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INTRODUCCIÓN David Satterthwaite
Los progresos de la democracia local se suelen medir por su contribución a la calidad de vida de los ciudadanos. Los gobiernos locales también son considerados por su aptitud a responder a las necesidades de sus habitantes. Los servicios básicos son fundamentales para mejorar la calidad de vida y, en general, su provisión es responsabilidad de los gobiernos locales. Pero aun cuando los gobiernos locales no sean responsables del suministro, son ellos quienes deben afrontar las consecuencias sanitarias, económicas, sociales y ambientales de su insuficiencia. Mejorar el suministro de los servicios básicos es uno de los principales componentes de los Objetivos de Desarrollo del Milenio cuya meta es erradicar la extrema pobreza en el mundo. Los servicios básicos jugarán también un papel importante dentro de la Agenda de Desarrollo Post-2015. Por ello, Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) centra su Tercer Informe Mundial sobre la Descentralización y la Democracia Local (GOLD III) en la situación de los servicios básicos en el mundo. El informe examina la provisión y la gobernanza de los servicios locales básicos en siete regiones del mundo, describe las insuficiencias en el acceso, trata de extraer conclusiones y proponer soluciones para resolver los problemas existentes. El informe se concentra en particular sobre el rol, real y potencial, de los gobiernos locales para garantizar el acceso universal a servicios básicos de calidad.
¿Cuáles son los servicios locales básicos? Como lo demostró GOLD I, los gobiernos locales en las diferentes regiones del mundo comparten una serie de responsabilidades en la provisión de servicios básicos (cf. cuadro 1.). La Agenda de ONU Habitat propone definir los servicios básicos de la siguiente manera: “Las infraestructuras y servicios básicos a nivel local incluyen el suministro de agua potable y el saneamiento de las aguas residuales, la gestión de los desechos sólidos, los servicios sociales, los equipamientos de transporte y de comunicación, la energía, los servicios de salud y de urgencia, las escuelas, la seguridad pública y la gestión de los espacios públicos”1. Los servicios incluidos en esta definición pueden ser organizados en tres categorías: Las infraestructuras básicas: distribución del agua (potable) y saneamiento, gestión y recolección de desechos sólidos, transporte, energía. Los servicios sociales: educación, salud, vivienda, protección de la infancia y servicios para la tercera edad. Los servicios sobre la calidad de vida: seguridad pública, planificación urbana, cultura y ocio, deportes, espacios públicos. Mientras que la segunda categoría incluye también servicios que son fundamentales
Traducción de: UN, Habitat Agenda Goals and Principles, Commitments and the Global Plan of Action Article 84, New York, 1996 1