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ORIENTE MEDIO Y ASIA OCCIDENTAL
Los países de la región Oriente Medio y Asia Occidental comparten un mismo contexto socio-cultural y una tradición de gobiernos centralizados dotados de varios niveles de administración territorial. Presentan además importantes desafíos comunes: la tasa anual de crecimiento de la población urbana es del 2,6% (porcentaje superior a la media mundial de 1,97%); más de la mitad de sus habitantes son menores de 25 años. Un tercio de los jóvenes está desempleado y se concentra en las zonas urbanas. Las desigualdades sociales aumentan el sentimiento de injusticia y de exclusión social, lo que agrava los conflictos y las guerras que durante la última mitad de siglo han sido recurrentes en toda la región. A pesar de estas similitudes, los países de la región también presentan situaciones radicalmente distintas. Los niveles de renta per cápita de algunos países de la región se encuentran entre los más bajos del mundo (Afganistán); mientras que otros pertenecen al grupo de países de renta per cápita más alta del mundo (Qatar). En función de criterios económicos y geográficos, la región se puede dividir en tres subregiones: el Mediterráneo Oriental (Líbano, Palestina, Siria, Turquía); el Oriente Medio, que se extiende hacia el oeste de Asia (Irán, Iraq, Jordania, Afganistán) y la zona del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del
Golfo - CCEAG (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen). De las tres subregiones, la CCEAG es la más rica y urbanizada, con más del 80% de la población residiendo en ciudades. Los países de la región son a la vez origen y destino de un importante flujo de migración. En Kuwait y Qatar, por ejemplo, refugiados e inmigrantes constituyen más del 70% de la población. Además, en los países no productores de petróleo, las altas tasas de desempleo y la subida del coste de la vida han provocado la emigración en masa de los jóvenes, que escogen Europa y los países del CCEAG como destinos preferentes. Sin embargo, no toda la migración en la región es voluntaria o responde a razones económicas: las guerras y conflictos internos de los últimos 50 años han generado inestabilidad política e institucional, dañado las infraestructuras y limitado las posibilidades de crecimiento económico. La agitación social que se inició en la primavera de 2011 seguirá afectando el crecimiento económico, sobre todo en Siria y sus vecinos, hasta que la situación política se estabilice. La centralización que predomina en la mayoría de los países no facilita la gestión de las ciudades y de los servicios públicos. A