9 minute read

QUYLLUR PAQARICHKAN: Renata Flores (Nace una estrella)

QUYLLUR PAQARICHKAN: Renata Flores (Nace una estrella)

Bañada en herencia andina y usando pantalones cargo, Renata Flores Rivera está cambiando las reglas del juego de la escena musical. Con alrededor de metro cincuenta de estatura y 18 años, esta enorme voz naciente de la escena local busca fusionar las preferencias populares dentro de la música. ¿Cómo? Con la ayuda de su mamá traduce los mejores hits de Michael Jackson o Adele en quechua. La mejor parte es que no se quedó ahí, ahora escribe su propia música en la que relata las complicaciones y necesidades de minorías invisibilizadas de nuestra sociedad.

Escribe: Dueyn Cárcamo Fotografía: Natalia Estrada Producción: Hilary Venegas y María José Calle Dirección Artística y styling: Dueyn Cárcamo

Bajo el sol y entre las aguas del río en el centro poblado de Huatatas, Punto Seguido viajó hasta Ayacucho para conversar con la princesa del trap peruano. Sentada en una roca al borde del río, etérea y con un gran paisaje adornando la imagen, conversamos. Mientras aprovechábamos la iluminacion y ella posaba para los lentes de nuestras cámaras, nos adentramos un poco más en su vida. Renata Flores es una cantante ayacuchana cuya popularidad arribó al introducir su fusión musical entre sonidos folclóricos con lo que está considerado moderno y popular, como ritmos trap y urbanos.

Tu vida ha sido un musical. ¿A qué le atribuyes esto? Desde muy pequeña mi entorno ha sido musical. Mi papá, mi mamá, mis abuelitas, mis tías también cantan música ayacuchana. Creo que eso también me ha influenciado bastante a poder continuar con la música y que me apasione el canto y todo lo que tiene que ver con el arte musical en general. Canto desde los 6 años, mis papás tenían una banda de rock que se llamaba “Paty y Los Caletas” y hacían también covers. Eran fanáticos de Ushpa. Desde muy chiquita ya los había escuchado así que también lograron influenciarme.

¿Cómo fue la transición hasta llegar a la música que haces hoy? A medida que crecía me apasionaba mucho el canto, entonces empecé a ir a concursos. Fui a La Voz Kids, a Los Cuatro Finalistas. Siempre quise hacer quechua y no les llamaba mucho la atención. Pero a mí sí, lo tenía en la sangre y en mi ADN. Esa fusión del rock introduciéndose al quechua me atraía mucho, quizás porque tenía dos padres rockeros. Hice un cover de The House Of The Rising Sun de The Animals, ya luego fui haciendo otros en quechua como por ejemplo de Michael Jackson.

Sin embargo no te sentías del todo conforme… Vi que la gente que empezó a seguirme era un sector de gente adulta, quizás por los artistas a los que hacía covers, y aunque no me quejaba yo quería que el quechua llegara a los jóvenes, a los niños, a las nuevas generaciones, a mí generación. Tenía que hacer algo, tenía que buscar la manera, así que me pregunté “¿Qué música me gusta?” y empecé a hacer fusiones de artistas más contemporáneos como Ariana Grande, Adele... música pop, urbana y desde allí empezó.

¿Por qué el énfasis en el quechua? No es un idioma que muchos conozcan. Creo que soy parte de una generación a la que sus padres no les han transmitido la tradición y la herencia del quechua. Piensan que no es muy importante o tienen temor de que sus hijos sean discriminados por hablarlo. Yo sentía que el quechua no podía perderse.

¿Consideras tu misión como artista salvar el idioma? Una de tantas. Miraba a mi alrededor, empezando desde mi entorno, que muchos no tenían interés en el idioma. Jóvenes quechua-hablantes que no querían practicar el idioma por temor o vergüenza. No como el inglés, que te hacen saludar, despedirte o pedir permiso para ir al baño en el colegio. Y yo miraba pensando “pero, estamos en PERÚ, especialmente en la sierra, en Ayacucho, es nuestra lengua materna” y eso me impulsó a seguir con el quechua.

Después de aquella revelación, ¿Cuál fue el siguiente paso? Ya hacía covers, pero ¿qué más seguía? así que ahí sentí la necesidad de escribir y empezar con la fusión que ahora hago. Estas son mis raíces, es lo que vivo, lo que conozco. He visto a mis abuelas ser discriminadas por hablar quechua, se burlan por pronunciar mal el español, cuando es un idioma distinto al que se vieron obligadas a adaptarse. Eso me movió. Todos tenemos que empezar a darnos cuenta de que no podemos seguir así, ignorando las desigualdades.

Los medios definen tu lírica como feminista. ¿Lo eres? Me considero muy feminista porque he crecido en el machismo. Lo he visto siempre y lo veo hasta ahora. No encajaba conmigo, ni con mi mamá, por lo que juntas nos fuimos rebelando. Ambas partes se complementan y tienen las mismas capacidades y el mismo valor, todos tienen responsabilidades.

El Perú es un país machista. ¿Criticas eso en tu música? Sí. Empezando desde mi casa. Mi papá era algo machista pero junto con mi mamá hemos podido enseñarle que la igualdad empieza desde la casa. Desde ahí también podía observar a otras realidades, las noticias, las cosas que pasaban y para mí en ese momento fue demasiado, me chocó y abrumó tanto que escri

Yo sentía que el quechua no podía perderse.

A Amor etrn

Amor eterno. La pachamama guía siempre sus pasos.

bí “Tijeras”, que para mí es un tema especial. Mi intención fue siempre empoderar a la mujer, sea niña o grande. Hay palabras que me gustan como “no te quedes callada”, “no tengas miedo de hablar” que se traduce en “Mancha kuychu rimayta”. A mí me pareció importante, para ayudar a otras personas a poner límites y tomar decisiones.

¿Cuál fue la intención detrás de tu último tema, Qam Hina (Como tú)? Hablar de la desigualdad. La falta de oportunidades que se ve desde la niñez para la gente de provincia. Especialmente las niñas, ellas son las que dejan los estudios, se ven obligadas a concentrarse en situaciones domésticas, del hogar o conseguir con quien casarse. Creo que mi intención fue concentrarme en ellas. En realidad Qam Hina es para todos los niños en general pero quería enfocarme más en ellas porque son las que sufren más. Les tengo tanto respeto porque son tan valientes. Uno, por ser mujer, dos porque tienen que pasar muchos peligros en el camino. Hay trata de personas, y si bien los varones no están a salvo tampoco, con las mujeres la situación es más grave. Solo el 30% de mujeres en zonas rurales van a estudiar, algo que tiene que cambiar. Qam Hina es para visibilizar ese problema en particular.

¿Qué esperas lograr con tu arte? Mi misión como artista es luchar por quienes no tienen voz y ser esa plataforma para discutir y buscar soluciones a problemas de los que muchos no hablan. Visibilizar a quienes normalmente son ignorados por la sociedad, como la mujer indígena. Con mi fusión poder revalorar nuestras raíces. Que nuestra música andina y el quechua no se pierdan. Que la gente joven se sienta más orgullosa de eso. Evitar que la gente haga oídos sordos a problemas que existen y están a nuestro alrededor. Creo que aún hay gente que vive en burbujas y son incapaces de ver a su alrededor.

¿Lo considerarías una manifestación política? Se podría decir que sí. Es una política buena, que busca cambiar, concientizar y por medio de la música ser una herramienta de protesta para quienes no han tenido la oportunidad de alzar su voz.

¿Cuál es la gran meta de Renata Flores para su carrera como artista? Un gran sueño es estar en un festival grande cantando mis canciones en quechua y que todos puedan corear las letras, sabiendo el idioma y qué es lo que significa. Es algo que me gustaría muchísimo, que a voz de cuello canten la música peruana. Que el quechua llegue a todas partes y represente en alto al Perú y a la sierra en general, a la mujer andina.

En su elemento. Renata disfruta más cuando está en su hogar, alejada.

¿Qué es lo que más te desagrada de nuestra sociedad peruana actual? La desigualdad. No solo de la sociedad peruana pero la sociedad en general. Es algo que me molesta muchísimo. En la cosmovisión andina, lo que nos han heredado y transmitido, una de esas cosas es la complementariedad. La igualdad. Todos tenemos un rol importante en la sociedad. El quechua transmite mucho eso. La pachamama, la madre tierra, el amor, la reciprocidad. Tantas cosas positivas que tenemos que rescatar.

¿Cuál sería tu crítica a la música de hoy? El mensaje, creo que tendría que decir el mensaje. No aportan mucho a tanta desigualdad y cosas que están pasando en el mundo. El arte de una persona debe representar la realidad, lo que se está viviendo. Uno con su talento tiene una responsabilidad. Mucha gente te sigue, mucha gente cree en ti y está pendiente de lo que haces o dices. Tienes que usar ese poder para más que vender un shampoo o zapatos.

¿Qué mensaje le dejas a quienes te siguen? No se averguencen nunca de quiénes son ni de dónde vienen. Recuerden qué lugar los ha criado, quiénes han sido sus antepasados, sus raíces. Sea cual sea. Siempre recuerden eso. Una vez uno sabe de donde viene se le hará muchísimo más fácil saber a dónde va.

RECONECTANDO CON SUS RAíCES

Son nuevos los artistas que están logrando gran popularidad con su talento musical. Su peculiaridad: su estilo. Un innovador estilo musical que a muchos ha asombrado ya que llevan consigo nacionalidad. Fusionar la peculiaridad de su baile nacional, junto a su idioma natal ha logrado que tres mujeres hoy gocen de fama y notoriedad dejando atrás todo tipo de prejuicios.

Mon Laferte (@monlaferte) "Toda la música latinoamericana circula por mi cabeza al momento de componer, pero el mundo es multicultural"

La Rosalía (@rosalia.vt) “Descubrí el flamenco a los 13 y lo estudié desde cero. Le di tanta importancia porque me parece música que llega al corazón.”

Anitta (@anitta) “En Brasil no vas a escuchar reguetón; acá no conocen a los artistas latinos y el funk carioca es el ritmo urbano del Brasil, y trae consigo un prejuicio muy grande...”