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cios básicos a los gobiernos locales. Los ayuntamientos latinoamericanos a menudo comparten sus responsabilidades de gestión con niveles de gobierno intermedios y nacionales. En estos casos cada nivel de gobierno asume determinados aspectos de los servicios, aunque en muchos países es necesario mejorar la coordinación entre los gobiernos locales y los demás niveles. Por ejemplo, en el sector del agua, un reciente estudio de la OCDE señala importantes problemas de coordinación en la formulación de políticas, la gestión del financiamiento, la mejora de las capacidades técnicas, la información y el control. En las últimas décadas, la mayoría de los países han establecido nuevas leyes o regulaciones para mejorar la gestión del agua y el saneamiento, el manejo de los residuos sólidos (en al menos siete países de la región) y la creación de organismos reguladores encargados de la supervisión de los servicios básicos (de agua y saneamiento, en particular). La encuesta a las autoridades locales llevada a cabo en el desarrollo de este informe confirma la necesidad de mejorar el marco legal en el que operan los gobiernos locales, en particular con respecto a clarificar el reparto de competencias y el marco de cooperación con otras partes interesadas (por ejemplo: el sector privado). Acceso a los servicios básicos En el sector de agua y saneamiento, se ha producido una constante ampliación de la cobertura a lo largo de los últimos años. Sin embargo, del 90% de cobertura con “acceso a fuentes de agua mejorada” reportada por el la Organización Mundial de la Salud y UNICEF en su Informe de monitoreo conjunto, no menos del 25% proviene de fuentes irregulares. En saneamiento ha logrado más de un 80% de cobertura “con infraestructuras mejoradas”, pero el 37% sólo tiene acceso a servicios precarios. También
se observan diferencias significativas de calidad en muchos países. Este déficit es especialmente notable en las zonas rurales y urbanas desfavorecidas. La capacidad de tratamiento de aguas residuales sigue siendo baja y, a pesar de las mejoras realizadas, se estima que sólo alcanza el 26,3% de la población total de la región. La recolección de residuos sólidos también ha aumentado notablemente en la última década, habiendo ampliado la cobertura a un ritmo más rápido que la tasa de crecimiento de la población. En 2010, la recolección de residuos sólidos alcanzó al 93,4% de la población, aunque la calidad del servicio y la tecnología utilizada presentan escenarios muy variables. De los residuos recolectados, sólo el 54,4% se procesa en vertederos sanitarios, mientras que el 45,3% restante se desecha en vertederos a cielo abierto. Por el momento se ha observado un progreso limitado - aunque significativo- en la clasificación y reciclaje de residuos, pero el reciclaje informal es una práctica muy extendida. En cuanto al transporte urbano, a partir de finales de 1980 se llevó a cabo una desregulación del transporte público en casi todos los países de América Latina. La oferta de vehículos pequeños y medianos aumentó, como lo hizo el volumen de pequeños operadores privados, lo que supuso un deterioro significativo de los servicios públicos en detrimento de los usuarios y de la ciudad (congestión del tráfico y contaminación del aire). Sin embargo, durante la última década los gobiernos locales han renovado su interés en el transporte público. Además de la construcción o ampliación de los sistemas de metro (Buenos Aires, México, Panamá, Sao Paulo) y la modernización de los trenes suburbanos (en ciudades brasileñas, Buenos Aires, Santiago) y tranvía (Buenos Aires), las iniciativas más importantes se han centrado en el desarrollo autobuses por carriles preferenciales (Bus