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Reportaje

Sobre la cuestión de los gitanos homosexuales recaen tantos estereotipos como del resto de los gitanos heterosexuales. Es cierto que para muchos ser homosexual y gitano es tremendamente difícil. Pero hablar de gitanos y gitanas homosexuales es hablar de muchas cosas, de ellos y ellas solo podemos hablar en plural.

GITANOS GAYS Por David Berna Serna

Empezar hablar de gitanos con cierto rigor, nos obliga a comenzar por desmontar tópicos, estereotipos y racismo. Todos ellos forjados a la luz del miedo al diferente, a la de los intereses de los poderosos, que siglo tras siglo han pretendido uniformizar a la población, controlarla y ponerla a su servicio. Los gitanos desde su llegada a la península hace 500 años han encarnado con mayor virulencia que ningún otro grupo esa diferencia amenazante, sufriendo en su piel el racismo, la violencia y el destierro a las periferias de la sociedad. Comúnmente cuando miramos a los gitanos multitud de esos tópicos asaltan nuestros pensamientos; conservadores, machistas, violentos, atrasados, enérgicos, artistas natos o pasionales son algunos de los que vienen a voz de pronto. Estereotipos que negativos o positivos no dejan de ser justamente eso, prejuicios, que en la mayoría de ocasiones muy poco tienen que ver con una realidad caracterizada tanto por un pasado común de persecución, como por la diversidad. Si por un momento, nos pudiéramos subir a un avión, sobrevolar la realidad gitana y echar una rápida mirada a los gitanos de este país, lo primero que nos daríamos cuenta es que la diversidad de formas de vida es enorme. Desde los gitanos catalanes del barrio barcelonés de Gracia, pasando por los gitanos de las Tres mil viviendas de Sevilla, a los gitanos anticuarios del Rastro de Madrid, las diferencias son enormes. La vivencia de la gitaneidad es muy diversa dependiendo tanto de la historia familiar, del barrio donde hayan vivido, del grado de relación con los payos, como del nivel económico o formativo entre otros muchos factores. Ser gitano hoy significa ser muchas cosas. La realidad cultural gitana al igual que el resto de culturas se define a cada paso, día a día, partiendo de una experiencia histórica más o menos común, pero influenciada y determinada por lo vivido en el presente. No podemos seguir mirando a los gitanos como década atrás, su realidad es múltiple, diversa y llena de controversias, como la del resto de los españoles. Continuar con esta mirada sobre los gitanos, nuestros vecinos, es casi tan injusto para nosotros como para ellos, y está en la base de la exclusión que muchos sufren en la actualidad. Desde hace unos años estoy investigando la homosexualidad en los gitanos. Cada vez que en alguna conversación más o menos informal he hablado de ella, estos tópicos se ven multiplicados por mil. Frases como: “ ¡Homosexualidad en los gitanos!,… que mal no, lo deben de pasarlo fatal…” “ Que chungo, pobres.., ¡con lo machistas que son!” “ hay homosexuales gitanos además de Falete…” “¿Están todos en el armario no…?” por decir algunas. Pues sí señores y señoras, hay gitanas lesbinanas, gays, transexuales, transgeneros y bisexuales. Y sí, hay algunos que lo están pasando fatal y su vida se acerca a lo que lo cristianos acertaron en llamar el infierno. Pero también encontramos otras realidades, hay quienes están casados, quienes viven abiertamente su homosexualidad, y quienes pertenecen a colectivos reivindicativos de los payos y de los gitanos. Gitanos homosexuales, los hay con y sin 22 pluma, armarizados y no, con pareja estable y los que no la quieren, que viven en tríos o que prefieren las relaciones tradicionales

MJ33  

Revista por la igualdad social de jovenes lesbianas, gais, bisexuales y transexuales

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