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poner en práctica el principio de transparencia y reflejar los “costes reales” de la prestación de un servicio. El transporte público urbano, por ejemplo, se financia sólo parcialmente con las tarifas que pagan los pasajeros. La mayoría de los costes pueden ser financiados por subvenciones públicas, con el pago de los proveedores, por la participación financiera de otros operadores (como en Francia), por subvenciones cruzadas entre diferentes actividades municipales (caso de Alemania -aunque este modelo parece perder fuerza); y por los ingresos resultantes de actividades comerciales asociadas. En los países de Europa Central y Oriental, los servicios de transporte urbano fueron financiados durante mucho tiempo por el gobierno central. Pero luego de la descentralización de 1990, las subvenciones del gobierno fueron reduciéndose. En el sector de los residuos sólidos, a veces se conceden subvenciones desde niveles sub-nacionales para promover determinados objetivos medioambientales. En el sector del agua, los objetivos políticos de la UE tienden a promover la recuperación de los costes a través del pago directo por los usuarios. Sin embargo, hasta ahora, muy pocos países consiguen la recuperación de todos los costes económicos y ambientales del agua (Dinamarca es una excepción). Las tasas de recuperación varían mucho entre países. Por otra parte, las inversiones en infraestructuras de agua están financiadas principalmente por subvenciones y préstamos públicos. En este sentido, los fondos estructurales de la UE desempeñan un papel muy importante en algunas localidades. Acceso: satisfacer las necesidades de la población: solidaridad, diálogo social y participación ciudadana Los servicios públicos básicos fueron creados para satisfacer las necesidades básicas de los habitantes y de cada comunidad. Su suministro evoluciona con el
tiempo para adaptarse a las necesidades y a los avances tecnológicos en cada sector. En Europa, el acceso a los servicios básicos está más desarrollado que en otras partes del mundo. Pero las estadísticas disponibles muestran que tampoco está garantizado en todas partes y para todos los usuarios. Por ejemplo, todavía existe una diferencia entre el Este y el Oeste en cuanto al acceso al agua potable. En muchos países de Europa occidental, el acceso al suministro público de agua es casi del 100%; sin embargo, en la parte oriental del continente el acceso es más bajo (sobre todo en las zonas rurales), aunque ha mejorado. En los países con una larga tradición de tratamiento de aguas residuales (por ejemplo, en Europa del Norte), más del 85% de la población tiene acceso a este servicio; mientras que en los países del sur de Europa la proporción cae hasta el 4060%, y el nivel de acceso es aún más bajo en los países del Este. Existe una importante brecha rural/urbana en este sector. El acceso a los servicios de gestión de residuos sólidos también varía. En algunos países, no todos los hogares se benefician de la recolección de residuos, en particular, en algunos países del Este y del Báltico central, así como en Chipre, Grecia, Irlanda, Italia y España. En la actualidad, el acceso a la conexión de banda ancha a Internet es un servicio público básico en algunos países, pero un número creciente de ayuntamientos están instalando accesos gratuitos a Internet en espacios públicos. Del mismo modo, los servicios de atención a la pequeña infancia y a la tercera edad varían considerablemente entre países. Servicios de acuerdo a las necesidades ciudadanas: La gestión eficaz de los servicios públicos básicos requiere atender la evolución de las necesidades de los ciudadanos. Combinando diferentes niveles de organización y facilitando el debate democrático con los ciudadanos y usuarios, se