En profundidad Marzo-abril de 2013 EAFIT
Didier
piensa en su propia empresa
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A finales de ese 2006, en un acto público celebrado en el Auditorio Fundadores, Didier recibió la noticia de que había sido seleccionado para estudiar en la Universidad. “Me parecía increíble, porque durante las clases de los sábados me había encontrado con personas muy inteligentes, que eran los mejores estudiantes de sus colegios y que tenían las mismas ganas que yo. Fue una bendición”, señala. Para su familia fue un motivo de orgullo. El colegio decidió entregarle la mención de honor como el mejor bachiller del año, y el periódico de su barrio, Manrique Oriental, le dedicó un artículo de reconocimiento. La avalancha de felicitaciones, aplausos, palabras de ánimo y abrazos no se dejó esperar.
Didier Fernando Duque Jaramillo
Después de ver el programa Megaconstrucciones, en Discovery Chanel, Didier Fernando Duque Jaramillo supo que quería dedicarse a eso durante toda su vida: al diseño, la planificación y la construcción de edificios, puentes, y grandes estructuras. Por ese motivo, desde que cursaba el grado once en la Institución Educativa Ramón Múnera Lopera, comenzó a leer sobre los pregrados en Ingeniería Civil de la ciudad, y fue el de EAFIT el que más le llamó la atención. “Casualmente, ese año, el colegio me envió a presentar un examen en la Universidad. Era la primera vez que entraba y me gustó muchísimo. Luego comencé los cursos nivelatorios y tuve la oportunidad de conocer aún más el campus. Hasta ese momento no dimensionaba cómo iba a cambiar mi vida”, comenta.
Y se volverían a repetir unos años más tarde, cuando también fue elegido, esta vez por Alberto Rodríguez García, decano de la Escuela de Ingeniería, para realizar un programa de doble titulación en la Escuela Nacional de Ingenieros de Saint Etienne, en Francia. “Fue una experiencia enriquecedora en todos los sen tidos. Era mi primera vez fuera del país y aprendí mucho desde lo académico, lo cultural y lo personal. Conocí muchos países que solo había visto en libros, adquirí un idioma nuevo, y me relacioné con el pensamiento ingenieril francés”, recuerda. Didier regresó el año pasado para culminar sus últimas asignaturas y con el propósito de conformar su propia empresa de construcción, rodeado de personas con talento y experiencia. “También quiero comenzar a contribuir con esta beca y permitir que otros jóvenes tengan la fortuna que yo tuve de formarme en EAFIT”, puntualiza. El futuro ingeniero civil afirma que una beca, si se sabe aprovechar, es la oportunidad perfecta de abrirse al mundo, conocer otras formas de pensar, y materializar las ideas.