Diversidad sexual en las aulas. Evitar el bullying o acoso homofóbico
Para nosotros, la orientación puede analizarse en 4 niveles: prácticas, deseos, fantasías y sueños. Transversalmente intervendría un quinto nivel al que denominamos atracción. - Prácticas: Se trata de lo que efectivamente hacemos. En este sentido, a lo largo de la vida una persona puede haber tenido conductas eróticas exclusivamente heterosexuales u homosexuales, o puede haber tenido prácticas con ambos sexos. Aquí la mayor dificultad está en definir qué es una práctica erótica. Naturalmente, la mayoría de las investigaciones al respecto trabajan con lo genital, pero... ¿una mirada apasionada es una conducta erótica? ¿y un masaje? ¿un beso en los labios? ¿depende de la cultura? Nosotros proponemos definir este tipo de prácticas por la intención (si es erótica o no), pero reconocemos que es una definición subjetiva y difícil de operativizar. En la adolescencia muchas veces aparecen prácticas eróticas que pueden confundirnos a nosotros mismos, bien sea porque estamos experimentando con ellas o porque suponemos que nos “marcan” y nos convierten en lo que no somos. - Deseos: Se trata de aquello que querríamos hacer. Puede que efectivamente pongamos en práctica nuestros deseos, y puede que no, por distintos motivos. Hay deseos que no están permitidos por nuestro marco cultural, como es la homosexualidad, pero hay otra gran variedad de deseos no admitidos, y en ocasiones sancionados como el deseo hacia los niños. También hay deseos que nosotros mismos podemos decidir no poner en práctica, como puede ser tener relaciones fuera de nuestra pareja si así lo hemos acordado, o con familiares. - Fantasías: Son aquellas prácticas que nos gusta imaginar. En muchas ocasiones las fantasías coinciden con los deseos (es decir, son conductas que queremos tener), pero en otras su realización no nos agradaría en absoluto. En este sentido, por ejemplo es común que nos excite mucho imaginar una relación con varias personas a la vez o con alguien desconocido, y que ese placer se limite sólo a nuestra imaginación. A menudo las fantasías tienen contenidos “prohibidos”, como la violencia (imaginar que violamos o nos violan), la prostitución, las humillaciones, etc.
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