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SUPLEMENTO MENSUAL

MAYO 2017

TODAS DIGNIFICAR EL RETIRO: JULIETA FIERRO

NACIONAL

MUJERES ADULTAS MAYORES: un sector que enfrenta muchos retos

Opinión

Luis Fernando Mesta • Liliana Merodio • Sergio Valdés • Alicia Trejo


(†) JESÚS D. GONZÁLEZ FUNDADOR FRANCISCO A. GONZÁLEZ FRANCISCO D. GONZÁLEZ JESÚS D. GONZÁLEZ CARLOS MARÍN ANGEL CONG PEDRO GONZÁLEZ HUGO CHAPA JAVIER CHAPA ALFREDO CAMPOS ROBERTO LÓPEZ JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA HÉCTOR ZAMARRÓN ÓSCAR CEDILLO BÁRBARA ANDERSON RAFAEL OCAMPO MIGUEL ANGEL VARGAS MAURICIO MORALES ADRIANA OBREGON RICARDO ZAMORA DYANA REYES ADRIAN LOAIZA GUILLERMO FRANCO FERNANDO RUÍZ ALBERTO BRAÑA VALERIA GONZÁLEZ RODOLFO GUTIÉRREZ TOMÁS SÁNCHEZ MARCO A. ZAMORA

PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN PRESIDENTE EJECUTIVO VICEPRESIDENTE DIRECTOR GENERAL EDITORIAL DIRECTOR GENERAL ADJUNTO DIRECTOR GENERAL ADJUNTO DIRECTOR EJECUTIVO DIRECTOR DE MEDIOS IMPRESOS DIRECTOR EDITORIAL SUBDIRECTOR EDITORIAL SUBDIRECTOR EDITORIAL SUBDIRECTOR EDITORIAL DIRECTOR EDITORIAL DE MILENIO DIGITAL DIRECTORA DE INNOVACIÓN EDITORIAL DIRECTOR DE MILENIO TELEVISIÓN DIRECTOR DE ENLACE EDITORIAL DIRECTOR DE DESARROLLO CORPORATIVO DIRECTORA COMERCIAL DIRECTOR DE ENLACE INSTITUCIONAL DIRECTORA DE INNOVACIÓN COMERCIAL DIRECTOR DE TECNOLOGÍA Y PROCESOS DIRECTOR DE INGENIERÍA Y REGULACIÓN DIRECTOR DE PRODUCCIÓN DIRECTOR DE PRODUCCIONES EDITORIALES DIRECTORA CREATIVA DIRECTOR DE DESARROLLO DIGITAL DIRECTOR DE RESPONSABILIDAD SOCIAL DIRECTOR DE PROYECTOS ESPECIALES

CARTA EDITORIAL MUJERES MAYORES Más de seis millones de mujeres en México hoy rebasan los 60 años. Se llaman adultas mayores, mujeres grandes o de la tercera edad. Muchas de ellas activas en sus profesiones; otras sin haber experimentado en toda su vida adulta la autonomía económica; otras son abuelas sin reconocimiento social a su trabajo de cuidado, encargadas de sus nietas y nietos o de otras actividades familiares. Una enorme mayoría, sin pensión jubilatoria. Por todas esas características TODAS decidió este mes examinar cada una de las situaciones en que se desarrollan las mujeres mayores, que nacieron el siglo pasado, que fueron jóvenes en los años 60, donde se experimentaron muchos cambios políticos y sociales, y se escuchó el grito de la libertad y “de hacer el amor y no la guerra”. Mujeres que, como podremos ver, no identificaron entonces la violencia contra su condición genérica; a quienes les fue llegando lentamente el deseo de tener una carrera, de protagonizar el desarrollo de un negocio, y que fueron las beneficiarias de cambios sustantivos: la apertura y oportunidad de ir a la universidad, usar anticonceptivos y obtener derechos políticos, como el voto ciudadano. De esta mezcla, tránsito democrático y dramático de entre siglos, hemos querido acercarnos para plantear algunos de los retos inmediatos para este sector de la población. En INMUJERES estamos ciertas que hoy mismo hay que atender problemas concretos como: la pobreza de muchas mujeres mayores; el abandono de otras, la atención a las enfermedades degenerativas, y al mismo tiempo el dato positivo del aumento de la expectativa de vida gracias a los avances de la medicina y la posibilidad de nuevas oportunidades. Lo cierto es que hay un cambio en el paradigma poblacional de México, y todavía son las mujeres las que más años viven. Hoy el Estado está en la obligación de dar respuestas positivas y creativas para estas mujeres adultas que requieren de un final de vida lo más justo y placentero posible.

TODAS SUPLEMENTO MENSUAL EDITORA RESPONSABLE EDITORA GENERAL DE SUPLEMENTOS EDITOR DE ARTE GERENTE DE ARTE Y SUPLEMENTOS COEDITORA DE SUPLEMENTOS EDITOR WEB REDACTORA COLABORADORA

DISEÑO EDITORIAL MICHELLE LAGUNA, ANGÉLICA VARGAS, KENYA ALTUZAR CYNTHIA PUIG, ZYANYA HERNÁNDEZ, ALEJANDRA MENDOZA DOMICILIO: MORELOS 16, COL. CENTRO, MÉXICO, D.F., C.P. 06040 PARA VENTAS E INFORMES: T: 5140.2950

LORENA CRUZ SÁNCHEZ PRESIDENTA DEL INMUJERES MARCELA ETERNOD ARÁMBURU SECRETARIA EJECUTIVA MARÍA DE LA PAZ LÓPEZ BARAJAS DIRECTORA GENERAL DE INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO MARÍA GUADALUPE DÍAZ ESTRADA DIRECTORA GENERAL DE TRANSVERSALIZACIÓN DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO ANA LAURA PINEDA MANRÍQUEZ DIRECTORA GENERAL DE EVALUACIÓN Y DESARROLLO ESTADÍSTICO ROCÍO IVONNE PÉREZ MARTÍNEZ DIRECTORA GENERAL DE ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS FLOR DE LIS VÁSQUEZ MUÑOZ DIRECTORA GENERAL ADJUNTA DE ASUNTOS INTERNACIONALES MARTA B. CABRERA GARCÍA DIRECTORA GENERAL ADJUNTA DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y CAMBIO CULTURAL PABLO NAVARRETE GUTIÉRREZ COORDINADOR DE ASUNTOS JURÍDICOS ANA ORTIZ MONASTERIO RIVERO COORDINADORA DE ASESORES COORDINACIÓN GENERAL: DGACSCC INMUJERES.

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LOS CONTENIDOS DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN EL PRESENTE SUPLEMENTO SON RESPONSABILIDAD DE LAS Y LOS AUTORES FIRMANTES.

FOTO: SHUTTERSTOCK

BÁRBARA ANDERSON REGINA REYES-HEROLES ALBERTO PRADO MIGUEL REYES LAURA ESCAMILLA EMILIANO GONZÁLEZ BERENICE CHAVARRÍA GUILLERMINA AYALA

02. LUIS FERNANDO MESTA

09. SERGIO VALDÉS Y ROJAS

Diputado Federal

Médico Internista Geriatra

03. ALICIA TREJO

13. LUIS GUTIÉRREZ

Doctora en Ciencias Sociales

04. LILIA MERODIO Senadora de la República

Doctor en Ciencias Médicas

21. CLARA CORIA Psicóloga

FE DE ERRATAS: EL ARTÍCULO “TENER 12 AÑOS Y ESTAR CASADA” DE LA EDICIÓN DE ABRIL DE TODAS, ESTÁ FIRMADO POR ELVIA RAMÍREZ LEÓN Y DEBERÍA ESTAR FIRMADO POR ANAYELI GARCÍA MARTÍNEZ.

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Poder Legislativo

LAS ADULTAS MAYORES EN LA LEGISLACIÓN Y EL ESTADO

ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

En 2050, las mujeres mayores de 60 años representarán 23% de la población. Sin embargo, actualmente la gran mayoría no tiene acceso a las mismas oportunidades que los hombres de su generación.

LUIS FERNANDO MESTA SOULÉ

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egún proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), se estima que para el año 2050, en México las mujeres de 60 años o más representarán el 23% del total de la población. A pesar de que es un grupo demográfico que va rápidamente en ascenso, la gran mayoría de las mujeres actualmente adultas mayores, no tuvieron acceso a las mismas oportunidades educativas y laborales que los hombres de su generación. Por tal motivo, alcanzan una edad con serias carencias económicas y patrimoniales, que más adelante tendrán efectos sobre su salud, su vivienda y sobre su autonomía en general. Las desigualdades de género que históricamente han colocado a las mujeres en una posición de desventaja respecto de los hombres, no solo se reproducen cuando estas llegan a edad avanzada, sino que se recrudecen debido a distintos factores de discriminación múltiple que confluyen con la edad, como su condición de mujeres, las discapacidades físicas o mentales que suelen acompañar esta etapa, u otros como la pertenencia étnica. Es justamente en este periodo de su vida, cuando la ausencia de leyes, políticas públicas, programas, acciones e instituciones que promuevan la igualdad de género cobran su mayor factura; es entonces cuando las consecuencias de la discriminación y exclusión experimentadas a lo largo de toda una vida, se materializan y repercuten en la vida económica, social y psicológica de las adultas mayores, aumentando su dependencia de otros y su situación de vulnerabilidad.

Las y los legisladores, por la naturaleza de nuestras funciones, estamos en una posición para ser agentes de cambio y transformar las realidades sociales, al menos por lo que se refiere al ámbito formal-normativo. Sin embargo, las realidades que aquejan a las mujeres adultas mayores en nuestro país son más complejas aún de lo que las propias normas alcanzan a prever. En ese sentido, el proceso de cambio de un modelo asistencialista hacia un modelo de autosuficiencia, independencia y plenitud para las mujeres en la vejez requiere de intervenciones en otros ámbitos institucionales y sociales, que sobrepasan las fronteras del quehacer legislativo. El cambio de paradigma nos requiere legislar en el presente, con miras al horizonte futuro. Erradicar las desigualdades desde su etapa más temprana tendrá ciertamente un efecto positivo, no solo en la vida de las propias mujeres quienes llegarán a su vida adulta en condiciones de autosuficiencia, con un patrimonio propio y con las herramientas necesarias para poderse valer por sí mismas, sino también traerá beneficios a la sociedad en su conjunto. Es necesaria una nueva mirada a la estrategia de atención a mujeres adultas mayores bajo un enfoque de planificación participativa, que atraviese toda la actuación gubernamental y las estructuras institucionales y sociales. Estoy cierto que la intervención en el marco normativo es solo una de las etapas del proceso de cambio. Es necesario que las instituciones y la sociedad adquieran conciencia de la humanidad y el valor que aportan las mujeres a la construcción de sociedades más pacíficas, justas y solidarias.

Es necesaria una nueva mirada a la estrategia de atención a mujeres adultas mayores bajo un enfoque de planificación participativa

Luis Fernando Mesta Soulé, Diputado Federal.

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Sector Gobierno

LAS ADULTAS MAYORES EN EL MERCADO LABORAL En México hay más de seis millones de mujeres de 60 y más años. Ellas enfrentarán una realidad difícil derivada de su condición y posición de género.

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ALICIA TREJO PATIÑO

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a preocupación por la situación de las personas adultas mayores forma parte de un amplio proceso de toma de conciencia, a nivel mundial, respecto del envejecimiento de las sociedades y los desafíos económicos, sociales, políticos y culturales que ello conlleva. De acuerdo con INEGI, en México hay 11,669,431 personas de 60 y más años, de las cuales 6,267,693 son mujeres y 5,401,740 son hombres. En las últimas décadas, este porcentaje ha ido aumentando, de acuerdo con CONAPO se estima que para 2030 aumentará a 14.8%, lo que significa que habrá 20.4 millones de personas de 60 años y más. Estas cifras nos exhortan a pensar sobre los desafíos y retos que trae consigo el envejecimiento demográfico, pero, sobre todo, nos obligan a desarrollar políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas que transitan o transitarán por esta etapa de vida. Para el caso específico de las mujeres adultas mayores, se tiene claro que enfrentan una realidad especialmente difícil, derivada de su condición y posición de género, además de la etaria. Los datos estadísticos muestran que las mujeres tienden a tener una expectativa de vida mayor con respecto a los hombres. Dicha longevidad no suele implicar una óptima calidad de vida; por el contrario, están expuestas a mayor incertidumbre respecto a su seguridad (económica, personal, etcétera), además de aumentar su vulnerabilidad frente a situaciones de pobreza, dado que las mujeres, a lo largo de su vida, suelen tener menor acceso a la educación, tienden a trabajar en el sector informal, en traba-

jos con poca estabilidad y con sueldos menores, ello limita su capacidad de ahorrar y de acceder a la seguridad social, vía el empleo, que les permita contar con mínimos de bienestar en su vejez. La revisión de las brechas de género asociadas a la dimensión trabajo, reviste un especial significado en la población adulta mayor, debido a que se corroboran e incluso, en algunos ámbitos, se incrementan las conocidas diferencias entre hombres y mujeres. En consideración a las desigualdades que enfrentan las mujeres adultas mayores por motivos de género, se evidencia la necesidad de que en el diseño de la agenda pública no se soslaye la atención especial que requiere este sector específico de la población. La atención de las mujeres adultas mayores en México, refiere a un tema primordial, en consideración a los cambios que se están generando en la dinámica demográfica del país (modificación de la pirámide poblacional), lo que demanda del Estado, servicios y atención específica que coadyuven a garantizar a las mujeres adultas mayores una calidad de vida en pleno ejercicio de sus derechos humanos. La creación y puesta en marcha de medidas, programas y líneas de acción específicas para las mujeres adultas mayores constituye un requisito fundamental para enfrentar y superar las situaciones que caracterizan la vida de la mayoría de mujeres que conforman este sector de la población en términos de múltiples expresiones de vulnerabilidad derivadas de principios fundantes de discriminación como: género, edad, etnia, clase social, etcétera.

Las mujeres adultas mayores enfrentan una realidad especialmente difícil, derivada de su condición y posición de género, además de la etaria

Alicia Trejo Patiño, Doctora en Ciencias Sociales, Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

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Poder Legislativo

PARTICIPACIÓN SOCIAL DE LAS MUJERES ADULTAS

LILIA MERODIO REZA

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os derechos de las mujeres y la igualdad de género, en las últimas décadas, han surgido como temas centrales de las agendas nacionales de cada país, por la necesidad imperante de brindarles certeza jurídica y sobre todo para lograr empoderar a la mujer. Pero, qué sucede con las mujeres adultas mayores y las necesidades inherentes a su edad. México no es la excepción, según datos revelados por la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en nuestro país hay 12.4 millones de personas que tiene 60 años y más, lo que representa 10.4% de la población total. Además, se detalla que la relación es de 884 hombres por cada 1,000 mujeres, lo que permite constatar que existe una mayor prevalencia femenina en edades adultas. Si bien el género coloca a las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad, cuando este factor se conjunta con la edad avanzada es el hecho de ser adultas mayores, pues encontramos que la dependencia económica es una de las principales causas a las que se enfrentan las mujeres adultas mayores, en virtud de que cerca de 80% de ellas, son sostenidas económicamente por un familiar y solo 20% están pensionadas. Por otra parte, podemos observar que en cuanto a salud se refiere, en 2014, del total de egresos hospitalarios en el país por temas relacionados a la hipertensión arterial, 56.2% son personas de 60 años y más, de los cuales casi tres cuartas partes equivalen a 72.5% que corresponden a hipertensión esencial o primaria, es decir, constituye la causa de enfermedad hipertensiva en la que las mujeres son las que presentan hipertensividad con 75%. Aunado a las enfermedades que por edad adquieren o contraen las mujeres adultas mayores, se suma el gasto que implica su atención médica. En este sentido, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2014, menciona que en los hogares donde hay al menos una persona de 60 y más años, el gasto en salud es 50.7% más alto respecto

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A pesar de los esfuerzos realizados, las adultas mayores aún sufren de carencias, por lo que es necesario garantizar servicios y actividades que les permitan vivir de manera digna. a los hogares donde no hay adultos mayores. Esto representa un desembolso mensual promedio de 857.89 pesos; de estos, 63.1% son para pago de atención ambulatoria, 20.3% para pago de hospitalización y 16.6% para medicinas. Por lo que refiere su situación laboral, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), muestra claramente que durante el segundo trimestre de 2016, 33.6% de la población de 60 y más años está ocupada. La mayoría trabaja de manera independiente (58.4%), solo cuatro de cada 10 (41.6%) trabaja de manera subordinada. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2030, el porcentaje de adultos mayores será de 20.4 millones, lo que representará 14.8 %. Con el aumento de esta población se incrementa la demanda de servicios relacionados con la salud, vivienda, pensiones y espacios urbanos que faciliten el tránsito de estas personas, por ello es importante realizar acciones de cambio, pero sobre todo, no dejar de darle seguimiento a los programas que mejoren la calidad de vida de todos nuestros adultos mayores y crear políticas públicas que protejan a nuestras mujeres mayores de 60 años. En el Senado de la República hemos trabajado para garantizar la inclusión y el pleno ejercicio de sus derechos. Particularmente, en la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables del Senado de la República hemos aprobado diversos dictámenes para eliminar la discriminación hacia estas personas por su origen étnico, nacional, género, edad, discapacidades, condiciones de salud, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra que atente contra su dignidad humana. También, aprobamos con un gran consenso en este tema tan sensible, incorporar en los contenidos de todos los niveles de educación la inducción de una cultura de respeto a los derechos de las personas adultas mayores, así como el fomento y promoción para la creación de Centros de Atención Geriátrica y Gerontológica. Estoy convencida de que la mejor forma de honrar a nuestras mujeres adultas mayores es garantizando servicios de salud, cuidado, estancia y actividades culturales, deportivas y recreativas adecuadas para hacer posible su participación e integración social.

La mejor forma de honrar a las adultas mayores es garantizando servicios de salud, cuidado, estancia y actividades culturales, deportivas y recreativas

Lilia Merodio Reza, Senadora de la República.

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Sector Gobierno

LA DIABETES EN MUJERES MAYORES:

CUIDADOS Y PREVENCIÓN La diabetes afecta a 1 millón de mujeres mayores anualmente. Por ello, los cuidados para prevenir y controlar esta enfermedad son de vital importancia.

ANA CRISTINA BASTO ABREU

¿Por qué ocurre la diabetes mellitus tipo 2? Todas las actividades que realizamos requieren energía: caminar, reír e incluso pensar. Los alimentos que comemos contienen energía, pero para poder utilizarla, nuestro cuerpo debe digerir los alimentos, pasarlos a la sangre para distribuirlos por todo el cuerpo y hacer que la energía entre en las células. La diabetes ocurre cuando la glucosa, que es una forma de azúcar que nos da energía, intenta entrar en las células. Normalmente, la glucosa entra a las células ayudada por una hormona que se llama insulina. En las personas con diabetes, la insulina no se produce o utiliza bien, por lo que la glucosa no puede entrar a las células y se acumula en la sangre. Esta acumulación daña a todo nuestro cuerpo: riñones, ojos, nervios y corazón, entre otros. Por ello, si las personas con diabetes no se tratan a tiempo pueden desarrollar problemas muy serios, como perder la vista, sufrir daño a los riñones o, incluso, perder la vida. La diabetes en las mujeres mayores En México, 14% de la población tiene diabetes. La diabetes es una enfermedad que ocurre más entre las personas de mayor edad, por lo que las mujeres de más de 60 años la experimentan con mayor frecuencia que las mujeres más jóvenes. Actualmente, la diabetes afecta a 1 millón de mujeres mexicanas de 70 años o más y más de 19,600 se mueren cada año. En México, la proporción de mujeres de 70 años o más con diabetes aumentó de 25 a 35% en los últimos 10 años. Entre las mujeres mexicanas, la diabetes mellitus es la segunda causa de muerte, sólo superada por las enfermedades del corazón.

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a diabetes es una enfermedad controlable si se tienen los cuidados pertinentes. He aquí más información sobre este padecimiento.

¿Qué hacer para prevenir la diabetes? El primer paso para prevenir la diabetes es estar atento a su peso. La mayoría de las mujeres con diabetes tipo 2 tiene sobrepeso u obesidad. Si tiene sobrepeso u obesidad, debe mejorar su dieta y acudir a los servicios de salud para que le hagan recomendaciones adecuadas a su edad. Además, es importante evitar alimentos procesados o con azúcar, como los pastelitos, dulces o refrescos. También es recomendable hacer 30 minutos de ejercicio al día, asegurándose que el ejercicio haga que su corazón lata más rápido. Ejercicios como caminar rápidamente o nadar, pueden ser buenas opciones reducir el riesgo de diabetes.

En México, la proporción de mujeres de 70 años o más con diabetes aumentó de 25 a 35% en los últimos 10 años

Ana Cristina Basto Abreu IMSc, Investigadora en Ciencias Médicas A, Instituto Nacional de Salud Pública.

¿Qué hago para saber si tengo diabetes? Si usted tiene 45 años o más, lo recomendable es que se haga una prueba de diabetes cada año. Las mujeres con sobrepeso u obesidad, que tuvieron esta enfermedad durante el embarazo u ovario poliquístico, o que tienen familiares que la padecen, tienen mayor riesgo de desarrollarla, por lo que es importante que acudan a revisión médica frecuentemente.

¿Y si ya tengo diabetes? La diabetes es una enfermedad crónica y no se cura, por lo que es importante que usted aprenda a vivir con ella. Usted puede tomar el control de su enfermedad haciendo dieta, ejercicio, asistiendo a sus consultas y manteniéndose en tratamiento. Si usted tiene diabetes debe estar atenta a sus niveles de azúcar. Mantenerlos bajo control es la clave para reducir las complicaciones y mejorar su calidad de vida. Asegúrese de tomar todos sus medicamentos y no los suspenda a menos que el personal de salud se lo indique. Si tiene dudas sobre la enfermedad o su tratamiento pregunte al médico: obtener respuestas a estas preguntas es su derecho. MAYO, 2017 | TODAS |

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Academia

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ASEGUREMOS LA INTEGRIDAD DE LAS ADULTAS MAYORES EN MÉXICO Pobreza, analfabetismo y violencia son algunos de los vicios a erradicar en pos de una mejor calidad de vida.

CONCEPCIÓN NOEMÍ MARTÍNEZ REAL

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ale a una niña todo lo necesario para que tenga una infancia feliz y logre el pleno desarrollo de su potencial humano y tendrás adultas mayores que darán lo mejor de sí mismas para lograr el bienestar común. Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), la composición de la población en México ha cambiado en las últimas décadas, incrementándose el número de personas adultas mayores, -de más de 60 años- de quienes, en 2015, 10.9% del total eran mujeres. Estos datos nos exigen conocer la situación real de la mujer adulta mayor (MAM) en México, para identificar el camino que tenemos que recorrer como sociedad, en aras de propiciar su bienestar integral. Las investigaciones y estadísticas con relación a este tema, nos presentan un panorama un tanto desolador. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 (INEGI), realizada a mujeres con un promedio de edad de 69.6 años, la pobreza es uno de los mayores problemas que enfrentan las MAM en México, 28% de las entrevistadas pertenecen a un estrato socioeconómico muy bajo y 25% a un estrato socioeconómico bajo; además de que un porcentaje significativo de ellas -más de 30%- sufrió algún tipo de violencia en su vida; y 9.5% sufrió violencia de pareja en el último año. Estos datos reflejan su vulnerabilidad e indican que en México existen condiciones de desigualdad de género muy marcadas, a favor del hombre y en detrimento del desarrollo de la mujer, respecto al poder político, al rubro de oportunidades, al nivel de educación. Debemos tener en cuenta que muchas de las violencias que se ejercen contra las MAM, son aprendidas, según la teoría del aprendizaje social, es decir, que el hombre aprende en la cultura mexicana a ejercer violencia y la mujer aprende a sufrirla y a resistir, a aceptarla, y que todos y todas aprendemos a invisibilizarla y normalizarla (Frías, 2011). Y a partir de esta concientización, debemos trabajar en la prevención de la misma y por supuesto en su disminución significativa en el presente. El compromiso entonces, para avanzar en la equidad de género y en la construcción de una Cultura para la Paz, que permita una mayor protección y garantía de respeto a los derechos de las MAM, es: • Movilizarnos del plano de las ideas al plano de la acción. Asegurarnos de erradicar la corrupción entre los funcionarios y funcionarias del sector público, para que las políticas públicas dirigidas a elevar el nivel de vida de las MAM, sean eficientes y eficaces. • Exigir respeto absoluto a los derechos humanos porque estos encierran los derechos de la MAM, invertir en la Educación para la Paz, como una

forma de prevención de la violencia contra la mujer, ya que incluye la educación para los derechos humanos y la equidad de género y promueve la enseñanza de la tolerancia y la no violencia. Cada MAM, tiene una gran oportunidad para retomar las riendas de su vida, independientemente de la edad cronológica en la que se encuentre. Tanto con relación a su situación de pareja, como con relación a las actividades que realiza, entre otros aspectos. Por ejemplo, la idea de mantener un lazo matrimonial hasta que la muerte la separe de su esposo, aun cuando ya no hay comunicación, empatía, ni amor, y sí hay en cambio, violencia de cualquier tipo, no la hace una heroína, ni una persona feliz, solo la convierte en una mujer frustrada que perderá sus últimas energías en cubrir apariencias sociales. Recordemos el proverbio popular “ayúdate que yo te ayudaré” porque enfatiza la importancia de la auto-iniciativa, de autoayuda, que está relacionada con el ejercicio de conocimiento de sí misma, que le permita reconocer en ella, la parte divina que lleva dentro y vivir con dignidad, poniendo límites a los malos tratos que su pareja, familiares o sociedad puedan darle. Cada pueblo, cada comunidad y rincón de México tiene una gran MAM, que es un ejemplo de vida buena para todos y todas, una mujer a quien respetar, cuidar y amar. Y si abrazamos el paradigma de la educación y desarrollo humano permanente, podemos concebir que nunca es tarde para que cualquier mujer se convierta en una de ellas, aun a pesar de que ya se encuentre en la tercera edad.

La pobreza es uno de los mayores problemas que enfrentan las mujeres adultas mayores en México

Concepción Noemí Martínez Real, Doctora en Estudios Internacionales de Paz, Conflictos y Desarrollo, Docente-investigadora de la UAEMéx.

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BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA • INEGI (2011) Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011. Sección, específica para mujeres mayores de 60 años. No. 21,119. Disponible en: http://www.beta.inegi.org.mx/ proyectos/enchogares/especiales/endireh/2011/ • Frias, Sonia ( 2013 ) “Violencia(s) contra de las mujeres adultas mayores en México: Una perspectiva de trayectoria de vida”. Ponencia. Seminario Internacional Vejez Activa en el Mundo Iberoamericano Sesión: Vejez Activa y Género. Publicado el 9 jul. 2013. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Ftq-QxNU-eU • Martínez Real, Concepción Noemí y Luz R. Martínez Real (2013) “Equidad de género, elemento fundamental de la cultura para la Paz”. En Revista Caminos hacia la equidad. Año XI No. I Agosto 2012-julio.FAAPAUAEM. • Mayor Zaragoza, Federico (2000) “La cultura de paz ante los retos del siglo XXI” en “Una cultura de paz: cimiento para los derechos humanos”. Col. Jornada sobre Derechos humanos. Ararteko, núm. 4.


Sector Gobierno INSTITUTO NACIONAL DE DESARROLLO SOCIAL

EQUIDAD DE GÉNERO Y ENVEJECIMIENTO ¿UNA REALIDAD? Es necesario dar lugar a profundos cambios en nuestra manera de ser y de pensar, tendremos que adaptarnos a un nuevo estilo de vida, a nuevas normas sociales emergentes relacionadas con la edad, a cambios en las relaciones laborales, familiares y sociales y a la infraestructura que nos rodea.

FOTO: ARCHIVO MILENIO

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e acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Consejo Nacional de Población (Conapo), se estima que en 2050 las mujeres de 60 años y más representarán 23.3% del total de la población. La esperanza de vida de la mujer es mayor que la del hombre; esta diferencia no determina más años saludables, sólo es necesario reflexionar que a mayor edad existe más riesgo de padecer enfermedades crónicas, las cuales afectan la funcionalidad física, mental y social de este sector. Además, los padecimientos degenerativos durante la vejez conlleva un conjunto de efectos psicológicos y sociales con impacto en la discapacidad, dependencia y depresión de las personas adultas mayores, lo cual repercute en los ámbitos: comunitario, familiar y personal. Todo esto, aunado a las brechas de desigualdad en las etapas de la vida, coloca a las mujeres, respecto de los hombres, en mayor desventaja social y de salud. También existen diferencias de género en cuanto a la discapacidad de las personas adultas mayores, los principales tipos corresponden hacia el área motriz, visual y auditiva; y estos afectan mayormente a las mujeres, situación que implica más cuidados especiales, aumento en uso de servicios de salud y representa un mayor costo en atención especializada para las mujeres, quienes además, como reflejo del rezago en la inclusión laboral tienen un menor acceso a la seguridad social. Otro tema fundamental, es el retiro involuntario en la mayoría de las ocasiones de la actividad laboral remunerada y con ello la pérdida de ingresos por trabajo, se convierte en uno de los principales problemas, así como la escasa posibilidad de ser titulares de una esquema de seguridad social adecuado y suficiente, ya que solo 11.7 % de las mujeres mayores reciben pensión por su trabajo en comparación con 57.9% de los hombres mayores.

Al hablar de maltrato o violencia, la mayoría de las mujeres mayores son o han sido ‘víctimas’, como resultado de una combinación de factores personales, familiares, sociales y culturales Asimismo, al hablar de maltrato o violencia, la mayoría de las mujeres mayores son o han sido “víctimas”, como resultado de una combinación de factores personales, familiares, sociales, estructurales y culturales. La ENDIREH 2011 muestra que 45% de las mujeres de 60 años y más, unidas alguna vez, sufrió algún tipo de violencia por parte de su pareja o ex pareja. Ellas reciben agresiones físicas dentro de su entorno familiar, mientras que los hombres han

manifestado que este tipo de maltrato lo recibieron por personas sin ningún parentesco consanguíneo, además de, maltrato psicológico, económico y sexual. Lo anterior, nos obliga a pensar que gobierno y ciudadanía tenemos que caminar de la mano para lograr una sociedad con igualdad de género y sin exclusiones. Desde el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), estamos trabajando para alcanzar la igualdad para todas y todos. MAYO, 2017 | TODAS |

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Academia

ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

LAS MUJERES MAYORES DE HOY Debemos apuntar al envejecimiento exitoso de este importante sector de la sociedad.

GRACIELA CASAS TORRES gracielacasasunam@hotmail.com

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as mujeres mayores de hoy fuimos las jóvenes del siglo pasado que nos revelamos, salimos a la calle, dejamos el espacio privado para incursionar en el espacio público y decidimos sobre nuestra sexualidad y nuestra maternidad.

A las mujeres mayores de hoy no nos intimidan las canas, las arrugas, la grasa acumulada alrededor de nuestra cintura, ni la flacidez de nuestros brazos; abrazamos, queremos, nos enamoramos, nos sabemos deseadas y deseosas, disfrutamos nuestra intimidad. Las mujeres mayores de hoy somos solidarias. Procuramos y cuidamos a nuestras hijas y a nuestros hijos, a nuestra pareja, nuestros padres, nuestras hermanas y nuestros hermanos, nuestras nietas y nuestros nietos, nuestras amigas y nuestros amigos y reconocemos el valor invaluable de la amistad. A las mujeres mayores de hoy nos indigna la desigualdad, las vejaciones a las niñas, la trata de blancas, los feminicidios, el despojo, la violencia y la invisibilización de nosotras: niñas, jóvenes, adultas y mayores como sea que participen en la sociedad: indígenas, obreras, amas de casa, profesionistas, lesbianas…

incluya en alguna “importante tarea”?, o bien cuando pensamos en aquella persona que tiene la “vida resuelta” y que por su sola condición de ser mayor y tener más años que el resto de la población ¿tiene que “irse a descansar”? Yo digo: ¡No! Debemos reconocer los contrastes y desigualdades de nuestro país. Como sucede de manera frecuente, la realidad está llena de contrastes y de situaciones extremas para los diferentes grupos de población; así podemos dar cuenta de la terrible condición que tienen muchas mujeres mayores, que envejecieron al margen de la seguridad social, sin oportunidades de estudio y de trabajo remunerado y que hoy pueden estar en condiciones de abandono, despojo y maltrato. Asimismo, identificar la convivencia de al menos cinco generaciones que compartimos espacios sociales día con día y que una de esas generaciones está conformada por personas que hoy son mayores de 60 años, mayoritariamente mujeres quienes no solo están buscando espacios de formación y participación para el beneficio individual y familiar, sino que están luchando y construyendo con sus actos un nuevo rol que históricamente no se le ha dado a las personas mayores. Un rol que se diferencia de los tradicionales por la inclusión y la convicción de mantenerse activas y envejecer con dignidad y calidad. En donde los cabellos encanecidos se reconocen como pautas para la creación y descubrimiento de nuevas experiencias de vida, dejando de lado la vieja idea de que los mayores estamos únicamente en nuestras casas. Las mujeres mayores aceptamos cuidar como un acto de solidaridad e inclusive de expresión de amor para con el otro, entendido como cualquier miembro de la familia (hijas, hijos, hermanos, hermanas, incluso padre o madre) o bien a personas que sin tener un vínculo sanguíneo nos significan un gran cariño y aprecio, pero no por ello, su cuidado ha de ser la única tarea asignada y más aún asumida con un dejo de obligatoriedad por nosotras mismas, ni por la sociedad. Si bien la ruptura de los estereotipos en la vejez empieza con la reflexión individual, es importante guiar este ejercicio con información y contenidos que nos permitan conocer otras posturas e identificar aquellas con las que coincidimos, para expresar lo que sentimos, pensamos y hacemos, construyendo individual y conjuntamente la ganancia del envejecimiento, bajo los principios de autonomía, participación, dignidad y aprendizaje a lo largo de la vida. Desde el Centro de Estudios de Trabajo Social en Gerontología de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM y bajo este marco se ha propuesto, entre otras cosas, trabajar con y para las personas mayores. Este año estamos cumpliendo 10 años de impartir el diplomado Envejecimiento Exitoso con el que hemos logrado cambiar la perspectiva frente a la vejez, generando aprendizajes para vivir plenamente esta etapa de vida. La experiencia nos ha enseñado que son las mujeres mayores las que más asisten y participan y las que buscan trascender de una nueva manera su propio envejecimiento y el de los demás. ¡Los invitamos!

Los cabellos encanecidos se reconocen como pautas para la creación y descubrimiento de nuevas experiencias de vida

Las mujeres mayores de hoy tenemos proyectos, salimos de nuevo a la calle, reconocemos y exigimos nuestros derechos humanos. Sabemos que tenemos poco tiempo y que aún con paso lento, tenemos la fuerza, la convicción y la certeza de que necesitamos abonar a un mundo de equidad. Tenemos que ser reconocidas por los otros, pensar en ellas y ellos como un nosotros. Graciela Casas Torres, Maestra en Salud Pública, Coordinadora del Centro de Estudios de Trabajo Social en Gerontología y del Diplomado Envejecimiento Exitoso de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

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Las mujeres mayores de hoy apostamos a que TODAS LAS MUJERES lleguen a ser mayores en condiciones de igualdad. Reflexionemos. Hoy por hoy, nos preguntamos ¿en qué estereotipo de mujer envejecida se estará pensando cuando se asume que las mujeres mayores “sólo” cuidan nietos? O bien que debido a que “ya cumplió su máximo papel de madre”, ya nada le queda por hacer de mayor trascendencia, que no sea el cuidado de los suyos. ¿Qué reproducimos cuando pensamos en la imagen de aquella persona que está esperando pacientemente dentro de su casa que alguien la visite, le llame o la

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Sector Gobierno

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LA FEMINIZACIÓN DEL ENVEJECIMIENTO, UN PROBLEMA NO RESUELTO Darle voz y voto a las adultas mayores, así como garantizarles una vida activa e íntegra, son asuntos prioritarios en las agendas de gobiernos y población en general.

SERGIO SALVADOR VALDÉS Y ROJAS

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l rápido envejecimiento de la población que se observa en el país y la identificación de necesidades específicas de las personas adultas mayores que desestabilizan su vida actual y futura como son la mayor esperanza de vida, la feminización que se observa en los cambios demográficos así como la discapacidad y el deterioro cognitivo aunado al desempleo, la no jubilación y la pobreza, entre otras, constituyen poderosas razones para que los gobiernos federal, estatales y municipales se interesen y trabajen entusiasta y coordinadamente junto con la sociedad civil organizada y la academia, a favor de este grupo poblacional, cada vez más numeroso y heterogéneo, con necesidades y características diferentes entre las que destaca la feminización, tema principal de este artículo. En México ni en otro lugar del mundo puede decirse que el envejecimiento haya causado sorpresa, era algo previsible, sin embargo todavía hay mucho que caminar, sobre todo en lo que concierne a las mujeres adultas mayores. Una serie de características coloca a las personas mayores como un grupo de alto riesgo, esto es inseguridad social y económica, (especialmente en las mujeres), así como la coexistencia de padecimientos crónicos no transmisibles. El envejecimiento poblacional del país se ha dado de manera muy acelerada, se inició en la década de los sesentas y en la actualidad alcanza 10.03% de la población total de personas de 60 y más años de edad, el haber sobrepasado 10% de esta nos da el calificativo de país envejecido; 54% de la población total del país corresponde a las mujeres y 46% a los hombres. En realidad, el envejecimiento de la población deriva del éxito de las políticas públicas adoptadas a partir del término de la segunda guerra mundial y la consecuente industrialización de los países. Destacan, entre las políticas más influyentes, las de salud, seguridad social, educación, infraestructura en servicios y programas sociales.

El género es conceptualizado como un conjunto de características culturalmente concretas que identifican el comportamiento social de mujeres y hombres, así como las relaciones que se establecen entre ellos. Los roles de género atribuidos a cada sexo se trastocan y alteran a través del ciclo de vida, la situación de las personas mayores resulta diferente en relación a edades más jóvenes, las desigualdades de género durante la vejez son el resultado de las diferencias entre hombres y mujeres en la vida activa, la equidad de género ha sido considerada como tema relevante en el Plan de Acción resultante de la Segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento, Madrid 2002. La mortalidad masculina es mayor que la femenina en casi todas las edades, las proyecciones de la población sugieren que las mujeres constituirán una mayor creciente de las poblaciones de mayor longevidad, el aumento del número de ancianas viudas es causa de inquietud; otra observación es la dependencia que tiene el sexo masculino de las mujeres de la familia; estas se vuelven cuidadoras. En nuestro país, son los hogares donde se brinda la mayoría de los cuidados y son las mujeres quienes lo realizan (INEGI 2010), reportando que se tienen que cuidar 3.5 millones de enfermos crónicos, 1.2 millones de personas con discapacidad y a una parte importante de los 12 millones de personas mayores. (INMUJERES, 2009). Debemos reconocer que existe un grupo mayoritario de personas mayores entre los 60 y los 75 años de edad, que son independientes y autónomos, por lo que se hace necesario apoyarlos para que continúen integrados a su familia y comunidad, contribuyendo con su invaluable experiencia. El Secretario General de las Naciones Unidas ha declarado que apoyar el progreso más rápido de las mujeres no es sólo moralmente correcto, sino que tiene buen sentido político y económico. En el nuevo milenio no podemos entender el desarrollo sostenible en su triple dimensión económica, social y ambiental en un mundo global y local, sin la plena participación de las mujeres y la igualdad de género como compromiso y lo que es más importante, como resultado de esta transición, la igualdad de género y los derechos de las mujeres constituyen una agenda global en su conjunto. Debemos generar políticas públicas con los diversos actores dirigidas a mejorar la atención integral, equitativa, humanitaria y oportuna de las personas mayores en el país, es un compromiso de todos.

Existe un grupo mayoritario de personas entre 60 y 75 años de edad, que es independiente y autónomo, y es necesario apoyarlo para que continúe integrado a su familia y comunidad

Dr. Sergio Salvador Valdés y Rojas, Médico Internista Geriatra, Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores.

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MUJERES ADULTAS MAYORES, SITUACIÓN Y ALTERNATIVAS

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El envejecimiento demográfico puede ser una oportunidad y no un problema en nuestro país, si procuramos que la población llegue en mejores condiciones a la vejez.

EDWIGIS RODRÍGUEZ GUERRERO

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n México, la composición de la población ha cambiado en las últimas décadas. En 2015, la población adulta mayor de 60 años y más, representaba 10.9% del total de la población femenina y 9.9% del total de la población masculina. La población adulta mayor está creciendo de manera acelerada. Se prevé que para 2030 las mujeres de 60 años y más, representen 15.8% del total de la población femenina y los hombres 13.8% del total de la población masculina (CONAPO, 2013). Este proceso, resultado de la disminución de la fecundidad y el incremento de la esperanza de vida, se conoce como “Envejecimiento Demográfico” y tiene implicaciones importantes para los sistemas de pensión y jubilación, así como para el sistema de salud. Hay que tomar en cuenta que para el 2014 una tercera parte de las personas adultas mayores tenía al menos una discapacidad y en mayor medida, las mujeres que los hombres, como por ejemplo una cuarta parte de las mujeres y una quinta parte de los hombres presentaban dificultad para caminar y moverse o para vestirse, bañarse y comer.[1] Las mujeres adultas mayores contribuyen de manera muy importante en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, ya que se hacen cargo del cuidado de los integrantes del hogar como son niñas, niños, personas con alguna discapacidad y otras personas adultas con mayores problemáticas de autonomía funcional. También apoyan en la limpieza de la vivienda, realizan gestiones como pagos de los servicios del hogar y realizan trabajo voluntario o comunitario, sin ser reconocido. Si deseamos que nuestro país se beneficie de este sector poblacional, debemos cambiar nuestros estilos de vida y buscar que quienes envejecen mantengan la mayor autonomía posible en la salud y en el ámbito económico, así como mantener redes de apoyo. Las personas, desde la década

de vida de los 20 años, nos debemos plantear un proyecto de vida incluyendo la etapa de la vida adulta mayor con planes que integren soluciones para tener una vida sin dificultades de ninguna índole al llegar a esta o cuando menos, las menores. Esta alternativa tiene que ser una corresponsabilidad entre las instituciones que deben realizar planes y programas apuntando a que existan opciones para preservar la salud hasta la edad adulta mayor, además de contar con la infraestructura adecuada en lugares públicos y privados y la población en seguir las recomendaciones y apropiarse de esta responsabilidad que finalmente las personas tendremos que transitar por esta etapa de la vida y hacerlo de la mejor manera posible. En nuestro país existen dependencias de la administración pública que están realizando estudios y programas con perspectiva de género que tienen la responsabilidad y la visión de lograr que la población del país llegue en las mejores condiciones a la vejez. Otro gran reto es el cambio en la cultura, ya que actualmente se discrimina a las personas por edad, lo que trae como resultado la dificultad para acceder a los servicios, desempleo, falta de pensión, mayor vulnerabilidad ante conductas riesgosas como automedicación, mala alimentación, sedentarismo y aislamiento. La población adulta mayor que goza de buena salud y es independiente, generalmente son personas que continúan laborando, algunas son jefas(es) de familia y sus ingresos son una aportación importante a la economía familiar. A nivel internacional a la población adulta mayor se le ha empezado a ver como una oportunidad y no como un problema.

Los adultos mayores que gozan de buena salud y son independientes, continúan laborando, algunos son jefas (es) de familia y sus ingresos son una aportación importante a la economía familiar

Edwigis Rodríguez Guerrero, Licenciada en Derecho.

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[1] Tarjetas, Envejecimiento. Sistema de indicadores de Género. Inmujeres.


Entrevista POR: GABRIELA RAMÍREZ, SEMMÉXICO

ENVEJECER ES UN RETO CREATIVO: PATRICIA KELLY Muchas mujeres adultas mayores no tienen pensión o dinero por su jubilación. Patricia Kelly nos habla acerca de esta situación y, al mismo tiempo, destaca a un sector: las adultas activas que se reinventaron y han logrado superar esta problemática. Patricia Kelly es periodista, locutora, educadora sexual, con diversos diplomados sobre trastornos mentales, adicciones, codependencia y familia. Desde 1974 se ha desempeñado en radio en áreas de locución, musicalización, guionismo y realización y producción de programas. Actualmente está al frente del programa “Habla con Ellas”, que se transmite en la XEB, espacio dedicado para hablar y crear una cultura del envejecimiento activo y saludable. En 2014 publicó el libro Mujeres Grandes escrito con Alicia Ibargüengoitia.

Muchas de estas mujeres adultas mayores tienen que seguir trabajando por necesidad, ¿en qué condiciones viven? En términos generales hasta 30% de las mujeres adultas mayores tienen una pensión o un dinero por su jubilación; 70% restante no tiene nada y, por tanto, se ve en la necesidad de seguir trabajando como cuidadora de la familia -cuando ya no estás en capacidad de hacerlo y además sin cobro-. A algunas las ponen a cuidar personas enfermas. Otras pueden conseguir empleo de empacadoras en las tiendas de autoservicio, haciendo una labor que puede ser muy pesada, y viven solo de las propinas. Les ponen a cargar cajas, o a realizar labores de limpieza. ¿Por qué decidió adentrarse en este tema de las personas, específicamente, mujeres adultas mayores? Primero por mi crisis personal que comenzó hace como 10 años, ahora ya voy a cumplir 64 años. Empecé a ver a mi alrededor y encontré muy pocos modelos que me gustaría seguir. Fue así que buscando cómo reinventarme, me lancé a escribir el libro Mujeres grandes con Alicia Ibargüengoitia. En él se recopilan entrevistas con 25 mujeres que tienen tres características: son mayores de 70 años, que siguen activas y son destacadas; y, lo más importante, que quisieran hablar de su envejecimiento. Así elegimos a mujeres muy reconocidas

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¿Podría darnos un panorama general de la situación que viven las personas adultas mayores en México? Quisiera comenzar señalando que las mujeres adultas mayores estamos viviendo más que los hombres. En promedio estamos llegando a los 75 o hasta los 80 años y ellos llegan en promedio a los 73 o 75 años. El problema es que estamos viviendo más en condiciones de pobreza ya que a lo largo de la vida ganamos menos y en la vejez estamos en peores condiciones porque generalmente los varones dejan asegurados primero a sus hijos e hijas antes que a la esposa. Vivimos más, pero en deterioradas condiciones de salud, con una economía deteriorada y no tenemos una mejor calidad de vida. No todas tienen una propiedad y viven en casa de las o los hijos o a veces son víctimas de invasión de sus casas por su propia familia, ya que muchas veces, las mujeres adultas ceden en nombre del amor y de la comprensión. Sin embargo, hay otro sector, que es minúsculo, de mujeres adultas mayores que estudiaron una carrera, que consiguieron abrir un negocio y están haciendo lo que más les gusta o han tenido el privilegio de jubilarse.

como Silvia Pinal, Elena Poniatowska y Guadalupe Rivera Marín, así como a otras mujeres “comunes y corrientes”. Fue una gran experiencia que nos permitió ver diversos matices y ver a mujeres productivas, inteligentes y adaptadas a esta etapa en sus vidas. ¿Cómo empieza a impartir los talleres para personas adultas mayores? Pues porque yo quería transmitir el mensaje de que envejecer es un reto creativo y quería aportarles elementos para que puedan resignificar el envejecimiento para que no se conviertan en víctimas. Desde su punto de vista, ¿cuál es el mejor país para ser una adulta mayor? Suiza es el mejor lugar para envejecer. Apoya muy bien a sus ancianos y ancianas con atención médica, procura que todas las personas tengan una jubilación y apoya sus talentos. MAYO, 2017 | TODAS |

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Entrevista POR: EMILIANO GONZÁLEZ ISLAS

“MI LUCHA ES POR LA DIGNIFICACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES” Julieta Fierro, doctora en Astrofísica e Investigadora en el Instituto de Astronomía de la UNAM, se ha dedicado durante décadas a difundir los hallazgos sobre el Universo en México y el mundo, pero ahora también busca que los niños de hoy tengan un retiro digno cuando sean adultos. muy vinculado con la docencia y la educación básica, de tal manera que pudiéramos auxiliar a los docentes para que aprendan ciencia, la aprecien y la puedan enseñar de manera moderna y más apasionante. ¿Y para que haya más mujeres dedicadas a la ciencia? Por fortuna vamos bien, cada vez hay más mujeres en las universidades y más chicas que se dedican a una multitud de disciplinas, incluida la ciencia. Yo creo que es cuestión de tiempo, pero también de no bajar la guardia, de seguir pensando que las mujeres en general están desfavorecidas, sufren mayores índices de violencia y tienen menos apoyos familiares para estudiar. Siempre hay que estar muy al pendiente de lo que pasa con las mujeres en nuestra sociedad, para procurar que siga esta tendencia al alta de inclusión en todas las áreas del conocimiento.

FOTO: CORTESÍA

¿Qué obstáculos ha tenido que enfrentar para destacar en su área de conocimiento? En la academia, casi ninguno. Donde me cuesta trabajo moverme cómodamente es en el mundo árabe. Cuando me invitan, yo trato de ir a esas naciones y aprovechar esa oportunidad, porque es importante que las chicas jóvenes vean que en otras latitudes hay mujeres que tienen una vida plena dedicándose a la ciencia, y que los gobiernos dejen que las mujeres vayan a la escuela, aunque no les permitan que trabajen fuera de casa, para que sus niños tengan mayores estímulos para dedicarse a diferentes actividades, incluida la ciencia. En el ámbito personal, yo viví en una época diferente de la actual, en la que no se estilaba que las chicas estudiaran carreras científicas. Fue difícil, pero la ciencia me gusta tanto que pensé que era lo mejor para mí. ¿Cuál considera que es su mayor logro? Lo más importante, y no me había dado cuenta hasta hace muy poco tiempo, es que he sido el ejemplo a seguir para que muchos jóvenes estudien Física. ¿De dónde nace su interés por la astronomía? De la belleza de esta ciencia, de lo extraordinarios que son el universo y estos objetos celestes tan hermosos, y que se pueda conocer lo que hay más allá de la Tierra; se sepa qué son las galaxias y cómo evolucionan, o cómo se forman las estrellas. Usted se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por más de 40 años, ¿cómo podemos llevar el conocimiento a más personas en nuestro país? Sería bueno que hubiera un centro de divulgación de la ciencia en cada estado, que podría estar asociado o no a un museo, pero tendría que estar

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¿Y algo que le falte por lograr? Jubilarme (risas), para que más jóvenes puedan ocupar puestos como el mío en las universidades. Ahora mi lucha es por que cada niño que nazca tenga su Afore, porque creo que cada ciudadano merece tener una jubilación digna y el problema de los adultos mayores será cada vez más terrible. Debemos buscar la manera de que las personas puedan ahorrar para jubilarse con dignidad y no ser una carga para sus hijos. Además, no todos los adultos van a querer tener hijos. Mi lucha es por la dignificación de las personas mayores, que en 2050 serán 22% de la población (según proyecciones del Consejo Nacional de Población). El Estado debe empezar a pensar desde ahora cómo resolver ese problema.


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Sector Gobierno

REPENSANDO EL PAPEL DE LAS MUJERES ADULTAS MAYORES Esencial defender sus derechos y reconocer su labor desde la perspectiva de género.

LUIS MIGUEL GUTIÉRREZ ROBLEDO Y ELIZABETH CARO LÓPEZ

N Luis Miguel Gutiérrez Robledo, Doctor en Ciencias Médicas. Elizabeth Caro López, Maestra en Políticas Públicas y Sociales y Especialista en Servicios de Salud para Personas Mayores. Instituto Nacional de Geriatría.

os acostumbramos a pensar en las mujeres mayores como personas que en primer lugar son abuelas y cuyo tiempo transcurre dedicado a la familia, la propia y la ampliada. Mujeres que suelen tener buenas redes familiares y sociales. Mujeres que van y vienen, que gozan de relativa buena salud, expertas en solucionar casi todo. Muchas mujeres mayores participan en la sociedad a través del rol descrito, pero sin duda sus alcances han cambiado mucho y en los próximos años, esto será más evidente. Cada día es más común topar con mujeres mayores jefas de familia, mujeres mayores cuidadoras, mujeres mayores desempeñando un papel importante en la docencia, la investigación, la política y en prácticamente todas las ramas del desarrollo humano. Tres son las principales causas de esta evolución. En primer lugar, las mujeres mayores cuentan con mejores condiciones de salud lo cual les permite una vida independiente y productiva. En segundo lugar, su escolaridad ha aumentado. Y en tercer lugar, no siempre por las buenas razones, pero permanecen más tiempo en el mercado laboral. La imagen que resume el perfil actual de las personas mayores en México, de acuerdo a los datos censales y de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, es el siguiente: una mujer de 70 años de edad

en promedio; que sabe leer y escribir; que está afiliada a algún servicio de salud; casada o unida; y residente en una localidad urbana. La esperanza de vida aproximada de una mexicana de 60 años, es de 24 años más, en promedio. Más de la mitad gozan de buena salud general; son funcionales, o acaso, adolecen de alguna condición crónica menor, más comúnmente una enfermedad cardiovascular, o metabólica de fácil control, que no la hace dependiente; 20% tiene alguna o varias enfermedades ya de mayor peso, pero no incapacitante. Un 20% más, cursa ya con la condición de fragilidad que se hace manifiesta a través de un síndrome geriátrico como malnutrición, sarcopenia, dolor, deterioro sensorial o depresión; y solo 5% es totalmente dependiente. En lo que toca al ámbito laboral, 19.4% de la población de mujeres adultas mayores trabaja. Sin embargo, solo 8.7% cuenta con una pensión o jubilación, o reciben pensión por viudez. De las mujeres que trabajan, el 65% es asalariada; 23% trabaja por cuenta propia; 2.3% es empleadora; 2.2% tiene percepciones no ligadas a un salario (comisión, propina, porcentaje, entre otros) y casi 8% trabaja sin recibir remuneración monetaria o en especie, pudiera recibir alguna prestación. (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nacional del INEGI 2014). En suma: es claro, a partir del análisis de este perfil, la necesidad de llevar a los hechos los derechos de las mujeres mayores quienes, a pesar de su significativa participación y aún mayor potencial, permanecen al margen de muchos beneficios sociales y oportunidades de participación. Como sociedad debemos asumir el compromiso de ampliar y diversificar los espacios de participación permanente y hacer patente el reconocimiento del papel que realizan las mujeres mayores mexicanas. Si la discriminación por edad es motivo de preocupación, lo es más aún desde la perspectiva de género. Necesitamos construir un sistema de apoyo igualitario que permita aliviar la injusta y desigual carga de los cuidados, propiciar la participación masculina en ese ámbito y contribuir a la igualdad de oportunidades en empleo y jubilación que permitan construir un futuro justo y seguro para las mexicanas que masivamente se incorporan ya, y seguirán incorporándose cada vez en mayor proporción a la vejez.

Si la discriminación por edad es motivo de preocupación, lo es más aún desde la perspectiva de género

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Reportaje POR: BERENICE CHAVARRÍA

LAS CASAS DE DESCANSO PARA ADULTAS MAYORES

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Los asilos ven pasar los últimos años de vida de mujeres y hombres abandonados por su familia, que no cuentan con una o simplemente no tienen los recursos necesarios para su vejez.

La situación de los adultos mayores abandonados por sus familias se agrava, y se estima que en 2050, al menos, 32 millones de mexicanos serán personas de la tercera edad.

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e abre la puerta blanca y al entrar te encuentras con seis personas adultas mayores, dos mujeres y cuatro hombres, descansando en unos sillones y sillas oyendo música del cantante español Raphael. Sobre ellos se lee un cartel que da la bienvenida al asilo “Árbol de vida”, una casa hogar que hace que sus huéspedes se sientan como en familia, y alberga la vida de 18 personas. “Nadie está aquí por su voluntad”, dice María de Lourdes, una de las cuatro mujeres que habita la casa. Doña Lourdes, como la conocen, pasa sus días sentada en una silla de ruedas observando al perro que tienen como mascota, por momentos se queda dormida en el mismo lugar. Tiene 83 años y cuatro hijos, quienes tomaron la decisión de llevarla a ese lugar sin platicar con ella. “Cuando me trajeron creí que venía a una consulta, pero no, y si me dejaron aquí es porque estorbo en casa”, dice con lágrimas en los ojos mientras mira sus manos recargadas sobre la falda floreada que lleva puesta.

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El caso de Lourdes es el de muchas adultas mayores que viven en México, Roberto Pérez, el psicólogo que fundó “Árbol de vida”, dice que el principal problema que observa en las mujeres es la depresión. Para ellas es difícil entender que sus familias ya no las quieren cuidar, de ahí la importancia de las terapias psicológicas y todo el amor posible que se les pueda brindar. Según datos del Censo de Alojamientos Sociales 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 7 de cada 10 personas que viven en estas residencias son mujeres, es decir, 2,905 mujeres de 4,298 adultos mayores que se tienen registrados en los 160 asilos de la Ciudad de México. Mientras que a nivel nacional hay 22,611 personas mayores que residen en casas hogar. En lugares como “Árbol de Vida”, fundado en 2010, no se cuenta con apoyo del gobierno, todos los gastos se toman de las mensualidades que pagan las familias, las cuales van desde los 4,000 hasta los 6,500 pesos. Esta casa cuenta con un médico y un psiquiatra que acuden

4,298 Adultos mayores viven en las casas de descanso de la CDMX.

cuando hay alguna emergencia, también se tienen enfermeros y cuatro cuidadores. Aquí se atienden enfermedades como demencia, esquizofrenia y retraso mental. ¿Cómo es el día de una mujer dentro de un asilo? Lourdes dice que siempre hace lo mismo, sus actividades son las siguientes: • 8:00 las despiertan • 10:00 es el desayuno, el cual puede incluir yogur, fruta y molletes. • 11:00 terapia física, que consiste en caminar en el patio de la casa. En el caso de Lourdes, ella no puede salir al parque que se encuentra cerca, debido a que sus capacidades de movilidad son muy reducidas. • 14:00 es la hora de la comida, arroz, huevos, frijoles es lo que normalmente come, acompañado de pollo, res o puerco. • 15:00 tiempo libre para ver televisión o simplemente estar sentados en el patio. • 19:00 llega el momento de la merienda. • 20:00 ya todos deben estar en sus camas preparados para dormir. La casa cuenta con cuatro cuartos en los que caben máximo tres camas; también tiene una pequeña sala. Entre los compañeros de vida de su actual hogar, Lourdes convive con tres mujeres más; una de ellas padece de epilepsia, Lety, y al platicar con ella se puede observar lo dilatadas que están sus pupilas a causa de su fuerte medicamento. Mary apenas puede formular una frase, pues le realizaron una operación en la cabeza por la que no habla con fluidez. Entre los hombres hay uno que pide que lo lleven a su casa, padece demencia. Sin embargo, hay otro que a sus 61 años está cursando la Licenciatura en Matemáticas en línea. Todos ellos no pueden evitar expresar la nostalgia que les provoca que sus seres queridos, las personas a quienes dieron sus mejores años, los hayan abandonado. Roberto Pérez confiesa que las visitas de los hijos y nietos al principio son regulares, pero al pasar del tiempo los olvidan. Desde que se fundó la residencia han fallecido 20 adultos mayores; Roberto dice que la mayoría cayó en depresión y no salió de este problema. La población adulta aumenta y esto provoca retos económicos, sociales y de salud. Según estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2050 habrá al menos 32,427,197 adultos mayores. Actualmente, los tres estados de la República Mexicana donde se concentran la mayor cantidad de adultos mayores son Estado de México, CDMX y Veracruz. Un lugar como “Árbol de vida” gasta más de 1 millón de pesos anuales para mantener con las condiciones necesarias a las personas de la tercera edad, por ello reciben donaciones. Cuando la familia no puede o no quiere hacerse cargo de sus adultos mayores la primera opción es una residencia. En estos lugares poco a poco son olvidados, pasan sus últimos años contemplando una ventana, el sol, el cielo; algunos de ellos lo único que desean es morir, otros intentan hacer de sus últimos años una etapa llevadera repitiendo todos los días la misma rutina.


Testimonio

MI SECRETO:

SER FELIZ Queta Lavat es una actriz mexicana de televisión, y una de las más reconocidas de la Época de Oro del cine mexicano. En 2017, cumplió 70 años ininterrumpidos en el cine, la televisión y el doblaje. Ahora comparte con Todas este valioso e interesante testimonio.

FOTO: CORTESÍA

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l 23 de febrero último cumplí 88 años. Quiero llegar a los 100. Gozo de buena salud y gran ánimo. Tengo un buen carácter. Si alguien me preguntara cuál ha sido el secreto de mi vida, les diré: ser positiva, estar feliz, el gusto por mi trabajo (160 películas y más de 43 telenovelas) y también nadar. Ahora puedo decir que todo lo que hice y sigo haciendo, está aderezado con otras dos cosas: me mantuve rodeada de amigas y amigos y de mi familia, un marido con el que duré ocho años de novia y 43 años de casada; con el que tuve 3 hijos y una hija; ahora gozo nueve nietos y un bisnieto. Creo que la amistad sana. No padezco ninguna enfermedad de esas de la tercera edad. Vivo sola. Mi casa está rodeada de objetos, una cocina completa, para degustar; algunos recuerdos, un sistema moderno de comunicación y un espacio para seguir adelante. El paisaje de mi ventana me gusta, por verde. Tuve una familia de seis hermanos, siempre nos llevamos muy bien. Ese es quizá todo el secreto de esta salud y este bienestar permanente; hoy, además, me siento encantada de haber pertenecido a la generación de la Época de Oro del cine mexicano; haber formado parte del nacimiento de la televisión y haber sido contemporánea de grandes figuras como Pedro Infante, el Indio Fernández, Jorge Negrete, Silvia Derbez, Blanca Estela Pavón y Ma. Elena Marqués. En 2007, pensé que debía tener otros 10 años de actividad, que ya se cumplieron. Ahora espero llegar a los 100 años, y agradecer a la vida tantas vivencias, triunfos, -no esos de ser estrella que no fui-, sino de otros también importantes, donde se puede amar a cuatro criaturas y trabajar en el cine; donde se puede amar al mismo hombre cuatro décadas y tener un desarrollo profesional; donde la actitud cuenta y las ganas de pensar que las cosas van bien, funciona. Nunca he sido tremendista. Nací el 23 de febrero de 1929. Me encanta decir cuántos años tengo porque estoy lúcida, sana y todavía hago eso que tanto me gustó, actuar y tejer, he tejido todo el tiempo. Jorge Negrete me llamó, a los 16 años, su arañita porque me dijo que nunca conoció a una niña que tejiera tanto. Así fue. Les cuento. Comencé en el cine a los 16 años, invitada por la gran actriz Ma. Elena Marqués. Ahora que puedo decir que estoy sana, que sigo trabajando, y soy capaz de memorizar parlamentos y diálogos que me piden los guionistas y dramaturgos, tendré que decirles que es la

Nací el 23 de febrero de 1929. Me encanta decir cuántos años tengo porque estoy lúcida, sana y todavía hago eso que tanto me gusta: actuar y tejer; he tejido todo el tiempo actitud positiva en la vida, una gran ayuda. Estoy encantada con los reconocimientos, las diosas de plata, los homenajes que arreciaron después de que cumplí 70 años, todo eso es maravilloso, tanto como la vida plena. Mi familia tuvo raíces españolas y francesas. Mi abuelo materno llegó de España al finalizar el siglo XIX, murió durante la Revolución Mexicana, dejó a mi abuela viuda y con seis hijos. El tutor de la herencia la dejó virtualmente en la calle. Otro secreto: nunca he hecho dietas, ni ejercicio físico, solo nado diariamente, soy feliz y eso se refleja en mi cara. Ser feliz es fácil lograrlo. No entiendo a las personas amargadas, que van con la tristeza por delante. Así no se disfruta. Me describo a mí misma como común y corriente, no he sido de muchas parrandas ni desvelos. Y en el balance, debo decir que solo tuve tiempo de formar una familia, 160 películas y más de 40 telenovelas; mucho doblaje, y hoy me siento apapachada y llena de amor. MAYO, 2017 | TODAS |

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Reportaje

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POR: GLORIA ANALCO, SEMMÉXICO

ENVEJECIMIENTO DIGNO, RETO DEL ESTADO La falta de ingresos y de seguridad social complica la vida de muchas adultas mayores, por lo que es importante que las políticas públicas se esfuercen por ofrecer bienestar a este sector.

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l envejecimiento de la población mexicana crece. Su perfil es femenino: las mujeres mayores hoy son más de 5 millones, de los 9,455,000 adultos mayores de 65 años. Ellas son mayoría en proceso de envejecimiento según la indagatoria periodística y cómo vivirán más años, más de la tercera parte no tiene pensión económica por falta de historia laboral, en una situación de pobreza y abandono, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) e Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam). Para toda la población adulta su situación se agravará, porque en 2030 serán 20.4 millones, según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), es decir un cuarto de la población total, con enfermedades degenerativas, sin capital, lo cual significará altas inversiones del Estado en hospitales y cuidado. De acuerdo al INEGI, hoy son 5,200,000 mujeres. Casi 50% viudas o solas y 37% sin pensión laboral o de esposas. Hoy, cada 24 horas, 800 mexicanas y mexicanos se unen al grupo de la tercera edad y para 2030 se estarán sumando diariamente 2,170 personas a esa lista, afirmó Alejandro Orozco Rubio, extitular del Inapam.

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Si la situación es grave -apuntó-, “el futuro será catastrófico”, sobre todo para las mujeres que viven más años y representan a más de la mitad de la población, por lo que “nos situamos ante una inversión demográfica sin precedentes”, subrayó. En la vejez la demanda será empleo o pensiones y servicios médicos, sociales y casas de cuidado, indicó Orozco Rubio. Ellas serán las más pobres, considerando que la tasa de participación económica en los hombres es de 50.7% y en las mujeres de 19.4%. Hoy viven en México 12.4 millones de personas de 60, es decir 10.4% de la población, porcentaje de 53.42% de mujeres y 46.58% de hombres, según el CONAPO. Orozco Rubio dijo que, en el corto plazo, el proceso de envejecimiento es irreversible, por ello la urgencia de asumir desde hoy políticas públicas efectivas. Las estadísticas oficiales indican que la población ocupada de 60 y más años se incrementó 9.10% al pasar de 4,180, a finales de 2012 a 4,561,000 en el segundo trimestre de 2016. Los hombres duplican el número de mujeres de la tercera edad que laboran, pues por cada 7 varones hay 3 trabajadoras, según la última edición de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

En general, la situación conyugal de las mujeres de 60 y más años indica que la mayoría están unidas (46.8%). Sin embargo, hay un gran contingente de mujeres que son viudas (37.2%); en los hombres esta situación cambia: más de tres cuartas partes (75.9%) están unidos y 13.4% están viudos. Conforme la población envejece las necesidades de salud se vuelven más apremiantes, ya que el grupo de población de 65 y más años ha crecido más del doble entre principios de los 90 y la década actual. Cerca de 80% de las personas de la tercera edad carece de pensión, según el Diagnóstico del Programa de Pensión para Adultos Mayores del Gobierno Federal, entonces el uso de servicios privados médicos puede representar una fuerte carga económica para ese grupo. Las mujeres de la tercera edad enfrentan un trinomio perverso: el gasto en servicios privados, no contar con pensión y estar en riesgo de enfermarse, lo que obliga a políticas públicas que ofrezcan un esquema de aseguramiento y financiamiento adecuado, según estableció ese Diagnóstico. Hay un claro desdén hacia las personas adultas mayores que la sociedad considera que ya no le son útiles y un prejuicio sobre su salud mental no justificado, ya que sus capacidades no merman si se hacen los ejercicios adecuados, salvo si se alcanza una edad cercana o superior a los 90 años y no se tienen enfermedades degenerativas, aseguró la psicóloga Gabriela Delgado.


Estados

DISFRUTANDO

SER

Transformar nuestros roles como mujeres mayores es el principal reto para evitar la discriminación.

ADRIANA LUNA PARRA

Adriana Luna Parra, Psicóloga Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México.

ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

T

imiento o ya llegamos, odas estamos en camino del envejecimiento es vital resignificar la vejez mirándola como oportunidad y no ue nos quedó pendiencomo carga. Atrevernos a vivir lo que te. Mirar y romper los estereotipos con que la cultura nos amarra, perder el miedo, decidirnos a envejecer disfrutando SER hasta el último día. as estamos en el camiLas mujeres mayores, somos parte de todas y todas no. En esta colaboración trataré de desenmascararr los estereotipos que da por la imagen de la aunque pintados de rosa, traen la soga acaramelada mpañía escondiendo el dulce abuela, el amor incondicional y la dulce compañía sometimiento bajo la “protección” y el despojo bajoo la “compañía”. El envejecimiento es un proceso que tememos, sobre todo las mujeres influidas por una construcción cultural que noss ha enseñado que lo viejo se desecha porque ya no “sirve”. Esto golpea más a la mujer porque nuestra valoración personal y social está basada en el servicio a otras personas: hijos, compañero y familia. El rol de la “mujer ideal” nos determina a priorizar las necesidades de los demás a las nuestras. Aprendimos que ser buena madre y bella compañera sexual era nuestra misión. Nuestros sueños los dejamos fuera y casi siempre las decisiones de vida se toman pensando en los seres queridos. Con la consigna de “Amar incondicionalmente, dar todo al ser amado”, abrimos la puerta al despojo y abuso como moneda de cambio por compañía y sentirnos “útiles”. Ser mujer mayor nos enfrenta a la pérdida de nuestro tradicional rol, nuestra estima se tambalea: quienes dependían de nosotras ya ven a otra mujer. El espejo, verdugo cruel nos muestra la pérdida de la belleza concebida como privativa de la sexualidad joven, en lugar de mostrar la belleza de nuestras canas y nuestra mirada. El estereotipo de que lo viejo ya no sirve multiplica su relevancia. El fantasma de la soledad aterra porque no sé qué hacer conmigo misma, se me perdieron mis sueños. ¡No te creas! ¡Están ahí! Es tiempo de retomarlos.

Nos construimos en la codependencia limitando nuestro marco social y nuestras oportunidades en lo educativo, laboral, vital y de disfrute. No aprendimos a ser por y para nosotras, pocas somos las que trabajamos y aun así cumplimos el rol cuidando de la felicidad de otros como base de la nuestra. Herramienta perfecta del patriarcado para el aceptado sometimiento que se afila más con el también aprendido miedo a la soledad. El reto es romper la propia discriminación, resignificar la vejez, defender nuestro derecho a vivir con alegría. Es una realidad que hay pérdidas reales, biológicas y afectivas, reconozcamos esas y también lo ganado con los años. Transformemos nuestros roles, amemos sin servir. Es nuestro tiempo. Dejemos de esconder la vejez, mostrémosla con orgullo, retomemos nuestra vida, nuestro tiempo y disfrutemos hasta el último día: vivir nuestra vida.

El reto es romper la propia discriminación, resignificar la vejez, defender nuestro derecho a vivir con alegría

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Consejo Social

MUJERES MAYORES Y SU DERECHO A LA SALUD SEXUAL ILUSTRACIÓN: SHUTTERSTOCK

Las mujeres adultas tienen derecho de vivir sus derechos sexuales y reproductivos sin ser censuradas por la sociedad.

VERÓNICA TERRAZAS ARAGONEZ

H

ay que reducir el estigma en torno a sus prácticas sexuales y facilitarles el abordaje de esos temas con autonomía y dignidad con sus familiares, comunidades, y profesionales de salud e instituciones públicas. Otra forma de violencia de género es creer que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres solo se consideran en el periodo en que se presenta la menstruación y se terminan cuando llega la menopausia, sin tener en cuenta que somos seres sexuados desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, y la relación de nuestro cuerpo con la sexualidad está presente en todos los momentos de nuestra vida. Las sociedades construyen el significado de la salud y de la enfermedad en su relación con la salud sexual y reproductiva, y al parecer la menopausia provoca un malestar social, pero en el sentido contrario de la menstruación, toda vez que es simbolizado como el momento de “la pérdida”. Esto implica visualizar la vejez como enfermedad, ya no eres útil para esta sociedad, al contrario, estorbas, te vuelves aún más dependiente e invisible. La definición de la salud reproductiva adoptada en El Cairo habla de funciones y procesos asociados a todas las materias concernientes al sistema reproductivo, por lo que podemos hablar de la salud reproductiva de las mujeres a cualquier edad, incluso si son mujeres de más de 80 años. Los derechos sexuales están asociados fundamentalmente al ejercicio de la identificación personal de las propias necesidades, a través del ejercicio de la conciencia de ser portadora de la posibilidad de acceder a algo.

En ese caso, acceder a la posibilidad de seguir viviendo de manera segura y placentera su propia sexualidad, con autonomía, integralidad, igualdad (entre todas las mujeres) y diversidad, además de dignidad y solidaridad. El placer no puede ser vetado a las mujeres por causa de ciertas normas morales de las sociedades. Las decisiones acerca de con quién vivir las experiencias sexuales no pueden ser censuradas por las sociedades. Estos derechos también se aplican a las mujeres adultas mayores, al derecho individual y social de tener acceso a cualquier evento de la vida reproductiva. Es necesario considerar la salud sexual y reproductiva de la mujer en procesos de envejecimiento desde una perspectiva que tome en cuenta su ciclo de vida, su estilo de vida, su vida afectiva y sexual, maternidad, cuidado de hijos e hijas, la relación con la(s) parejas(s), el trabajo remunerado, responsabilidades de atención a la familia, su historia clínica y familiar, salud fisiológica, estado socioeconómico, protección social y estado civil. E introducir en los procesos de promoción de la salud, aspectos asociados a los análisis de género, raza/etnia, y de derechos asociados a la visión de que las mujeres en procesos de envejecimiento y mayores deben ser cuidadas a partir del principio de integralidad y en el marco de construcción de ciudadanía y de los derechos humanos. Además, promover la solidaridad intergeneracional entre mujeres jóvenes y adultas en procesos de envejecimiento, facilitando intercambios en el debate de los temas de salud sexual y reproductiva, y de los derechos sexuales y reproductivos, promoviendo pensamiento y acciones que potencialicen intercambios de conocimientos, actitudes y de juicios de valor.

El placer no puede ser vetado a las mujeres por causa de ciertas normas morales de las sociedades

Verónica Terrazas Aragonez, Maestra en Psicoterapia Clínica.

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Estados

LA EDAD ADULTA: UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR La edad adulta no tiene que ir acompañada de limitaciones motrices y de aislamiento social.

FOTO: SHUTTERSTOCK

YAMILETT ORDUÑA SAIDE

L

a Organización de Naciones Unidas establece que una persona es adulta mayor al llegar a los 60 años de edad, etapa caracterizada por la disminución de habilidades físicas y mentales producto de la acción del tiempo sobre ellas. Las personas adultas mayores están aumentando cada vez más su participación en la composición de la población a nivel mundial, hecho que requiere más que nunca de acciones tendientes a la atención de este grupo etario en materia de servicios médicos, asistenciales, ocupacionales y recreativos. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para el año 2030 el total de personas adultas mayores será de 20.4 millones, el equivalente al 14.8% de la población total del país. ¿Qué condiciones de vida espera a las adultas mayores? Generalmente se habla de situaciones desfavorables como: discriminación, problemas económicos y de manutención, abandono, atención médica deficiente, entre otros. Si bien las circunstancias poco favorecedoras son múltiples, frente a estas condiciones adversas que enfrentan las adultas mayores, existen rezagos que pueden ser vistos como áreas de oportunidad para favorecer su calidad de vida. Las mujeres viven en promedio más años que los hombres. Al 2010 este indicador fue de 77 años para mujeres y 71 para los hombres y creció para 2016, en casi 78 y 73 años, respectivamente. Sin embargo, el vivir un mayor número de años no significa necesariamente tener una mejor calidad durante toda la existencia, por ello, existe la necesidad de adecuar los servicios relacionados con la salud, vivienda, pensiones y espacios urbanos que faciliten el tránsito de estas personas como una tarea pendiente de gobiernos y sociedad. Dado que es mayor el número de años que viven las mujeres en relación con los hombres, son ellas las que requerirán por un mayor lapso los servicios de atención derivados de las condiciones de vida propias de esta etapa. El Informe Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud de la OMS 2015 sostiene que en la formulación de buenas políticas de salud pública

eficientes para la atención de las personas adultas mayores se presentan como obstáculos los estereotipos anticuados que se les adjudican a éstas. Generalmente las personas en este grupo de edad son catalogadas como débiles, alejadas de la realidad o dependientes y, por tanto, son discriminadas. Vale la pena plantear un escenario menos negativo, como lo sostiene la teoría de la Actividad o Envejecimiento Exitoso, que vaya eliminando paulatinamente esta serie de atribuciones estereotipadas que suelen adjudicárseles a las personas de 60 años y más, y puedan ser consideradas como sujetos activos, contribuyentes y beneficiarios del desarrollo. La Organización Mundial de la Salud sostiene que el envejecimiento no tiene que ir necesariamente acompañado por limitaciones de movilidad y aislamiento social. Algunas acciones que pueden ayudar a mejorar las condiciones de vida de las adultas mayores pueden ser: • La búsqueda de nuevos aprendizajes • Descubrir y cultivar un nuevo hobby • Terapias de relajación y ocupacionales individuales y grupales • Escritura y lectura • Promover la sororidad entre adultas mayores • Proponer nuevos programas, instrumentos y acciones de atención a la población adulta mayor ante las autoridades. Nunca como hoy la edad adulta puede significar una etapa más vital. Desde tu trinchera reflexiona cómo puedes promover todos los derechos para todas las personas, sin ningún tipo de discriminación.

Las personas adultas mayores están aumentando cada vez más su participación en la composición de la población a nivel mundial

Yamilett Orduña Saide, Maestra en Educación Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León.

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Consejo Consultivo

ADULTAS MAYORES EN LOS PUEBLOS INDÍGENAS

LILIANA VIANEY VARGAS VÁSQUEZ

E

l Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM), contabilizaba en el 2015 a 12,641,791 personas mayores; esto es 11% de la población total del país (119,530,753). Mientras la cifra de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, rondaba alrededor de 12, 025,947 de personas de origen indígena; de los cuales, la población de 60 años o más representaba 10.4%, lo que significó un incremento de casi 3%, respecto de los datos de 2000, de 7.3%. Esta cifra se resume en que las personas adultas mayores indígenas suman 1,247,673 personas. Un dato de INAPAM que salta a la vista, es que los estados que se ubican por debajo de la línea de esperanza de vida nacional de las personas adultas mayores, son, en su mayoría las entidades del sur: Tabasco, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Chiapas, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo y Baja California, respectivamente. Ubicando en el último lugar a Chiapas, con 72.8 años de vida, frente a los 76.4 registrados para Nuevo León, y que se coloca en primer lugar ante los 74.9 años de vida de la media nacional. Estos datos reflejan la desigualdad social y de oportunidades de desarrollo entre aquellas entidades con mayor presencia de población indígena y la no indígena. La comparación de cifras no solo tiene la intención de saber hacia dónde vamos cuantitativamente, sino el porqué se reflejan los datos y qué reflejan, y estos son siempre oportunidades de intervención. Y desde ya, parto con una pregunta ¿cómo es que, en la vida real, una persona adulta mayor indígena accede a los servicios y

FOTO: SHUTTERSTOCK

La desigualdad social y de oportunidades de desarrollo entre la población indígena refleja que aún hay mucho trabajo que hacer. programas especializados? Lo que me resuena son los comentarios que suelo escuchar en campo: me regañan porque no entiendo español, nos tratan muy mal, me hacen regresar a cada rato porque no llevo la documentación completa, etcétera. Este tipo de trato hacia con los indígenas (y no solo con los adultos mayores) es un claro ejemplo de cómo una persona indígena habrá de “acceder a sus derechos” siendo tratada indignamente, es decir; como una persona incapaz de entender, sin derecho a que sea atendida en su lengua de manera DIGNA y con sensibilidad. Imaginemos los escenarios comunes: un día en la sierra de Oaxaca hay pago de un programa. Hace un frío tremendo y llueve, habrá que formarse y esperar por más de dos horas en esas condiciones, o más si es posible. De entre los beneficiarios y beneficiarias en su mayoría, no hablan muy bien el español. Las traductoras son regañadas y estas a su vez regañan a las usuarias y usuarios por no acatar las instrucciones, y la relación entre el o la que sabe y no sabe, es evidente, la relación entre el indio o india y el no indio, se refleja en el racismo puro de los y las servidoras públicas. Se escuchan murmullos y risas, todo mundo se queja de los regaños. Algo así también sucede en los accesos a los servicios de salud: tengo que ir porque si no, me regañan ¿dónde y en qué parte, las y los servidores que atienden a la población indígena no entienden que están para cumplir y hacer vivos los derechos humanos? ¿Y en qué parte de los marcos jurídicos no se entiende que los derechos humanos son para dignificar la vida de las personas? Existen en verdad muchos pendientes de sensibilización para la atención a la población indígena. Y ahí, las instituciones correspondientes tienen un gran pendiente aún, en este caso el INAPAM ¿Qué está haciendo respecto de la población indígena y cómo es la atención diferenciada y especializada? Interesante puede ser la respuesta. Sospecho que es posible que me canalicen a otra institución.

Existen muchos pendientes de sensibilización para la atención a la población indígena. Y ahí, las instituciones correspondientes tienen un gran pendiente

Liliana Vianey Vargas Vásquez, Maestra en Antropología Social.

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Academia POR: CLARA CORIA

LA ACTIVIDAD SEXUAL Y EL EROTISMO FLORECEN ENTRE LAS MUJERES DE MÁS DE 60 AÑOS

No se habla A lo largo de mis investigaciones encontré mujeres modernas y muy activas en su vida sexual, sorprendidas de otras que se animan a exponer sin pudor sentimientos respecto de su propia sexualidad, ya que no estaban dispuestas a hacer lo mismo. Hay mujeres que a lo largo de sus vidas mantuvieron una relación disfrutable con el propio erotismo, indispuestas a renunciar a algo propio, por placentero y revitalizante. Sin embargo, lograr satisfacer dicho disfrute presenta obstáculos. Algunos comentarios: “Es una época de la vida muy complicada para nosotras, las mayores de 60, porque el deseo sexual se sigue sintiendo a flor de piel, pero nuestra edad no les atrae a los hombres”; “Sucede que no hay hombres con quien disfrutar sexualmente. Están los que buscan mujeres jóvenes, los gays y lo que queda suelto suele ser muy lamentable. “Es difícil encontrar hombres disponibles y gratos”; “Un obstáculo suele ser que, aunque no representemos los 60, ya no somos dóciles y no estamos dispuestas a atenderlos y cocinarles como cuando éramos jóvenes. Muchos de los hombres de nuestra edad siguen pretendiendo un reemplazo maternal”.

FOTO: SHUTTERSTOCK

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e piensa que la sexualidad llega a su fin con la menopausia. Muchas mujeres se animan a compartir experiencias como: “Estaba retirada porque cuando me separé me dediqué a trabajar y mantener a mis hijos, no me di tiempo para otra pareja ni para relaciones circunstanciales. Ahora apareció alguien; me entusiasmó y tuve una experiencia sexual maravillosa. Sentí como en mi juventud. Quedé asombradísima porque pensé que a mi edad ya no tenía entusiasmo ni sensibilidad. Fue todo lo contrario. Mi falta de interés no era que ya no me gustara el sexo, sino que durante el matrimonio me aburrí. Creí que todos los hombres eran iguales, con poca inventiva, pendientes de su propia satisfacción y desinteresados por lo que yo sentía o necesitaba”. Otro: “Tuve un amante después de los 60 que encontró mis necesidades sexuales, que se habían adormecido con el cuidado de los hijos y la atención de los nietos. Descubrí que se me había amortiguado el llamado de la selva y no me había dado cuenta”. Otras descubrieron que la ausencia de deseo no se debe a un ciclo natural, sino se adormeció por falta de estímulos. Hicieron conciencia que su mente quedó despojada y no reconoció lo que sucedía: diluido el deseo sexual, vivido como algo “natural”. Pero no es “natural”, sino está ligado a condicionamientos culturales.

Cierto que muchas mujeres heterosexuales sin un compañero estable, están dispuestas a disfrutar de la sexualidad, pero una gran mayoría no está dispuesta a aceptar un hombre en cualquier condición para satisfacer sus necesidad de disfrute. Sorprende que otras sostengan que se cansaron de los hombres poco afectuosos. Otros porque las toman como objetos, para satisfacer descargas transitorias. Cansadas de los quejosos que buscan “el reposo del guerrero” y de los que hablan de sus malestares físicos. Cansada de hombres que carecen de proyectos, con poco entusiasmo, buscando una “madrecita” que los acompañe. Mientras las mujeres florecen con inventivas diversas y tienen energía y entusiasmo; aceptan una especie de jubilación vegetativa. Son depresivos. Ahora las mujeres son mucho más selectivas; no desean repetir experiencias fundadas en atender, contener y solucionar problemas domésticos. Hay dos profundas confusiones, vinculadas entre sí: identificar sexualidad con juventud y focalizar la sexualidad con exclusividad, en la relación pene-vagina, reduciendo erotismo al campo de lo genital. Muchos hombres inician su experiencia sexual sin conocer el erotismo; creen disfrutar de la sexualidad sólo al abrir sus impulsos. Por eso las mujeres se quejan: “Ellos se limitan a meterla y sacarla, se sienten geniales, se creen reyes del orgasmo”. Pero es una trampa patriarcal que hace de la erección símbolo máximo de virilidad. Sin erotismo.

También a los 80 El deseo sexual sigue vivo, aún con un cuerpo de 80 años. Dos mujeres dicen: que sienten su erotismo como un capital interno que las habita, al que no están dispuestas a renunciar, ni hace falta que lo hagan. “Cuando me dicen que no existe el deseo sexual después de los 70, se equivocan. Yo tenía una mezcla de erotismo sexual e intelectual. Eso me resulta excitante. Cuando encuentro un hombre que es un interlocutor y me considera igual. “¿Seré un bicho raro que necesito la confrontación intelectual con el hombre para poder llegar a la cama?”; “Llevamos 50 años de casados y seguimos manteniendo nuestra calentura. Él no toma Viagra, nos inventamos juegos. La fantasía nos lleva al orgasmo, inventamos y disfrutamos mucho. Sentimos que el placer sube desde la zona genital hasta el corazón”. Mujeres grandes que vivieron los movimientos liberadores de la sexualidad, la esperanzadora década de 1960, no estuvieron en condiciones de poner en práctica esas libertades. Estaban bajo los efectos de una educación represora y lo máximo que pudieron permitirse fue “hacer el amor”, eso no alcanzó para disfrutar la sexualidad. No lograron modificar los comportamientos masculinos que bajo los efectos de una cultura patriarcal, seguían imponiendo su control. Ahora quieren ser libres y disfrutar.

Clara Coria. Psicóloga. Texto extraído de Erotismo, mujeres y sexualidad después de los 60, Pensodromo 21/Paidós, 2016, Madrid/Buenos Aires.

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Recomendaciones POR: JAIRO CASTILLO / FOTOS: CORTESÍA

PELÍCULAS TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A CASA Título original: Jibeuro. Director: Lee Jeong-hyang Actores: Yoo Seung-ho, Kim Eul-boon, Hyo-hee Dong País: Corea del Sur Duración: 85 min. Año: 2002.

Narra la historia de Sang Woo, un niño de ciudad que termina en una aldea rural, debido a que su familia lo tiene que dejar a cargo de su abuela, quien es muda y vive en un lugar apartado y muy distinto a lo que él estaba acostumbrado. Sang Woo aprenderá a adaptarse a las costumbres y situaciones, lo que no resultará nada fácil.

ENTÉRATE

LIBROS MUJERES GRANDES: PATRICIA KELLY Y ALICIA IBARGÜENGOITIA ENTREVISTAN A 26 MUJERES MEXICANA Patricia Kelly Sincronía Encuentros

Este libro compila una serie de entrevistas realizadas a científicas, filósofas, psicoterapeutas, escritoras, activistas, compositoras e intérpretes, actrices y bailarinas, médicas, productoras, políticas y cocineras, entre otras. La obra refleja lo que hacen estas mujeres, ya que es imposible catalogarlas tan superficialmente, pues todas ellas hacen mil y una cosas más. También estas mujeres coinciden en no ser jóvenes, pero sí activas, perspicaces, con múltiples ocupaciones e ideas por desarrollar. Estas mujeres nos hacen ver que la vejez es una nueva edad vital.

MÁS ADULTOS MAYORES QUE NIÑOS El Instituto Nacional de Geriatría (Inger) reporta que la población mexicana mayor a los 60 años ya supera a la de niños con menos de cuatro años. El sector de los adultos mayores seguirá creciendo en el país, y según las previsiones del Consejo Nacional de Población, en 2050 representará 21.5% de los habitantes en general. El promedio de vida de una mujer mexicana es de 78 años. En varias regiones del país hay servicios de guarderías, seguros, pensiones, enfermería, agencias de viajes, calls centers, universidades, clubes de entretenimiento, talleres culturales y gimnasios con ofertas especializadas para este segmento de la población.

DIARIO DE UNA BUENA VECINA Doris Lessing Punto de lectura

Janna y Maudie poco o nada tienen en común. Janna es una mujer madura, pero atractiva, que dedica todos sus esfuerzos a una actividad profesional en una conocida revista para mujeres que la deja realizarse económicamente y le permite dedicarse a cuidar su imagen. Además, es viuda y sin compromiso, lo que le permite reforzar la imagen que ostenta. Un día conoce a Maudie, su antítesis: una anciana arisca, frágil, descuidada con su apariencia y con una vida precaria a pesar de que se la pasó trabajando y se negó a terminar sus días en un asilo. Pareciera que esta dupla está destinada a detestarse, pero el orgullo indomable y la ternura de ambas las une y, poco a poco, comienzan a forjar una amistad.

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Breves CERTIFICADO DE IGUALDAD LABORAL A CONAPRED

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) recibió la certificación en la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, Nivel Oro. Este es un instrumento para impulsar la creación de condiciones para generar empleos dignos, bien remunerados, espacios laborales sin discriminación, con igualdad de oportunidades y accesibilidad. En el evento estuvieron presentes el INMUJERES y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Con esta certificación, el Conapred forma parte de los más de 160 centros laborales certificados

que han beneficiado a más de 500,000 personas. Esta certificación implica promover cambios estructurales como: incorporar la perspectiva de género y no discriminación en los procesos de reclutamiento, selección, movilidad y capacitación; garantizar la igualdad salarial, implementar acciones para prevenir y atender la violencia laboral y realizar acciones de corresponsabilidad entre la vida laboral, familiar y personal de sus trabajadoras y trabajadores -así como beneficios personales, conciliación, trabajo, vida familiar, profesionales, etcétera- con igualdad de trato y de oportunidades.

XXXI SESIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE VIOLENCIA

El Instituto Nacional de las Mujeres y el Gobierno del Estado de Sinaloa firmaron un convenio de colaboración e instalaron la Sesión del Sistema Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres que presidirá el mandatario estatal. Destacó la petición del Gobierno de la entidad para solicitar, por iniciativa propia, que la Secretaría de Gobernación emitiera la Declaratoria de Alerta de Género en cinco municipios.

FOTO: CORTESÍA

FIRMAN CONVENIO INMUJERES Y GOBIERNO DE TAMAULIPAS

FOTO: CORTESÍA

Durante la XXXI Sesión Ordinaria del Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, el Secretario de Gobernación urgió a los congresos estatales a armonizar las leyes locales para el feminicidio y despenalización del aborto por violación y fortalecer los mecanismos de protección para periodistas y personas defensoras de derechos humanos, a fin de erradicar y sancionar la violencia de género. Por su parte, el INMUJERES presentó el estudio “Construyendo un México Incluyente: Políticas y Gobernanza para la Igualdad de Género de la OCDE”, el cual incluye entre sus recomendaciones, atender las causas y consecuencias de la violencia contra las mujeres para erradicarla, así como empoderarlas para que salgan de los círculos de violencia. También se dio a conocer la Plataforma México rumbo a la Igualdad que permite medir y monitorear cómo van los avances en materia de igualdad en todas las entidades federativas.

FOTO: CORTESÍA

FOTO: CORTESÍA

IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN SINALOA

El Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y el gobierno de Tamaulipas suscribieron un convenio de colaboración encaminado a fortalecer el Sistema Estatal de Igualdad y Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. En mayo se concretará el Observatorio de Participación Política de las

Mujeres en Tamaulipas, el cual busca identificar la situación en la que están los derechos políticos electorales de las mujeres y hacer un análisis de las condiciones a las que se están enfrentando para llegar a los cargos públicos y cuáles son los retos para su participación política.

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Numeralia Las mujeres adultas mayores Población

1.1

población hablante de lengua indígena de 60 años y más son mujeres, lo que representa

51.5%.

60 a 64 113 mujeres por

Entre la población de años de edad hay

Educación

millones de

100 hombres. En la 80 años y más, hay 131 mujeres por cada 100 hombres.

75.1 de cada 100 mujeres de 60 años y más saben leer y escribir un recado, en el caso de los hombres 83.2 de cada 100. 32.1 de cada 100 mujeres y el 59.0 de cada 100

cada

Uso de tiempo y cuidados 6.1

millones de niñas y niños de 0 a 6 años, una tercera parte, son cuidados por las abuelas

hombres hablantes de

población de

lengua indígena, saben leer y escribir un recado.

Hogares 37.5%

Violencia

44.6% de las mujeres alguna vez unidas de 60 años y más sufrió algún tipo de violencia a lo largo de su relación por parte de su pareja o expareja.

18% de las mujeres de 60 años y más han sufrido algún tipo de violencia por parte de sus hijos o hijas, nietos, sobrinos u otros parientes o no parientes.

Otras manifestaciones de violencia están relacionadas con descuido o negligencia:

3.2% de las adultas mayores le han negado la ayuda cuando la necesitan

de los hogares con al menos una persona mayor de 60 años tiene como jefa de hogar a una mujer.

2.7% de las mujeres son descuidadas cuando se enferman o les dejan de dar sus medicamentos.

Los episodios más frecuentes de violencia son de tipo emocional:

10.7%

3.3% han escuchado

de las mujeres adultas le han dejado de hablar

o las han hecho sentir como estorbos.

6%

de ellas dijeron que las dejan solas o las abandonan.

85.4%de la

Salud

población discapacitada de 60 años y más, padece de dificultad para caminar.

42.7% de las mujeres y 67.1% de los hombres de 60 años y más se

45.6% respectivamente estuvo 19.0% alguna vez unido o casado.

encuentran casados o unidos, y

Trabajo 9.1% de las mujeres y 26.9% de los hombres de 60 años y más, reciben ingresos por pensión o jubilación.

78%

87.1%

85.4%

del total de la población femenina y de los hombres de 60 años y más están afiliados a una institución de salud, acuden principalmente al IMSS y al Seguro Popular o para una Nueva Generación.

de las mujeres de ocupadas y los hombres de 60 años y más, trabaja en el sector informal.

71.5%

Fuentes: CONAPO, Dirección General de Estudios Sociodemográficos y Prospectiva, Proyecciones de la población 2010-2030. / Inmujeres, con base en el INEGI, Encuesta Intercensal, 2015. / Inmujeres, cálculos con base en INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2016. Segundo trimestre. 4. INMUJERES con base en INEGI-INMUJERES. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011. Base de datos ajustada a las Proyecciones de la Población de México 2010-2050, actualizadas por CONAPO en abril de 2013. / Inmujeres con base en INEGI. Estadísticas de mortalidad, 2015, CONAPO, Dirección General de Estudios Sociodemográficos y Prospectiva, Proyecciones de la población 2010-2030 . / Inmujeres con base en la SSA DGIS. Cubos Dinámicos-Defunciones (Mortalidad) 2015. CONAPO, Dirección General de Estudios Sociodemográficos y Prospectiva, Proyecciones de la población 2010-2030. 7. Inmujeres con base en el INEGI, Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014. ENADID. Base de datos. / Inapam. Estadísticas sobre adultos Mayores en México, consultado en [en línea] en http://www.gob.mx/inapam/galerias/estadisticas-sobre-adultos.mayores-en-mexico?idiom=es. / Inmujeres con base en el INEGI, Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, 2014. Base de datos. / Inmujeres, Boletín. El papel de las abuelas en el cuidado de las niñas y los niños de las mujeres que trabajan para el mercado laboral. [en línea] consultado en http://cedoc. inmujeres.gob.mx/documentos_download/BoletinN4.pdf B EN - cedoc.inmujeres.gob.mx cedoc.inmujeres.gob.mx

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| TODAS | MAYO, 2017


TODAS, mayo de 2017  

Mujeres adultas mayores: un sector que enfrenta muchos retos.

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