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Entrevista a Lucía Sánchez, farmacéutica en Huesa (Jaén)
«Debemos humanizar la profesión. Solo así seremos mejores profesionales» ¿Qué habilidades y aptitudes se desarrollan más en el ámbito rural a la hora de interactuar con usuarios normalmente habituales, así como con sus familiares? La farmacia rural es un legado de valor incalculable; en ocasiones, el farmacéutico es el único profesional sanitario al que tienen acceso parte de la población, sobre todo de edad avanzada, convirtiéndose en un referente y figura de confianza a la que acudir. Para mi, poder ayudar y sentir la confianza de mis pacientes y en la farmacia es lo mejor de mi profesión y lo que me motiva a superarme y continuar desarrollándome profesionalmente. Especialmente, en diagnósticos repentinos, enfermedades degenerativas o limitantes, es cuando la farmacia es el lugar al que siempre que necesites puedes acudir como paciente o cuidador. Nosotros convivimos con la enfermedad y la carga mental que supone. Así, las habilidades y aptitudes para interactuar son escucha activa, interpretar el estado psicológico del paciente o cuidador y mejorarlo desde el respeto. Hay días que lo único que necesita un o una paciente es una palabra amable o consejo de salud esa es la clave. Debemos humanizar la profesión solo así seremos mejores profesionales. ¿El ámbito rural favorece, a tu modo de ver, el trabajo multidisciplinar, el contacto con otros profesionales colegiados, como por ejemplo el o la médico, el o la enfermera? Sin duda, ya que estamos más cerca físicamente. Sin embargo, contamos con menos recursos, lo que se traduce en mayor esfuerzo por solucionar los pequeños inconvenientes del sistema. Un claro ejemplo es el hecho de poder hablar directamente con el médico de Atención Primaria, lo que soluciona problemas de inmediato y disminuye carga al sistema de salud. Seguir trabajando en la línea de mejorar y agilizar la comunicación mediante plataformas, algunas de ellas ya existentes, entre profesionales del sistema sanitario supone una mejora para todos. Puede resumirse en: calidad en el servicio al usuario y mejor gestión de recursos para profesionales.
Actualmente se están desarrollando proyectos y campañas junto con entidades como ayuntamientos, diputaciones y organizaciones de pacientes que nos dan visibilidad y son extraordinariamente útiles. Me gustaría mencionar: “Escuelas de Salud”, Elaboración de SPD (Sistemas personalizados de dosificación), puntos violetas, estrategias para detectar soledad no deseada, entre otras. No obstante, en muchos casos no se desarrollan homogéneamente en todo el territorio debido a las diferencias entre regiones. Soy consciente de que se está trabajando para implantar y mantener en el tiempo los proyectos. En Unión Profesional desarrollamos un Modelo de Referencia denominado Turno Profesional Territorial. ¿Cómo crees que las corporaciones colegiales pueden contribuir o ayudar a que haya más profesionales que ejerzan en las regiones afectadas por la despoblación? Las corporaciones colegiales conocen la realidad y necesidad de cada región. Estas diferencias nos enriquecen, dando la oportunidad de adaptar estrategias comunes y compensando carencias, así como fomentando fortalezas. Con la pandemia hemos vivido un contexto que nos ha demostrado nuestra resiliencia y capacidad de crear. Es crucial adaptarnos a las necesidades de todos: pacientes y profesionales. Creo firmemente que aumentar la flexibilidad de los profesionales en el desempeño de sus tareas es el futuro, para garantizar el mantenimiento de estos servicios en regiones más despobladas. Siempre poniendo al paciente en el centro y utilizando los recursos de manera sostenible. Tan importante como el servicio ofrecido es la calidad del mismo y el grado de satisfacción del paciente.
¿Hasta qué punto sería necesario que se conociera el servicio público que la farmacia desempeña, más allá de la dispensación de medicación y más próximo a las estrategias de salud pública? Históricamente los farmacéuticos siempre hemos realizado labores de prevención y educación sanitaria más allá de la dispensación de medicamentos. En muchos casos esta labor está muy camuflada, así como la detección de reacciones adversas, problemas con la medicación o incluso derivar al médico o servicio de urgencias. Considero que sucede por nuestra manera de gestionar la atención al paciente de forma fluida y calmada, ya que como profesionales sanitarios debemos velar por el paciente y su bienestar. Si los pacientes no detectan todos los tecnicismos detrás de cada dispensación es porque lo hacemos correctamente. nº 213 g enero-febrero 2025
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