RESUMEN EJECUTIVO
Se necesitan inversiones masivas para ampliar el acceso a los servicios básicos (véase el recuadro 1). Y una fuerte voluntad política. Todos los niveles de gobierno y las instituciones internacionales deben movilizar recursos para este fin. En muchos países de bajos ingresos, las inversiones necesarias exceden las capacidades de financiación nacionales, por lo que requerirán una mejor orientación de la ayuda internacional. El Informe GOLD III ha demostrado que es decisivo localizar la inversión y la implementación de las estrategias, así como reforzar la implicación de los gobiernos locales y de otros actores.
Lo ideal sería el suministro regular de agua corriente y un aseo en cada vivienda, el acceso a la electricidad, la recogida periódica de residuos sólidos en cada hogar, y el transporte público asequible y seguro. Pero allí dónde los recursos faltan y las falencias son enormes, los gobiernos locales deben explorar y promover soluciones intermedias que puedan suponer beneficios inmediatos para los grupos de ingresos bajos, incluyendo sistemas alternativos. Cuando se disponga de la financiación y de las capacidades necesarias, se instalarán servicios de mejor calidad.
Participación ciudadana La escasez crónica de financiación de los servicios básicos es un factor determinante de su ineficiencia. Los recursos son inadecuados para ampliar el acceso y mejorar la calidad; en muchas regiones las infraestructuras y las instalaciones existentes están obsoletas; las deficiencias son comunes a todos los servicios básicos. En África, el Banco Mundial estima que la reducción de las ineficiencias en el sector de agua y una mejor orientación de las subvenciones hacia los sectores más pobres podría reducir la brecha de financiación en 2,9 mil millones de dólares anualmente (sobre un déficit total de 14,3 mil millones de dólares EUA)95. Lo mismo ocurre en América Latina, donde la brecha de financiación se calcula en 8,1 mil millones de dólares96.
Foster y Briceño-Garmendia (2010) p. 299, tabla 16.6 95
Foster y Briceño-Garmendia (2010) p. 8; CAF (2012) pp. 44-45. 96
La mejora de la gestión de los servicios, esencial para reducir las ineficiencias, requiere el fortalecimiento de los gobiernos locales y de sus empresas de servicios públicos, así como una mejor gobernanza multinivel con la participación de todos los actores. Estos desafíos hacen necesaria la revisión de las políticas y prioridades nacionales y locales, y las alianzas con otros gobiernos locales y partes interesadas (en particular, el sector privado y las comunidades locales).
Este informe muestra un claro avance, aunque desigual, en la participación ciudadana y la rendición de cuentas en el ámbito de los servicios básicos. Con frecuencia, la participación pública es entendida como el derecho de los ciudadanos a tener acceso a la información sobre las tarifas y los presupuestos, a presentar quejas o, a veces, a coproducir servicios (cuando el acceso es limitado o inexistente). Paradójicamente, la participación en la toma de decisiones no parece recibir la misma atención. En varias regiones, la participación ciudadana adquiere la forma de reuniones abiertas de los consejos de los gobiernos locales en los que se debaten las políticas de suministro de servicios, o de debates online, reuniones públicas, referendos y consultas públicas. En Inglaterra, los usuarios de servicios pueden participar en la definición de las tarifas y estándares de calidad del agua; y en Francia, en los Comités Consultivos de los Servicios Públicos Locales; mientras que en Finlandia pueden apelar decisiones municipales y proponer iniciativas propias. Los mecanismos de consulta y control en la gestión y la toma de decisiones también se utilizan en América Latina (Colombia, Chile y Perú). En algunos casos, a pesar