viene a ser esa ética mínima que debería suscribir cualquier ciudadano demócrata. El civismo, como la ética, es un saber, un conocimiento de la forma de vivir que nos parece más adecuada para todos. No se enseña como matemáticas o geografía; se aprende, sobre todo, practicándolo y viendo cómo se practica. Los ejemplos de ciudadanía son la mejor escuela de civismo. La democracia contribuye a formar demócratas, pero no lo hace automáticamente. Las instituciones son las personas que las componen y estas solo dan fe de su buen hacer con sus acciones. De la misma manera que no bastan los buenos hospitales para tener buena salud, tampoco bastan las solas instituciones democráticas para que haya civismo. La vida buena hay que conquistarla. El civismo que es como la expresión solidaria del amor propio, de la convivencia, puede frenar bastantes excesos estimulando el autodominio. Pero nadie nace sabiendo autodominarse: hay que apren-


39

derlo. Hay que aprender a vivir con dulzura. Y en este aprendizaje es fundamental la familia, los padres y los adultos que se comportan con auténtico civismo y respeto por la dignidad de todas las personas. La solidaridad es elemento sustancial en el espíritu cívico, y muchas veces las familias se quedan en formar en la lealtad con los allegados y cercanos, descuidando la solidaridad que es el respeto y la consideración con los extraños, los otros, el prójimo. Ese es el auténtico civismo que nos sacará adelante.◊


40


41

Existen organizaciones como la ONU que buscan que esta civilizaci贸n les garantice a todos una mejor vida.


42


43

Hace miles de aĂąos grandes civilizaciones reinaban en el mundo, luchaban por las tierras y buscaban un poder absoluto sobre pueblos y reinos, devastaban con

sus legiones lo que encontraban a su paso e imponiendo a los otros su cultura esperaban hacer sus magnĂĄnimos imperios aun mas impresionantes.


44 Pero aunque impusieran su cultura, sus leyes, mandatos y formas de vida, el hombre jamás cambiaria su forma de pensar, había sido la fuerza la que lo obligaba a estar encadenado a un reino que no era el suyo, a un grupo de personas que no eran como él, lo que a él lo identificaba, lo que había sido suyo desde el día en que había nacido, nadie se lo quitaría y nadie le impondría si él no quería otra forma de pensar. “Si nosotros, seres humanos, queremos recibir una buena lección de modestia, no necesitamos elevar los ojos al cielo estrellado. Nos basta con echar una mirada a aquellos mundos de cultura que existieron milenios antes que nosotros, que fueron grandes antes que nosotros, y que antes que nosotros se hundieron.”. Cuando se quiere saber sobre las grandes civilizaciones del pasado, encontramos que algo que los caracterizaba era su continuo progreso, su búsqueda por mejorar lo métodos de vida, optimizar las leyes y hacer una sobresaliente “política”, buscaban hacer arte, expandir las escuelas, y aprovechar los años perdidos en la oscuridad sin conocimiento. Es así que topamos con la palabra cultura proviene del latín culturam que se refiere a un cultivo o al hecho de culti-

var, pero específicamente a las facultades humanas, que deben desarrollarse empezando como individuo para ser aplicadas en una sociedad. Estas facultades provienen del conocimiento en determinadas áreas como el arte, la literatura y las ciencias en general, lo que permite desarrollar una estructura que determine dadas características o manifestaciones humanas que sean propias de los pueblos, países, o civilizaciones. Desde la época de los antiguos hasta hoy podemos ver como el hombre a buscado conservar y mantener esas características típicas de su tierra, la música, la forma de hacer arte, la gastronomía, su literatura, etc. Pero aunque esto se conserva y en ocasiones se ve afectada por la cultura de grandes potencias mundiales, la civilización ya no existe a nivel territorial, ahora es un problema global, que nos envuelve a todos en un deseo de continuo progreso a un futuro computarizado, maquinista y literalmente para la gran mayoría facilista. Podríamos decir que al tener una civilización global, encabezada obviamente por las potencias, estamos perdiendo nuestra identidad como países de poca influencia mundial, pero no es así. Es obvio que


45 las comodidades que se producen en determinado lugar del mundo llegan a nosotros y seria ridículo desaprovecharlas por el hecho de conservar nuestra identidad; optimizar nuestro entorno no perjudica nuestra identidad, nos vemos perjudicados cuando los jóvenes se quieren ver y sobre todo vivir un pensamiento americanizado, cuando nos avergonzamos de lo que somos y nuestra cultura es poco para vivir aquí entre los nuestros, cuando los problemas de nuestro país no nos conciernen y preferimos marcharnos. Ahora, tampoco nos perjudica un arte global, con esto hago referencia a como el arte de un determinado país y en determinada época la debe conocer el mundo entero, como todos debemos saber un poco de lo que caracteriza a cada pueblo, como debemos conocer a los grandes artistas que aunque nacieron en un pías diferente, dejaron un legado para el mundo entero. También toca valorar que las ciencias no se desarrollaron en un solo lugar, con el trabajo de cientos de personas y con el paso de muchos años se ha conseguido la mejoría de medicamentos, de matemáticas, se han encontrado nuevos elementos, se puede compartir

la literatura y por compartir esa cultura hoy conocemos grandes escritores como Miguel de Cervantes, grandes físicos Newton. No existe un arte nacional ni una ciencia nacional. El arte y la ciencia, como todos los sublimes bienes del espíritu, pertenecen al mundo entero, y solo pueden prosperar con el libre influjo mutuo de todos los contemporáneos, respetando siempre todo aquello que el pasado nos legó.. La civilización mundial, desea una mejoría para todos y aunque en determinados casos hay discriminación, existen instituciones como la ONU que buscan que esta civilización les garantice a todos una mejor vida. Así somos parte de una enorme civilización pero estaremos siempre caracterizados con nuestra cultura, y cada país del mundo mantendrá su cultura, pues la cultura no se puede globalizar, el espacio, la geografía, la hidrografía y la historia, no permiten que la cultura sea de nivel mundial, sobre todo un amor a la patria.


46

Bibliografía • • • •

Dutour, T. (2005). La ciudad medieval: orígenes y triunfo de la Europa urbana. Buenos Aires: Paidós. ISBN 950-12-5043-1. Mumford, L. (1968). The City in History: Its Origins, Its Transformations, and Its Prospects. Harvest Books. ISBN 0-15-618035-9 Toynbee, A. (1967). Cities of Destiny. McGraw-Hill. Whitfield, P. (2005). Cities of the World: A History in Maps. University of California Press. ISBN 0-520-24725-6


47

Glosario •

Ágora:

Era un espacio abierto que funcionaba como la plaza pública de las ciudades-estado griegas (polis). Era el centro cultural, comercial y político. Las asambleas de ciudadanos se realizaban en dicho recinto. Surge tras la caída de la civilización micénica y por el siglo VIII a. C. son una característica esencial de toda polis. La más famosa es el Ágora de Atenas. Es el único edificio arquitectónico de la Antigua Grecia que conserva su techo original.

Aristocrático:

Significa el gobierno de los mejores. Forma de gobierno en la que el poder soberano es conferido a un número reducido de ciudadanos que, teóricamente, son los más calificados para gobernar, ya sea por razones de linaje, intelectuales o de riquezas. En la aristocracia, a diferencia de la monarquía (autoridad suprema recae en una sola persona) y a la democracia (máxima autoridad ejercida por los ciudadanos o sus representantes), aunque el poder se concentra en unos pocos la administración del Gobierno procura el bienestar de la mayoría. Cuando los intereses de la totalidad del pueblo quedan subordinados a los intereses de los gobernantes, la aristocracia se convierte en una forma de Gobierno denominada oligarquía.

Civismo:

Se refiere a las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten vivir en colectividad. Se basa en el respeto hacia el prójimo, el entorno natural y los objetos públicos.


48


49

Medell铆n | Anti贸quia 22 de noviembre de 2008


Ciudad Viviente  

Libro CESDE

Advertisement