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El Diario Universal
Domingo 03 de Febrero del 2019
Mensaje de Fe
Obispo Edir Macedo
Las
Lo que el miedo es capaz de hacer…
E
n una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto.
Cada vez que hacía prisioneros, no los mataba, sino que los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros en un rincón y una inmensa puerta de hierro en el otro, en la que estaban grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esa sala, los hacía permanecer en círculo, y entonces decía: “Ustedes pueden elegir: morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por aquella puerta y ser encerrados allí por mí.” Todos los prisioneros que pasaron por allí, eligieron que los mataran los arqueros. Al término de la guerra, un soldado, que durante mucho tiempo había servido al rey, le dijo: – Señor, ¿puedo hacerle una pregunta? – Diga, soldado. – ¿Qué había detrás de la aterradora puerta? – Vaya y vea.
El soldado, entonces, abre la puerta lentamente y percibe que, a medida que lo hace, van entrando rayos de sol y aclarando el ambiente, hasta que, totalmente abierta, nota que la puerta llevaba a un camino que salía rumbo a la libertad. El soldado, admirado, apenas mira a su rey, que dice: -Yo les daba a elegir, pero preferían morir a arriesgarse a abrir esa puerta. ¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo a arriesgar? ¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, sólo por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?
“Ustedes pueden elegir: morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por aquella puerta y ser encerrados allí por mí.”
P rimicias primeramente, empieza en cada uno de nosotros…
Abraham era el propio Diezmo. Pero, ¿de dónde procede esta afirmación? En realidad, es fruto de una comparación pues, ¿qué es realmente el Diezmo? Para la gran mayoría, la entrega de una cantidad del Diezmo es todo lo que representa cuando, en realidad, ¡este acto es lo último, pues, lo que realmente importa es nuestra fidelidad a Dios! Cuando podemos mentir y decimos la verdad; Cuando podemos guardar rencor y perdonamos; Cuando podríamos pagar el mal con el mal, pero pagamos lo hacemos con el bien; Cuando tenemos la posibilidad de hablar mal de alguien que nos hizo algo malo, pero hacemos lo opuesto… En todas estas situaciones ESTAMOS SIENDO FIELES, O SEA, ¡ESTAMOS SIENDO EL
DIEZMO! Y esto ocurre cuando nuestra propia vida refleja la práctica de los principios divinos.
tierra, que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya…“(Génesis 14.22-23)
En Abraham, toda y cualquier actitud o característica mostraba que era fiel, pero existe un episodio muy bueno que relata su carácter dependiente de Dios, de corrección y de fidelidad sobre todo.
¡Abraham podría haber tomado todos los bienes materiales de los reyes a los que venció, pero no lo quiso hacer, pues Abraham era el propio Diezmo, estando su vida, presente, pasada o futura enteramente en las Manos de Dios!
Su sobrino Lot había sido apresado en Sodoma, ciudad donde habitaba. Abraham fue con 318 hombres, venció los enemigos y regresó con Lot y todo lo que le pertenecía, sano y salvo. Mientras, el Rey de Sodoma pidió a Abraham que le devolviera las personas y que se quedara con los bienes, el expolio de guerra, pero Abraham respondió: “He jurado al Señor, Dios Altísimo, creador del cielo y de la
Lo que más le importa a Dios es nuestra fidelidad y como prueba de eso es que devolvemos nuestros Diezmos
Pensé en MATARME a causa de la miseria
Con mis hermanos salíamos a pedir para comer y cuando no conseguíamos nada nos alimentábamos de caracolas que había en una laguna detrás de mi casa. En la adolescencia quedé embarazada, cuando mi hijo cumplió siete meses de vida, mi esposo nos echó a la calle. Pasamos tanta hambre que preferí ir a vivir en un basurero, él necesitaba leche para alimentarse y yo le daba agua con azúcar porque no tenía. Así él terminó internado al borde de la muerte, estaba desnutrido, en ese momento pensé en tirarme de un puente con él. Al conocer la Iglesia Universal y recibir las orientaciones aprendí, que para que mi vida cambiara, debía ser fiel a Dios con mis primicias, mi fidelidad cambió mi vida, ahora mi hijo es un niño sano, puedo darle una alimentación saludable. Tengo una familia feliz, compramos nuestra casa y tengo una vida económica próspera. Sra. María Zoila Acosta
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