Ángel Sahuquillo
la del amo o grupo colonizador. La conciencia de ser visto o/y valorado por “el amo” puede, sin embargo, combatirse o/y neutralizarse por medio de un proceso de disidentificación que ha sido descrito por José Esteban Muñoz en el libro Disidentifications. Que vivamos en un mundo regido por personas que ningunean a los homosexuales no significa que tengamos que identificarnos con ese mundo, ni aceptar unos valores que implican desprecio por la diferencia o desprecio por el Otro. Uno puede ser consciente de la mirada ajena y puede también, al mismo tiempo, mantenerla a distancia. Para que los homosexuales puedan dejar de ser subalternos se requeriría su presencia y su participación abierta en todas o en la mayoría de las instituciones sociales desde las que se ejerce el poder y la representatividad cultural. Actualmente este pensamiento o posibilidad parece una utopía. Si tenemos en cuenta, sin embargo que las mujeres, que también han sido tratadas como subalternos durante siglos, han conseguido afianzar su poder y su representatividad, por ejemplo en las instituciones universitarias, a través de la creación cátedras de estudios feministas o/y de género, quizás parezca entonces menos utópico que en España y otros países aumente la representatividad democrática homosexual y comiencen a crearse también cátedras de estudios gais o/y lesbianos, lo mismo que ya ha ocurrido o está camino de ocurrir en varios otros países. Pero ¿quién juzgara la competencia cultural homosexual de los nuevos educadores? ¿y dónde serán formados? De momento hay más preguntas que respuestas, pero hacerse preguntas puede también ser el comienzo de un cambio.
ORIENTACIONES revista de homosexualidades
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