ENTREVISTA Cardenal Jorge Medina:
“Le tuve una gran admiración a Monseñor Moreno” Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, visitó Concepción para estar presente en el funeral y despedir al fundador de la UCSC, de quien solo tiene palabras de admiración. Érico Soto M.
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on 86 años de edad y dificultades para caminar, el Cardenal Jorge Medina Estévez mantiene intacta la lucidez para evocar recuerdos y anécdotas del pasado, algunas de ellas con el recientemente fallecido Monseñor Antonio Moreno Casamitjana. Por la amistad que los unió durante muchos años, quiso estar presente en la Misa y funeral en la Catedral de Concepción, donde luego recordó pasajes en torno a un camino recorrido que los juntó en distintas etapas de la vida. Por ejemplo, el purpurado rememoró la última vez que estuvo con el fundador de la UCSC, hace poco más de un mes antes de su partida, en Santiago. Recordó que tras el almuerzo sostuvieron una larga charla, donde ambos conversaron animadamente. Su invitado se retiró a tomar la siesta, pero cuando abandonó el lugar, él ya no se encontraba, por lo que no lo volvió a ver. Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Medina además fue miembro de las congregaciones para el Clero, para los Obispos y para la Doctrina de la Fe, y de los pontificios consejos para la Familia y para los Textos Legislativos, así como de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei». Cardenal de la Iglesia desde 1998, ordenado por Juan Pablo II, en su condición de Cardenal Protodiácono del Colegio cardenalicio, en 2005 tuvo encima los ojos de todo el mundo cuando anunció Habemus Papam a Benedicto XVI. Hoy, con un rol menos activo en el funcionamiento de la Iglesia, ve con buenos
ojos el proceder del Papa Francisco, así como de la efervescencia de la juventud en la Jornada Mundial celebrada en Río de Janeiro.
-¿Qué recuerdo tiene de Monseñor Moreno? - Fuimos muy amigos desde tiempos del Seminario. Después lo acompañé en los años en que fuimos profesores de la Facultad de Teología, en la Pontificia Universidad Católica de Chile, de la cual también fuimos decanos. Así que anduvimos muchos trotes juntos en este mundo. Le tenía una gran admiración, porque era hombre de una sola pieza, muy sincero y desprendido. Nunca le noté afición por ninguna cosa material. Algún regalo que le hice duró como “el pollo en la casa del enfermo”, como diría mi mamá, porque al día siguiente ya lo regalaba. Nunca tuvo deseo de poseer cosas, objetos, y sí un celo apostólico tremendo. Nunca rehusó ninguna petición que le hicieran para ir a predicar, celebrar alguna fiesta, pues siempre estaba con una disponibilidad muy grande. Fue un gran sacerdote, y excelente obispo en Concepción.
-¿Mantuvieron contacto mientras usted estuvo en Europa?
comunicación. Como Antonio hablaba muy bien el alemán, yo le mandaba informaciones a Concepción, donde él acusaba recibo. Las leía con mucho interés. Estaba siempre muy al día de lo que sucedía en la Iglesia, pero nunca con un sesgo político, sino con el de un hombre de Dios.
-¿Qué opinión tiene del pontificado de Francisco? - Cada Papa y cada persona son distintas. Él quiere marcar un acento bastante fuerte en la sencillez y en la cercanía. Y eso me gusta. Todos tendremos que hacer un examen de conciencia si somos lo suficientemente desprendidos, generosos, y nunca mirar a la Iglesia como una manera de escalar posiciones o status, sino que simplemente como una manera de servir al Pueblo de Dios, como el propio Jesús le dijo a los apóstoles: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”. Y eso, el Papa Francisco lo quiere marcar en una forma muy clara. También estoy muy contento de la enorme convocatoria que tuvo la Jornada Mundial de la Juventud. Ahora el desafío es que volviendo a su tierra vayan a Misa, se confiesen, comulguen y se comporten como verdaderos cristianos.
- En Alemania recibía noticias sobre la Iglesia, de distintas empresas y medios de
Le tenía una gran admiración, porque era hombre de una sola pieza, muy sincero y desprendido. Nunca le noté afición por ninguna cosa material”
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