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mayor parte de los países con ingresos medios, la proporción de la población que tiene acceso a los servicios básicos aumentó significativamente entre 1990 y el 2010. Sin embargo, en los países de bajos ingresos y en algunos países de ingresos medianos, al menos la mitad de la población tiene dificultades de acceso a los servicios. En 2010, en África subsahariana, sólo 16% de la población recibía agua a domicilio, o sea un aumento de 1% con respecto al 1990. En Asia del Sur, el porcentaje de población con acceso domiciliario era de 25% en 2010, y de 20% en 199011. Incluso reteniendo los bajos estándares utilizados bajo la mención “instalaciones sanitarias mejoradas”, sólo el 30% de la población de África subsahariana y el 41% de la población de Asia del Sur tenían acceso a tales servicios en el 2010. El 41% de la población en Asia del Sur y el 25% de la población en África subsahariana siguen dependiendo de la defecación al aire libre12. Gestión y financiamiento: También se analizan los modelos de gestión y de financiamiento de los servicios básicos. Dentro de los modelos de gestión se incluyen la gestión directa por una institución pública (ej: ayuntamiento), por una empresa privada, a través de partenariados público-privados, así como de partenariados público-ONG y público-comunidades locales13. Cuando el suministro no es realizado por el sector público, el informe analiza la capacidad de los gobiernos locales para ejercer un control sobre los operadores exteriores, para asegurar una licitación pública apropiada, el monitoreo de la buena ejecución del contrato y, eventualmente, para sancionar el no respeto de las condiciones contractuales. En términos de financiamiento, los capítulos examinan si las competencias que fueron descentralizadas se acompañan de la descentralización financiera correspondiente (por ejemplo si el gobierno local
tiene potestad para fijar las tasas y tarifas de los servicios). Los capítulos analizan las fuentes de financiamiento, las conocidas “3T”, concepto desarrollado inicialmente por la OCDE para explicar el financiamiento sostenible del sector del agua, pero que se puede aplicar a otros servicios públicos. Las 3T definen las principales fuentes de financiamiento de los servicios públicos de la forma siguiente: las Tarifas (Tariffs) o precios, pagados por los usuarios del servicio, las Tasas (Taxes) o impuestos, locales o nacionales, pagados por los ciudadanos y distribuidos por el intermediario de las subvenciones gubernamentales y por fin las Transferencias (Transfers) o donaciones que provienen de las agencias de cooperación extranjeras en los países en desarrollo. Además de las 3T, se recapitulan otras fuentes de financiamiento como préstamos bancarios, emisiones de bonos y obligaciones financieras, o inversiones realizadas por el sector privado que permiten cubrir las necesidades financieras. Sin embargo, estos recursos deben ser reembolsados y por consiguiente no son asimilables a las 3T que proporcionan recursos no reembolsables. Las tarifas y las subvenciones de los diferentes servicios son igualmente analizadas para comprender como afectan a los más pobres. Los desafíos existentes y emergentes: Cada capítulo revisa los principales factores que dificultan la mejora del suministro de los servicios así como los desafíos económicos, demográficos y medioambientales (tales como el cambio climático y la amenaza de catástrofes naturales) cuya incidencia sobre los servicios básicos puede agravarse en un futuro cercano.
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OMS/UNICEF, 2012.
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OMS/UNICEF, 2012.
El término “partenariado” es usado en la literatura especializada como equivalente de asociación/cooperación mediante acuerdos administrativos, técnicos y financieros entre socios (“partners”) con la finalidad de colaborar para brindar un servicio. 13
Estudios de caso: en cada uno de los capítulos regionales, se presentan ejemplos de soluciones innovadoras con el fin de ilustrar las diversas respuestas de parte de los gobiernos locales y de sus socios frente a estos desafíos. Los casos de éxitos, pero