J U E V E S 27
DE
SEPTIEMBRE
DE
2012
hidalgo unomásuno
Acusan de corrupto a Fernando Enciso El próximo lunes, familiares de reos del penal de Pachuca se presentarán ante la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, para denunciar por extorsión a Fernando Enciso Carreón, quien hasta el sábado fungió como director de Centros de Rehabilitación Social del estado, por cobrar fuertes cantidades de dinero por dejar en libertad a sus familiares. Entrevistados en las afueras del penal, la señora "Mariela" junto con cerca de 50 familiares de los reos, reveló en exclusiva a este diario que Enciso Carreón pedía cantidades que iban de los 20 mil a 500 mil pesos por liberar a los reos y "desaparecer" los expedientes. "Inicialmente pedía 20 mil pesos, luego 30 mil, 50 mil y ya después cantidades fuertes como 100 mil y 500 mil pesos", señaló "Mariela". Pese a que el dinero era pagado, el hoy ex funcionario "nunca cumplió con su promesa. "Lo único que hizo fue despojarnos del poco dinero que teníamos", dijo entre sollozos la mujer quien aseguró que Fernando Enciso se encuentra detrás de varias "extrañas" fugas que al parecer fueron acordadas tras el previo pago de fuertes cantidades de dinero. "Esas fugas eran acordadas entre Enciso Carreón y el ex director del penal, Carlos Becerril Olvera, quienes se repartían el dinero", señaló la mujer. "Hortencia", mamá de un preso, reveló que "vamos a tomarle la palabra a Damián Canales (secretario de Seguridad Pública estatal) de denunciar a los malos funcionarios". Por otra parte, tras los señalamientos que realizaron internos del Centro de Readaptación Social de Pachuca, en contra del jefe de seguridad y custodios del centro penitenciario, elementos de la Coordinación de Investigación dieron cumplimiento a la orden de aprehensión que se emitió en contra de los cuatro involucrados, a quienes se les consignó por la comisión del delito de extorsión agravada. La detención de Felipe Fuertes Sánchez, Severiano Hernández Bautistas o Severiano Hernández Bautista, Pablo Jacobo Hernández Ortiz y Gustavo Rodríguez Herrera, la realizaron agentes de la Coordinación de Investigación.
Denunciarán al ex titular de los ceresos.
Cuatro bandas se disputan control del Cereso Pachuca
Se trata de los “zetas”, “guerreros”, “pachucos” y “chilangos”. JUAN RICARDO MONTOYA REPORTERO Los zetas, los guerreros, los pachucos y los chilangos, son las cuatro bandas delincuenciales que se disputan el mercado de la droga y otros negocios ilícitos en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Pachuca. Esto, según los testimonios de los reos que han sido interrogados para esclarecer los homicidios de los internos Omar Alejandro García González, "El Choncho", y Pedro Félix Hernández, "Pedrín", ocurridos el pasado 30 de agosto durante una riña y que quedaron asentados en el expediente de la averiguación previa 12/DAP/459/2012. En uno de los testimonios asentados en el expediente al que unomásuno-Hidalgo tuvo acceso de forma exclusiva, se detalla cómo está dividida el área varonil del Cereso entre estas cuatro bandas. "Existen algunos grupos; a los que se juntan en "El Elefante" sobrenombre con el que es conocido uno de los dormitorios del penal ubicado en el edificio central- son a los que llaman los guerreros", dice en su declaración el reo Felipe Florencio Olvera González, procesado por delitos contra la salud. La banda de los guerreros era comandada por Omar Alejandro García González, "El Choncho", quien según Felipe Florencio "era una persona que sinceramente no
se metía con nadie". Otros grupos que menciona es el de los chilangos, integrado por presos oriundos del DF y Estado de México, los cuales "entre ellos se manejan y solamente se drogan con monas, es decir, inhalas (cit cont) tóxicos". También está el de los "hidalguenses" o "pachucos", "que también monean y (a los cuales) en algunas ocasiones los he olido a mariguana", No obstante, el más peligroso es el grupo "de la galera siete", formado por "los zetas", supuestamente encabezado por Alejandro Pérez Sánchez, alias El Alex. La existencia de estos cuatro grupos es confirmada por otros presos quienes incluso aseguran que había un pacto de no agresión entre "los guerreros" y "los zetas". "Los guerreros" extorsionaban a los "chilangos" y a los "hidalguenses", obligándolos a "rentar" celdas por cantidades que iban desde los dos mil a los 5 mil pesos mensuales, así como la compra de celulares a dos mil pesos. También, "El Choncho" les cobraba diversas mensualidades para sacarlos de las "fajinas" o trabajos forzados a los que son obligados los presos de recién ingreso. A cambio, el jefe de "los guerreros" les proporcionaba seguridad, ya que por el pacto que tenían con los zetas, estos últimos no se metían con la gente del
"Choncho". "Los zetas" tenían mano libre de vender droga .A los que no consumían su mercancía los obligaban a venderla. A los que no aceptaban, les propinaban palizas. Tal es el caso de otro reo que aseguró no ser parte de "los guerreros" ni de "los zetas", quienes lo han tratado de obligar a vender droga. Al no aceptar, aseguró que le dieron de tablazos en los glúteos bajo la advertencia de que si no accedía iba a sufrir más agresiones. No obstante, dos semanas antes de la riña la relación entre ambos grupos se fue deteriorando a causa de que uno de "los guerreros", Ernesto Iván García Ramírez alias "El Chilaquil", el 30 de agosto se lió a golpes con "El Niño" Gerardo Antonio Rosas Meléndez, supuesto integrante de los zetas. Según versiones de los reos y de la misma Secretaría de Seguridad Publica, un grupo de zetas se presentan al lugar de la pelea supuestamente para apoyar al "Niño". El resto ya es del dominio público: cuando los zetas van a El Elefante en búsqueda del "Chilaquil" -quien se había echado a correr y dirigido al edificio central del penal- el jefe de "los guerreros", Omar Alejandro García González, "El Choncho", se interpuso entre Ernesto Iván y sus perseguidores, situación que arrojó un saldo de dos reclusos muertos.