RESUMEN EJECUTIVO
zonas de consumo. También desarrolla la legislación general y la política que rige la prestación de los servicios básicos en cada país. A menudo las organizaciones internacionales influencian la definición de las normas o estándares de los servicios, normas que a veces no se corresponden con el contexto local. Dada la inversión necesaria en infraestructuras de los servicios básicos, los gobiernos nacionales suelen crear organismos o empresas públicas para aprovechar las economías de escala en la producción y distribución. En muchos casos, estas empresas asumen todo el proceso desde la producción hasta la distribución, salvo en los países donde hay una voluntad deliberada que los gobiernos locales participen en la fase de distribución, como en Sudáfrica o Namibia. En estos países, se suministra agua a granel y electricidad a los ayuntamientos o entidades regionales, que a su vez los distribuyen a los usuarios finales. En muchos casos, las economías de escala exigen una mayor colaboración entre los gobiernos nacionales, las empresas de servicios públicos y los gobiernos locales, pero la accesibilidad a los servicios puede transformarse en un problema para muchos ciudadanos. Rol de los gobiernos regionales o provinciales Los gobiernos nacionales tienden a confiar a los gobiernos intermedios la gestión integrada de los recursos hídricos, en particular la protección de cuencas para la captación de agua y la gestión de los acuíferos y cuencas fluviales. Los gobiernos intermedios también tienen competencias en la planificación y gestión de los vertederos de desechos sólidos, pero la mayoría no están preparados para cumplir estas tareas de forma eficiente. De ahí la necesidad de establecer un enfoque de gobernanza multinivel, con el fin de coordinar las intervenciones de los di-
ferentes niveles de gobierno para mejorar la eficacia y evitar la duplicación y la fragmentación de los esfuerzos. Rol del gobierno local La descentralización implica que los gobiernos locales asuman un papel más importante en la prestación de servicios básicos. En el este y el sur de África, la mayoría de las ciudades compran agua a granel a empresas de servicios públicas o privadas y la distribuyen a los ciudadanos a precio de coste. En África del Norte, las ciudades tienden a contratar la prestación de servicios a empresas privadas, pero mantienen el control sobre el desempeño del operador y sobre las tarifas del agua. En África central y occidental (con la excepción de Nigeria), los gobiernos nacionales seleccionan las empresas de servicios públicos (o privadas), y éstas se encargan de la prestación del servicio y el establecimiento de las tarifas, al margen del gobierno local. La gestión y el acceso a servicios de saneamiento se encuentran en un estado mucho más rezagado que en el caso del agua. Muchas grandes ciudades carecen de sistemas de alcantarillado y de sistemas apropiados de drenaje de aguas pluviales. Sin estas infraestructuras, el suministro de servicios de saneamiento se hace más difícil, siendo un grave problema para la mayoría de ciudades. Los gobiernos locales tienden a ser responsables de la colecta y de la eliminación de residuos sólidos, pero a menudo su financiamiento es limitado y su capacidad de gestión débil. Los impuestos locales son generalmente insuficientes para cubrir los costes, por lo que requieren del apoyo del gobierno nacional. En toda África, el suministro y la transmisión de energía eléctrica es una competencia nacional y, en muchos casos, empresas públicas asumen este servicio. Pero en el